Entrevista a Lucha Anarquista, colectivo combatiendo en Rojava

Entrevista hecha por la FAU que se puede leer aquí, de la cual hacemos difusión desde nuestra plataforma

1) Desde América Latina venimos siguiendo con atención y especial interés lo que acontece en Rojava y Siria. En primer lugar, ¿podrían explicar la conformación del Batallón de compañeros libertarios y sus vínculos con la resistencia kurda?

Desde el inicio de la revolución de Rojava, especialmente a partir de 2015 tras la resistencia de Kobane, brigadistas internacionales han acudido para hacer frente al Daesh (ISIS) y defender la revolución. En los primeros años la mayoria de brigadistas internacionales llegaban en coordinación con las YPG y las YPJ, las milicias de autodefensa kurdas. Dado el caracter antiestatista del proyecto politico de Rojava, anarquistas de distintos continentes nos sumamos a la lucha y a la defensa de la revolución, a menudo llegando de forma dispersa y desorganizada. En 2015, además de internacionalistas en las YPG y las YPJ se organiza el IFB (International Freedom Batallion), integrando a brigadistas de organizaciones revolucionarias turcas junto con otros militantes internacionalistas. Dentro del IFB se conforma una primera brigada anarquista bajo el nombre de IRPGF (International Revolutionary People Guerrilla Forces), que opera durante aproximadamente un año durante las operaciones de Tabqa y Raqqa.

Têkoşîna Anarşîst (Lucha Anarquista) nace a finales de 2017 después de la liberación de Raqqa. Buscamos no sólo participar en la lucha contra el Daesh, sino también aprender del movimiento de libertación de Kurdistán y construir puentes con movimientos libertarios de todo el mundo. Como anarquistas, vemos la importancia de tomar las armas contra el despotismo teocrático del Estado islámico, pero también contra la opresión fascista del Estado turco, el Estado sirio, las diversas potencias imperialistas y los innumerables grupos fundamentalistas islámicos que luchan en Siria. La realidad de la guerra es muy compleja, y a veces nos sumerge en un mar de contradicciones sobre nuestro papel aquí. Los conflictos interétnicos e interreligiosos convergen con una guerra de poder de las potencias regionales y geopolíticas, en la que las influencias imperialistas y coloniales marcan el ritmo de un Oriente Medio bañado en sangre y petróleo. Pero la resistencia kurda es un ejemplo emblemático de organización revolucionaria, y el proyecto social y político de Rojava es ciertamente inspirador. Después de algunos años trabajando aquí hemos visto los lados buenos y también los lados malos de la revolución, y nuestro compromiso con esta se basa en un marco de internacionalismo y solidaridad critica.

La puesta en práctica del confederalismo democrático, una sociedad sin estado basada en la liberación de la mujer, la ecología y la democracia directa, es un ejemplo para quienes creemos en un mundo libre de capitalismo y patriarcado. Esto es lo que nos llevó a Rojava, pero ¿Y ahora qué? Un gran número de internacionalistas que vienen a Rojava, participan en la defensa de la revolución durante unos meses y luego regresan a sus vidas anteriores. ¿Es eso lo que queremos? ¿Es esta nuestra idea de solidaridad internacionalista? No, queremos algo más. Para entender mejor lo que buscamos estudiamos sobre la historia del internacionalismo, pero en lugar de fijarnos en la estructura centralizada de la tercera internacional preferimos inspirarnos en la lucha anticolonial de la Conferencia Tricontinental. Revolucionarios como Almícar Cabral de Guinea-Bissau, Ben Barka de Marruecos o Che Guevara de Argentina, se unieron para, en palabras de Franz Fanon «resistir junto a los miserables de la tierra para crear un mundo de seres humanos». Sus perspectivas sobre la solidaridad internacional eran muy claras: «No se trata de desear el éxito al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o a la victoria». Entonces hablaban de crear 2, 3, muchos vietnamitas, ahora hablamos de crear 2, 3, muchas Rojavas, muchas Barbachas, muchas Chiapas.

Tekoşîna Anarşîst no es simplemente un grupo anarquista en Siria o en Kurdistán, nuestra existencia está condicionada por la lucha y el proceso revolucionario de Rojava. La opresión que sufre el pueblo kurdo es otro ejemplo de la dinámica colonial que sufren los pueblos indígenas, pueblos con culturas y raíces ancestrales que se ven amenazados por la hegemonía capitalista. Como internacionalistas, también es nuestro deber estudiar y comprender las formas en que las potencias imperialistas ejercen la opresión sobre los países del Sur global. Luchábamos contra la opresión en nuestros hogares y ahora continuamos la lucha aquí. Vinimos a Rojava respondiendo a la llamada de solidaridad internacional, y por eso nuestra prioridad es entender las necesidades de la gente y la dinámica del movimiento revolucionario local. En el pasado habíamos trabajado en coordinación con el IFB (International Freedom Batalion), pero hoy somos una organización autónoma integrada en las Fuerzas Democráticas Sirias, junto con kurdos, árabes, asirios y otros internacionales que luchan por una Siria democrática, ecológica y libre de la opresión patriarcal.

2) ¿Cuáles son sus principales diferencias con el PKK y sus grupos armados?

El PKK es un partido revolucionario creado en respuesta a la opresión que sufre el pueblo kurdo. Tekoşina Anarşist es un colectivo creado para apoyar y aprender de la revolución de Rojava. Esta realidad conlleva un gran numero de diferencias en relación con el tamaño de la organización, los objetivos, las dinamicas internas, la proyección a futuro, las tácticas, las estategias.

El PKK fue fundado hace más de 40 años como movmiento de liberación nacional con prespectiva internacionalista, conformandose como un movimiento anticolonial en Oriente Medio. Su lucha por la liberación nacional ha permitido a este partido, que nació con una orientación marxista-leninista-maoista, evaluar sus logros y sus errores y reconfigurar sus objetivos y su paradigma político. «El cambio de paradigma, motivado en gran medida por el movimiento de mujeres kurdas»El nuevo paradigma propuesto por Abdullah Öcalan se nutre de prespectivas libertarias, posicionandose contra el modelo de estado-nación, contra el patriarcado y contra el ecocidio que producen el capitalismo y el sistema tecno-industrial. Frente a esto, el nuevo paradigma apuesta por modelos de democracia directa, con comunas y cooperativas como base social. Prioriza la liberación de la mujer como base de la transformación social a través de la organización autónoma de las mujeres. Está comprometido con una perspectiva ecológica y una reconexión con la naturaleza, reconstruyendo un modelo de vida acorde con los demás seres vivos de este planeta.

«El cambio de paradigma, motivado en gran medida por el movimiento de mujeres kurdas»

También sus prespectivas sobre la violencia son distintas a las de sus origenes maoistas, donde la violencia revolucionaria era concevida como un objetivo en si mismo. El cambio de paradigma, motivado en gran medida por el movimiento de mujeres kurdas, reorientó el analisis alrededor del concepto de autodefensa. Las dinamicas patriarcales y coloniales de los Estados, que basan su existencia en la dominación mediante la guerra, el genocidio y el esclavismo, se han encontrado siempre con la resistencia de aquellos a quienes buscaban someter. Las sociedades que han vivido una vida libre, no pueden aceptar la dominación de los sistemas centralizados, y es por eso que toda sociedad, todo ser vivo, necesita asegurar sus sistemas de autodefensa.

Como anarquistas, como revolucionarias, concordamos con esta visión, con este horizonte politico y social. El ecologismo, el feminismo, el comunalismo o el confederalismo no son desconocidos para el anarquismo, bien al contrario. Tampoco la lucha amada lo es, y en Rojava hemos tenido que defendernos con todos los medios a nuestro alcance contra el fascismo teocratico del Estado islamico y de la invasión del Estado fascista turco. En momentos de guerra, hemos luchado codo a codo con las YPG, las YPJ, con guerrilleras y guerrilleros del PKK, con militantes de otros partidos revolucionarios turcos, con otros internacionalistas de distintas ideologias, con kurdos, con arabes, con assirios. Cuando el enemigo dispara, cuando las bombas caen, quien está en nuestro lado de la trinchera es compa, es heval, y las diferencias ideológicas no pesan tanto como la pasión por defender la revolución, la pasión por construir una sociedad libre. Pero sin duda hay diferencias ideologicas que, cuando no llueven las balas y los morteros, nos llevan a debates y reflexiones que influyen en nuestra forma de pensar la revolución y de entender el anarquismo. Las diferencias que discutieron Marx y Bakunin, entre muchos otros, en los congresos de la primera internacional de trabajadores, son aún a dia de hoy fuente de conflicto. Pero es precisamente este conflicto lo que nos ayuda a reflexionar, a aprender, a seguir creciendo.

Respondiendo a la pregunta en cuestión, las principales diferencias que hemos encontrado son, por un lado organizativas, y por otro ideológicas. A nivel organizativo, priorizamos la descentralización y la distribución de tareas, responsabilidades y liderazgos, evitando deliberadamente la creación de un comité central o una institución autoritaria. Sabemos que las estructuras militares se ven siempre condicionadas por una organización jeraquica y una cadena de mandos, y en algunos aspectos hemos tenido que adaptar nuestra estructura a las necesidades militares. Pero a diferencia de otras fuerzas, ponemos especial atención en funcionar de forma inclusiva y horizontal, fomentando responsabilidades y liderazgos rotativos. El aprendizaje colectivo, la confianza y el apoyo mutuo, pero por encima de todo el deseo de una vida libre, son la base de nuestro trabajo y proyecto político.

A nivel ideológico, las diferencias pueden ser más complejas. La más relevante es quizás nuestro firme apoyo a las luchas LGBT+, que en el movimiento de liberación kurdo no cuentan con un apoyo tan determinado. Sin duda hay corrientes que trabajan en la misma dirección, y las prespectivas del movimiento de mujeres kurdas que se enmarca en la jineolojî tienen un horizonte político donde podemos coincidir. Ellas mismas estan cuestionando y reflexionando el aparente esencialismo de este movimiento, abriendo la puerta a una comprensión más extendida de mujer

más próxima a las teorias queer, aunque todavía de forma minoritaria. También el pragmátismo de este movimiento nos lleva a veces a contradicciones ideológicas, sobretodo en aspectos relacionados con la propiedad. En Rojava hay iniciativas comunales y prespectivas de propiedad colectiva, pero la realidad capitalista de la propiedad privada sigue presente en la sociedad, sin grandes esfuerzos por cambiar esta realidad. Dentro de los movimientos revolucionarios, la propiedad es en gran medida colectiva, y la vida comunal que se fomenta cuenta con una clara orientación socialista, pero a veces es dificil que estas ideas lleguen a la mayoria de la población.

Mirándolo desde una prespectiva más amplia, si pensamos no solo en nuestra organización pero en el anarquismo de forma más general, vemos grandes contradicciones con la deriva individualista que vive el movimiento anti-autoritario en las ultimas décadas. Têkoşîna Anarşîst matniene su compromiso con una lucha colectiva que escape la logica individual y el pensamiento liberal, en sintonia con las tendencias del anarquismo social, pero sin dejar de reflexionar el papel del individuo en la sociedad. Sabemos muy bien que cuando las ordenes son impuestas de arriba a abajo, sin respetar las decisiones colectivas o sin escuchar las voces minoritarias, se genera coerción en el individuo. Por el otro lado, cuando el individuo no actua acorde a los objetivos comunes de un movimiento, este deslegitima la organización y la lucha colectiva. Otro debate de gran relevancia entre el anarquismo tradicional y las ideas de confederalismo democrático es la influencia del positivismo y el racionalismo. A menudo el anarquismo ha visto la ciencia y a la razón, que se resignificaron con con la llamada “ilustración”, como el unico camino para lograr una sociedad libre. Aquí se pone en cuestión esta premisa, buscando prestar especial atención a formas de entender el mundo y la sociedad que escapen del pensamiento colonial europeo, con especial atención a las mitología y los conocimientos ancestrales. Estas prespectivas son importante a la hora de aprender de los movimentos indigenas, repensando nuestro lugar y nuestra relación con la naturaleza, con la civilización y con la vida misma.

Evaluar estas ideas, estos parecidos y diferencias que hemos encontrado con nuestros movimientos y la realidad de Rojava, nos han llevado a priorizar dos objetivos. Primero el desarrollo de personalidades militantes, trabajando para deconstruir la influencia patriarcal y capitalista que tenemos interiorizada. Segundo la necesidad de consensuar estándares organizativobasados en la responsabilidad y el compromiso, en harmonia con la voluntad de las y los militantes pero también con las necesidades de nuestra organización. Y a pesar de que estos objetivos se desarrollen de formas distintas a como lo puede hacer el PKK, las metodologias que apendemos aquí nos son de gran ayudad. Los procesos de tekmil, plataforma, critica y autocritica, son sin duda un cabo de guia para crecer y desarrollarnos como personas y organizaciones revolucionarias, pero queremos también estudiar y aprender de la historia y los movimientos anarquistas y revolucionarios de todo el mundo.

3) ¿Cómo analizan el proceso de construcción del Confederalismo Democrático? ¿Cuál es su participación en esta construcción?

La construcción del confederalismo democrático es sin duda más visible en Rojava, pero no puede desconectarse del resto de Kurdistan. En los ultimos años las ideas de este paradigma político se han puesto en practica a gran escala en Rojava, pero debemos tener en cuenta también otros territorios como el campo de Mexmur o la también reciente zona autonoma de Sengal en Basur, en la fronteras de Iraq. También los desarrollos políticos en Rojhilat, en las fronteras del Estado de Iran, pero sobretodo en Bakur, en las fronteras del Estado turco. Es necesario tener en cuenta las cuatro partes en que Kurdistan se encuentra dividido a dia de hoy para entender por qué el movimiento kurdo se orienta hacia una solución anti-estatista.

A la hora de analizar su construcción, es imprescindible referirnos al trabajo ideológico de Abdulah Öcalan y su “Manifesto por una sociedad democrática”. A diferencia de otras propuestas políticas, el confederalismo democrático no se limita a describir una utópica sociedad libre de opresión, sino que abre un dialogo de preguntas y respuestas sobre cómo transformar la sociedad actual y cómo realizar este modelo utópico al que aspiramos. Cómo queremos vivir, cómo queremos relacionarnos, cómo queremos luchar, son importantes preguntas a la hora de construir una sociedad revolucionaria. Las respuestas que esboza Öcalan no son facilmente resumibles en unos pocos párrafos, pero es importante entender algunos de los conceptos que nombra para transmitir sus ideas, para plantear la transición de la modernidad capitalista a la modernidad democrática. Esta modernidad democrática, como hemos comentado, se basa en la liberación de la mujer, la ecologia y la democracia sin estado.

Esta progresión ideológica muestra similitudes con otros procesos revolucionarios como el movimiento zapatista, movimiento insurgente en las montañas del sur-este mexicano. Ambos movimiento nacen con un marco maoista pero se reorienta hacia un socialismo libertario, ambos crecen y encuentran refugio en las montañas, ambos son herederos de un pueblo con origenes ancestrales, ambos cuentan con un fuerte movimiento autónomo de mujeres, ambos son un ejemplo para movimientos anticapitalistas del mundo entero. El confederalismo democrático no es una ideologia nueva, es una forma de entender la sociedad y la civilización que nos inspira a la hora de construirnos como movimientos revolucionarios, a la hora de tomar un compromiso con nuestras ideas y avanzar con pasos determinados hacia una sociedad más justa.

A la hora de llevar estas ideas a la practica en Rojava, el proceso ha sido enormemente influenciado por la guerra de Siria. A su vez ha sido la guerra la que ha hecho posible la revolución, permitido la radical transformación social necesaria para sentar las bases de este modelo político. En 2012 las YPG/YPJ, por aquel entonces milicias populares mal armadas, expulsan los soldados y burocratas del Estado sirio sin apenas tener que disparar unas pocas balas. A la vez combaten acarnizadamente contra los grupos islamistas como al-Nusra y luego el Estado Islámico. Tras la liberación de kobane del asedio del daesh en 2015, las YPG/YPJ se expanden y lideran la coalición militar de las Fuerzas Democaráticas Sirias (SDF por sus siglas en inglés), y para la liberación de Raqqa en 2017 las SDF son prácticamente una fuerza militar regular, entrenada y equipada a nivel semi-profesional.

Estos desarrollos militares van acompañados de un proceso transformación social en base a las ideas del confederalismo democrático, con la creación de comunas, cooperativas, centros de mujeres, comites de justicia, academias, programas escolares en kurdo, centros culturales, etc. Las instituciones sociales como el TEV-DEM (Tevgera Democratic – movimiento democrático) junto con el trabajo político del PYD (Partiya Yekineyen Democratic – Partido de la Unidad Democratica) y otros partidos políticos y movimientos sociales, se coordinan para la creación de la Administración Autónoma, organizada al principio en 3 cantones (Afrin, Kobane, Cizire). Vemos así la voulntad de gestionar el territorio en base a la organización local, basado en un modelo municipalista, sin buscar la centralización de un modelo estatal.

Ninguna revolución es un proceso fácil, y a pesar de las criticas que podamos tener sobre lo acertado o no de ciertas decisiones, sin duda el proceso que vive Rojava en los 8 años que dura la revolución es admirable. Una vez más, se hace dificil resumir todo lo que sucede en unos pocos párrafos, pero cabe destacar el increible desarrollo de la situación que viven las mujeres y el papel que juegan las YPJ en este proceso. Las mujeres en Siria, como todas las mujerees del mundo, sufren la violencia y opresión de sistemas patriarcales, pero a partir de 2014 se ven especialmente amenazadas por el fascismo teocrático del Estado Islámico. Daesh es sin duda un exemplo parádigmatico del patriarcado más brutal y sangriento, con miles de mujeres capturadas y vendidas como esclavas sexuales. En palabras de la combatiente del YPJ Amara de Kobane «Nuestras opiniones filosóficas nos hicieron conscientes a las mujeres del hecho de que sólo podemos vivir resistiendo», dando perspectivas sobre por qué muchas mujeres deciden tomar las armas para liberarse de tal amenaza, sobre por qué eligen la autodefensa y la acción directa contra lo que amenaza sus vidas. Tras las victorias militares contra Daesh nadie puede cuestionar el enorme valor y sacrificio que las mujeres han aportado a la revolución. El movimiento kurdo dice que ninguna sociedad puede ser libre si las mujeres no son libres, y en Rojava este lema se convierte en el corazón del proceso revolucionario.

Nuestra participación en todo este proceso es relativamente modesta, pues apenas contamos con tres años de recorrido en Rojava. Al principio lo más importante fue entender la realidad local, la lengua y la cultura kurdas, el proyecto político y el funcionamiento de las organizaciones y estructuras. Esto también trajo algunas contradicciones ideológicas junto a muchos aprendizages metodológicos. A pesar de nuestras similitudes ideológicas y las referencias de Öcalan a diferentes pensadores anarquistas, como Bakunin, Kropotkin o Foucault, el anarquismo sigue siendo un gran desconocido para el movimiento kurdo. En el tercer volumen del «Manifiesto por una civilización democrática», Öcalan reflexiona sobre la importancia del anarquismo como aliado clave en el desarrollo de la modernidad democrática, compartiendo sus críticas y perspectivas para los movimientos anarquistas. En el campo ideológico, nuestro trabajo se ha centrado en reflexionar sobre estas ideas y contradicciones, traduciéndolas y haciéndolas más accesibles a un amplio público. También hemos dedicado tiempo a debatir y cponer en común nuestras ideas , puesto que somos un grupo internacional de anarquistas de varios países, a menudo con diferentes prespectivas y trayectorias.  Esta labor nos ha dado mayor entendimiento de los movimientos libertarios en distintas partes del mundo y como situarlos en el contexto del proceso revolucionario que vivimos.

En el campo práctico, nuestra labor se ha centrado en la defensa de la revolución. Tras participar en diferentes campañas militares contra el Estado Islámico, hemos trabajado para capacitarnos como médicos de combate, ya que la atención sanitaria en los primeros minutos puede ser crucial para la supervivencia. Tekoşîna Anarşîst trabajó como equipo médico de combate en la campaña de Baghouz, el último bastión del Estado Islámico, y desde entonces ha sido nuestra principal tarea siempre que ha habido un frente activo en Rojava. Operar como equipo médico de combate también significa ser capaces de formar a los nuevos miembros en estas disciplinas, así que hemos puesto mucho esfuerzo en compilar lo aprendido para compartirlo con nuevos compañeros y compañeras que llegan para sumarse a la revolución.

4) ¿Cómo analizan la coyuntura actual del conflicto en Siria y qué perspectivas prevén que se desarrollen?

A dia de hoy, julio de 2020, la guerra continua en Siria. Recientemente celebramos el octavo aniversario de la revolución de Rojava, recordando el dia 19 de julio de 2012 cuando se declaró la autonomía en la ciudad de Kobane. El Estado islámico ha sido derrotado tras la batalla de Baguz a finales de 2019, pero aún hay celulas y grupos operativos que siguen realizando atentados. Muchos de sus antiguos miembros también se han unido a los grupos islamistas apoyados por Turquia, que desde principios de 2018 ocupan el cantón de Afrin. Hace menos de una año de la ultima ocupación militar de Turquia y sus mercenarios islamistas en Rojava, cuando atacaron las ciudades y puebloscomprendidos entre las ciudades de Serekaniye y Gire Spî (Tel Abyad en árabe)  a lo largo de la frontera.

La población refugiada de estos conflictos bélicos se encuentra en campos de refugiados, como los campos de Sheba donde tuvo que huir la población de Afrin, o el campamento Waşokani donde la población de Serekaniye huyó buscando refugio de las bombas turcas. También el campo de al-Hol es de dificil gestión, donde decenas de miles de mujeres y niños que vivian bajo el califato islámico se encuentran retenidas. En al-Hol se encuentra población civil que huyó del califato pero también mujeres que mantinen sus ideas fundamentalistas islámicas, a menudo organizando motines y declaraciones de apoyo al Daesh, atacando las fuerzas de seguridad del campo así como a otras mujeres, apuñalando, arrojando ácido o prendiendo fuego a otras tiendas. También las carceles especiales para combatientes del daesh se añaden a las dificultades que afrenta la Administración Autónoma a la hora de estabilizar la región, esperando un tribunal internacional que juzgue sus crimines y permita encontrar soluciones. Pero la comunidad internacional no parece muy interesada en apoyar este tipo de proceso judicial, y son pocos los paises que han repatriado los combatientes internacionales que dejaron sus paises para unirse a las filas del Estado Islámico. También en estas cárceles se viven a menudo motines e intentos de fuga.

Los campos de refugiados son también focos de emergencias sanitarias, con brotes de salmonelosis u otras enfermedades, como leishmaniasis en los campos de Sheba. Por ahora, Rojava no ha sufrido brotes de COVID-19, pero la Auto-administración ha estado trabajando en los preparativos para prevenir futuros riesgos. Nuestra trabajo en temas sanitarios nos ha permitido también aprender y apoyar en estos campos y comprender mejor la situación, así como colaborar en el desarrollo de formación y preparativos de medidas preventivas en caso que la pandemia se empiece a expandir por aquí. El hospital de Serekaniye, ahora bajo ocupación turca y sus mercenarios islamistas, era el unico equipado para hacer tests de PCR, y es sabido que turquia está enviando allí a un gran número de infectados con COVID-19. También en Afrin la epidemia se extiende, dada la directa conexión del ejercito turco con los grupos islamistas que ocupan la zona, posiblemente en un intento del ejecutivo de Erdogán para expandir el virus a Rojava. También en las partes de Siria que siguen bajo control del Estado Sirio el virus se ha extendido, así que no sabemos hasta cuando Rojava se va a ver libre de los efectos de la pandemia.

La situación militar tampoco es fácil. Por un lado el gobierno de Erdogán sigue amenazando con la ocupación de la región, con especial riesgo para Tal Rifat y los campos de Sheba, así como Manbij y Kobane. Como hemos visto con otras operaciones, no es cuestión de si Turquia va a atacar de nuevo o no, sino de cuándo va a hacerlo. Recientemente el Erdogán ha anunciado una nueva operación en Basur, Kurdistán en territorio iraqui, que se inició con más de 80 bombardeos realizados por las fuerzas aereas del Estado Turco. Entre los objetivos se encontraban el campo de Mexmur, un hospital en Sengal, posiciones de la guerrilla y pueblos civiles en las montañas fronterizas con Turquia y con Iran, donde el PKK tiene sus bases. También a finales de junio un dron ha bombardeado un pueblo a las afueras de Kobane, donde se celebraba una reunión de Kongreya Star (el movimiento de mujeres en Rojava) asesinando a 4 mujeres, incluida la responsible del area de Kobane. Todos estos ataques se realizan a la vez que Turquia mantiene su frente en Idlib, apoyando a HTS (coalición islamista liderada por la rama siria de al-Qaida), sus operaciones militares en Libia, su agresiva politica internacional en el mediterranio contra Grecia y una brutal represión interna contra la población kurda en las propias fronteras de Turquia.

La deriva autoritaria del Estado Turco en las ultimas decadas va acompañada de una purga de los mandos militares, sobretodo tras el llamado intento golpe de estado de 2016, así como una fuerte inversión en gasto militar. Erdogán ha adquirido recientemente un segundo cargamento de sistemas antiaereos s-400 de Rusia, a la vez que ha cerrado un acuerdo para adquirir misiles patriot de Estados Unidos. Vemos como se arma hasta los dientes, buscando mantener su puesto en la OTAN a la vez que bascula hacia una eje Euroasiático con Rusia, tratando de reorganizar el tablero geopolítico de oriente medio evocando el pasado del imperio otomano. Estos sueños expansionistas, narrativa habitual del fascismo, necesitan siempre de un enemigo interno a quien culpar. En 1915 el mundo presenció el genocidio armenio en que se fundó el Estado Turco, donde no solo armenios y otras minorias cristians fueron masacradas y forzadas abandonar sus hogares, sino que sentó un ejemplo que luego seria referenciado a la hora de perpetuar el holocausto (“Después de todo, ¿habla hoy de la aniquilación de los armenios?”, dijo Hitler antes de invadir Polonia). Ahora es la población kurda quien sufre estas políticas genocidas, y sin duda Rojava se encuentra en su punto de mira.

La situación económica en Rojava también se encuentra en un momento muy complejo, con enormes dificultades por delante. La libra siria ha caido a minimos historicos, en los ultimos meses ha perdido mas de un 300% de su valor en el mercado interno. A esto hay que añadir las nuevas sanciones contra Siria impuestas por la administración de Trump, un movimiento de guerra economica que pese a estar dirigido contra el gobierno de al-Assad, repercute profundamente en toda Siria. Trump prometió que la auto-administración de Rojava estaria exempta de estas sanciones, pero por ahora esta promesa no se ha materializado, y hay que sumarlas all embargo que sufre Rojava desde el inicio de la revolución. En cuestión de recursos, en Rojava hay abundancia de dos recursos clave, trigo y petroleo, pero también estos encuentran ahora dificultades. La crisis del COVID-19 ha causado una caida del precio del crudo, lo que repercute enormemente en los ingresos de la auto-administración. Además, las sanciones mencionadas contra el gobierno de Assad dificultan la venta del crudo, que necesita de las refinerias en las zonas bajo control del Estado Sirio para poder procesarlo. También la cosecha del trigo, importante recurso que se recoge en estos meses, atraviesa dificultades. Por un lado la auto-administración ha decidido avanzar la cosecha para evitar lo que ocurrió el año pasado, donde grupos insurgentes prendieron numerosos fuegos a los campos de trigo. Avanzar la cosecha ha permitido reducir los incendios y asegurar que no se pierde el trigo, pero a la vez se ha recogido aún verde y el precio al que se puede vender es menor. A esto hay que sumar el robo de trigo que se encontraba almacenado en los silos de las zona ocupada por turquia, como los importantes silos de Gîre Spî.

Un último punto que queremos mencionar está también relacionado con los efectos globales de la pandemia, y es el cierre de fronteras que ha limitado la movilidad de internacionalistas. Durante los ultimos 4 meses ningún internacionalista ha podido entrar o salir de Rojava, esto limita el número de gente nueva que quiere viajar a Rojava pero no tiene forma de acceder.

Con toda esta situación, se hace dificil preveer lo que va a suceder. La situación es altamente inestable, hay tantas variables y tantos intereses en juego que las cosas cambian rápidamente de un dia para otro. Sin duda la mayor amenaza es una nueva invasión por parte del Estado Turco, probablemente en Kobane, pues es su resistencia contra el daesh la que cautivó la atención internacional. El poder simbólico de esta ciudad es muy importante, y es por eso que el Estado Turco quiere ocuparla, pues sabe que será muy dificil mantener la fe en la revolución sin la ciudad que logró romper el avance del daesh. Es probable que ejercito turco y sus aliados islamistas decidan atacar antes Ain Issa y Manbij, pues son ciudades cercanas e imprescindibles a la hora de brindar apoyo logistico en caso que Kobane se vea asediada de nuevo. Ante un ataque así, Erdogán sabe que necesita luz verde de las potencias internacionales y regionales. La guerra de influencias entre Rusia y EEUU en Oriente Medio puede jugar un papel relevante, y según como cambien los equilibrios de poder y los objetivos de ambas potencias imperialistas los efectos se harán notar, no solo en Siria, sino en todo Oriente Medio y en el mundo entero. En los ultimos meses vemos una retirada constante de la presencia de tropas de EEUU en Siria, aunque nunca definitiva, pues entre sus prioridades sigue estando evitar que otras potencias ganen influencia, sobretodo Rusia e Iran. A estos movimientos los sigue una carrera no solo del gobierno de Bashar al-Assad, sino principalmente de Rusia, que busca llenar los vacios de poder que esta retirada pueda ocasionar, reforzando así su hegemonía en suelo Sirio y asegurando su acceso al Mar Mediterraneo.

También otras potencias regionales pueden influir en el futuro de Siria, como el Estado de Israel, que sigue manteniendo su ocupación en los altos del Golan, así como constantes ataques y bombardeos contra diferentes objetivos en suelo Sirio. La presencia de Iran en Siria tampoco es ningún secreto, de hecho la mayoria de los ataques de Israel sulen ser contra objetivos de hizbola o otras fuerzas cercanas al regimen teocrático de Iran. El gobierno sionista de Netanyahu aprovecha la enemistad de Iran con EEUU para atacar impunemente y debilitar así las potencias que rodean el Estado de Israel. También Estado Egipcio empieza a dar muestras de agitación, con amenazas de intervenir en el conflicto en Libia para detener la expensión de la influencia turca. Por ahora Egipcio está fuera del tablero Sirio, pero el gobierno de al-Sisi ve el despligue de Erdogán como una amenaza, dado su discurso neo-otomanista y su fuerte relación con los hemranos musulmanes, principal oposición al gobierno de al-Sisi.

Otro escenario posible en un futuro cercano es un ataque total por parte del Estado Turco a Qandil, en el kurdistán Iraquí, donde se encuentran las bases del PKK. Erdogán lleva años asediando las montañas donde el movimiento insurgente kurdo tiene su corazón, y espera contar con el apoyo de la OTAN y su entramado mediático y tecnológico para poder realizar dicha operación. Pero para asediar las montañas, Erdogán necesita la colaboración no solo del Estado Iraquí, sino también las fuerzas del Estado de Iran, pues Qandil se encuentra en las frontera que separa ambos estados. También seria una operación muy costosa, y dada la inestable situación económica de Turquia y sus multiples frentes abiertos, no está muy claro si Erdogan será capaz de iniciar una campaña a gran escala. Sin duda, un ataque así condicionaria enormemente Rojava, puesto que las influencias ideológicas de Abdullah Öcalan en el desarrollo del confederalismo democrático son claves, y la revolución de no puede quedarse de brazos cruzados ante un ataque de tal magnitud contra el pueblo kurdo.

Como podemos ver, Rojava es un actor pequeño en un tablero de potencias llenas de rencores y conflictos. Su breve historia se ha visto siempre amenazada por el contexto de guerra y conflicto que le rodea, y su mera existencia desafia planes y agendas de las potencias que intervienen en Siria. A pesar de breve alianzas tácticas es claro que ningún estado tiene interés en permitir que este proyecto revolucionario prospera y se expanda. Ahora que el Estado Islámico ha sido derrotado, otras fuerzas y poderes continua hostigando este proyecto revolucionario, principalmente a través del Estado Turco y sus aliados. Rojava existe gracias al compromiso y al esfuerzo colectivo de miles de militantes, y debemos tener siempre presente que, sin su sacrificio, nada de lo que hoy vivimos aquí seria posible. Los ataques sufridos han provocado perdidas muy importantes y procesos muy dolorosos, teniendo que seguir adelante y reconstruir las ruinas que la guerra ha dejado. Como militantes, estas experiencias nos han obligado a apreciar la necesidad de autodefensa a niveles muy profundos, y a apreciar la vida y los momentos de felicidad con más gratitud de lo que jamás antes habiamos experimentado.

A dia de hoy Rojava sigue siendo un modelo inspirador para movimientos revolucionarios de todo el mundo, un espacio de debate y práctica política demostrando que otro mundo es posible. Rojava no es una sociedad anarquista, pero es una sociedad donde anarquistas de todo el mundo podemos aprender y poner en práctica nuestras ideas. No podemos permitir que este faro de esperanza se apague, y aunque sigan atancando seguiremos construyendo, defendiendo y desarrollando el mundo en que soñamos vivir. Los ataques que vendrán seguirán causando dolor y destrucción, pero nos dan miedo las ruinas porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones.

Tekoşina Anarşist
Julio 2020
Rojava

Del estado policial del bienestar ¿qué pasará y qué quedará?

Llevas cinco semanas sin salir de casa, salvo dos o tres escapadas semanales a hacer la compra y algunas más a tirar la basura. Oyes recuentos de muertes, de contagios, de altas médicas, diferentes cifras y gráficas que las representan, diferentes medidas tomadas en países distintos, … Apenas sabes ya lo que oyes. Los sociólogos Tülay Umay y Jean-Claude Paye llamaron hace unos años «efecto de estupefacción» al efecto que consiguen las autoridades y los medios de comunicación –particularmente, los de información 24 horas al día– en casos como el Mohamed Merah: el público no sabe lo que ha visto. Los detalles se acumulan y, en algunos casos, se contradicen, la percepción queda más pasmada que sorprendida, no es tanto que el poder dé un mensaje, ya que el conjunto no parece tener sentido, como que sigue imponiendo hechos consumados mientras damos por ininteligible ese no-mensaje.
Total, que la primavera se está apoderando de la ciudad, los pájaros cantan como nunca y tú notas no sólo esa estupefacción, sino tu capacidad mental bajo mínimos: ¿cuánto hace que no consigues concentrarte en algo durante una hora? ¿Te sientes desanimada/o? Las cosas que te importaban antes ¿te siguen importando igual o vas camino de preguntarte aquello que escribía Jaime Gil de Biedma («¿Todavía soy capaz de interesarme y de desesperarme por algo que no sea el espectáculo de mi propia insoportable y crónica incapacidad?»)?. Quizá estés trabajando en algo oficialmente considerado como esencial o en una de esas actividades que durante dos semanas no han sido esenciales pero que ahora vuelven a serlo. Sabes que decenas de miles de personas están encerradas en prisiones, CIEs, CETIs y demás y otras no tienen hogar, pero, por mucha suerte que puedas tener en comparación, te tienen estabulada como ganado, sacándote de la jaula lo justo para que la CEOE no presione más al gobierno, pero no tanto como para sentirte un ser humano.

Arturo Soria quiso cambiar el urbanismo de Madrid –con más esfuerzo que éxito– entre 1882 y 1920 teorizando y organizando su propio modelo de desarrollo urbano, la ciudad lineal. Liberal progresista, fue debidamente criticado por el movimiento obrero y aplaudido por otros liberales por construir aquel barrio basado en la compra familiar de viviendas y donde grandes burgueses, clase media y clase trabajadora serían vecinas, aunque con viviendas distintas a precios distintos. ¿A cuento de qué viene esto? De que incluso el buen Soria, que no era obrero ni obrerista, propuso a las obreras algo mejor que lo que tenían. Concretamente, dos subtipos de vivienda distintos (las unas tendrían 67 m² y las otras, 31,5), pero siempre con el cuádruple de tierra para jardín y huerto que de vivienda, así que, aun en el peor de los casos, una familia obrera tendría 126 m² de aire libre. ¿Qué no daríamos ahora por eso?

Lo de «A cada familia una casa, en cada casa una huerta y un jardín», que decía Soria, quedó para las pocas personas que pudieran permitírselo y aquellas pretensiones ingenuamente reformistas fueron arrolladas por un siglo de capitalismo especialmente expansivo, bélico, privatizador.
Vemos al gobierno español acusado por los sectores a su derecha, día sí y día también, de ser responsable de la muerte de veinte mil personas y de tener el sistema de salud al borde del colapso. Acusaciones paupérrimas, teniendo en cuenta cómo lo están haciendo otros estados, los tiempos o el deterioro previo del sistema de salud (gracias a PP, PSOE y cía), pero que, si sólo convencen a quienes quieren ser convencidas, lo hace con la fuerza de las emociones. Este gobierno centrista lanza medidas de cierto coraje y ambición –anuncia cierta renta básica, rebautizada «ingreso mínimo vital», moratorias de algunos alquileres e hipotecas, etc.–, pero también ha dejado claras sus prioridades al anteponer la producción al derecho a despedir a los muertos o los derechos de circulación, reunión, etc., más compatibles con la distancia de seguridad, los guantes, etc. que el «derecho» a ir al supermercado o la fábrica para no quedarse en paro. Este gobierno centrista nos ha metido a las llamadas FSE (fuerzas policiales) y FFAA hasta en la sopa y, si el estado de alarma ya es una exageración dudosa en su justificación médica y en su legalidad, FSE y FFAA lo están exagerando aún más y las candidatas a multa son ya 651.884 y las detenidas, 5.740 (para hacernos una idea, en el estado de excepción franquista del 24-I al 25-III de 1969 fueron 735 las detenciones).
Sirva de contraste Alemania, donde el Tribunal constitucional ha contradicho a tribunales inferiores y al poder ejecutivo, reconociendo el derecho a manifestación mientras se guarde la distancia de seguridad.

Nos encontramos, pues, antes varios riesgos contrapuestos. Por un lado, si la actual coalición de gobierno fuera reemplazada por otra tipo PP-Vox o PPSOE, la gestión de esta crisis sería, como mínimo, igual de antisocial, probablemente lo sería más. Por otro, denunciar esta deriva represiva puede resultar bastante incómodo: en general las FFAA y FSE gozan de cierto reconocimiento social y en este momento incluso la izquierda, donde menos se les quiere, está haciendo un esfuerzo por mostrarse disciplinada y dispuesta al sacrificio. No se sabe si es porque hay motivos de peso o porque creíamos que los había cuando empezamos a tragar con ello hace ya cinco semanas y estamos en lo que la psicología llama «escalada de compromiso» –o sea, que, como hemos hecho algo, queremos autojustificarnos y ratificarnos y estamos dispuestas a esfuerzos aún mayores con tal de no cuestionar lo que hemos hecho–. No deja de ser necesario hacerlo y no ya de palabra, sino que necesitaremos movilizaciones de verdad (en la calle) más temprano que tarde y, para entonces, quizá estemos todavía bajo el estado de alarma. Por último, existe el riesgo de que sean las conspiranoicas, la derecha opositora o la ultraderecha quien intente pasarnos por la izquierda con esto de la desobediencia al estado de alarma.
Para enfrentarnos a estos últimos riesgos y recordarnos dónde debe estar la esperanza, las repartidoras de Glovo –cuya lucha por ser reconocidas como asalariadas y no autónomas aún no ha concluido– se manifestaron este jueves pasado en esas calles en que siguen trabajando, llevando comida a domicilio. Se manifestaron en sus bicis y motos manteniendo la debida distancia y fueron identificadas por la policía, vulnerando esa distancia y su derecho al uso del espacio público.

En teoría son provisionales, pero sabemos que las medidas y dinámicas de estos meses pueden volverse duraderas, ¿cuáles queremos permitir y ampliar y cuáles eliminar o restringir?
Sabemos que, entre reclusión masiva en casa y represión desenfrenada en los espacios teóricamente públicos, la clase trabajadora no se rinde. Ni iniciativas necesarias lanzadas desde casa como el Plan de choque social o la huelga de alquileres, ni el esfuerzo de información que están haciendo la PAH y los sindicatos y colectivos de clase, ni el personal sanitario que mantiene en pie el sistema de salud, ni las redes de apoyo vecinal surgido, ni quienes luchan por trabajar –ya que hay que hacerlo– en condiciones de higiene y seguridad, ni estas riders de Glovo que han reabierto la brecha del derecho de manifestación. Ese es el camino.

Retirada del mercado, ¿ofensiva de las trabajadoras?

El tiempo vuela y de tal manera que hace tres meses no sabíamos que existía el COVID-19, hace diez días pensábamos que era algo francamente irrelevante y en los dos últimos días, en el estado español, hemos visto cómo causaba la declaración del estado de alarma y más de cien mil despidos. Estamos viendo cómo se nos lleva a permanecer en casa sabiendo que la mayoría tiene un puesto de trabajo y no puede –porque no es posible o porque no se lo permiten– desempeñarlo desde casa. Ni las empresas, ni los gurús neoliberales, ni siquiera la mayoría de dirigentes de los partidos opositores se han atrevido a rechazar la ofensiva del estado ante los límites del mercado para resolver algo así. Con entusiasmo o con resignación, asumimos que se trata de una situación en la que un esfuerzo de contención a corto plazo puede suponer acabar con la saturación de los centros de salud y rebajar la propagación del virus, a la espera de volver a la normalidad más temprano que tarde.

La democracia no debe detenerse a las puertas de la fábrica.

La frase la pronunció Marcelino Camacho en 1977 y ya entonces era más un deseo que una realidad.
Hace sólo dos días (curiosamente, en el 99º aniversario de la promulgación en la URSS de la NEP o nueva política económica) se anunciaba el estado de alarma y el confinamiento generalizado, sin ninguna previsión de cerrar los centros de trabajo. Es decir, se ponían las bases para seguir obligando a millones de personas a hacer en el transporte público y en el trabajo aquello que se les estaba prohibiendo en el resto de ámbitos. No obstante, el estado pasaba de quitarle hierro al dichoso virus a tomar la escena política: el gobierno central pasaba por encima de las comunidades autónomas en pleno conflicto en torno a la soberanía sobre Cataluña, entre otras cosas. Se dijo y se repitió que participarían las fuerzas armadas, una institución dopada en recursos, incluso en estos tiempos de recortes, y particularmente la UME, cuya mera existencia, en un país de privatización sanitaria y recortes en prevención de incendios, es el mejor ejemplo de lo dicho. Se anunció el acuerdo con patronal, CCOO y UGT para facilitar despidos colectivos temporales (ERTEs) y se aplazó dos días el anuncio de medidas económicas concretas.
Toda una aportación si se tratara de hacer ficción de suspense, pero no si hablamos de seguridad, lo que ha hecho que la CNT sacara contra reloj un manual para defenderse de los ERTEs y diferentes colectivos, abogadas y activistas publicaran consejos para minimizar los daños infligidos por las empresas a las trabajadoras. Organizaciones de clase como las del movimiento de vivienda (PAH, SI y otras), Riders x Derechos, Élite Taxi y sindicatos como CGT, CoBas o IAC han lanzado una campaña en redes sociales por un plan de choque social. Francia, con una mayor tradición de intervención estatal, tomó la delantera en este sentido, aunque también en el de la ocupación militar/policial del espacio público. Ayer lunes tuvieron que ser las trabajadoras del sector automovilístico –Mercedes-Benz en Vitoria, Iveco en Madrid, Renault en Palencia, Sevilla y Valladolid– y de la industria en general –Balay en Zaragoza, Airbus en Madrid– quienes pararan la producción, cuando la dirección de algunas empresas ya se lo estaba planteando por la falta de suministros.

Por fin, hoy martes, conocemos las medidas del gobierno, que profundizan en la línea del neoliberalismo con un par de muletas keynesianas: facilidades para que las trabajadoras despedidas puedan cobrar el paro pero también para que las empresas puedan despedirlas, moratoria del pago de las hipotecas que se vean afectadas por esta crisis, pero no de los alquileres, también para el (im)pago de suministros, pero ninguna previsión para quienes trabajan en la economía sumergida. Tampoco se tocan las rentas mínimas de inserción (incompatibilizadas con pequeños ingresos, escasas, denegadas a menudo sin motivo), aunque se facilitará la conciliación con el cuidado de hijas y, en cuanto a las trabajadoras autónomas, no recibirán ayuda las que no tengan suficientes pérdidas (75% como mínimo). Poco se sabe sobre las personas internadas en CIEs, prisiones y otros centros, sobre los servicios de atención a las personas en situación de dependencia o las necesidades de salir de casa de las personas deprimidas, con trastornos mentales, con discapacidad cognitiva, etc.
Eso sí, el jefe de gobierno –cuya tarea es dar la cara por el poder ejecutivo del estado y llevar sus riendas, no lo olvidemos– y líder del partido autodenominado «socialista obrero» invita a propietarias inmobiliarias a adaptarse a las posibilidades de sus inquilinas. Como si los viajes en el tiempo existiesen y, con un pie en el presente y otro en 1850, Pedro Sánchez se convirtiera en el catoliquísimo Donoso Cortés con aquello de enseñar «a los pobres a ser resignados y a los ricos a ser misericordiosos».

Cuando el enemigo avanza, retrocedemos, cuando acampa, lo hostigamos, cuando no quiere pelear, lo atacamos y cuando huye, lo perseguimos.
Mao Tse-tung

Y ¿ahora, qué? Ahora toca dar tregua al sistema sanitario evitando el contacto físico, pero no el otro. A corto plazo se están organizando redes de apoyo mutuo entre vecinas, se está haciendo un esfuerzo para informar y apoyar a trabajadoras despedidas o en riesgo de serlo. Más allá del corto plazo, la pandemia pasará mucho antes que el daño económico y los neoliberales dirán que el gasto público extra se resuelve con más recortes y más externalizaciones y que aquí no ha pasado nada. Eso no debe ocurrir. El regreso a la normalidad puede ser algo aún mejor si forzamos un nuevo pacto social. Esta crisis no nos coge débiles y desentrenadas como la anterior; el músculo desarrollado en los últimos nueve años se va a ver esta primavera.
El neoliberalismo está en retirada, la patronal –pese al avituallamiento del gobierno– está debilitada, se acerca el momento del contraataque.

Balance de fin de año. Unas barricadas que abren nuevos caminos

Prólogo

Recapitulamos un año en el cual los conflitos sociales se intensificaron al comienzo de este nuevo curso político en septiembre. Sin lugar a dudas, este último trimestre las batallas se han contado desde América Latina. Vimos desde el otro lado del charco las columnas de humo en Santiago de Chile, Quito tomado por el pueblo, a Evo salir del pais y ver que las calles de las ciudades bolivianas son tomadas por militares y opositores, con un pueblo que resiste. Desde aquí sentimos el olor de la sangre y el fuego de las barricadas, junto con las voces de justicia social se huelen y se oyen hasta en el Norte Global. En el resto del mundo, nos duele y llena de rabia la invasión de Turquía sobre Rojava, la huelga general por las pensiones en Francia, las revueltas tras la publicación de la sentencia del Procés en Catalunya y más que detallaremos.

Acontecimientos

Comenzando por Ecuador, el anuncio del paquetazo que concertó el gobierno de Lenin Moreno con el FMI hizo que estallase el 2 de octubre una revuelta popular contra las medidas neoliberales que pretendía aprobar. Una de las medidas más sonadas es el decreto 882 que consistía en la subida del 120% de la gasolina, junto con reducciones de salario, días vacacionales y despidos en el sector público, y una reforma laboral precarizadora. Las protestas comenzaron con un corto paro de empresarios del transporte, a la que luego se alzaron las comunidades indígenas, destacando el papel de la CONAIE de organizar la gran marcha sobre Quito, la capital. Con la oleada de protestas, el gobierno decretó el Estado de excepción y se trasladó a Guayaquil. El toque de queda también se dio en territorio indígena contra las fuerzas del gobierno. Tras una huelga general el 9 de octubre y protestas masivas de obreros y estudiantes, el gobierno se sentó a negociar el día después del 12 de octubre, día que alcanzó el pico de movilizaciones populares, y da marcha atrás a la subida de la gasolina, pero manteniendo el resto de medidas del paquetazo. En estas negociaciones se intentaron excluir a los sindicatos y organizaciones populares. De las protestas, el balance de heridos y detenidos superan los miles.

Después vino Chile, el estallido social se produjo tras unas protestas estudiantiles fuertemente reprimidas que organizaron coladas masivas en el metro contra la subida de 30 pesos en la tarifa del metro de Santiago. Ello crispó más aún el descontento social hacia el gobierno de Sebastián Piñera y las movilizaciones contiunaron. A la oleada de protestas, se adhirieron la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Confederación de Estudiantes Chilenos (CONFECH), y el día 4 de noviembre organizaron una huelga general en conjunto con el movimiento popular. La respuesta de Piñera fue decretar el Estado de excepción sacando el ejército a las calles ante el desbordamiento de los Carabineros por el pueblo. La respuesta del pueblo fue la solidaridad y pronto escaló a una revuelta por el costo de vida tras tantos años de políticas neoliberales, entre las que destacan las AFP, los bajos salarios… A pesar de los muertos y heridos, las movilizaciones siguieron masivas obligando a Piñera a derogar el alza del transporte público y anunciar unas reformas mínimas tratando de mantenerse en el gobierno. Ante ello, los partidos de izquierdas impulsan una Asamblea Constituyente con el fin de redactar una nueva constitución que supere la de 1980.

Seguimos con Colombia, donde destacamos la vuelta a la lucha armada de las FARC, el paro nacional y las movilizaciones populares contra la corrupción, el asesinato de líderes sociales y las políticas neoliberales de Iván Duque, fuertemente reprimidas por la ESMAD. Pese a la fuerte represión desatada y el toque de queda en Bogotá y Cali, las protestas lograron desbordar a la ESMAD y desmentir la desinformación del gobierno acerca de las reformas neoliberales que pretendía implementar.

En Centroamérica, el 13 de julio estallaron protestas masivas por la mala gestión de la ayuda humanitaria, el desprecio hacia el pueblo y los escándalos de corrupción del gobernador Ricadro Roselló. Tras varias huelgas generales y movilizaciones masivas, el pueblo logró la renuncia del gobernador. Asimismo, en Haití se dieron protestas masivas contra el gobierno del empresario Jovenel Moise y el Partido Haitiano TetKale. Haití es uno de los países más golpeados por la crisis, y el cual el gobierno estaba negociando más reformas neoliberales con el FMI. En Honduras, las protestas continúan contra el gobierno de Juan Orlando López.

El 11 de noviembre, Evo Morales sale del gobierno resultado de un golpe de Estado orquestado por las fuerzas armadas y la policía, con una serie de protestas callejeras impulsadas por la derecha. La salida de Evo fue marcada por el incumplimiento del mandato anti-reeleccionista y salió derrotado de un referéndum para la reelección presidencial. La escalada de la violencia por parte de la derecha en las protestas callejeras, con barricadas y quemas de edificios gubernamentales, finalmente hizo culminar el golpe de Estado obligando a Evo y su familia a salir del país, ante una derecha filofascista que logró captar buena parte del descontento popular y tuvo el apoyo de las fuerzas armadas.

En Oriente Medio, uno de los hechos más relevantes ha sido la invasión de Turquía sobre Rojava a principios de octubre, una amenaza que se hizo real contra la autonomía kurda construida al norte de Siria. Tanto EEUU como Rusia que en algún momento ayudaron a los kurdos, se retiraron de la zona dejando vía libre a la ofensiva turca. De mientras, al gobierno de Assad tampoco le interesaba una autonomía kurda dentro de su territorio, y trata de acabar con ella intentando subordinarla al Estado sirio como condición para recibir ayuda militar. Además, a Assad le vale para recuperar los pozos bajo control de la administración democrática. A pesar de esta grave situación, tanto la población como las milicias YPG/YPJ decidirán resistir y luchar contra este ataque.

Aterrizando en Europa, en Francia estas navidades los y las trabajadoras del transporte público siguen en huelga casi un mes en defensa de las pensiones. Están dispuestos a seguir los paros hasta que retiren la reforma de las pensiones. La reforma de Macron según la opinión de los sindicalistas, supondría acabar con un sistema de reparto más solidario por uno individualista con 42 regímenes. Finalmente, en Catalunya, la publicación de la sentencia del Procés ha desencadenado una nueva oleada de protestas por todo el territorio traducido en cortes de carreteras, cierres en la frontera de La Jonquera y disturbios en las capitales de provincia.

Unas notas finales

Dejamos este año con unos escenarios interesantes, y muchos acontecimientos más que habré dejado en el tintero. Latinoamérica se debate entre las luchas populares en clave de liberación y la reacción neoliberal y filofascista de los intereses de EEUU sobre el continente, en medio de la descomposición social tras años de políticas extrativistas, apropiación de tierras indígenas y sucesivas dictaduras militares y gobiernos títeres. Tenemos las miradas puestas sobre estas luchas populares por el potencial que tiene y la repercusión que tendrán sobre el primer mundo. El destino de Rojava aún es incierto. La invasión de Turquía sobre Rojava responde a la política genocida de Erdogan que pretende eliminar a la población kurda del mapa político, negar su existencia como pueblo. Este hecho ha traído también como consecuencia el resurgir de las células latentes del Daesh.

Fuera de los conflictos, es positivo que dejemos un espacio para mencionar los avances en la organización popular y en nuestras propias organizaciones políticas. En Catalunya, a parte del tema de la sentencia y las protestas, se desarrolló el I Congrés d’Habitatge de Catalunya los días 16 y 17 de noviembre tras un año de preparativos. Esto supone un gran paso en el movimiento por la vivienda, que hasta entonces eran grupos locales de barrio y ahora comparten campañas y programas comunes. Una apuesta ambiciosa para un problema que afecta a la clase trabajadora de Barcelona. También en el plano sindical, la CGT gana afiliaciones y se posiciona como 3er sindicato en Catalunya.

De nuevo, en América Latina varias organizaciones políticas anarquistas anuncian el relanzamiento de CALA (Coordinación Anarquista Latinoamericana) para acercar las organizaciones del anarquismo especifista en Uruguay, Argentina, Brasil… con vistas hacia una articulación mayor, el acercamiento de dichas organizaciones, el desarrollo de análisis de coyuntura más precisos y definición de objetivos para el período que se abre en el continente. La coyuntura de un aumento de las luchas populares exige una articulación política a la altura de las circunstancias para construir el poder popular bajo el socialismo libertario.

Cabe destacar igualmente el repunte de las movilizaciones contra el cambio climático, una amenaza constante que no podemos pasar por alto, cuyo origen está en el sistema capitalista. Las cumbres climáticas fracasan una tras otra porque ningún país está dispuesto a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Este 2020 esperamos que nos depare más luchas sociales en una crisis económica que no va a terminar y que está siendo la excusa para aplicar recetas neoliberales. Ante la ruptura del consenso social, la crisis climática y el augue de la ultraderecha, no hay más salida que la organización popular y la construcción de un proyecto político para la clase trabajadora con base en el socialismo libertario.

Que este año nos traiga un ciclo de luchas llenas de victorias para la clase trabajadora.

Más allá de Vox. Nos quieren llevar a un pasado que nunca existió

GRUPO ANARQUISTA CENCELLADA

Termina 2019 y el Estado Español pone su reloj en hora con el resto de Europa. La crisis económica ya llegó. Los chalecos amarillos ya llegaron. La representación política del neofascismo ya llegó.

Llevamos una década viéndolo venir. Primero con una desmovilización social que se tradujo en una “vuelta a la normalidad”, mientras que el canibalismo social crecía. Vimos como el bloque político del PP se descomponía, primero en un “Podemos de derechas” que fue Cs y ahora en favor del partido que mejor domina la comunicación viral y endemoniada de hoy, que es Vox. A la vez el PSOE recupera su posición de poder en su papel de siempre de ser el estabilizador del régimen del 78.

Al final, quién ha levantado el monstruo hasta llevarlo a tener el peso que tiene en las instituciones del régimen ha sido un movimiento social que existe hoy en favor de la represión. Hemos hablado en anteriores comunicados de este movimiento, pero ahora, que se encuentra en un clímax, es bueno señalarlo específicamente:

– Como movimiento social tiene un arraigo en las capas sociales más favorecidas: rentas altas y medias junto a posiciones acomodadas (aristocracia obrera, rentistas…). Pero sobre todo, entre quienes tienen relación con los cuerpos represivos del estado: policías, ejército, carceleros…

– Es un movimiento en tanto que tiene múltiples expresiones, organizacio-nes y segmentos dentro de él que no actúan de forma uniforme. Actualmente es fácil reconocer en Vox la expresión política de este movimiento, pero hay muchos más elementos: desde Jusapol hegemoni-zando la organización de la policía a las masivas recogidas de firmas para restablecer la Cadena Perpetua (la prisión permanente revisable que dicen los bienpensantes).

– Es un movimiento social que emerge “de abajo”. No surge y se dirige desde un despacho oscuro, sino que cuenta con el empuje de sectores sociales por iniciativa propia.

– Como movimiento es esencialmente reaccionario en torno al orden vigente y a un mitológico pasado mejor, en el que las cosas no estaban “tan desmadradas”. No hay base racional ni empírica para hablar de una situación de inestabilidad o delincuencia extrema, menos aún si lo comparamos con cualquier momento pasado. Sin embargo este el sustrato mitológico sobre el que se edifica este movimiento. Como propuesta: la represión. Contra todo y en todas sus formas, cumplir la ley y ser rectos. En el propio 15M hubo algún atisbo de esta tendencia cuando se trataba el tema de la corrupción y la casta política. Durante años era un lugar común señalar la necesidad de más mano dura con los corruptos. Pues bien, para algunos ese fue el punto de partida al que luego ir añadiendo lo demás. ¿Inmigración? CIEs. ¿Violencia machista? Cárcel, cadena perpetua. ¿Manifestaciones y huelgas? Multas, palos. ¿Terrorismo islámico? Cadena perpetua. ¿Conflicto catalán? Cárcel, ilegalizaciones, palos. Esa es la manera de “volver” a la normalidad. Importante señalar aquí que se trata de volver, no de avanzar.

Señalamos la existencia de este movimiento porque aunque se encuentra incrustado junto a otras manifestaciones políticas a veces más estridentes, creemos que es el vector principal y lo que le ha articulado. Por ejemplo, suele venir en un conjunto con el nacionalismo español, con el antifeminismo quejica de la “dictadura de lo políticamente correcto” o con el negacionismo climático. Sin embargo, ni el nacionalismo español, ni el antifeminismo ni el negacionismo climático han articulado y propulsado este movimiento. Solo le han dado vigor y cohesión, especialmente en el caso del nacionalismo.

Que este movimiento este fuerte y a la ofensiva nos tiene que poner alerta para no reducirlo solo a su expresión política más fuerte y clara que es Vox, que simplemente se ha aupado sobre él. En otros partidos hay claras corrientes que forman parte de esta corriente y que tienen que ser señaladas, como por ejemplo quienes enarbolan un punitivismo feminista o una tentativa de punitivismo “climático”. El arraigo de esta tendencia tiene más que ver con la extracción social de la gente que con su expresión política o partidista, por eso es importante señalar cuáles son esos sectores. Y que estos sectores no son nuevos. Son los mismos sectores que apostaron fuerte en las décadas pasadas por la hipervelocidad, el casino inmobiliario y la “normalidad democrática”. Ideológicamente avergonzados por su derechismo, votantes del PP, huérfanos de una derecha nacionalista hasta que ésta llegó en 2017. En 2019 se trata fundamentalmente de las mismas personas que en las últimas décadas votaron a Aznar, a Rajoy y a Rivera, las mismas personas que consolidaron una “normalidad democrática” basada en el ladrillo, la explotación laboral y la desigualdad social. Cuando los analistas los buscan en los mapas los encuentran en urbanizacio-nes creadas en el boom inmobiliario, bajo el diseño ideológico de la ciudad-cárcel. Son parte de nuestra sociedad, pero han sido militantes de una apatía que recientemente han convertido en odio.

Aunque señalamos que ha sido la represión el aglutinador de la reacción que estamos viendo, el papel del nacionalismo español en todo esto merece unas palabras. Hace años que se rehabilitaron vía deporte los símbolos nacionales proscritos por ser patrimonio de un ejército despreciado por la Mili. Generaciones y generaciones despreciaron al himno y la bandera por ser patrimonio de un ejército que les secuestró durante una temporada y luego, una vez libres, podían olvidar. Eso no acabó cuando acabó la mili, sino cuando empezaron los mundiales. La sensibilidad que se construyó desde 2008 explotó años después cuando en 2017 esos símbolos se convirtieron en un símbolo político de masas, utilizados por un movimiento que pedía “más represión”. Si teníamos un movimiento social naciente en las comisarías, los símbolos españoles fueron su vía para propagarse por la sociedad hasta constituir un movimiento social en toda regla, con sus mitos, sus símbolos y sus códigos de conducta. Sólo faltaba alguien que canalizara este movimiento para sacar rédito político. Ese alguien ya estaba ahí en 2017, trabajando en un ángulo muerto del movimiento antifascista. Mientras que la militan-cia social trabajaba contra el Hogar Social y el clásico área patriota hasta llevarles a la marginalidad, Vox agluti-naba tranquilamente en torno a un programa liberal a esos sectores que se empezaban a movilizar, captando sus cuadros y estableciendo canales de comunicación voraces. Por ello hoy no tenemos una extrema derecha fascista al estilo europeo en las españas sino una copia del Tea Party americano con más nacionalismo y un montón de elementos folclóricos vetados en su vieja casa – el PP -. Por lo menos por ahora.

El riesgo que entraña Vox es enorme. Pero no por ser una cuadrilla de escuadristas callejeros que van a intentar dinamitar al movimiento popular. No estamos ante un partido fascista a ese respecto, sino ante algo peor: Vox quiere “balcanizarnos”. Es común encontrar entre la derecha y la izquierda españolista referencias continuas a la supuesta pretensión de los movimientos independentistas de los pueblos ibéricos de emular la disolución de la República Federal Socialista de Yugoslavia en el Reino de España, cumpliendo con un programa secreto establecido desde Berlín. Pues bien, la realidad nos demuestra que el conflicto catalán tiene hoy más que ver con el de los chalecos amarillos franceses que con el de los paramilitares racistas croatas, serbios o kosovares. Sin embargo, Vox es la combinación perfecta para llevarnos a un escenario mucho más similar a la Yugoslavia de 1989: un plan de ajuste económico salvaje que desmantele todo rastro del estado social combinado con una política represiva y centralista en lo territorial que sólo puede traducirse en la movilización de los pueblos en los que el españolismo es mayoritario contra aquellos en los que no.

Enfrente, lo que nos toca, además de seguir construyendo tejido social es rastrear esos elementos que nos unen más allá de fronteras y mares. La lucha por una vida digna en Chile o Ecuador, la resistencia al golpe imperialista de Bolivia o la respuesta contra la represión española que vemos en Cataluña comparten elementos que nos dan claves importantes sobre el camino que hemos de seguir en nuestra lucha por la emancipación: la lucha contra la represión y la lucha por una vida digna. A pesar de la persistente imagen de decadencia que difunden los propagandistas del desánimo sobre nuestra época, la historia está en marcha a todos los niveles y ahora mismo nos encontramos en una encrucijada a varios niveles debido a las transformaciones que están sufriendo, desde las bases materiales de nuestro sistema (todos los procesos productivos están en una profunda revisión), hasta las élites que toman las decisiones (la recomposición geopolítica de los estados es la parte más visible del proceso). Que haya fuertes conflictos sociales en todo el planeta es una confirmación de que ante estas mutaciones, hay resistencias.

En nuestro caso, además, nos toca declarar claramente los sujetos de esa lucha: qué sindicalismo, qué centros sociales, qué territorios… y que proyecto político queremos defen-der. Es cierto que la fragmentación del movimiento popular en luchas particulares es un riesgo con el que convivimos, cuyo remedio no está en subordinar luchas o en coordinarlas en el espacio y el tiempo. Es necesario definir un proyecto político que opere en nuestro territorio, teniendo en cuenta los actores que hoy existen en esa constelación de luchas. Ni castillos en el aire, ni trabajos de fin de carrera:

NECSITAMOS ENCONTRARNOS PARA PONER EN COMÚN

Valladolid, noviembre de 2019
cencellada.noblogs.org
grupoanarquistacencellada@riseup.net

Balance trimestral de coyuntura: Abril a Junio 2019

En este trimestre destacamos la temporada de elecciones en España, la puesta sobre la mesa de la reducción de la semana laboral, el levantamiento popular en Sudán y más sucesos en un mundo lleno de conflictos. Bien cierto podría ser el dicho de que la primavera levanta pasiones. Todo ello lo contamos teniendo el calentamiento global como música de fondo.

Acontecimientos

Antes de comenzar abril, el mes anterior terminó con una manifestación en Madrid conocida como la revuelta de la España vaciada, una protesta que pretende visibilizar el segundo mayor éxodo rural en España desde el siglo XX ante la falta de oportunidades en los pueblos y ciudades como Soria y Teruel principalmente. La juventud de los pueblos y dichas ciudades emigran hacia Europa o las capitales como Madid o Barcelona. La falta de infraestructuras, equipamentos y servicios públicos, son las principales causas de dicho éxodo, ante unas políticas centradas en el desarrollo de las capitales del país. A su vez, las ciudades están siendo cada vez más un terreno hostil en donde la contaminación, el tráfico, la especulación inmobiliaria, la precariedad laboral, entre otras, son el resultado de este desequilibrio poblacional en el territorio.

En ese mismo final de mes se dio también un caso de persecución de la disidencia por parte de los Mossos tras las protestas contra VOX en aquel 30M en Barcelona la cual dejó, a parte del caso de Rut, una decena de encausadas. Estos sucesos coinciden con la elección de un nuevo comisario de los Mossos, Eduard Sallent, proveniente de la Comisaría de Información, especializada en la persecución política a independentistas y libertarios. Eduard Sallent fue nombrado por el govern de ERC y JxCat. Destaca su buena relación con el bloque del 155 (Policía Nacional, judicatura, Guardia Civil y el ministerio de Interior). Así, en el nuevo puesto se estrena con un caso represivo contra los y las antifascistas que se manifestaron aquel día.

Fuera de España, Julian Assange es finalmente arrestado por las autoridades británicas en abril tras retirársele el asilo en la embajada de Ecuador en Londres. Las causas originales apuntan a una revelación de Wikileaks sobre una cuenta de Lenín Moreno en Panamá y varios casos de corrupción y blanqueo de capitales. Las relaciones entre Lenín y Assange comenzaron a deteriorarse años atrás, y en el caso más reciente, cuando Assange comenzó a twittear a favor de la independencia catalana, causando una ruptura diplomática entre Quito y Madrid. Ahora mismo Assange está bajo custodia británica, y corre peligro de ser deportado hacia EEUU, ya que desde la justicia estadounidense emitieron orden de extradición bajo acusaciones de vulnerar contraseñas de la defensa de EEUU y comprometer información confidencial.

El 10 de junio, tras una manifestación pacífica por la autodeterminación del Sahara Occidental, las fuerzas de ocupación marroquíes reprimieron la protesta provocando disturbios en las calles de Aaiún, la capital saharaui, hasta bien entrada la madrugada.

De entre tantos casos de represión, excepcionalmente podemos saborear pequeñas victorias como la sentencia contra «la manada», el cual el Supremo los condena por violación y eleva la pena a 15 años de prisión para los cinco acusados. Esta sentencia fue a raíz de haber admitido los recursos de la Fiscalía, la víctima y las acusaciones populares, y será ejecutada por la Audiencia Provincial de Navarra.

Durante esta primavera cabe mencionar también los incendios forestales, como el del Bosque de la Primavera a mediados de abril, cerca de Guadalajara, México, en el cual se quemaron unas 3000 hectáreas, y a finales de junio, se quemaba la Ribera d’Ebre, en la provincia de Tarragona, en el cual quedaron carbonizados unas 6000 hectáreas entre masa forestal y suelo agrícola. Además de los incendios forestales, algunos los campos del cantón de Cizire en Rojava fueron incendiados coincidiendo con la época de la cosecha, lo que levanta sospechas de que pudo ser un ataque a su economía. En el mismo mes de abril, también coincidieron los incendios de la catedral de Notre-Dame en París por las tareas de mantenimiento, y otro incendio en el campamento saharaui de Smara, del cual se sospecha que fue intencionado, con una desigual cobertura.

En el panorama laboral, la reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo está en la agenda pública y en debate en el Reino Unido a raíz de la propuesta del Partido Verde, los laboristas y sindicatos. La semana de cuatro días laborales también aparece recogido en un informe de la OIT donde se detalla ampliamente las ventajas que tendrá: facilitar la conciliación, reducir el estrés, favorecer la igualdad entre hombres y mujeres, y la creación de nuevos puestos de trabajo. No obstante, en España parece no estar tan cerca, ya que entre los partidos políticos el único que ha mencionado la reducción de jornada en su programa ha sido Podemos, que propone la semana de 34h.

La subida del salario mínimo (SMI) en España a 900€ ha generado resistencias de ciertas empresas a aplicar la subida. En el campo extremeño, la conflictividad ha aumentado desde febrero donde cientos de jornaleros hicieron huelga en varias empresas agrícolas reclamando la subida y el pago de los salarios atrasados, así como un nuevo convenio colectivo que regule la situación de explotación en que vive la mayoría. No se descarta una huelga general en el sector agrícola, que emplea unos 60000 trabajadores y trabajadoras. Yéndonos a las ciudades españolas nos encontramos a Telepizza, empresa de comida rápida que también se niega a aplicar la subida del SMI. Sin embargo, en Zaragoza y Barcelona se convocaron un día de huelga a finales de junio con un 60% y 75% de seguimiento respectivamente, teniendo en cuenta que la plantilla recibió amenazas y coacciones, así como vulneración del derecho a la huelga.

Por otro lado, los riders de Glovo, Deliveroo y demás empresas de la mal llamada «economía colaborativa», en el cual camuflan la relación laboral como si fuese una mercantil, ya tienen convenio colectivo: el de hostelería. Este es un paso importante de cara a regularizar sus situaciones que las empresas aprovechan dentro del vacío legal y la de los falsos autónomos, pasando los riders a ser asalariados.

Una mirada hacia Latinoamérica, en Brasil se convocó una huelga general el 14 de junio contra la reforma de las pensiones de Jair Bolsonaro. Las reivindicaciones, no obstante, fueron más allá de eso incluyendo la defensa de la educación y las refinerías que pretenden ser privatizadas. A esta huelga fueron llamados los y las trabajadoras petroleras, estudiantes, conductores de bus… principalmente. Durante la jornada, hubo paros parciales en el transporte público, bloqueos de carreteras y universidades en las principales ciudades del país. También se registraron paros en correos, sector bancario y petrolero, habiendo más de 45 millones de trabajadores que secundaron la huelga. En Chile, desde junio se ha convocado una huelga indefinida en el sector educativo, cuyas reivindicaciones superan la mera cuestión salarial, pasando a demandas como la mejora de las condiciones laborales, los ratios y la sobrecarga del personal docente, el pago de la deuda histórica y la participación del personal en los cambios curriculares. Todas estas reivindicaciones tienen como punta de lanza el fortalecer la educación pública como eje central de la movilización, superando lo exclusivamente gremial.

En el ámbito de la vivienda, Portugal anuncia la regulación de los precios del alquiler, un hecho histórico a nivel mundial, y entrará en vigor este 1 de julio. Esta medida también se ha hecho eco en Nueva York, donde el gobernador Andrew Cuomo firmó un paquete de medidas de protección al inquilinato, entre ellas la regulación de los precios.

Esta primavera en España también ha sido el año de las elecciones, juntándose las generales en abril y las municipales, autonómicas y europeas en mayo. Los resultados de las generales dan como vencedor al PSOE, seguido del PP y Cs. Podemos queda en 4ª posición y destaca la entrada de Vox por debajo de Podemos. La victoria del PSOE apunta al voto útil por la entrada de la derecha, cuyos votos se repartieron entre Cs, PP y Vox. En las municipales, de los ayuntamientos del cambio logrados en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Cádiz, solo se mantuvieron Valencia, Barcelona y Cádiz. Madrid y Zaragoza tendrán ayuntamientos de derechas entre PP, Cs y Vox. En resumen, el mapa político tras las elecciones con la entrada de Vox ha quedado tintado de social-liberalismo por el voto útil contra la derecha y unos partidos de la «nueva política» que está encajando poco a poco más como partidos del Régimen.

Fuera de nuestras fronteras, en Asia, durante el domingo de Pascua del 21 de abril se produjo una serie de atentados suicidas en Sri Lanka, dejando unas 290 muertes y más de 500 heridos. Los ataques terroristas se produjeron en iglesias cristianas y hoteles de lujo, apuntando como objetivos el turismo y la minoría cristiana del país. Sin embargo, ningún grupo terrorista se atribuyó la autoría de los atentados aunque el gobierno ya había recibido alertas de la policía por riesgo de atentados.

Siguiendo en Asia, desde los años ’80 China era compradora de basura occidental, un negocio en que aparentemente era un «win-win» ya que occidente consigue una salida para los residuos plásticos que generan, mientras que China ganaba combustible para generar energía. No obstante, en el 2018 prohibió la importación de más plásticos por la dificultad en el reciclaje principalmente, lo que ha hecho que estos residuos acaben derivándose en otros países del sudeste asiático como Malasia y Filipinas. La acumulación de estos residuos y la contaminación en estos países ha hecho que la ministra de Medio Ambiente de Malasia Yeo Bee Yin dijese «basta» al descubrir que la basura estaba entrando ilegalmente en el país y ha declarado que la devolverá a sus países de origen. El presidente filipino Rodrigo Duterte, bastante encendido, declara la guerra a Canadá y amenaza con devolverles los contenedores de basura llegados en 2014.

De guerras podemos seguir hablando como la guerra comercial entre EEUU y China iniciada por Trump hace más de un año, pero en este punto se encuentra las sanciones contra Huawei. Las sanciones recaen principalmente en la prohibición del acceso al ecosistema de Android, lo que le dificultará el acceso a los mercados occidentales aunque no tendrá afectaciones en el mercado interno chino. También Huawei se vería afectado en el corto-medio plazo son los procesadores comercializados por ARM. Pero dichas sanciones no atacan únicamente a los dispositivos móviles, sino también a la implementación de la red 5G, una infraestructura de red más potente que la 4G que será precedente para el desarrollo de las «Smart cities», donde se conectarán millones de dispositivos y se transmitirá información en tiempo real. La finalidad de EEUU es evitar que China le dispute la hegemonía económica y tecnológica global en una coyuntura de crisis capitalista en un mundo cada vez más multipolar.

En el continente africano, Sudán pasa por una aguda crisis tras la visita del FMI el año pasado, en la cual el gobierno de Omar al Bashir recortó los subsidios sociales y la inflación está alrededor del 70%. El precio del pan se triplicó, la tasa de desempleo ya es la quinta más elevada del mundo, escasea el gas y los cajeros están vacíos en su mayoría. Desde principios de año, en el país se está produciendo una oleada de protestas y violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado en ocasiones con fuego real. El 3 de junio el gobieno dirigido por el Consejo Militar de Transición desalojó la acampada de protesta con casi 3 meses de duración frente al Cuartel General del Ejército en Jartum, en el contexto de revueltas populares que lograron que el 11 de abril el ejército arrestara al dictador Omar al Bashir. A pesar de ello, las protestas continuaron presionando para que la transición hacia la democracia sea un proceso liderado por personalidades civiles.

De vuelta a Latinoamérica, el 30 de abril hubo un intento fracasado de golpe de Estado en Venezuela, una artimaña orquestada por la oposición en la cual llevaron bajo engaño a militares de las Fuerzas Armadas para derrocar el gobierno de Maduro. Muchos de esos militares regresarían por voluntad propia a sus puestos dejando el intento en un rotundo fracaso, y los pocos que se mantuvieron del lado de los golpistas están solicitando en embajadas, así como recibieron apoyo de los EEUU. Este intendo de golpe de Estado ha tenido un impacto mínimo y ha recibido la condena de la ONU y de varios países.

En Honduras, las protestas continúan ante el anuncio en abril de los decretos del Ejecutivo de Juan Orlando que atacarían las condiciones en la sanidad y educación, obligándole dos meses después a derogarlos. No obstante, las protestas continuaron pidiendo la salida del presidente, ya que, sumando la situación económica del país pasa por una grave crisis en la cual alrededor de un 65% de la población del país vive en la precariedad, hay que destacar las irregularidades cometidas en las últimas elecciones. En contrapartida, el presidente militariza las calles ante las continuadas protestas, pero se encuentran también que la policía se subleva contra el gobierno y se pone del lado del pueblo, declarando que no van a reprimir a su propio pueblo.

Finalmente, nos llegan las noticias del anarquismo organizado en Francia, en donde la organización Alternative Libertaire y la Coordination des Groupes Anarchistes se fusionan para crear una sola organización llamada Union Communiste Libertaire, tras la celebración de un congreso fundacional el 10 de junio. Así pues, AL se disuelve para iniciar una nueva etapa en una organización política como la UCL cuyo objetivo es la construcción de un modelo de sociedad basada en la democracia directa, la autogestión y el federalismo, y que continuará la lucha con los chalecos amarillos, en las huelgas y sindicatos, en la lucha migrante contra las fronteras, contra la opresión de género y la LGTBIfobia y hacia la huelga general, con el comunismo libertario como objetivo final.

Unas notas finales

El cambio climático es un tema que está a la orden del día, pues la comunidad científica ya había alertado a finales del año pasado que si la tendencia no se revierte, en unos 11 años los efectos del calentamiento global serán irreversibles. En la última semana de junio, la primera ola de calor este verano llegó con temperaturas que superaron los 35º en muchas zonas de Europa, y en Kuwait se registró la temperatura más alta en la Tierra, alcanzando los 63ºC, así como registros de altas temperaturas en toda la penínusla arábiga y la India, llevándose varios de miles de muertos en total por la ola de calor. Relativo al tema, la guerra de las basuras visibiliza el enorme despilfarro y residuos que genera occidente. La prohibición total a la importación de basuras por parte de los países del sudeste asiático deberá obligar a los países occidentales a replantear su modelo de despilfarro.

La limitación de precios del alquiler del que ha sido pionero Portugal es una reivindicación que se ha ido escuchando entre los movimientos por la vivienda en España, ante el nuevo pelotazo del alquiler provocado por un mercado inmobiliario desregulado y enfocado a la especulación, provocando así la expulsión de las vecinas de su barrio y la gentrificación. Esta es una de las reivindicaciones que serían clave para el actual movimiento por la vivienda, que junto al aumento de un parque público de vivienda de gestión municipal podrían ser las puntas de lanza de cara a conquistar un derecho básico: una vivienda digna.

Las revueltas de Sudán nos llega en medio de la sobreinformación del mundo occidental, en un continente del que poco se habla pero no por ello menos relevante. La transición democrática del país no va a ser un camino fácil, ya que en el CMT, el organismo de transición, existen influencias de los militares del país e intereses de los islamistas de controlar este proceso. La falta de actores de izquierdas con un programa para el país con influencia en la sociedad sería una dificultad añadida para lograr un país soberano y salir de la crisis de la deuda impuesta por el FMI.

Volviendo a España, con estas elecciones se cierra un ciclo político en el cual las calles vuelven a estar vacías para acudir a las urnas en un intento de frenar a la ultraderecha. Cabe señalar igualmente que la «nueva política» ha demostrado sus limitaciones, superada por el miedo y los ataques de la derecha, y que lejos de movilizar las calles las había vaciado. Su incapacidad para gobernar les ha restado credibilidad. Este auge de la derecha tiene varias causas, entre ellas, la falta de programa de mínimos por parte de la izquierda en general, no para ser oposición, sino con ambición de ganar. Tenemos claro que el fascismo no se detendrá votando, sino a través de las luchas sociales con un posicionamiento político claramente socialista, con hojas de ruta y programas ambiciosos en vez de tímidas voces moralistas y derroteras que nada más apuntan a ser mera oposición. En este verano nos toca de nuevo reflexionar sobre la actual coyuntura y comenzar a pensar los programas, hojas de ruta y alianzas que necesitamos para abrir un ciclo desde abajo, teniendo en cuenta el calentamiento global que dejará de ser música de fondo a ser un grave problema a nivel mundial.

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