La ZAD, autoorganización popular que puso en jaque al Estado francés

La Zone Á Defendre en Notre-Dame-des-Landes era hasta el día de ayer un espacio autónomo ocupado por cientos de activistas en el noroeste de Francia, muy cerca de la ciudad de Nantes. Ya desde los años 70 se inició una lucha entre los habitantes de esta zona, en su mayoría dedicados a la agricultura, y el gobierno francés, que planteaba la construcción de un nuevo aeropuerto. La zona prevista para la construcción del aeropuerto es un ecosistema de especial protección ecológica en el que habitan especies amenazadas. Tras décadas de conflicto latente, el proyecto de ese gran aeropuerto fue relanzado en el 2003, dentro de una estrategia de actuación desenfrenada del capitalismo para modificar la región drásticamente.

A partir del año 2009, cientos de activistas autónomos ocuparon este territorio dotándole del nombre de ZAD, se volvieron a ocupar casas abandonadas, se construyeron cabañas y se pusieron en marcha proyectos colectivos como huertos, una panadería, y diversas estrategias de protección del entorno natural. Todo ello activó una lucha popular aglutinante convirtiéndose este espacio en un lugar de referencia para la autoorganización frente al capitalismo en toda Francia e incluso internacionalmente, con la participación de la población local y la decidida acción de grupos anarquistas y ecologistas.

Esta zona anticapitalista vivió la resistencia a un violento intento de desalojo por parte de la policía y el ejército francés en octubre de 2012, donde hubo numerosos heridos y detenidos que defendían activamente la zona obstruyendo con barricadas las carreteras de acceso. Tras semanas de manifestaciones que se multiplicaron por todo el país y extendieron la solidaridad con la lucha, se dio una movilización menos de un mes después que congregó a unos 40 mil activistas y campesinos de la región que re-ocuparon la ZAD. Durante el año 2013 se reforzó la defensa del territorio, se reconstruyeron algunas casas y se potenció el proyecto de autonomía aprovechando que disminuyó la presión policial.

En estos años otras estrategias y tácticas desde las cloacas del Estado francés han tratado de romper con la solidaridad y la lucha autónoma de la ZAD, incluido un referéndum organizado por el gobierno del Departamento de Loira-Atlántico, y que incluyeron a población que no residía en la zona afectada por el proyecto aeroportuario.

Sin embargo, hace escasos dos meses el presidente francés Emmanuel Macron anunció que se renunciaba definitivamente al proyecto de aeropuerto en Notre-Dame-des-Landes, a cambio de aceptar programas de industrialización agrícola impuestos por el ejecutivo francés. El rechazo a este chantaje por parte de los activistas ha significado que el presidente ordenara la custodia de los caminos que llevan a la ZAD y la identificación sistemática de toda persona que quisiera entrar o salir de la zona. Desde el pasado 1 de abril se decretó que todos los habitantes de la ZAD podrían ser expulsados de los bosques y campos ocupados en esta región. Finalmente la amenaza se cumplió ayer lunes 9 de abril, cuando el presidente francés envió a 2.500 antidisturbios de la policía para desalojar la ZAD, en esta ocasión tan solo tres centenares de activistas pudieron defender el territorio ocupado, a pesar de la decidida resistencia que presentaron fueron desalojados.

Desde Regeneración rechazamos esta demostración de fuerza represiva realizada por el gobierno francés, el mismo gobierno que continúa ejecutando las medidas más agresivas del capitalismo contra la clase trabajadora, y que ha llevado al pueblo francés a las calles en continuadas jornadas de luchas y huelgas multitudinarias, en conjunción con el movimiento estudiantil, siempre muy activo en Francia. Estos movimientos anticapitalistas franceses mantienen con vitalidad la lucha de clases, promueven la conexión de núcleos de lucha y los conflictos laborales, estudiantiles, ecológicos… una contienda interseccional en muchos sentidos que no nos resulta ajena a la situación presentada, por ejemplo en el Estado español. Nuestro apoyo a las personas heridas y detenidas en la resistencia de la ZAD frente a las fuerzas represivas francesas. El autoritarismo represivo no es una táctica exclusiva de determinados gobiernos, sino una constante de las élites capitalistas frente a la autoorganización.

Balance trimestral de coyuntura. Enero a marzo 2018

Prólogo

Presentamos este pequeño proyecto tras fusionar lo que veníamos haciendo mensualmente sobre los «Enlaces del mes» y lo que Lusbert ha hecho en sus resúmenes anuales los tres últimos años. El objetivo de estos balances que saldrán trimestralmente de ahora en adelante es, además de resumir los acontecimientos sociales y políticos más relevantes en los últimos tres meses, incluir análisis, un posicionamiento político y posibles direcciones en un futuro próximo. Pretendemos que estos balances sirvan tanto a los movimientos sociales como a organizaciones revolucionarias para tener un análisis, generar posibles debates y trazar hojas de ruta de cara a avanzar cuantitativa y cualitativamente en la lucha social y de clases.

Acontecimientos

Comenzamos el nuevo año con una nueva devaluación del poder adquisitivo de la clase trabajadora. La subida de precios ha afectado a la cesta de la compra, el trasporte público, y los suministros principalmente, mientras que los salarios no se vieron reflejados en el IPC. Tanto es así, que una de las luchas que han protagonizado una mayor movilización social ha sido la reivindicación por unas pensiones dignas ante la ridícula subida de un 0,25%, y que el gobierno español quiso vender la moto de una mejora notable.

Las luchas en los conflictos laborales siguen un mismo camino en los últimos tiempos, la superación de las huelgas laborales, convirtiendo estas luchas en un problema social, con el apoyo de múltiples colectivos sociales. Un ejemplo de ello fue la amenaza de huelga de amarradores en el puerto de Barcelona a mediados de febrero, y gracias a la cual se consiguió la readmisión de los compañeros que habían sido despedidos. Otro caso ha sido la reciente huelga laboral en Amazon España, que ha implicado a casi la totalidad de la plantilla de la planta de San Fernando de Henares, Madrid, y que continuarán sus boicots a la empresa que pretende empeorar sus condiciones laborales.

Si de huelgas hablamos, tenemos que mencionar la histórica huelga de mujeres del 8 de marzo, las repercusiones que tuvo en cuanto a incidencia social, magnitud política del paro, presencia en las calles con movilizaciones masivas y piquetes en centros de trabajo, pero sobre todo la práctica simultánea de empoderamiento y sororidad de las mujeres en una jornada para recordar. Sin duda, destaca el papel de las organizaciones y colectivos feministas que han hecho una excelente campaña y trabajo por detrás de preparación para la huelga, así como la alianza con los sindicatos CNT, que formalizó la huelga general, y CGT, apoyando en la difusión y defendiendo la legalidad de la huelga.

No podemos dejar tampoco sin mencionar la lucha por el soterramiento del AVE en Murcia, pues el barrio del sur está prácticamente sitiado por la policía armada con metralletas. El proyecto de levantar un muro sigue en pie alegando que va a ser una medida provisional, mientras que los vecinos y vecinas están exigiendo que comiencen directamente con las obras de soterramiento ya, porque no quieren quedarse aislados por un muro que divide la ciudad. A razón de la resistencia vecinal, están sufriendo multas por cualquier tontería, tratando de escarmentarlos y desarticular dicha resistencia.

Desgraciadamente, a mayor movilización social y conciencia, también es mayor la represión hacia los colectivos, plataformas y activistas que de una manera u otra suponen un peligro para el régimen español. En este sentido debemos mencionar que se han cumplido ya más de 450 días en prisión sin juicio para tres jóvenes de Altsasu, acusados junto a otras personas del mismo municipio por lesiones y amenazas terroristas en una pelea de bar con dos guardias civiles. La semana negra para la libertad ideológica que vivimos a finales de febrero y que han otorgado un mayor protagonismo en las actuaciones represivas del Estado español: confirman sentencia de 3 años y medio al rapero Valtonyc, prohíben colección de arte sobre presxs políticxs del artista Santiago Serra en la feria de Arco, y secuestran el libro de ‘Fariña’ que denuncia la corrupción y el narcotráfico en las altas esferas de Galicia. No podríamos olvidarnos que la represión contra el independentismo catalán ha continuado, en los tribunales encarcelando a más miembros del govern, obligando a exiliarse a Anna Gabriel (CUP) o Marta Rovira (ERC), y reprimiendo en las calles al pueblo catalán tras cada protesta contra la actuación autoritaria del gobierno español.

Por último, recientemente vivimos un episodio más de racismo institucional con la muerte en plena calle del inmigrante senegalés Mame Mbaye, que cayó fulminado en el suelo en las calles del barrio de Lavapiés siendo perseguido por la policía municipal en una redada contra manteros. La respuesta social de todo un barrio, y de la ciudad de Madrid fue un ejemplo de lucha antirracista contra las políticas de persecusión aplicadas continuamente por el Ayuntamiento de la capital.

A nivel internacional también hemos vivido sucesos que nos parece muy importante destacar. Sin duda, uno de los acontecimientos más destacados de este trimestre ha sido la ofensiva de Turquía sobre Afrin, el cantón kurdo más occidental de Rojava, separado por una franja de los otros dos cantones. El ataque por parte del segundo Ejército más grande de la OTAN, comenzó el 20 de enero, contra un pueblo en armas que se ha movilizado para defender un territorio que ha gozado de cierta paz en medio de la guerra. El bombardeo contra la población civil y el avance del Ejército turco con el apoyo de Rusia y el silencio de Occidente ha sido aplastante, y hasta la actualidad las milicias kurdas han procurado presentar batalla exclusivamente para asegurar corredores de huida de los cientos de miles de refugiados. En esta batalla, cayeron mártires los y las internacionalistas como Samuel Prada, Anna Campbell, Alina Sanchez, cientos de civiles y milicianos. Con la caída de Afrin, las YPG/YPJ han prometido pasar a la guerra de guerrillas contra los invasores otomanos hasta liberar el cantón.

En Palestina, la activista Tamimi Ahed fue encarcelada por las fuerzas armadas israelíes, juzgada y condenada por abofetear a un soldado israelí. El hecho se produjo en el contexto del conflicto que se suscitó entre el gobierno de Israel y el pueblo palestino, tras la decisión del presidente norteamericano Donald Trump de trasladar su embajada a la ciudad de Jerusalén. Ese hecho provocó numerosas movilizaciones palestinas que fueron reprimidas duramente por el ejército israelí, dejando un saldo de más de 450 palestinos detenidos.

También en el mes de marzo vimos cómo era asesinada Marielle Franco a tiros por sicarios vinculados a la ultraderecha del Ayuntamiento de Rio de Janeiro en Brasil. Era una activista feminista que luchaba por la mejora de la vida de las mujeres en los barrios más marginados de la ciudad, toda una piedra en mitad del camino de la impunidad y la violencia narcotraficante. Por último, destacar que la movilización del 8 de marzo de las mujeres tuvo un impacto mundial, y concretamente en Chiapas, México, las mujeres zapatistas lograron reunir a miles de mujeres de todo el mundo en el primer Encuentro Internacional de Mujeres, que esperamos que se repita por muchos años más.

Unos apuntes finales

Durante este último trimestre, destacaríamos el papel del movimiento feminista que ha ido creciendo estos últimos meses y nos ha demostrado sobradamente la fuerza que ha conseguido acumular gracias a la constancia y el esfuerzo colectivo. La huelga general del 8M en España es el vivo ejemplo de ello, que a pesar de no haber conseguido un seguimiento igual en todos los sectores, las manifestaciones fueron multitudinarias en las ciudades del territorio, consiguiendo visualizar la problemática de la mujer en esta sociedad patriarcal: la violencia machista, feminización de la pobreza, la brecha salarial, el no reconocimiento del trabajo de cuidados y reparto desigual de las tareas domésticas, la falta de guarderías, etc. Otra cuestión clave a destacar en este sentido es la complicidad que se ha creado con el sindicalismo alternativo al convocar conjuntamente una jornada de huelga de 24h, frente al sindicalismo de concertación que solo convocó un paro de 2h. Hemos de mantener la alianza que se ha forjado entre el movimiento feminista y el sindicalismo combativo, no solo de cara al 1M, sino para potenciar la presencia sindical en los sectores más precarizados y feminizados.

Este año, el sindicalismo de clase está consiguiendo potencial para ganarle cada vez más terreno a CCOO y UGT: la huelga del 3-O en Catalunya, la reciente del 8M y la de Amazon en su centro logístico de San Fernando de Henares son ejemplos de ello. Este significa un paso muy importante para superar el modelo sindical amarillista, desplazándolo en favor del sindicalismo de clase y combativo.

El fin de la hucha de las pensiones públicas es un problema grave no solo para nuestros abuelos y abuelas, también lo serán para nuestros padres, nuestra generación y las venideras. Sobre ellas se viene encima la amenaza de implementarse un modelo nefasto de planes de pensiones privados similar al modelo de las AFP chilenas. Es por esa razón por la que hemos de tomarlo como un ataque a toda la sociedad civil.

La situación catalana todavía queda en el aire, pero sí se barajan opciones del fin del Proces y vuelta al autonomismo. Parece que el Proces haya vuelto de nuevo a los cauces institucionales. Todo lo que se ha construido hasta ahora en los CDRs necesitará una nueva dirección, más cuando ANC y Omnium han perdido su protagonismo en las movilizaciones ciudadanas. No obstante, ante el envío a prisión por pare del juez Llanera para Turull, Rull, Romeva, Forcadell y Bassa, la ciudadanía ha vuelto a las calles. También Puigdemon ha sido detenido en Alemania y ya han iniciado los trámites para la extradición. En las movilizaciones se oyeron gritos de «vaga general», pero no sabemos si habrá fuerzas para sacarlo adelante.

En este mismo año también ha dado comienzo una campaña por la remunicipalización del agua en Barcelona, ya que su gestión está en manos privadas de parte de Agbar, una sociedad filial de una multinacional. Esta lucha por el agua pública será también una lucha por el derecho a la ciudad, donde se está viendo que hay un entramado de corrupción detrás de todo esto.

Las YPG/YPJ siguen necesitando nuestra solidaridad internacional para recuperar Afrin y frenar los planes genocidas y de limpieza étnica de Erdogan, que ve a Rojava una amenaza para su país. Manbij parece ser el próximo objetivo que Turquía tiene en su punto de mira con el beneplácito de EEUU.

Otro gran problema que estamos sufriendo a nivel global es el cambio climático, cuyo síntoma más notable es el registro de temperaturas del Ártico, llegando a superar los 0º Celsius cuando la media debería estar alrededor de -25º. Consecuencia de ello, es la desaparición del hielo glaciar y la amenaza al hábitat de oso polar. También la subida general de temperaturas en varias zonas del globo podrían alterar la vida salvaje, harían aparecer con más frecuencia las las condiciones meteorológicas extremas (sequías, lluvias torrenciales, heladas, olas de calor, vientos huracanados…), enfermedades que hasta ahora solo se dan en zonas tropicales, así como posibles catástrofes naturales en zonas donde antes no se darían. Sobre ello, ninguna potencia mundial parece dispuesta a ceder su afán de expandir sus industrias ni a reducir los niveles de emisión de gases de efecto invernadero.

La primavera ha comenzado también para los movimientos sociales.

Comunicado contra el racismo institucional. Solidaridad con Mame Mbaye.

Desde Regeneración escribimos este comunicado para solidarizarnos por la muerte de Mame Mbaye, vendedor ambulante, cuando huía de una persecución policial en el centro de Madrid, en el popular barrio de Lavapiés. También queremos posicionarnos en nuestro apoyo a las respuestas espontáneas u organizadas que han tenido lugar desde anoche en el corazón de la ciudad, que son la expresión del rechazo a un racismo institucional y a unas prácticas inhumanas.

Desde media tarde la policía municipal de Madrid inició en la Puerta del Sol el hostigamiento a un numeroso grupo de manteros, persiguiéndoles hasta las calles del barrio de Lavapiés, concretamente en la calle del Oso, Mame Mbaye, senegalés que llevaba trabajando en Madrid 14 años, cayó fulminado al suelo tras sufrir un paro cardíaco. Según testimonio de otro vendedor ambulante que se detuvo a reanimarle, la policía les retuvo e impidió durante más de media hora que Mame fuera atendido convenientemente por los servicios sanitarios.

La respuesta inmediata de todo el barrio y de numerosas personas solidarias, entre los que se encontraban una mayoría racializada, estalló en el grito de “asesinos” hacia la policía tras constatar que ningún portavoz municipal ofrecería una respuesta clara sobre lo sucedido. La rabia creciente chocó de manera irremediable contra la reacción policial, que no fue otra que sitiar el barrio, y agredir a las personas concentradas a golpe de porra y disparando pelotas de goma. Esta misma mañana ante una concentración espontánea de decenas de senegaleses protestando por la muerte de su compañero, ha sido dispersada con graves cargas policiales en el centro de la capital. La represión se prevé que se extienda también durante esta misma tarde que hay convocada una nueva concentración en la Plaza de Lavapiés, y que será un grito de rabia contra la violencia policial.

El racismo institucional del Ayuntamiento de Madrid se lleva expresando durante muchos años en redadas a vendedores ambulantes, identificaciones a inmigrantes, o el encierro en Centros de Internamiento de Extranjeros (los conocidos como CIEs). El racismo que mucha gente tiene en su imaginario se queda en lo meramente teórico: los comentarios xenófobos o las actitudes de discriminación particulares; sin embargo el racismo está fuertemente arraigado en nuestra sociedad, y tiene una criminal representación práctica en el comportamiento institucional hacia las personas inmigrantes.

La muerte de Mame ayer por la persecución policial no es un caso aislado, no puede verse en clave coyuntural, y mucho menos puede responsabilizarse a la víctima como muchas personas acaban haciendo. Creemos que debe analizarse como la expresión de toda una ideología racista puesta en marcha por la policía municipal y el Ayuntamiento de Madrid, a pesar de todo su discurso de buenas intenciones. El posicionamiento es claro en favor de la represión contra los inmigrantes, denunciado en numerosas ocasiones por el sindicato de manteros, por lo que ni las investigaciones ni la justicia vendrá de las instituciones que planifican estas políticas represivas. Si los compañeros organizados en colectivos de inmigrantes lo tienen claro, nosotros también, les apoyaremos en lo que sea necesario para que no quede impunes estas acciones.

Que la tierra te sea leve, Mbaye. Tus compañeros no te olvidan.

La semana negra de la libertad ideológica

El pasado mes de febrero, y en el espacio temporal de tan solo una semana, conocimos tres noticias de actualidad social separadas entre sí, que analizadas conjuntamente resultan preocupantes y un claro indicio de la nula libertad ideológica que se respira en el Estado español.

La primera de estas noticias fue la confirmación de la condena por el Tribunal Supremo al rapero balear Valtonyc, que le sentencia a entrar en prisión un total de tres años y medio por las letras de sus canciones contra la monarquía y la represión de las fuerzas de seguridad. Le han condenado por los delitos tipificados en el Código Penal español como incitación al odio, injurias a la Corona y enaltecimiento del terrorismo. Recientemente Valtonyc ha publicado un nuevo tema musical en youtube reafirmándose en sus críticas hacia las instituciones del Estado y su autoritarismo.

La segunda fue la retirada de la obra “Presos Políticos” de la feria de Arte Contemporáneo de Madrid (ARCO) que se celebraba en el pabellón de Ifema. Su autor, el artista Santiago Serra, había seleccionado más de veinte imágenes de presos políticos en el Estado español, pixelándoles la cara y explicando en un breve resumen la represión que han sufrido en cada caso. Ese mismo fin de semana la obra se presentó en la Fundación Anselmo Lorenzo, de Madrid, teniendo un gran acogimiento entre público crítico con la represión.

La última noticia fue el secuestro del libro ‘Fariña’, escrito por Nacho Carretero, y publicado por la editorial Libros del K.O., que trata ampliamente las diferentes tramas de corrupción ligadas al narcotráfico en Galicia, salpicando a personajes de las altas esferas políticas y empresariales. La respuesta de muchas librerías ha sido la defensa incondicional de este libro, y además en las redes sociales se ha puesto a disposición de muchas personas libremente.

Numerosas campañas, colectivos sociales y políticos, o personalidades individuales hablan de un retroceso en la libertad de expresión en el Estado español. Hace poco nuestro compañero Boro, del medio de comunicación La Haine, nos indicaba que seguramente tenemos que comenzar a hablar más apropiadamente de la abolición de facto de la libertad ideológica. Todos los días se expresan muchísimas opiniones públicamente, que si parten desde entidades oficiales, individuos u organizaciones de extrema derecha, no son condenadas socialmente ni juzgadas institucionalmente. Solo aquellas expresiones desde la izquierda o voces decididamente críticas con las cloacas del poder político español son llevadas a la palestra, y condenadas socialmente en los medios de comunicación.

Esto demuestra que la libertad de expresión no es ningún tesoro a defender, no soy partidario de que nos aferremos a un derecho al fin y al cabo creado por la misma autoridad que nos reprime. Sin la libertad de pensamiento e ideológica como ejercicio autónomo y colectivo, el derecho de la libertad de expresión pierde su sentido completamente. Además, en el caso particular del Estado español, todos estos derechos que se le suponen a una democracia liberal, quedan suspendidos si atendemos al devenir histórico autoritario desde el Franquismo hasta la Monarquía en la actualidad, heredera directa de su régimen antecesor.

En los círculos de activismo político cada vez somos más conscientes y menos temerosos de hablar de dictadura autoritaria en el Estado español por los episodios de represión continuada y cotidiana que sufren las organizaciones en contra del régimen político. Sin embargo, el punto clave donde debemos detenernos a analizar sería en la estrategia que habría que utilizar para extender esa idea que nosotros y nosotras tenemos clara, y que sea compartida socialmente desde una perspectiva mayoritaria. Es evidente que no podemos confundir estrategias, tácticas y campañas con el análisis ideológico y nuestras conclusiones como personas organizadas en colectivos sociales. Cada nivel mencionado requiere de sus espacios y dinámicas, de la reflexión colectiva para encontrar los mejores medios, o crearlos, y para comunicar efectivamente nuestras conclusiones sin interferir en las mismas a través de una decisión poco conveniente que acabe tergiversando el mensaje. En la actualidad vivimos una cultura generalizada de la inmediatez, de la actuación apasionada, automática y de la repetición robótica sin reflexión profunda detrás, debemos cuidarnos mucho de eso al tratar de la manera más honesta y coherente posible la represión ideológica.

Además, hay que ser conscientes de que actualmente la sensación de deriva autoritaria hacia la vulneración de la libertad de expresión es motivada porque conocemos mejor los casos de represión y las redes de colectivos para darlos a conocer funcionan correctamente, gracias también en gran parte a la difusión tecnológica. Otro factor es la notable extensión de organizaciones que cuestionan el régimen político español desde muchos ámbitos distintos, que aunque no quiera decir que el fin del mismo esté cercano, sí que se ve reflejado en el aumento del hostigamiento y la represión social, y las condenas que pretenden servir de ejemplo y advertencia al resto de las organizaciones comprometidas con una transformación radical de la sociedad.

Conviene pararnos a reflexionar que la represión es inevitable si nuestro objetivo es subvertir por completo este sistema desigualitario y de dominación, y como comunidad social consciente debemos entender que no por reclamarle el cumplimiento de derechos a las mismas instituciones que nos reprimen estamos avanzando en el fin de la represión, sino acrecentando que a una mayor respuesta social, la escalada de represión se incremente y sigamos dentro del mismo círculo sin romper la baraja. ¿Esto quiere decir que ante la represión no debemos hacer nada? Por supuesto que no, pero debemos ser creativos e y consecuentes en nuestras repuestas y caminos a tomar frente a la misma.

El fin del capitalismo dominante es el fin de su represión y viceversa, ambas son variables que están íntimamente unidas. Es posible que la clave se sitúe no ya en exigir el fin de la represión como un grito de rabia y desesperación, pues mientras siga habiendo un régimen autoritario seguirá habiendo represión, ni siquiera en reformarlo para no sentir la represión más evidente, sino en potenciar los cuidados mutuos, precauciones legales, cajas de resistencia, abogados afines… y todos aquellos mecanismos que nos faciliten continuar con nuestra lucha para construir otro mundo radicalmente distinto al que padecemos actualmente.

 

La otra cara del «espíritu de Ermua»

El 13 de julio de 1997 se confirmaba la anunciada muerte de Miguel Ángel Blanco. Este desconocido y joven concejal de una localidad vizcaína no mucho más conocida, Ermua (aproximadamente 16.000 habitantes), aparecía moribundo por dos disparos tras dos días de secuestro por parte de ETA, que había exigido el acercamiento de sus presos al País Vasco como condición para liberar a Blanco sano y salvo. Era la culminación de la campaña, empezada dos años antes, de atentados contra alcaldes y concejales del PSOE y, sobre todo, del PP. Decimos que era su culminación no porque la campaña terminara ahí, sino porque este asesinato fue percibido como el más gratuito y cruel y suscitó, por todas sus características, la mayor indignación. El público había seguido sus dos días de desaparición sabiendo que su superviviencia estaba prácticamente descartada y, en cuestión de horas, conocía su hallazgo –herido de muerte– y seguía, con el dramatismo de la información en tiempo real, su traslado al hospital y su muerte, horas después.

Las movilizaciones siguientes fueron de las mayores que se habían visto en la historia del estado español y se habló de un cambio de ciclo con respecto a la normalidad de la presencia de ETA en la vida política vasca. Se habló de un «espíritu de Ermua» basado, por un lado, en una idea de superioridad moral –de ahí el símbolo de las manos blancas frente a las manos «manchadas de sangre»– de las «demócratas» (categoría laxísima que aglutinaba de hecho a todas las personas que se opusieran a ETA) y, por otro, en la lógica del cordón sanitario: el rechazo de la actividad y existencia de ETA exigía su condena, la falta de condena por parte de algunas organizaciones (todas las del bloque KAS, empezando por la coalición Herri Batasuna) exigía el aislamiento institucional y social de estas por parte de las demás, el incumplimiento de esta exigencia de aislamiento implicaba el rechazo de otras (EA, EB, EAJ-PNV) y la aparición, fuera de ellas, de voces partidarias del diálogo (como la organización Elkarri o algunos miembros del PSE-PSOE como Gemma Zabaleta) llevaba hasta estas el escarnio público.
Esta nueva vuelta de tuerca en el antiterrorismo omnipresente tendría episodios menos trágicos, como el esperpento del concejal jiennense Bartolín, que fingió haber sido secuestrado por ETA diez meses después de que lo fuera M. A. Blanco y se convirtió sucesivamente en mártir, héroe y vergüenza de ilustres peperos como Carlos Iturgaiz, o la cruzada judicial de la «doctrina Garzón» que, a lo largo de los últimos diecinueve años, ha acrecentado la inseguridad jurídica en el estado español al ampliar los delitos de terrorismo (ya antes laxos) a cualquier cosa que un tribunal considere inserta en el plan de una organización previamente considerada terrorista, lo que ha llevado a la clausura de dos periódicos, una revista, una emisora de radio, tres páginas web, once partidos y candidaturas políticas y seis organizaciones de otros tipos (juveniles, antirrepresivas, etc.), además de una serie de operaciones policiales contra otras.
Un antiterrorismo omnipresente sobre el que volveremos más adelante y que, pese a tener parte de especificidad española, se integraría sin muchos problemas en el ámbito internacional y más con la elección de Ariel Sharon como jefe de gobierno israelí (febrero de 2001) y la cruzada antiterrorista global lanzada por EEUU tras el 11-IX-01.

No obstante, volviendo al ámbito estatal, algo poco recordado de aquellos días de espíritu de Ermua es la violencia que surgió inmediatamente al margen de lo institucional, si bien jaleada desde PP, PSOE  y medios de comunicación afines («¡A por ellos!», jaleó la periodista Victoria Prego en el masivo acto de homenaje a Blanco). El año pasado, un medio reaccionario recordaba con cierto orgullo cómo el 13 y el 14 de julio del 97 se asaltaron herriko tabernas y locales de HB (en algunos casos, para incendiarlos a continuación) y cómo las manifestantes imbuidas de ese espíritu enviaron al hospital a no pocas independentistas.

El ambiente de todo-vale-contra-el-terrorismo dio cierta cobertura moral y política a todo lo que se percibiera como contrario a ETA y, hubiera mayor dosis de casualidad o de causalidad, el reguero de sangre siguió en el otro lado. Si el 12 de julio hallaban a Miguel Ángel Blanco tiroteado por un comando Vizcaya y el 13 moría, el día 20, Juan Carlos Hernando, Peli, colaborador de otro comando Vizcaya anterior de ETA, aparecía ahorcado en las duchas de la prisión de Albacete a unos meses de obtener la libertad condicional; el 4 de agosto desaparecía en su exilio mexicano de Irapuato (Guanajuato) el ex-miembro de los Comandos Autónomos Anticapitalistas José Luis Salegi, Txipi, señalado durante años en los medios como líder de un sector de autónomas que se acercaba a ETA, para ser hallado muerto dos días después (de un infarto de miocardio, determinaron las cuatro autopsias realizadas) y con un grupo de desconocidas con acento español interesándose por sus restos, y el 24 de septiembre, dos supuestos miembros de otro comando Vizcaya de ETA, José Miguel Bustinza y Gaizka Gaztelumendi, morían por disparos de la Guardia Civil en pleno centro de Bilbao, sin que se llegara a aclarar nunca si aquellos habían hecho o no uso de sus armas.
Puede sorprender que en esa lista no se encuentre ninguna de las miembros del comando acusado de matar a Blanco, pero aún falta por recordar el epílogo. El 20 de marzo de 1999 aparecía muerto en Orereta José Luis Geresta, considerado el segundo responsable directo del asesinato de M. A. Blanco, en circunstancias muy extrañas (como había ocurrido con otro miembro de un comando Vizcaya, Josu Zabala, en marzo del 97). Once días antes, precisamente en una operación garzoniana, Nekane Txapartegi, concejal de HB y pareja o amiga de Geresta, según la fuente, había sido detenida acusada de ser parte del supuesto «aparato internacional» de ETA. No estamos en condiciones de acusar a nadie de las muertes de J. C. Hernando ni de J. L. Salegi, por lo que no lo haremos. No obstante, no pueden dejar de resultarnos sospechosas, por quiénes eran y por el momento en que ocurrieron, así como por las circunstancias que las rodearon. Los casos de Bustinza, Gaztelumendi y Geresta nos parecen claramente más sospechosos y, si bien no podemos achacar responsabilidades personales ni institucionales concretas, nos parecen claras las responsabilidades sociales y políticas por las que estas muertes fueron generalmente acogidas entre el silencio, la indiferencia y el placer.

Ese espíritu, sin el empuje inicial pero con la inercia de tiempos previos fortalecida, es el que permanece hoy día. Sin tiroteos –sospechosos o no–, sin más desaparecidos que los pendientes desde la etapa 1973-1980, el furor antiterrorista resulta ser mucho más persistente que el propio terrorismo. Permite que aumente la lucha contra supuestos enaltecimientos del terrorismo cuando no existe terrorismo, busca comandos anarquistas donde hay anarquistas sin comandos y busca gravísimos linchamientos terroristas donde sólo hay una pelea de bar. Una diferencia semántica que puede costar a ocho jóvenes entre 12 y 62 años de cárcel.

Enlaces del mes: Junio 2017

Junio siempre ha sido un mes interesante: es el mejor mes para cumplir años y comienza el verano en el norte, así como la temporada de vacaciones, cursos, campamentos y ofertas de empleo de verano temporales y precarios. Pero no por ello dejan de suceder acontecimientos con impacto en la sociedad, de las cuales hemos seleccionado las siguientes.

Empezamos en el ámbito internacional con las múltiples adversidades que se han afrontado en Londres. En este editorial de Carne Cruda se reflexiona en torno a las causas que han provocado esta sucesión de desgracias: el incendio de un edificio indebidamente mantenido y sin las condiciones de seguridad adecuadas simplemente por ser habitado por la clase obrera y los nuevos atentados, tanto yihadistas como antiislámicos que vienen alimentados por las políticas conservadoras y la xenofobia.

Nos vamos a Marruecos donde las protestas del Rif continúan ininterrumpidamente tras la detención de Nasser Zefzafi y otros cabecillas. Ahora Nawal Benaissa encabeza esta rebelión dando visibilidad a las mujeres reivindicativas mientras se suceden huelgas y más represión.

En Puerto Rico se da desde hace años una situación de pobreza extrema para buena parte de su población debido principalmente a la enorme deuda acumulada. Los compañeros de El Salto explican en este artículo cómo el Banco Santander y sus directivos contribuyeron a incrementar esta deuda y transferir la riqueza de la isla a la banca privada mediante directivos colocados en la administración pública.

Nos llegan también noticias sobre el movimiento okupa, donde comenzamos hablando de la movilización en defensa del barrio okupado de Errekaleor en Euskal Herria. Todo un ejemplo de solidaridad y memoria de este viejo barrio obrero que desprende optimismo en la lucha. En dicha manifestación participaron personas allegadas de diferentes puntos del Estado español, confluyendo en un acto masivo por las calles de Gasteiz en defensa del barrio que el Ayuntamiento pretendía desalojar para poner en marcha un proyecto especulativo.

En cambio, las protestas del movimiento okupa en Santiago no acabaron tan bien: brutales cargas policiales y detenciones tras el acceso a un colegio abandonado laceraron la protesta e hicieron mella en los manifestantes. Pese a todo, no cesaron las concentraciones de apoyo y se percibió la solidaridad en las redes.

Y en Madrid la situación fue similar durante el desalojo del CPO La Trinchera en el barrio de Tetuán. Los antidisturbios echaron la pared abajo sin orden judicial ni aviso y lanzaron una carga desproporcionada contra los okupas indefensos en el suelo. Las vejaciones se prolongaron unas horas y se llevaron 6 detenidos previamente seleccionados.

Tampoco nos olvidamos de #EscarnioSomosTodas, un CSO nuevo en Compostela y desalojado en poco tiempo mediante un despliegue brutal, así como la represión posterior contra las solidarias que se movilizaron en defensa de Escarnio y Maldizer.

En base a todo esto y recordando que Alfon hace 2 años en prisión, desde CGT han redactado los testimonios de algunas viejas víctimas y testigos de la represión y los montajes para recordar cuales fueron las legislaciones que han hecho al sistema penitenciario ser como es y sus auténticos objetivos.

Acabamos con buen pie el tema antirrepre con el archivo definitivo de la Operación Pandora y todas sus derivadas. Tras dos años y medio de aquellas detenciones, todos los acusados quedan libres, la AN admite que no existe la más mínima prueba de acciones terroristas ni de pertenencia a banda armada, de hecho los «Grupos Anarquistas Coordinados», como sabemos, ni siquiera existen. Se destapa así el último montaje policial contra el anarquismo de nuestra época, lo cual no es motivo para bajar la guardia pues ya sabemos que estos hechos se repiten cada tantos años, particularmente cuando crecen las movilizaciones.

En el ámbito laboral, los estibadores han desarrollado una estrategia de negociación directa con las empresas dejando de lado a la patronal, lo que ha generado una fractura en el sector empresarial entre compañías que ceden a las demandas de los estibadores y las que no, de forma que la patronal pierde apoyos y los trabajadores van logrando sus objetivos con nuevas jornadas de paros y negociación colectiva.

Acabamos recordando con este artículo el debate que se ha dado sobre el valor que pueda tener la popularidad de Ylenia para la lucha feminista. ¿Realmente ella valora la emancipación femenina o sólo la aprovecha para ganar popularidad y generar polémica?

 

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