Dinamización de asambleas y respeto mutuo

Esta es una propuesta de guía rápida y sencilla para dinamizar una asamblea que no sea demasiado numerosa, ya pueda ser en un barrio, una facultad, un grupo de consumo, un sindicato, etc. Las ideas aquí recogidas se pueden adaptar según las necesidades de los grupos, desarrollar o perfeccionar libremente. El objetivo es encontrar el mejor camino para que una asamblea sea efectiva y funcione correctamente como lugar común de todas las voces que la construyen, y generar unas dinámicas internas de confianza y respeto mutuo. Esta guía se basa en la necesidad de fomentar una pedagogía asamblearia, que muchas veces perdemos de vista ante la pasión de nuestros ideales, comprendiendo que los medios de los que nos dotamos también deben estar guiados por la democracia directa.

El pensamiento colectivo es una valiosa herramienta contra el individualismo que promueve el sistema capitalista, por lo tanto debemos partir reconociendo la dificultad de sobreponerse a esa cultura tan asimilada. Es un proceso largo que incluye hacer una introspección en nosotros mismos y mismas, pues en muchas ocasiones nos cuesta escuchar verdaderamente a quien está expresando su opinión, y ante un debate abierto lo único que nos importa es preparar la réplica que otorgaremos, en lugar de poner en juego una escucha activa. El pensamiento colectivo se construye paulatinamente, tras la reflexión conjunta, y nace de comprender que todas las opiniones de una asamblea son necesarias para generar una idea de común consenso. Todas esas ideas conjuntamente dan como resultado un concepto nuevo, una decisión fruto de la energía y el esfuerzo de la asamblea.

¿Qué es una Asamblea Popular?

Una asamblea popular es un espacio de encuentro de personas que se reúnen para conseguir unos objetivos, esta funciona a través de un órgano de toma de decisiones participativo que busca el consenso. Su estructura es horizontal, lo que implica la igualdad de todas las personas que la forman, no existe una jerarquía que imponga decisiones y otros tengan que acatarlas.

En un espacio de construcción de decisiones desde los movimientos populares, es evidente que su desarrollo debe ser pacífico, respetando todas las opiniones. Fomenta el diálogo, pues debemos conocernos unas personas a otras. Una asamblea debe centrarse en un discurso ideológico, atendiendo a cuestiones prácticas sobre lo que se necesita, y cómo conseguirlo. En la asamblea se comparten unas líneas comunes de pensamiento y acción consensuadas previamente a la constitución de la misma.

La dinámica habitual de la misma se realiza mediante la aportación de propuestas, toda idea debe girar en torno a una serie de claves, es decir, concretar qué se propone, con qué objetivo se realiza la propuesta y cómo se desarrollaría esta para llegar a un consenso común.

¿Qué es el consenso?

La herramienta utilizada para la toma final de decisiones es el consenso. Este se alcanza cuando en una asamblea no hay ninguna postura rotundamente en contra de la propuesta presentada. Por ese motivo, el diálogo es tan importante, porque en ocasiones tendremos que ceder y construir conjuntamente con otros compañeros y compañeras, y de ello depende nuestro correcto comportamiento, respetando a toda persona y poniendo en funcionamiento la empatía.

No es la elaboración de una propuesta que incluya todas las necesidades individuales, sino la síntesis de todas las opiniones individuales para la construcción de la mejor opción para el objetivo común del colectivo.

El consenso puede ser de dos tipos, dependiendo del medio que se tome para alcanzarlo:

  • Consenso directo: Se produce cuando no hay ninguna opinión en contra de la propuesta lanzada. Es decir, la decisión final se toma de manera directa.
  • Consenso indirecto: Es un consenso alcanzado después de debatir las diversas posturas ante una misma propuesta, generando una idea nueva de síntesis no alcanzada directamente. En este segundo caso tras hacer pública la propuesta inicial, y tras comprobarse que no hay consenso directo, se abre turno de palabra para exponer argumentos a favor y en contra. Tras este debate común, se debe elaborar la idea resultante, que nuevamente será consultada a la asamblea para su aprobación. En el caso de algún disenso rotundo por parte de alguna persona o grupo de personas, se procederá a dar un receso para descansar y madurar brevemente la idea propuesta. Si aún así tras retomar la asamblea continuara habiendo un claro disenso, se valorará la utilidad real de dicha propuesta, o se solicitará que sea reformulada para su valoración en una próxima asamblea. Siempre se tratará de evitar una votación, salvo que la misma asamblea así lo decida como opción para desbloquear una toma de decisión.

El hecho de estar en desacuerdo con alguna propuesta, no implica necesariamente vetarla. Ya que nos une un objetivo común, se pide responsabilidad a los participantes para no vetar propuestas que pueden llegar a consenso fácilmente.

Actitudes favorables del respeto mutuo:

En ningún caso se puede tomar como algo personal el proceso de aprobación de una propuesta presentada individual o colectivamente. El debate de una propuesta no es un cuestionamiento hacia nuestra persona, no debe suponer una pérdida de confianza entre las personas que forman la asamblea. No se deben tomar posturas atacantes hacia ninguna persona o grupo de personas que defiendan una idea, pues para ello debe prevalecer siempre la afinidad entre quienes integran el espacio colectivo. Por ese motivo es fundamental el respeto absoluto de los turnos de palabra, y recordar cuando se necesite la relevancia de la escucha activa.

Es aconsejable mantener la calma gestual para no transmitir a la asamblea afectos personales desagradables, si algo no nos hace sentir cómodos se solicita un breve tiempo para comentarlo y solucionarlo. La empatía debe ser la herramienta determinante de nuestra actitud en la asamblea, valorar a nuestros compañeros y compañeras dice mucho de nosotros mismos.

Para el correcto funcionamiento de este espacio de decisión, se recomienda encarecidamente que en la asamblea no se consuma ni alcohol ni drogas, ni se acuda bajo los efectos de los mismos. De esta manera, además de favorecer un espacio común contra el consumismo, favoreceremos un buen ambiente y la seriedad que debe haber en cualquier asamblea donde se toman decisiones políticas conjuntas.

Asumir estos pasos en nuestro comportamiento asambleario favorecerá nuestra evolución personal y colectiva en el ámbito político, alcanzar una madurez en estos espacios decisorios es un proceso largo que debemos poner en práctica junto a nuestros compañeros y compañeras. No supone un problema recordar cuando sea necesario estas medidas propuestas y trasladarlas al común de las personas, puesto que fomentarán que las acciones de la asamblea se realicen con efectividad.

En concreto, en una asamblea popular no serán consentidas ninguna clase de actitudes o propuestas con contenido autoritario, fascista, machista o con ánimo de interés económico individual. Todas las personas podemos caer en actitudes inconvenientes por el bagaje cultural tan fuerte que traemos, estas serán hechas saber a la persona o las personas, que en caso de mantener esa actitud repetidamente, será tratada como punto de interés colectivo, pues atenta al buen funcionamiento común. También es imprescindible que, tanto en la comunicación como en la receptividad de esta clase de hechos, se otorgue prioridad a pensar sobre el cuestionamiento constante de privilegios que debemos realizar sobre nosotros mismos y mismas, actuando desde la humildad y el buen hacer para resolver cualquier conflicto.

Funciones internas en una asamblea

Todas las personas somos responsables de la dinamización y construcción en la asamblea, pero para su mejor funcionamiento se proponen dos figuras principales, que serán rotativas preferiblemente para no generar relaciones de poder o persuasión.

  • Toma de acta: Se trata de aquella persona encargada de escribir en el mismo momento las propuestas e intervenciones que se traten en la asamblea. Al final de la misma, se tiene que contrastar la información recogida llevando a cabo la lectura en alto de los principales acuerdos alcanzados, una vez confirmados esa persona se responsabiliza de transcribirla y comunicarla al resto de la asamblea mediante el canal del que se hayan dotado para este objetivo.
  • Turno de palabra / moderación: Persona encargada de recopilar las distintas peticiones de intervención en la asamblea, dará paso a estas ordenadamente, priorizando siempre a aquellas personas que previamente no hubieran participado. También puede proponer la finalización del turno de palabra para no eternizar un debate una vez que hayan sido expuestos los argumentos. La persona que se ocupa de la moderación facilita el correcto desarrollo de la asamblea, es por lo tanto, quien se encarga de iniciar la asamblea mediante la lectura del acta anterior e informa de los puntos del orden del día propuestos. Además, sintetiza las propuestas que se expresen, reformula aquellas ideas no del todo claras y repite los acuerdos alcanzados, por lo que está en comunicación continua con la persona que tome el acta. La labor del moderador es fundamental, ya que también es la persona encargada de favorecer un clima de intercambio de ideas fluido y positivo, mediante una actitud asertiva y conciliadora, y además debe centrar el debate y procurar que se traten todos los puntos del día en el tiempo acordado.

Desterrar las masculinidades, construir la igualdad

En el camino por conseguir la igualdad de género la lucha contra las desigualdades sociales cotidianas, es también la lucha contra la construcción cultural de nosotros y nosotras mismas. La acción que nos permite descubrir y desmantelar las construcciones de géneros tradicionales y existentes en nuestra sociedad, es lo que nos permitirá avanzar hacia vínculos sociales y sexuales sanos y en verdadera igualdad. Esta es una labor profundamente crítica, una actividad transformadora cuya importancia se encuentra en cuestionar las estructuras y normas que en relación al género nos definen como individuos, sin antes haber podido decidir libremente.

El rol que jugamos en el patriarcado los hombres es el de individuos que debemos ocupar enteramente los espacios públicos, acaparando igualmente la cultura y por supuesto la racionalidad.  Sin embargo, entre otros muchos campos, uno fundamental que no se nos enseña en absoluto a los hombres en el patriarcado, y la faceta más importante para cualquier persona humana, es la gestión de las emociones. Es posiblemente la tarea más complicada, pero también la principal, trabajar el tema de las masculinidades desde la libre expresión de las emociones, expulsando de nuestro bagaje esa necesidad continua de demostrar sin sentir.

Debemos desarrollar conjuntamente las sensibilidades, seguramente no en grupos exclusivos de hombres, pues corremos el riesgo de retroalimentarnos en torno a nuestros privilegios. No tengamos ningún reparo en acudir a nuestras compañeras, y trabajarnos la correcta canalización de emociones, es probable que tras avanzar algunos pasos comencemos a vivir con mayor intensidad y sinceridad. Huir del oscurantismo de la demostración de quién es el más “macho”, nos alejará de la actitud de gallitos de corral en la sociedad, abandonaremos las manipulaciones para ligar, insertadas en la cultura de la violación, pues sabremos expresar y comunicar mejor qué intenciones tenemos, y comprender a nuestras compañeras, sus espacios y sus necesidades como oprimidas.

Por otro lado, los hombres debemos tomar conciencia de nuestros privilegios de género, y comprender que a costa de este hecho, estamos exentos de ser objeto de una continuada opresión en forma de cuestionamiento social constante. Estamos exentos de ser cuestionados por nuestra vestimenta, por nuestra edad, sobre si tenemos miedo de volver a casa solos de madrugada, exentos de depilarnos o de ser considerados una propiedad de otra persona. Porque a nosotros culturalmente no se nos cosifica ni se nos expone a la violencia sexual, no somos potenciales víctimas de violación, sino potenciales violadores lamentablemente. Darse cuenta de este hecho puede resultar traumático y asustarnos, pero debemos pensar que más asusta pensar que estás continuamente expuesta a una agresión sexual si eres mujer. Rechazar infantilmente esta conclusión no ayudará a resolver el problema, sino enquistarlo, y como consecuencia de ello, a seguir reproduciendo inconscientemente esas actitudes invisibilizadas y de total privilegio en nuestro favor. Tampoco debemos decidir desvincularnos de nuestras compañeras o abstenernos de ligar por miedo a ejercer acoso o agresión sexual, sino que una solución estable pasa por trabajar convenientemente nuestras actitudes sociales y junto a nuestras compañeras, estableciendo vínculos donde encuadremos una libertad sexual en igualdad y donde prevalezcan las relaciones sanas. Al formar parte de la posición de privilegio, si nos comunican que estamos ejerciendo alguna actitud de violencia, por nuestro bien y por el de nuestras compañeras, debemos dedicar toda nuestra energía en revisar dicho comportamiento.

Desde mi punto de vista personal, entiendo que el feminismo es una herramienta de lucha para la liberación de las mujeres, que conlleva en un futuro el establecimiento de de la igualdad de géneros. Como tal herramienta, nuestra posición como hombres no es de protagonista como estamos acostumbrados a serlo en otros muchos espacios públicos. Algunas mujeres deciden organizarse en colectivos no mixtos para potenciar su sororidad sin la interferencia inconsciente que pueda resultar nuestro comportamiento en torno al rol de masculinidad. Además, algunos de estos colectivos necesitan atender a mujeres que hayan sufrido violencias de género, por lo que es necesario crear colectivos no mixtos que sean espacios de seguridad para esas mujeres. No obstante, muchas organizaciones feministas no mixtas hacen actividades, eventos y comparten otros espacios con hombres donde podamos poner en práctica y de manera sana esta teorización y avance real.

Nuestro papel como aliados feministas está en revisarnos los privilegios que tenemos como hombres por el hecho de serlo, cuestionar nuestras masculinidades y sobre todo, ir cambiando nuestras actitudes y poner de relieve esto ante otros hombres. El feminismo es una guerra contra los roles de género que perpetúan la evidente opresión, y una lucha de las mujeres que deben ser apoyadas por nosotros, y cuyas consecuencias igualitarias son beneficiosas para todas las personas.

Si no nos sentimos incómodos realmente no estamos perdiendo privilegios, sino tratando de incorporar según nuestros intereses para mantener el statu quo patriarcal. No se trata de flagelarnos, ni de tomar una actitud de consentimiento inactiva, sino de entender que los esfuerzos y privilegios que nos quitemos ahora, serán una liberación en el futuro, pues las relaciones en igualdad verdadera nos aportarán una inmensa satisfacción compartida.

Okupación: apuntes sobre la experiencia en Madrid

El movimiento de okupación en Madrid tiene ya un largo recorrido histórico desde mediados de los años 70, y en un principio ligado a las asociaciones vecinales y grupos sindicales. Muchos han sido los barrios y pueblos madrileños que han contado con experiencias de okupación, casi siempre criminalizadas desde los medios de comunicación y reprimidas por las instituciones estatales, autonómicas y locales, pero también con un gran apoyo social y político por los movimientos populares que las han impulsado. Las siguientes temáticas o puntos clave que resumen la experiencia de la okupación en Madrid en la actualidad, son fruto de la reflexión tras el debate surgido en las jornadas que organizaron en el E.S.O.A. La Dragona en el barrio de la Elipa, con motivo de su octavo aniversario.

Asistencialismo o actividad política.

El concepto de okupación es eminentemente político y va ligado inevitablemente al mismo. La recuperación de un terreno o un edificio deshabitado, temporal o permanentemente, con fines de convertirlo en un espacio cultural y de acción, supone dotarle de vida como experiencia política. Además, se denuncia al mismo tiempo el derecho de propiedad privada en una lógica económica capitalista, entendiéndose el propio hecho de okupar ya un acto de subversión. Por lo tanto, un espacio okupado no implica un traspaso nominal de propiedad al margen de la legalidad, sino que pretende construir un proyecto de aprovechamiento de espacios vacíos con fines sociales y políticos. Se trata, en definitiva, de reconquistar parcelas y herramientas robadas por el sistema económico capitalista y el Estado.

Por lo tanto, estos espacios sociales okupados no deben ser lugares donde practicar un asistencialismo puntual hacia el barrio, para ello es imprescindible dar un sentido político a la construcción misma de estos espacios culturales, y en ocasiones, de ocio alternativo. Cada espacio okupado es un mundo aparte con dinámicas y flujos distintos (que son el reflejo de la voluntad de sus integrantes), con normas consensuadas por su asamblea de gestión y con unas herramientas de comunicación y unas sensibilidades políticas con matices diversos, pero fundamentalmente con una ideología detrás que sustenta la construcción del espacio.

En un espacio okupado habitualmente se dan propuestas a corto plazo y un calendario semanal, que convive a la vez con unas propuestas a largo plazo de estrategia o ideología política más amplia. Un punto muy importante es no acabar convirtiéndose en un gueto, sino ser la expresión política de los movimientos populares de un barrio o una comunidad. Por eso mismo, es totalmente necesario explicarles a ese barrio qué es un centro social okupado, pues su asamblea no pide permiso a ninguna institución para okupar pero solo tiene sentido si se construye junto a la comunidad, pues eso genera la legitimidad que lo sustenta.

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Coordinación real entre grupos sociales.

Los centros sociales okupados responden a su realidad más cercana, es decir, trabajan con lo más inmediato espacialmente. Se tienden redes de solidaridad frente a amenazas y desalojos, o campañas puntuales más amplias, independientemente de las afinidades particulares entre las mismas. En Madrid es bastante complejo establecer una coordinación amplia y fuerte por las características de la ciudad. Las realidades en los barrios son muy distintas, y las dinámicas políticas que se construyen tienen cada una su propia idiosincrasia. La dedicación a los espacios de cada comunidad genera que se tenga poco tiempo para una coordinación de mayor envergadura. También influye notablemente el esfuerzo de cada espacio okupado por su propia subsistencia, ya que el status de la okupación es ilegal, y por lo tanto está fuertemente perseguido y reprimido desde los propietarios especuladores, administraciones municipales y tribunales estatales.

Pesa a estos impedimentos para crear una amplia coordinación del movimiento okupa en Madrid, existe la experiencia desde hace unos años de la conocida como Oficina de Okupación de Madrid, ubicada en el CS(r)OA La Quimera de Lavapiés. Un espacio que articula la información en torno al asesoramiento legal y asesoramiento técnico para promover proyectos de okupación, y poder contar con la ayuda necesaria o el bagaje ya aprendido en años de diversas experiencias. Esta oficina ha editado incluso un manual de okupación (http://www.okupatutambien.net/wp-content/uploads/2011/11/ManualOkupacion1aEd.pdf)  al alcance de cualquier persona para formarse sobre todos los aspectos relacionados con la okupación de un espacio.

No obstante, más allá de esta ligera articulación y contactos puntuales, no se ha dado ninguna coordinadora de okupas de Madrid. Como trabajo pendiente para el futuro, deberíamos sacudirnos el lastre que supone a veces sumergirnos plenamente en el barrionalismo pues nos limita a ver más allá de las fronteras de nuestros centros. Es necesaria una verdadera coordinación de los espacios okupados madrileños, pues su potencial tiene mucho que aportar a la configuración de comunidades que se establezcan como un contrapoder real a las instituciones municipales. No debemos caer tampoco en la simpleza de entender los centros sociales okupados como entidades libertarias al margen del capitalismo y que serán la base de la sociedad igualitaria futura. Los espacios okupados son una herramienta en las luchas del presente, lugares donde poner en marcha la pedagogía de la desobediencia y espacio de encuentro de los movimientos populares para articular una ruptura social frente al capitalismo.

puerta Remunicipalización de los espacios okupados

Durante este último tiempo hemos visto en Madrid una evidente ofensiva contra los espacios sociales okupados, dirigida desde el ayuntamiento gobernado por el experimento político reformista de Ahora Madrid. Al principio cabía la sorpresa de que viniera este ataque desde esta administración municipal en concreto, y no desde el gobierno municipal anterior de sesgo ideológico mucho más conservador.

No obstante, el espacio político en juego es de gran importancia para los intereses del Ayuntamiento de Madrid, puesto que este no puede permitir que la base social madrileña contestataria al capitalismo, le desborde por la izquierda y le ponga en incómodas situaciones frente a los poderes económicos fácticos. De esta manera el gobierno local ha impuesto a varios espacios okupados de la capital la obligación de pasar por el aro de la legalidad, y administrar los espacios desde las instancias municipales.

Esto supone una ruptura absoluta del sentido político básico de estos espacios okupados, y ante esa imposición, los centros okupados están respondiendo negativamente a las expectativas municipales. Sin embargo, el Ayuntamiento quiere culpabilizar a los centros sociales okupados como la parte intransigente en la negociación. Su propuesta conlleva un maquillaje y desvirtualización de las actividades, un engaño de base a nosotros/as mismos/as. En su comunicación con estos espacios okupados, aunque pueda parecer increíble, están jugando sucio, tratando de generar divisiones internas en las asambleas de gestión y sembrando tensiones o desilusiones. Además, la administración local está proponiendo soluciones ilícitas, como la cesión de espacios sin que salgan a concurso público, o peticiones irrealizables como solicitar condiciones de reforma de los espacios que ascienden a cientos de miles de euros.

La okupación no hay quien la pare

Es importante ser conscientes precisamente de lo que supone ideológicamente la okupación, y cuáles son sus objetivos políticos. No debemos aferrarnos a un edificio aunque este sea significativo y útil, el mantenimiento de un espacio solo se debe contemplar cuando este siga siendo utilizable. Con esto no debemos pensar que estamos claudicando, como ya hemos expuesto la okupación supone una evidente confrontación con la legalidad y un continuo peligro de represión. Ante esto debemos de actuar inteligentemente, puesto que el beneficio de un espacio okupado es social, y administrado desde los movimientos populares, por lo que la actuación de la asamblea debe ser consecuente con este punto.

Los espacios son desechables, y lo verdaderamente importante es seguir desarrollando un proyecto autogestionado en cualquier otro espacio. El problema es que los espacios se defienden por motivos de apego emocional, son muchas las experiencias colectivas vividas en estos centros sociales, espacios que nos ayudan a crecer también individualmente. Abandonar para abrir otro espacio no es una derrota de la resistencia sino un cambio para sobrevivir, aunque la resistencia es perfectamente una vía frente a las instituciones que quieren robarnos los espacios que hemos recuperado. La institución ni es legítima ni se la considera un interlocutor válido.

También es cierto que no deberíamos comunicar públicamente el desalojo de nuestros espacios okupados como un acto ilegal por parte de las autoridades, puesto que la misma okupación es un acto ilegal, pero con el cual estamos de acuerdo por encontrarlo legitimado en la propia lucha de las clases populares. De esta manera no caeremos en la contradicción de querer defender los espacios okupados con la legalidad en la mano, pues sabemos que esta no se ha creado en beneficio del pueblo. Esperemos que en el futuro continúen surgiendo proyectos okupados en muchos espacios de Madrid, que consigan aunar fuerzas suficientes en barrios, universidades e incluso centros laborales.

Okupa, resiste, crea.

Casasviejas. La insurrección libertaria en un pequeño pueblo andaluz – Parte 2

Después de haber analizado detenidamente en la primera parte de este artículo los sucesos de Casas Viejas, la insurrección libertaria y la cruel represión con la que fue atajada, todo ello en un marco contextual histórico también comentado; esta segunda parte se centrará en dar a conocer las consecuencias político-sociales que tuvieron esa represión indiscriminada, así como la reconstrucción actual de la memoria histórica en la provincia de Cádiz en torno a estos hechos.  

 

  • Consecuencias de la represión y debate revolucionario

La verdad sobre esta brutal represión en Casas Viejas tardó en conocerse, ya que al principio las versiones que otorgaban las propias fuerzas del orden implicadas en los sucesos eran contradictorias. Todos los mandos intermedios y actores directos de la masacre trataban de justificarse dada la gran magnitud de los hechos, siendo el principal responsable político el Director de Seguridad en Madrid, y el gobierno republicano de Manuel Azaña en su conjunto.

Al principio se creía que todas las personas asesinadas en el pueblo gaditano lo fueron en la choza de «Seisdedos», pero según avanzaron las investigaciones, se fueron esclareciendo detalles de los sucesos. Tras aclaraciones posteriores, se supo que en las mismas actuaciones de las tropas resultaron muertas dos personas más: un hombre por arma de fuego, y una mujer tras recibir una brutal paliza. Además, a consecuencia de los hechos violentos de esos días, dos personas más, una de ellas madre de un detenido y otro, abuelo de uno de los fusilados, murieron a causa de sendos infartos al corazón.

Una vez que se conocieron los hechos a los pocos días en el resto de España, se produjo un gran escándalo periodístico y parlamentario que conmocionó a la sociedad española en su conjunto. El espectro ideológico de derechas, aunque profundamente de acuerdo con la mano dura a los anarquistas, utilizaron mediáticamente los sucesos para alzarse como alternativa de gobierno en la República española, prometiendo que con ellos la paz y el orden estarían asegurados. Los sucesos de Casas Viejas se convirtieron en un grave problema político para el gobierno republicano-socialista presidido por Manuel Azaña. El gobierno eludió por completo responsabilidades e incluso culparon a aquellos que enarbolan la bandera del comunismo libertario, de esta manera Azaña justificó la legítima defensa de las fuerzas del orden frente a los anarquistas que les habían atacado. Así mismo el gobierno republicano tildaba de agitadores desalmados a los anarquistas, y utilizaba su compromiso contra el anarquismo como ataque discursivo ante las derechas.

Una mayoría de las Cortes aprobaron la creación de una Comisión investigadora sobre los sucesos a finales de febrero de 1933. El 15 de marzo, la Comisión elaboró un informe definitivo en el que se reconoce la existencia de los fusilamientos pero exculpa al Gobierno. A pesar de superar favorablemente esta investigación parlamentaria, el gobierno de Manuel Azaña no pudo superar políticamente este escándalo y le sería enormemente perjudicial, suponiendo la pérdida de confianza por parte de la clase media española. En noviembre de 1933 ganó las elecciones la coalición radical-cedista[i] conservadora, iniciándose el conocido como bienio derechista de la República española.

El Director General de Seguridad, Arturo Menéndez, fue destituido, ocupando dicha dirección el republicano y persona de confianza de Azaña, Manuel Andrés Casaus. Como nota curiosa, pero esclarecedora de las amistades tan peligrosas que hicieron en política algunos republicanos, hay que comentar que Arturo Menéndez fue detenido en la noche del 19 de julio de 1936 por los militares sublevados en la estación de Calatayud, posteriormente fue trasladado a Pamplona y fusilado.

El capitán Rojas fue juzgado en mayo de 1934 en Cádiz y condenado a un total de 21 años de reclusión por catorce homicidios, condena que sabemos que no cumplió porque más tarde, en el verano de 1936, participó de la represión en la ciudad de Granada contra los obreros. En julio de 1934, veintiséis campesinos de Casas Viejas fueron juzgados por los delitos de posesión de armas y ejecución de actos contra las fuerzas del orden. Diez campesinos fueron absueltos y, de los restantes, fueron condenados a penas entre los 6 años y 1 año de prisión.

El sindicato CNT lanzó una campaña contra la represión y la política dictatorial del gobierno republicano, se exigía la liberación de los presos, y la derogación de leyes contra las libertades fundamentales como la promulgada en abril de 1932, Ley de Defensa de la República, que era en muchas ocasiones utilizada contra las actividades de la clase obrera. Esta campaña de movilización culminó con la convocatoria de una huelga general los días 9 y 10 de mayo de 1933. Tras la represión en Casas Viejas, en el seno del anarquismo español se abre un intenso debate sobre las vías reales para acabar con el capitalismo. La República española tiende entonces a posturas en una línea antiobrera que obliga a una alianza revolucionaria, la represión la sufría siempre la clase trabajadora por parte de la policía republicana, la Guardia de Asalto. El incremento de las ideas revolucionarias entre las clases populares tiene su expresión práctica en la Revolución de Asturias de 1934, un aviso por parte de los obreros de que el comunismo libertario no está tan lejos como parece. El Golpe de Estado de julio de 1936 no es contra el gobierno republicano, sino contra la efectividad de las expectativas del movimiento obrero, que militares y burgueses veían el peligro de que triunfaran.

 

  • Memoria histórica de Casas Viejas:

Durante varias décadas, los sucesos de Casas Viejas fueron un hecho histórico muy poco conocido. Se ocultó durante el periodo franquista cayendo en el olvido, y se convirtió en un completo tabú por omisión del relato oral de quienes vivieron aquellos sucesos. Este silencio fue impuesto forzadamente por las instituciones, el pueblo de Casas Viejas enmudeció debido al miedo de la población campesina impactada por un acontecimiento trágico de carácter político y represivo.

A partir del establecimiento del régimen monárquico actual se ha ido aumentando el conocimiento de lo acontecido en el pueblo aquél invierno de 1933 gracias a la publicación de diversos libros e investigaciones, a la celebración de diversos actos conmemorativos, y a la creación de la Fundación Casas Viejas para recordar la trascendencia que los sucesos han tenido para la historia de la localidad y su influencia en la memoria colectiva de sus habitantes. Además, se decide recuperar el topónimo histórico de Casas Viejas en la denominación oficial del término, que fue cambiado tras los trágicos hechos, conociéndose actualmente el municipio como Benalup-Casas Viejas, después de la independencia del municipio de Medina Sidonia en 1991.

En el año 2006, el Ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas, dirigido entonces por el alcalde socialista, Francisco González Cabañas, propuso vender el solar donde ocurrieron los sucesos a una constructora para que edificara un hotel de lujo, encontrándose con la oposición de numerosos vecinos de la región y el propio sindicato CNT. Este hotel iba a tomar el nombre de «La Libertaria» (nieta de «Seisdedos»), pero tras las muestras de descontento por los vecinos, pasaron a llamarle Utopía. Los descendientes de la familia del «Seisdedos», fundamentalmente su nieta y su bisnieta lucharon hace pocos años para conseguir frenar ese atropello a la memoria colectiva. Los documentos del registro de la propiedad de Medina Sidonia señalan que las tierras donde estaba la choza estuvieron anteriormente en propiedad de otro vecino, Francisco Sánchez Sanmartín, pero no resulta fácil averiguar en qué momento del Franquismo se desheredó a los sucesores de «Seisdedos» para otorgar la parcela a otro privado.

Por una Resolución del 27 de julio de 2009, de la Dirección General de Bienes Culturales, la Junta de Andalucía procedió a la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Sitio Histórico, el Lugar de los sucesos de Casas Viejas. Se consideran elementos pertenecientes al Sitio Histórico aquellos inmuebles y espacios urbanos o rurales relacionados con el recorrido por el que se desarrollaron los hechos que comenzaron en la noche del 10 de enero de 1933 en el local del sindicato Los Invencibles, y terminaron en el amanecer del día 12 de enero con los fusilamientos frente a la choza de «Seisdedos». Se incluye también el cuartel de la Guardia Civil, la fonda donde se instaló el cuartel general de las tropas que llevaron a cabo el asalto de la choza y las ejecuciones, así como el antiguo cementerio adonde se trasladaron los cadáveres y se practicaron las autopsias. Igualmente forma parte del Sitio Histórico las calles por las que los protagonistas de los hechos desfilaron la mañana del día 11, por el que huyeron a la llegada de los refuerzos de la Guardia de Asalto o por donde fueron arrastrados los campesinos anarquistas tras su detención. En el año 2015 se inauguró un «Espacio Conmemorativo» para la memoria de los sucesos de Casas Viejas

[i] Coalición radical-cedista – Fue un pacto de gobierno tras las elecciones de 1933, entre Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical, y José María Gil Robles, líder de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas).

 

 

Casasviejas. La insurrección libertaria en un pequeño pueblo andaluz – Parte 1

En el pequeño pueblo gaditano de Casas Viejas (actualmente conocido como Benalup-Casas Viejas) sucedió en el invierno de 1933 uno de los episodios más sangrientos y crueles de la Segunda República española previo a la Guerra Civil. Este doble artículo histórico pretende acercar aquellos hechos para poner en valor la memoria colectiva del pueblo en lucha contra el capitalismo en la historia contemporánea. En esta primera parte se analizará el contexto histórico en el que se enmarca la insurrección en este pequeño pueblo gaditano y los detalles de la brutal represión por parte de las fuerzas del orden público republicanas.

Los sucesos que tuvieron lugar entre el 10 y el 12 de enero de 1933 han pasado a la historia como la Masacre de Casas Viejas, que conmocionó por la crudeza de la represión contra los jornaleros gaditanos a toda la sociedad española, y abrió una enorme crisis política en el gobierno de Manuel Azaña, que perdió numerosos apoyos políticos y que conduciría meses después a la caída del gobierno republicano-socialista.

  • Contexto histórico: República española

El 14 de abril de 1931 se había iniciado la Segunda República española, un régimen político único en Europa junto con la República alemana de Weimar, que ponían en práctica las recetas de la social-democracia incipiente en el periodo posterior a la Primera Guerra Mundial. El gobierno republicano puso en marcha unas medidas que trataban de instaurar un proyecto político burgués pacificador con una tendencia reformista y progresista. Por un lado calmaban los conatos revolucionarios de la numerosa clase obrera organizada y concienciada, y por otro lado, frenaban los procesos autoritarios y reaccionarios militaristas y fascistas, pretendiendo un gobierno conciliador para las clases medias.

El anarquismo español, representado fundamentalmente por la CNT-FAI[i], en un principio encontró favorable el nuevo marco de libertades que ofrecía la República para desarrollar las actividades libertarias, frente a la destronada monarquía de Alfonso XIII o la Dictadura de Primo de Rivera. Sin embargo, los anarquistas pronto comienzan a desconfiar de la República de tendencia burguesa, que promete reformas legales que no alcanzan las expectativas previstas por el pueblo y perpetua las desigualdades arraigadas en la sociedad española. Un buen ejemplo de esto mismo es la Ley de Reforma Agraria, impulsada por el ministro Marcelino Domingo y promulgada en septiembre de 1932, que pronto comienza a decepcionar a miles de trabajadores del campo, ya que no se cumplen las promesas sobre el reparto equitativo de tierras debido al poder fáctico de los latifundistas propietarios.

A finales de 1932 el movimiento anarquista opta por la vía insurreccional, poniendo en práctica lo que el libertario catalán, Joan García Oliver, llamaba la «gimnasia revolucionaria». Se promovió el 8 de enero de 1933 una huelga general, pero esta insurrección generalizada no tuvo un seguimiento muy amplio. El Ejército y la Guardia Civil tomaron posiciones estratégicas en los lugares donde se preveían desórdenes y los dirigentes anarquistas fueron detenidos. Más allá de algunos choques con las fuerzas del orden y barricadas en Barcelona, y levantamientos en pueblos aragoneses, valencianos y andaluces, no se logra despertar una revolución social. De hecho, la misma CNT, que no había convocado la huelga, muestra su solidaridad con los insurrectos, responsabiliza al gobierno de las actuaciones represivas, pero reconoce que la emancipación del pueblo deberá de otorgarse una organización mejor coordinada y más amplia.

  • Insurrección libertaria en Casasviejas

En la provincia de Cádiz hubo algunos comités anarquistas locales que protagonizaron levantamientos de campesinos, concretamente en la pequeña población de Casas Viejas, cercana a Medina Sidonia, la noche del 10 de enero y su inmediata madrugada, un grupo de campesinos afiliados a CNT iniciaron una insurrección en el pueblo. La mañana del 11 de enero rodearon el cuartel de la Guardia Civil, armados con escopetas y pistolas, donde se encontraban un sargento y tres guardias. Tras exigirles que se rindieran en nombre del comunismo libertario, se produjo un intercambio de disparos en el que el sargento y un guardia civil resultaron gravemente heridos, muriendo al día siguiente. Inmediatamente los anarquistas del municipio toman el ayuntamiento para deshacerse de los registros de propiedad de los latifundistas locales, además de comenzar a organizar la ocupación de las tierras para el pueblo.

Sin embargo, a media mañana de ese 11 de enero llegan noticias de la pronta llegada de un destacamento de doce guardias civiles al mando del sargento Anarte desde Medina Sidonia que liberara a los guardias civiles en el cuartel y tomaran el pueblo. En Jerez de la Frontera, una compañía de la Guardia de Asalto[ii] enviada por el gobierno republicano, y al mando del capitán Manuel Rojas[iii], fueron informados de que la línea telefónica en Casas Viejas había sido cortada. Un grupo de doce guardias de asalto y cuatro guardias civiles, al mando del teniente Gregorio Fernández Artal, se encaminaron a media tarde como refuerzo de los guardias civiles apostados ya en el pueblo. Temerosos de las represalias, muchos vecinos huyeron y otros se encerraron en sus casas, pero el recién llegado destacamento de guardias de asalto comenzó a detener a presuntos responsables del ataque al cuartel de la Guardia Civil, entre ellos Manuel Quijada, a quien supuestamente habían visto disparando a los guardias civiles. Después de golpes y torturas, dos vecinos acusaron a la familia de Francisco Cruz Gutiérrez, conocido en el pueblo como «Seisdedos», un carbonero de setenta y dos años, que frecuentaba con sus hijos y su yerno la sede del sindicato CNT en el pueblo.

El «Seisdedos» se había refugiado en su casa junto a su familia, una choza de barro y piedra con techo de paja. Viéndose acorralados y al intentar forzar la puerta las fuerzas del orden, los que se encontraban en el interior se defendieron disparando y un guardia de asalto cayó muerto. Esa misma noche, llegó al pueblo una unidad compuesta por cuarenta guardias de asalto, al mando del capitán Manuel Rojas, que había recibido la orden del Director de Seguridad en Madrid, Arturo Menéndez, para trasladarse desde Jerez y poner fin a la insurrección en el campo andaluz abriendo fuego «sin piedad contra todos los que dispararan contra las tropas».

El capitán Manuel Rojas, dio la orden de disparar cruelmente de madrugada hacia la choza donde se refugiaba la familia del «Seisdedos» y después la incendiaron. Además, dos de sus ocupantes huyendo del fuego fueron acribillados, y otras seis personas quedaron calcinadas en el interior de la choza, entre ellas el propio «Seisdedos», sus dos hijos, su yerno y su nuera. La única superviviente fue su nieta de dieciéis años, María Silva Cruz, conocida como «La Libertaria», que logró salvar la vida al salir de la choza con un niño en brazos antes del incendio. Esa madrugada el capitán Rojas envió un telegrama a Madrid anunciando que la insurrección había sido aplastada. Además, ordenó a tres patrullas que detuvieran a los militantes más destacados del pueblo y que dispararan ante quien se resistiera, a instancias de las informaciones aportadas por los caciques locales. Las doces personas detenidas fueron llevadas ante la choza calcinada y les mostraron al guardia de asalto muerto, a continuación el capitán Rojas ordenó el asesinato a sangre fría de inmediato de los que habían sido hechos prisioneros. A las pocas horas las fuerzas del orden público desplegadas abandonaron el pueblo, la masacre había finalizado con un saldo de diecinueve hombres, dos mujeres y un niño muertos.

Testimonio oral de la nieta superviviente de «Seisdedos», sobre los hechos que acaecieron aquella noche en el pueblo gaditano: «Cuando empezó el asedio yo estaba enfrente de la choza. Se me acercó un guardia civil para decirme que era una puta, que nosotros teníamos la culpa de todo y que me iba a reventar la tapa de los sesos… Después empezaron a gritar a quienes estaban en la cabaña. Les urgían a salir y a entregarse, aunque la puerta estaba abierta. Eran los guardias quienes no se atrevían a entrar por cobardes. Así que decidieron empezar a disparar y a prender fuego al techo de paja. Escuchábamos los alaridos de la gente y veíamos arder la choza. Se escuchaban terribles lamentos. También podía sentirse el olor a carne quemada. Había sangre por todas partes. ¡Qué horror!»

[i] CNT – Confederación Nacional del Trabajo, sindicato anarquista. FAI – Federación Anarquista Ibérica, organización revolucionaria.

[ii] Guardia de Asalto – Cuerpo policial español creado durante la Segunda República para el mantenimiento del orden público, asegurándose su fidelidad al régimen republicano.

[iii] Manuel Rojas – Este capitán de la Guardia de Asalto, fue protagonista posteriormente en la sublevación y represión Franquista en Andalucía.

El amor romántico es perjudicial para nuestra salud. Autogestión de las emociones afectivas

El amor romántico es una creencia cultural y social asentada en una serie de mitos, formulada de tal manera que aparece como una verdad eterna, por encima de cualquier razonamiento lógico y que construye la supuesta verdadera naturaleza del amor. En realidad, se trata de un conjunto de percepciones ficticias y engañosas que apuntalan el establecimiento de falsas expectativas amorosas o relaciones basadas en la desigualdad, y que conducen irremediablemente a la frustración, al fracaso afectivo y a la violencia.

Mitos del amor romántico

Algunos de estos mitos son la fe ciega en el destino y la existencia de una media naranja predestinada para cada persona; el mito del emparejamiento heterosexual y monógamo con exclusividad como algo imperecedero a lo largo de la historia de los seres humanos; el mito de los celos como algo positivo y que refuerza una pareja; el mito de que el amor todo lo puede y es necesario sacrificarse y crear un armazón hermético de unicidad; el mito de los llamados problemillas de pareja o discusiones y que los polos opuestos se atraen; y por último el mito de que amor y enamoramiento son equivalentes.

Todos estos mitos están íntimamente relacionados entre sí, conforman un todo fuertemente arraigado en el imaginario colectivo, aunque algunos tienen un mayor potencial de peligrosidad y en un terreno emocional correctamente abonado, puede construirse el espacio idóneo para la manipulación y las agresiones –no referidas a las físicas, aunque también se incluyen–.

Reconstruir sobre la igualdad nuestras relaciones

Para ir desgranando paulatinamente estas referencias del amor romántico, comenzaré diciendo que es absolutamente incompatible una relación afectiva si el vínculo que se establece se sienta sobre la desigualdad. En la totalidad de los casos en nuestras sociedades estructuradas bajo este paradigma, las relaciones se asientan desgraciadamente en una desigualdad sistémica conocida como heteropatriarcado. Esto quiere decir, que debemos atrevernos a conocer y analizar cuidadosamente esta creencia del amor romántico, para comenzar a construir relaciones afectivas basadas en la igualdad y el respeto.

Este gigantesco paso exige como piedra angular de nuestro nuevo objetivo hacer introspección sobre nosotrxs mismxs, y descubrir profundamente nuestras emociones y deseos, asignatura completamente pendiente en nuestro desarrollo educativo. Una sana educación afectivo-sexual debe incluir el aprendizaje profundo de nuestras emociones y saber gestionarlas responsablemente de manera personal y junto con las personas que nos rodean. Esta creencia romántica no es algo de lo que sentirse culpable o asustadx por no saber cómo salir de la toxicidad que genera, es normal la confusión y sentirnos con frustración o ansiedad, pero recordemos que con amigxs siempre es más sencillo y las soluciones colectivas basadas en la confianza son mucho más duraderas y estables.

Cuando estamos inmersxs en la creencia del amor romántico, habitualmente nos embarcamos en relaciones afectivas que miran nuestros ombligos, no comunicamos sinceramente porque no se nos enseña a hablar con libertad de nuestras emociones, no poseemos las herramientas adecuadas, y de esta manera cada persona en esa relación tirará hacia sus deseos individualmente.

No debemos vivir para otras personas sacrificándonos continuamente, y mucho menos para una media naranja inexistente, tenemos que aprender a amar libremente, y querernos a nosotrxs mismxs es el primer reto ante el cual nos situamos. El amor no es condicional, si está condicionado es opresión, y por lo tanto algún día nos cansamos de esa opresión. Aprendamos a amarnos pero de verdad, sin comparaciones, sin establecer vínculos entre las maneras de amar y situaciones completamente distintas. No nos dejemos decepcionar siempre en esta vida creando expectativas para absolutamente todo, permitamos la espontaneidad en nuestras experiencias cotidianas y recibamos abiertamente sin esperar algo predeterminado.

Tal y como ya apuntaba, no considero que las relaciones afectivas sean comparables, no es mensurable porque cada persona en una fase de su vida no tiene por qué amar de igual manera, ni en los mismos términos, estamos en una evolución constante. Tampoco se puede comparar la intensidad con la que se quiere a personas distintas, pues los lazos afectivos que tendemos con cada persona tienen características diversas, de esta manera es completamente cierto que se puede querer a varias personas a la vez.

Poliamor, compersión y otras cuestiones amatorias

El amor no es eterno, pero sí es un recurso ilimitado y la naturaleza humana es proclive a la poliamoría; la exclusividad y los celos impuestos por el amor romántico rompen el apacible devenir de las relaciones libres que podríamos disfrutar las personas. Querer a otras personas siempre suma exponencialmente, nunca resta, y por ello frente a esto situamos la compersión, un estado empático de felicidad experimentado cuando un amante disfruta de otra relación. En ocasiones las experiencias poliamorosas que tratamos de crear pueden no tener el resultado que esperábamos a la primera, no nos defraudemos por ello, porque muchas veces aún no estamos preparadxs por el bagaje que arrastramos del amor romántico. Se trata de ir descubriéndonos sin prisa y sentar las bases de cómo queremos amar en un futuro tras deconstruirnos los malos vicios que iremos dejando atrás.

Si creamos relaciones basadas en la monogamia, y con una base de nula comunicación de deseos y sentimientos, al final se acabará rompiendo el contrato, pero la raíz del problema está en la estructura de género y sexual, las personas son infieles porque no entienden en qué se fundamentan conceptualmente las relaciones humanas. El problema es la ideología cultural, no los actos individuales.

Si se aspira continuamente a una relación como las representadas en las películas, entonces acabaremos frustradxs, porque la ficción genera patrones a seguir, pero la realidad amorosa es otra distinta, y debemos crearla nosotrxs mismxs, según nuestra libre necesidad emocional, no reproducir lo que podemos comprobar que no funciona en la mayoría de casos.

Si siguiendo ese modelo romántico exigimos que nos amen exclusivamente como nosotrxs queramos, entonces estamos volcando la balanza hacia nuestro lado con condiciones, y si un vínculo que debería ser libre se desequilibra se transforma en desigual, y entonces no es amor ya, porque para que sea amor ha de ser libre, quizá lo otro sea  rutina, sumisión, lástima, temor…

Conclusiones prácticas en nuestra realidad

Es completamente cierto que en la teoría se puede ver muy claro y declararnos decididamente opuestos a estos mitos románticos, pero en la práctica esta creencia es sumamente invisible y alcanza todos los niveles de nuestra vida, colonizando nuestro lenguaje, nuestro pensamiento y por lo tanto, también nuestra actitud. Son puntos extremadamente nocivos y lo único que consiguen es que construyamos nuestro concepto de amor en torno a falsas ideas de lo que no es en realidad.

Ve viviendo y evolucionando según tus necesidades emocionales, ámate y ama libre a personas que tengas alrededor, desea tu cuerpo y desea libremente a personas de tu confianza. Muchas veces si hacemos caso de lo que nuestra cabeza nos indique, nos estará dando las pistas necesarias para saber con quién podremos compartir un vínculo saludable y placentero.

Concluyendo, creo  que el amor romántico convencional que nos enseñan desde pequeñxs y que la mayoría reproducimos porque creemos que no existe otra alternativa, o porque nos hemos acostumbrado cómodamente a ello, en una infinidad de casos, y unido hacia la falta de comunicación sobre sexualidad y emociones, consigue que la mayoría de las relaciones afectivo-sexuales que establecemos sean nefastas para nuestra salud mental. El amor romántico es una herramienta más de opresión hacia todxs nosotrxs.

A todas aquellas personas que hayan iniciado su experiencia personal con el feminismo como herramienta de liberación, y para lograr la igualdad de género, saquemos la teoría a la calle, a nuestros grupos de amigxs, en nuestras conversaciones, y pongamos en práctica aquellos conceptos que tan rápido estamos asumiendo como nuestros.

 

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