La poeta muerta

La morbosa y libérrima
enamorada de la vida
en un mundo al revés.
Se atrevió a pensar
y a gozar su placer
por amor al arte.

La valiente e inquieta
miró de frente,
más allá de los barrotes.
Desnudó su alma
escupiendo sobre
los golpes de tortura.

La vital e irreverente
ansiaba escribir su camino
en ventanas abiertas.
Era pájaro
y voló muy alto,
hasta las nubes de su recuerdo.

 

Poema dedicado a Patricia Heras, en el sexto aniversario de su muerte el 26 de abril de 2011. Ella fue condenada a tres años de prisión por el caso 4F en Barcelona, narrado ampliamente en el documental ‘Ciutat Morta‘. Tras seis meses en prisión, Patricia se suicidó en su casa en un permiso penitenciario. Que este poema sirva como memoria a la inolvidable huella en sus amigos y amigas.

La izquierda revolucionaria estamos fuera de juego

Es posible que encontréis el título de este texto demasiado osado, falto de un análisis pormenorizado, o incluso, una mala idea difundir una sentencia tan abrumadoramente negativa para nuestras expectativas políticas. A través de este artículo intento sentar bases de reflexión para que encontremos en esta frase demoledora el potencial suficiente para cambiar radicalmente la situación actual que tenemos delante.

Probablemente muchas personas os hayáis enterado que este domingo por la noche hubo elecciones presidenciales en Francia, y si bien, mi preocupación por el sistema electoral o las cifras parlamentarias es más bien escasa, sí aspiro a sacar conclusiones en clave socio-política que pueden interesarnos al pueblo trabajador. La realidad práctica de la política legislativa me ha llevado a descreer bastante joven de las posibilidades reales de unas instituciones inservibles para generar una transformación palpable para las personas que día tras día nos levantamos a trabajar incansablemente para sobrevivir. Sin embargo, por más que estas instituciones políticas no respondan a las necesidades colectivas de la gente, me parece un error no analizar convenientemente estas dinámicas sociológicas. Una vez conocidos los resultados de las mencionadas elecciones francesas, y sabiendo que el sistema electoral francés se basa en dos elecciones consecutivas, los medios generalistas proclamaron vencedores de los mismos a Enmanuel Macron y a Marine Le Pen, que tendrán que enfrentarse en una segunda vuelta. Para estar mejor informados/as conozcamos mejor a estos dos representantes:

Marine Le Pen es una abogada francesa, presidenta del Frente Nacional, sucesora e hija de Jean-Marie Le Pen, ex político y veterano militar de los paracaidistas franceses de la Legión Extranjera que participó en varios conflictos bélicos contra los procesos emancipatorios y anticolonialistas en Indochina (1953), en Suez (1956) o en Argelia (1957). Su partido tiene un ideario revestido de antiliberalismo popular y ultranacionalismo, que esconden un peligroso discurso xenófobo, autoritario y socialmente intolerante con cualquier minoría discriminada.

Enmanuel Macron es un alto funcionario francés, especialista en inversión bancaria que acabó siendo socio en la Banca Rothschild, hasta llegar a formar parte del gobierno de François Hollande como Ministro de Economía, entre otras cosas impulsando la Reforma Laboral francesa que llevó a protestas en las calles a cientos de miles de personas de clase trabajadora. Defensor de la ideología neoliberal que intenta retratar las bondades de un capitalismo como mejor sistema posible, obviando la incompatibilidad de este con la vida humana como demuestra nuestra cotidianeidad internacional.

Por lo tanto, nos encontramos con que los dos máximos vencedores de dichas elecciones francesas son una persona que radica su discurso en presentar como un bien social el neoliberalismo y otra que defiende un discurso nacionalista y xenófobo. Esto nos lleva a preguntarnos dónde se encuentra por lo tanto el discurso de la izquierda revolucionaria, y por este no me refiero al representado por el candidato Melenchon, a esa izquierda progresista que se atrinchera en la social-democracia ante el impetuoso avance de los otros dos actores. La confrontación social no la estamos presentando desde hace ya bastantes años la izquierda transformadora, sino que los actores protagonistas en este mundo son el liberalismo y el nacionalismo, son estos los que protagonizan todo el discurso social, que se asienta sobre el imaginario de todas las personas y se expresa diariamente en nuestras actitudes.

No es raro encontrarnos a muchos familiares y amigos o amigas, con quienes en cualquier conversación sobre temática socio-política, las soluciones a los problemas reales que sufrimos los/as trabajadores/as fluctúan sobre dos ejes mayoritariamente: por un lado entre el individualismo competitivo que nos impone el mundo laboral y los méritos que suponen la acumulación de títulos universitarios perdiendo de vista un verdadero sentido de lo común; y por otro lado la defensa de un ideal profundamente nacionalista, de privilegios sociales intolerantes y una postura intransigente contra las minorías, que destierra de nuestra actitud la empatía y convivencia social sana. El discurso de izquierdas no está presentando batalla, la gente en la calle no plantea como solución a los problemas cotidianos apoyarse en sus semejantes. Solemos ver a otras personas, bien como competidoras o bien como invasoras de una construcción cultural defendida a ultranza sin cuestionarnos que se trata de una construcción social que responde a intereses que no son los nuestros. No imaginan una autoorganización en las comunidades barriales o locales para construir soluciones aquí y ahora, y no esperar a un futuro inexistente en que nos las entregarán en bandeja. La gente ha perdido esperanzas en actuar desde un pensamiento de izquierdas, y parecemos atrapados en esta confrontación entre liberalismo y nacionalismo.

Una aplastante victoria del capitalismo ha sido encontrar su éxito en la globalización, es decir, en el internacionalismo del capital. De esta manera, el discurso de izquierdas quedó naufragando a la deriva, completamente noqueado, pues el neoliberalismo habría fagocitado su principal valedor, el apoyo internacionalista de la clase trabajadora, utilizándolo en favor de los beneficios de la economía de mercado. Ante esta situación, y tras la grave crisis económica mundial que llevamos arrastrando ya casi una década y que está dejando al pueblo trabajador en una posición de desamparo y precariedad, reaparecen las viejas recetas nacionalistas y autoritarias, pero como también históricamente irrumpieron, disfrazando su discurso de social y popular. Es por eso que afirmo, por lo tanto, que la balanza de los discursos y acciones políticas actuales solamente se batallan entre estos dos actores. Aquellas personas que queremos actuar desde una actitud social de izquierda libertaria, muchas veces sentimos encontrarnos ante un enorme muro delante que nos conduce a quedarnos en nuestras zonas de confort activista, o bien tratando de construir proyectos limitados y reducidos a un grupo, pero no con aspiraciones sociales amplias.

Desde hace algunos años, y bien podemos analizarlo si vemos la clase de movilizaciones que hemos llevado a cabo, nos encontramos en una postura completamente reactiva. Esperamos a recibir golpes en nuestro día a día: desahucios, despidos y precariedad, detenciones por delitos surrealistas, una sanidad deplorable… Creamos estructuras de apoyo que sirvan para reajustar o frenar estos palos que nos da el capitalismo cotidianamente, acabamos sumidos en una doctrina del shock, puesto que el impacto social es abrumador y deshace nuestro potencial activo. No tenemos tiempo, ni compromiso social, ni fuerzas emocionales para presentar una lucha que active la confrontación donde se encuentra el centro neurálgico de nuestros problemas. Quizá sea el momento determinante de pararnos a pensar si es sostenible para nosotros/as como comunidad social continuar retrocediendo. Tenemos capitalismo para rato, y además, el único actor que le hace frente es ese nacionalismo autoritario, con lo cual nos deja a las clases populares de izquierda revolucionaria fuera del juego político y social, han exiliado nuestro discurso de izquierda transformadora. Sin una actitud nostálgica de un pasado que no regresará por arte de magia, porque el contexto social es completamente distinto, debemos recuperar la acción desde la izquierda revolucionaria con aspiraciones sociales, creérnoslo nosotros/as mismos/as y generar unas amplias bases de autogestión, solidaridad y autoorganizaciones con el objetivo de arrebatar espacios en nuestras vidas a las instituciones oficiales y enfrentándonos al discurso de los grupos sociales fascistas y xenófobos.

Desatomizar lo atomizado. Las claves para comprender el anarquismo social

 

Hace poco la Federación Anarquista de Gran Canaria, compartía con nosotros/as por las redes sociales unas interesantes características que ayudasen a comprender de manera sencilla a qué nos referimos más o menos cuando hablamos de anarquismo social:

  1. Son colectivos y proyectos que, sin importar la estructura, nuevos o viejos, se definen por su trabajo más que por corriente ideológica.
  2. Generar teoría les importa mucho menos que a sus antecesores. Prima el trabajo y la práctica y es esta la que define el discurso.
  3. Su marco de actuación es el barrio o el pueblo, y no los clubes cerrados.
  4. Su militancia no es para los afines ideológicos. Militan con la gente del barrio.
  5. El identitarismo anarquista no es lo suyo. El anarquismo es más bien una práctica que una identidad excluyente.
  6. Trabajan en las necesidades básicas. En laboral, vivienda, etc. Y en problemas que afectan al barrio.
  7. Participan en luchas populares con intención de radicalizarlas.
  8. Detrás de su actividad hay un objetivo revolucionario. La idea de crear tejido para poder gestionar recursos de forma directa.
  9. Se niegan a comprar el discurso institucionalista y partidista que promueve alianzas con el poder y prefieren construir desde abajo.

 

Sobre la atomización del anarquismo.

Los ataques de estos últimos años al movimiento libertario reflejan que la clase dominante lo ve débil y atomizado, aunque el anarquismo como pensamiento transformador tenga un potencial social y político fundamental. Encontremos las claves en los puntos arriba expuestos, y trabajemos unas estrategias claras para hacer de nuevo del anarquismo un movimiento amplio.

La atomización refleja una ausencia de unidad, y la mayor de las flaquezas es la falta de encuentro, por lo que deberemos indagar espacios comunes de coordinación y sobre todo acercarnos a conocer otros proyectos. Esforzarnos por salir de nuestros espacios de confort militantes y mezclarnos en eventos que no supongan una continua demostración de autorreferencialismo libertario. Si creemos verdaderamente en el anarquismo como herramienta de transformación social profunda a todos los niveles, nuestra actuación más importante debe ser en este ámbito, debemos conquistar los espacios sociales cotidianos, lúdicos, deportivos etc…, y generar dinámicas comunes. Un paso en esta dirección podría ser recuperar el concepto nacido hace pocos años tras el movimiento 15M, las asambleas interbarrios o interpueblos, que podrían ser relanzadas pues su potencial tiene mucho que aportar a la configuración de comunidades locales que se establezcan como un contrapoder real a las instituciones municipales.

Padecemos de sobremilitancia en muchísimos aspectos de nuestra vida activista, lo que nos traslada a un evidente cansancio, a la desconfianza en los grupos de personas y en los proyectos, pero sobre todo nos impide reconocer los pequeños hechos libertarios en la cotidianeidad, que serían aquellos puntos que más tendríamos que potenciar como ejemplo y referente social. Este alejamiento de la realidad social nos conduce a la creación de guetos ideológicos, profundamente elitistas, donde nos puede separar la estética en ocasiones, y con un lenguaje distanciado de las clases populares. Nos quedamos en espacios de confort del militante político, donde generamos dinámicas poco abiertas a la inclusión de compañeros y compañeras que no manejen nuestros códigos, y tampoco dotamos de herramientas de análisis sencillas para dar a entender fácilmente nuestras reflexiones ideológicas. Se hace fundamental bajar del nivel del mundo de las ideas y hacer un anarquismo práctico, construyendo una didáctica transformadora con objetivo de convergencia entre los movimientos populares cuyas pretensiones sean el empoderamiento y la horizontalidad, y no la conquista de las instituciones.

La mejor propaganda es el mismo hecho, hacer mientras caminamos y construimos proyectos reilusionantes vinculados a las necesidades sociales, economía alternativa, pedagogía libre, es decir, generar alternativas sociales reales. Encontrar el espacio común para germinar trabajo cuyo fruto sea construido desde abajo, desde las personas de una comunidad local, rompiendo los estrechos límites de nuestros colectivos minoritarios y conectando con la práctica social. Una estrategia clara debería trascender nuestra participación individual a la realidad social que nos rodea, atendiendo a los problemas comunes. Volver a poner en valor las herramientas que ofrece el anarquismo en las luchas anticarcelarias, psiquiatría y salud mental, laboral… Nuestra realidad no es aislada, pero necesita de un gran movimiento de base y una reorganización amplia, encontrando sinergias con otros grupos semejantes. De poco sirve tener una nostalgia mítica del pasado, o una tentación paternalista con la sociedad. Falta muchas veces verdadero compromiso e implicación real, debiendo asumir las consecuencias de nuestras acciones dirigidas a dar respuestas a las problemáticas de la clase trabajadora.

Con algunas aportaciones y colaboración de la Federación Anarquista de Gran Canaria (FAGC)

@FAGC_Anarquista

[Película] ¿Quién puede matar a un niño?

¿Quién puede matar a un niño? es una película española del año 1976, dirigida por Narciso Ibáñez Serrador, y basada en la novela El juego de los niños de Juan José Plans, siendo esta la segunda y, última cinta dirigida por Ibáñez Serrador. Actualmente, este largometraje constituye uno de los más celebrados del género de terror en el cine español.

Tom y Evelyn son una pareja de turistas ingleses que llegan a una población costera española para disfrutar de sus vacaciones. Deciden alquilar una barca para visitar una pequeña isla en la que él había estado cuando era más joven. Su sorpresa será grande cuando descubran que los únicos habitantes de la isla son niños, unos niños que, animados por una misteriosa fuerza hipnótica, se rebelan contra los adultos y les asesinan.

Sin duda alguna es un clásico del cine de terror español, posiblemente uno de sus máximos exponentes, pues la elección del escenario en una pequeña isla mediterránea con sus casas bañadas en cal es sencillamente asombrosa. Destaca también la inquietante utilización de la música, y un estupendo clímax que juega perfectamente con las perspectivas creadas por el mismo título de la película, construyendo un notbale thriller psicológico. La banda sonora compuesta por Waldo de los Ríos para esta película, recuerda mucho a la que Krzysztof Komeda compuso para la película La semilla del diablo (1968) de Roman Polanski.

Desde que los protagonistas pongan un pie en la isla, nos inundará una sensación continua de ansiedad y un terror psicológico envidiables en el género del terror. Se construye paulatinamente el agobio, la amenaza, el acorralamiento, y la muerte.

Debido al contenido truculento de esta película, en algunos países la misma fue estrenada con cortes (como por ejemplo Argentina, Australia, Francia, Suecia y Estados Unidos) cuando no fue prohibida (como sucedió en Islandia y Finlandia aunque, en el país escandinavo, la película finalmente se estrenó en 2006, como parte del Night Visions Film Festival de ese año).

La película comienza con una serie de imágenes reales sobre tragedias caídas sobre los niños por la guerra y el hambre por lo que se sugiere, con dichas imágenes presentadas a modo de documental, que los niños se vengan de los adultos de esa manera, aunque queda bastante abierta dicha interpretación. Realmente el propio título del filme nos plantea una cuestión ética de gran profundidad, pero la realidad social y política, es decir, el trato dado a la infancia por parte de las personas adultas decanta el análisis claramente. La protección a la infancia se queda en papel mojado, como una entelequia social, y además utilizado hipócritamente en muchos discursos humanistas en el marco del derecho internacional.

Con maltrato no hay trato: Huelga de hambre de mujeres en Sol

Hace ya más de una semana que ocho mujeres se pusieron en huelga de hambre y ocuparon el espacio urbano de la Puerta del Sol de Madrid para romper la invisibilización a la que las aboca el patriarcado como estructura de sometimiento hacia la mujer.

Su reivindicación es bien clara: otorgarle protagonismo a una lucha eficaz y comprometida contra la violencia de género. Poseen un manifiesto con veinticinco puntos de carácter legal, pero también con fundamentales contenidos de raíces sociales y culturales. Debemos entender que la violencia contra las mujeres actúa como una apisonadora estructural de un sistema que discrimina explícita e implícitamente a las mujeres.

Sus nombres son Gloria, Martina, Patricia, Marian, Susana, Sara, Sonia y Celia; y representan a todas las mujeres asesinadas, maltratadas, violadas o que sufran cotidianamente cualquier represión de género sobre ellas. Convencidas de la importancia de abrir definitivamente una brecha en la historia de las desigualdades, no desistirán hasta lograr sus objetivos. Aunque encuentran el apoyo general de las personas que se acercan a solidarizarse con ellas, el apoyo solo de palabra no es suficiente, porque el patriarcado se quiebra solo con hechos.

Nos parece fundamental difundir su lucha, que va de la mano de cualquier otra lucha de los movimientos sociales y populares, pues el feminismo como herramienta de emancipación de las mujeres, debe impregnar nuestras acciones políticas a todos los niveles. Con esta iniciativa, estas mujeres nos demuestran que la lucha es el único camino, dándonos una lección a toda la sociedad para tomar conciencia y movernos sinceramente para construir la igualdad.

También queremos comentar que en esta situación, la sororidad y el apoyo entre mujeres y colectivos feministas, resulta imprescindible. A tan solo menos de un mes de celebrarse el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, se están organizando ya numerosas movilizaciones a nivel mundial, e incluso se está tratando de potenciar la iniciativa de un paro internacional de mujeres.

Estas mujeres, lejos de ser mártires ni heroínas, con su campaña suponen un ejemplo de empoderamiento feminista, y han lanzado la campaña “Todas a Sol”, invitando a unirse a más mujeres, porque tal y como afirman ellas mismas, ‘nos siguen matando, y a gran parte de la sociedad parece no importarle’.

[Película] Starship Troopers: Las brigadas del espacio

Starship Troopers: Las brigadas del espacio, es una película de ciencia ficción galáctica dirigida por Paul Verhoeven, escrita por Edward Neumeier, y protagonizada por Casper Van Dien, Michael Ironside, Dina Meyer y Denise Richards. Fue estrenada en noviembre de 1997. Está basada en la novela homónima de Robert A. Heinlein, de 1959. Estuvo nominada a los Premios Oscar por los Mejores efectos visuales. La película fue continuada o completada por una serie de animación llamada Roughnecks: Starship Troopers Chronicles, en el año 1999.

En una sociedad futura, se arenga a los estudiantes para que se alisten en el ejército y se conviertan en ciudadanos. Johnny Rico se alista para seguir a su novia, mientras ella se convierte en piloto de aeronave, él acabará participando como soldado de infantería en una cruenta guerra contra los insectos del planeta Klendathu.

Se construye una historia tremendamente simple inspirada en la novela homónima, y sobre una fuerte crítica al contexto militarista inspirado en la Guerra Fría del siglo XX, que tiene como resultado una aventura espacial y de escenas de acción profundamente entretenida. Una película de ciencia-ficción muy pasada de rosca, con interpretaciones intencionadamente malas hechas aposta para brillar, y unos efectos visuales muy atractivos. Convertida en película de culto de los años 90, parodia los filmes de acción belicista, tratándose de una mordaz sátira contra ese cine de acción estadounidense estandarizado. Toda esa atmósfera que tiene la película de absurdo y cutre, desde sus  personajes cliché, el discurso inverosímil de los noticiarios, o las juergas de los marines… es completamente intencionado, representado en escena para parodiar los arquetipos de estas películas y entretener construyendo un espectáculo divertido y delirante.

No obstante, siempre ha sido una película bastante incomprendida e infravalorada, porque no siempre se han querido entender sus críticas, y su humor sencillamente expresado, ha sido encasillado en la lista de innumerables filmes convencionales de este género, sin caer en la cuenta de que es en realidad una buena sátira del cine comercial.

Sobre las temáticas que se pueden observar en la película, podemos extraer múltiples interpretaciones. Empezando primeramente por el concepto de ciudadanía como un individuo superior al resto de personas de la sociedad, la diferencia explícita de las clases sociales estructurada en un régimen de carácter militar y fascista, o la supremacía imperialista de los seres humanos que luchan contra los bichos a los que consideran inferiores a todos los niveles.

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