Apuntes sobre el debate “De la crítica institucional a la práctica de la calle”

El pasado viernes 12 de febrero, el Banc Expropiat había invitado al colectivo Equilibrismos para realizar un debate que titularon “De la crítica institucional a la pràctica del carrer”.

La introducción fue a cargo de uno de los miembros del espacio, que nos explicaba el porqué: superar la crítica a los partidos que habían decidido hacer el asalto institucional, después de lo que marcó el 15M y los límites de este. Como en el texto del cartel que invitaba al debate, el objetivo era pasar página de este y demostrar que la mejor crítica, es la práctica.

Seguidamente hablaron los dos miembros de Equilibrismos. En primer lugar se señaló la importancia de cómo y para que hablar de las instituciones, tomando como punto de partida la superación de las lógicas del capitalismo, sin tomar un punto de vista cientifista y/o dogmático. Atendiendo a las necesidades y a las condiciones de cada momento, a la vez que entendemos que hay una distancia entre el deseo de cómo actuar y la realidad, que es diferente.

Tomando el 15M como un hecho muy relevante, por ser el fenómeno de acción colectiva más multitudinario en años, el colectivo entiende este no como un sujeto, sino como un proceso o conjunto de estos, que no empieza el 15 de mayo. Sobre cuando termina, depende de la perspectiva que se tome (con la formación de los nuevos partidos o con la descentralización de las grandes plazas, o aun no ha terminado, etc. También es importante el hecho de que, aunque las acampadas empiezan en Madrid, se replican por todo el Estado, reproduciéndose en varios focos.

Lo catalogan como un movimiento de aspiraciones y discurso de clase media (especialmente en sus inicios) si se recuerda a sus impulsores (Democracia Real Ya, Nolesvotes, Juventud Sin Futuro, etc.) que apuestan por medidas como la reforma en las leyes electorales, el rechazo a los “extremos”, etc. Un ejemplo es la típica crítica al trabajar en un establecimiento de comida rápida como precario: lo que se critica no es el hecho de que exista un trabajo así, sino que por los estudios propios acaban en este tipo de trabajo que no les corresponde.

Así que existe una ruptura con los sujetos de transformación social anteriores que luchaban por cuestiones inmediatas, como el movimiento obrero y se apela al ciudadano. El ciudadano es presentado como una persona con igualdad de obligaciones y derechos, en las que a partir de una crítica rápida, podemos ver como colectivos como las personas sin papeles quedan rápidamente excluidas. Por otro lado, lo que se pide es que el Estado cumpla sus obligaciones, en vez de cubrir las necesidades por si mismos.

En el 15M no existen análisis fundamentados, pero aparecen aspectos que los autores creen relevantes, pues el mismo acto nace como una protesta contra la represión, y se abren procesos colectivos muy fuertes. Reactiva y pone en marcha luchas como la de la vivienda. Se realizan acciones en la calle, asambleas, etc. no exentas de contradicciones, pero, ¿para qué? El colectivo resalto la importancia de no caer en un tradicionalismo de hacer las cosas por inercia. El hecho de funcionar de maneras concretas nos tiene que hacer argumentar el porqué funcionamos así. Por otro lado lo que supuso también fue la ruptura de la endogamia (permanecer en grupos cerrados) de los movimientos sociales y se innovó en debates antes muy estigmatizados como el campo de la ocupación. Algunos aspectos que subrayaron fueron los siguientes:

-Las marchas de la dignidad, en las que se coordinaron (y confrontaron) varios grupos, y en las que Podemos estuvo a punto de no participar.

-El discurso de la madurez política, en las que se justifico la entrada en las instituciones por una cuestión de madurez política vs la calle como un espacio infantil.

-La hegemonía cultural, que se pone en duda. Afirmaron que hacerlo desde las instituciones es inoperativo y que es más eficaz en un centro social de barrio. Las fuerzas políticas se adaptan a su electorado, que además se trata de una falsa mayoría electoral y una falsa capacidad de gobernar).

Entonces existen dos posibles ejes de debate: las oportunidades del fracaso del asalto electoral, y que posibilidad de cambios hay hoy en las instituciones (refiriéndose a forzar cambios desde fuera, como cambiar o tumbar una ley mordaza desde la calle, etc.)

El segundo ponente de Equilibrismos planteó que Podemos no era ajeno al 15M, y que en Madrid en sus inicios era muy obvio, criticando la visión de un anarquismo que vería estos partidos como una apropiación de un movimiento puro. La justificación del asalto institucional sería un techo de cristal en las movilizaciones desde la calle, que generarían frustración y entonces se intentaría poner estas al servicio de la gente. Comentó que lo que está intentando hacer Ahora Madrid* es una táctica similar a lo que se ha llamado “aguirrismo democrático”, usar la infraestructura de las instituciones para construir una sociedad civil afín.

El 15M surge de un vacio, de una cultura de la derrota en los grandes movimientos de contestación de las últimas décadas (así que es difícil pedir). No se salió de la OTAN, no se paro la guerra, no funcionaron el movimiento estudiantil ni las huelgas generales… Así que con el paso del tiempo, el 15M se erosiona y acaba siendo una cosa minoritaria y una identidad política más (están los rojos, los anarquistas, los quinzemayistas).

Pero lo importante, el análisis principal, es el sedimento. La perspectiva general dentro de los movimientos revolucionarios, especialmente el anarquismo, es que el objetivo es intentar aumentar el conflicto. Lo que pasa es que las luchas tienden a ser cíclicas, nacen, crecen, se estancan o mueren (habiendo ganado o no). Así que es importante estar en las diferentes luchas, para disputar el sedimento (los símbolos, las prácticas, etc.) porque existe un margen de lucha como por ejemplo demostrar que las asambleas sirven como método, luchar contra las separaciones ficticias que nos construye el capitalismo y el género, etc.

Del 15M, lo que ha durado han sido espacios físicos y luchas concretas, no la práctica de hacer grandes debates. No se estaba construyendo un movimiento con el que imponer y conseguir conquistas. Seguidamente el ponente recuerda que no están ofreciendo una visión de la ética de los medios sin los fines. Los métodos sirven si son capaces de ganar. Y lo que valoran es que el 15M no tenía una gran demanda (a diferencia de las primaveras árabes donde había luchas concretas como derrocar a uno u otro dictador). A corto plazo no agrupaba a la gente, iba desgastándose, pero a la vez su formato hizo que se expandiese en el tiempo y muchas plazas y espacios.

A partir de aquí plantean una visión pesimista en lo económico y social: las cosas van a ir a peor, y no vamos a recuperar nunca el pasado. De hecho ya se rumorea la posibilidad de una nueva crisis, si es que hemos salido de esta. También señalan que unida a la económica, existe una crisis de expectativas, que es lo que a nivel discursivo reproducía el 15M, una clase media empobrecida. Pero es que antes había gente que estaba jodida, y ahora lo esta mucho más. Entonces la pregunta es porqué la gente se ha articulado en la lucha de la vivienda y no en la laboral, ante un panorama donde aumentaran las “poblaciones superfluas”: aumentaran los guetos, suburbios, favelas, banlieues, el subempleo y el paro será crónico, los trabajos de mierda y aumentaran las deudas y los trapicheos. El Estado del Bienestar (si aquí hubo alguna vez) se ira retirando. Entonces el eje se va a desplazar del salariado a la reproducción social, más que un eje trabajador-patrón, y habrá una feminización de las luchas.

Por otro lado señalaron la situación actual como un contexto (salvando las distancias) con los años ’60 del siglo pasado, que precedieron al movimiento obrero de los ’70, que fue desactivado e integrado en la Transición, estando quizás delante de lo que serian unas nuevas comisiones obreras (en su espíritu original), pero esta vez a partir de la vivienda, en las PAH. También cabe plantearse el porqué de los discursos actuales de una “segunda Transición”. Así que imitando un poco los afectados por la hipoteca, una posible propuesta son las redes de solidaridad en el trabajo.

Hay que pensar también en la diferencia entre consciencia y politización (lo que el ponente llamó, el tremendo abismo), que no es un camino fácil. Ante el fracaso hablan de dos tipos de respuestas, “el vale todo” y porque nuestras aspiraciones están lejos, y el pesimismo en el que cualquier acto es inútil, y por lo tanto “no se hace nada” por luchar.

Las revoluciones, por lo tanto, son consecuencia de lazos políticos, vínculos, sociabilización. Estos no aseguran nada, pero son imprescindibles para estas, para poder conseguir las confrontaciones que buscamos y en situaciones de crisis, poder ir más allá y superar las estructuras dominantes. El comunismo/anarquismo/socialismo (etc.) es una forma de vivir, pero solo se puede vivir en este, y vivirlo ahora genera gueto y/o frustración.

Sin embargo, concluye el segundo ponente de equilibrismos, hay margen de conseguir modos de funcionar superar las condiciones existentes. A partir de entonces empezó el debate.

Se habló de la falta de acuerdo en el 15M era fruto de no haber un sujeto y un objetivo claro, cosa que si que hay en por ejemplo, la PAH. En otros campos, como el laboral es difícil organizar planteamientos similares. ¿Cómo hacerlo? Se comentó que la PAH genera lazos sociales muy potentes y que, según las experiencias del participante en el debate, en el mismo WhatsApp se podía ver un apoyo muto continuo en relación a necesidades (superando el tema de la vivienda, como por ejemplo arreglar electrodomésticos, según las diferentes habilidades y capacidades de las personas) que el neoliberalismo ha roto.

Otra persona opinaba que el sindicato no podrá reconstruirse tal y como lo tenemos en la cabeza (CNT histórica), y que se tenderá a redes de solidaridad.

Se habló del concepto de la tasa de ganancias en el contexto capitalista: si en una época los salarios no bajan, esta se mantiene obteniendo beneficios por otros lados.

Se formuló también la pregunta de cómo conseguir una sociabilidad densa, y se comento que quizás la clave es centrarse en luchas por necesidades específicas, en un espacio concreto (poniendo de ejemplo el mismo Banc Expropiat) pues la identidad se crea con la práctica. Se habló de recuperar las asambleas de “bocadillo”, aquellas que duran el tiempo de descanso entre las compañeras de trabajo y la importancia de crear redes de solidaridad. También se comentó que llegaremos a un punto en que casi cualquier lucha reformista tendrá que ser rupturista porqué el sistema será totalmente insostenible. El debate giró en torno a si era posible entonces trasladar el modelo de la PAH al mundo laboral.

Por otro lado una persona de sexo femenino comento que se había sorprendido en la charla por la presencia casi totalmente masculina (y los colores negros que vestíamos). Se hizo una crítica a la figura/sujeto del trabajador como una persona masculina, y se habló de la feminización de la pobreza. De hecho, el sujeto obrero industrial es una figura en desaparición, y aunque sigue existiendo, no podemos tomar sus luchas (Coca Cola, Panrico) como modélicas. También se debatió acerca de poner el foco en la reproducción social superando el ámbito laboral, citando la iniciativa de la Vaga de Totes, que finalmente no cuajo y no tuvo mucho apoyo de ningún sindicato.

Finalmente se habló de formación y comunicación. De la necesidad de adaptar el lenguaje a la gente que no se ha socializado en nuestros espacios y de la necesidad de la formación para la práctica. Se hablo aquí también de las experiencias en las luchas por la vivienda en el barrio de Gràcia (en la que no se había podido generar una red solidaria ya que una vez que la gente había okupado no se implicaba) y la OFIAM.

@a_bandazos

La izquierda que gobierna para la derecha

¿Cuánto ha llovido desde la toma de los ayuntamientos como los de Madrid, Zaragoza, Barcelona,…? La apuesta por el asalto institucional fue una salida hacia adelante frente al techo de cristal que alcanzaron los movimientos sociales, al ver la necesidad de generar discurso político frente a la hegemonía de la derecha. La movilización por la movilización, el activismo sin fin ni resultados a medio plazo, la frustración por los pocos resultados obtenidos a costa de invertir mucho trabajo provocó un gran desgaste entre muchos activistas. De allí la necesidad de articularse políticamente para escribir las demandas de los movimientos sociales en la realidad material. ¿Y por qué se puso sobre la mesa (o se puso de moda) la idea del asalto institucional? Porquela izquierda revolucionaria de entonces, en vez de estar asumiendo las demandas de los movimientos sociales, articularse como un agente político con legitimidad y capacidad para lograr cambios políticos en la coyuntura dada teniendo aspiraciones hegemonistas, se estaba mirando el ombligo y peleándose entre sí.

Pero lo pasado ya es pasado y ya nos hemos dado cuenta de nuestros errores. El asalto institucional fue una propuesta lo suficientemente atractiva como para que una buena parte de las activistas se ilusionaran para formar candidaturas ciudadanas como salida viable frente al estancamiento. Bien, es cierto que la irrupción en el escenario de estas nuevas candidaturas lograron arrebatar ayuntamientos al PP así como cambiar el mapa político del país, pero sigue sin ser suficiente. El triunfalismo con el que van esas candidaturas de la nueva política se hace añicos cuando se dan cuenta de que no es ganar unas elecciones y ya. No solo eso, sino que en algunas ciudades, como el caso de Huesca, la candidatura ciudadana Cambiar Huesca tuvo que hacer coalición con el PSOE y dándole encima el ayuntamiento. Y ni llegando a tener la llave del ayuntamiento las cosas son tan sencillas, como está pasando en Zaragoza, donde las medidas progresistas que iba proponiendo el equipo de Zaragoza en Común estaban siendo entorpecidas y boicoteadas por los partidos del régimen (PPSOE). Luego están las lamentables actuaciones de Ahora Madrid con respecto a las políticas de vivienda, abriendo una oficina antidesahucios que solo atiende casos hipotecarios y no de alquileres, dejando tiradas a la PAH, y cediendo ante el boicot de la derecha con respecto a las calles y monumentos franquistas. Finalmente, mencionar la caradura de Ada Colau con respecto a los y las huelguistas del metro, cargando contra la huelga en vez de enfrentarse a la directiva de TMB.

Podríamos decir que las anarquistas tenemos razón, pero no basta con tenerla. Ya lo dije en otras ocasiones. Si tenemos razón y no sabemos articular una alternativa política mejor, sería igual que no tenerla. Sabemos que han entrado en las instituciones del enemigo jugando con las reglas impuestas por el enemigo, y que es prácticamente imposible democratizar estas instituciones, con su Estado profundo arraigado en la herencia franquista. Sabemos que desde las instituciones burguesas es imposible lograr cambios estructurales en el sistema. No obstante, me parece que estamos pasando por alto que una cosa es gobernar y otra, tener el poder. En este caso, si bien hay candidaturas ciudadanas en los gobiernos municipales, realmente el poder lo sigue teniendo la derecha, que aun estando como oposición, saben cómo bloquear medidas progresistas y cargar contra cualquier movimiento, por muy pequeño que sea, hecho por la izquierda. Y es que no solo están en la oposición, están en los consejos de administración de grandes empresas, en los medios de comunicación, en los bancos y en las instituciones europeas. Fuera de nuestras fronteras, Syriza es otro ejemplo de que carecen de soberanía para poner en marcha medidas progresistas.

Así que, ¿quién dijo que fuese tan fácil como llegar al despacho y poner en vigencia todas las reivindicaciones de los movimientos sociales? Sí, han jugado con la ilusión de muchas personas que se dejaron la piel en las calles y plazas, y ahora estamos viendo cómo algunas personas que estuvieron en primera línea en las calles están ahora ocupando concejalías nos están dejando tirados. La decepción se hace todavía mayor cuando incluso esas candidaturas se achantan ante el boicot, el linchamiento mediático y judicial que está realizando la derecha de este país. Son gobiernos débiles, sin soberanía alguna, que sumado a la desmovilización tras el declive del 15M, son incapaces de realizar muchas de las demandas que se reivindican desde los movimientos sociales. Antes, la derecha solo temía la pérdida de su mayoría absoluta y el control de sus chiringuitos. Ahora, se están frotando las manos ante una nueva política que está envejeciendo prematuramente, que en vez de sacar pecho e imponerse, se echan atrás y agachan la cabeza.

Pero no es hora de lamentos. No es hora de quedarnos en el sofá con los brazos cruzados llevando como bandera el «os lo dije, teníamos razón y no nos hicisteis caso», porque, ¿dónde estábamos cuando las calles se llenaban de manifestantes, brotaban en cada ciudad asambleas de barrio, plataformas contra los recortes en Sanidad y Educación? Y cuando todas aquellas movilizaciones comenzaron a decaer, ¿dónde estábamos para sacar nuevas propuestas y trasladar todas las reivinidicaciones sociales al escenario político del país para construir un proyecto de poder popular? Sirvan estas cuestiones para mirar hacia adelante y mover ficha. El camino no es fácil, pero deberíamos tener claro que tenemos que dar el salto hacia el escenario político con propuestas, programas y hojas de ruta, articulándonos como agentes de cambio legítimos en esta actual coyuntura, en otras palabras, a construir el poder popular que aspire a arrebatarle el poder a la clase dominante y no a entrar en sus juegos para acabar gobernando para la derecha.

Sobre la cultura y las representaciones culturales de resistencia.

   Llevaba tiempo pensando en escribir algo sobre el complicado concepto de “cultura”, el otro día curiosamente me encontré con un artículo: ”La cultura como forma de resistencia” en I,Me,Mine Magazine de la compañera Ema (http://www.imeminemagazine.com/la-columna-de-ema-la-cultura-como-forma-de-resistencia/), lo que me motivó aún más a escribir algo respecto al tema. Las siguientes líneas no tratan de ser una respuesta directa al artículo en cuestión sino un aporte o un cambio de perspectiva a determinadas cuestiones.

   La visión que da Ema en su artículo es el reflejo de la opinión de la mayoría de militantes y activistas de los movimientos sociales, afirmaciones como: “Hemos sido testigos durante los últimos años de la destrucción de todo un tejido cultural que ha sido sustituido por la industria del entretenimiento, rebajando la calidad de la cultura y haciendo de ella un pasatiempo” o  “Lo que la cultura nos permite es reclamar y construir un mundo en el que podamos seguir viviendo tanto por fuera, como por dentro.” 

   Pero tratemos de profundizar más, no podemos hablar de cultura sin ponernos de acuerdo sobre qué es la cultura. En mi opinión la cultura son las formas de vivir de pensar y de sentir de los diferentes individuos y grupos sociales, la cultura es, no puede dejar de ser. A menudo se habla de la cultura como un conjunto de conocimientos que podemos adquirir leyendo, yendo a museos, al cine, o al teatro. Sin embargo, adquirimos la cultura al nacer, y por tanto, todas las personas somos cultas, todas tenemos cultura. Tendemos a tomar la parte por el todo, es decir, a pensar que la cultura son las representaciones culturales (pintura, música, teatro, danza), cuando en realidad éstas son tan solo una parte más del entramado cultural. Cultura también es cagar en un retrete de porcelana, rapear en un parque o bailar de alegría por el barrio.

   Afirmar que se está rebajando la cultura es entrar en la lógica de que existe lo culto y lo no culto, la alta cultura y la baja cultura, supone legitimar la visión que de la cultura tienen los poderes que impulsan su mercantilización. Los museos, al fin y al cabo, no dejan de ser sino centros de poder desde los que se difunden las representaciones que las élites tienen de la cultura; representaciones que nos llegan en forma de exhibición de objetos completamente descontextualizados y separados de sus sujetos sociales. Lo mismo sucede con muchos de los teatros, cines, galerías, libros…etc.

   Si partimos de esta lógica y entendemos la cultura como un entramado de mayor alcance que las representaciones culturales, será entonces interesante reflexionar en torno a qué resistencia podemos ejercer desde ésta. Crear representaciones culturales politizadas y de propaganda no será suficiente, tendremos también que tratar de romper directamente con aquellas formas de vivir, de pensar y de sentir que impulsan la lógica neoliberal, heteropatriarcal y de mercantilización de la vida, la transformación cultural llegará cuando seamos capaces de cambiar integralmente.

   Dentro de un proceso de cambio, es importante también entender la limitación clasista de las representaciones culturales, hasta que los medios (recursos, conocimientos…) que nos permiten comunicar y expresarnos artísticamente no estén al alcance de todas, ningún cambio será posible, hasta que no entendamos que la galería de arte moderno de Malasaña, y el flamenco del parque de Carabanchel (que por cierto, no se considera flamenco ya que no cumple con los requisitos que la UNESCO estableció para ello cuando lo patrimonializó tomando como único referente el de Andalucía) tienen la misma importancia, no seremos capaces de avanzar en la ruptura.

   Debemos de ser capaces de atacar al copyright sin quedarnos estancados en el copyleft que; aunque garantiza ciertos derechos a artistas que no quieren mercantilizar sus obras pero que tampoco quieren que se las roben, continúa en la dinámica/lógica de propiedad cultural y autoría. ¿Y si Bach o Mozart levantaran de sus tumbas y prohibieran tocar sus sinfonías? ¿No es la creación de representaciones culturales un proceso de multiautoría? ¿No nos inspiramos, reproducimos o simulamos arte que ha sido creado antes que nuestra propia existencia? ¿O es que alguien ha creado desde la Nada? Incluso dibujar un cuadro desde la cueva de Platón es un proceso de multiautoría.

   Para terminar y en forma de conclusión, considero importante destacar la idea de que la cultura son las formas de vivir de pensar y de sentir de los sujetos y de los grupos. Evidentemente, las representaciones culturales forman parte de la cultura pero no son “la cultura” como se suele tender a pensar. Asimismo, tampoco podemos confundirla con el saber o la información. Dividir las cosas en culto o inculto es sustentar la dinámica de mercantilización de la misma. Si queremos potenciar representaciones culturales de resistencia debemos ser capaces de socializar los medios que posibilitan crearlas.

@Bari_Dz

¿Que es Gentrificación? ¿Y tú me lo preguntas?

Últimamente, y desde hace unos años, estamos empezando a oír este termino y empezando a saber algo de el, algo que esta afectando a las ciudades Europeas, que los barrios del centro…, que… Malasaña. En este artículo, producto de una re-edición de un trabajo que realizamos un compa y yo para la asignatura de ecología humana, intentaremos ir algo mas allá, intentaremos explicar este fenómeno y los distintas efectos negativos que tienen en la población de los barrios que sufren este proceso y los daños colaterales que hostigan a los barrios marginados de este nuevo carácter de gentrificación y en el que detectaremos uno de ellos y propondremos un eje de lucha contra este.

En primer lugar, para poder entender este proceso y su desarrollo, no estaría mal conocer el origen etimológico de la palabra y que de esta manera nos pueda situar entorno a que nos enfrentamos.

  • De donde viene Gentrificación?

Como por desgracia y generalizado a todo lo que nos rodea, y como no, gentrificación no podía ser menos es un termino anglosajón «gentrification» que no se sabe muy bien que significa pero que describe este fenómeno. A su vez, este termino deriva de otro que es algo como «gentry» que hace referencia a una clase social que existía (y existe) en la vieja Inglaterra que se caracterizaba por esta formada por la mediana y baja nobleza que se podría asemejar a la hidalguía de nuestro querido Quijote. Este estrato social estaba compuesto por  la nobleza de tipo medio y bajo, concretamente de barones, caballeros, y los hombres libres «freemen y commoners» osea terratenientes. Su termino equivalente en el castellano seria como ya hemos dicho, hidalguía, y el equivalente a gentrificación, seria «elitización» o «aburguesamiento». Estas apreciaciones al menos nos ponen en aviso sobre lo que nos vamos a encontrar. (Ruth Glass. 1964)

Este proceso, es perfectamente identificable en la mayoría de las ciudades de Europa que mediante un conjunto de mecanismos que siguen una cronología exacta, logran desplazar a la población “autoctona” u originaria de un barrio para conformar en estos espacios unas alternativas culturales con un carácter elitista moderno y exclusivo que termina por desplazar a la población.

A modo de resumen, lo que consigue este proceso es la elitización de los barrios que tras una etapa de «agresiones» (subida de las rentas, encarecimiento del suelo, abandono de los servicios…) desplaza a la población y lo «privatiza» para un sector económico y social que no esta acorde con el barrio original y con el cual especula.

  • Que es y como se desarrolla:

Al fin y al cabo la gentrificación es un conjunto de etapas que imposibilita el desarrollo de la vida cotidiana de un barrio para, mas tarde, con técnicas especulativas venderlo al mejor postor moderno.

Las etapas que se secuencian para conseguir culminar este proyecto y apropiarse de territorio, son las siguientes (y perfectamente identificables en los barrios).

Concretamente:

  1. Abandono: Degradación de los servicios básicos para el mantenimiento de la zona y de los servicios de atención a la población.
  2. Estigmatización: Creación de un imaginario que rechaza la pobreza y lo asocia a lo criminal, además de aumentar el foco de atención en la comunidad migrante.
  3. Especulación: Compra de propiedades y edificios completos por parte de los grandes grupos inmobiliarios
  4. Encarecimiento: Aumento del costo de vida, encarecimiento del suelo y la vivienda e impuestos.
  5. Expulsión: Expulsión de los residentes originarios por convenios o por la fuerza o por condiciones ya difíciles de soportar.
  6. Comercialización: El lugar se pone de moda y se consolida el turismo, la venta y la vivienda.

Estas etapas se prolongan en el tiempo, y van acompañadas en los inicios del proceso en el abaratamiento de la vivienda, ayudando a la estigmatización de la zona (proceso que puede lugar hasta décadas) y posteriormente una subida de los mismos precios que provocan la expulsión definitiva de la población.

Lo que además se ha observado a raíz de este proceso, es un conjunto de cambios en el modelo de comportamiento humano y cambios en los patrones de consumo (Muñoz Carrera, n.d.) . Este hecho, se suele atribuir a la aparición en las zonas gentrificación, alternativas culturales, “modas”o centros de ocio donde aparecen nuevas ofertas que no se encuentran en otro lugar. Lo que esto provoca a su vez, que forma el trasfondo donde este proyecto pretende actuar, es la visión de estas zonas como única opción de la cultura alternativa o contracultura y ocio alternativo provocando una despoblación cultural en barrios periféricos que encuentran en estas zonas gentrificación la opción que no les permiten encontrar en sus barrios.

  • ¿Que ocurre concretamente en Madrid?

La gentrificación no es un proceso que ocurre en determinadas ciudades, como hemos dicho antes, es un proceso que se extiende por la mayoría de las ciudades europeas y como no Madrid es una de ellas. En esta ciudad, podemos encontrar los barrios como La Latina, Chueca o Malasaña que son el claro ejemplo de barrios que ha sufrido este proceso, que han pasado de ser zonas pobladas por personas de mayor edad, de cases populares y de un poder adquisitivo bajo a ser las zonas más requeridas a la hora de encontrar teatros, exposiciones de arte y que ofrecen todo el ocio alternativo que se puede encontrar en la ciudad.

En Centro (uno de los Distritos que conforman la Ciudad de Madrid) , los planes de revitalización urbana orientados por la nueva concepción global de la ciudad y su fuerte determinación sobre la promoción del turismo basado en el desarrollo de los valores artísticos, culturales y museísticos de la zona han sido uno de los elementos motores para que este proceso se desarrollará a lo largo de los últimos años. La fuerte convicción mostrada por el gobierno municipal para el posicionamiento de Madrid en la jerarquía de “Ciudades Globales”, ha supuesto el desarrollo de estrategias encaminadas a visibilizar y a mejorar la imagen de la ciudad a nivel internacional para hacerla atractiva a la inversión y empresas extranjeras. (Ayuntamiento de Madrid, (2004) “Plan de Especial de Revitalización del Centro Urbano 2004-2012”.)

La gentrificación manifestada en el distrito Centro de Madrid, incorpora a la mayoría de las características que la hacen propia de este proceso como es el hecho de que los mecanismos de revitalización combina la inversión pública y la privada; que la revitalización tenga como una de las características principales la “mezcla social”, tanto a nivel de convivencia entre personas de diferente estrato social como de diferente etnia, mostrándolo en cierta medida como con un rasgo de “gentrificación positiva” (usado siempre como excusa para la justificación de este proceso y sin apreciar lo positivo del hecho y lo enriquecedor de lo mismo); la clara intención para atraer a la “creative class” y el interés mostrado por el establecimiento de instituciones relacionadas con el arte y la cultura, así como el apoyo a los jóvenes diseñadores y artistas (Muñoz Carrera, n.d.) con un prisma claramente definido por lo exclusivo y elitista.

  • ¿Que podemos hacer?

Ante esta situación, y como idea para desarrollar el proyecto, que es a guía para el trabajo que hemos realizado, nuestro objetivo principal es atacar un proceso que se lleva paralelamente a la gentrificación, que se convierte en una problemática a la que creemos necesario dar respuesta.

Este proceso paralelo, es concretamente, la sustitución de cualquier actividad cultural, social o de ocio en los barrios mas periféricos que se encuentran despoblados de estas, por los que se ofrecen en estas zonas gentrificadas.

En oposición, entendemos que una alternativa eficaz puede ser la formación de más centros de contracultura en los barrios en los que desde la administración publica se ha dedicada a maltratar en pos de los barrios y distritos donde se podría sacar un mayor provecho del resultado de esta gentrificación tras la eliminación en su totalidad de las clases populares que se alojaban en las calles de estos barrios y que ahora y con gran ingenio, de una manera u otra les ha sido privado.

Por este motivo y siguiendo el modelo de muchos centros sociales y centros sociales okupados que ya actúan y forman parte indiscutible de los barrios nos gustaría hacer ver como estos, y la formación de muchos otros, pueden hacer de tejido social o de sostén para que este proceso sustitutivo no se lleve a cabo ademas de la aparición de nuevas oportunidades para hacer frente no solo ya a este proceso, si no un apoyo para continuar las luchas que en muchos de estos barrios se llevan a cabo, desde la trinchera contra los desahucios, desde la trinchera contra la privatización de distintos servicios y desde la trinchera que lucha contra la pobreza y la precariedad que en todas las ocasiones, las instituciones ni se molestan en ocultar su proceder con  este hostigamiento sistemático y crónico a la clase trabajadora.

En este punto, y como ya hemos mencionado antes, el objetivo que se había desarrollado en el trabajo que realizamos, era la formación de núcleos de conocimientos y actividades que puedan suplir las carencias de estas mismas en los barrios más periféricos que forma parte en una de las causas del proceso de gentrificación planteando como opción única la gestión del centro por los habitantes del barrio y evitar cualquier atribucion de las actividades destinadas a un rédito por cualquier institución publica o privada.

  • Que hemos podido sacar en claro

Para realizar este trabajo, nos gusto ver que existían ya proyectos similares en otros lugares, y de este modo nos sirvió como antecedentes, antecedentes tales como las experiencias vividas en en Sevilla (Nodo50.org) y el centro Núcleo cultural La Ye Petare (Todoporlapraxis.es), que han demostrado que los centros sociales funcionan como herramienta de cohesión del barrio y combaten la gentrificación de manera efectiva ademas de atacar directamente otros frentes contextuales de los barrios donde se establecen estos centros. 

En este sentido, lo que podemos determinar es que en Madrid, desde hace ya un tiempo, existe una problemática real, que es la gentrificación y que ha colmatado ya diversos barrios del Distrito Centro de Madrid y que se sigue extendiendo.

La presencia de este tipo de proyecto, como hemos podido analizar en otros casos ya citados, vemos que estas propuestas sirven como sostén a la población que sufre las carencias que culturales de estos territorios. Con esto, se pretende evitar la migración cultural que sufren estos barrios periféricos hacia los grandes núcleos de gentrificación, donde se ofrece todo lo relacionado a la contracultura o cultura alternativa y actividades de este mismo carácter.

De esta manera, al igual que en los casos anteriores, veíamos como la aparición y la continuación del trabajo en estos centros ejercía de manera una confrontación eficaz contra la gentrificación y lugar de desarrollo de las otras luchas, de forma directa y participativa.

  • De quienes hemos aprendido:

Si de algo tenemos que estar orgullosas, es de la cantidad de personas que llevan una actividad política en infinidad de frentes, y este, como no podía ser menos, presenta una buena cantidad de colectivos y proyectos que se dedican a analizar y luchar el proceso de la gentrificación. Entre estos y en los cuales nos hemos apoyado para informarnos y aprender a cada párrafo, destacamos Left Hand Rotation  que desarrollo Museo De Los Desplazados que consiste en una plataforma que nace como resultado del proyecto taller Gentrificación No Es Un Nombre de Señora.

Y por otro lado, y ya mencionado antes otro del cual bebimos un montón de ideas es Todo X La Praxis las cuales se definen como «…un laboratorio de proyectos estéticos de resistencia cultural, un laboratorio que desarrolla herramientas con el objetivo último de generar un catálogo de herramientas de acción directa y socialmente efectivas.»

Y para acabar antes de pasar a unos apuntes sobre la bibliografía, este trabajo nos ha permitido meter una cuña política en una carrera como la que es Biología en la que en la actualidad, en nexo de unión entre estas dos materias esta mas inexistente que nunca.

  • Que quedo de la bibliografía?

– Ayuntamiento de Madrid, (2004) “Plan de Especial de Revitalización del Centro

Urbano 2004-2012”.

– Ayuntamiento de Madrid, (2007) “Diagnóstico de Sostenibilidad del Distrito Centro”.

– Ayuntamiento de Madrid, (2007) “Resumen Ejecutivo Estrategia de Posicionamiento-Internacional”, Oficina de Estrategia y Acción Internacional “Madrid Global”

– Glass, R. (1964). “London: Aspects of change”. McGibbon & Kee. London.

– Muñoz Carrera, Ó. (n.d.). Gentrificación y reestructuración del espacio social en

madrid.

– Museodelosdesplazados.com, (2016). Museo de los Desplazados. Disponible en: http://www.museodelosdesplazados.com/

– Nodo50.org, (2016). Experiencias de lucha contra la gentrificación en Sevilla.

Disponible en: https://www.nodo50.org/cubasigloXXI/taller/lahaine_310705.htm [Accessed 12 Jan. 2016].

 

 

a mi anónimo y colaborador de esto.

 

Dando vueltas en la rotonda

Pareciese que el 1 de enero fuese ayer y a la vez mañana. Pronto este año pasará a las páginas de la historia, y siempre nos viene la vena de mirar por el retrovisor. A veces, o muchas, nos da cierta impresión de que las cosas se repiten: los Reyes, la Semana Santa, la riada del Ebro, las vacaciones de verano, la vuelta al cole y las Navidades, al igual que la rutina de siempre: levantarse, desayunar, ir al cole o al trabajo, hacer cosas, cenar y echarse a la cama, que también se repite semanalmente: madrugar en entre semanas y en los findes no dar un palo al agua. Eso es lo habitual, el relato que se repite en las conversaciones de los bares. Pero en realidad existen otras aventuras más allá de lo que se cuenta normalmente. Solemos oír, por otro lado, esa expresión de que la historia se repite, o que tropezamos dos veces (o más) con la misma piedra. Sí y no. La historia no expresamente se repite, pero sí existen ciertos paralelismos y reminiscencias, acontecimientos que nos recuerdan a sucesos pasados. En cambio, sí caemos más de una vez y repetimos errores.

Mucho ha llovido este 2015, que de refilón me vienen recuerdos como la victoria de Kobanê a finales de enero, el éxodo de refugiados sirios huyendo de la guerra, las elecciones municipales, las huelgas de las BRIF, la caída de los mercados de valores chinos, el derrame de residuos tóxicos de la minería en Brasil, los atentatos en París, el XI Congreso de la CNT, las pérdidas de Arabia Saudí en la guerra de Yemen, la cumbre del clima, las victorias electorales de la derecha en Argentina, Venezuela y Francia, las elecciones generales que han dado una situación de ingobernabilidad… Y aquí estamos, viendo pasar ante nuestros ojos otro año más con una coyuntura agitada aunque a nivel de calle se viva bastante tranquila, al menos en mi entorno cercano.

La parábola de las vueltas a la rotonda hace alusión a nuestro propio entorno político y militante. Pues todavía existen dinámicas que beben de la mitología del ’36 o de la literatura situacionista y nihilista de los ’70 o de los escritos de Stirner. Y repetimos esquemas que se están viendo inútiles, movidos por inercias, unas veces a rebufo de lo que hacen los demás y otras, siendo la pescadilla que se muerde la cola, o como aquella vez que Homer Simpson entró por primera vez en una rotonda no sabiendo cómo salir de aquella trampa de circulación rotatoria. Por suerte, estas dinámicas ya se están abandonando y cada vez hay más gente que está viendo esos problemas y trata de encontrar las soluciones. Parecerá sencillo tomar una de las cuatro salidas que suele tener una rotonda, pero lo difícil quizá sea escoger por cuál salir. Así estamos prácticamente casi toda la izquierda: además de llevar cada cual su coche, se chocan unos con otros y cambiando de carril sin poner intermitente ni ceder el paso.

Pero no todo lo llovido sabe amargo. Nos dejan un buen sabor de boca los ejemplos de los movimientos sociales: la lucha de los mineros asturianos, las Marchas de la Dignidad, las mareas ciudadanas, la PAH, diversas huelgas como las de Movistar, la de Alumalsa, la de los barrenderos de Madrid, etc. Aunque por otro lado, la deriva hacia el asalto institucional fue una salida hacia delante en un período de reflujos. Ahora que va a terminar el ciclo electoral (si es que no vuelven a convocar otras elecciones por no haber posibilidad de formar gobierno), tocará volver de nuevo a las calles. Unas calles que no están tan llenas como hace dos o tres años durante los años más activos de los movimientos sociales y el 15M.

Creo que hemos dado ya muchas vueltas y se nos acaba el fuel, así que hay que ir tomando las salidas adecuadas y tomar con decisión el camino hacia un proyecto político socialista, un modelo territorial y de país construido a través del poder popular. ¿Nos queda organizar el pesimismo? El proceso estará lleno de obstáculos y dificultades, y tenemos que romper dinámicas y esquemas repetidos que solo funcionan en coyunturas de otras épocas. Tocará mojarse, salir de nuestros espacios de confort militantes, asumir numerosas contradicciones, saber llevar a cabo tareas en espacios amplios, escuchar, ser humildes,… en definitiva, a recuperar la calle para los movimientos populares. Consolidar nuestro proyecto político y nuestras líneas estratégicas, construir pueblo y movimiento político, conquistar la hegemonía y ganar. Esta será la salida que veo más acertado tomar y así dejar atrás de una vez por todas la maldita rotonda.

El anarquismo ante el cierre del ciclo electoral

El ciclo electoral de este año va a tocar pronto su fin. Desde las elecciones Europeas, pasando por las municipales y ahora, se nos viene encima las generales. La apuesta por el asalto insticional de los movimientos sociales tras el cierre del ciclo de movilizaciones del 15M pronto verá su estancamiento y fracaso. A pesar de los ayuntamientos ganados por las candidaturas ciudadanas como el de Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña, y algunos más, están teniendo poco margen de maniobra y en el caso de Madrid, están llegando las decepciones, como por ejemplo con esa oficina antidesahucios que no atiende casos de desahucios por alquiler. En buena parte de las medidas tomadas por estos ayuntamientos, se perciben como lentas y en ocasiones, insuficientes. Ahora se acercan las elecciones generales del 20D, donde en algunas encuestas ponen a Ciudadanos, el partido de una derecha renovada, algo ligeramente por encima de Podemos. Se especula que el PP podría gobernar pactando con C’s o con el PSOE. Podemos parece que quedaría en la oposición, o ni llega. El caso es que después de las elecciones la coyuntura cambiará y qué papel nos tocará jugar.

Primero, comencemos por superar las tendencias autodestructivas y derroteras a causa de la influencia de los valores individualistas del neoliberalismo, y luego la inercia de las campañas por la abstención activa. Cada vez que se acercan las elecciones respondemos con lo mismo una y otra vez, sin llevar a cabo una batería de propuestas alternativas enfocadas a potenciar el movimiento popular y la posibilidad de elaborar unas hojas de ruta de ofensiva, sin siquiera pretender articularnos políticamente como movimiento y fuerza política. Cada vez estoy más convencido de que esa abstención activa solo sirve para lavarse las conciencias ante la farsa electoral. En sí mismo, no estoy en contra de quien esté convencida de abstenerse por motivos de conciencia ideológica, ética y/o política, pero no podemos conformarnos con eso. La clave es que se nos presenta un futuro inmediato en que la ilusión del asalto a las instituciones se va a desvanecer (si es que ya está ocurriendo), y que ante las derrotas de las izquierdas, quedará el neoliberalismo y el fascismo. Para superar las sensaciones de derrota y las tendencias autodestructivas, es imprescindible el dejar de ir a la deriva en estos mares revueltos renunciando a disputar nuestro hueco en el espacio social y político. Tomemos el timón de una vez y pongamos rumbo a nuestro barco, pasemos del voluntarismo y las inercias a la responsabilidad política, es decir, abordar los problemas actuales a través de una política que apunte a la revolución social y a la conquista por lo existente desde la lucha de clases. He aquí una serie de propuestas e ideas a debatir y desarrollar desde lo libertario;

En cuanto a la cuestión interna

Durante este último año, el anarquismo está experimentando un cambio de tendencias y comienzan a darse procesos de debates internos y surgen nuevas dinámicas de actuación que viran hacia la inserción social y la construcción de una línea política. Este proceso se da en el Estado español con organizaciones de tendencia como la FEL en varios puntos del territorio español y Liza en el ámbito gallego, y organizaciones políticas como Embat en Catalunya y Apoyo Mutuo que pretende ser a nivel nacional. Luego cabría mencionar a la CNT que están organizando su XI congreso este mes de diciembre, y CGT, continuando con su andadura en lo sindical. Cabe mencionar también a la FAGC por su gran labor en la lucha por la vivienda digna a través de los realojos y expropiaciones de viviendas. Durante este año se han detectado los problemas que surgen al pasar al terreno de la praxis y estamos viendo las carencias que tenemos. Es momento de que vayamos encontrando soluciones y vayamos logrando experiencias militantes, a la vez que generemos aportaciones teóricas a partir de estas experiencias y los procesos de debates que se dan y se darán. Ante este nuevo ciclo, las tareas que nos competen como anarquistas que aspiramos a construir un movimiento revolucionario serían, por ejemplo, éstas:

La formación es imprescindible, pero no nos sirve la formación por la formación, sino la formación destinado a un objetivo concreto, que en nuestro caso es la construcción de la tendencia revolucionaria del anarquismo, pasando también por un cambio en nuestra cultura militante. Para ello, es necesario la creación de itinerarios formativos específicos en los siguientes aspectos: como por ejemplo, sobre teoría revolucionaria, historia del movimiento obrero y el papel del anarquismo en ella; sobre estructura orgánica interna de nuestras organizaciones, las experiencias militantes, la comunicación y las relaciones con el entorno, etc. Interesante es mencionar esta serie de Introducción al Anarquismo (I, II, III, IV y V), donde se abrirá un proceso de debate y hay aportaciones de material formativo al respecto.

Ir perfilando el modelo de sociedad que queremos trabajando estos campos: sistema político y política económica, marco de relaciones laborales, ordenación del territorio y gestión de los recursos, gestión comunitaria de los servicios públicos, la autodeterminación de los pueblos, el empoderamiento de la mujer, las cuestiones culturales y étnicas, relaciones internacionales con otros pueblos oprimidos, migración… que constituirían primero un proyecto de país y luego nuestro proyecto político socialista libertario: socialización de los medios de producción y los instrumentos de trabajo, administración política democrática, descentralización de la ordenación del territorio, soberanía alimentaria…

Elaborar los programas y hojas de ruta acordes al proyecto político que queremos construir y trazar la línea política, estratégica y de actuación comunes a seguir e implementar en conjunto con el movimiento popular. En otras palabras, articular políticamente el anarquismo e intervenir como actor político y social en la coyuntura dada.

Relaciones internacionales. En un mundo globalizado, también sería positivo tener contactos en otros países para intercambiar experiencias o aprender de movimientos revolucionarios como el kurdo en Rojava y Bakur (Kurdistán norte).

Creación de una línea gráfica atractiva y fácilmente identificable con nuestro proyecto político, nuestras organizaciones, nuestro discurso y nuestra tendencia, además de una estrategia comunicativa renovada que apunte a la inserción social y a la visibilización de nuestra alternativa política en el movimiento popular y entre la clase trabajadora. Además, necesitaremos tener contactos con periodistas que puedan darnos más cobertura mediática, y no hablo solo de crear nuestros medios que sean solventes y vayan haciéndose hueco en el espacio mediático.

Dotación de las estructuras necesarias para llevar a cabo nuestras tareas políticas y sociales: organización de militantes, organizaciones juveniles, organizaciones feministas, articulación de movimiento en frentes de masas, articulación multisectorial de los frentes que impulsamos, política de alianzas con otras tendencias políticas, consolidación de organismos del poder popular (asambleas de barrio, sindicatos, cooperativas integrales, …), configurar redes de solidaridad y apoyo mutuo, organismos antirrepresivos, medios de comunicación profesionales propios etc.

Participación en espacios amplios y configuración de una política de alianzas. En vez de crear algo libertario desde cero, insertarse ya en los espacios sociales existentes tratando de que dichos espacios vayan adquiriendo métodos libertarios, contribuir a su fortalecimiento y defender su autonomía. Fomentar la creación de estructuras amplias como asambleas de estudiantes, de parados, de trabajadores, de barrio…, secciones sindicales… Meterse en AMPAs, asociaciones de vecinos, campamentos, scouts, asociaciones deportivas, etc, y pelear desde allí con los problemas que surjan serían otras opciones a tener en cuenta. Luego, la política de alianzas es otro aspecto a desarrollar, ya que tendremos que trabajar en los frentes amplios con otras tendencias políticas y sumar fuerzas por lograr objetivos comunes.

La clave está en que después de las elecciones vayamos asentándonos poco a poco dejando atrás los vicios derrotistas, nihilistas y de autoconsumo, para ir construyendo y consolidando una alternativa política real desde la responsabilidad política, con esfuerzo, trabajo constante y paciencia.

¿Qué hacer?

Obviamente, la estructuración de nuestra tendencia debe servir como punta de lanza para producir los cambios sociales en estos tiempos. Por eso, a la vez que vamos consolidando nuestra tendencia, tenemos que ir reflejándolo en trabajo real en los siguientes ámbitos. Son muchos frentes que tendríamos que ir abriendo, así que a continuación mencionaré algunos ejemplos de ellos y pondré ideas de hojas de ruta:

Vivienda y barrios. Los desahucios seguirán habiendo, tanto por impagos del alquiler o la hipoteca como por ocupación. En este aspecto, la PAH está abordando el tema de manera bastante eficaz con las obras sociales, ocupaciones de sucursales y la ILP. Sin embargo, aún podríamos empujar un poco más, y en este aspecto, la expropiación de las viviendas de la SAREB (el banco malo utilizado para absorber los activos tóxicos financiado con dinero público y propietario de viviendas vacías), podría estar en el punto de mira.

Género. Las violencias machistas son un problema social bastante considerable. No solo hablaríamos del maltrato y los asesinatos, sino también el acoso callejero, el aborto, la brecha salarial y la desigualdad de oportunidades, los cuidados, la discriminación,  etc… Temas que deberían ser tratados a través de los feminismos y las organizaciones feministas.

Trabajo. La reducción del paro que tanto alardea el gobierno del PP es sinónimo de precariedad y trabajo temporal o a tiempo parcial. La actitud pasiva y servil de los sindicatos mayoritarios hacen que la patronal se frote las manos, y si a eso le sumamos las peleas de los sindicatos pequeños, ya se descojonan. En este sentido, potenciar estos sindicatos alternativos así como la creación de asambleas en el centro de trabajo, secciones sindicales y asambleas de parados, sería un buen punto de partida. Por otro lado, una posible estrategia de ofensiva pasaría por ganar representatividad en las empresas en pos de controlar la contratación, firmar convenios, controlar bolsas de empleo e incluso prestaciones, si nos ponemos ambiciosos. También desde el sindicalismo de clase se puede plantear la configuración de un nuevo marco de relaciones laborales que sea favorable a la clase trabajadora: derogación de la actual reforma laboral, reducción de jornada sin reducción de salario, etc.

Represión. Los golpes represivos están sangrando al movimiento popular y es necesario poner sobre la mesa medidas de contraataque. Como ya se dijo anteriormente, la represión afecta a todo el movimiento popular y es necesario responder desde allí a través de la creación de mesas multisectoriales, contactos con abogados, contar con asesoría legal y lograr visibilización mediática. Una interesante campaña desde donde articular una respuesta antirrepresiva amplia es el de la amnistía social y empujar desde allí por la absolución de activistas sociales, huelguistas y sindicalistas, ecologistas y militantes de diversas tendencias de izquierda. Por otro lado, exigir la derogación de la Ley Mordaza también sería un buen punto. Es necesario un frente amplio y coordinado a nivel estatal con sus redes para estrechar lazos solidarios e impedir que nos aíslen y criminalicen.

Servicios públicos. Ya se puso sobre la mesa desde los movimientos sociales la cuestión de la remunicipalización, propuesta bastante interesante para ir recuperando el expolio que supone las privatizaciones y las externalizaciones. En este sentido, no solo queremos que, por ejemplo, la Sanidad y la Educación sean públicos, sino lanzar una ofensiva desde los movimientos populares a por la gestión popular, que consiste básicamente en la gestión democrática de dichos servicios con la participación de profesionales y trabajadores del sector y los y las usuarias.

Y podríamos seguir tratando más asuntos como la memoria histórica, el medio ambiente, la cuestión nacional, migración, el movimiento estudiantil, etc… y aspirar a la articulación multisectorial de todos los frentes de lucha abiertos, es decir, que todas las luchas estén conectadas. Tenemos que volver a ilusionar, levantar nuestra propia moral, echar abajo las actitudes derroteras y recoger el testigo que dejó el anarquismo revolucionario del primer tercio del siglo XX. El «no hay alternativa» es influencia burguesa y de Thatcher, impropio de una tendencia política que se declara revolucionaria y aspira al socialismo. Para este próximo 2016, será nuestro momento para ir aplicando las tareas que compete al anarquismo revolucionario. Nos queda pues mucho trabajo por delante y es momento de ponernos manos a la obra preparándonos para una coyuntura que se va a presentar agitada y que si no cogemos el tren en estos momentos, seguramente lleguemos tarde y el fascismo se haga con el poder. En estas próximas elecciones, el votar o abstenerse es una decisión personal y de una importancia menor. Lo realmente importante es que al cierre del ciclo electoral vayamos preparándonos para abrir un nuevo ciclo de luchas y constituirnos como actor político referente en impulsar esas luchas.

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