Balance trimestral de coyuntura: Enero a Marzo 2019

En este 2019 nos trae entre manos un propósito para este año muy sonado en las redes sociales: la masculinidad tóxica, que básicamente son las actitudes machistas . El anuncio de Gillette refleja este hecho y ha causado la ira de millones de hombres que han sentido atacada su masculinidad. Dejando esta anécdota curiosa pero no por ello menos relevante, volvemos con el resumen trimestral de la coyuntura en este período.

Acontecimientos

El comienzo de año está siendo agitado y el nivel de conflictividad social se sigue manteniendo mientras vemos cómo día a día las tensiones aumentan por la amenaza de la extrema derecha. Para abrir boca, destacamos las numerosas huelgas que hemos presenciado durante este primer trimestre tanto a nivel del Estado español como internacional, siguiendo con los juicios del Procés y más conflictos sociales y políticos fuera de nuestras fronteras.

Nada más comenzar la primera semana laboral de enero, la plantilla de Cacaolat en la planta de Santa Coloma de Gramenet en Catalunya convoca una huelga indefinida. Esta situación tuvo el antecedente que data de 2017, cuando la empresa presentó una modificación sustancial de las condiciones de trabajo afectando negativamente a la negociación del convenio, a lo que en 2018, se le ha sumado la aplicación de un calendario laboral de operaciones que impedía la conciliación entre la vida laboral y familiar. La gota que colmó el vaso fue el apretón de tuerca que intentaron realizar la dirección de la empresa, y la plantilla convocó una huelga indefinida que acabaría en 5 días con la retirada de las modificaciones del calendario previsto para este año. La huelga tuvo además la solidaridad de numerosos establecimientos mostrando mensajes de apoyo y contribuciones a su caja de resistencia.

En pocas semanas, estallaron las huelgas del taxi en Barcelona y Madrid pone de nuevo sobre la mesa el cuestionamiento de los modelos de explotación laboral más salvajes de estos últimos tiempos patrocinados por Uber y Cabify, que bajo el paraguas de la «economía colaborativa», ofrecen precios a la vez volátiles y competitivos a costa de dinamitar los derechos laborales y entrar en competencia desleal en el sector del taxi. La huelga indefinida en Barcelona concluye con una medida del Govern de regulación del servicio de VTC principalmente en tiempos de precontratación, hecho por el cual Uber y Cabify anuncian la marcha de Barcelona. Similares medidas se aprobaron también en el País Valencià y Andalucía. No obstante, en Madrid la situación es diferente, ya que la proporción de VTC con respecto al taxi es casi de 1 a 1.

Además de las huelgas por motivos estrictamente laborales, hemos vivido otras como la del 21F contra el juicio-farsa contra los presos políticos catalanes convocada desde los CDRs principalmente. Sin duda, la huelga que sigue dando de qué hablar ha sido la huelga feminista del 8 de marzo coincidiendo con el día internacional de la mujer trabajadora, donde por segundo año consecutivo el movimiento feminista continúa manteniéndose fuerte desde las movilizaciones del año pasado. Otra reciente huelga estudiantil a nivel internacional ha sido la que se ha venido organizando en el resto de Europa por el clima: Fridays for Future es la plataforma en la cual la juventud está tomando conciencia sobre el futuro que les espera ante un calentamiento global que será irreversible si continúa la emisión de contaminantes y la depredación capitalista de los recursos naturales.

Llegando al panorama internacional, India ha vivido otra huelga general masiva de dos días en enero convocada por los sindicatos del país contra las políticas antilaborales del gobierno de Modi. Los paros generales afectaron a sectores como la banca, los transportes, la industria y el sector público, a los que también se han sumado los agricultores. Al anuncio de recortes en derechos laborales, se le suman la subida de los precios de la cesta de la compra y unas promesas de creación de empleo que no llegan. Uno de los logros más destacados de esta huelga es en el sector público, obligando al gobierno a conceder mayor participación a los sindicatos.

Continuando en Asia y en el mismo mes, la huelga en la industria textil tiene como protagonistas a las mujeres trabajadoras contra las multinacionales como H&M, Inditex, Mango, Primark, etc. Las condiciones de esclavitud que viven ellas en esta industria se hicieron eco allá por el 2013 tras el derrumbe del edificio Rana Plaza en Savar, dejando más de mil muertes. Las promesas de una subida salarial del 50% no llegaron por la negativa de las fábricas a pagar ese aumento, subida que las trabajadoras consideran aún insuficiente por la continua alza del coste de vida. Resultado de ello, hicieron este llamamiento a la huelga que ni es la primera ni la última. En las anteriores jornadas de huelga en el verano pasado, se le sumaron los portuarios a reivindicar una mejora salarial. El conflicto durante las jornadas de huelga escalaron en acciones como cortes de carreteras, protestas para colapsar el centro de las ciudades y destrucciones de maquinaria en alguna ocasión. LA respuesta a estas protestas fue la represión, el lockout (cierre patronal) y las llamadas al orden. Las protestas parecen continuar hasta que se satisfagan las demandas de las trabajadoras.

Siguiendo con las huelgas, Leyla Guven, la copresidenta del DTK y diputada del HDP se pone en huelga de hambre desde finales del 2018 para exigir el fin del aislamiento de Abdullah Öcalan. A mediados de febrero cumplió 100 días de huelga que continúa en su propia casa tras ser liberada de la cárcel. Su principal reivindicación sigue siendo la libertad de Öcalan y no su propia libertad. Además, negó el tratamiento médico, por lo que fue dada de alta del hospital a los pocos días de ingresar para continuar el ayuno en casa. El copresidente del DBP, Mehmet Arslan, dijo lo siguiente: «Nuestra amiga Leyla Guven declaró que no pondría fin a su acción a menos que se satisfagan sus demandas [..]». En el mes de febrero, tuvieron lugar la marcha internacionalista por la libertad de Öcalan en un recorrido desde Luxemburgo hasta Estrasburgo. En marzo, Leyla hace un llamamiento a finalizar las acciones de sacrificio que continúan miles de presos kurdos en Turquía pero exige que las organizaciones sociales y políticas y las instituciones Europeas tomen medidas al respecto y cumplan las demandas del fin del aislamiento a Öcalan, para permitir la visita del abogado y sus seres queridos.

Buenas noticias nos llegan también desde Rojava, donde las SDF y las YPG/YPJ han anunciado la expulsión del Daesh en Siria tras tomar el control del pueblo de Baghouz, en la provincia de Deir Ezzor. Esto supone el fin del califato -que no del Daesh aún- en Siria, en una guerra que ha dejado unos 11.000 combatientes mártires. No obstante, la situación sigue siendo complicada, ya que Turquía se está preparando para iniciar la ofensiva sobre Rojava, y esto sumado a la indecisión de las potencias mundiales que anuncian su retirada pero siguen teniendo operativos en la zona. A esto hay que sumarle el fracaso de las negociaciones con el régimen de Assad, que exigía el fin de la autonomía kurda a cambio de la defensa de las fronteras del norte. En el mes de marzo, nos ha dejado Lorenzo Orsetti, anarquista internacionalista italiano que combatió junto a las YPG contra el Daesh dejándonos unas emotivas palabras de las cuales nos quedamos con la frase «toda tormenta comienza con una simple gota de lluvia. Tú debes ser esa gota».

De vuelta al Estado español, la represión vuelve a ser tema candente en enero, comenzando con el desalojo a través de un asalto policial al gaztetxe Maravillas en Iruñea, edificio de la diputación de Navarra que ha sido tapiado y el en el lugar se desplegó un fuerte dispositivo policial que han rechazado vecinos y comerciantes. La actuación policial en el desalojo y durante las protestas dejó decenas de jóvenes heridos tras haberse comunicado en una rueda de prensa. Los juicios del Procés deja a la luz el Estado profundo de este país, en el cual siguen en prisión preventiva sin haber cometido delito alguno, los jueces asignados para el caso son todos conservadores del entorno cercano al PP y la mayoría de testimonios son policías que van a participar en la brutalidad policial del 1-O. La maquinaria represiva del Estado español no se detiene, arrestando en Madrid a 8 militantes de Arran, más detenciones y citaciones a militantes y alcaldes que apoyaron el referéndum.

Siguiendo en un breve vistazo por Europa, este año la economía italiana entra oficialmente en recesión y con una deuda del 132% del PIB. En Francia, las protestas de los chalecos amarillos continúan bajo amenaza del gobierno de sacar los militares a la calle, demostrando en estos últimos meses su incapacidad para contener las protestas que sufre por todo el país.

Cruzando el charco, la situación política de Venezuela vuelve a tensionarse tras la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente de Venezuela, provocando episodios de violencia callejera por parte de la oposición. Una vez más, EEUU intenta desestabilizar el país y tumbar el gobierno de Maduro utilizando el golpismo de la oposición, el cual Trump le echa más leña al fuego reconociendo a Guaidó como presidente. En Haití, la situación de pobreza extrema, la falta de espectativas y el abandono a su suerte por parte de la comunidad internacional ha provocado una oleada de revueltas por el país. En México, los sicarios del gobierno asesinann a Samir Flores, de Amilcingo, una persona alegre, platicador y solidario, dedicado a la agricultura orgánica, la radio comunitaria y la lucha contra la termoeléctrica de Moleros, un megaproyecto que amenaza la supervivencia de los pueblos de la zona y con un gran impacto ambiental sobre la agricultura local, el agua y el aire. En Colombia, las protestas de la Minga continúan ante la negativa del gobierno a dialogar con las comunidades indígenas del Cauca que reclaman su soberanía. En Brasil, en los tres primeros días de marzo, tuvo lugar en Porto Alegre unas jornadas del anarquismo social y organizado remarcando la importancia de la organización política y con el objetivo de consolidar los procesos de creación de organizaciones políticas anarquistas así como avanzar en la coordinación a nivel regional, estrechar lazos, trabajar conjuntamente en la creación de teoría, herramientas de análisis de coyuntura y estrategias para el período.

En Nueva Zelanda, nos llega la noticia del atentado fascista grabado y emitido en directo por Facebook del tiroteo en una mezquita, cometido por terroristas supremacistas blancos que dispararon a quemarropa con armas que llevaban grabados nombres de fascistas, entre ellos Josué el asesino de Carlos Palomino. El tiroteo dejó una cuarentena de muertes y el gobierno neozelandés eleva el nivel de alerta.

En el ámbito de la cultura, en los premios Goya 2019 encontramos una lista en las que destacan las temáticas políticas y sociales críticas.

Terminamos la sección mencionando el derrame de más de 2000 toneladas de fuel y sustancias tóxicas en el golfo de Vizcaya tras el hundimiento del carguero Grande America. La marea se extiende alrededor de 50km² y está causando un grave impacto en el ecosistema local, amenazando con llegar a las costas del golfo.

Unas notas finales

Este año ha comenzado con huelgas sonadas que, tanto pequeñas o grandes, como laborales o sociales, mantiene su sentido de clase y una herramienta de lucha para la clase trabajadora. Asimismo, ponemos el ojo en esas dos grandes huelgas en las periferias de las metrópolis capitalista: India y Bangladesh, donde se hace cada vez más evidente la necesidad de mejorar las condiciones laborales a través de la lucha de clases. La consolidación y crecimiento del movimiento obrero allá será decisiva para luchar contra las multinacionales de capital occidental en sus centros de producción. Además, pone sobre la mesa la cuestión del sujeto político: no hay que buscarlo bajo las piedras siguiendo criterios blancos y occidentales, sino que las encontramos allá donde exista un verdadero conflicto de clases. Aquí en Europa, las huelgas más importantes las hemos visto en Francia, y las del sector del taxi y del 8M en España, aunque si bien esta última el seguimiento no fue tan notable, las manifestaciones en muchas ciudades del territorio español fueron masivas. De estas dos huelgas extraemos dos grandes reflexiones clave: la necesidad de poner freno al neoliberalismo salvaje que supone la uberización evidenciada en las huelgas del taxi, y el potencial que tiene el movimiento feminista en estos días, del cual tenemos que aprender el resto como ejemplo de empoderamiento, trabajo constante y acierto. Además, pone sobre la mesa una cuestión imprescindible: la clase obrera es diversa y por tanto, la lucha de clases ha de ser interseccional.

Siguen candentes los temas relacionados con el auge de la ultraderecha, las próximas elecciones y el cambio climático. Temas que evidencian la urgente necesidad de construir una alternativa política real de caracter socialista con un programa que confronte con la del fascismo. Su crecimiento se debe a que han sabido adaptarse a los tiempos y ya tienen un proyecto político. Por ello, al fascismo no solo se ha de combatir desde las calles, sino también imprescindible combatirlo a través de un proyecto político que en sí mismo sea totalmente incompatible con la ultraderecha en sentido propositivo, no con el contra delante ni con el anti.

Sin duda, actualmente el cambio climático está siendo la amenaza a escala global más importante de este año y seguramente los próximos. La vorágine capitalista y su crecimiento infinito está amenazando gravemente la vida en la Tierra, cuyas consecuencias más visibles son la contaminación masiva, el agotamiento de los recursos naturales (combustibles fósiles principalmente), la destrucción de tierras y pueblos que la habitan, la pérdida de la biodiversidad y la extinción de especies… Los síntomas ya son sobradamente conocidos: aumento de las temperaturas medias globales, calentamiento de los océanos y alteración de las corrientes marinas, el deshielo de los polos, el agujero del ozono, el aumento de las condiciones meteorológicas extremas y catástrofes naturales, la extensión de enfermedades tropicales y especies invasoras, la subida del nivel del mar… Todas estas consecuencias las sufriremos las generaciones más jóvenes, y evidencia la necesidad de combatir el capitalismo antes de que este sistema destruya nuestro planeta. Los gestos individuales no son suficientes, las grandes multinacionales y la industria son los mayores responsables del cambio climático. Aquí, el potencial de cambio reside en el ecologismo radical y las luchas por la tierra de los pueblos indígenas, pues es en la defensa de sus tierras la clave para frenar megaproyectos extractivistas.

Una mirada hacia dentro, hacia el mundillo anarquista, la entrada de un compañero a las listas de la candidatura municipalista Más Madrid ha causado revuelos pero a la vez importantes reflexiones al respecto: se evidencia la falta de infraestructuras para sostener económicamente a la militancia en nuestra etapa adulta y un proyecto político que permita dotar a los movimientos sociales de una hoja de ruta que avance hacia el socialismo libertario. La influencia del anarquismo actualmente solo es a nivel local, y se hace cada vez más necesario la presencia a nivel macropolítico. Si bien, este nivel aún se nos queda lejos porque todavía no puede considerarse que el anarquismo sea un movimiento, ya que carece de estructura y organizaciones que trabajen bajo un mismo proyecto político y tenga inserción en la sociedad. Así es cómo de nuevo nos encontramos ante un momento en que lo electoral vuelve a estar en los debates de la opinión pública y nos encontramos por enésima vez la misma campaña por la abstención activa sin un programa que hable de vivienda pública, de negociación colectiva, de remunicipalizaciones, de servicios públicos, de economía social, … por poner algunos ejemplos. La razón de tener un programa es la de afilar las puntas de lanza para los movimientos sociales y legitimar las luchas que se dan a nivel local, ya que son la base y el tejido social real para poder implementar el programa. Este programa debe ser una firme apuesta por el socialismo libertario que confronte la ofensiva neoliberal y sus crisis eternas así como el avance del fascismo en este ciclo político.

Durante los próximos meses en España habrá elecciones y veremos cómo encararemos el ciclo político post-electoral, así como contemplamos la situación de Siria ahora sin el Daesh en el mapa pero con la amenaza de Turquía, Iraq e Irán, y las potencias occidentales que anuncian su salida pero no retiran sus efectivos en la zona. Miraremos también cómo evoluciona la coyuntura en América Latina con Bolsonaro en Brasil y el golpismo en Venezuela: en el primero por la escalada de la represión y el conflicto social y en el segundo, el petróleo donde EEUU quiere meter mano. Mientras tanto, en España, la amenaza del trifachito llama a la población a votar para evitar que ganen, pero sabemos que votando o no, las calles no pueden vaciarse. No debemos olvidar que nuestro poder real no está en la capacidad de voto, sino en nuestra capacidad de articularnos como pueblo soberano (parafraseando a Voltairine de Clerie relativo a la capacidad para parar la producción de la clase trabajadora).

Una estrategia ganadora necesita de llevar la iniciativa

Nadie pensaría que unos humildes agricultores de arroz ganarían una guerra contra el imperio. Si bien la victoria es digna de ser celebrada, los crímenes contra la humanidad cometidos por los yankees es imperdonable. Pero esta vez no vengo a hablaros de la sangre derramada, sino otra vez sobre estrategia, concepto clave y básico para lograr los objetivos que nos propongamos.

Si habéis jugado a cualquier juego de estrategia, os deberían sonar el concepto de iniciativa. Llevar la iniciativa en el plano estratégico implica que un actor o varios son los que marcan el ritmo del juego del resto de fuerzas. En el plano político el concepto es similar. Cuando uno o varios actores políticos son capaces de influir en la agenda y opiniones públicas, desplazar el centro de los debates hacia sus propios discursos, y hacer que la oposición se mueva en tu terreno, diremos que los primeros llevan la iniciativa.

Lo contrario a la iniciativa es la inercia, que describe a aquellos actores que se mueven por los ritmos marcados en vez de llevar unos propios. En otras palabras, éstos permanecen latentes hasta que reciben un estímulo que los lleva a movilizarse. Gran parte del activismo en el plano estratégico son movimientos por inercia, ya que se dejan llevar por la coyuntura: si prolifera el turismo depredador en verano, se hacen campañas contra el turismo; si VOX convoca un acto en tal barrio se convoca una contramani allí o allá; si ha hecho un mes caluroso, hacer una campaña contra el cambio climático… No obstante, la inercia significa la existencia de una oposición y es importante tenerlo en cuenta ya que tiene el potencial de articularse más allá del mero activismo. Una tercera posibilidad que se plantea es la pasividad. La pasividad se describiría aquí como la ausencia de reacción y deja vía libre a cualquier cambio que se le presente.

Volviendo con los ejemplos concretos, la actual izquierda y el antifascismo es un actor totalmente reactivo, mientras que tras el 1O la ultraderecha está ganando la iniciativa en el plano político y mediático. Si bien es sabido que España tiene un Estado profundo franquista, el hecho de que los temas de debate en la opinión pública giren en torno a Vox así como su cobertura mediática, hace que estén en una posición de ventaja. Mientras tanto, la izquierda se encuentra a rebufo de los temas de debate y actos marcados por Vox (legalización de las armas, carpas de campaña, violencia de género, LGTBi…), con el contra y el anti por delante y corriendo a donde montan los actos.

Sin embargo, la relación cambia al hablar del movimiento feminista, que ha sabido poner su discurso y reivindicaciones en la agenda pública haciendo que la derecha se escandalice y comience a hacer mansplaining hablando de feminismo liberal, porque en temas de género se han visto superados por el momento y necesitan una respuesta. En este caso, podemos decir que el movimiento feminista ha llevado la iniciativa al obligarles a tenerlo en cuenta. En su día, Podemos también tuvo la iniciativa a nivel mediático al llevar la centralidad del debate y la opinión públicas hacia la izquierda, que lo acabaron perdiendo ya que fue prácticamente un cascarón vacío, es decir, no existía un respaldo en las calles que sostuvieran sus discursos.

¿De dónde viene la iniciativa y la estrategia? Estos conceptos cobran sentido cuando hay un proyecto político y un programa detrás que marca una serie de objetivos a lograr. Recordemos que la estrategia es la planificación de una serie de tácticas para alcanzar dichos objetivos, y para llevar la iniciativa es necesaria un buen análisis y plan estratégico. Este proyecto político aún por construir debe servir para afilar las puntas de lanza de los movimientos sociales, para que pasen de ser reactivos a tener capacidad para llevar la iniciativa.  En otras palabras, ganaremos una posición más ventajosa cuando llevemos la iniciativa en todos los ámbitos sociales y políticos, y ellos reaccionen a cada movimiento que hagamos pasando a una posición defensiva.

Una dosis de irracionalidad (I). La parte sumergida del iceberg

Prólogo

Haciendo una mirada sobre cualquier proceso revolucionario, seguramente nos habremos preguntado más de una vez las causas por las cuales una gran masa de gente se moviliza para hacer la revolución. Miramos hacia Rojava, hacia las zapatistas, hacia las revueltas obreras del s. XX… Estudiamos sus contextos, sus condiciones materiales, los actores políticos y sociales, las organizaciones, etc, con el objetivo de servirnos de inspiración para iniciar un proceso revolucionario en Europa. Con ello, extraemos varias conclusiones, como la necesidad de organizarnos, de incidir en los movimientos sociales y al fin y al cabo, mejorar las condiciones materiales de la clase trabajadora y el pueblo. Si bien estas conclusiones a la hora de crear un proyecto político son acertadas, solo estamos viendo la parte material y racional de la política, pasando por alto un elemento importantísimo para construir nuestro proyecto: la parte irracional de la política, que son todos aquellos factores en los cuales lo emocional del ser humano es determinante a la hora de construir una opinión política, ya que el ser humano sigue siendo un ser emocional.

Comienzo esta serie tratando de abrir un importante debate entre la izquierda revolucionaria y en concreto, del anarquismo, para tratar unas cuestiones claves a entender el por qué la moralina y el tener razón solo sirve para un grupo muy reducido de personas. Para convencer, también se convence con las emociones. y ello implica comprender en qué consiste el relato, el imaginario colectivo, la identidad, el sentimiento de pertenencia a una comunidad y los elementos aglutinadores. En la II parte, trataré el racionalismo y la moral liberal y católica, que va ligada al individualismo y el sentimiento de culpa, finalizando con una 3ª parte más planteando unos retos para el contexto actual y poder trabajar sobre un terreno que está explotando la ultraderecha. La creciente amenaza del fascismo viene dado por sus relatos sobre las identidades utilizando como arma arrojadiza la inmigración, la vuelta al nacionalismo cuestionando la globalización, e incluso un falso discurso de clase y recurriendo al populismo.

La irracionalidad en la política

Los seres humanos, aun poseyendo la capacidad de raciocinio, la parte instintiva y emocional sigue pesando mucho e influyendo en nuestras decisiones racionales. Esto puede explicar en parte la disonancia cognitiva y las actitudes conservadoras. Cuando nos encontramos ante una serie de pensamientos e ideas nuevas que no se ajustan a nuestras creencias, la primera reacción es de rechazo y afirmación de nuestras propias creencias: nos agarramos a lo que ya conocemos y tememos romper la coherencia de dichas creencias porque nos sentimos cómodas así. Así es cómo el refrán «más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer» acierta en la gran mayoría de los casos, donde lo emocional pesa más que lo racional.

No obstante, no tenemos que olvidar que somos seres sociales, y por tanto, no existen los individuos hechos a sí mismos, sino que se construyen socialmente. Aquí es donde intervienen una serie de vínculos emocionales con el entorno en el cual todo ser humano busca un encaje: sentirse reconocido y amparado en el entorno donde se encuentra. Estos factores que no son expresamente materiales son muy importantes a tener en cuenta en nuestros análisis, proyectos políticos y planteamientos estratégicos. Estos elementos irracionales son los siguientes:

Sentimiento de pertenencia a una comunidad. Sentirse dentro de una comunidad, ya sea familiar, del barrio, de una orden religiosa o espiritual, de la tierra, de algún movimiento social, etc, es el vínculo base que forjamos con nuestro entorno cercano. Es el vínculo creado a partir de intereses compartidos. Nos da la tranquilidad de saber que no estamos solas, que tenemos complicidades y así tener un entorno favorable para la sociabilización, donde sentimos que somos parte de ella, podemos encontrar apoyo y nos podemos desenvolver. Hablamos de arraigo cuando estos vínculos se hacen fuertes y el individuo consigue asentarse. Uno de los mayores temores a nivel emocional de la mayoría de seres humanos es el desarraigo, que ocurre cuando es rechazado, excluido o expulsado de la comunidad.

El orgullo de barrio, el vínculo con la tierra y las comunidades migrantes por ejemplo, entran dentro de esta clasificación.

Elementos aglutinadores. Son aquellos elementos que apelan a las masas, en las cuales un gran número de personas se puede sentir interpelada e identificada. También constituyen un campo de disputa política e ideológica por sus características en relación con la sociedad. Dichos elementos son:

– La nación, la patria, y/o el país: normalmente solemos confundir estos elementos con un Estado, pero no estamos hablando de banderas ni del Estado-nación en este caso, sino que son el conjunto de características culturales (lengua, tradiciones, costumbres…), políticas, sociales e históricas en común de una sociedad en un determinado territorio. Estos conceptos son clave para entender las luchas actuales de los últimos 40 años hasta hoy, puesto que este en este siglo las luchas de liberación nacional están siendo de caracter popular y masivas, como es el movimiento de liberación kurdo y las luchas indígenas latinoamericanas, sin dejar atrás al Rif y otras luchas decoloniales.

– El fútbol y el deporte de élite: el fútbol realmente mueve masas alrededor del mundo. Es capaz de llenar bares, estadios y las mismas calles, crea hinchadas radicales tanto de derechas como de izquierdas y en donde se transmite la ideología hegemónica. Los Bukaneros o el Frente Atlético son ejemplos de hinchadas de izquierdas y de derechas, respectivamente. La clave de este elemento es la gran atención mediática que hay sobre los equipos de fútbol y los jugadores, donde también existe una gran censura hacia expresiones políticas que no encajan con el statu quo hegemónico. La vinculación entre fútbol y política es innegable, lo que lo convierte también en terreno de disputa.

– La religión y la espiritualidad: la muerte, el destino, la suerte y lo desconocido por el ser humano, genera temores que necesitan rellenarse con alguna explicación sobrenatural, un camino espiritual para conocerse a sí mismos y los orígenes, o una seguridad y tranquilidad que el mundo terrenal no puede ofrecer. Y no solo eso, todas las religiones tienen sus dogmas, sus valores, códigos de conducta y costumbres que influyen mucho en las culturas humanas. El peso que tienen actualmente las religiones vienen de siglos atrás de expansión, conquista e institucionalización -acceso a cuotas de poder y privilegios entrando en el Estado-. Como en el fútbol, la política y la religión también están ligadas no solo en la imagen de los Estados teocráticos de Oriente Próximo, sino también en las comunidades religiosas populares con unos valores más comunitarios.

– La clase social: este elemento tuvo su edad dorada en durante la época del movimiento obrero y las revoluciones obreras, donde estaba claramente diferenciada una clase de otra por sus condiciones materiales. Actualmente, la imagen de la clase media junto con la destrucción de las comunidades e imaginarios colectivos populares en el mundo occidental, ha barrido toda conciencia de clase al usar como base la capacidad de consumo y los ingresos. No obstante, las clases sociales se determinan por su relación con los medios de producción, y que lo que caracterizaba a la clase obrera es que son todas aquellas personas desposeídas que solo tienen sus manos y su cabeza para ganarse el pan de cada día, y ser la clase social que pone en marcha el mundo.

Relato y marco teórico. El relato es el contenido político e ideológico de los elementos aglutinadores, es lo que explica desde diferentes marcos teóricos la realidad material, y trata de vincularlos con dichos elementos más abstractos y que tienen que ver más con lo emocional. El marco teórico es la teoría política sobre la cual se construyen los distintos relatos que dan una explicación de la realidad material según los intereses políticos que las diversas fuerzas políticas tratan de disputarse la hegemonía. A partir de los relatos se crean diversos imaginarios colectivos que describiré a continuación. Un ejemplo de relato es el actual Régimen del ’78, construido a partir de la cultura de la Transición donde se crea la imagen de la llegada de la democracia a España y el desarrollo de su economía.

Identidad e imaginario colectivo. La identidad es un constructo en el que una persona es dentro de la comunidad y en la sociedad en base a sus orígenes, posicionamientos políticos, creencias, a la comunidad a la que pertenece y a los elementos aglutinadores en donde se sienta interpelado (el país, el equipo de fútbol, la fe y clase social). El imaginario colectivo es el conjunto interrelacionado de todos los anteriores elementos descritos que configuran una perspectiva global y compartida en la sociedad sobre la realidad material. Existen más de un imaginario colectivo, y de ello depende el relato que hay detrás de ello. Por ejemplo, el imaginario colectivo de España se percibe, siguiendo con el relato de la cultura de la Transición, como una democracia, una nación indivisible, con sus características culturales típicas: toros, fiesta, sol, playa…, etc. Pero también existe otro imaginario sobre España como cárcel de pueblos, heredera del franquismo, país de corruptos, etc.

Todos estos elementos irracionales no están en el aire, sino que se asientan sobre una base material como la estructura de las clases sociales, el Estado y el territorio. La importancia clave de tener análisis de lo irracional en la política radica en conocer la parte sumergida del iceberg que es la que realmente nos da el potencial de construir un movimiento revolucionario masivo. De hecho, si volvemos a analizar los movimientos revolucionarios a lo largo de la historia observaremos que todos ellos se han construido en base, primero a una comunidad en lucha, y luego a un imaginario colectivo, unos elementos aglutinadores (la nación en los movimientos de liberación nacional, la clase social como los movimientos obreros, o a la vez) junto con un relato y marco teórico revolucionarios, y una nueva identidad (el o la militante kurdo, el «nuevo hombre» que hablaba el Che Gevara, …). Esto quiere decir que es insuficiente con presentar un proyecto político que aspire al socialismo libertario en clave materialista, también es necesario construir nuevos imaginarios colectivos, recuperar las comunidades e identidades destruidas en Europa, un nuevo relato y marco teórico, y disputar la hegemonía en los elementos aglutinadores. Por eso, no basta con tener la razón o la fuerza, también hay que ganar en el campo irracional.

Balance final de año: Octubre a Diciembre 2018

El equipo de Regeneración Libertaria os desea un feliz año nuevo, consciente y repleto de victorias en las luchas de las comunidades sociales de todo el mundo. GRACIAS!

Habitualmente la época otoñal en el hemisferio norte, y primaveral en el sur, suele ser un periodo de una actividad política incesante. Los ritmos marcados por las coyunturas sociales, cada vez más globalizadas y con un flujo de información gigante debido a los numerosísimos medios y herramientas de comunicación digitales, se tornan frenéticos. Nuestro balance de este periodo último del año 2018 quiere establecer unas líneas comunes en las movilizaciones populares y presentar con perspectiva algunas conclusiones parciales de las luchas locales, estatales e internacionales que se han desarrollado y que siguen en un proceso abierto y continuado.

Luchas en el Estado español.

Abrimos este último trimestre del año con un acontecimiento que tiene como antecedente la represión del 1-O del pasado año a manos de la policía española. Esta vez, a tan solo dos días de la Diada del 11 de Septiembre, diversas organizaciones de la extrema derecha convocan una manifestación unionista en Barcelona con autobuses que venían del resto del territorio español en clave claramente provocadora. Este acontecimiento puso en pie fundamentalmente a la juventud, evidenciando una notable organización antifascista en el territorio catalán. También el pasado 21 de diciembre, un nuevo movimiento estratégico del Estado español, situando en Barcelona la celebración del Consejo de Ministros, obtuvo una respuesta reivindicativa en las calles con numerosos cortes de carretera y paralización de la ciudad, además, tan solo tres días después de haberse iniciado el juicio contra los presos políticos catalanes en el Tribunal Supremo. El apoyo a presos/as y exiliados/as sigue siendo incondicional, incluidas personas menos conocidas mediáticamente como Adri, miembro del CDR de Esplugues y huido actualmente en Europa. Los Comités de Defensa de la República, en tanto que movimientos populares siguen encontrando fuerza en sus acciones y nutriéndose de respaldo, y sin embargo, se evidencia cierto hartazgo al conocido como ‘Processisme’, o vía política resultante del ‘Procés’ catalán, además de un rechazo social amplio a los Mossos de Esquadra como policía represora. Los ritmos institucionales acaban deteriorando las movilizaciones sociales, que deberían tener una agenda propia, y la sacrosanta vía pacífica conduce a la inacción de sectores de los movimientos populares ciertamente cansados de recibir represión y humillaciones, porque si no se practica la confrontación, la lucha carece de sentido.

El otoño es estación de tormentas, en la cual destacamos la riada en Sant Llorenç, un pueblo de Mallorca que causó daños considerables en el poblado y dejado una decena de fallecidos. A causa de ello, el rey Felipe VI ‘El Preparao’ y Letizia se desplazaron hacia el lugar del desastre en el cual rechazó el ofrecimiento de una escoba por parte de un joven para que ayudaran a las tareas de limpieza. Esto causó un aluvión de críticas a la monarquía. Ciertamente la institución monárquica pasa por el tiempo de la historia reciente española con menor apoyo social, debido a las múltiples situaciones de privilegio y opresión cada vez más evidentes y encarnadas en toda la familia real. Así se han venido fraguando durante este trimestre otoñal, y aún se están realizando o están programadas, consultas populares por el derecho a decidir y que están fomentando que se cuestione socialmente a la monarquía. Un movimiento popular que en clave libertaria debe tomarse exactamente con el objetivo que tiene: fomentar acciones sociales para socavar la imagen idealizada e institucional de la monarquía. Si bien esta no se encuentra al borde de ningún precicipio, todo movimiento social que ayude en este sentido es trabajo desde la base que suma a la lucha contra el régimen.

También en el ámbito estatal el Tribunal Supremo rectifica una sentencia en favor de los bancos, y determina que los impuestos de las hipotecas deberán ser pagados por los clientes. El mercado inmobiliario en España se puede resumir en dos cuestiones: los precios de alquiler siguen subiendo; y los particulares que controlan el mercado son grandes propietarios. Frente a esta situación de vida precaria, la juventud es la más golpeada, y la sociedad trata de autodefenderse con herramientas al alcance, que si bien son a pequeña escala, señalan vías que explorar. Nos referimos por ejemplo a la reokupación rural de pueblos abandonados con un proyecto de autonomía política y asamblearismo. A la toma de solares en los barrios de las ciudades para devolverles actividad en favor de la comunidad social, los proyectos autogestivos y de economía local con valores libertarios que tratan de escapar de las prácticas mercantiles capitalistas. También la organización de sindicatos de barrio para el asesoramiento laboral, como sindicatos de inquilinas acerca de la defensa frente al alza del precio de alquileres, u otras cuestiones sociales que afecten a la comunidad. Como contrapunto, el capitalismo sigue poniéndole trabas a la autoorganización del pueblo, y para ello aprovecha un buen caldo de cultivo social donde las relaciones se individualizan cada día más. Surgen por toda la geografía urbana casas de apuestas que arruinan en lo económico y lo colectivo a las clases populares, responsabilizándonos además de nuestras desgracias, como si no estuvieran enmarcadas en una desigualdad de clases sociales.

Los trabajadores de Amazon están en la punta de lanza de la lucha sindical en la actualidad, ya que han retomado las acciones para protestar contra el convenio en la planta situada en San Fernando de Henares. Convocaron varios días de huelga en diciembre y enero, coincidiendo con fechas de alto consumo protagonizando una incidencia en el normal desarrollo de una jornada laboral. El gigante comercial del multimillonario Jeff Bezos pretende reajustar las condiciones laborales al mínimo de derechos, equiparando las medidas precarias en las tres plantas españolas.

Se hace necesario señalar el reto que como sociedad tenemos por delante de organizar un antifascismo fuerte, decidido y que impregne todas las capas de nuestra vida cotidiana. En este trimestre vimos la manera en que partidos institucionalistas como PP, Ciudadanos y Vox, que riegan sus discursos de la ideología de extrema-derecha, decidían ir al pueblo navarro de Altsasu en clara intención provocadora. Muchas personas de toda Euskal Herria acudieron para plantar cara a estos grupos de extrema-derecha, las pancartas y pintadas en el pueblo, o la voz del antifascismo en las calles y el campanario del municipio, ensordecieron el discurso de odio y autoritario que querían sembrar. De igual manera hemos presenciado una subida como la espuma de la formación política Vox, que desde el mitin realizado en el Palacio de Vistalegre en Madrid, y gracias a la campaña mediática y el apoyo económico de lobbies empresariales, han encumbrado a ese partido a conseguir 12 escaños (de unos aproximadamente 400 mil votos) en las elecciones autonómicas andaluzas. Esta tendencia desenvuelta de una extrema-derecha que se siente triunfante, y que siempre ha seguido activa en las cloacas del régimen español tras quedar todo atado y bien atado; hace necesaria la organización antifascista como un movimiento que actúe en red coordinadamente. El antifascismo debe despejar dudas sobre sus medios y objetivos, tenemos el deber social de atesorar la memoria colectiva de un país que ha sufrido el fascismo encarnado en el terrorismo del Estado español; y las personas antifascistas debemos comprometernos a garantizar que la ultraderecha no triunfe con sus discursos xenófobos y de odio.

En completa relación con esta lucha antifascista, e impensablemente disociada de esta idea, la comunidad social debe organizarse frente a los feminicidios y la violencia diaria contra las mujeres. El movimiento feminista es fuerte en nuestro país, tiene una cada vez más extendida y arraigada perspectiva de clase, pues no podría ser de otra manera. Las mujeres salieron a las calles masivamente el 25 de noviembre en el Día contra las violencias machistas. Sin embargo, el sobreseimiento del proceso judicial por las violaciones a las jornaleras de la fresa en Huelva, o el secuestro y asesinato recientemente de la joven profesora Laura Luelmo en la misma provincia son noticias de extrema gravedad que dejan a las mujeres vapuleadas en una sensación de absoluta indefensión social, judicial y a todos los niveles. Pero golpeadas no significa derrotadas, y por delante quedan muchos espacios que están conquistándose desde la perspectiva feminista día tras día, y que auguran que la simbólica fecha del próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora y su lucha, alcanzará nuevas cotas históricas aún no contempladas.

Movimientos internacionales.

Para iniciar el balance internacional, pero sin desligarnos aún de España, a finales del pasado mes de octubre la filósofa y luchadora Angela Davis estuvo en Madrid en una conferencia con aforo para algo más de medio millar de personas, y que colgó el cartel de aforo completo dejando fuera a más de mil personas interesadas en el debate con esta figura mundial. El mensaje que nos dejó fue bien claro: El feminismo será antirracista, o no será.

En nuestro país vecino, Francia, el anuncio de la subida de los precios de los carburantes ha originado una oleada de protestas por todo el país que continúa hasta hoy. Es el movimiento conocido como los «gilets-jaunes» (chalecos amarillos), que salieron a las calles en contra de esta medida que trata de imponer el ahora primer ministro francés, Emmanuel Macron. El contexto que ha provocado este estallido viene por la cantidad de personas que se ven obligadas a utilizar el coche para desplazarse hacia el centro de trabajo. Pero este solo es un factor más que se suma a los retrocesos en derechos sociales. Nos llegan desde allá imágenes de una dura represión, disturbios por las calles de las principales ciudades francesas, cortes de carreteras, etc. Al conocer más este movimiento desde dentro, nos encontramos con un movimiento sumamente heterogéneo en cuanto a clases sociales abarcando desde autónomos y pequeños patronos hasta la clase trabajadora, y diferencias ideológicas que van desde una derecha cercana a Marine Le Pen, hasta la izquierda clásica, y los y las libertarias que acaban de involucrarse recientemente.

El presidente turco, Erdogan, sigue a la ofensiva con su política de limpieza étnica hacia la población kurda y amenaza con atacar Kobane y Tel Abyad como los primeros objetivos de una más que probable ofensiva sobre Rojava. Esta amenaza supondría una grave profundización de la crisis en Siria, ya actualmente con la situación de guerra en que vive, al ser la vía para la restauración del terror del Daesh no solo por Rojava, sino también para el resto del territorio, poniendo en peligro la única democracia de base de Oriente Próximo y agravando aún más la crisis humanitaria. Turquía está ya movilizando tropas hacia la frontera con Siria para atacar Rojava, un ejemplo de proyecto político de carácter socialista libertario que nos inspira al resto de movimientos revolucionarios del mundo. Tras la pérdida del cantón de Afrin, las potencias como Rusia y EE.UU. comienzan a retirarse de Rojava abandonando al movimiento kurdo a su suerte, ya que no les interesa un enfrentamiento militar contra Turquía. Aunque, una buena noticia es la respuesta del Ejército de Siria ante el llamamiento de las YPG/YPJ a la defensa contra las amenazas de Turquía y han movilizado tropas hacia Manbij. No sabremos qué va a ocurrir, pero tenemos la certeza de que el movimiento kurdo seguirá luchando por sobrevivir y defender este proyecto, y necesita de nuestra solidaridad internacional.

Poniendo la mirada sobre América Latina, la pobreza, la violencia e inestabilidad política de Honduras ha causado un flujo masivo de migrantes conocido como la caravana migrante con destino hacia EE.UU., un éxodo provocado mismamente por la política exterior de EE.UU. hacia América Latina por tratar de imponer un gobierno neoliberal en los países latinoamericanos alineados a los intereses del imperio. Si bien este hecho ya es algo frecuente, estos últimos meses ha entrado en la agenda pública de Trump al considerarse como «una amenaza para la seguridad nacional» y amenazar con cortar las ayudas al gobierno hondureño si no frenara la emigración. El gobierno mexicano de Peña Nieto también ha intervenido a base de criminalización y refuerzo de la frontera sur desplegando sus fuerzas represivas. No obstante, el pueblo mexicano se ha mostrado solidario con la caravana migrante al repartirles comida, ropa y hasta juguetes, y saliendo a las calles a mostrar su solidaridad. Sin abandonar México, el primero de diciembre tomó posesión de su cargo Andrés Manuel López Obrador, nuevo presidente inmerso en una línea de cambio y progresista que basa sus promesas en la regeneración de un nuevo país. Son bastantes las voces que advierten que poner fin a la corrupción y la desigualdad no se puede realizar desde el bastón de mando simbólico a nivel parlamentario ni bajo promesas de mandato popular a través de consultas nacionales. Actualmente el nuevo presidente mexicano encuentra una vía libre sin oposición política institucional, pues los principales partidos opositores han caído en el absoluto descrédito social a fuerza de sus políticas represivas y empobrecedoras. Sin embargo, la oposición se viene fraguando hace mucho tiempo desde abajo y a la izquierda, el Consejo Nacional Indígena representan la visibilidad de unas comunidades hastiadas de capitalismo y patriarcado, que practican una vía efectiva contra estos sistemas enfrentándolos a través de la resistencia activa. Este 1 de enero se cumplen 25 años del levantamiento en Chiapas, y aunque ya no sea mediático, el mundo debe conocer que ese camino tomado por los y las zapatistas no ha cesado, son la esperanza y la brecha que trata de derribar el muro de un sistema criminal que declaró hace mucho tiempo la guerra a la sociedad.

Internacionalmente también habría muchos movimientos, hechos y consecuencias que señalar de las dinámicas de esta lucha y la guerra del capitalismo contra los pueblos. En Brasil ya cuentan con su candidato electo de la extrema-derecha, Jair Bolsonaro, personaje misógino y autoritario apoyado por las elites empresariales evangélicas del país. Sus grupos de apoyo en las calles han protagonizado una extrema violencia con palizas, asesinatos e intimidación a activistas de izquierdas. Si bien el estrago ya está consumado, la labor de respuesta de las minorías sociales atacadas como colectivo LGTBI, indígenas y militantes obreros está comenzando a fraguarse, porque América Latina lleva escrita en sus venas la resistencia a lo largo de siglos.

Sin abandonar el continente suramericano, el asesinato del joven indígena mapuche Camilo Catrillanca el pasado 14 de noviembre en Chile, puso el foco sobre la violencia policial en este país contra estas comunidades. La absolución de los tres asesinos de la menor Lucía Pérez, drogada, violada y asesinada en 2016 en Mar de la Plata, Argentina, levantó una vez más al movimiento feminista argentino, en constante movilización desde hace meses tras el fuerte apoyo popular a la aprobación de la Ley abortiva, que fue rechazada por el Senado.

Casi al terminar el año, nos deja este 24 de diciembre el periodista, militante sindical, historiador, escritor libertario Osvaldo Bayer, autor de la obra «La Patagonia Rebelde». Originario de Argentina, ha estado siempre en el lado del pueblo en las asambleas, las marchas y las discusiones. Que la tierra sea leve, compañero.

Unas notas finales.

Si hay algo que ha marcado los acontecimientos de estos años es el avance del fascismo y la ultraderecha en el mundo, evidenciado principalmente por grandes flujos migratorios como los refugiados de Siria hacia Europa y la caravana migrante desde Honduras hacia EE.UU. Las situaciones de guerra, la pobreza e inestabilidad social y política son las principales causas por las cuales se producen estos flujos migratorios, tema que está en la agenda pública de muchos países de Occidente y que la derecha sabe rentabilizar con un discurso xenófobo y racista basado en tópicos y prejuicios para ganar votos y apoyo popular. El auge de las ideologías basadas en el odio al diferente viene dado, por un lado, por la tolerancia y manga ancha de los medios de comunicación al difundir los discursos de los líderes de los partidos de extrema-derecha, tanto conservadores como abiertamente fascistas, calificándolos de patriotas o ultras, pero nunca señalándolos como nazis y fascistas. Por otro lado, el fracaso de la socialdemocracia y la falta de una oposición real de izquierdas de carácter popular, de clase y masivo deja un camino despejado para nuestros enemigos. En el Estado español, la derecha se ha crecido por el conflicto catalán, que se vanagloria de la dura represión en el 1-O y creen estar ganando la batalla por la unidad de España.

El invierno ya está aquí pero el mundo no se termina aquí. Volverán a florecer los campos en primavera y para ello, necesitamos un cambio de dinámicas, cultura militante y líneas políticas en lo que entendemos hoy por antifascismo. Tenemos que deshacernos la idea de que el antifascismo es cosa de la izquierda radical, de anarquistas y comunistas, para interpelar a toda la clase trabajadora y las clases populares. Para frenar el avance del fascismo no nos vale con manifestaciones, boicots de actos y denuncias públicas a grupúsculos de extrema derecha. Necesitamos un movimiento popular masivo configurado por sindicatos de inquilinas, de barrio y laborales, cooperativas, colectivos sociales, organizaciones políticas, ecologistas y feministas, etc; arraigar en el tejido social del barrio, y lo más importante: tener una agenda y discursos propios que no vayan siempre con el «contra» delante, sino capaz de proponer y crear, tratar temas que como anarquistas en particular consideramos tabú tales como: la seguridad ciudadana, la inmigración, la cuestión identitaria, etc; ser un movimiento activo -es decir, con iniciativa propia y capacidad de convocatoria y movilización- que no tire por inercia. En resumidas cuentas, necesitamos un antifascismo de carácter popular y no identitario que sea parte de un movimiento popular masivo y un anarquismo organizado como catalizador de dicho movimiento. Solo de esta manera podremos pararles los pies e iniciar el camino hacia la revolución social.

Tenemos también el punto de mira en Francia, donde la lucha social de los chalecos amarillos está siendo una gran ventana de oportunidades para la izquierda y en concreto, para el anarquismo, en cuanto a radicalizar las reivindicaciones y a proponer alternativas reales y factibles. Ahora, las reivindicaciones de los chalecos amarillos ya no es solo que suspendan la subida de precios de los carburantes, sino la mejora de las condiciones de vida en general. Este contexto puede ser el inicio de una oposición real en las calles contra el avance de la ultraderecha y el fascismo, de huella popular y anticapitalista.

Como propósitos de año nuevo, debemos seguir manteniendo los pies en las calles siempre del lado del pueblo, a la vez que vamos asentando un anarquismo organizado con un proyecto político factible para la actual coyuntura. La razón del anarquismo social y organizado es servir como facilitador de las luchas sociales y construir un movimiento popular como sujeto político de transformaciones profundas.

Construyendo la utopia. Un año en la comuna internacionalista de Rojava

Construyendo la utopia. Un año en la comuna internacionalista de Rojava

Rok Brossa – Activista internacionalista y miembro de Rojava Azadî, colectivo de solidaridad con el movimiento de liberación de Kurdistán

Hablamos por última vez hace más de un año, poco antes de que Rok viajara de nuevo a Kurdistán, donde ha estado este ultimo año. Acudió allí como voluntario internacionalista, buscando contribuir a la revolución social del norte de Siria, donde tras las movilizaciones de 2011 se declaró una autonomía democrática el 19 de julio de 2012 en kobane. Desde entonces Rojava empieza a ser conocida a nivel internacional como proyecto revolucionario.

Cuéntanos dónde has estado, Rok.

En Rojava, el Kurdistán sirio, que ahora se conoce como la Federación Democrática del Norte de Siria (FDNS). Allí he estado trabajando en la Comuna Internacionalista de Rojava, un proyecto donde internacionalistas de diversos países hemos confluido para ser parte de la revolución.

En mayo de 2018 terminamos de construir la primera academia internacionalista de Rojava, un espacio donde poder aprender, apoyar y organizar los procesos de autonomía democrática y liberación de la mujer que se desarrollan en Rojava. La academia busca reforzar la dimensión internacionalista de esta revolución, estudiando la historia del internacionalismo revolucionario así como poniendo en común diferentes experiencias de nuestras sociedades de origen.

La convivencia y cooperación con la sociedad local y la autoadministración democrática, nos han permitido generar un proyecto muy interesante, donde gente de todo el mundo pueda encontrar un espacio de formación y puesta en práctica de otro modelo social. Este modelo busca dar respuesta a las inquietudes políticas de quienes queremos construir una sociedad distinta, emancipada del patriarcado y el capitalismo.

Cuéntanos qué es la Federación Democrática del Norte de Siria.

Rojava declaró su autonomía en 2012, conformandose como una autoadministración democrática organizada en 3 cantones, Cizire, Kobane y Afrin. Desde entonces, en base a un proyecto inspirado en el municipalismo libertario que llaman Confederalismo Democrático, han desarrollado diversas instituciones para resolver los distintos problemas sociales. La guerra contra el estado islámico ha condicionado en gran medida el desarrollo de este proyecto, y a medida que se iban liberando territorios del terror del daesh, se iban creando consejos locales que se integraban en la Federación.

La institución más básica de la Federación son las comunas de barrios y pueblos, donde vecinas y vecinos se encuentran de forma periódica para compartir sus problemas y buscar soluciones a nivel colectivo. Las comunas son el organismo básico donde se organiza la sociedad, coordinándose con las demás comunas cercanas en las ‘Meclise’ (Consejos), donde se encuentran para trasladar su situación y poner en común desarrollos y dificultades. Estos Consejos se coordinan con las municipalidades y las autoadministraciones de cada Cantón para resolver los problemas de mayor envergadura, aquellos que no puedan resolverse a nivel local. Los Cantones se coordinan en el recién formado MSD (Meclise Surya Democratic, Consejo Democrático de Siria), que funciona a modo de congreso de los pueblos.

La Federación también cuenta con diversas instituciones sociales enfocadas en temas específicos, como educación, salud, economía, ecología, liberación de la mujer, arte y cultura, autodefensa, justicia, etc. Cada comuna puede crear su grupo local sobre estos temas y coordinarse con las diversas instituciones. Podemos ver la FDNS como el paraguas bajo el que se agrupan un gran numero de proyectos democráticos a distinta escala, buscando generar un modelo social descentralizado y diverso donde organizar la sociedad de manera distinta, rehuyendo la centralización y homogenización que supone el modelo de Estado-Nación.

Para quienes no hemos ido, cuesta imaginar cómo funciona ese proyecto de confederalismo democrático. ¿Cómo funciona ese modelo de sociedad que se busca construir y en el que has participado? ¿Cómo se desarrolla, en uno de los contextos más complejos y violentos del mundo?

El funcionamiento es muy orgánico, basado en la libre asociación de las personas. Describirlo a nivel abstracto nos puede llevar a imaginar un complicado y extraño sistema, pero la realidad es que, tras esas estructuras, hay personas que se conocen y que conviven día a día. Y al final esa es la parte más importante, que la gente se da cuenta que pueden resolver sus problemas si se organizan a nivel colectivo.

Sin duda la característica más importante es la prioridad que dan a la liberación de la mujer. En la crítica al actual sistema capitalista que proponen, señalan el patriarcado como el principal elemento de opresión y dominación que sufre la humanidad. El movimiento de mujeres trabaja bajo esta premisa, pues tienen muy claro que ninguna sociedad puede ser libre si las mujeres no son libres, y los avances que han logrado para la situación de las mujeres son admirables.

El contexto de guerra sin duda añade grandes dificultades a la hora de organizar estos procesos, obligando a destinar muchas fuerzas y recursos a la autodefensa. Las YPG/YPJ, estructuras militares de autodefensa, han jugado un papel protagonista a la hora de hacer frente al daesh. Podemos ver como el Estado Islámico buscaba expandir su modelo en base al terror y la imposición, como es habitual en oriente medio, y de hecho en todo el mundo. Pero en cambio, el confederalismo democrático se expande en base a la libre adscripción, donde las instituciones de la autoadministración ofrecen a las diversas comunidades y entidades sociales unir fuerzas, colaborar conjuntamente para hacer frente a los problemas.

Para dar legitimidad al proyecto mimetizan ciertos procesos reconocidos a nivel internacional, como elecciones y organismos municipales, pero al final ves como la fuerza reside en las personas organizadas. En las elecciones comunales celebradas en septiembre de 2017, cerca de 4000 comunas eligieron sus nuevas copresidencias, formadas siempre por un hombre y una mujer, buscando así poner fin a la hegemonía masculina en la representación política. Esas elecciones autoorganizadas sirvieron para reforzar los lazos comunitarios, generando ilusión en miles de personas que votaban por primera vez en su vida, puesto que el Estado Sirio no reconocía la nacionalidad a mucha de la población kurda que reside en el norte del país. Y sin duda las diferentes comunas salieron reforzadas de este proceso, pues estas crecieron incluyendo a más gente que quizás antes no participaba.

¿Qué papel juega en esa sociedad la Comuna Internacionalista?

La comuna internacionalista es un marco donde gente de todo el mundo podemos aprender, apoyar y organizarnos como parte de la revolución. Es un espacio de encuentro y formación para internacionalistas, a la vez que una puerta para poner en práctica nuestras ideas, trabajando con la sociedad de Rojava. Como internacionalistas tenemos necesidades particulares que difieren de otras comunidades allí, como aprender el idioma, la cultura, la forma en que se organizan las cosas allí… También compartimos otras cosas, como las ganas de aprender sobre lo que allí acontece, el shock cultural al encontrarnos en una sociedad extraña, la ilusión de ver que otro mundo es posible… pero sobretodo la esperanza de encontrar inspiración y perspectivas allí, que nos ayuden a resolver los problemas que vivimos en nuestras sociedades de origen.

Por todo esto decidimos organizarnos, y tras algún que otro intento fallido, un grupo diverso de internacionalistas empezaron a juntarse para iniciar un proyecto nuevo. A medianos de 2017 se redactó el primer comunicado de presentación, y desde entonces hemos ido avanzando, compartiendo experiencias con gente de diversos países y aprendiendo lo que significa ser una comuna internacionalista en Rojava.

Trabajamos principalmente con el movimiento de juventud, pues la mayoría de internacionalistas tenemos edades tempranas. El movimiento de juventud en Rojava es el motor de la revolución, pues es la juventud la que trae energías y fuerzas para imaginar un mundo nuevo. Los movimientos revolucionarios siempre están vinculados a la juventud, y en Rojava se creó YCR (Yekitiya Ciwanen Rojava, Movimiento de Juventud de Rojava), que funciona como estructura autónoma, pero en coordinación con el movimiento general.

Muchas de las mujeres que viajan a Rojava se integran directamente en el movimiento de mujeres, que también cuenta con estructuras internacionales, como por ejemplo una casa internacionalista en Jinwar, el pueblo de mujeres. Eso hace que a veces la comuna suela tener una mayoría masculina, pero las mujeres internacionalistas también participan de las asambleas generales, aunque en su día a día trabajen con del movimiento autónomo de mujeres y no tanto en la Comuna Internacionalista.

Uno de los proyectos en los que nos hemos enfocado desde la Comuna es la ecología, y por eso hemos lanzado la campaña ‘Make Rojava Green Again’ (Hagámos Rojava Verde de Nuevo). Rojava se enfrenta a graves problemas climáticos y ambientales, por eso decidimos poner nuestro foco en temas relacionados con la ecología social. Además de construir la academia internacionalista con un perspectiva ecológica, hemos iniciado un proyecto de cooperativa de árboles para colaborar en la reforestación de Rojava. Empezamos a preparar la campaña a finales de 2017 para hacerla pública a finales de enero, pero justo entonces Turquía inició la invasión de Afrin.

¿Cómo viviste esa invasión de Afrin?

Buf, fue muy dura… Cuando el Estado Turco inició la ocupación militar, además de la campaña de ecología estábamos ya construyendo la Academia Internacionalista. La invasión nos obligó a retrasar nuestros trabajos para apoyar a las compañeras y compañeros que sufrían bajo los bombardeos y la invasión militar.

En una reunión de emergencia decidimos sumarnos los trabajos de resistencia, ayudando en labores de comunicación, traducción y apoyo social. Yo participe también en una delegación humanitaria que se realizó a finales de febrero, con el objetivo de documentar la solidaridad y la resistencia civil. Publicamos una serie de videos diarios durante la semana que estuvimos allí, poco antes de la evacuación de la ciudad. Estos videos buscaban documentar el día a día de la resistencia de manera subjetiva, compartiendo lo que vivimos y sentimos en Afrin. Y no puedo hablar de la invasión sin hablar también quienes perdieron la vida en el frente, luchando para defender Afrín de la ocupación del fascismo turco. No solo combatientes kurdos y civiles locales, también varios internacionalistas, como el brigadista gallego Baran Galicia (Samuel Prada), la compañera británica Helîn Qereçox (Anna Campbell), el Bretón Kendal Breiz (Olivier Le Clainche), el Islandés Sahin Hosseini (Haukur Hilmarsson), o el turco Sevger Ara Makhno, encontraron en Afrín el amargo final a sus vidas.

Pasado el torbellino de la operación militar, tuvimos varias reuniones para evaluar la situación y los procesos que vivimos. Fue muy intenso ver una perspectiva general de todo lo que aportamos como internacionalistas. Esa evaluación nos llevó también a iniciar un proyecto de radio llamado Vedenga Rojava (Ecos de Rojava), donde compartimos en inglés algunas experiencias de Afrin, retransmitiendo entrevistas con diferentes internacionalistas que participaron de una forma u otra en la resistencia. También compartimos algunos improvisados debates sobre la situación de las personas refugiadas que lograron escapar de los bombardeos, o de la población que quedó atrapada bajo la ocupación de combatientes de diversas facciones y grupos yihadistas apoyados por Turquía.

Es importante recordar que hasta enero de 2018, el espacio aéreo de Afrin estaba controlado por Rusia, pues es una región fronteriza con Latakia, donde se encuentra la única base naval de Rusia en el mediterráneo. Pero tras negociaciones entre Putin y Erdogan, se acordó la invasión de la única región de Siria que no había sufrido todavía por la guerra. Pocos días antes de iniciar los bombardeos, las fuerzas rusas terrestres que se encontraban en la región se retiraron y se instalaron en otros lugares, principalmente en zonas bajo control del régimen como Alepo. Se permitió a Turquía usar drones y aviones de combate en toda la zona, y los ataques turcos fueron brutales, con miles de muertos y más de 200.000 desplazados, como informaba el centro de infromación de la resistencia de Afrin.

¿Qué hace que de repente se produzca esa cooperación entre Rusia y Turquía, que al principio del levantamiento popular de 2011 tenían intereses opuestos?

A gran escala está el interés de Rusia por ganar influencia en las decisiones de Turquía, un importante miembro de la OTAN, mientras que Turquía busca extender sus fronteras sobre territorio sirio y continuar la guerra contra el pueblo kurdo. A más pequeña escala, encontramos los económicos entre Putin y Erdogan, pués justo después de la ofensiva en Afrin, Rusia empezó la construcción de “turk stream”, el gaseoducto que va a cruzar Turquía para proveer gas a Europa. Rusia llevaba tiempo persiguiendo este proyecto, que chocaba con los intereses de los países del Golfo y de EEUU. Así que a cambio de ese gaseoducto, Turquía pudo tener carta blanca para ocupar Afrin.

Rusia y Turquía han tenido enemistades históricas, y de hecho el escudo antimisiles de la OTAN durante la guerra fría se desplegaba a lo largo de Turquía. Su confrontación al inicio de la guerra en Siria era evidente porque apoyaban a bandos contrarios, llegando Turquia a derribar un caza ruso a finales de 2015. Pero la entrada de Rusia en el conflicto cambió el curso de la guerra, y las aspiraciones para derrocar a Assad como esperaba Erdogán se desvanecieron.

Cuando la coalición internacional contra el daesh decidió apoyar fuerzas kurdas de las YPG/YPJ de manera más activa, fuerzas de EEUU, Francia y otros miembros de la OTAN fueron desplegados en los cantones de Kobane y Cizire, imposibilitando a Erdogán atacarlos. En esta situación, el acercamiento con Rusia fue la forma que encontró para poder invadir el enclave de Afrin, el tercer cantón de la FDNS. Lo curioso es que esta invasión aprobada por Rusia e Irán se realizó con tecnología militar de la OTAN, como tanques, drones, aviones de combate… Y aunque había soldados turcos sobre el terreno la principal infantería eran grupos fundamentalistas, incluidos soldados que pertenecieron al Daesh, y que bajo nombres de diversos grupos islámicos enarbolaron la bandera del ELS (Ejército Libre Sirio) buscando así legitimar su invasión.

¿Quieres decir que hay miembros de Daesh que al colapsar el grupo se infiltraron en sectores del ELS?

Claro, hay comandantes que los reconoces en las fotos. Cargos relevantes de Daesh que en Afrín fueron vistos comandando diferentes grupos islamistas, y que usaron la bandera del ELS (Ejercito Libre Sirio) junto a la bandera turca. Esta fue una hábil jugada de Turquía, pues saben que ya no pueden usar la bandera del Daesh para sus operaciones como hacían antes. Están documentados numerosos casos donde soldados del Estado Islámico contaban con pasaportes sellados en Turquía, al igual que muchos de los fundamentalistas en Afrín. También fue evidente el uso que hicieron de algunos hospitales militares situados en territorio turco. Estos temas de banderas añaden a veces confusión al conflicto, y generaron situaciones bastante extrañas. Hubo declaraciones de grupos revolucionarios Sirios que fueron parte del ELS al principio, y que más adelante se integraron en las FDA (Fuerzas Democráticas Sirias, las fuerzas de autodefensa de la FDNS), que reaccionaron enfurecidos contra contra la invasión de Afrín. Para esos grupos ver la bandera del ELS usada con semejantes fines era insultante. En sus declaraciones señalaban que esta gente obviamente no era del ELS, pues este se formó en resistencia contra Asad primero y contra Daesh después, y no para masacrar la población en Afrin. Pero así fue como los comandantes islamistas apoyados por Turquía pudieron continuar en Afrín la guerra que perdieron en Kobane.

¿Qué papel juega Afrin en el contexto más amplio del país y la región?

En el contexto de la guerra en Siria, Afrin nos recuerda lo peor de lo que supone una guerra como esta, con varias potencias luchando por sus intereses sin tener en cuenta a la población que sufre las consecuencias.

La cuestión kurda, el mayor pueblo sin estado del mundo, fue determinante a la hora de iniciar el proceso de autonomía de la FDNS. A nivel político, buscaron una tercera vía entre el régimen de Assad, que les negaba su identidad kurda con una brutal represión y despotismo, y la oposición al régimen, que era una amalgama de diferentes grupos y movimientos sin un programa definido. Esta oposición estaba unida por elobjetivo de echar a la dinastía de Assad, pero no pudo consolidar un proyecto político propio, debido a toda la influencia de actores y potencias externas. A la vez, el movimiento kurdo llevaba años trabajando por su autonomía, y con las movilizaciones de 2011 aprovecharon la ventana de oportunidad para poner en práctica su propuesta de confederalismo democrático.

Cuando Turquía, que había apoyado grupos reaccionarios dentro de la oposición y también al propio estado islámico, vió la oportunidad para atacar Afrin, se sirvió de varios grupos islamistas para reforzar la ofensiva. El ejército turco combatió junto grupos fundamentalistas que habían luchado en zonas como Ghouta o Daara, aunque la mayoría de grupos armados que movilizó eran elementos de fuera de Siria, combatientes que acudieron a la región motivados por las llamadas del califato islámico. Esos movimientos de tropas fueron acordados en las reuniones de Astanà, donde Rusia, Iran y Turquia se reunieron para impulsar un proceso que contrarrestara la influencia de las reuniones de Génova, auspiciadas bajo el paraguas de la OTAN.

Rusia e Iran aceptaron esos acuerdos para poder ganar influencia en otras zonas de Siria. Es importante ver como un mes después de iniciarse la invasión de Afrin, el EAS (Ejército Arabe Sirio) inició una operación militar de gran escala en Ghouta oriental, con el apoyo de Rusia en el aire y de Iran en la tierra. Las tropas del regimen ocuparon así sin demasiadas complicaciones un importante territorio que llevaba años bajo el control de grupos rebeldes, pues muchos de los grupos armados se habían trasladado a Afrín.

EEUU se vió desplazado a un papel secundario, rol en el que la primera potencia militar mundial no se siente nada cómoda, y eso la llevó a realizar una serie de ataques con misiles contra objetivos militares del EAS. Pero fue una maniobra poco más que simbólica, una gran puesta en escena pactada de antemano a objetivos sin valor estratégico alguno. Vemos así como el espectáculo bélico que nos presentan los medios de comunicación de masas, es al final un teatro para vender sus narrativas, pues ningún actor realmente influyente hace ningún paso sin pactarlo previamente con los demás. Y al final, quien sufre las consecuencias es sobretodo la población civil, que ve su ciudad destruida por las bombas de la OTAN o de Rusia.

Pero en fin, la invasión militar en Afrín culminó con la ocupación del territorio, que quedó bajo control de Turquía. Un gran numero de población Siria, que había encontrado refugio previamente tras las fronteras turcas (hacinados en campos de refugiados), fueron conducidos a los hogares de quienes habían tenido que huir de las bombas. Pero estos se encontraron con una ciudad controlada por grupos fundamentalistas, que saqueaban los antiguos negocios y tiendas, que secuestraban y violaban a mujeres kurdas que habían permanecido en la zona, y que imponían unas normas y reglas basadas en la sharia y las interpretaciones más conservadoras del islam. A la vez, los cientos de miles de personas desplazadas por la invasión, se encontraron a merced de la sed y el hambre. Encontraron refugio en los improvisados campos que la autoadministración de la FDNS tuvo que organizar en la zona desértica de Shebba, y que no contaron con ningún apoyo de organismos internacionales para atender sus necesidades.

En un plano más general, podemos ver claramente como las potencias regionales y geopolíticas no van a permitir que triunfen las movilizaciones populares, ahogando los gritos de libertad y democracia bajo las bombas y las ocupaciones militares. EEUU busca mantener su hegemonía militar global, dando tumbos en un Oriente Medio que no entiende, y donde cada acción que emprende termina en una catástrofe para la población local. Rusia busca mantener viejas alianzas con Siria para asegurar su salida al mediterráneo, a la vez que hace alarde de su equipamiento militar para venderlo a los países de la zona. Turquía, histórico aliado de la OTAN en Oriente Medio, sueña con recuperar el esplendor de lo que fue el imperio Otomano, desviando así también la atención de los enormes problemas internos que afrenta, jugando a ser una potencia global mientras busca poner fin al movimiento kurdo. Arabía Saudí, principal apoyo de muchos grupos salafistas durante los levantamientos de 2011, ha visto frustrados su planes de un cambio de régimen en Siria. Irán mantiene gran influencia en la zona, con numerosas milicias campando a sus anchas tras haber participado intensamente en la lucha contra el daesh y contra otros grupos sunís. Las distintas potencias se dividen el país, secuestrando las luchas populares y buscando mantener el control de este estratégico enclave entre oriente y occidente. Pero no solo el enclave estratégico de Siria es determinante para las potencias internacionales, también lo son los recursos como el petróleo o el agua. Y como siempre quien sale perdiendo, es la población local.

¿Por qué se activa la solidaridad internacional en 2014 con la Autonomía kurda, y no en 2011 cuando estallaron las protestas ciudadanas en buena parte de Siria? ¿Conecta la causa kurda mejor con el Internacionalismo?

Yo creo que hay varios motivos, y uno de los que quiero destacar es el papel que jugaron los medios de comunicación de masas, pues al final es el que menos me gusta pero el que más influencia tiene.

En 2011 las primaveras árabes sacudían diversos países, pero el foco mediático se centró sobretodo en Egipto, donde se logró derrocar a Mubarak, dejando otros países como Siria un poco más alejados del foco de atención. También aquí se vivía toda la movilización del 15M, de forma que la masa activista se centró en temas locales y no tuvo mucha capacidad para mirar hacia afuera.

Pero 2014 fue el año de la expansión del Estado Islámico (ISIS, por aquel entonces), cuando televisiones y redes sociales en todo el mundo fueron inundadas con sus brutales videos. A principios de agosto, poco después de darse a conocer al mundo con su propaganda, llevaron a cabo el genocidio contra la población ezidi en Shengal, al noroeste de Iraq. La gran desinformación sobre la región hizo que muchos medios de comunicación hablaran equivocadamente de un genocidio contra población cristiana, cuando los ezidis practican su propia y particular religión y además hablan kurdo. Y fueron precisamente las guerrillas kurdas del PKK las que rompieron el asedio del daesh, liberando a la población ezidí que sobrevivió al genocidio.

Cuando empezó el asedio de la ciudad de Kobane en septiembre, la diaspora kurda se movilizó rápidamente para evitar otro genocidio, y mucha gente se solidarizó con la resistencia de la ciudad asediada. El apoyo aéreo de la coalición internacional contra el daesh llevó las imágenes de Kobane a varias portadas, y cuando finamente se liberó la ciudad, mucha gente lo celebró. Esa épica victoria fue transmitida por muchos medios de comunicación, llegando a conectar con mucha gente que no había escuchado hablar antes de Siria. La narrativa occidental presentaba al Estado Islamico como el mal definitivo, y cuando las YPG/YPJ lograron derrotarles rompiendo el asedio, se convirtieron rápidamente en figuras heroicas. Poco se hablaba del proyecto revolucionario, de la lucha antipatriarcal y de las aspiraciones socialistas del movimiento de liberación kurdo, pero la imagen de la guerrillera kurda con el kalashnikov dio la vuelta al mundo.

Esa victoria dio legitimidad al movimiento kurdo, que llevaba años sin demasiada atención a nivel internacional. Las acusaciones de organización terrorista con que se etiqueta el PKK quedaron relegadas a un segundo plano ante la épica victoria en Kobane. Esa creciente solidaridad, que podría haberse desvanecido rápidamente al desaparecer de las portadas, fue una oportunidad que el movimiento kurdo estaba listo para aprovechar. A diferencia de las protestas ciudadanas, espontáneas y a menudo efímeras, el movimiento kurdo cuenta con una estructura organizada durante décadas. Aprovecharon la atención para dar a conocer su proyecto político, con principios feministas, ecologistas y comunitarios, con el que muchos activistas y grupos políticos se pudieron identificar. El giro ideológico que han hecho en las ultimas décadas, donde ya no buscan construir un Estado-Nación kurdo sino una sociedad libre y revolucionaria a nivel global, tiene un perspectiva completamente orientada al internacionalismo. Eso ha permitido a internacionalistas de todo el mundo, como yo mismo, encontrar en Rojava un espacio donde aprender de la revolución que están construyendo. Al igual que las brigadas internacionales que vinieron a España en la revolución de 1936, Rojava es hoy el lugar donde se escribe la historia del internacionalismo.

¿Es posible un modelo de sociedad así en otros lugares… en países occidentales, por ejemplo?

En Occidente da la impresión de que el modelo de sociedad está roto, pero sigue funcionando por inercia. Las instituciones no permiten autonomía para que las personas podamos gestionar nuestras vidas. Allí (en Oriente Medio en general) la sociedad es mucho más humana, más orgánica, menos robot. Además, el embargo económico que se vive en Rojava hace que las dinámicas neoliberales no puedan expandirse como lo hacen en occidente. Eso ha actuado como dique de contención contra empresas multinacionales, propiciando la expansión del proyecto anticapitalista que proponen. El modelo de cooperativas y estructuras económicas basadas en el apoyo mutuo, han sido la base sobre la que organizar la sociedad a nivel económico. También ha sido determinante la capacidad de autodefensa para frenar la contrarevolución reaccionaria del Estado islámico, que cogió a los revolucionarios sirios por sorpresa y dañó enormemente su proyecto. La experiencia militar del movimiento kurdo fue capaz de hacer frente al terror del daesh, permitiendo que Rojava prosperara.

Pero en occidente la situación es muy distinta, el capitalismo y el modelo de Estado-Nación ocupa hoy un puesto totalmente hegemónico en nuestras sociedades. Una sociedad así es posible en occidente si trabajamos durante muchos años para construirla, pero no va a suceder pronto. No obstante, en otros lugares, las situaciones son más propicias. Mucha gente ha comparado Rojava con Chiapas, en América Latina, donde las comunidades zapatistas llevan más de veinte años desarrollando su modelo de autonomía.

Vemos así como las ideas que proponen pueden ser muy útiles a la hora de recuperar un horizonte revolucionario, de imaginar de nuevo mundo donde quepan muchos mundos. Desde aquí a veces puede parecer sencillo leer sobre el modelo social que proponen para tratar de implementarlo, pero allí puedes ver lo que significa realmente hacer una revolución. Y sin duda en occidente estamos muy lejos de ese escenario. Llegando a este punto puede que nos preguntemos ¿Debemos aceptar la imposibilidad de hacer la revolución en nuestras tierras e ir todo el mundo a Rojava? Allí tienen muy claro que esta no es la solución. Un Kurdistán libre y socialista rodeado de países y potencias capitalistas no tiene ninguna posibilidad de supervivencia, y le esperaría el mismo destino que lo que ocurrió a la URSS después de la revolución soviética, a la revolución española de 1936, a la comuna de París de 1971, o a la propia revolución Siria. En un mundo globalizado, la revolución tiene que ser global.

Sin duda habrá lugares y procesos revolucionarios que acelerarán este proceso, pero también el fascismo está acumulando cada vez más fuerza e influencia, especialmente en occidente. Si queremos evitar que un totalitarismo corporativo se apropie poco a poco de nuestras sociedades, sin duda Rojava es hoy la mejor escuela.

¿Hacia dónde va el Internacionalismo hoy?

El internacionalismo va hacia un lucha global e interseccional, a un movimiento de resistencia de los pueblos indígenas, de las mujeres, de la gente joven… va hacia una confluencia democrática y diversa capaz de desafiar los sistemas de poder centralizados.

Las luchas antiglobalización fueron un punto de inflexión para los movimientos de izquierda de todo el mundo. Las formas de organización tradicionales se vieron desbordadas por un sistema capitalista hegemónico, por unas corporaciones multinacionales capaz de imponer su agenda a los propios Estados-Nación. Estos han perdido soberanía y se han visto relegados a meros instrumentos del capital financiero. La globalización se consolidó, y los movimientos antiglobalización se vieron atrapados en contradicciones que no estaban preparados para superar. Pero los aprendizajes y experiencias sirvieron para iniciar procesos de reflexión, y eventos como las contra-cumbres internacionales de los G8 o G20, ayudaron a conectar grupos y movimientos desafiando la visión campista heredada de la guerra fría.

Las utopías socialistas, que habían perdido su potencial revolucionario cuando perdieron su visión internacionalista aceptando el marco del Estado-Nación, nos recuerdad que la revolución será internacionalista o no será. Los movimientos internacionales de trabajadores de los siglos XIX y XX fueron un precedente que debemos recordar. Debemos aprender de sus errores y trabajar para no volver a cometer esos mismos errores. También debemos tener presente que la forma de construir organizaciones a nivel internacional se basa en contar con organizaciones a nivel local. Creo interesante recuperar el eslogan ampliamente usado por grupos y organizaciones ecologistas “Piensa globalmente, actua localmente”, pues no debemos crear superestructuras mundiales vacías de contenido. Debemos generar movimientos democráticos locales y diversos, capaces de encontrar puntos en común en base al apoyo mutuo y a una visión democrática a nivel global.

Esos movimientos han existido siempre en nuestras sociedades, pero se encuentran fragmentados y sin capacidad de confluir en objetivos comunes. La falta de perspectiva a la hora de imaginar otro mundo es el mayor problema, parece que nos hemos creido la sentencia de la dema de hierro cuando proclamó que “no hay alternativa” al capitalismo. Quienes sabemos que eso es falso, debemos esforzarnos para demostrar que otro mundo no solo es posible, sino que es necesario.

Por ultimo quería preguntarte por Idlib. Recientemente está habiendo muchos movimientos en la zona, y parece que las operaciones militares pueden empezar en cualquier. ¿Como afectará esta situación a Siria y a la FDNS?

Idlib es el ultimo gran bastión de los grupos rebeldes que se oponen al régimen de Bashar al-Assad. Eso significa que más de tres millones de personas se encuentran viviendo en este territorio. Civiles que han huido de los bombardeos del EAS y de Rusia, conviven con grupos fundamentalistas y combatientes que desertaron del daesh cuando este colapsó, además de diversos grupos islamistas como los grupos herederos del frente Al-Nusra, rama de Al-Qaeda en Siria.

Turquia ha instalado 12 puntos de observación militar que rodean el perímetro interior de Idlib, y Rusia e Iran han hecho lo mismo en el perímetro exterior. Tras la reunión entre Putin, Erdogán y Rohani celebrada en Teheran a principios de septiembre, sin presencia de los grupos rebeldes ni tampoco de gobierno de al-Assad, muestra el tipo de negociaciones que se están llevando a cabo. Las potencias externas discuten y acuerdan conforme a sus planes y agendas, sin tener en cuenta la opinión de la gente que vive en Idlib. El conflicto militar parece inevitable, y es probable que EEUU trate también de jugar algún papel si las cosas no van como esperan. Hasta hay rumores de posibles operaciones del ejercito chino, pues miles de combatientes uigures afiliados al partido islámico de turkistan, que cuentan nacionalidad china y años de combate en Siria, se encuentran en Idlib. China lleva tiempo en conflicto con la insurgencia uigur, y ya anunció que no tolerará que esos combatientes regresen dentro de las fronteras del gigante asiático.

Turquía probablemente trate de desplazar sus grupos más fieles a Afrin, que colinda con Idlib y que ahora se encuentra bajo control turco, para continuar su guerra contra Rojava. Pero desde la evacuación de la ciudad de Afrin en marzo, la resistencia de las YPG/YPJ ha continuado en forma de guerra de guerrillas, con ataques contra lideres de grupos fundamentalistas islámicos y contra puestos militares turcos.

Las FDNS, que recientemente había iniciado conversaciones oficiales con el régimen enviando una delegación diplomática a Damasco, están discutiendo cuestiones de gran relevancia como la propia estructura del Estado Sirio. El objetivo que persiguen es redactar una nueva constitución que comprenda Siria como un estado federal, concediendo autonomía a la FDNS. Esta propuesta cuenta con discretos apoyos entre el cuerpo diplomático ruso en Siria, pero con mayor oposición entre diplomáticos de Irán. Sin duda estas negociaciones en curso pueden influir en el rol de la FDNS en la operación en Idlib. Un punto caliente sera la región de Shebba, donde se encuentra la ciudad de Tal Rifat que Turquía aspiraba a conquistar con su ocupación de Afrín, pero que quedó bajo la protección mixta del régimen Sirio y las fuerzas kurdas. Es en esa zona donde se encuentran los campos de refugiados de los miles de desplazados de Afrín, y que Turquía ya ha empezado a atacar de manera intermitente con fuego de mortero.

El reciente acuerdo entre Putin y Erdogán para generar una nueva zona de ‘pacificación’ o ‘desecalada’ del conflicto, le da un mes de plazo a Turquia para separar a sus grupos fieles de los que serán considerados ‘terroristas’, marcando como principal objetivo la red de Al-Nusra y su nueva coalición llamada Hay’at Tahrir al-Sham. Probablemente pasado este plazo la ofensiva en Idlib será inevitable.

Sin duda esta va a ser una guerra sucia en muchos aspectos, incluido el frente de la información. Durante toda la guerra en Siria hemos presenciado un brutal intoxicación informativa, con un gran numero de medios difundiendo grandes cantidades de noticias falsas acorde a sus intereses. Legitimar las acciones militares de las diferentes potencias en Siria es clave, y vamos a ser testigos de una avalancha de informaciones prediseñada para inundar las redes sociales, buscando manipular la opinión pública acorde a los intereses de cada potencia. La información es poder, y Siria es el primer ejemplo de la manipulación informativa en las guerras que viviremos en este siglo XXI.

Balance trimestral de coyuntura: Junio a Septiembre 2018

Acontecimientos

Este verano, aun con las vacaciones, los conflictos sociales no han cesado, como por ejemplo la oleada del turismo masivo y las huelgas en Ryanair. Resumimos aquí los acontecimientos ocurridos más destacados en los últimos tres meses. Os animamos a incluir cualquier cuestión que consideréis relevante en los comentarios.

En España, tan sólo durante los primeros cien días del gobierno de Pedro Sánchez, ya han sido muchas las promesas del gobierno que hemos visto esfumarse: la derogación de la LOMCE o de la Ley Mordaza, o la publicación de la lista de beneficiarios de la última Amnistía fiscal. Ese tiempo lo ha aprovechado el PP, entre otras cosas, para agitar su renovado discurso xenófobo o para hundir aún más el prestigio de la universidad pública española mediante las mentiras de su líder con respecto a sus estudios regalados. Casado también nos ha traído de regreso a Aznar, que dejó claro que está lejos de arrepentirse por meternos en la guerra de Irak, o por su responsabilidad política en los atentados del 11M o la muerte de José Couso, o por la corrupción de su partido y de sus ministros. Dejó claro que, como el sinvergüenza que es, a él nada de esto le quita el sueño.

En este tiempo, la represión en el estado español no ha dado tregua. En los últimos días la justicia procesó a Willy Toledo por insultar a Dios y a la Virgen María. El actor se ha reafirmado repetidamente en sus declaraciones, acusando al estado borbónico de mantenerse en la época de la Inquisición, y se ha negado a acudir de manera voluntaria a juicio. Por otro lado, los procesados por el NoCaso del 14N, detenidos durante la Huelga General del 14 de noviembre de 2012 en Logroño, han sido condenados a penas de uno y cuatro años. Estos sindicalistas de la CNT han sido apoyados durante todo este tiempo, además de por su confederación, por la plataforma Stop Represión La Rioja, dedicada a documentar y luchar contra la represión en este territorio. Y es que, en respuesta al clima represivo impulsado por el régimen, surgen nuevas iniciativas en diversos territorios. Por ejemplo en Madrid, donde recientemente se presentó el Movimiento Antirrepresivo de Madrid, o Sevilla, donde se realizó hace pocos días un encuentro junto a Stop Represión Granada y Stop Represión Málaga organizado por Sin Miedo, organización antirrepresiva sevillana. Es una necesidad que estas iniciativas cristalicen, se organicen e impulsen un cambio en esta sociedad que camina decididamente hacia el autoritarismo.

En el plano laboral, podemos considerar algunas victorias logradas en los últimos meses. En julio vivimos el éxito de los trabajadores de Amazon de San Fernando de Henares en su convocatoria de huelga de 72h, que logró un seguimiento de la práctica totalidad de la plantilla y la reactivación de la mesa de negociación europea sobre las condiciones de trabajo en los almacenes. Además, los detenidos tras las cargas policiales han sido recientemente absueltos. No obstante, la movilización podría retomarse próximamente si la empresa no se decide a acabar con la precariedad laboral. También resultó un éxito la movilización de taxistas en Madrid y Barcelona ante el conflicto abierto con las licencias VTC, utilizadas por Uber y Cabify para reducir costes empeorando el servicio de transporte y las condiciones laborales de los conductores. La movilización logró el compromiso de Fomento para negociar una regulación. A finales de julio, una oleada de huelgas de tripulantes de cabina de Ryanair hizo que la compañía cancelase muchos vuelos, a la cual también se sumaron algunos pilotos. La huelga tuvo lugar en países como España, Portugal, Bélgica, Holanda, Italia y Alemania. Las reivindicaciones principales eran contra la aplicación de la legislación laboral irlandesa y obligarles a cotizar en Irlanda en vez de en sus propios países de residencia.

Este verano nos trae más victorias en el campo popular: la presión popular ejercida por los vecinos de Murcia ha logrado, después de meses de luchas y movilizaciones, conseguir el soterramiento del AVE y detener la construcción de los muros que pretendían partir la ciudad en dos. También la PAH ha logrado que se admita a trámite su propuesta de ley de vivienda (ILP) al Congreso.

Por otro lado, uno de los debates políticos más candentes de los últimos meses en el seno del feminismo y la izquierda ha tenido que ver con la legalización del sindicato de prostitutas OTRAS, con posiciones bastante encontradas entre quienes defienden la libertad de sindicación de las trabajadoras sexuales y quienes consideran esto una legitimación del trabajo sexual por cuenta ajena (proxenetismo). En Regeneración publicamos un interesante artículo al respecto. Las respuestas de los sindicatos han sido diversas. El debate ha generado un duro enfrentamiento sin dejar conclusiones definitivas.

En el plano internacional, vivimos la liberación de la joven activista palestina Ahed Tamimi. No obstante pese a esta feliz noticia, las violaciones sobre los derechos palestinos continúan. Recientemente se comprobó que ninguno de los 140 manifestantes, periodistas y médicos muertos en las protestas de marzo en Gaza iban armados; ya en abril el fiscal de la Corte Penal Internacional advertía que los líderes israelíes podrían ser procesados. Además, en julio, la Flotilla de la Libertad que transporta ayuda humanitaria a esta zona fue asaltada violentamente por las Fuerzas de Ocupación Israelíes.

En México, un alto número de cuestiones son dignas de analizarse. Destaca el proceso electoral que ha sido calificado de histórico por ser el que mayor cantidad de puestos ha dado, por ser el primero con la figura de las candidaturas independientes en todo el país y por ser extremadamente violento.

AMLO –el candidato de la izquierda oficial- se impuso de manera sorprendente sobre una derecha dividida en otros tres candidatos con personalidades autoritarias e intereses claramente neoliberales. Con 132 políticos asesinados y la iniciativa de privatizar las cuencas de agua del país, AMLO se perfila como la nueva esperanza del México que espera un cambio desde arriba. Falta ver qué puede hacer con esta esperanza que le ha sido depositada, pero al menos esperamos que este triunfo signifique una disminución en la desbordada violencia contra los pueblos, activistas y periodistas. Es de recordar que hace tan sólo unos días se cumplió el cuarto aniversario de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Para el otro México, el México que apunta a la autonomía y la autodeterminación, esta jornada sirvió para demostrar la convicción de cambio desde abajo y a la izquierda. Poblaciones como Nahuatzen y Santa Fe de la Laguna impidieron la instalación del circo electoral. Mientras tanto, el Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy continúan su caminar por México visitando diversas ciudades del norte del país, visitas que han servido para reunificar causas entre las tendencias de izquierda no electoral. El caminar de los pueblos avanza y con ellos los colectivos urbanos de diversas partes del país afianzan el camino de la autonomía, pero falta mucho por hacer.

En Nicaragua continuaron las protestas y la represión gubernamental. Las razones para la protesta contra el gobierno de Daniel Ortega son múltiples: la corrupción, las traiciones al sandinismo y la imposición de medidas neoliberales, la penalización del aborto, el desmantelamiento de leyes y medidas contra la violencia machista, e incluso la violación de su propia hijastra. No obstante, el sandinismo de izquierdas se encuentra desarticulado. Mientras tanto, quienes lideran la oposición y aspiran a capitalizar el descontento son la patronal, la conferencia episcopal y grupos terroristas como la mara 19. Nuestra esperanza está con las organizaciones campesinas nicaragüenses que trabajan, a pesar del gobierno de Ortega, en defensa de la tierra y la vida.

En Argentina, el senado tumbó la ley del aborto previamente aprobada en el Parlamento. No obstante, la movilización popular ha demostrado, en una movilización sin precedentes, la legitimidad social de la medida, en lo que la mayoría de activistas feministas considera una victoria para la que ya no hay marcha atrás y han salido reforzadas tras estas movilizaciones, generando lazos y complicidades entre las compañeras, que han sabido meter en la agenda pública un tema muy importante para la vida de las mujeres en el país.

Unas notas finales

En el día de hoy hace un año, recordamos en Catalunya el día del Referéndum sobre la independencia en el cual hemos vivido un ejemplo de autoorganización popular para garantizar que ese día la gente pudiese votar. Aquel día, ante la brutalidad policial, recordamos los más de 850 heridos y cientos de colegios con daños materiales. A pesar de ello, el Sí consiguió algo más de 2 millones de votos, siendo el 90% de lo escrutado, finalizando el día con el pueblo en la calle celebrando que han podido votar. Dos días más tarde, tuvo lugar la huelga general en Catalunya convocada por los sindicatos alternativos y los CDRs, que aparecerán como un nuevo actor político en la región. No debemos olvidar este ejemplo de autoorganización popular, que hoy en día debe ser mantenida para las luchas sociales actuales con las miras puestas hacia lo material más que a la cuestión independentista.

El mapa geopolítico global va a sufrir cambios en este nuevo curso político, y veremos cómo quedará África en los próximos años tras el plan Marshall que está llevando a cabo China mientras Trump va virando hacia el proteccionismo para con Europa.

Para finalizar, queremos recordar a Samir Amin, fallecido el pasado 12 de agosto. Amin, marxista egipcio, aportó al mundo una interesante visión radical y no eurocéntrica, con teorías anticolonialistas para la emancipación de los países periféricos.

Algo que tenemos que aprender de los movimientos populares de América Latina, es que están siendo la oposición en las calles ante el imperialismo y el neoliberalismo. En este inicio del curso político, hace falta consolidar un movimiento popular de izquierdas en territorio español y europeo como alternativa, y oposición real a la ofensiva conservadora que está viviendo Europa ante el fracaso de la socialdemocracia. Solo un pueblo organizado es capaz de parar el fascismo.

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