Análisis de conflictos sociales. Una aproximación

La conflictividad social ha existido desde los inicios de la humanidad hasta la actualidad y seguramente en el futuro, y va a continuar sucediéndose mientras sigan desigualdades sociales estructurales provocados por las relaciones de producción capitalistas. Empezamos con lo básico: ¿Qué es un conflicto? Un conflicto, en términos generales, se da cuando existen dos o más partes enfrentadas, lo que en este caso sería el enfrentamiento colectivo entre dos o más grupos humanos dentro de una misma sociedad. Hay muchos tipos de conflictos: bélicos (guerra popular, guerra civil, guerra imperialista…), laborales, vecinales/barriales, de clases, etc en el cual están involucrados numerosos actores, pero en este artículo vamos a trazar unas líneas básicas para el estudio y análisis de los conflictos sociales, ya que es importante que desde el anarquismo nos dotemos de herramientas analíticas para obtener información sobre el cual trabajar en la creación de hojas de ruta orientadas a la transformación social.

En varias ocasiones, hemos visto análisis tan simples como, por ejemplo, que la intensidad de unos disturbios marcaba la radicalidad de los conflictos así como algo que se utilizaba como baremo para medir cuán politizada y luchadora era una parte de esa población. Estos análisis tan pobres solo sirven para construir espacios de confort y autocomplaciencia en el cual se disfruta del espectáculo de las revueltas. No obstante, un conflicto social es mucho más complejo que lo que se ve, que casi siempre suelen ser las acciones que más resaltan del conflicto, es decir, las acciones simbólicas y espectaculares. Para tener una buena base para el análisis de conflictos, necesitamos pues tener en cuenta los siguientes factores, los cuales, los acompañaremos con un breve ejemplo de la guerra de Kobanê como supuesto práctico:

Antecedentes. Este es el punto de partida de nuestro análisis. En este apartado, tendremos que analizar la evolución histórica de la población en donde se dieron origen los conflictos. Una vez tengamos los datos de su historia, procederíamos a encontrar las causas que dieron lugar al estallido del conflicto y sus detonantes.

Kobani es una ciudad de mayorías kurdas. La etnia kurda constituye uno de los pueblos sin Estado más grandes de Oriente Próximo que han tenido una cultura de resistencia que impidió que sean aplastados o absorbidos por los Estados-nación de la región. En concreto, Kobani es uno de los tres cantones que forman Rojava, el Kurdistán occidental, que recientemente han declarado la autonomía democrática, proyecto político llevado a cabo a iniciativa del PYD, partido hermano del PKK que opera en Turquía. Entonces, Kobani funciona bajo el confederalismo democrático, cuyas bases son el feminismo, el ecologismo y un comunalismo inspirado en el zapatismo, que en la práctica se traduce en un sistema de democracia directa en el cual las bases son las asambleas que actúan en diversos ámbitos de la vida cotidiana (género, comunidad, economía,…) en donde se toman las decisiones que atañen a la población.

Al estallar la guerra civil siria, la región de Rojava eligió no participar en ninguno de los bandos enfrentados y así conseguir una relativa paz en el norte de Siria. No obstante, esa relativa paz fue perturbada, a mediados de septiembre de 2014, por la invasión del Estado Islámico que venía desde Iraq y pasando por Siria. Atacaron Kobani ya que querían primero conseguir un respiro tras algunas pérdidas en Iraq y alcanzar la frontera turca, lo que supondría también dividir los cantones que formaban Rojava. Las milicias kurdas YPG e YPJ no tardaron en reaccionar.

Espacio y tiempo. Los conflictos siempre se dan en un espacio en concreto y en un período de tiempo determinado. Aquí tendremos que situar en el mapa las zonas en las cuales se dan los conflictos, la expansión a otros territorios, las retiradas o sus desplazamientos; así como marcar en la línea temporal los inicios, los acontecimientos y su continuidad en el presente o su finalización.

La batalla en Kobani duró aproximadamente cuatro meses, siendo el día 27 de enero del 2015 el día de la declaración oficial de la liberación de la ciudad. No obstante, el conflicto no termina aquí, pues los combates todavía continúan hoy a las afueras de la ciudad.

¿Dónde se sitúa Kobani? Kobani es una ciudad fronteriza con Turquía al norte de Siria y toma esta posición en el mapa:

Al anterior mapa habría que complementarlo con otros más que muestran la variación de los frentes de batalla, como por ejemplo, éstos: 1, 2, 3, 4 y 5.

Tejido social y actores involucrados. El tejido social es la composición social de los territorios en conflicto, es decir, cómo están distribuidas las clases sociales, la distribución de la riqueza, su componente cultural y étnico, el grado de organización popular y cohesión entre las clases populares, etc. Y cuando hablamos de actores aquí, hablamos de entidades colectivas que se articulan como una fuerza política que juega un determinado papel en el conflicto. Un actor político es aquella fuerza que interviene en el escenario político y social, y su nivel de fuerza se caracteriza primero por la base social y el apoyo popular que tiene, y luego, por su grado de cohesión interna (unidad teórica, organizativa y de acción).

A lo largo de un conflicto, las fuerzas de los actores varía en función de quiénes tienen una mejor estrategia política y por tanto, influir más en el tejido social y los movimientos populares. Hay que tener en cuenta primero que, como los gases, toda fuerza o actor político tiende a ocupar todo el espacio posible y, por tanto, los vacíos políticos no existen. Tampoco podemos pensar en solo dos opuestos enfrentados, sino que hay que verlo como un conjunto de relaciones entre las fuerzas políticas en el tablero, como la neutralidad, las alianzas tácticas/estratégicas o políticas, las rivalidades y las enemistades o de confrontación directa. Además de esto, tendremos que distinguir entre actores principales, quienes protagonizan el conflicto en el cual participan, y actores secundarios, que forjan alianzas con los principales o son independientes sin llegar a tener influencias decisivas. Durante un conflicto, pueden irrumpir en escena nuevos actores (fuerzas políticas que van ganando base social, jugando acertadamente la política de alianzas y aumentando su capacidad ofensiva) y/o que otros actores bajasen del escenario (debilitamiento interno, escisiones, estancamiento, aislamiento de su base social…, en otras palabras, pérdida de fuerzas e influencia en el escenario).

La composición social de Kobani no solo es de mayorías kurdas, sino también en la región conviven otras etnias como asirias, turcomenas, árabes, entre otras, que también han sido incluidas en la participación política y la sociedad de la región. También, conviven diferentes confesionalidades religiosas, como cristianas, musulmanes, laicas, entre otras. En Kobani no podría señalar con exactitud la composición de clases, aunque una aproximación a ella nos diría que predominan prácticamente las clases populares con capacidad para administrar la economía y la política. Rojava en general y en concreto Kobani están en una situación de embargo llevado a cabo por Turquía y el gobierno del KRG con Barzani a la cabeza y aliados de Turquía y Occidente. Hay que decir que no toda la población se adscribe al confederalismo democrático, aunque tienen voz igualmente y pueden participar en las asambleas.

Los principales actores en este conflicto son, en un lado: el PYD como fuerza política, las YPG-YPJ junto con otras milicias kurdas menos conocidas como fuerzas político-militares. Y en el otro lado, se encuentra el Estado Islámico (ISIS). Los actores secundarios serían, por un lado, fuerzas aliadas de las kurdas: Pershmergas (la milicia del KRG que decidieron finalmente ofrecer apoyo militar a Kobani pese a sus diferencias políticas), el Ejército Libre Sirio (entrada posterior) y EEUU (aunque jugó un papel muy pasivo, pero con la excepción de algunos bombardeos y envíos de suministros para las YPG/YPJ). Y en el otro, se encontraba Turquía que ofrecía apoyo logístico al ISIS así como económico comprándoles el petróleo. 

Escenario y acontecimientos. La configuración de los movimientos populares y su fuerza real dependerá de los actores políticos principales en el escenario, así como de las fuerzas políticas enemigas con quienes están directamente enfrentadas. El escenario son los lugares donde se dan los acontecimientos que forman parte del conflicto, es decir, donde tienen lugar los enfrentamientos directos y la implementación de las estrategias de los actores políticos y movimientos populares en escena.

Los acontecimientos forman parte del desarrollo de los conflictos, los cuales son todas las acciones llevadas a cabo en el transcurso de un conflicto. Además, serían la parte más visible, y es por el cual se entran a conocer los conflictos. En esta parte, se analizan las acciones, reacciones y los movimientos de cada parte involucrada, así como las tácticas y estrategias llevadas a cabo por los actores políticos y los movimientos populares.

Ante los ataques terroristas del ISIS, gran parte de la población civil huyó de la ciudad buscando refugio tras la frontera turca. La salida de la población civil permitió a las milicias hacer más agilmente sus maniobras militares. Quienes se quedaron, ofrecieron todo su apoyo, tanto logístico como de cobijo a las milicias para que puedan realizar sus misiones. De hecho, las YPG/YPJ estaban totalmente integradas con aquellas personas que decidieron quedarse en la ciudad para ofrecer todo el apoyo posible. Gracias a la perfecta sincronía entre fuerzas político-militares y la población civil, resistieron y pudieron vencer, y esto es, el pueblo articulado políticamente.

La guerra se desarrolló en la misma ciudad de Kobani, donde en los días más críticos el ISIS dominó más de la mitad de la ciudad, y en los alrededores. Militarmente, el ISIS fue superior ya que traía armamento pesado de Iraq y tenía afluencia de nuevos militantes que entraban a Siria sin muchos problemas a través de la frontera turca. Entraron con tanques, atacaron con morteros y lanzacohetes, además de utilizar coches bomba y atentados, así como matanzas hacia la población civil. No obstante, el ISIS no pudo contra la articulación político-militar del pueblo. Las YPG e YPJ, armados solo con armamento ligero y algunos lanzacohetes, pudieron con mucho esfuerzo y sacrificio, aguantar los embates del ISIS e incluso lanzar contraofensivas exitosas contra los terroristas, entre ellas, una que liberó una gran zona al oeste de Kobani en octubre. Relatar todos los sucesos y batallas daría para largo si además tenemos que incluir las acciones que siguieron otros actores políticos secundarios.

Trasfondo. Aquí realizaremos el análisis a un nivel más teórico y estructural, donde tendremos en cuenta los intereses, las motivaciones y aspiraciones de cada bando enfrentado, así como sus tendencias políticas (bases ideológicas), hojas de ruta, objetivos, reivindicaciones y programas. Incluso podría añadir los significados que tenga tal conflicto, lo representativo que puede llegar a ser, sus similitudes con conflictos pasados y el valor simbólico.

David Graeber escribió acerca de la similitud entre la guerra de Kobani con la Revolución Social de 1936 en España, en el cual, se compara la pasividad de la comunidad internacional y la poca repercusión y cobertura mediáticas que tuvo así como la vida en Rojava. Además de ello, la guerra tuvo un valor simbólico de un enfrentamiento entre los fanatismos y totalitarismos representados en los yihadistas y la libertad de los pueblos en Kobani y las milicias. Esta guerra retrató también que a la comunidad internacional no le interesa que exista una verdadera democracia en Oriente Próximo, donde tiene cabida la diversidad religiosa y étnica que conviven pacíficamente. Por otro lado, también demuestra que el socialismo libertario (aunque no perfecto debido a la difícil situación) no es una utopía, que es posible por mucho que lo nieguen los capitalistas. Las YPG e YPJ se comprometieron a defender la revolución hasta la muerte y en ningún momento renunciaron a este compromiso ni abandonaron a su gente, a la base social que confió sus esperanzas en las milicias, mientras que el ISIS es utilizado por las potencias occidentales para mantener constantemente una situación de guerra y tener excusa para intervenir en ella y disputarse los recuros petrolíferos. 

Al liberar oficialmente la ciudad de Kobani gracias a la ayuda de los Pershmergas y parte del Ejército Libre Sirio, los combates a partir de entonces fueron más holgados, ya que además capturaron mucho armamento y municiones que dejaron los terroristas derrota tras derrota. Rápidamente, se liberaban los pueblos de alrededor y poco a poco, la gente iba regresando a Kobani y a los pueblos liberados. Todas estas victorias dan unas inyecciones brutales de moral para el pueblo kurdo y las etnias oprimidas de Oriente Próximo, además de servir como ejemplos y motivaciones para la lucha de los pueblos del resto del mundo.

Consecuencias, finalización o continuidad, y «lo que deja». En todos los conflictos siempre hay daños, tanto materiales y físicos como psicológicos y morales. Por ejemplo, en el caso de los bélicos, deja muertes, ruinas, caos, desabastecimiento, éxodos, barbarie… Luego, hay coflictos que terminan y otros que continúan o entran en un nuevo ciclo con nuevos actores y nuevos intereses enfrentados. En la finalización, veríamos los resultados y consecuencias tanto en la población local como en otras partes cercanas o con vinculación a las zonas de conflicto, quiénes salieron victoriosos y quiénes tuvieron que cargar con la derrota, así como qué experiencias (errores y aciertos) dejaron en las luchas. Todo ello formaría parte del «lo que deja». Son las enseñanzas que quedarán grabadas en las páginas de la historia. En caso de que continuara, lo más acertado es buscar un hueco para intervenir a favor siempre de las clases explotadas, sea apoyando un conflicto lejano o intervenir directamente si nos queda muy cerca.

A pesar de la victoria sobre el ISIS en Kobani, la ciudad está completamente destrozada. Son solo ruinas y cadáveres y se ha convertido en un lugar prácticamente inhabitable como la ciudad de Homs, arrasada por la guerra. No obstante, surgieron muchas iniciativas de reconstrucción de Kobani en el cual participan colectivos e individualidades, entre ellos, la DAF, un colectivo anarquista turco muy afín al confederalismo democrático que ha estado apoyando a la lucha kurda desde tiempo atrás. Por entonces, al menos Kobani ya logró la paz con la eliminación del ISIS, pero les quedan la ardua tarea de reconstrucción.

Por una vez en la historia, el pueblo ha conseguido una victoria bien merecida y lograda que festejamos también el resto de pueblos del mundo. Esta victoria nos demuestra también que la guerra y la revolución se han de hacer a la vez, que solo el pueblo en armas puede lograr este importante acontecimiento, sin requerir de gobernantes ni ejércitos profesionales, sino una fuerza armada emanada desde el corazón de las clases populares. Seguramente les quedarán muchos retos incluso dentro del propio territorio. Sin embargo, aún el conflicto no ha concluido, pues la amenaza del ISIS sigue allí y los combates también. La situación del conflicto ha cambiado y se ha vuelto favorable para las kurdas por ahora, aunque no por ello tengamos que relajarnos.

Estos factores constituyen las líneas generales para el análisis riguroso de conflictos sociales, y decimos generales porque habrá conflictos en que se necesitarían añadir más factores u omitir ciertos puntos. Añadir también que todos los factores anteriormente mencionados están estrechamente relacionados entre sí, no pueden ser utilizados aisladamente. Por otro lado, he omitido bastantes datos en el supuesto práctico debido a que he tratado de ser lo más breve posible para no alargar demasiado el artículo, y que por lo visto, un análisis completo de un conflicto social requeriría un artículo muy muy extenso. He escogido este ejemplo porque creo que los conflictos bélicos de esta índole ilustran mejor la metodología de este tipo de análisis, lo que no quita que se pueda aplicar esta herramienta analítica para extraer información rigurosa y detallada de otros conflictos sociales, como las huelgas, las de barrio, territoriales, indígenas, etc.

Otro dato que tengo que señalar es que cualquier conflicto social tiene base en la lucha de clases, por lo tanto, es imposible entender bien un conflicto social sin tener una perspectiva de clase en los análisis. Estos conflictos sociales son manifestaciones coyunturales, con mayor o menor grado de intensidad, de la lucha de clases.

El objetivo principal del que deriva la dotación de herramientas analíticas es la intervención social y política de las anarquistas de cara a construir un proyecto de mayorías y revolucionario, no para quedarse única y exclusivamente en el mundo académico. Este análisis tampoco es neutral porque la neutralidad solo es la reproducción de los valores del sistema dominante, por lo tanto, nosotras la rechazamos. No obstante, sí pretende ser objetivo, imparcial y riguroso, ya que solo partiendo de estas bases podremos conseguir información veraz sobre la que trabajar y partir de bases sólidas para construir nuestras estrategias políticas. Por último, podéis probar a aplicar estas bases para analizar los conflictos en Gamonal, Can Vies y la huelga de técnicos y técnicas de Movistar y observad luego los resultados obtenidos.

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Reflexiones sobre abstención activa

La abstención activa es un concepto muy bien conocido dentro de los entornos anarquistas, y supone ya una respuesta automática de las anarquistas cuando sale el tema de las elecciones. Lemas como «no votes nunca «, «si el voto sirviese para algo estaría prohibido» es la que acompaña a todas las «campañas» por la abstención activa. No obstante, resulta un lema muy vago, nada concreto y que no lanza realmente argumentos importantes para oponerse a las elecciones, ni alternativas a la vía institucional claras. Aunque para las anarquistas ya convencidas, tengamos claro qué significa la abstención activa, a otras personas que no lo son, les será irrelevante. De hecho, a efectos prácticos, esa abstención activa se computa igual que la abstención pasiva, la que se da porque «no me da la gana ir a votar y ninguno me convence», «prefiero ver la tele o ir de bares» y expresiones similares que denotan un pasotismo y una indiferencia absolutas. No tratamos en este texto de realizar una oda al voto, ni mucho menos, sino lanzar al aire una reflexión que muchas llevamos pensando hace tiempo, y es que el discurso libertario abstencionista esta caduco, ¿qué sentido tienen estas campañas? ¿Realmente la abstención es algo efectivo o contribuye a fortalecer la lucha en las calles? ¿Qué supone votar y que supone no votar?

Seamos claras, las instituciones y el Estado son tan solo un pieza más en el entramado del sistema capitalista y más aún cuando el Estado-Nación se encuentra sin apenas capacidad de decisión debido al capital financiero. El Estado en ningún caso servirá como elemento emancipador de las clases subalternas sino más bien lo contrario, así lo ha demostrado la historia, y es esta nuestra diferencia histórica con el marxismo-leninismo, entre otras cosas. Teniendo siempre en mente esta reflexión, debemos entender que, debido a la emergencia social, muchas compañeras decidirán votar este domingo, y no por esto serán menos compañeras, no votarán ilusionadas, sino a regañadientes más bien, sabrán que su voto “legitimará” ciertas conductas y ciertas opresiones, e incluso pasarán vergüenza cuando sus vecinas les vean en el colegio electoral (muchas no han ido a votar en su larga vida). Pero debemos preguntarnos el por qué, porque aunque seamos libertarias muchas consideran que “podemos” o las candidatuars ciudadanas pueden frenar en parte la ofensiva neoliberal, y que aunque sea para cuatro cosas básicas de algo servirá: no más desahucios, electricidad y agua garantizada, más servicios sociales… Lo que debemos hacer no es señalar a nuestras compas porque van a votar o “quitarles el carnet de anarquista” sino reflexionar y analizar las razones por las cuales nosotras como libertarias no hemos sido capaces de generar una alternativa real a las situaciones de miseria que viven nuestras vecinas, amigas, compas o nosotras mismas.

No creemos que en este contexto social y económico todo se decida en las urnas, ni mucho menos, si hemos sido capaces de sobrevivir a estos años de paro y miseria ha sido gracias a la lucha en las calles, al apoyo mutuo y a pensar en común, y consideramos que es ese el camino, que mediante la organización asamblearia, popular y autónoma estaremos más cerca de un proceso de emancipación popular. Es por eso que no nos importa tanto si la gente vota o no este domingo, sino lo que hace el resto del año. Debemos apostar por los movimientos sociales, y si nos tenemos que preocupar por algo es cuando alguien deja la asamblea de vivienda o la asamblea del barrio para militar en algún partido, ahí sí que debemos ser críticas y no cuando se deposita un papelito en una caja de plástico.

Hemos llegado a aceptar la abstención activa como dogma, como si al no votar, mágicamente la democracia burguesa se desestabilizaría o se deslegitimaría. Pero no, la democracia burguesa no se legitima expresamente por el voto, sino que es sustentada por la propia clase dominante, el cual, este sistema político le otorga más garantías para sustentar las relaciones de producción capitalistas. Votar o no votar no cambiará mucho nuestra realidad material ni social, los cambios sociales no los hacen los partidos, ni los gobiernos, ni los estados sino la gente, tratemos pues de crear el escenario perfecto para que ese proceso revolucionario se pueda dar, no ataquemos a compañeros y compañeras desde el dogmatismo sino desde la reflexión y el entendimiento. El discurso de la abstención activa parece no salir del marco electoral y la dicotomía entre votar o abstenerse, y parece más bien una respuesta por inercia en vez de una estrategia de ofensiva, es decir, una respuesta forzada por la coyuntura y no la articulación de un ataque o avance, porque parece que saquemos este discurso solamente cuando hay elecciones. Por eso, pensamos que es necesario superar esta falsa dicotomía y pasar a tener visión estratégica, que apunte a la política del día a día, y esto es, la inserción social en las luchas cotidianas, teniendo como objetivo el fortalecimiento de los movimientos populares para hacer posible su articulación a nivel político. En otras palabras, a crear alternativas políticas fuera de las instituciones con fuerza real y capacidad transformadora.

Dicho esto seguiremos pues en nuestra fría trinchera, sacudiéndonos la poca ortodoxia que nos queda para empezar a pensar en la victoria, reproducir la derrota nunca sirvió para nada. Seguiremos odiando a esta sociedad, a su policía, a sus jueces y a sus políticos lleven o no lleven coleta pero trataremos de convencer y de reflexionar con las desposeidas con todas aquellas que se resignan a vivir en esta sociedad de mierda en donde es más importante salir de fiesta una noche que ir a parar el desahucio de tu vecina.

Da igual si votas o no votas, lo que importa es lo que hagas el resto del año.

Artículo conjunto entre Bari y Lusbert

[Recomendación] BLACK BLOCK

BLACK BLOCK es un documental del director italiano Carlo Bachschmidt, que relata de la mano de lxs protagonistas las multitudinarias movilizaciones que se dieron en la ciudad italiana de Genova en el año 2001 cuando en esta misma urbe se llevaba a cabo la cumbre del G-8. Más concretamente, este documental muestra de manera directa la brutalidad policial con la que se reprimió cualquier tipo de expresión de protesta y lucha ciudadana durante esos días.

En el caluroso verano del año 2001, Genova fue el epicentro de lo mejor y de lo peor que tiene la política. En esta ciudad y en ese verano, se desarrollo la cumbre del G-8, una cumbre donde se juntan los países con mayor peso económico, político y militar del mundo y como aún lo siguen haciendo y en el 2001 se reunian para decidir de todo sin contar con todxs. Pero eso no es lo que nos ocupa, durante los días que se desarrollo la cumbre, mientras unxs se empeñaban en seguir desangrando a la Tierra y a la población, otrxs se armaban de valor y juntxs, miles y miles de personas de distinas ciudades, países, sectores sociales y sectores ideológicos, ocuparon las calles, en su totalidad, como protesta contra esta cumbre y cotra la globalizacón que poco a poco avanzaba sin frenos.

Estas movilizaciones, que se desarrollo en los días 19, 20, 21 de julio del 2001 desembocaron en una muestra de unidad popular y una desorbitada y salvaje represión policial  durante los tres días que trajo lo que este documental relata concretamente. Desembocó en miles de heridxs, en la muerte de un manifestante, Carlo Giuliani, a manos de la pistola de un policía y en lo que aquí nos cuentan de manera muy detallada y que muestra como actua el Estado: el asalto a la escuela Díaz, donde el 21 de julio estaban durmiendo 93 personas, la mayoría periodistas acreditadxs además de manifestantes, y que fue asaltada de manera violenta por decenas de policias y dejando a 63 herixs, entre ellxs lxs protagonistas de este documental.

El Estado señala y la policía actua, y aliadxs entre ellxs intentan acabar a base de represión con cualquier atisbo de lucha, libertad y dignidad.

¡CARLO GIULIANI VIVE!

Aquí esta el enlace al documental: Black Block (documental)

Multisectorialidad y ofensiva

En un artículo mío anterior donde traté la multisectorialidad, me quedé sin tratar más a fondo una cuestión muy relacionada en cuanto a éste tema. Se trata pues de la ofensiva y las limitaciones que tiene la sectorialidad, lo que lleva a pensar en trascender las luchas de ámbito específico para articular movimientos más amplios. La cuestión de la multisectorialidad precisamente lo desarrollé a raíz de las limitaciones que cada sector en lucha tenía, y por tanto, aisladamente no podrían ir más allá de la defensa de los problemas sociales que afectan específicamente a ese sector. Antes que hablar de la ofensiva, trataremos las limitaciones que tiene cada sector principalmente.

El ámbito laboral. En mi artículo anterior señalé que actualmente el movimiento obrero no es ya el eje central de las luchas, sino una más entre las tantas que hay pese a ser éste donde se encuentran más directamente enfrentadas el conflicto capital trabajo. La principal limitación en el movimiento obrero es el ámbito economicista. El sindicalismo en sí no puede convertirse en un movimiento revolucionario, sino que está limitado en el terreno del modelo productivo dentro del sistema capitalista. Sin embargo, el sindicalismo puede servir para la organización de la clase trabajadora y aspirar a tomar los medios de producción y autogestionarlos. No obstante, si los proyectos autogestionarios no salen de la economía de mercado, no supondrá una transformación de raíz.

Movimiento estudiantil. El ámbito educativo en donde actúan, los y las estudiantes encontrarán una gran limitación en cuanto a reivindicar un modelo alternativo al actual orientado cada vez más a los mercados. Así pues, los modelos educativos inspirados en la enseñanza libre dentro de una sociedad capitalista es muy limitado precisamente por las regulaciones de los Estados y la financiación que requieren. Es impensable un modelo educativo de esta índole en la sociedad de clases.

Los servicios públicos. En este ámbito tan polémico entre anarquistas, la limitación está precisamente en la financiación, que como mucho en esta sociedad capitalista, si no queremos que se privaticen la Sanidad, Educación, suministros y demás, dicha financiación solo podría venir de los presupuestos generales del Estado, sin permitir la injerencia de empresas privadas. Aunque en su gestión puedan darse más peso en la comunidad que en la administración del Estado.

La lucha antirrepresiva. Este es el ámbito donde más desgaste económico, físico y psicológico suponen por los pocos resultados que se consigue a pesar de los grandes esfuerzos invertidos. Es lo que tiene cuando supone un enfrentamiento contra una fuerza mayor, que es el brazo armado del Estado. Su principal limitación es la necesidad de redes de apoyo muy amplios para superar el aislamiento y la sobrecarga de la militancia así como los altos riesgos que corren.

Los movimientos rurales y campesinos. Hablar de tales movimientos en los países capitalistas avanzados no tendría mucho sentido más allá de pequeñas cooperativas de agricultura ecológica, cuya limitación reside en el poco peso que tiene el campo además de una ausencia total de movimientos campesinos. Pero no así suceden con los países latinoamericanos en los cuales existen movimientos campesinos e indígenas fuertes. Si bien el campesinado entraría dentro de la clase obrera, su ámbito de actuación no es el mismo que el del proletariado urbano, además de que los conflictos inmediatos en los campos no son los mismos que en las ciudades. Además, aunque los movimientos campesinos e indígenas consigan tierras y constituyan territorios autónomos, se encuentran en la periferia de los núcleos capitalistas que son las ciudades.

Las luchas por la vivienda y los barrios. Aunque uno de los puntos fuertes de estas luchas sean la construcción del tejido social local, su principal limitación es el territorial al darse en el ámbito local. No obstante, tiene una gran potencialidad si se conectan con otros sectores en lucha.

Las limitaciones que vemos en cada sector en lucha hace que únicamente adopten una postura defensiva, tratando solamente de resistir las embestidas del neoliberalismo. Si miramos hacia el enemigo, podemos ver cómo desde los años ’70 el neoliberalismo desde que surgió como salida hacia delante de la crisis de entonces, está continuamente yendo a la ofensiva: atacando primero al bloque soviético y buscando alianzas con Estados europeos, atacando continuamente los derechos laborales y sociales, apoyando y promoviendo golpes de Estado en Latinoamérica y América Central, etc, hasta hoy en día con la implantación del euro y la UE, haciendo retroceder en materia de derechos laborales en cada reforma laboral, metiendo mano a los servicios públicos estatales como Educación, Sanidad, pensiones, aguas, etc, y ahora con el TTIP que permitirá menos regulación en protección medioambiental, más retrocesos en derechos laborales, más poder para las multinacionales y fondos de inversión con tribunales privados supranacionales que pueden juzgar a gobiernos que perjudiquen sus tasas de beneficios, entre otras cosas.

Es por ello que nos preguntaremos, ¿cómo puede ser que continuamente el neoliberalismo esté a la ofensiva mientras que los movimientos sociales estamos siempre a la defensiva? Y esto es un problema que viene dado, principalmente, de la falta de políticas de alianza entre sectores construídos bajo un denominador discursivo común, es decir, una hoja de ruta con propuestas y reivindicaciones que permitan avanzar, no solo resistir. Y este avance solo puede venir por la articulación de un movimiento popular multisectorial, pues solo así podemos superar las limitaciones que vienen en cada sector en lucha. Decir que esto solo son pequeñas pinceladas con la pretensión de que sirvan como aporte de cara a construir futuras hojas de ruta y que posiblemente me deje muchas cosas en el tintero. Pondré a continuación unos breves ejemplos:

—Comenzaremos pues con el movimiento estudiantil, que tiene muchas conexiones con el mundo laboral puesto que la mayoría de estudiantes entrarán, después de su formación, al mercado laboral. Cada vez la línea se hace más difusa entre el mercado laboral y la formación, que se ve en las prácticas de empresa tanto de FP como de Universidad. Además, con este nuevo panorama laboral en el cual se introdujo la formación continua y los conceptos de recualificación, en realidad suponen la necesidad de «reciclarse» de las trabajadoras para seguir las demandas de competencias en el mercado laboral. Es por ello que necesariamente el movimiento estudiantil tenga que tener conexiones con el sindicalismo (de clase).

—Ahora, ante la precariedad laboral, el paro y la disminución del poder adquisitivo de la clase trabajadora, el acceso a una vivienda digna también se ve dificultada, así como el problema de los desahucios, por lo que necesariamente tendrán que conectarse con las luchas por la vivienda y también contribuir a construir un tejido social que rompa el aislamiento y poner en práctica así el apoyo mutuo y la solidaridad en los barrios. También, debido a la gentrificación que sufren los barrios por la especulación inmobiliaria y la conversión de los barrios en espacios de ocio consumista, se plantea la necesidad de abrir espacios políticos y sociales que contrarresten la cultura consumista e hiperindividualista de las sociedades capitalistas y constituyan focos de resistencia.

—Y puesto que todo movimiento contestatario recibirá la represión del Estado, es imprescindible que la cuestión antirrepresiva tenga inserción en todos los sectores y sea visibilizado como un problema que afecta a todas y que todas pueden sufrirlo.

Una estrategia de ofensiva pasa primero por reconocer que cada ámbito de lucha y sus problemas no son problemas separados y específicos, sino que tienen origen en una estructura material común, que es el capitalismo en su fase neoliberal y los Estados modernos que lo sustentan. Dicha estrategia ofensiva no consiste en el ataque a los símbolos del capitalismo y al Estado ni en las posiciones vanguardistas de una minoría militante, sino que debe surgir por la articulación política de todo el movimiento popular, que no solo sea capaz de arrancar victorias en cada sector, sino que tenga capacidad para materializar alternativas que trasciendan el propio sector. Así por ejemplo, para poder poner en marcha proyectos educativos alternativos, son necesarios no solo tomar los centros para la gestión comunitaria, sino también tener inserción en los barrios y en el mundo laboral fomentando los valores de lo común para que no queden en proyectos marginales. A partir de este punto, la articulación política de los movimientos debería enfocarse en programas que respondan a las necesidades del momento y ponerlas en marcha en cada contexto, teniendo como bases el anticapitalismo, el apoyo mutuo y la solidaridad, la autonomía y la horizontalidad, así como los feminismos, el internacionalismo y el antirracismo.

Somos conscientes de que todavía estamos muy lejos de poder plantar una estrategia ofensiva contra el sistema capitalista, y esto es precisamente a que, como anarquistas en particular, no estamos construyendo las bases sociales que serían la fuerza social que nos permita articularnos como fuerza política. Por eso, debemos plantearnos la inserción social como primer paso para la ambiciosa tarea de transformación social revolucionaria. Debemos ser capaces de dar respuestas a los problemas inmediatos y potenciar los movimientos sociales como estrategia a corto plazo para arrancar pequeñas victorias y acumular fuerzas a partir de ello para poder aspirar a objetivos mayores. La ofensiva implica el combate político-social directo contra el sistema capitalista y la agudización de la lucha de clases impulsada por un movimiento popular amplio y articulado políticamente.

Movimientos y multisectorialidad

Al hacer un breve análisis de los movimientos sociales actuales, podemos observar que no trabajan de manera conjunta, es decir, de manera síncrona entre los movimientos que actúan en diferentes ámbitos de lucha. Antes que nada, decir que este artículo es un complemento de la traducción del artículo Un debate sobre la política de alianzas, donde trazaré unas pinceladas acerca de los numerosos ámbitos o sectores de lucha y pensar en cómo construir un movimiento multisectorial, es decir, un movimiento amplio formado por una red de movimientos sociales que trabajan coordinados en diferentes sectores y a la vez se articulen con base al denominador común de la autonomía, el feminismo y el anticapitalismo.

Sabemos que la raíz de todos los problemas reside en el sistema capitalista y los Estados modernos que lo sustentan, y que con base en este sistema económico, político y social se sustenta un modelo productivo basado en la propiedad privada sobre los medios de producción y el beneficio privado como principio fundamental. Todo ello constituye lo que conocemos como lo estructural, y sus manifestaciones en todos los ámbitos de nuestras vidas, se conoce como lo coyuntural, lo que podríamos destacar principalmente: territorio, trabajo, servicios públicos, alojamieto y represión. Cuando analizamos el espacio político-social, debemos reconocer los problemas coyunturales que se manifiestan a consecuencia de la estructura material:

—Dentro de la cuestión territorial se englobarían los ámbitos en los cuales los intereses de la clase dominante sobre el territorio entran en conflicto con los de la clase trabajadora. Es el espacio físico en el cual tendrán todas las luchas, así que podemos destacar los siguientes ámbitos: de barrio, vecinal o de distrito si hablamos de ciudades, rural y las luchas por la tierra si hablamos de zonas no urbanizadas o no industrializadas, e incluso podríamos incluir las luchas de liberación nacional por la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo. El ecologismo y la soberanía alimentaria entraría también dentro de esta categoría.

—El trabajo aquí constituiría uno de los ejes principales del conflicto de clases. Es el campo de batalla donde se encuentran más directamente el capital y el trabajo. En este ámbito podemos mencionar el movimiento obrero que se articula en torno al sindicalismo. Aunque hemos de diferenciar entre el sindicalismo que aboga por la paz social, ese modelo que lleva siempre a la conciliación de clases traicionando a la clase obrera; y entre el sindicalismo revolucionario o de clase que aboga por la agudización del conflicto de clases en los centros de trabajo.

—La lucha por la vivienda es un movimiento que se remonta atrás algo más de un siglo durante el éxodo rural provocado por el desarrollo industrial y la creación de barrios obreros. Hoy, con la reestructuración capitalista en marcha, de nuevo en los países capitalistas avanzados y los que están en desarrollo, el acceso a la vivienda vuelve a ser un problema social que afecta a la clase trabajadora al verse con menos capacidad económica para afrontar hipotecas y alquileres, así como acceso a una vivienda digna. Ante este problema, en numerosos países han surgido movimientos contra los desahucios y con algo más de anterioridad, el movimiento okupa.

—En cuanto a los servicios públicos estatales, ante esta fase de reestructuración capitalista, en dichos servicios públicos están los mercados metiendo cada vez más la mano en ellos a través de recortes presupuestarios, externalizaciones y privatizaciones. Aquí podremos mencionar: Educación, Sanidad, aguas y saneamiento, transporte público, pensiones, entre otros. Y los respectivos movimientos sociales que surgen como respuesta ante los recortes y privatizaciones, tales como el movimiento estudiantil, marea blanca y otras plataformas contra la privatización de las aguas, la subida contra las subidas de tasas en el transporte público, etc.

—Por último y no menos importante, todos los movimientos contestatarios reciben la represión del Estado, por lo tanto, es importante que comencemos a ver la represión como un obstáculo y problema social que pretende frenar nuestras actividades sociales y políticas, a la vez que les sirve a la clase dominante para perpetuar su dominio. En este aspecto, debemos hablar de la cuestión antirrepresiva y afrontar la represión en colectivo y fuera de nuestros propios círculos militantes, como otro movimiento social más.

Cabría decir que dentro de cada sector existirían subsectores. Por ejemplo, dentro del movimiento estudiantil, no será el mismo aquellos que se mueven en la Universidad que los de formación profesional y los de enseñanzas medias. En el mundo laboral, el movimiento obrero quedaría dividido entre las diversas ramas productivas tales como la construcción, el transporte, los servicios, etc. En otras palabras, las reivindicaciones de fondo del movimiento estudiantil serían las mismas sean del subsector que sean aunque difieran en cuestiones particulares y específicas. Esto se ve también dentro del movimiento obrero, en donde las reivindicaciones de fondo pueden ser el aumento del salario mínimo, reducción de jornadas, etc, y las reivindicaciones particulares serían mejoras en el convenio de sector, por ejemplo.

No obstante, no debemos tomar todos estos sectores en lucha como elementos aislados, sino como un conjunto de frentes de batalla coyunturales que tienen origen en el sistema capitalista, y por tanto, conectados entre sí. Y aquí entra la cuestión principal: ¿cómo conectar estos sectores en lucha bajo un común denominador político-social que tenga como bases el anticapitalismo, el feminismo, el antirracismo y el internacionalismo? Buscar la conexión entre diversos sectores no es muy difícil. Veamos algunos ejemplos:

—Los barrios y la lucha por la vivienda así como el movimiento okupa.
—La soberanía alimentaria, el ecologismo y la lucha del campesinado por sus tierras.
—El movimiento estudiantil y el movimiento obrero. Este ya es un clásico.
—El movimiento contra la subida de las tasas del transporte público con las trabajadoras del sector.
—Los frentes antirrepresivos con los barrios.

En los ejemplos anteriores, podemos ver que tienen puntos en común entre sí, lo que puede llevarles a confluir y superar la sectorialidad, es decir, el trabajar aisladamente en un ámbito específico sin coordinación con el resto. Podemos ir incluso un poco más allá y conectar los movimientos barriales, la okupación, el antidesahucios con el municipio, con los movimientos obrero y estudiantil, constituyendo una red de movimientos que podrían unir lazos con el movimiento campesino e indígena (esto se daría en los países latinoamericanos principalmente, cosa que en Europa o EEUU sería muy difícil). Y puesto que todos esos movimientos sociales sufrirán la represión junto con los colectivos y organizaciones político-sociales, es importante que la lucha antirrepresiva sea articulada desde los barrios, las asociaciones vecinales, etc.

Hace un siglo, en pleno desarrollo industrial, el movimiento obrero ocupaba el pilar central del conflicto social y de clases. Hoy en día ya no podemos seguir con esa premisa y ningún frente está cobrando mayor importancia que el resto, lo cual, nos lleva a desechar la jerarquía de las luchas para poner sobre la mesa la idea-fuerza de los movimientos en red. Llegados a este punto, es cuando debemos plantearnos la multisectorialidad, es decir, articular unos discursos comunes que permitan la alianza de los diversos sectores en lucha, respetando su autonomía pero manteniendo unas bases comunes sobre las cuales construir movimientos amplios, escalar los conflictos y pasar de la resistencia, es decir, las posiciones defensivas, a la ofensiva.

Reflexiones para crear una respuesta no institucionalizada en el contexto actual

El año 2015 se abre en la sociedad española en un contexto político y económico muy particular, en el que mucha gente alberga esperanzas próximas de cambio real que por fin logren superar las tremendas dificultades que la sociedad viene sufriendo desde el inicio de la crisis en el año 2008. Sin embargo, dichas ilusiones de cambio vienen en gran parte de la mano de proyectos electoralistas cuyo objetivo es alcanzar las instituciones para usarlas y transformarlas de tal manera que resuelvan o al menos mitiguen los efectos de la crisis que, en no pocos aspectos, ha llegado a un punto límite y extremadamente trágico. En este contexto nos paramos a preguntarnos por qué se vuelve a fijar la mirada en nuevas (o no tan nuevas) propuestas electoralistas y en qué posición se encuentran aquellas propuestas de salida no solo de la crisis, sino de las condiciones económicas y políticas que la generaron, que no pasan por la vía institucional, como lo son por ejemplo las propuestas anarquistas. Para ello vemos necesario hacer un breve repaso a las transformaciones sociopolíticas que la sociedad española ha experimentado en los últimos años.

Como punto de partida tenemos que situarnos en el 15M, puesto que la irrupción de este movimiento en el año 2011 supuso un antes y un después, ya que consiguió desbloquear lo que parecía una sociedad tremendamente pasiva ante los duros efectos de una crisis que venía sufriendo desde hacía 4 años e iniciar un nuevo ciclo de movilizaciones y luchas. El 15M fue el despertar de la conciencia colectiva ante el paro brutal, la pérdida progresiva de derechos y el enriquecimiento general de la población, que veía cómo paralelamente aquello que en los últimos tiempos se ha venido llamando “casta”, es decir, las elites que manejan este país (tanto políticas como económicas) continuaban enriqueciéndose, manteniendo e incluso aumentando sus privilegios. El 15M puso en cuestión por primera vez aquel constructo nacido del pacto del 78, tanto en lo referente a las formas tradicionales de hacer política (basadas en un delegacionismo extremo y una enorme pasividad ante los problemas y responsabilidades propias) como en una serie de mitos o mantras repetidos durante décadas (por ejemplo, la idea de que el estudio y el esfuerzo personal tendría como recompensa un trabajo estable, decente y con un salario digno). El 15M abrió la puerta a una crítica generalizada del bipartidismo (y no solamente, puesto que el sistema de partidos en su conjunto fue puesto en cuestión), al inoperante y burocratizado sindicalismo de concertación (con CCOO y UGT como máximos exponentes), a instituciones hasta entonces “intocables” como lo era la Monarquía, e incluso al papel de los medios de comunicación. Dentro del 15M surgieron infinidad de preguntas que animaban a cuestionarse todos y cada uno de los pilares del sistema actual y a buscar alternativas al mismo. El ciclo de movilización y de luchas que se abrió en aquel momento comenzó a plantar cara de forma seria a los mazazos que daba la crisis y a expandirse a lo largo y ancho del territorio estatal. Sin embargo no podemos olvidar que las críticas y luchas que iban apareciendo no eran nuevas, sino que desde hacía muchos años venían produciéndose, eso sí, desde colectivos más minoritarios, pero que siempre habían estado planteando alternativas sistémicas. Como ejemplo tenemos la experiencia que aportó el movimiento okupa de cara a la liberación de espacios donde realizar asambleas, actos de financiación de las luchas o directamente para servir de viviendas al colectivo tan afectado de desahuciados, que a través de la PAH supo articular una de las luchas más ejemplares e importantes. Asimismo queremos destacar (como ya se ha hecho anteriormente en bastantes ocasiones) la influencia de las ideas y (quizás principalmente) las prácticas utilizadas tradicionalmente por movimientos y colectivos anarquistas o cercanos al anarquismo. La práctica asamblearia, si bien no es exclusiva del anarquismo, es defendida como la base de toda organización, fue en todo momento de la mano del 15M; la autogestión, la acción directa, el apoyo mutuo, muchas de las críticas y propuestas que se lanzaban desde las asambleas tenían claros antecedentes libertarios. Sin embargo, la respuesta del anarquismo propiamente dicho no fue en todos los casos de apoyo y colaboración activa con el movimiento; atendiendo a diferentes contextos particulares de cada pueblo, barrio o ciudad, los colectivos afines al “movimiento libertario” se acercaron de forma diferente al 15M. En algunos casos se volcaron con las asambleas, en otros se aceptaba aunque con cierta distancia e incluso recelo y en otros (por suerte, creemos, los más minoritarios) directamente se rechazaba y criticaba al 15M.

Fuera como fuese, el movimiento se extendió a los barrios (que no así a los centros de trabajo, uno de sus grandes fallos o incapacidades), impulsando y desarrollando luchas variadas durante los años siguientes, creciendo tanto cuantitativa como cualitativamente, e impregnando determinadas luchas relativamente potentes (hablamos, por ejemplo, de las luchas en sanidad o en educación, las llamadas mareas, aunque también podríamos hablar de otro tipo de luchas como las protestas del barrio de Gamonal). Asistíamos a manifestaciones y concentraciones masivas que tenían un impacto mediático importante (muchas veces porque acababan en enfrentamientos con la policía): la marcha minera que concluyó en Madrid, los diferentes Rodea el Congreso. La más multitudinaria de esas manifestaciones, la que se produjo el 22 de marzo de 2014 cuando confluyeron las Marchas de la Dignidad en Madrid, y también la más espectacular (y no solo por los duros disturbios del final de la manifestación), supuso el fin del ciclo de luchas abierto el 15M. A partir de aquí, ya con una nueva formación política que pretendía recoger todo el descontento que había explosionado en 2011 (hablamos, evidentemente, de Podemos), parece que asistimos a un desinflamiento de las movilizaciones y de las protestas a la par que aumentaba el interés por el nuevo partido político. Desde entonces hasta ahora la desmovilización en la calle es más que evidente, y de nuevo parece que se vuelven a poner esperanzas en la vía institucional, las elecciones y los partidos políticos.

En vista de todo lo anterior cabe preguntarnos, como anarquistas, ¿por qué este cambio?, y ¿cuál está siendo la actitud y la influencia del movimiento anarquista? Respecto a la explicación de este cambio de posturas habría que hacer un análisis de los fallos que arrastraba el 15M, que no eran sino la continuación de fallos e incapacidades de los movimientos sociales anteriores a él (por ejemplo, la incapacidad de crear organizaciones fuertes, unidas y constantes, que enfrentasen a problemas concretos y consiguieran soluciones prácticas, con la salvedad de la PAH). Con el paso del tiempo y la agudización de los problemas sociales, la sensación de incapacidad (al menos aparente), de que no se generan victorias (o no las suficientes), y de que se está siendo incapaz de transformar la sociedad en la línea que la enorme ilusión que nació con el 15M preveía, puede generar impotencia y hacer aumentar la tentación hacia otras vías en principio más rápidas: las elecciones y las instituciones. Tampoco vamos a obviar que la situación de mucha gente es extrema, y el reclamo y búsqueda de soluciones inmediatas es una necesidad (habría que analizar hasta qué punto las instituciones son una vía más rápida y efectiva de resolución de estos problemas, aunque no analizaremos esto aquí).

El punto más importante y que queremos resaltar más aquí es la postura y actitud del movimiento anarquista. Las críticas del movimiento libertario hacia la opción que postula Podemos son constantes y necesarias (nosotros mismos somos partícipes de estas críticas), sin embargo en ocasiones parecen críticas más fruto de la impotencia y la frustración propias, con argumentos a veces infantiles y muy pobres, y también con determinados análisis erróneos a nuestro parecer. Con todas las críticas que se le puedan (y deban) hacer a Podemos, pensamos que también es necesario ser humildes y hacer un amplio ejercicio de autocrítica; reconocer que la estrategia que se está siguiendo por parte de estas posturas institucionales (estrategia, eso sí, que no compartimos) les está dando, al menos en estos primeros momentos, frutos considerables; que han conseguido atraerse a gran parte de la sociedad y que han abierto una brecha importante en el régimen del 78 (si bien no es esto lo único necesario, puesto que se echa en falta una crítica más abierta hacia el capitalismo, que es lo que realmente genera la miseria y desigualdad, y no el bipartidismo). Tenemos que reconocer que el anarquismo no está consiguiendo un avance notable, estamos siendo incapaces de terminar de conectar con la gente y de generar un contrapoder efectivo basado en principios libertarios y con objetivos netamente anarquistas. Sí es cierto que hemos conseguido algunos pequeños avances, como por ejemplo el aparecer ante la sociedad con una cara más amable de la que tradicionalmente se ha achacado al anarquismo, el ganar simpatías y acercamiento a la gente, fruto de haber participado codo con codo en desahucios, asambleas de barrios, manifestaciones y todo tipo de protestas desde la efervescencia del 15M. Pero más allá de esta simpatía, en ocasiones condescendiente (“las anarquistas tenéis buenas intenciones, pero vuestras ideas son utópicas”), no hemos roto la barrera para que la gente vea en nuestras propuestas una solución a sus problemas cotidianos que les haga abrazar las ideas, organizaciones y finalidades anarquistas. En esto los principales culpables somos nosotros mismos. Adolecemos de determinados problemas que no somos capaces de superar y que deberíamos revisar, como por ejemplo nuestras estrategias comunicativas, el lenguaje, simbología y actitud que adoptamos, cargados en no pocas ocasiones de cierto sectarismo o arcaísmo. También la apelación constante al pasado es un escollo que debemos salvar; es necesario estudiar y aprender de experiencias históricas, pero no siempre son útiles para los retos del presente, y nuestra preocupación máxima ha de ser, precisamente, la realidad actual y el futuro que queremos construir. Otro de los graves problemas, a nuestro entender, es la fragmentación del movimiento libertario, que a pesar de la enorme variedad de organizaciones que posee (sindicatos, colectivos, grupos, editoriales, etc) se mantiene disperso, sin una estrategia común que, creemos, lo ayudaría a cohesionarse y a avanzar.

El anarquismo tiene una potencialidad enorme en los tiempos que vivimos, pero tenemos que saber desarrollarla y aprovecharla. Hemos de saber ofrecer a la sociedad algo más que un conjunto de ideas “bonitas” y justas (pero vistas como utópicas), tenemos que ofrecer alternativas reales y efectivas que logren resolver a corto-medio plazo los problemas cotidianos de la gente y a partir de ahí continuar en la lucha por la emancipación total. Si logramos concretar nuestras propuestas habremos dado un paso de gigante. Pero para ello primero tenemos que hacer, una vez más, un enorme e importantísimo ejercicio de autocrítica, de reelaboración de nuestros esquemas analíticos y de nuestro lenguaje, y quizás un diálogo conjunto de todo el espectro libertario para definir nuestra acción en los años venideros. El anarquismo que viene será, ni más ni menos, que aquel que los y las anarquistas seamos capaces de articular.

ANARQUISTAS CONTRA EL GUETO

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