Somos anarquistas. Un alegato contra la indefinición política.

 

Hablando con algunos compañeros del movimiento libertario y poniendo en común las ideas y las prácticas que rigen nuestra militancia, ha surgido en más de una ocasión el cuestionamiento de la necesidad de definirnos como anarquistas, aunque todos lo seamos y nos entendamos como tal. Es importante partir de la base de que el anarquismo es un movimiento muy amplio que engloba distintas corrientes, aunque algunos discursos y críticas interesadas pretendan hacer un solo monstruo indiferenciado. Estas corrientes dentro del espectro ácrata parten de presupuestos teóricos, análisis y propuestas estratégicas concretas y diferenciadas, que sitúan a los anarquistas que se ubican en cada una de estas “líneas” en posiciones separadas. Aunque hay acuerdos amplios en cuanto a los principios y valores, y también en torno a los objetivos emancipadores, las lecturas y apuestas de cada corriente hacen que no podamos hablar de un solo anarquismo.

La duda sobre si es necesario o contraproducente que un colectivo se defina abiertamente como anarquista tiene que abordarse desde un análisis estratégico y no identitario. En otras palabras, hacer público un posicionamiento y una adscripción a una corriente determinada es una cuestión táctica que responde a unos análisis y objetivos concretos dentro de una estrategia mayor. Me explico: una parte muy amplia de los anarquistas consideran que la actividad de los militantes libertarios debe producirse en espacios de masas, lo más amplios posibles, en los que apoyar los procesos de auto organización y toma de conciencia. Y hasta aquí todo conforme, desde el anarquismo social y organizativo y en especial desde las organizaciones plataformistas o especifistas apoyamos esta lectura. La diferencia surge porque algunas creemos que esa actividad es mucho más efectiva cuando se realiza de forma organizada con aquellos con los que tienes un alto grado de acuerdos estratégicos e ideológicos. A esta forma de organizarnos la llamamos militancia dual y defendemos que no incurre en ninguna contradicción ideológica siempre que se opere en pro de la construcción de fuerza social, concienciación, auto organización y bajo códigos éticos claros.

Como podemos ver, entendemos que explicitar nuestra orientación política en aquellos entornos donde nos implicamos activamente es también una garantía libertaria y antiautoritaria. Lo que conseguimos no escondiendo que somos anarquistas, que pertenecemos a una determinada corriente y organización, que realizamos unos análisis coyunturales concretos y públicos, y que proponemos una línea estratégica determinada (también pública) es explicitar nuestros objetivos en contraposición a esas vanguardias ocultas que operan en las sombras y pasillos y que son capaces de dinamitar aquellos espacios que no controlan. Si bien abogamos por la estrategia dual que enunció Bakunin, nos distanciamos radicalmente de su propuesta de hacerlo de forma clandestina.

Junto a estos dos beneficios de la militancia explícita como anarquistas, claridad y potencia, encontramos otros objetivos que podemos afrontar con una práctica explícita: confrontar con la idea de que solo hay un anarquismo y contrarrestar una imagen negativa a veces asociada a los anarquistas (en ocasiones por culpa de las caracterizaciones que hacen de nosotros otras corrientes socialistas y, en otras, por nuestras propias prácticas).

 

Por qué algunos compañeros libertarios no quieren definirse como anarquistas

 

No es que no quieran definirse como tal. Es más, si les preguntas, no tienen ningún problema en reconocerlo y se sienten orgullosos. Lo que consideran es que tácticamente no aporta, es más, puede llegar a restar. Como decimos, intentan desvincularse de los prejuicios que se han creado en torno a la figura del anarquista y que han sido construidos por rivales y adversarios políticos y, ¿por qué no decirlo?, en algunas ocasiones algunos militantes que se definían como libertarios han dejado poco que desear con su comportamiento.

Aquí hay una diferencia táctica clara, como nosotras creemos que el anarquismo es una ideología que puede aportar a la lucha obrera por la emancipación y por la superación del capitalismo, creemos que comportarnos de acuerdo con estos objetivos es una forma de combatir esa mala imagen que nos precede, construida o merecida.

En segundo lugar, y quizás más importante, no compartimos el presupuesto de que la táctica más efectiva y coherente con los principios y objetivos anarquistas sea diluirnos entre las obreras, el pueblo o lo movimientos sociales. Este posicionamiento tiene mucho que ver con cuál consideramos que es el sujeto revolucionario (el pueblo, el proletariado, la ciudadanía…) y qué significa ser vanguardista. Lo desarrollamos brevemente: aquellos libertarios que consideran que el sujeto con capacidad emancipadora es un sujeto interclasista tenderá a adoptar autodefiniciones menos “tradicionales” o claras, frente a aquel que piensa que la lucha depende de la creación de conciencia de clase. A su vez, los que consideran que organizarse para intervenir en los movimientos de masas implica necesariamente una agresión contra los principios de igualdad y libertad que defiende la Idea, participarán a título individual, como afectado, vecino y obrero. Desde nuestra perspectiva, ni intentar dotar a los movimientos de masas de una conciencia de clases lo más desarrollada posible implica caer en prácticas autoritarias, ni intervenir bajo seudónimos políticos asegura que tu práctica no tenga intenciones directivas.

También tiene que ver con: si entendemos que la revolución es posible o no, y cuál es el camino para llegar a ella en las mejores condiciones posibles para vencer. Pero este es otro tema que ya abordaremos más adelante, aunque cabe decir que nosotras creemos que la revolución es posible y que es el único camino de transformación real.

 

Anarquistas por cuestiones estratégica y no identitarias

 

Nuestra identificación como anarquistas responde a que nos alineamos con una tradición socialista que expresa una serie de valores y objetivos sociales y políticos, y que a su vez está compuesta por una serie de corrientes con diferencias estratégicas considerables. Somos anarquistas porque creemos que los valores que deberían condicionar toda realidad social son los de igualdad en libertad y viceversa. A su vez, proyectamos nuestra práctica hacia a la consecución de un sistema que permita que esos valores sean los que rijan todas las relaciones sociales. Lo que nos diferencia dentro del socialismo es cuál creemos que es el camino que nos puede llevar desde donde estamos, hacia donde deseamos llegar sin que por el camino traicionemos nuestros principios. Es más, creemos que algunos caminos nos alejan inevitablemente del punto de destino al que aspiramos.

Mientras que hay corrientes dentro del socialismo que consideran que la construcción de organizaciones radicalmente jerarquizadas son la herramienta de intervención política con más potencial, otras tendencias advierten que estas organizaciones no solo no respetan los principios de igualdad y libertad, sino que además son incapaces de producir sociedades igualitarias y que tienden a reproducir sistemas clasistas. Mientras que hay compañeras que piensan que las asociaciones temporales y poco estructuradas tienen una capacidad de incidencia social suficiente, a la vez que aseguran la coherencia entre principios y prácticas, otras señalan que muchas de las cuestiones que intentan salvar con estas formas de organización menos explícitas no se logran; sigue habiendo liderazgos, relaciones de dominio, jerarquizadas y autoritarismo, pero, encima, quedan invisibilizadas y ocultas.

El propósito de este artículo no es resolver cuál de las estrategias organizativas es la que tiene más potencial político y es más coherente. Lo que pretendemos es señalar que una identificación política es la adherencia explícita por una de estas estrategias y no una identificación basada en adjetivos más o menos llamativos o vínculos emocionales con procesos históricos concretos. Cuando nuestras organizaciones hablan de anarquismo social y organizativo, poder popular y especifismo o plataformismo, lo que hacemos es un ejercicio descriptivo de nuestras posiciones políticas.

Ojo: sin descripciones políticas, sin adhesiones a estrategias, sin categorías claras, no se puede construir una crítica profunda y honesta, que es condición necesaria para la construcción de alianzas, coordinaciones y espacios amplios.

 

La indeterminación como táctica de crecimiento

 

La definición tiene por tanto riesgos, como toda apuesta táctica. Definirte claramente y asumir una estrategia concreta va a suponer que el resto de sujetos políticos te ubiquen. Esta delimitación de tus propuestas va a entrar en conflicto con otros planteamientos estratégicos, y no podemos negar, que también con aquellos que se definen políticamente desde posiciones puramente identitarias.

Por dejarlo más claro, definirte política y estratégicamente genera un límite, una muralla. Deja dentro a aquellos con los que se comparten ideas y excluye a quienes de forma más o menos reflexiva optan por otros posicionamientos. Como venimos defendiendo, el problema no es solo que haya gente con la que no compartes análisis, una hoja de ruta u objetivos, es que una parte no desdeñable de la gente activista o militantes se adhiere a etiquetas políticas de forma emocional, es decir, de forma identitaria.

Así, cuando decimos que nuestra organización es anarquista dentro de la corriente social y organizativa y que adoptamos una táctica de intervención dual y una estrategia de Poder Popular, todos aquellos que no hagan los mismos análisis coyunturales que nosotras, los que no compartan nuestras líneas estratégicas, los que entiendan que el sujeto político por el que apostamos es erróneo o no compartan nuestros valores y objetivos, simplemente no entrarán en nuestra formación.

A su vez, todos aquellos, que, sin conocer nuestros presupuestos estratégicos, entiendan que nuestra propuesta es incompatible con los valores que defendemos y con los objetivos que enunciamos, independientemente de que estén en lo cierto, hayan asumido bulos o tergiversaciones, se hayan comido un muñeco de paja o se esfuercen lo más mínimo por contrastar sus ideas, simplemente nos rechazarán.

Cuando decimos que definirse crea límites al crecimiento de una organización, también decimos que algunas organizaciones evitan definirse o apuestan por mantener un grado alto de indeterminación y ambigüedad porque su principal objetivo es crecer lo máximo posible. Nosotras no podemos asumir esa táctica de crecimiento porque buscamos una profunda unidad ideológica y estratégica. Queremos que quien quiera participar hombro con hombro con nosotras lo haga porque cree y entiende lo que pensamos y proyectamos.

Este problema está íntimamente relacionado con el anarquismo, aunque evidentemente no solo atañe al movimiento libertario. Es quizás la mayor limitación que encontramos a las organizaciones que apuestan por estrategias de Síntesis. ¿Qué sería esto? Pues grosso modo, la idea de que hay que construir espacios amplios, integrados por diferentes sensibilidades políticas o por diferentes formas de entender el anarquismo, porque lo que nos une es más que lo que nos separa. Coordinadoras antifascistas, libertarias, antirrepresivas… que por sí mismas no son problemáticas, siempre que se entiendan como espacios donde se reúnen diferentes tendencias en búsqueda de objetivos comunes. El problema empieza cuando se las entiende como la única forma, o la forma natural de organizarnos. En esos casos, lo que sucede es que presuponemos que tenemos una afinidad política y estratégica mayor de la que realmente hay entre nosotras. Ya sea porque nos definimos en oposición a algo (antifascistas, antirrepresivo…) o porque nos identificamos con un sujeto político poco definido (anarquistas en genérico, vecinos…). En estos espacios, lo hemos visto mil veces, pronto surgen los desacuerdos, las jornadas infinitas de debate, las peleas…

Evidentemente apostamos por la creación de diversos espacios de lucha, lo más amplios e integradores posibles, pero en ellos participamos explícitamente como anarquistas organizadas en una organización específica y no como individualidades o cualquier otra categoría ambigua.

 

La indefinición para la formación de una base de operaciones

 

Hay organizaciones en nuestro entorno que rehúsan construir presupuestos teóricos y estratégicos claros, o que teniendo una producción considerable no se esfuerzan por extender estos postulados en sus bases. Y que quede claro que esto no solo pasa en organizaciones políticas con un posicionamiento más clásico, hay movimientos sociales que utilizan estrategias muy similares abriendo espacios amplios donde están claramente diferenciados los espacios de proyección estratégica y de dirección de los espacios de los “usuarios”.  Y es que la ampliación cuantitativa y no cualitativa de las bases es el síntoma más evidente de que se está construyendo una base de operaciones al servicio de un grupo de dirigentes.

Pero no solo es una cuestión táctica la que nos lleva a no poder asumir esta forma de crecer. El problema es aún mayor. Incurriríamos en una incoherencia con nuestros valores si asumiésemos esa táctica de crecimiento, porque en una organización donde no hay un alto grado de afinidad ideológica y estratégica, o esta se impone desde direcciones opacas, o directamente no se puede hablar de organización. O bien es una coordinadora donde se relacionan espacios y sujetos políticos que buscan acuerdos mínimos, tan mínimos que se limita mucho la capacidad de incidencia, o se apuesta por una radical segmentación entre los dirigentes y los que entran, que no lo hacen porque saben dónde entran con claridad, y que se espera que puedan ser formados en la peor acepción de la palabra. Un crecimiento grande y prolongado basado en una falta de determinación política, solo puede responder a que se está construyendo un espacio inoperante o bien una base de operaciones a la que dirigir.

Organización anarquista vs síntesis

Este es un problema del que no se escapa al anarquismo. Dentro del sentido común anarquista está bien arraigada la idea de que juntar a todos aquellos sujetos u organizaciones que se definan como libertarias es un buen plan. Es una idea errónea que parte de análisis poco acertados. Se presupone que todo aquel que comparte ideales y objetivos los va interpreta de igual manera y que generará estrategias compatibles, y esto claramente no es real.

Es muy común en nuestro entorno la creación de federaciones o coordinadoras que presuponen que tienen una cercanía política mayor de la que realmente tienen. Al no haber definido con claridad sus presupuestos ideológicos y estratégicos, y adherirse al termino anarquista de una forma identitaria y poco crítica, pronto descubren que ni piensan lo mismo, ni quieren lo mismo, ni pueden colaborar. Por el contrario, aquellos espacios amplios que funcionan son los que no dan por sentada la afinidad y que construyen su colaboración en torno a la explicitación de objetivos, principios y estrategias.

Evidentemente que, de nada de lo que aquí se ha expuesto, se puede entender una negativa hacia los procesos de formación o por la creación de espacios amplios donde colaborar y generar coordinaciones. Somos fervientes defensores de la libre asociación, lo que implica justamente desarrollar el conocimiento más profundo posible sobre qué son y proponen los espacios políticos para comprobar el grado de afinidad y decidir plenamente informado si es el idóneo para cada cual. Por descontado apostamos por la participación activa en aquellos espacios de coordinación y cooperación, pero también en aquellos movimientos que reúnan a diferentes tendencias, pero donde podamos pelear por objetivos concretos comunes. Un posicionamiento claro es todo lo contrario a una actitud sectaria, implica que nuestras decisiones dependen de un proceso racional y no de prejuicios y lugares comunes.

Miguel Brea, militante de Liza.

El Anarquismo ante el nuevo ciclo político

Está finalizando un ciclo político y comenzando otro. No sabemos cuáles serán las características de este nuevo periodo, lamentablemente no disponemos de una máquina del tiempo, no terminamos de creer en el tarot y los posos del café nunca nos han ayudado demasiado. Por eso tuvimos que inventarnos algunos métodos de análisis social que usamos para intentar conocer las características socioeconómicas, detectar las diferentes fuerzas políticas y sus operaciones, limitar los agentes políticos y clasificarlos correctamente y, sobre todo, para poder planear con la mayor claridad posible los pasos que nos acercaban a nuestros objetivos, que son hoy, y siempre han sido, la superación de este sistema criminal por otro mundo nuevo donde la igualdad y la libertad sean la base de las relaciones sociales.

Todos nuestros esfuerzos por comprender la sociedad, nuestra obsesión por historizar y contextualizar los sucesos y las condiciones materiales e ideológicas, tienen esta pretensión: ayudarnos en nuestra lucha por el socialismo libertario. Son estos análisis los que nos dicen que en nuestro entorno más cercano un ciclo político está finalizando y comenzando otro.

 

¿De qué ciclo político estamos hablando?

Los ciclos políticos son herramientas analíticas que deben servir para clarificar los fenómenos sociales. Llamamos “ciclos políticos” a los periodos donde las dinámicas sociales siguen un curso determinado coherente. Estos ciclos entran en crisis y se agotan cuando los cauces que se establecieron con anterioridad quedan desbordados por el flujo del acontecer social o se cierran desde sectores de las instituciones.

Nosotros afirmamos que el ciclo que comenzó con la crisis económica de 2008 está tocando a su fin porque las actuaciones de los diferentes agentes políticos que intervinieron en aquel periodo están dejando de producir los efectos que pretendían. En 2011 vivimos un periodo de conflictividad social que algunos llamaron de “Los indignados”. No podemos entrar en profundidad en el análisis de este momento histórico reciente, pero podemos decir que sobre esa fuerza social que se congregaba en las plazas derivó en una institucionalización de la protesta. Esto no pasó por arte de magia, sobre aquellos manifestantes operaron agentes políticos que consiguieron reconducir aquella conflictividad a través de la construcción de un partido político: Podemos.

Aquel desvío se produjo bajo la promesa de defensa de las demandas políticas por los nuevos responsables. Si bien es cierto que aquellas demandas nunca conformaron un programa claro, lo que sucedió en los años siguientes nada tuvo que ver con lo que se planteaba en aquellas plazas. Ni se consiguió más democracia, ni los bancos pagaron la crisis, ni el régimen tuvo que exponerse al poder popular, ni se derogaron las leyes más represivas. Por el contrario, la democracia siguió estando al servicio de las élites. Los bancos y empresas del Ibex siguieron acumulando beneficios a costa de los trabajadores y de las arcas públicas, el régimen monárquico y heredero de la dictadura se consolidó y se profundizo en la desigualdad social y económica amparada por ley y protegida por la fuerza.

Todo esto fue posible por (y no a pesar de… como se empeñan en decir) la entrada en el gobierno de coalición de Unidas Podemos. La fuerza social quedó desactivada, desviada y luego defraudada. Evidentemente esto pasó factura a la formación de Iglesias que, como peces en el agua en la realpolitik, se fracturó, refundó y pseudo radicalizó discursivamente, dependiendo del momento y de sus necesidades particulares.

Mientras tanto la derecha (nueva y vieja, extrema y “centrada”, tradicional y online, conservadora y liberal) no dejó pasar la oportunidad. Con la izquierda institucional escorada cada vez más hacia la derecha, mandando policías a manifestantes, haciendo reformas cosméticas, peleando por asientos y likes, acompañando la militarización de las fronteras y de la protesta, fue sencillo aparecer como una alternativa realista e incluso moderada. Cuando todo se desplaza hacia la derecha el centro también lo hace. Y ante esta situación la izquierda institucional empezó a perder apoyos y poder.

Y a esto nos referimos con un ciclo que empieza y acaba. De la crisis de 2008 y el descontento social, hacia el desvío neorreformista y su posterior hundimiento como opción política. Lejos de aceptar las explicaciones deterministas que nos quieren hacer creer que la calle se moviliza y desmoviliza sola, como si fuese fenómeno climático, nos servimos de herramientas analíticas para comprender qué pasó. Así sabemos que no estamos ante una borrasca, sino ante un fenómeno social y podemos entender mejor, que puede estar por venir y como debemos actuar para lograr nuestros propósitos.

 

¿Y la izquierda radical?

La izquierda radical no estaba preparada ante lo que pasó. No supo intervenir en los procesos de combatividad social que se produjeron durante la crisis y no supo entender ni defenderse del desvío que realizó el neorreformismo.

Muchos sindicatos, asociaciones vecinales y otros proyectos amplios que luchan por las mejoras de las condiciones laborales y sociales tuvieron serios problemas para realizar su actividad frente al “gobierno más progresista de la historia”. Tanto las burocracias reformistas como los medios de comunicación desactivaron gran parte de la conflictividad social. Algunas organizaciones decidieron “experimentar” sumándose o impulsando la vía institucional con lamentables resultados. Los movimientos sociales sufrieron un parón considerable al no poder adaptar su discurso crítico a unos representantes políticos supuestamente afines.

Pero igual que pasó a nivel institucional, fuera de los salones y de los pasillos, también comenzó un periodo de crisis y reflexión con las derivas tomadas. En los últimos años hemos presenciado un estimulante proceso de autocrítica (a veces muy limitada) y de ruptura con prácticas previas y con ella la emergencia de organizaciones nuevas. Aún está por ver cómo de “nuevos” son los planteamientos y las practicas que surgen de este sector, pero lo que no se puede negar es que no es un claro síntoma de fin de ciclo político.

 

¿Y el Anarquismo?

El anarquismo adquiere diversas expresiones, más o menos conscientes y explicitas, que es preciso apuntar para poder producir un análisis. Tradicionalmente es el anarcosindicalismo la expresión más asentada en el estado español. Zarandeado por las agresiones que viene sufriendo la clase trabajadora y sus formas de auto organización y defensa, y desprestigiado por las prácticas de los sindicatos amarillos y o grupúsculos sectarios, el anarcosindicalismo no ha pasado por sus mejores momentos. Se han implementado ciertas tácticas con diferente éxito en sus resultados: la apertura de algunas organizaciones a formulaciones de masas, la reconversión en espacio para movimientos sociales, cierto acercamiento entre las diferentes organizaciones, la modernización del discurso… El anarquismo sindical en el estado español es muy variado, pero su apuesta por la Síntesis (la unión de diferentes corrientes del anarquismo y de trabajadores no libertarios en una misma organización) está generalizada y ni siquiera es explicita y consciente. Allí donde ha virado hacia configuraciones más amplias y abiertas se ha experimentado cierto crecimiento, siempre en detrimento de la posibilidad de generar unidad ideológica y estratégica, como es obvio.

El anarquismo autonomista, integrado principalmente por CSOs, cooperativas y pequeños colectivos integrados en movimientos sociales y diferentes proyectos del anarquismo cultural, ha sufrido por partida doble. A la vez que la conflictividad social bajaba y se reducía su llegada a las masas sociales, se derechizaba la política institucional y mediática, lo que hacía que aumentase la presión y criminalización sobre ellos. esto ha supuesto un claro repliegue del panorama autónomo.

Ante esta situación de resaca generalizada, al igual que pasó en el resto de la extrema izquierda, han surgido procesos de reflexión y autocritica que están produciendo una serie de propuestas teóricas y prácticas que no se habían desarrollado con anterioridad en el espacio libertario.

Anarquismo Social y Organizativo

La crisis del anarquismo quizás ha sido más profunda que la que se ha producido en otros espacios del socialismo. El anarcosindicalismo como máxima expresión de la estrategia de síntesis y el anarquismo autonomista próximo a las dinámicas de los movimientos sociales está en punto muerto. En su seno se producen debates, nuevas y viejas propuestas rescatadas, mucha autocritica y la aparición de proyectos con otras líneas estratégicas. Quizás los dos síntomas más claros de que estamos ante un cambio de ciclo también en el movimiento libertario sean el abandono de mucha militancia hacia el autonomismo socialista con clara apariencia de constitución de un partido marxista leninista y la emergencia del especifismo latinoamericano y del plataformismo, a los que se ha venido a denominar como Anarquismo Social y Organizativo.

Esta corriente, el Anarquismo Social y Organizativo, dentro del movimiento libertario no es nueva. Hunde sus raíces en las propuestas tácticas teorizadas por Bakunin: la estrategia de militancia dual. A diferencia de las propuestas de Síntesis, se apuesta por la construcción de una organización específicamente anarquista, donde se construye una fuerte unidad ideológica y estrategia, así como unos compromisos militantes, desde la que se interviene en los movimientos de masas para potenciar la fuerza social de los mismo. En otras palabras, la organización anarquista interviene en la realidad social intentando producir las condiciones más favorables para la acumulación de fuerza en manos de los trabajadores y trabajadoras en su enfrentamiento con las fuerzas capitalistas.

Lo importante de todo este asunto, de esta reflexión estratégica, es que supone una ruptura con el sentido común que se ha ido imponiendo en el entorno libertario a base de costumbre y falta de reflexión. Y es que este posicionamiento estratégico supone un radical cuestionamiento a las estrategias autonomistas y de síntesis, al insurrecionalismo organizado en pequeños grupos de afinidad y al anarquismo educacional sumido en posiciones reformistas.

 

El estado actual del Anarquismo Social y Organizativo en el estado español

Aunque hablamos de ruptura, no es justo imaginar este proceso como la irrupción repentina y surgida de la nada de unas cuantas iluminadas. La realidad es que este proceso reflexivo lleva años aterrizando en nuestro entorno más cercano, solo es que ahora ha encontrado el terreno fértil y los oídos ligeramente más abiertos a otras ideas. Es necesario por tanto agradecer el duro e ingrato trabajo que han realizado algunas organizaciones y militantes en este sentido. La implantación y la fuerza de las organizaciones del Anarquismo Social y Organizativo en Latinoamérica son sin duda el otro factor que ha posibilitado la llegada de estos planteamientos estratégicos a nuestro territorio.

En la actualidad se han formado en el estado español media docena de organizaciones anarquistas alineadas con el especifismo o el plataformismo. Algunas de ellas ya han iniciado un proceso de coordinación y se han implicado en un profundo debate sobre la posibilidad de la creación de una organización a nivel estatal. Hay que tener en cuenta que “Federación” no significa lo mismo aquí, que en las estrategias de síntesis. En coherencia con la estrategia dual bakuninista, implica la construcción de unidad ideológica y estrategia, por lo que es más laborioso de construir y perfilar. Creemos que están por llegar muchas nuevas y buenas noticias desde esta corriente del anarquismo, lo que nos llena de esperanza y ayuda a sacar los pies de ese pantanoso estado de derrotismo e impotencia.

 

¿Y ahora qué podemos hacer?

Partimos de que estamos ante un cierre de ciclo con el agotamiento de parte del neorreformismo, pero ojo, que esto no significa que hayan dejado de existir. Es más, ahora mismo, los diferentes sectores dentro de Sumar están intentando cerrar todas las grietas que hay abiertas para estabilizar la situación o capitalizarla a su favor. Esto implica que no podemos entender el periodo que se abre como un momento político resuelto a favor de los planteamientos revolucionarios. Esto no es un; el neorreformismo ha fracasado es nuestro turno.

Por el contrario, es el momento de organizarse, plantear alternativas y estrategias aprovechando la experiencia reciente. Esta vez tenemos que estar preparados para evitar que las burocracias y los tecnopopulistas consigan desviar la fuerza social que surgirá del descontento y la indignación. Allí es donde deben estar las anarquistas, organizadas y armadas de una estrategia coherente que nos permita avanzar en el camino hacia la emancipación.

Escrito por Miguel Brea, militante de Liza.

Esbozos para un nuevo pensar (I): Revolución y Libertad de Culto

Por Static Week

Si Dios ha muerto, ¿qué es lo que le ha sustituido? Ante esta consideración, el propio Nietzsche nos hablaría de que el «Superhombre» es lo que ha sustituido a Dios. La ‘‘Superación del Hombre’’: el ‘‘hombre’’ (entiéndase ‘‘lo humano¹’’), ya en calidad de «Humanidad Trascendida», ha desarrollado herramientas suficientes para transformar y escribir su futuro desde el presente conforme a su propia voluntad de poder. No obstante, ¿es esta la situación en la que nos encontramos? ¿Es esta la realidad que hay tras la muerte de Dios? ¿Tras la superación del dogma? ¿Tras el ir más allá de un «humanismo» que te habla de Derechos Humanos mientras los vulnera en prácticamente todas las partes de este mundo?

Por desgracia para todos nosotros, nada más alejado de la realidad. El «Superhombre», la «Superación del Hombre», que no es ni más ni menos que la «Superación de la Humanidad» radica en la toma de conciencia del querer hacer todo cuanto estamos preparados para hacer. De adquirir la propia virtud humana de Ser Humanos: Más allá de nuestro humanismo.

Ante esta realidad, mi buen colega y camarada Lusberth, en una de nuestras conversaciones aleatorias sobre cuestiones varias me decía «una cosa es la religión, otra cosa es la espiritualidad». Y aquí es adonde quería llegar: ¿hasta qué punto la propia espiritualidad más allá del dogma acaso no ofrece un entendimiento interno, profundo y satisfactorio, de la voluntad de poder? ¿Hasta qué punto la «Superación de la Humanidad», la «Superhumanidad» si me permiten el atrevimiento, no es capaz de transgredir sus propios límites e ir más allá hacia la construcción y consecución de un Mundo Nuevo?

Mundos como estos los vemos hoy tanto en México (concretamente Chiapas) donde actualmente el EZLN² «resiste todavía y siempre al invasor» o en el propio Kurdistán Sirio (concretamente Rojava) donde se está llevando a cabo una revolución del siglo XXI gracias a las herramientas de resistencia que concede el Confederalismo Democrático. Todo ello, y en ambos casos, al igual que en muchos otros tantos casos que nos son más cercanos³, o incluso que ignoramos porque nos son totalmente desconocidos; protagonizados por Entidades Heroicas y Anónimas, nos muestran que un nuevo mundo es posible hoy. Que un mañana desde el ayer se está construyendo en el ahora.

Claro está que la propia construcción de una realidad nueva y mejor siempre va a ir implícita a buenos y malos momentos, aciertos y errores, a una serie de contradicciones internas que más allá del momento en el que se den deben superarse. Para un francés o francesa de finales del siglo XVIII hacer la Revolución y tomar la Bastilla en 1789 también marcaba todo un tránsito de incertidumbre e «irrealidad» bañada por un «¿y ahora qué?» constante, por multitud de contradicciones y gobiernos con tiranos despóticos y reaccionarios contra los que hubo que volver a rebelarse. Todo ello forma parte de ese gran ser viviente que es la revolución, eso sin duda.

Pero no obstante, tanto en las actuales como en las pasadas (hablaremos de Rusia en su debido momento) encontramos ejemplos ya no solo de prácticas completamente revolucionarias⁴ sino también de elementos tradicionalmente considerados como «reaccionarios» que brindan sus servicios al pueblo. Me refiero en este caso al lugar que ocupan ciertos miembros de estamentos religiosos o vinculados a la propia religión (considerada por aquel Gran Barbudo como El Opio del Pueblo) que saben cuál es su lugar en la Revolución⁵. Me remito aquí a dos casos citados por George Woodcock en su texto Albores del Anarquismo⁶: el de Winstanley y el de Roux. Ambos religiosos, el último también sacerdote. Decía Winstanley, acérrimo luchador del movimiento Digger durante la Revolución Inglesa:

‘Dios no es otra cosa que el espíritu incomprensible de la razón. ¿Dónde reside la razón? Reside en el fondo de toda criatura de acuerdo a la naturaleza y modo de ser de la criatura misma, pero supremamente en el hombre. Por lo tanto el hombre es una criatura racional (…). Esto es el reino de Dios dentro del hombre’’. En el caso de Roux, sacerdote y miembro de los Enragés durante la Revolución Francesa, vemos que⁷:

‘‘Antes de dejar la prisión, Luis [Luis XVI], viendo que Roux era un sacerdote, le preguntó si podía confiarle su testamento, Roux replicó fríamente: “Yo estoy aquí solamente para llevarte al patíbulo”. Y, sin embargo, el hombre que miró con satisfacción la ejecución del rey como viva manifestación de la autoridad, tenía que protestar más tarde desde su propia celda de la prisión contra las brutalidades que el Terror inflingía a hombres y mujeres cuyo único crimen consistía en el rango a que pertenecían por su nacimiento. (…) Roux fue llevado ante el tribunal revolucionario, y, convencido de que su muerte era inevitable, se burló de la guillotina suicidándose penosamente. “No me quejo del tribunal —dijo antes de morir—; ha actuado de acuerdo con la ley. Pero yo he actuado de acuerdo con mi libertad”. Morir colocando la libertad por sobre la ley fue la muerte de un anarquista’’.

Y es así, tante ayer como hoy hay «siervos de Dios» que al comprender el mensaje de Cristo, el mensaje del Corán⁸, el mensaje de cualquier texto sagrado (y revolucionario) que se precie se ponen al servicio de la Revolución para con los suyos: «Un pastor debe estar con su rebaño». Es así como quienes guardan un espíritu fuerte: disciplinado, autodisciplinado, organizado y consecuente, son quienes están junto a su pueblo. Hablo de los Creyentes de Base de hoy⁹, de aquellos párrocos zapatistas que en la década de 1990 se pusieron al servicio del pueblo chiapaneco, de aquellos musulmanes que en Rojava están combatiendo a la reacción junto a los suyos, junto a su pueblo. Hablo aquí del ejemplo de tantas entidades heroicas y anónimas que más que saber desconozco, pero que están constantemente ahí; batiendo el cobre, contra viento y marea, cual navío impertérrito.

A esos me refiero, esa gente es la mía, ellas son mi gente. Y son a los que quiero tener a mi lado el día de la Revolución. Porque son personas que verdaderamente han comprendido lo que supone la Superación Humana más allá de cualquier dogma e institución cuya doctrina más que liberar oprime. Que han entendido cual es el mensaje, que lo han asimilado, calado y profundizado. Estas personas son mis hermanos y mis hermanas y junto a ellas nos queda todo el quehacer de la Revolución.

Estas palabras las escribe alguien agnóstico, que duda de la existencia de Dios, que es incapaz de ver un Dios de rostro humano en el cielo porque ya lo ve en cada instante, en cada detalle. Dentro de mí y en todas partes. Dios lo es Todo, omnipotente y omnipresente, y quizás sea algo tan simple y a la vez complejo de entender que incluso todavía hoy no comprendemos. En el espíritu mora la voluntad de poder y la voluntad de poder mora en el espíritu. En nuestro espíritu: Porque llevamos un Mundo Nuevo en nuestros corazones, y ese mundo está creciendo ahora mismo. En este preciso instante.

No hay que temerle a las ruinas, pues siempre son los cimientos de algo nuevo: Todavía por construir.


 

1 Nos referimos también a la mujer, a cualquier persona en calidad humana. Debemos saber que los autores generalmente hablan dentro de los límites histórico-sociales de su tiempo.
2 Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
3 Como es el ejemplo de la FAGC (Federación Anarquista de Gran Canaria).
4 Y cuando hablo de Revolución hablo de Libertad, también de Igualdad y Fraternidad.
5 Podría hablar aquí de otros ejemplos poco estudiados. Entre ellos se aprecia a primera vista un antecedente medieval interesante en Dulcino. Véase como un acercamiento audiovisual
6 Texto completo aquí
7 George Woodcock, Albores del Anarquismo, pp.20-22
8 Salvador Gómez Nogales, ‘‘Sabiduría Oriental y Filosofía Árabe’’, en Andrés Martínez Lorca (Coord.), Ensayos sobre la Filosofía en Al Andalus (2017), pp.162-163: ‘‘(…) El texto de nuestro compatriota musulmán IbnʿArabī, que nos puede servir de recapitulación de todo lo dicho: Hubo un tiempo en que yo reprochaba a mi prójimo si su religión no estaba cercana a la mía. Pero mi corazón es capaz de convertirse en todas las formas: es una pradera para las gacelas, el claustro de un monje cristiano, un templo para los ídolos, las tablas de la Ley mosaica, el volumen del Corán. Yo profeso la religión del amor. Y sea cual fuere la dirección que tome la cabalgadura, el amor es mi credo y mi fe’’.
9 Quienes siguen las enseñanzas más puras (y por tanto sin adulterar, menos instrumentalizadas) de la fe.

Bibliografía:
Gómez Nogales, S. ‘‘Sabiduría Oriental y Filosofía Árabe’’, en Andrés Martínez Lorca (Coord.), Ensayos sobre la Filosofía en Al Andalus (2017), pp.143-165
Woodcock, G. Albores del anarquismo.

La epidemia de gripe de 1918 en los medios de la Confederación

La famosa epidemia de gripe de 1918, llamada “gripe española”, apareció por primera vez entre los soldados americanos que iban a las trincheras de la Primera Guerra Mundial. A causa de la gran movilidad de tropas de aquellos días la dolencia pudo extenderse con gran libertad entre nuevas poblaciones. De este modo mató la barbaridad de 50 millones de personas en todo el mundo. Se dice rápido. Constituye un poderoso ejemplo del potencial destructivo que tiene una pandemia.

En el Reino de España la dolencia llegó entre abril y mayo de 1918. Se conoce que al no existir una censura en la prensa, los medios españoles informaron de la epidemia a las pocas jornadas de su aparición. Por eso al principio se pensaba que la dolencia venía de España y se había contagiado hacia Europa, cuando fue al revés. Para contextualizar la dolencia, esta tuvo un rebrote en septiembre y octubre de 1918 que fue la época con mayor mortalidad. Y más tarde otro repunte en febrero de 1919, que duró un par de meses. Finalmente, en 1920 hubo otra oleada de la epidemia. En total murieron alrededor de 150.000 personas en España y el año de 1918 fue el único hasta la Guerra Civil en el cual la población total del país descendió.

Pero bien es verdad que la epidemia llegó a una España que apenas sobrevivía a la miseria. La prensa de la época destaca los aciertos de las autoridades, como, por ejemplo, la organización de brigadas de limpieza o el cierre de las escuelas. Pero siendo realistas, la mayoría de la infancia apenas pisaba una escuela, teniendo que ir a trabajar desde edades muy tempranas. Las organizaciones obreras no pudieron preocuparse de la dolencia y la solían atribuir a las pésimas condiciones higiénicas en las cuales vivía la clase obrera. De esta forma los sindicatos catalanes afectos a la CNT celebraron el Congreso de Sants, en el verano de 1918 (cuando la primera oleada de la epidemia había remitido), los mineros asturianos el suyo en septiembre y la UGT celebró su congreso nacional a Madrid en octubre de 1918 (en pleno rebrote de la dolencia).

Hay que entender que no se descubrirían los virus hasta 1935 y que la clase obrera del momento conocía los efectos del cólera, de la tuberculosis, de las diarreas y fiebres, del tifus, la polio o la viruela. Cada epidemia se cobraba las vidas de miles de personas, y se cebaba especialmente con las capas sociales más pobres. Pobreza y carencia de higiene suelen ir íntimamente unidas y esta una de las razones de la alta tasa de mortalidad. A este factor se le puede asociar también el hambre, que acompaña los periodos de crisis, y 1918, lo era. Europa vivía los últimos episodios de la “Gran Guerra” y las fábricas iban echando el cierre. Esto agravaba la situación de las familias que veían un futuro incierto. Las continuas muertes iban dando pie a procesiones religiosas y a oraciones públicas “por nuestros pecados”, como había tenido lugar durante las epidemias anteriores.

Pero también hay que tener en cuenta que se da en un periodo de altísima conflictividad política y social, como es el final de la guerra europea. La pandemia se cobró millones de vidas a Europa siente el marco en el cual se dieron las revoluciones de 1918-19. No es nada osado considerar que la gripe fue un factor más del estallido huelguístico de 1919 en Cataluña, que se abriría con la famosa huelga de la Canadiense en febrero de aquel año.

En Solidaridad Obrera – hacia octubre – aparecían cada día publicadas noticias referentes a la epidemia. Se hablaba de muertes cada día, en las calles de Barcelona y también en los pueblos españoles. Se constataba la muerte de doctores, y el traslado de sanitarios desde unos lugares poco azotados por la dolencia hacia otros más necesitados. Y se notificaban protestas ante el abandono sanitario de la villas y ciudades. Es un contraste evidente hacia el que decían las autoridades que estaban haciendo. Es obvio que no hacían bastante. El pueblo exigía el cierre de locales insalubres o establecimientos alimentarios que provocaban fuertes malos olores – recordemos que no se sabía exactamente de donde vendía la gripe. La propia Solidaridad Obrera respondía a un artículo que ante su local se vendían plátanos medio podridos. Otro factor eran las aguas negras de las ciudades que proliferaban después de los días de lluvia o de aquellos riachuelos urbanos totalmente insalubres de la época industrial.

Además se constata el colapso de los hospitales y las pompas fúnebres. En este caso hubo una huelga en Barcelona producida por el despido de 21 trabajadores para protestar ante las durísimas condiciones que tuvieron que afrontar. El Sindicato de la Madera hizo suya la protesta y convocó una huelga del sector en octubre de 1918, que ganó en pocos días. También los ebanistas de València hicieron lo mismo. En el caso barcelonés se constata la pérdida – por gripe – de Josep Escofet (15 de Octubre), uno de los principales militantes del Sindicato de la Madera. Otros ramos también hicieron huelga (caldereros de cobre, tranvías, Casa Girona, fabricantes de vehículos – todos de Barcelona, vidrio de Gijón, mineros asturianos, campo andaluz, empresas de Terrassa, Mataró, Sabadell, Sitges, etc.), en aquellos tiempos sin confinamientos. Incluso estuvo rondando por Barcelona una huelga de alquileres impulsada por la Unión de Inquilinos (con local social en c/ Santo Pablo, 83 – suyo del sindicato de fideuers) ante el encarecimiento de los pisos y habitaciones. Las reivindicaciones eran similares: además de los precios las quejas eran por pisos sin retretes ni agua corriente.

Cuando hicieron públicas estas peticiones a los propietarios, estos las recibieron con risotadas mientras el Ayuntamiento se encogía de hombros. Las propuestas de las organizaciones obreras eran totalmente lógicas. No discutían la necesidad de ir a trabajar. Están en una época a la cual quien “no trabaja no cobra”. Se pedía trabajar menos horas para tener más fuerzas para afrontar la epidemia, puesto que se pensaba, con razón, que la falta de fuerzas debilitaba los cuerpos y los hacía blancos fáciles de la dolencia. También se pedía que se instalaran lavabos en los talleres para lavarse las manos. Otra petición era instalar cocinas en las empresas para poder comer caliente. Era normal comer alimentos fríos sentados en el suelo. Además se incidía en mejorar la ventilación de los centros de trabajo, que solían estar cargadísimos de polvo en suspensión, microtejidos o humos.

En València la Sociedad Vegetariana Naturista se ofreció al gobernador de la provincia para prestar auxilio a los enfermos de gripe. El ofrecimiento fue rechazado por la Junta de Sanidad por cuestiones morales. Hablamos de la mal llamada moral cristiana, está claro. El movimiento higienista, naturista o vegetariano se fue extendiendo despacio, en parte a causa de esta epidemia, de la cual acusaban directamente el estado por haber fracasado al velar por la salud pública. También acusaban la ignorancia de la población por no saber combatir la dolencia, que entendían que se resolvía con dietas vegetarianas.

En resumen, en 1918, la epidemia fue un factor más en un mundo en plena convulsión. Esta sería una diferencia con nuestra pandemia actual: el coronavirus es el “choque”, mientras que la gripe de 1918 se daba en medio de otros “choques”. El fin de la guerra mundial produjo una profunda crisis económica y el fantasma de la revolución recorrió el mundo. No sabemos con certeza la influencia de la gripe en las revoluciones de la época. Solo se conoce que tuvo impacto en el Brasil como preludio a su insurrección (los burgueses se fueron a sus lujosas villas, mientras el proletariado moría a miles). Es conocido que después de una epidemia la vida cobra un nuevo valor y esto da pie a nuevas luchas sociales antes impensables. Veremos el que nos ofrece esta pandemia que vivimos.

@Blackspartak

Balance trimestral de coyuntura: Abril a Junio 2019

En este trimestre destacamos la temporada de elecciones en España, la puesta sobre la mesa de la reducción de la semana laboral, el levantamiento popular en Sudán y más sucesos en un mundo lleno de conflictos. Bien cierto podría ser el dicho de que la primavera levanta pasiones. Todo ello lo contamos teniendo el calentamiento global como música de fondo.

Acontecimientos

Antes de comenzar abril, el mes anterior terminó con una manifestación en Madrid conocida como la revuelta de la España vaciada, una protesta que pretende visibilizar el segundo mayor éxodo rural en España desde el siglo XX ante la falta de oportunidades en los pueblos y ciudades como Soria y Teruel principalmente. La juventud de los pueblos y dichas ciudades emigran hacia Europa o las capitales como Madid o Barcelona. La falta de infraestructuras, equipamentos y servicios públicos, son las principales causas de dicho éxodo, ante unas políticas centradas en el desarrollo de las capitales del país. A su vez, las ciudades están siendo cada vez más un terreno hostil en donde la contaminación, el tráfico, la especulación inmobiliaria, la precariedad laboral, entre otras, son el resultado de este desequilibrio poblacional en el territorio.

En ese mismo final de mes se dio también un caso de persecución de la disidencia por parte de los Mossos tras las protestas contra VOX en aquel 30M en Barcelona la cual dejó, a parte del caso de Rut, una decena de encausadas. Estos sucesos coinciden con la elección de un nuevo comisario de los Mossos, Eduard Sallent, proveniente de la Comisaría de Información, especializada en la persecución política a independentistas y libertarios. Eduard Sallent fue nombrado por el govern de ERC y JxCat. Destaca su buena relación con el bloque del 155 (Policía Nacional, judicatura, Guardia Civil y el ministerio de Interior). Así, en el nuevo puesto se estrena con un caso represivo contra los y las antifascistas que se manifestaron aquel día.

Fuera de España, Julian Assange es finalmente arrestado por las autoridades británicas en abril tras retirársele el asilo en la embajada de Ecuador en Londres. Las causas originales apuntan a una revelación de Wikileaks sobre una cuenta de Lenín Moreno en Panamá y varios casos de corrupción y blanqueo de capitales. Las relaciones entre Lenín y Assange comenzaron a deteriorarse años atrás, y en el caso más reciente, cuando Assange comenzó a twittear a favor de la independencia catalana, causando una ruptura diplomática entre Quito y Madrid. Ahora mismo Assange está bajo custodia británica, y corre peligro de ser deportado hacia EEUU, ya que desde la justicia estadounidense emitieron orden de extradición bajo acusaciones de vulnerar contraseñas de la defensa de EEUU y comprometer información confidencial.

El 10 de junio, tras una manifestación pacífica por la autodeterminación del Sahara Occidental, las fuerzas de ocupación marroquíes reprimieron la protesta provocando disturbios en las calles de Aaiún, la capital saharaui, hasta bien entrada la madrugada.

De entre tantos casos de represión, excepcionalmente podemos saborear pequeñas victorias como la sentencia contra «la manada», el cual el Supremo los condena por violación y eleva la pena a 15 años de prisión para los cinco acusados. Esta sentencia fue a raíz de haber admitido los recursos de la Fiscalía, la víctima y las acusaciones populares, y será ejecutada por la Audiencia Provincial de Navarra.

Durante esta primavera cabe mencionar también los incendios forestales, como el del Bosque de la Primavera a mediados de abril, cerca de Guadalajara, México, en el cual se quemaron unas 3000 hectáreas, y a finales de junio, se quemaba la Ribera d’Ebre, en la provincia de Tarragona, en el cual quedaron carbonizados unas 6000 hectáreas entre masa forestal y suelo agrícola. Además de los incendios forestales, algunos los campos del cantón de Cizire en Rojava fueron incendiados coincidiendo con la época de la cosecha, lo que levanta sospechas de que pudo ser un ataque a su economía. En el mismo mes de abril, también coincidieron los incendios de la catedral de Notre-Dame en París por las tareas de mantenimiento, y otro incendio en el campamento saharaui de Smara, del cual se sospecha que fue intencionado, con una desigual cobertura.

En el panorama laboral, la reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo está en la agenda pública y en debate en el Reino Unido a raíz de la propuesta del Partido Verde, los laboristas y sindicatos. La semana de cuatro días laborales también aparece recogido en un informe de la OIT donde se detalla ampliamente las ventajas que tendrá: facilitar la conciliación, reducir el estrés, favorecer la igualdad entre hombres y mujeres, y la creación de nuevos puestos de trabajo. No obstante, en España parece no estar tan cerca, ya que entre los partidos políticos el único que ha mencionado la reducción de jornada en su programa ha sido Podemos, que propone la semana de 34h.

La subida del salario mínimo (SMI) en España a 900€ ha generado resistencias de ciertas empresas a aplicar la subida. En el campo extremeño, la conflictividad ha aumentado desde febrero donde cientos de jornaleros hicieron huelga en varias empresas agrícolas reclamando la subida y el pago de los salarios atrasados, así como un nuevo convenio colectivo que regule la situación de explotación en que vive la mayoría. No se descarta una huelga general en el sector agrícola, que emplea unos 60000 trabajadores y trabajadoras. Yéndonos a las ciudades españolas nos encontramos a Telepizza, empresa de comida rápida que también se niega a aplicar la subida del SMI. Sin embargo, en Zaragoza y Barcelona se convocaron un día de huelga a finales de junio con un 60% y 75% de seguimiento respectivamente, teniendo en cuenta que la plantilla recibió amenazas y coacciones, así como vulneración del derecho a la huelga.

Por otro lado, los riders de Glovo, Deliveroo y demás empresas de la mal llamada «economía colaborativa», en el cual camuflan la relación laboral como si fuese una mercantil, ya tienen convenio colectivo: el de hostelería. Este es un paso importante de cara a regularizar sus situaciones que las empresas aprovechan dentro del vacío legal y la de los falsos autónomos, pasando los riders a ser asalariados.

Una mirada hacia Latinoamérica, en Brasil se convocó una huelga general el 14 de junio contra la reforma de las pensiones de Jair Bolsonaro. Las reivindicaciones, no obstante, fueron más allá de eso incluyendo la defensa de la educación y las refinerías que pretenden ser privatizadas. A esta huelga fueron llamados los y las trabajadoras petroleras, estudiantes, conductores de bus… principalmente. Durante la jornada, hubo paros parciales en el transporte público, bloqueos de carreteras y universidades en las principales ciudades del país. También se registraron paros en correos, sector bancario y petrolero, habiendo más de 45 millones de trabajadores que secundaron la huelga. En Chile, desde junio se ha convocado una huelga indefinida en el sector educativo, cuyas reivindicaciones superan la mera cuestión salarial, pasando a demandas como la mejora de las condiciones laborales, los ratios y la sobrecarga del personal docente, el pago de la deuda histórica y la participación del personal en los cambios curriculares. Todas estas reivindicaciones tienen como punta de lanza el fortalecer la educación pública como eje central de la movilización, superando lo exclusivamente gremial.

En el ámbito de la vivienda, Portugal anuncia la regulación de los precios del alquiler, un hecho histórico a nivel mundial, y entrará en vigor este 1 de julio. Esta medida también se ha hecho eco en Nueva York, donde el gobernador Andrew Cuomo firmó un paquete de medidas de protección al inquilinato, entre ellas la regulación de los precios.

Esta primavera en España también ha sido el año de las elecciones, juntándose las generales en abril y las municipales, autonómicas y europeas en mayo. Los resultados de las generales dan como vencedor al PSOE, seguido del PP y Cs. Podemos queda en 4ª posición y destaca la entrada de Vox por debajo de Podemos. La victoria del PSOE apunta al voto útil por la entrada de la derecha, cuyos votos se repartieron entre Cs, PP y Vox. En las municipales, de los ayuntamientos del cambio logrados en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Cádiz, solo se mantuvieron Valencia, Barcelona y Cádiz. Madrid y Zaragoza tendrán ayuntamientos de derechas entre PP, Cs y Vox. En resumen, el mapa político tras las elecciones con la entrada de Vox ha quedado tintado de social-liberalismo por el voto útil contra la derecha y unos partidos de la «nueva política» que está encajando poco a poco más como partidos del Régimen.

Fuera de nuestras fronteras, en Asia, durante el domingo de Pascua del 21 de abril se produjo una serie de atentados suicidas en Sri Lanka, dejando unas 290 muertes y más de 500 heridos. Los ataques terroristas se produjeron en iglesias cristianas y hoteles de lujo, apuntando como objetivos el turismo y la minoría cristiana del país. Sin embargo, ningún grupo terrorista se atribuyó la autoría de los atentados aunque el gobierno ya había recibido alertas de la policía por riesgo de atentados.

Siguiendo en Asia, desde los años ’80 China era compradora de basura occidental, un negocio en que aparentemente era un «win-win» ya que occidente consigue una salida para los residuos plásticos que generan, mientras que China ganaba combustible para generar energía. No obstante, en el 2018 prohibió la importación de más plásticos por la dificultad en el reciclaje principalmente, lo que ha hecho que estos residuos acaben derivándose en otros países del sudeste asiático como Malasia y Filipinas. La acumulación de estos residuos y la contaminación en estos países ha hecho que la ministra de Medio Ambiente de Malasia Yeo Bee Yin dijese «basta» al descubrir que la basura estaba entrando ilegalmente en el país y ha declarado que la devolverá a sus países de origen. El presidente filipino Rodrigo Duterte, bastante encendido, declara la guerra a Canadá y amenaza con devolverles los contenedores de basura llegados en 2014.

De guerras podemos seguir hablando como la guerra comercial entre EEUU y China iniciada por Trump hace más de un año, pero en este punto se encuentra las sanciones contra Huawei. Las sanciones recaen principalmente en la prohibición del acceso al ecosistema de Android, lo que le dificultará el acceso a los mercados occidentales aunque no tendrá afectaciones en el mercado interno chino. También Huawei se vería afectado en el corto-medio plazo son los procesadores comercializados por ARM. Pero dichas sanciones no atacan únicamente a los dispositivos móviles, sino también a la implementación de la red 5G, una infraestructura de red más potente que la 4G que será precedente para el desarrollo de las «Smart cities», donde se conectarán millones de dispositivos y se transmitirá información en tiempo real. La finalidad de EEUU es evitar que China le dispute la hegemonía económica y tecnológica global en una coyuntura de crisis capitalista en un mundo cada vez más multipolar.

En el continente africano, Sudán pasa por una aguda crisis tras la visita del FMI el año pasado, en la cual el gobierno de Omar al Bashir recortó los subsidios sociales y la inflación está alrededor del 70%. El precio del pan se triplicó, la tasa de desempleo ya es la quinta más elevada del mundo, escasea el gas y los cajeros están vacíos en su mayoría. Desde principios de año, en el país se está produciendo una oleada de protestas y violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado en ocasiones con fuego real. El 3 de junio el gobieno dirigido por el Consejo Militar de Transición desalojó la acampada de protesta con casi 3 meses de duración frente al Cuartel General del Ejército en Jartum, en el contexto de revueltas populares que lograron que el 11 de abril el ejército arrestara al dictador Omar al Bashir. A pesar de ello, las protestas continuaron presionando para que la transición hacia la democracia sea un proceso liderado por personalidades civiles.

De vuelta a Latinoamérica, el 30 de abril hubo un intento fracasado de golpe de Estado en Venezuela, una artimaña orquestada por la oposición en la cual llevaron bajo engaño a militares de las Fuerzas Armadas para derrocar el gobierno de Maduro. Muchos de esos militares regresarían por voluntad propia a sus puestos dejando el intento en un rotundo fracaso, y los pocos que se mantuvieron del lado de los golpistas están solicitando en embajadas, así como recibieron apoyo de los EEUU. Este intendo de golpe de Estado ha tenido un impacto mínimo y ha recibido la condena de la ONU y de varios países.

En Honduras, las protestas continúan ante el anuncio en abril de los decretos del Ejecutivo de Juan Orlando que atacarían las condiciones en la sanidad y educación, obligándole dos meses después a derogarlos. No obstante, las protestas continuaron pidiendo la salida del presidente, ya que, sumando la situación económica del país pasa por una grave crisis en la cual alrededor de un 65% de la población del país vive en la precariedad, hay que destacar las irregularidades cometidas en las últimas elecciones. En contrapartida, el presidente militariza las calles ante las continuadas protestas, pero se encuentran también que la policía se subleva contra el gobierno y se pone del lado del pueblo, declarando que no van a reprimir a su propio pueblo.

Finalmente, nos llegan las noticias del anarquismo organizado en Francia, en donde la organización Alternative Libertaire y la Coordination des Groupes Anarchistes se fusionan para crear una sola organización llamada Union Communiste Libertaire, tras la celebración de un congreso fundacional el 10 de junio. Así pues, AL se disuelve para iniciar una nueva etapa en una organización política como la UCL cuyo objetivo es la construcción de un modelo de sociedad basada en la democracia directa, la autogestión y el federalismo, y que continuará la lucha con los chalecos amarillos, en las huelgas y sindicatos, en la lucha migrante contra las fronteras, contra la opresión de género y la LGTBIfobia y hacia la huelga general, con el comunismo libertario como objetivo final.

Unas notas finales

El cambio climático es un tema que está a la orden del día, pues la comunidad científica ya había alertado a finales del año pasado que si la tendencia no se revierte, en unos 11 años los efectos del calentamiento global serán irreversibles. En la última semana de junio, la primera ola de calor este verano llegó con temperaturas que superaron los 35º en muchas zonas de Europa, y en Kuwait se registró la temperatura más alta en la Tierra, alcanzando los 63ºC, así como registros de altas temperaturas en toda la penínusla arábiga y la India, llevándose varios de miles de muertos en total por la ola de calor. Relativo al tema, la guerra de las basuras visibiliza el enorme despilfarro y residuos que genera occidente. La prohibición total a la importación de basuras por parte de los países del sudeste asiático deberá obligar a los países occidentales a replantear su modelo de despilfarro.

La limitación de precios del alquiler del que ha sido pionero Portugal es una reivindicación que se ha ido escuchando entre los movimientos por la vivienda en España, ante el nuevo pelotazo del alquiler provocado por un mercado inmobiliario desregulado y enfocado a la especulación, provocando así la expulsión de las vecinas de su barrio y la gentrificación. Esta es una de las reivindicaciones que serían clave para el actual movimiento por la vivienda, que junto al aumento de un parque público de vivienda de gestión municipal podrían ser las puntas de lanza de cara a conquistar un derecho básico: una vivienda digna.

Las revueltas de Sudán nos llega en medio de la sobreinformación del mundo occidental, en un continente del que poco se habla pero no por ello menos relevante. La transición democrática del país no va a ser un camino fácil, ya que en el CMT, el organismo de transición, existen influencias de los militares del país e intereses de los islamistas de controlar este proceso. La falta de actores de izquierdas con un programa para el país con influencia en la sociedad sería una dificultad añadida para lograr un país soberano y salir de la crisis de la deuda impuesta por el FMI.

Volviendo a España, con estas elecciones se cierra un ciclo político en el cual las calles vuelven a estar vacías para acudir a las urnas en un intento de frenar a la ultraderecha. Cabe señalar igualmente que la «nueva política» ha demostrado sus limitaciones, superada por el miedo y los ataques de la derecha, y que lejos de movilizar las calles las había vaciado. Su incapacidad para gobernar les ha restado credibilidad. Este auge de la derecha tiene varias causas, entre ellas, la falta de programa de mínimos por parte de la izquierda en general, no para ser oposición, sino con ambición de ganar. Tenemos claro que el fascismo no se detendrá votando, sino a través de las luchas sociales con un posicionamiento político claramente socialista, con hojas de ruta y programas ambiciosos en vez de tímidas voces moralistas y derroteras que nada más apuntan a ser mera oposición. En este verano nos toca de nuevo reflexionar sobre la actual coyuntura y comenzar a pensar los programas, hojas de ruta y alianzas que necesitamos para abrir un ciclo desde abajo, teniendo en cuenta el calentamiento global que dejará de ser música de fondo a ser un grave problema a nivel mundial.

Emiliano Zapata: cien años del hombre que fue mito en tierra mexicana.

El 10 de abril se cumple el centenario del asesinato de Emiliano Zapata, uno de los más destacados campesinos y guerrilleros de la Revolución Mexicana (1910-1917), símbolo de la resistencia rural e indígena en este país. Integrado en el movimiento revolucionario, estuvo al frente del Ejército Libertador del Sur, y fue impulsor de las luchas sociales y demandas agrarias. Este grupo revolucionario de Emiliano Zapata, junto al Partido Liberal Mexicano, fundado por los hermanos Flores Magón con claras influencias anarquistas, fueron las dos entidades sociales que durante el periodo revolucionario en México defendieron la propiedad comunal de las tierras y el respeto a las comunidades indígenas, campesinas y obreras de México, frente a la oligarquía y el latifundismo de los hacendados del Porfiriato, régimen político dictatorial mexicano en torno a la figura de Porfirio Díaz.

Emiliano Zapata, junto a Pancho Villa, Comandante de la División del Norte en la Revolución Mexicana, fueron excluidos del Congreso Constituyente de 1917, si bien fueron los vencedores tácticos de la contienda, serían los jefes políticos de las facciones conservadoras o reaccionarias quienes impusieron el triunfo político en el proceso revolucionario, es decir, se puede afirmar que quien venció fue la contrarrevolución, germen ideológico del futuro PRI que se matuvo por más de siete décadas en el poder en México.

Zapata nació en el seno de una familia campesina en Anenecuilco, un pueblecito del pequeño estado de Morelos en el centrosur del país, viviendo desde su infancia las injusticias que causaban los hacendados contra las familias campesinas humildes a quienes robaban con total impunidad las tierras. Quedó huérfano a la edad de quince años, trabajando de arriero y labrador desde adolescente debió huir de su pueblo natal en 1897 tras ser reprimido, encarcelado y liberado a punta de pistola por uno de sus hermanos, Eufeminio Zapata.

En 1906 asistió a una junta de campesinos en Cuautla para discutir la forma de defender sus tierras frente a los grandes hacendados colindantes. Su rebeldía lo condenó al reclutamiento forzado en el Ejército federal durante 1908, y en septiembre de 1909, Emiliano Zapata fue elegido líder de la Junta de Defensa de las tierras de Anenecuilco, donde se comenzaría a analizar documentos que se originaron en el virreinato que acreditaban los derechos de propiedad de los pueblos sobre sus tierras, los cuales habían sido negados por las Leyes de Reforma a mediados del siglo XIX, cuando se trataba de constituir un campesinado de clase media y afín a la nueva economía liberal.

Debido a un litigio en su pueblo con la hacienda del Hospital, los campesinos no podían sembrar esas tierras hasta que el tribunal resolviera, sin embargo, en 1910 Emiliano Zapata y otros hombres de confianza ocuparon las tierras comunales para ser trabajadas por los campesinos. Tras ser declarado bandolero, y debiendo huir en repetidas ocasiones del gobierno, la situación mexicana se aproximaba hacia un enfrentamiento armado contra el dictador Porfirio Díaz. Su opositor político, Francisco Madero, había sido perseguido y forzado a exiliarse antes de presentarse a unas elecciones que trataban de perpetuar en el poder nuevamente a Díaz, lo que motivó el levantamiento armado. En el inicio de la Revolución Mexicana en 1910, Emiliano Zapata lidera la toma de tierras y la liberación de muchos pueblos, como Cuautla en mayo de 1911, y le convierten en líder del Ejército Libertador del Sur.

Mientras tanto, comprueba que políticos burgueses como Francisco Madero tan solo aspiran a un cambio de poder sin ninguna pretensión de transformación social, por lo que se firma el Pacto de Ayala, con un fuerte contenido revolucionario. Durante el gobierno maderista las tomas de tierras campesinas y las acciones de Zapata fueron rápidamente reprimidas, el gobierno controlaba las ciudades, y la guerrilla se fortalecía en las áreas rurales. Pero ni la brutalidad represiva ni los gestos reformistas encaminados a restarle apoyo lograrían debilitar el movimiento zapatista, que se mantuvo en guerra contra la dictadura militar de Victoriano Huerta (1914) y contra el constitucionalista Venustiano Carranza (1916) en los años posteriores en una guerra de guerrillas.

Es bien famosa la fotografía de Pancho Villa y Zapata en Palacio Presidencial en la Ciudad de México, símbolo de su entrada en el corazón político del país, y sin embargo el objetivo de Zapata no era ocupar un sillón presidencial sino la revolución social y agraria. Ante la imposibilidad de acabar con el movimiento de Zapata le tendieron una trampa: Haciéndole creer que Pablo González, fiel carrancista, iba a pasarse a su bando y que les entregaría municiones y suministros, el coronel Jesús Guajardo, que dirigía las operaciones gubernamentales contra él, logró atraer a Zapata a un encuentro secreto en la hacienda de Chinameca, en Morelos. Cuando Zapata, acompañado de diez hombres, entró en la hacienda, los soldados que fingían presentarles armas lo acribillaron a quemarropa. Moría el hombre, pero continuaba el mito.

1 2 3 11