La tormenta en México

 Por abd

No es novedad la violencia en México, tampoco sus causas son una novedad, lo que sí podría serlo es la rapidez y las coincidencias. Lo primero que se asoma en la lista de coincidencias son las fechas, es sorprendente como las autoridades se empeñan por sumar efemérides al movimiento estudiantil.

A unos meses de que pasara el aniversario de la matanza del jueves de corpus (10 de junio 1971), a unas semanas del aniversario de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinap (26 de septiembre del 2014)[i] y a tan solo un mes del aniversario 50 de la matanza de Tlatelolco (2 de octubre 1968), el país vuelve a salir a las calles por la agresión de un grupo de golpeadores atacaron la huelga del Colegio de Ciencias y Humanidades perteneciente a la UNAM.

Múltiples universidades en el resto del país  se movilizaron, en algunas se quedó en le momentum, en otras se preparan para crear organizaciones y las organizaciones ya en proceso sin duda se verán fortalecidas. Menos viral pero igual de importante es la represión que sufrieron compañerxs de la Escuela Normal Rural Mactumatzá en Chiapas, en general, las normales rurales se caracterizan por tener una organización fuerte, pero el fallecimiento de un alumno durante la “novatada” ha sido utilizada para criminalizar a los líderes estudiantiles, a esto se respondió con barricadas y el gobierno desató la represión.

La violencia no se limita a la lucha estudiantil. Los últimos años del gobierno de Peña Nieto han difíciles para indígenas y defensores de la naturaleza. Pareciera que quieren limpiar el país antes de que AMLO tome el poder. Esta semana asesinaron a César Vargas Castro del Frente Nacional por la Liberación de los Pueblos y desapareció Sergio Rivera Hernández a manos del gobierno y la minera Autlán.

Mientras escribo este texto (11 de septiembre 2018) se sepultó el cuerpo de Margarito Díaz, activista pacífico y líder espiritual del pueblo wixárika que fungía como presidente fungía como Presidente del Consejo de Vigilancia de la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales de los Estados de Jalisco, Durango y Nayarit, A. C.

Solo puedo mencionar los hechos que sobresalen en las redes, ya sea por su importancia o por la construcción de grandes y pequeños medios libres, pero sé y quiero que quien lea este texto sepa que existen decenas si no es que centenas de casos como estos que ocurren a diario en México. La situación sin duda es una tormenta.

Pero con la tormenta viene la organización y tras las declaraciones del presidente electo sobre que el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México sería puesto a consulta pública a pesar del completo rechazo de quienes viven en dichos territorios, la izquierda no electoral se a quitada una importante venda de los ojos y comienzan a crecer las organizaciones, los frentes, las huelgas y los grupos de estudio. A unas horas de publicar este artículo, 15 personas salieron lesionadas en un enfrentamiento entre pobladores de Atenco y golpeadores de la empresa Pinfra.

Tal vez aún no podemos huir de la totalidad de su tormenta, pero poco a poco se alcanza a apreciar que llega la nuestra.

[i] Este hipervínculo lleva a la Plataforma Ayotzinapa, una cartografía de la violencia, proyecto en el que muestra de manera interactiva todos los datos y detalles de aquella noche del 2014

Sanfermines 1978: Un disparo al corazón de los movimientos populares en Navarra

Los Sanfermines del año 1978 fueron unos festejos que en Iruñea, la capital navarra, serán difíciles de olvidar por lo trágico de los sucesos, y por la encomiable recuperación de la memoria histórica que algunas organizaciones llevan a cabo para recordar la muerte del joven Germán Rodríguez por disparos de la Policía Armada y decenas de personas heridas en la ciudad. Esta acción violenta de la policía provocó la convocatoria de una Huelga General en Navarra, que se extendió al resto de provincias de Euskal Herria, generando una ola de solidaridad inigualable. Cuarenta años después de aquellos sucesos los narramos para ampliar su conocimiento a través de las generaciones, que nunca se olvide que por aquello ningún policía fue juzgado ni condenado.

Navarra golpea la vieja losa del Franquismo

Aquellos Sanfermines de 1978 llegaban marcados por un contexto político estatal de lucha en las calles, y en especial bastante determinante en el territorio navarro dentro del marco de la Transición española. Este se estaba sacudiendo el yugo franquista, y sobre todo, rompiendo el mito de Navarra como región particularmente tradicionalista y de derechas, de la que entre 20 y 30 mil requetés carlistas salieron a combatir en la Guerra Civil española y donde se mantuvo un orden durante los años de la dictadura. El movimiento popular asambleario estaba eclosionando de manera especialmente peligrosa para los intereses del Estado español. Las huelgas obreras apoyadas por el movimiento estudiantil eran habituales, también la organización autónoma de los trabajadores al margen de sindicatos que ya habían mostrado su carta de presentación firmando los Pactos de la Moncloa en octubre de 1977, y además, la fuerte unificación cultural y territorial que encabezaba Navarra para vincularse al resto de provincias de Euskal Herria, estaba desafiando a un Estado español que pretendía mantener estos territorios separados en cuerpo y alma.

Los choques en las calles con la Policía Armada eran habituales desde la muerte de Franco, y especialmente fueron muy intensos en la semana proamnistía en mayo de 1977, que dejaron un balance de siete personas muertas por la policía, dos de estas en la ciudad de Iruñea. En noviembre de 1977 se produce la ejecución del comandante Joaquín Imaz junto a la plaza de toros, mientras estaba al mando de la Policía Armada de Iruñea. En su sustitución llegó a la capital navarra voluntariamente el comandante Fernando Ávila, ligado a la Legión española y con el claro objetivo de dar un escarmiento a una ciudad rebelde. Además, las acciones violentas de grupos de extrema derecha como Guerrilleros de Cristo Rey, que salían a las calles pamplonicas con cadenas y bates de béisbol para intimidar a activistas de izquierdas a lo largo de 1978 crearon un clima de tensión frente a las fuerzas de ocupación policiales.

Cientos de disparos riegan de sangre las calles de Iruñea

Los Sanfermines de 1978 llegan en un ambiente de creciente tensión social, y las peñas populares de las fiestas entonces organizaban numerosos actos lúdicos y reivindicativos. En la tarde del 8 de julio, en la tradicional bajada de peñas al ruedo de la plaza de toros tras finalizar la corrida, un grupo de personas portaba una pancarta exigiendo la Amnistía total de presos. Desde el sector del tendido de sombra, tradicionalmente de derechas, comenzaron a insultar e incluso agredir físicamente a algunos de estos jóvenes. Mientras los problemas estaban siendo causados por este sector en el tendido, sin embargo, la Policía Armada irrumpió en la arena de la plaza de toros sobre las 9 de la tarde, donde comenzaron a agredir con material antidisturbios a quienes portaban la pancarta. La respuesta desde las gradas fue el lanzamiento de almohadillas y botellas a la policía, y esta actuó lanzando pelotas de goma, botes de gases lacrimógenos y con fuego real que hirieron a decenas de personas de las 20 mil presentes en la plaza y atendidas provisionalmente en la misma enfermería. Cientos de ellas debieron salir huyendo ante la llegada de más policías al interior del coso taurino a través del patio de caballos, o bien en un camión frigorífico utilizado para transportar los cadáveres de los toros.

La policía, con el comisario Miguel Rubio a la cabeza, generó una situación de violencia y alteración de extrema gravedad del ambiente público. Los altercados se extendieron rápidamente por toda la ciudad, convirtiendo en un campo de batalla el corazón de Iruñea en plenos sanfermines durante horas, y llegando a establecer barricadas en las cercanías del Gobierno Civil, como responsable de las directrices políticas de esta actuación represiva. La policía continuó utilizando sus armas de fuego en forma de ráfagas de metralleta, en la calle Roncesvalles pasadas las 10 de la noche, fue asesinado Germán Rodríguez de un tiro letal en la cabeza. Tres personas que presenciaron la agresión armada lo trasladaron al hospital junto a otro herido de bala, pero allí nada se pudo hacer por salvarle la vida. Posteriormente en ese lugar se encontraron treinta y cinco impactos de bala.

La noche fue larga en Iruñea dejando más de 150 heridos, de los cuales once lo fueron por heridas de bala. El ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, reconoció que en pocas horas se realizaron 7 mil disparos de material antidisturbios, y 130 disparos de bala. La violencia empleada quedó reflejada en las órdenes dictadas desde la central de policía por radio y que fueron grabadas, los archivos de TVE en la plaza de toros fueron eliminados y recuperadas de una televisión francesa por los autores del documental Sanfermines 78, Juan Gautier y José Ángel Jiménez, en el año 2005.

La memoria colectiva para continuar luchando en la actualidad

Las fiestas de ese año fueron provisionalmente suspendidas al día siguiente, las protestas se extendieron por todo el territorio de Euskal Herria los días siguientes, siendo asesinado por disparos de la policía en Donosti el joven José Ignacio Barandiaran, el 11 de julio. Las autoridades españolas siempre sostuvieron que fue un error, el gobernador civil Ignacio Llano fue cesado y los mandos policiales, el comandante Ávila y comisario Miguel Rubio, fueron trasladados. Rodolfo Martín Villa en una rueda de prensa sentenció comparando estos sucesos con acciones de ETA:

«Al fin y al cabo lo nuestro serán errores, pero lo otro son crímenes»

El Estado español dejaba claro que no permitiría la organización obrera al margen del aparato sindical vinculado con la institución que ya estaba preparando desde los Pactos de la Moncloa. A finales de ese año 1978 la Constitución española monárquica continuista del Franquismo sería aprobada, y por supuesto también dejaban claro que la sacrosanta indivisibilidad de España no concedería ninguna clase de unión territorial de Euskal Herria que interesaba continuara dividida entre País Vasco y Navarra. De lo contrario la fuerza unitaria y popular que se estaba generando en la región navarra podría desestabilizar esos pilares sociales y políticos del régimen perpetuado a través de las reformas. La estrategia más efectiva y represiva que entendió el Estado español que podría surgir un efecto de miedo para romper con esta dinámica popular, fue la sangre y la muerte contra el corazón de los movimientos políticos en Iruñea.

Actualmente la iniciativa popular ‘Sanfermines78 Gogoan’ se encarga de impedir que estos sucesos caigan en el olvido forzado, cada año se hace un homenaje junto a la estela en conmemoración del asesinado y los heridos situada en la calle Roncesvalles, y continúan reclamando verdad y justicia frente a la impunidad para crear una nueva conciencia social como legado de aquellas luchas que son una extensión de la lucha social en la actualidad.

Balance trimestral de coyuntura. Abril a junio de 2018

Prólogo

Continuamos este proyecto iniciado el año presente que ha venido a sustituir nuestra anterior publicación mensual de los “Enlaces del mes”. Ahora realizaremos balances trimestrales para resumir los acontecimientos sociales y políticos más relevantes en los últimos tres meses, incluyendo, además, un análisis y un posicionamiento político, e incluso las posibles direcciones en un futuro próximo. Pretendemos que estos balances sirvan tanto a los movimientos sociales como a organizaciones revolucionarias para tener un diagnóstico de espíritu crítico, generar posibles debates y trazar hojas de ruta de cara a avanzar cuantitativa y cualitativamente en la lucha social y de clases.

Acontecimientos

Son muchísimas historias que contar en este período de tiempo, y recopilarlas todas daría casi para un libro. Por ello, destacamos en este trimestre las noticias, y procesos más sonados tanto a nivel estatal como internacionalmente. Comenzando por lo más cercano, el panorama político institucional ha sufrido un pequeño terremoto desde finales de mayo, cuando se supo la sentencia del caso Gurtel, la mayor trama de corrupción de la historia reciente de España. Después de más de una década de investigaciones iniciadas por la Fiscalía Anticorrupción y un juicio en la Audiencia Nacional contra la corrupción política vinculada al Partido Popular, los principales cabecillas de la trama (una treintena de personas, entre ellas Francisco Correa o Luis Bárcenas) han sido condenados a penas de prisión elevadas y el mismo partido fue condenado en conjunto como partícipe por su implicación.

En este contexto se produjo una semana más tarde la primera moción de censura efectiva bajo el régimen monárquico actual, teniendo como resultado que el candidato del PSOE, Pedro Sánchez se convirtiera a primeros del mes de junio en el nuevo Presidente de Gobierno con el apoyo de la mayoría de grupos parlamentearios que votaron contra el antiguo presidente M. Rajoy. Este nuevo gobierno se ha procurado una limpieza de imagen absoluta, trabajando a destajo sus asesores de marketing comenzando ya desde la elección de ministras y ministros. Sin embargo, detrás de estas elecciones ministeriales se esconden viejos conocidos de la represión política, o algunos representantes de la meritocracia y los intereses económicos privados, ha comenzado prometiendo cambios en una serie de temáticas sociales que comienza a vislumbrarse no serán en el sentido de beneficiar a las clases populares, sino lavarle la cara al régimen y consolidarlo contando con una opinión pública favorable. Además, durante el mes de mayo estuvieron debatiéndose los presupuestos generales del Estado, que salieron adelante un día antes de conocerse la sentencia de la trama Gurtel, unos presupuestos antisociales marcados por un incremento militarista, con un 7% más para el Ministerio de Defensa, y un 1% destinado a la compra de armamento pesado.

A nivel de la represión a los movimientos sociales hemos vivido numerosos episodios destacables, comenzando por el incremento de la represión a los Comités de Defensa de la República en Catalunya, realizando detenciones conjuntas de algunas de sus integrantes, e incluso tratando de denunciarles por actos terroristas en base a las acciones de desobediencia en el territorio catalán contra el control del gobierno tras la aplicación del artículo constitucional 155. El rapero balear Valtonyc decidió a finales de mayo exiliarse del país a un lugar todavía indeterminado de Europa, y así evitar legalmente entrar en prisión tras acabarse el plazo para presentarse en instituciones penitenciarias debiendo cumplir la sentencia por injurias a la corona y enaltecimiento del terrorismo, condenado por el contenido de sus letras por la Audiencia Nacional. Ha recibido numerosos apoyos, y entre otros destacables, la elaboración de un video bajo el título ‘Los Borbones son unos ladrones’, realizado por los principales grupos del mundo del rap del panorama español.

En esa misma institución judicial han sido juzgados los ocho jóvenes del pueblo de Altsasu, a quienes solicitan penas desorbitadas por una pelea con dos guardias civiles en un bar durante las fiestas municipales en el año 2016. Descartado el delito de terrorismo en la pelea, sin embargo, han sido condenados entre 13 y 2 años de prisión por agresiones con agravante de odio ideológico y superioridad numérica. Tres de ellos siguen en prisión preventiva, y otros cuatro fueron detenidos tras la sentencia primera de la Audiencia Nacional, que está actualmente recurrida tanto por la defensa, como por la fiscalía que solicita que se tenga en cuenta el agravante de terrorismo inicialmente descartado.

Por otro lado, hemos conocido la bochornosa sentencia a los violadores de La Manada por los hechos en las fiestas de sanfermines hace dos años. Fueron condenados exclusivamente al delito de abuso sexual, descartando el delito de violación, y con el voto particular de uno de los jueces que solicitaba la absolución total. Esta sentencia abre las puertas a que hechos similares se repitan sin consecuencias penales para los culpables, desprotege absolutamente a las víctimas de violaciones, que se exponen a un juicio institucional y social, debiendo además de demostrar ellas una violación cuestionándolas sistemáticamente desde su actitud ante una agresión sexual violenta hasta la legitimidad de recuperar una vida normal. La situación se ha agravado recientemente con la libertad provisional para los cinco miembros de esta Manada de violadores, aún teniendo otra causa pendiente por el mismo hecho. Por el contrario, esta sentencia ha originado una contundente respuesta del movimiento feminista a nivel estatal, con movilizaciones multitudinarias, y sentando el debate cada vez más fuerte sobre la autodefensa activa propuesta por el feminismo. A pesar de ello, los episodios de violencia machista se replican en el resto del territorio como por ejemplo las violaciones de los capataces a las recogedoras de fresas en los campos de Huelva o una imitación barata de «La Manada» detenidos en Canarias.

También a finales de este último trimestre conocimos la sentencia del jucio a los jóvenes del pueblo reocupado de Fraguas (Guadalajara) condenados a menos de dos años de prisión, al desalojo del proyecto rural y autónomo que han puesto en marcha con el apoyo de habitantes de la zona, y al pago de indemnizaciones a la Junta de Castilla-La Mancha por la reconstrucción de varias casas y la instalación de paneles solares para su autogestión.

Por último, a nivel estatal no queremos dejar pasar una valoración sobre el 1 de mayo, que se vivió con intensidad en todos los territorios peninsulares, con notables manifestaciones del sindicalismo de clase y en torno a las luchas laborales donde cada vez tienen más protagonismo las trabajadoras y trabajadores implicados en una organización horizontal de resolución directa de sus conflictos, y la pérdida de peso de los sindicatos institucionalizados clásicos en el mundo sindical a pesar de que siguen siendo mayoritarios por ahora. El sindicalismo de clase se está consolidando y esperamos que siga creciendo en estos tiempos.

Sin embargo, y ya comenzando a analizar el contexto internacional, en algunas regiones del mundo el 1 de mayo se celebró con notable actividad, como por ejemplo en Latinoamerica y sureste asiático. Destacamos con especial relevancia el aumento de la afiliación sindical entre la juventud en los Estados Unidos, la confrontación continuada al gobierno liderado por Donald Trump potencia a sectores jóvenes y racializados de la sociedad estadounidense hacia una dinámica cotidiana de lucha, sobre todo con las últimas novedades de la ignominiosa práctica en la frontera de enjaular a niños y niñas separadas de sus familias al cruzar al territorio de los EE.UU.

En Europa, y más concretamente en Italia tuvo lugar entre los días 12 y 13 de mayo un encuentro en la ciudad de Parma que ha dado como resultado la fundación de la Confederación Internacional del Trabajo (CIT) continuadora del legado de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), lanzada por seis sindicatos entre los que destacan USI ―Italia―, FAU ―Alemania― y CNT ―España―, y que englobará el sindicalismo revolucionario.

Debemos recordar In memoriam este trimestre la pérdida de una persona desconocida que nos gustaría mencionar, y es que Francisco Griéguez falleció el pasado 20 de junio, siendo el último superviviente español que pasó por el campo de concentración nazi en Mathausen durante la Segunda Guerra Mundial tras unirse a la Resistencia francesa, un murciano de 99 años de edad.

Desgraciadamente si de muertos debemos hablar, no podemos olvidarnos que este trimestre ha sido especialmente sangriento en Palestina en la celebración de la Nakba, el 15 de mayo, la marcha del retorno palestino. Esta fecha coincidió con la apertura de la embajada estadounidense en Jerusalén, una gran provocación que motivó manifestaciones multitudinarias en Gaza y Cisjordania, y a la que las fuerzas ocupantes israelíes respondieron con centenares de disparos de fuego real y artefactos incendiarios lanzados por drones, provocando decenas de muertos y centenares de heridos entre la población civil palestina. Dos días antes Israel había ganado el festival de Eurovisión, una victoria en el marco de una estrategia cultural y política de lavado de imagen internacional que auguraba la gran masacre que se produjo.

Siguiendo con protestas internacionales, esta vez en América Latina, hemos visto cómo la movilización popular en Nicaragua iniciada por el rechazo a la reforma del sistema de seguridad social, ha hecho caer al gobierno de Daniel Ortega. Una respuesta popular atenazada entre el discurso derechista acusador de gobierno socialista inestable, y un discurso oficial que toma la movilización como una conspiración de la CIA estadounidense, cuando tal vez habría que buscar las raíces del descontento en un proceso acumulado de contradicciones entre el gobierno y el pueblo de venta de tierras y recursos nicaragüenses a empresas externas que han forzado desplazamientos y pobreza. En Argentina recientemente se despenalizó el aborto en el Parlamento, gracias al empuje del movimiento feminista y a la organización popular que se echó durante más de veinticuatro horas a las calles de las principales ciudades, y especialmente en Buenos Aires, como colofón a una intensa campaña de concienciación argumentando que la despenalización del aborto contribuye a evitar la muerte de decenas de miles de mujeres de las clases bajas, que no tienen medios económicos para una interrupción voluntaria del embarazo en condiciones saludables e higiénicas.

En este trimestre debemos también mencionar una nueva incursión de Turquía agrediendo fuera de su territorio, a comienzos del mes de junio el ejército turco se desplazó sobre las montañas de Qandil al norte de Iraq, justificando su actuación en una ofensiva contra milicianos del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán, por sus siglas en kurdo). Esto sucedía tan solo a menos de un mes de la celebración de las elecciones turcas del 24 de junio, en las que el autoritario Tayyip Erdogan ha vuelto a ganar mayoritariamente un proceso con nulas garantías democráticas y una oposición encarcelada por la política represiva del gobierno turco.

Por último, no podemos olvidarnos de la ofensiva del gobierno francés sobre la ZAD (Zone Á Defendre) un espacio autónomo ocupado durante años por centenares de activistas en el noroeste de Francia, muy cerca de la ciudad de Nantes. Dicha violenta ofensiva en la que ha habido heridos muy graves, como un activista que perdió una mano por una granada lanzada por la policía francesa, ha sido respondida por numerosas organizaciones ecologistas y anticapitalistas recuperando una parte importante del terreno perdido los primeros días. Todo ello en un clima generalizado de protestas, que con el impulso del cincuenta aniversario del Mayo francés, ha visto un repunte de organización social y política, tanto de sectores laborales como estudiantiles.

 

Unos apuntes finales

En estos tres meses hemos presenciado conflictos sociales en una coyuntura donde el proyecto neoliberal y de una Europa unida está siendo confrontada desde la derecha populista y euroescéptica, que no solo lo encontramos con el Brexit, sino también adelantado por la derecha en los países del este como Ucrania y Hungría por ejemplo. Una nueva ola conservadora está recorriendo el mundo y las opciones conservadoras están subiendo cada vez más en las encuestas. El negocio de las guerras provocadas por Occidente y el desplazamiento forzado de millones de refugiados auguran un incremento de políticas xenófobas y el asentamiento de un racismo institucional en los países europeos con línea de costa de entrada a Europa, que cada vez suman miles de cadáveres a la gran tumba marítima del Mediterráneo, del cual el caso paradigmático es el rechazo de Italia a que desembarque el Aquarius en sus puertos, al cual España había aceptado pero muchos de esos refugiados y refugiadas acabarán en CIEs. Del otro lado del Atlántico, encontramos a Donald Trump quien está comenzando a llevar a la práctica una política proteccionista al poner de nuevo aranceles a la importación.

En Nicaragua se está dando un conflicto que podría terminar en otra «revolución de colores», pues a pesar de haber presencia de sectores populares, la derecha golpista es la que articula dichas protestas. En España, el nuevo gobierno con cara progresista podría abrir nuevas oportunidades para los movimientos sociales de presionar para que reviertan las reformas antisociales del PP, que paguen por los casos de corrupción. Pese a las reminiscencias de las épocas de Zapatero y Felipe Gonzalez, nos encontramos ante un gobierno débil que nos debería permitir rearticular la movilización popular.

Pero no todo son malos augurios. También celebramos la gran victoria del movimiento feminista argentino al conseguir la legalización del aborto. Esto servirá de ejemplo e inspiración para el resto de feministas de América Latina, o el ascenso de la candidata demócrata Alexandria Ocasio-Cortez a congresista por el distrito 14 de Nueva York con un discurso orientado a las clases populares.

Durante este verano, una gran parte de la población tendrá la mirada puesta en el mundial de fútbol y las vacaciones. Es tiempo de cuidarnos, evitar quemarnos y continuar adelante. Sin verano tampoco habrá revolución.

‘Solo tenemos libertad de soportar esta violencia’. Evaristo Páramos.

Estamos comenzando a normalizar cantidades ingentes de violencia y represión, a la que los medios de comunicación de masas han ayudado decididamente. La saturación de información, la asimilación de esta información como un objeto de consumo más, y acostumbrar a nuestra mente a procesar mediante la dictadura de lo efímero, convierten la herramienta de la difusión de la inmediatez sin análisis en un desarme por completo. El domingo por la mañana amanecíamos una ocasión más con una noticia de represión a un artista y cantante por el contenido de las letras de sus canciones, y no solo por eso, sino por una actitud ideológica contestataria a la que el Estado español está atacando criminalmente. El conocidísimo Evaristo Páramos, ex cantante del grupo La Polla Records, y actualmente vocalista y compositor del grupo Gatillazo, fue retenido este fin de semana por la Guardia Civil en un festival de música en la provincia de Cádiz, donde fue identificado y denunciado por las alusiones que hizo en el concierto a la violencia ejercida históricamente y en el presente por esta institución represiva.

Lejos de afirmar que nos encontramos ante una deriva autoritaria de un determinado gobierno, muchas veces hemos denunciado y hemos planteado nuestros argumentos para considerar una línea ideológica ininterrumpida en la ideología fascista del Estado español desde 1939 hasta la actualidad, y perpetuada en la actuación de sus instituciones, independientemente de la envoltura de caramelo con la que quieran recubrir a determinados gobiernos, partidos burócratas o incluso la misma monarquía. La represión es la herramienta de un régimen para desactivar la lucha social, a mayor visibilidad de esta lucha y una estrategia más endeble por nuestra parte, ignorando las continuas alertas sociales en este sentido, mayor será el terreno que nos ganarán. Cada Estado que sustenta el capitalismo ejerce diversos niveles de represión midiendo las fuerzas legítimas de las que dispone, la capacidad de respuesta que tendrá que soportar por la comunidad social, y la cantidad de miedo o indiferencia sembrada en esa sociedad.

Seamos realistas, los movimientos sociales somos pocos, aunque ruidosos, fuera de nuestro ámbito militante encontramos el terreno de sobra abonado de una barbarie individualista que no aspira en absoluto a participar de una lucha colectiva. La POLÍTICA, en mayúsculas, la que hacemos cotidianamente las personas comunes de la calle está desprestigiada, y solamente valorada aquella que se hace con vistas a unas instituciones imposibles de reformar. Los colectivos estamos faltos de ideas, y no es de extrañar, no somos ajenos a toda esta cultura que nos arrastra por una cascada hacia los objetivos del sistema capitalista y que nos mantiene exactamente en el punto y las dinámicas que este prevé, porque admitámoslo, la ingeniería psicológica, como toda la ciencia, está de su lado.

No queremos ni un ápice de pesimismo, queremos dosis de realidad, y un cambio de dinámicas, retomar las interminables charlas de nuestras abuelas y abuelos, en lugar del consumo desenfrenado de información, vernos en persona para reconocernos hastiadas, desahuciadas de la vida, porque verdaderamente reproducimos una ficción de vida, no producimos nuestra propia vida con autonomía colectiva. Las primeras reacciones que se nos ocurren a una nueva patada represiva son la manifestación y el comunicado, quizá haya que pensar que esas herramientas se han quedado cortas, lo que nos conduce a tener que idear otras nuevas acciones. Unas acciones en el sentido y los códigos de nuestra gente, de las clases populares a las que pertenecemos, dirigirnos a estas directamente, y no a unas instituciones creadas para anular nuestras estrategias comunitarias.

Como dice Evaristo en una de sus letras: ‘solo tenemos libertad de soportar esta violencia’, si solo nos conceden ese derecho, reconstruiremos nuestras libertades en el sentido que necesitamos recuperarlas la clase trabajadora, al margen de unas agendas mediáticas e institucionales que han invadido nuestras vidas. La cultura de la violencia y la normalización de la represión está a la puerta de nuestras casas, la batalla ideológica de libra cada día y nuestra organización con compañeros y compañeras debe ser una extensión más de nuestras vidas para retomarlas verdaderamente, y abandonar de una vez este valle de lágrimas.

La victoria es insuficiente, la revancha es infinita

ETA anunció su cese definitivo, pero eso no nos bastaba. Después, la entrega de las armas; sin embargo, seguía sin bastar. Ahora que ha anunciado su disolución, por supuesto, tampoco es suficiente.
En 1823, la élite del absolutismo español, con Fernando VII a la cabeza, restauraba el antiguo régimen con una invasión de absolutistas españoles, franceses y de otras nacionalidades, los «cien mil hijos de san Luis». Los liberales constataron que la actitud de la comunidad internacional oscilaba entre la participación directa, como era el caso de Francia, y la indiferencia consciente. Con todo, les tranquilizaron: no habría ensañamiento con las vencidas.
En marzo de 1939, la junta militar del general Casado, que se había hecho con Madrid, ofrecía a Franco y a los suyos la rendición a condición de que no hubiera represalias. La respuesta franquista fue clara: no aceptaban otra cosa que la rendición incondicional, no correspondía a los vencidos poner condiciones.
En ambos casos, hubo terribles represalias contra los vencidos, ya había dicho Breno eso de Vae victis («¡Ay de los vencidos!») y es esa la historia de la que somos herederos, de donde venimos. Eso aprendió el Estado español, como buen Estado que es: que la primera política es la de los hechos consumados y por eso, con toda sinvergonzonería, se llama a la reconciliación entre quienes fueron victimarios y víctimas en 1939-1975 –aunque aquellos verdugos no quisieran dejar de serlo– y se niega la reconciliación entre víctimas y victimarios de ETA –aunque estos hayan estado siete años diciendo que dejaban de serlo y que querían reconciliarse con sus víctimas–.

La respuesta del régimen postfranquista a este proceso de rectificación y autodisolución de ETA es de fastidio y algunas hace tiempo que lo han dicho explícitamente: debe haber vencidos, debe haber vencedores.
Ese es el origen del fastidio: ETA ha elegido disolverse, igual que eligió los pasos previos de este camino de años. No miente el oficialismo cuando dice que la represión conjunta de policías, fiscales y tribunales les había hecho mella, pero exageran a sabiendas, para intentar convencer, cuando dan más importancia a esa represión que a la incapacidad de ETA para generar algo que no fuera rechazo o, como mínimo, cansancio.
Los torturadores más concienzudos no dejan a sus víctimas acceder a sus demandas en cuanto lo intentan, al contrario, siguen sometiéndolos hasta que ellos, que son quienes mandan, deciden que es la hora de cantar o la hora de firmar esa declaración autoinculpatoria que hace de acta de rendición. El régimen quería demoler ETA sólo con sus herramientas, por su sola iniciativa, y ETA les ha dejado con un palmo de narices ejecutando una voladura controlada.

El enemigo autodisuelto no es un enemigo vencido. Desde luego, algunas cosas han cambiado desde 1823 y desde 1939 y las represalias para el autodisuelto pueden ser iguales o menores que para el vencido. La cuestión no es tanto el miedo a las represalias o a tener que asumir una gran dosis de fracaso. La cuestión que aquí empieza a verse clara es otra: lo de ETA no ha sido un suicidio a la numantina; la organización ha recurrido a la eutanasia y sus miembros supervivientes, si bien no tendrán ese paraguas organizativo, sí tendrán cierta comprensión por parte del movimiento abertzale que fue su origen. Un movimiento que no quería darles la espalda ante el enemigo común, pero estaba harto –más harto a cada año que pasaba, a cada nuevo muerto– de la dialéctica de los puños y las pistolas. Un movimiento cuyos sectores civiles, en ese dilema –que parecía en manos de ETA y del Estado– entre dar la espalda a la organización armada o seguir tolerando su actividad con su silencio, desde 2009 tomó la iniciativa y reclamó el fin de los atentados.
La autodisolución ha sido una decisión inteligente y tanto más sorprendente por venir de una organización que hacía décadas que se había convertido en un grupúsculo que actuaba como pollo sin cabeza, pero con el peligro añadido que le daba su provisión de armas y explosivos. La respuesta del régimen fue construir sobre una desconfianza comprensible una pasividad negacionista tan irresponsable que pasará a los anales del pensamiento político occidental junto al «Que inventen ellos» de Unamuno y al «Nada» que escribió en su diario Luis XVI de Francia el día que la plebe tomaba La Bastilla.
La política del dejar hacer mientras las demás se desgastan tiene sus frutos en algunas circunstancias y de eso Rajoy sabe mucho, pero, en el caso de ETA, el régimen ha tenido siete buenos años para recoger el guante que le había echado no sólo la organización ETA, sino todo el MLNV. No lo han recogido y, si en eso han mostrado a sus simpatizantes lo mucho que desconfían de ETA y lo poco que parecen necesitarla como contendiente, ETA ha mostrado a las suyas que podía ser consecuente con un proceso de paz incluso cuando el enemigo no quiere paz. Históricamente, ambas partes habían demostrado sobradamente lo irresponsables e inmaduras que eran; en estos años, con ese listón de expectativas tan bajo, ETA al menos ha demostrado que podía madurar lo suficiente como para retirarse antes de que el desgaste fuera mayor.

Aquí llegamos al gran problema del presente: incluso una organización tan pobre en análisis político y en exigencia ética ha sabido dejar en evidencia al Estado español; no de un día para otro, sino a lo largo de unos años que han dado credibilidad a su apuesta y convertido la actitud oficialista en una huida hacia adelante espantosamente ridícula (comparémosla con las reacciones de los agentes internacionales, fueran franceses, sudafricanos, irlandeses, … que han saludado ese proceso de paz o incluso lo han facilitado).
Culminado el esperpento, nos hemos librado de ETA, pero el régimen no sólo sigue, es que además está irritado. El Estado es derecho, pero, sobre todo, es poder. Por su propia naturaleza, el derecho pide límites, mientras que el poder pide forzar todos los límites. Es condición del Estado moderno, constitucional, vivir en esa contradicción, sabiendo que parte de la población va a aplaudir cuando se imponga el derecho del poder sobre el poder del derecho, pero que la propia existencia del Estado reclama límites y garantías para que quienes no ostentan ningún poder puedan seguir pensando que ellas no tienen nada que temer del Estado, sólo los malos, sólo el enemigo. Lo malo es que la mayor fuerza en política es la inercia y el antiterrorismo no va a ser tan fácil de liquidar como el terrorismo. El fin del terrorismo real no lleva a la atenuación del antiterrorismo, sino a que acciones o prácticas que no eran terroristas pasen a serlo, como ya hemos explicado en otro texto y también lo han explicado otras. Al buen tiempo, mala cara, sumario en la Audiencia Nacional y que se ponga a trabajar la brigada de información. Las posibilidades de que un sector disidente intente resucitar a ETA son remotas, pero las de buscar terrorismo en cualquier parte, en todas partes, son casi infinitas. El antiterrorismo ya no busca bombas, ni confisca cócteles molotov o armas blancas; ahora investiga peleas de bar, revisa atentamente letras de canciones y funciones de marionetas y persigue referendos y acciones de protesta pacífica.
Queda en nuestras manos, como hace dos generaciones o hace siete, esperar que el Estado triunfante modere por sí mismo su fuerza y su arbitrariedad en el uso de la fuerza o, por el contrario, acordarnos de que hace dos siglos que esperamos que tenga límites y ponérselos, reclamarlos, trazarlos.

Juicio de Altsasu y represión Comités de Defensa de la República. ¿Democracia dónde? ¿Terrorista quién?

Estas semanas nuevamente se está hablando mucho de represión política, y es que dos casos muy reconocidos socialmente están sentando un precedente que ya viene desgraciadamente encaminado desde hace bastante tiempo. Se está aplicando penalmente la extensión del concepto de terrorismo a cualquier acción de lucha obrera o situaciones sociales cotidianas que impliquen a personas con conciencia política discordante a la norma moral impuesta desde las instituciones del Estado español. Los dos casos represivos a los que nos referimos son los del juicio a Altsasu y la criminalización a los Comités de Defensa de la República en Catalunya.

Juicio en la Audiencia Nacional a los jóvenes de Altsasu:

Esta semana se inició el proceso judicial a ocho jóvenes del municipio navarro de Altsasu, acusados por delitos de lesiones y amenazas terroristas por los cuales les solicitan 62 años y medio de prisión a uno de ellos, 50 años de prisión a otros seis, y a una octava 12 años y medio. Estos delitos se refieren a una trifulca en un bar de Altsasu en las fiestas locales en octubre de 2016 donde estuvieron implicados dos guardias civiles, por lo que la Fiscalía ha aplicado la ley antiterrorista actuando en nombre de la Guardia Civil y la Coordinadora de Víctimas del Terrorismo (COVITE), solicitando las máximas penas para todos los acusados. Tres de ellos, además, llevan en prisión un año y cinco meses incomunicados en régimen FIES1.

Este pasado fin de semana tuvo lugar en Iruñea la manifestación más multitudinaria que se recuerda en la ciudad, con una asistencia de más de 50 mil personas apoyando a las familias de los altsasuarras que han comenzado a ser juzgados en la Audiencia Nacional. Los medios de comunicación, semanas después de la detención de los jóvenes y antes de que el Juzgado de Navarra fuera inhabilitado para juzgar este caso, pasándose a la Audiencia Nacional, iniciaron una campaña de criminalización contra todo el pueblo de Altsasu. Estos medios encontraron fuertes relaciones entre la actividad ya finalizada por ETA, y el Ospa Eguna, una celebración antirrepresiva de carácter festivo y reivindicativo que tiene lugar en Altsasu, que protesta contra la ilegítima ocupación por parte de fuerzas represivas de la Guardia Civil el territorio navarro, con una historia muy sangrienta en toda Euskal Herria. Altsasu ha recibido la solidaridad de otros pueblos de la Península e incluso internacionalmente, y sobre todo los familiares de los jóvenes acusados han sido apoyados activamente en todo momento manteniendo una gran movilización para dar a conocer este caso judicial.

Estaremos atentos/as al desarrollo y conclusión del juicio, aunque se albergan pocas esperanzas de un satisfactorio resultado para los jóvenes acusados, que no sería otro que la absolución total o la rebaja de las penas al nivel de faltas y no como delitos penales por vía antiterrorista. Sin embargo, la investigación y decisiones tomadas hasta ahora por la Audiencia Nacional no apuntan a una buena resolución. Ya hace pocos meses este tribunal se negó a retirar del caso a la jueza Espejel a petición de la defensa, nombrada como magistrada para la vista oral de este juicio, y casada con un coronel de la Guardia Civil.

Criminalización de los Comités de Defensa de la República (CDRs):

La semana pasada en una operación de la Guardia Civil ordenada por la Audiencia Nacional, eran detenidas un total de ocho personas en el territorio catalán pertenecientes a los Comités de Defensa de la República. El caso investigaba los cortes de carreteras y peajes que durante la Semana Santa fueron llevados a cabo por los CDRs como protesta por la libertad de los presos y presas políticas de Catalunya, a raíz de las agresiones llevadas a cabo por el Estado español desde septiembre del año pasado. Las personas detenidas eran acusadas en un principio de delitos de rebelión y terrorismo, en concreto, una integrante del CDR de Viladecans, fue trasladada a Madrid para declarar en la Audiencia Nacional, donde finalmente se le rebajaron los cargos a desórdenes públicos.

Estos CDRs no tienen personalidad jurídica porque no son entidades legalizadas, de hecho en el marco actual de represión española no podrían serlo en ningún caso. Sus integrantes son militantes y activistas sociales que luchan por la autodeterminación catalana, defendiendo la legitimidad de la independencia y contra la represión del Estado español. Nuevamente los medios de comunicación han favorecido mucho con sus campañas la persecución a los CDRs, ya apuntada en algunos periódicos la semana anterior. La criminalización que está sufriendo Catalunya por defender su derecho a la autodeterminación roza la psicopatía, pues principalmente a raíz del referéndum del 1 de octubre del 2017, toda la maquinaria propagandística del Estado español se ha puesto al servicio de la creación del retrato de un enemigo con el que generar un malestar y una enfermedad en la comunidad social. Este hecho trata de esconder las herramientas históricas, antropológicas y sociológicas con las que se podría debatir sobre la temática coyuntural de independencia y emancipación social, para provocar una represión y un enfrentamiento generalizado contra el pueblo de Catalunya.

Terrorismo es todo, menos la violencia del Estado:

El concepto de terrorismo nace en la Revolución francesa para identificar el periodo político conocido como ‘El Terror’ de la Convención, entre otoño de 1793 y la primavera de 1794, y su significado definía las actuaciones de violencia autoritaria y terror por parte del Estado. Sin embargo, este a lo largo del siglo XIX se ha apropiado del concepto para ponerlo al servicio de sus intereses de clase y su discurso socio-cultural, el concepto de terrorismo se ha resignificado desde el poder para definir bajo esa categoría cualquier respuesta de disidencia activa contra la violencia del Estado, e invisibilizando la violencia que ejerce este mismo. Existe, por lo tanto, una negación directa entre terrorismo de estado y terrorismo disidente, que llevan a la conclusión de la inexistencia del terrorismo como concepto, y que realmente este término encubre un conflicto abierto social y político que se proyecta en el tiempo, y anclado en la lucha de clases sociales. Los casos mencionados de Altsasu y los CDRs son el ejemplo de esta estrategia estatal de llevar el concepto de terrorismo a actuaciones de disidencia y lucha de las clases populares en cualquier situación cotidiana, además, sin que intermedie una violencia como la que han categorizado e incluido en los códigos penales que debería estar implícita en ese nuevo significado de terrorismo (asesinatos, bombas, secuestros etc…)

La ampliación efectiva, tanto moral, a través de los medios de comunicación, como penal, a través de los tribunales judiciales, del concepto terrorismo a toda actuación cotidiana por parte del movimiento obrero organizado, es una perversión represiva que más tarde o más temprano, nos acabará afectando a toda la comunidad social. La expresión de esta realidad se evidencia en la indefensión absoluta de la clase trabajadora ante la maquinaria represiva del Estado español, que aísla, encarcela, y ejerce su venganza sobre los familiares y el entorno de apoyo, y además sitúa a las víctimas de estas injusticias como la parte violenta de esta lucha. La Audiencia Nacional es el órgano judicial heredado del Tribunal de Orden Público franquista y que juzga los casos sobre cuestiones políticas actualmente. Si bien antes se hablaba abiertamente de dictadura durante el Franquismo, el régimen político actual directamente inspirado en el mismo, no es menos represor en lo ideológico, y continúa utilizando la misma estrategia de presentar a los vencidos como enemigos que quieren acabar con la paz social lograda en 1939, y refundada en 1978 con la Monarquía como principal valedora.

Esto nos lleva a plantearnos la pregunta del título de este artículo de opinión: ¿democracia dónde? ¿terrorista quién? La mejor respuesta sería conseguir abrir una brecha social y que estas cuestiones sean un debate central sobre el que hablar honestamente, marginando toda propaganda que pretenda desvirtuar la discusión llevándola al extremo de la banalidad.

1Ficheros Internos de Especial Seguimiento; una situación carcelaria de intervención de las comunicaciones y aislamiento. Como se define coloquialmente a veces, la cárcel dentro de la cárcel.

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