Architects

Los cambios de tendencias vienen siempre primero por un cambio en sí mismo, de las circunstancias y del entorno. Seguramente, te hayas sentido alguna vez identificade con una canción porque describe algún acontecimiento importante en tu vida, y eso me pasa a mí y a muchas otras personas. En mi caso es esta canción de Rise Against titulado Architects que comparto con vosotras, cuya letra traduzco aproximadamente a continuación del vídeo con las letras en inglés…

¿Ya no quedan más luchadores ahora?
¿Somos la generación que habíamos estado esperandolos?
¿Estamos pacientemente en ascuas, esperando a ser salvados?

Nuestros héroes e iconos se han moderado con la edad
Siguiendo las reglas que una vez ellos desobedecieron
Ahora son dirigidos cuando ellos solían marcar el camino.

[Estribillo]
¿Aun crees en todo aquello
que sostuviste antes?
¿Estás ahí fuera en las primeras líneas
o en casa haciendo las cuentas?

¿Y te preocupa ser la capa
de ladrillos que selle tu destino?
¿O quizás prefieras ser el arquitecto
de aquello que podríamos crear?

Ellos diseñaron los planos, sentaron una base.
Soluciones concretas para ralentizar nuestra decadencia
pero cuando se fueron
¿Quién mierdas irá a sustituirles?

Sí, ¿serán los cínicos, los abundantes críticos?
el cliché apático, desmayado en el suelo
Ese confiado cómplice
a quien ignoran colectivamente.

[Estribillo]

¿No recuerdas cuando eras joven
y quisiste prenderle fuego al mundo?
En en fondo, sé que lo recuerdas.

¿Y no recuerdas cuando éramos jóvenes
y quisimos prenderle fuego al mundo?
Porque todavía lo soy y lo recuerdo.

No lo dudes, no tenemos miedo
de aguantar la carga de repetir lo que están pensando en todo momento
Subamos las apuestas sobre el desafío que hicimos
Decidamos ser los arquitectos, los dueños de nuestro destino.

Sí, todavía creemos en aquellas cosas
que sostuvimos antes
Y todo aquello que hemos visto aquí
quizá aún más.

Y sé que no somos los últimos
ni tampoco los primeros
Y sin arrepentimiento,
seguimos estando detrás de cada palabra.

———

De hecho, esta canción es, según un espontáneo, una respuesta a I was a teenager anarchist. Para mí, representa la superación de ese infantilismo anarquista que nada se involucra en lo político-social y es parte de una subcultura, ese anarquismo que hablaba de fuego, libertad, barricadas y revolución, que no son más que sueños húmedos de la efímera adolescencia, y que tras pasar este período, llegamos a la mayoría de edad y todas esas tonterías se nos va pasando ya que cada vez más nos vemos obligadas a buscar un trabajo para sobrevivir. No solo eso, cuando las expectativas chocan con la realidad, nos llega la frustración ya que dicha realidad es completamente distinta a las expectativas, y de allí comenzamos a desechar todo aquello en lo que habíamos creído. Aunque en el fondo mantengamos esa semilla revolucionaria, empezamos a ver las cosas de otra manera, al menos yo: menos emocionalmente y más racionalmente.

Y es que cuando tomé contacto por primera vez con el anarquismo, fue por lo subcultural y todo ese panfletarismo incendiario. Estuve un tiempo flipándome con esas tonterías e incluso llegué a tragar el discurso nihilista, aunque por poco tiempo, porque todo aquello no era más que literatura incendiaria radicaloide. Rompí con todo ello tras debates con otros compañeros y me di cuenta que la realidad es otra cosa, y que no se cambia con fuego y la vida pirata, sino a través de la lucha social y de la articulación política del anarquismo. Obviamente, las interpretaciones que acabo de hacer son plenamente subjetivas.

El anarquismo ante el cierre del ciclo electoral

El ciclo electoral de este año va a tocar pronto su fin. Desde las elecciones Europeas, pasando por las municipales y ahora, se nos viene encima las generales. La apuesta por el asalto insticional de los movimientos sociales tras el cierre del ciclo de movilizaciones del 15M pronto verá su estancamiento y fracaso. A pesar de los ayuntamientos ganados por las candidaturas ciudadanas como el de Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña, y algunos más, están teniendo poco margen de maniobra y en el caso de Madrid, están llegando las decepciones, como por ejemplo con esa oficina antidesahucios que no atiende casos de desahucios por alquiler. En buena parte de las medidas tomadas por estos ayuntamientos, se perciben como lentas y en ocasiones, insuficientes. Ahora se acercan las elecciones generales del 20D, donde en algunas encuestas ponen a Ciudadanos, el partido de una derecha renovada, algo ligeramente por encima de Podemos. Se especula que el PP podría gobernar pactando con C’s o con el PSOE. Podemos parece que quedaría en la oposición, o ni llega. El caso es que después de las elecciones la coyuntura cambiará y qué papel nos tocará jugar.

Primero, comencemos por superar las tendencias autodestructivas y derroteras a causa de la influencia de los valores individualistas del neoliberalismo, y luego la inercia de las campañas por la abstención activa. Cada vez que se acercan las elecciones respondemos con lo mismo una y otra vez, sin llevar a cabo una batería de propuestas alternativas enfocadas a potenciar el movimiento popular y la posibilidad de elaborar unas hojas de ruta de ofensiva, sin siquiera pretender articularnos políticamente como movimiento y fuerza política. Cada vez estoy más convencido de que esa abstención activa solo sirve para lavarse las conciencias ante la farsa electoral. En sí mismo, no estoy en contra de quien esté convencida de abstenerse por motivos de conciencia ideológica, ética y/o política, pero no podemos conformarnos con eso. La clave es que se nos presenta un futuro inmediato en que la ilusión del asalto a las instituciones se va a desvanecer (si es que ya está ocurriendo), y que ante las derrotas de las izquierdas, quedará el neoliberalismo y el fascismo. Para superar las sensaciones de derrota y las tendencias autodestructivas, es imprescindible el dejar de ir a la deriva en estos mares revueltos renunciando a disputar nuestro hueco en el espacio social y político. Tomemos el timón de una vez y pongamos rumbo a nuestro barco, pasemos del voluntarismo y las inercias a la responsabilidad política, es decir, abordar los problemas actuales a través de una política que apunte a la revolución social y a la conquista por lo existente desde la lucha de clases. He aquí una serie de propuestas e ideas a debatir y desarrollar desde lo libertario;

En cuanto a la cuestión interna

Durante este último año, el anarquismo está experimentando un cambio de tendencias y comienzan a darse procesos de debates internos y surgen nuevas dinámicas de actuación que viran hacia la inserción social y la construcción de una línea política. Este proceso se da en el Estado español con organizaciones de tendencia como la FEL en varios puntos del territorio español y Liza en el ámbito gallego, y organizaciones políticas como Embat en Catalunya y Apoyo Mutuo que pretende ser a nivel nacional. Luego cabría mencionar a la CNT que están organizando su XI congreso este mes de diciembre, y CGT, continuando con su andadura en lo sindical. Cabe mencionar también a la FAGC por su gran labor en la lucha por la vivienda digna a través de los realojos y expropiaciones de viviendas. Durante este año se han detectado los problemas que surgen al pasar al terreno de la praxis y estamos viendo las carencias que tenemos. Es momento de que vayamos encontrando soluciones y vayamos logrando experiencias militantes, a la vez que generemos aportaciones teóricas a partir de estas experiencias y los procesos de debates que se dan y se darán. Ante este nuevo ciclo, las tareas que nos competen como anarquistas que aspiramos a construir un movimiento revolucionario serían, por ejemplo, éstas:

La formación es imprescindible, pero no nos sirve la formación por la formación, sino la formación destinado a un objetivo concreto, que en nuestro caso es la construcción de la tendencia revolucionaria del anarquismo, pasando también por un cambio en nuestra cultura militante. Para ello, es necesario la creación de itinerarios formativos específicos en los siguientes aspectos: como por ejemplo, sobre teoría revolucionaria, historia del movimiento obrero y el papel del anarquismo en ella; sobre estructura orgánica interna de nuestras organizaciones, las experiencias militantes, la comunicación y las relaciones con el entorno, etc. Interesante es mencionar esta serie de Introducción al Anarquismo (I, II, III, IV y V), donde se abrirá un proceso de debate y hay aportaciones de material formativo al respecto.

Ir perfilando el modelo de sociedad que queremos trabajando estos campos: sistema político y política económica, marco de relaciones laborales, ordenación del territorio y gestión de los recursos, gestión comunitaria de los servicios públicos, la autodeterminación de los pueblos, el empoderamiento de la mujer, las cuestiones culturales y étnicas, relaciones internacionales con otros pueblos oprimidos, migración… que constituirían primero un proyecto de país y luego nuestro proyecto político socialista libertario: socialización de los medios de producción y los instrumentos de trabajo, administración política democrática, descentralización de la ordenación del territorio, soberanía alimentaria…

Elaborar los programas y hojas de ruta acordes al proyecto político que queremos construir y trazar la línea política, estratégica y de actuación comunes a seguir e implementar en conjunto con el movimiento popular. En otras palabras, articular políticamente el anarquismo e intervenir como actor político y social en la coyuntura dada.

Relaciones internacionales. En un mundo globalizado, también sería positivo tener contactos en otros países para intercambiar experiencias o aprender de movimientos revolucionarios como el kurdo en Rojava y Bakur (Kurdistán norte).

Creación de una línea gráfica atractiva y fácilmente identificable con nuestro proyecto político, nuestras organizaciones, nuestro discurso y nuestra tendencia, además de una estrategia comunicativa renovada que apunte a la inserción social y a la visibilización de nuestra alternativa política en el movimiento popular y entre la clase trabajadora. Además, necesitaremos tener contactos con periodistas que puedan darnos más cobertura mediática, y no hablo solo de crear nuestros medios que sean solventes y vayan haciéndose hueco en el espacio mediático.

Dotación de las estructuras necesarias para llevar a cabo nuestras tareas políticas y sociales: organización de militantes, organizaciones juveniles, organizaciones feministas, articulación de movimiento en frentes de masas, articulación multisectorial de los frentes que impulsamos, política de alianzas con otras tendencias políticas, consolidación de organismos del poder popular (asambleas de barrio, sindicatos, cooperativas integrales, …), configurar redes de solidaridad y apoyo mutuo, organismos antirrepresivos, medios de comunicación profesionales propios etc.

Participación en espacios amplios y configuración de una política de alianzas. En vez de crear algo libertario desde cero, insertarse ya en los espacios sociales existentes tratando de que dichos espacios vayan adquiriendo métodos libertarios, contribuir a su fortalecimiento y defender su autonomía. Fomentar la creación de estructuras amplias como asambleas de estudiantes, de parados, de trabajadores, de barrio…, secciones sindicales… Meterse en AMPAs, asociaciones de vecinos, campamentos, scouts, asociaciones deportivas, etc, y pelear desde allí con los problemas que surjan serían otras opciones a tener en cuenta. Luego, la política de alianzas es otro aspecto a desarrollar, ya que tendremos que trabajar en los frentes amplios con otras tendencias políticas y sumar fuerzas por lograr objetivos comunes.

La clave está en que después de las elecciones vayamos asentándonos poco a poco dejando atrás los vicios derrotistas, nihilistas y de autoconsumo, para ir construyendo y consolidando una alternativa política real desde la responsabilidad política, con esfuerzo, trabajo constante y paciencia.

¿Qué hacer?

Obviamente, la estructuración de nuestra tendencia debe servir como punta de lanza para producir los cambios sociales en estos tiempos. Por eso, a la vez que vamos consolidando nuestra tendencia, tenemos que ir reflejándolo en trabajo real en los siguientes ámbitos. Son muchos frentes que tendríamos que ir abriendo, así que a continuación mencionaré algunos ejemplos de ellos y pondré ideas de hojas de ruta:

Vivienda y barrios. Los desahucios seguirán habiendo, tanto por impagos del alquiler o la hipoteca como por ocupación. En este aspecto, la PAH está abordando el tema de manera bastante eficaz con las obras sociales, ocupaciones de sucursales y la ILP. Sin embargo, aún podríamos empujar un poco más, y en este aspecto, la expropiación de las viviendas de la SAREB (el banco malo utilizado para absorber los activos tóxicos financiado con dinero público y propietario de viviendas vacías), podría estar en el punto de mira.

Género. Las violencias machistas son un problema social bastante considerable. No solo hablaríamos del maltrato y los asesinatos, sino también el acoso callejero, el aborto, la brecha salarial y la desigualdad de oportunidades, los cuidados, la discriminación,  etc… Temas que deberían ser tratados a través de los feminismos y las organizaciones feministas.

Trabajo. La reducción del paro que tanto alardea el gobierno del PP es sinónimo de precariedad y trabajo temporal o a tiempo parcial. La actitud pasiva y servil de los sindicatos mayoritarios hacen que la patronal se frote las manos, y si a eso le sumamos las peleas de los sindicatos pequeños, ya se descojonan. En este sentido, potenciar estos sindicatos alternativos así como la creación de asambleas en el centro de trabajo, secciones sindicales y asambleas de parados, sería un buen punto de partida. Por otro lado, una posible estrategia de ofensiva pasaría por ganar representatividad en las empresas en pos de controlar la contratación, firmar convenios, controlar bolsas de empleo e incluso prestaciones, si nos ponemos ambiciosos. También desde el sindicalismo de clase se puede plantear la configuración de un nuevo marco de relaciones laborales que sea favorable a la clase trabajadora: derogación de la actual reforma laboral, reducción de jornada sin reducción de salario, etc.

Represión. Los golpes represivos están sangrando al movimiento popular y es necesario poner sobre la mesa medidas de contraataque. Como ya se dijo anteriormente, la represión afecta a todo el movimiento popular y es necesario responder desde allí a través de la creación de mesas multisectoriales, contactos con abogados, contar con asesoría legal y lograr visibilización mediática. Una interesante campaña desde donde articular una respuesta antirrepresiva amplia es el de la amnistía social y empujar desde allí por la absolución de activistas sociales, huelguistas y sindicalistas, ecologistas y militantes de diversas tendencias de izquierda. Por otro lado, exigir la derogación de la Ley Mordaza también sería un buen punto. Es necesario un frente amplio y coordinado a nivel estatal con sus redes para estrechar lazos solidarios e impedir que nos aíslen y criminalicen.

Servicios públicos. Ya se puso sobre la mesa desde los movimientos sociales la cuestión de la remunicipalización, propuesta bastante interesante para ir recuperando el expolio que supone las privatizaciones y las externalizaciones. En este sentido, no solo queremos que, por ejemplo, la Sanidad y la Educación sean públicos, sino lanzar una ofensiva desde los movimientos populares a por la gestión popular, que consiste básicamente en la gestión democrática de dichos servicios con la participación de profesionales y trabajadores del sector y los y las usuarias.

Y podríamos seguir tratando más asuntos como la memoria histórica, el medio ambiente, la cuestión nacional, migración, el movimiento estudiantil, etc… y aspirar a la articulación multisectorial de todos los frentes de lucha abiertos, es decir, que todas las luchas estén conectadas. Tenemos que volver a ilusionar, levantar nuestra propia moral, echar abajo las actitudes derroteras y recoger el testigo que dejó el anarquismo revolucionario del primer tercio del siglo XX. El «no hay alternativa» es influencia burguesa y de Thatcher, impropio de una tendencia política que se declara revolucionaria y aspira al socialismo. Para este próximo 2016, será nuestro momento para ir aplicando las tareas que compete al anarquismo revolucionario. Nos queda pues mucho trabajo por delante y es momento de ponernos manos a la obra preparándonos para una coyuntura que se va a presentar agitada y que si no cogemos el tren en estos momentos, seguramente lleguemos tarde y el fascismo se haga con el poder. En estas próximas elecciones, el votar o abstenerse es una decisión personal y de una importancia menor. Lo realmente importante es que al cierre del ciclo electoral vayamos preparándonos para abrir un nuevo ciclo de luchas y constituirnos como actor político referente en impulsar esas luchas.

Introducción al anarquismo (V). En la realidad material

Índice de contenidos a publicar:

1.-Unas bases.
2.-La visión estratégica.
3.-Programa, articulación política y estructuración del movimiento.
4.-El análisis de coyuntura.
5.-En la realidad material.

En la realidad material

Finalizamos esta serie de Introducción al anarquismo hablando un poco sobre la praxis. He de decir que teorizar demasiado respecto a ella es inútil, y que en la teoría se puede jugar a ser Dios ya que sobre papel (o formato digital) aguanta todo. No obstante, sería interesante comentar algunos tips (consejos) para ir comenzando a tener rodaje y que teoría y práctica deben mantener una relación dialéctica y de retroalimentación, ya que es imposible que exista un movimiento revolucionario solo en lo teórico, así como que una praxis sin teoría detrás está concenado a actuar por inercias, siempre forzada/arrastrada por la coyuntura y nunca capaz de insertarse en ella activamente como actor político de cambio.

Dependiendo de una coyuntura u otra, optaremos por unas vías u otras. La cuestión está en que sepamos elegir las vías adecuadas tras realizar un adecuado diagnóstico acorde a los trabajos de análisis de coyuntura explicado en la anterior entrega. Así por ejemplo, optar por la vía insurreccional sin contar con una base social amplia ni articular un aparato político-militar fuerte, sería un suicidio. En ese caso, sería más acertado una estrategia del poder popular basada en la inserción social que apunte a fortalecer los movimientos populares a la vez que vayamos articulándonos políticamente. En otras palabras, constituirnos como actor político y aumentar nuestra fuerza real para cambiar la configuración de la correlación de fuerzas en el escenario.

Optar por la inserción social requiere necesariamente participar en espacios amplios o frentes sectoriales, teniendo en cuenta que esta táctica está enmarcada en una estrategia más amplia que es la construcción del poder popular. He aquí unos pequeños tips para la inserción social:

—Lo primero es hacer un mapeo rápido de lo que nos rodea, con quiénes contamos y en qué espacios podemos participar.
—Es importante saber que no obtendremos resultados inmediatos, y que tampoco podemos forzar las cosas ni adelantarnos a lo existente. Por lo tanto, hay que abordar la praxis desde la humildad y con paciencia.
—Comenzar con pequeños detalles y realizando pequeñas tareas en colectivo.
—Mantener en lo posible una actitud constructiva, escuchando y tratando de no bloquear propuestas.
—No sobreexigirnos ni a nosotras mismas ni a nadie. Una sobrecarga de trabajo o de estrés provoca bajas en la militancia y en el activismo, lo que es algo poco deseado.

Os recuerdo que todo se va a aprendiendo con el rodaje y que el proceso que queremos impulsar necesita tiempo. Reseñaré a continuación una recopilación de una serie de artículos escrito anteriormente en la web bastante interesante al respecto que comenta acerca de cómo comenzar a movilizarse y/o participar en espacios sociales que tenemos en nuestro entorno.

Otro tema fundamental es que comencemos a trabajar en el tema de la comunicación, puesto que saber comunicar correctamente nuestro mensaje es requisito imprescindible para que nuestro movimiento se visibilice, se reconozca en las luchas sociales y ante la sociedad, y por ello, crezcamos como tendencia política. En este aspecto, debemos de dejar de hablarnos para nosotras mismas únicamente. La comunicación interna es importante para mantenernos en contacto y conocer nuestra actividad, pero también debemos saber comunicarnos con el exterior. Rescato aquí esta pequeña serie de artículos sobre comunicación: Parte1, Parte2, Parte3.

Como he dicho en la primera entrega, las experiencias militantes se adquirirán en el curso de las luchas y aprenderemos de otros compañeros y compañeras de lucha. En el terreno de la praxis, encontraremos muchos problemas, debilidades, obstáculos y contradicciones que tendremos que ir resolviendo. Tampoco existen recetas mágicas ni militantes modelo a seguir, lo importante serán las ganas, la perseverancia, la disciplina voluntaria, la responsabilidad, la humildad y, por supuesto, la solidaridad y el apoyo mutuo; aportando siempre acorde a las posibilidades de cada cual.

Espero que esta serie de artículos haya sido útil y puede que quizá sirviera para crear un itinerario formativo mejor que éste, más completo e incluyendo más disciplinas de las ciencias sociales que aquí no se pudo tratar. Ahora es el momento, pues nos espera una nueva coyuntura en la cual tenemos que ser capaces de posicionarnos como alternativa revolucionaria.

Disponible para descargar todas las entregas y los materiales en .pdf

Introducción al anarquismo (IV). El análisis de coyuntura

Índice de contenidos a publicar:

1.-Unas bases.
2.-La visión estratégica.
3.-Programa, articulación política y estructuración del movimiento.
4.-El análisis de coyuntura.
5.-En la realidad material.

El análisis de coyuntura

En el capítulo anterior hemos visto cómo se podría configurar el anarquismo como tendencia política revolucionaria. Ahora es momento para que dicha tendencia se vaya implantando en la realidad material y conocer lo que tenemos alrededor es imprescindible. Una gran herramienta para ello es el análisis de coyuntura, que es una forma de conocimiento y una serie de metodologías para extraer información sobre el entorno que nos rodea y realizar un diagnóstico detallado tanto del escenario local como nacional e internacional. Las premisas del que parte el análisis de coyuntura son:

—La realidad material es compleja pero es posible comprenderla a través de un adecuado diagnóstico.
—La realidad es dinámica y cambiante, pero no por influencia de fuerzas sobrenaturales, sino por la intervención humana a través de diversos actores, lo que significa que hay posibilidades de transformarla.
—Comprender dicha realidad nos permite insertarnos adecuadamente en ella y construir nuestro proyecto político revolucionario.

El objetivo del análisis de coyuntura está orientado expresamente a una correcta implementación de nuestra tendencia política a la hora de realizar nuestra tarea revolucionaria. Veremos a partir de ahora también que el análisis de coyuntura está muy ligado a lo expresado en el capítulo anterior, en cuanto a que el proyecto político se construirá tras los resultados del análisis de coyuntura, y también al siguiente, en cuanto a la inserción social. En otras palabras, existe una retroalimentación entre las tesis expuestas en la 3ª, 4ª y 5ª entregas.

Para ir abriendo boca, aquí hay un ejemplo de análisis inspirado en el análisis de coyuntura pero aplicado a los conflictos sociales. Algunos conceptos como escenario, actores políticos, fuerza relativa y fuerza real serán sobre los que abordaremos luego en el documento de análisis de coyuntura. El texto sobre Análisis de conflictos sociales ofrece unos factores que sirven para determinar y posicionar un conflicto de modo que obtengamos su sentido político y social, sea para aprender y solidarizarnos con uno de los bandos involucrados o incluso participar en él. Al igual que veremos en el análisis de coyuntura, la perspectiva que se tiene a la hora de aplicarlo es la de clase, esto quiere decir que parte de saber que la sociedad está dividida en dos clases sociales principales: la clase trabajadora que carece de acceso, posesión, gestión y usufructo sobre los medios de producción y los instrumentos de trabajo, y por ello tiene que vender su fuerza de trabajo a la clase capitalista, la cual es poseedora de capital y propietaria de medios de producción. El análisis de coyuntura no es neutral, puesto que la neutralidad es la ideología hegemónica. Por eso parte de una perspectiva de clase y también de la visión estratégica. Lo que pretende el análisis de coyuntura es ser lo más riguroso posible ya que es crucial porque a partir de la información obtenida se elaborarán las hojas de ruta, las líneas estratégicas y el proyecto político de cara a realizar la inserción social e intervenir políticamente en el escenario, y sabiendo que si se parte de análisis erróneos se llegan a conclusiones erróneas.

Antes de pasar al documento de lleno, conviene aclarar una serie de conceptos previos que se van a utilizar, ya que en sí su lectura es ciertamente difícil pero necesario. Si habéis leído los textos reseñados en el capitulo previo, os sonarán algunos conceptos que utilizaremos.

Coyuntura y estructura

—Cuando hablamos de coyuntura, nos referimos al conjunto de circunstancias, condiciones y situaciones en un determinado espacio y tiempo que son interdependientes, y en cuya interrelación con nuestras acciones, forman un conjunto articulado que definimos como la realidad material. En esta coyuntura podemos distinguir diferentes niveles: desde nuestro entorno familiar, pasando por nuestras relaciones laborales y/o estudiantiles hasta nuestras relaciones en la política (militancia, relación con la administración pública…). En cuanto a las relaciones que tenemos con respecto a una determinada coyuntura, podemos distinguir entre la percepción y conciencia de la misma (cómo interpretamos las situaciones y circunstancias), y la inserción de nuestras acciones en ellas (cómo reaccionamos ante ellas). Las coyunturas pueden cambiar dependiendo de diversos factores presentes en ellos que iremos viendo en el documento.

—La estructura en este sentido es tanto la superestructura, es decir, los aparatos de gobierno, las ideologías dominantes y las culturas y costumbres hegemónicas; como la configuración infraestructural de la realidad material, en otras palabras, las relaciones de producción y los regímenes de propiedad sobre los medios de producción. Lo coyuntural es la manifestación de la lucha de clases en los diferentes ámbitos y problemas sociales en nuestras vidas, tales como la privatización de los servicios públicos, el progresivo auge del Estado policial, los recortes en derechos sociales, las sucesivas reformas laborales en pro de la clase capitalista, las guerras imperialistas en Oriente Medio, etc.

Escenario y actores

—El escenario es el lugar donde se desarrollan los acontecimientos y donde se implementan las acciones de las diferentes fuerzas sociales y actores políticos de una determinada región donde se insertan. El escenario engloba el territorio con el espacio social y el espacio político:

–El territorio un espacio físico delimitado, que puede ser de ámbito barrial, local, regional, nacional o internacional.
–El espacio social es el ámbito donde entran en juego los movimientos sociales, el aspecto cultural, lo laboral y todo aquello relacionado con nuestra vida cotidiana.
–El espacio político es el ámbito donde intervienen los diversos actores políticos (partidos, organizaciones, el gobierno, la oposición, las relaciones internacionales…).

—Los actores son aquellas entidades colectivas que juegan un papel en un determinado escenario; tales como los sindicatos, las asambleas de barrio, una plataforma antirrepresiva, las mareas, los partidos en el gobierno, en la oposición o fuera del parlamento, las organizaciones políticas… No podemos considerar actores a aquellos colectivos que no tienen una visión de disputa, sino de huida.

Fuerzas y relaciones de poder

—Cuando hablamos de fuerzas aquí, nos referimos a la capacidad material de incfuencia de diversos actores políticos y sociales sobre el escenario. Podríamos señalar varios tipos de fuerzas: social como capacidad de movilización, política como grado de influencia ideológica, legitimación en la sociedad y hegemonía; y político-militar, como capacidad para imponerse a través de las armas. La fuerza real de un actor político o social depende de estos factores: internamente, de su grado de cohesión, de unidad teórica, táctica y estratégica, y su proyecto político; y externamente, del grado de inserción social, la base social que movilice, su influencia política y la configuración de su política de alianzas.

—Distinguiremos también entre la fuerza real como la capacidad material real de un actor político o social, y la fuerza relativa o potencial como aquella a la que aspira obtener, que se prevée que logrará o tenga posibilidades de hacerse real.

—Al ser la coyuntura un conjunto complejo y articulado, existen relaciones de poder entre los actores en el escenario. A las relaciones de poder también se les denomina «correlación de fuerzas» y pueden ser asimétricas cuando hablamos de que una de ellas es la dominante, o simétricas si las relaciones de poder entre diferentes actores políticos o sociales están equilibradas.

Lo anterior es  un pequeño resumen de los conceptos más importantes que aparecerán en el análisis de coyuntura.

El documento está dividido en tres bloques. El primero trata sobre la noción de coyuntura, su articulación y unos ejemplos de aplicación en la vida cotidiana. En el segundo, explica las bases teóricas sobre las que se sustenta esta herramienta y las metodologías, que no es más ni menos que el materialismo histórico. Por último, enfoca el análisis de coyuntura como instrumento político con unos objetivos determinados, tales como determinar las fuerzas relativas y reales de los actores políticos, los escenarios, las modificaciones en las fuerzas de los actores políticos, el desarrollo o trayectoria de las fuerzas sociales, etc. Aquí es donde se aplicarán los conceptos mencionados que serán ampliados en el documento, donde además señalan algunos errores a la hora de realizar un análisis de coyuntura. Puesto que este documento está enfocado al trabajo en grupo, incluye una serie de ejercicios para discutir y trabajar en colectivo. Sin más, os dejo el link: Fundamentos de formación política: análisis de coyuntura.

En la última entrega trataremos unas nociones básicas para ir comenzando a andar en el terreno de la praxis. Ir a la 5ª parte.

Introducción al anarquismo (III). Programa, articulación política y estructuración del movimiento

Índice de contenidos a publicar:

1.-Unas bases.
2.-La visión estratégica.
3.-Programa, articulación política y estructuración del movimiento.
4.-El análisis de coyuntura.
5.-En la realidad material.

En el capítulo anterior hemos visto ya la visión estratégica, y a partir de ahora en adelante, partiremos de ésta para tratar los siguientes temarios, a los cuales añado la recomendación de abordarlos colectivamente, es decir, a través de un grupo de lectura o formación, por ejemplo. Aunque igualmente válido para la formación individual.

Programa y articulación política

Una vez hayamos asumido las bases y tengamos claro qué objetivos queremos lograr, es momento de pensar en la necesidad de perfilar nuestro proyecto político que será nuestra meta final a la que queremos aspirar. Dicho proyecto será resultado de debates y experiencias militantes colectivas, así que por ahora, haremos referencia a este proyecto como el socialismo libertario. Para plasmar dicho proyecto sobre papel, elaboraremos el programa, que es un documento que recoge una serie de objetivos a alcanzar y las líneas políticas y estratégicas a seguir. Distinguiremos aquí, básicamente, dos tipos de programas:

—Programa de máximos: es aquel que recoge nuestras metas políticas finales y las líneas estratégicas que apuntan a nuestro proyecto político. Por sí solo, este programa no se puede implementar, pero marca nuestro norte y son las líneas sobre las que iremos creando los programas de mínimos u hojas de ruta.

—Programa de mínimos u hojas de ruta: es aquello que recoge las tácticas y objetivos más inmediatos. Hay cierta discusión en torno al programa de mínimos y las hojas de ruta, donde por un lado, se ve lo primero como unas metas más alcanzables y partiendo de allí, se elaboran las hojas de ruta que serían las líneas tácticas a seguir; y por otro lado, hay posturas que no contemplan el programa de mínimos, sino que toma directamente las hojas de ruta. Independientemente de estas discusiones, tanto el programa de mínimos como las hojas de ruta marcan objetivos muy concretos y específicos, en otras palabras, marcan metas coyunturales a lograr que permitan el avance cualitativo y cuantitativo de nuestro movimiento en sintonía con el movimiento popular.

La cuestión programática va parejo a la elaboración de estrategias y al análisis de coyuntura, este último tema que abordaremos en el próximo capítulo de la serie puesto que es más extenso y la metodología utilizada en este último tiene mucha sustancia. Volviendo al hilo del asunto, la estrategia consiste en una serie de métodos de planificación, organización y ejecución de diversas operaciones tácticas para lograr un objetivo concreto. Este concepto se detalla en el siguiente documento, donde también explico en qué consiste la táctica y qué factores se tienen en cuenta a la hora de trazar unas líneas estratégicas. A su vez, se amplía las definiciones del programa. Todas las explicaciones van acompañadas de un supuesto práctico ambientado en un conflicto laboral. Leer aquí Estrategia y táctica para un anarquismo revolucionario.

La articulación política es el resultado de la consolidación de una tendencia política bajo la unidad de unas líneas estratégicas, políticas y de actuación a través de las organizaciones políticas y de tendencia. En el Manifiesto comunista libertario de Georges Fontenis se explica con más detalle esta cuestión. En dicho manifiesto, explica unas nociones básica acerca del comunismo libertario y defiende una línea de clase en contraposición de una visión humanista e idealizada sobre la sociedad. También es interesante la visión que tiene acerca de la vanguardia revolucionaria vista desde el leninismo y vista desde el comunismo libertario, donde defiende que la organización política anarquista debe ir en sintonía con los movimientos populares en vez de ir separado de éstos. Plantea otros asuntos relevantes sobre la organización interna como la unidad ideológica, acción colectiva, la disciplina, el federalismo y la democracia interna; el poder, el Estado, la revolución y la libertad, donde distingue el poder directo de la clase trabajadora frente al poder dominante de la clase capitalista; y más aspectos por los que merece la pena leer este manifiesto.

Estructuración del movimiento

Una vez articulada nuestra tendencia, hemos de irnos dotando de estructuras que conformarán un movimiento. Antes de pasar a hablar de unas estructuras más amplias, es imprescindible que tratemos la cuestión organizativa, algo crucial dentro del anarquismo. En este punto, podemos encontrar tres posturas respecto al tema:

—La primera postura es la antiorganizacional, la que no concibe ninguna forma de organización al considerarla contraria a la libertad individual, aunque en la práctica se asimila el informalismo, que consisten en relaciones por afinidad en el cual no existen grados de compromiso y responsabilidades de los miembros que forman el grupo.

—La segunda premisa solo concibe la organización de las anarquistas a nivel social, como pueden ser en los sindicatos de clase o en la movilización en asambleas de barrio (el frente comunitario). En la praxis, se construyen organizaciones amplias que agrupan a muchas personas de distinta afinidad ideológica, o bien, organizaciones llamadas de síntesis donde no están definidas unas líneas comunes de actuación sino que agrupan a anarquistas de diversas tendencias. Dicho de otro modo, se les podrían denominar coordinadoras.

—La tercera tesis concibe la articulación del anarquismo a dos niveles: una que son los frentes de masas que son las organizaciones que trabajan a nivel social de la segunda premisa, y otra que consiste en organizaciones específicas que trabajan a nivel político. Este modelo también es denominado como dualismo organizacional, ya que se considera que únicamente la lucha en lo social es insuficiente y por ello, defiende la necesidad de la construcción de unas líneas políticas anarquistas comunes para todo el movimiento dotándolo de una orientación política y estratégica.

Sobre estos puntos profundizarán en este artículo «Cuestiones organizativas del anarquismo».

Para la configuración de un movimiento libertario estructurado, pasaremos de un movimiento de colectivos y grupos de afinidad a un modelo de movimiento de organizaciones. La diferencia entre éstas y los colectivos y grupos de afinidad está en el caracter y las dinámicas que llevan unas y otras. La organización nace de la necesidad de la responsabilidad política de transformación radical de la sociedad acorde al proyecto político socialista libertario. Para ello, nos dotamos de herramientas con el objetivo de implementar los programas, las líneas estratégicas y de actuación, y que dichas experiencias no se pierdan. A la vez, una organización tiene la pretensión de ser un actor político de cambio y referente en las luchas sociales. Los colectivos y grupos de afinidad siguen una dinámica distinta, y al no regirse por una responsabilidad política y disciplina interna en su mayoría, derivan en una suerte de voluntarismo y en muchas ocasiones actúan por inercias en las cuales terminan en consumo interno. Similarmente pasa con los grupos de afinidad, que debido a que en su mayoría poseen un carácter informal y al no rendir cuentas ante nadie, con el transcurso de su trayectoria, comienzan a aparecer códigos de conducta propios y liderazgos informales. Este tema queda reflejado en el artículo «Organización vs grupo de afinidad: el proceso de hiperautonomización y las debilidades estructurales de un colectivo anarquista«.

Reconocer las debilidades internas propias debe servir para solucionarlas. Necesitamos un cambio en nuestra cultura militante y en la manera de ver las cosas y de actuar. Obviamente, todas queremos el comunismo libertario, pero nuestro proyecto político ha de realizarse a través de la disputa de lo existente. Organizarse por organizarse no tiene sentido, lo que le da sentido a la cuestión organizativa es la necesidad de llevar a cabo nuestras tareas revolucionarias en el actual contexto, lo cual quiere decir que debemos también configurar un Modelo de movimiento libertario integrando las organizaciones de tendencia o políticas con organismos amplios y la inserción de nuestro movimiento en los frentes de lucha existentes en la actual coyuntura.

En la siguiente entrega, trataremos una herramienta muy importante que nos permitirá actuar en la coyuntura que nos toca. Ir a la 4ª parte.

Introducción al anarquismo (II). La visión estratégica

Índice de contenidos a publicar:

1.-Unas bases.
2.-La visión estratégica.
3.-Programa, articulación política y estructuración del movimiento.
4.-El análisis de coyuntura.
5.-En la realidad material.

La visión estratégica

La estrategia es una metodología para lograr un objetivo determinado teniendo un punto de partida distinto, es decir, si lo que aspiramos  es hacia una sociedad sin clases ni Estado y estamos en una sociedad con clases y con Estado, necesitamos elaborar una metodología para poder realizar nuestro objetivo final avanzando en el presente y el futuro inmediato. Plantearnos esta cuestión es muy importante, ya que cualquier movimiento revolucionario debe dotarse de una estrategia política. Volveremos en el siguiente capítulo sobre la cuestión estratégica, ahora partamos primero acerca de en qué consiste una visión estratégica. Tener una visión estratégica implica ver y analizar los acontecimientos, acciones y movimientos de las diversas fuerzas sociales y políticas —tanto las nuestras como las del entorno que nos rodea— de la realidad material teniendo en cuenta el significado estratégico que hay en ellas. Esta visión es contraria a la perspectiva ideológica, que es una visión que no ve los sucesos como flujos dinámicos de la sociedad, sino que aplica una capa de abstracción donde únicamente operan las ideologías que llevan detrás una u otras fuerzas políticas y sociales. No obstante, una visión estratégica sin bases ideológicas y sin estar adscritas a una tendencia política específica sería inútil. La diferencia entre la visión estratégica y la perspectiva ideológica es que lo primero transforma las bases ideológicas en teoría revolucionaria orientada a construir una tendencia política capaz de articular un movimiento revolucionario ambicioso, y siempre orientado a la conquista de victorias en las luchas cotidianas e inmediatas a favor de nuestra clase social sin perder de vista el objetivo final: el socialismo libertario. En cambio, a través de lo segundo, se transforman las bases ideológicas en principios sobre los cuales cumplir coherentemente y a rajatabla.

La falta de visión estratégica impide que el anarquismo llegue a ser una fuerza política revolucionaria como motor y actor de transformaciones radicales de la sociedad, puesto que no aspira a disputar el terreno, lo que significa relegar el anarquismo a posiciones marginales, para el estudio académico o para lavarse las conciencas. Por ello, es necesario un cambio de tendencias y de perspectivas, que tomen el anarquismo siguiendo su tradición de clase, política, social y revolucionaria. A través de la visión estratégica veremos las cosas de distinta manera, más amplias y mucho más claras que a través de la perspectiva ideológica, pues ésta más bien actúa como sesgo en vez de algo que nos permita conocer las dinámicas del entorno, y elaborar planes y líneas estratégicas para intervenir en la realidad material. Esta visión la podemos aplicar en diversos ámbitos de la vida real donde se dan los conflictos sociales. Pondré como ejemplo el tema afrontar la represión desde la visión estratégica: nos damos cuenta de que uno de los principales objetivos de la represión es aislarnos y neutralizarnos a través de la violencia física (arrestos, palizas, torturas…), psicológica (acoso, aislamiento, amenazas, privación de libertad…), mediática (criminalización) y económica (multas). Para contrarrestar sus objetivos, sería necesario tener abogadas afines, visibilizarnos lo máximo posible y, puesto que estamos en una situación de desigualdad de fuerzas con respecto al enemigo de clase y sus gestores (el Estado), construir organismos, crear frentes amplios y tejer alianzas con movimientos de distinta tendencia también afectadas por la represión. Además, hemos visto que la represión no solo golpea al anarquismo, sino a todo el conjunto del movimiento popular: sindicalistas y huelguistas, activistas antidesahucios, ecologistas… y en general, a las clases desposeídas. Por lo tanto, si queremos frenar la represión, nos lleva a extender los lazos solidarios más allá de nuestros círculos y trazar estrategias conjuntas con los movimientos sociales y otras tendencias políticas. El sentido estratégico de optar por esta vía podría ser el siguiente:

—Superar el «cada tendencia mira por sus presos», que en nuestro caso sería el pedir únicamente la libertad de las anarquistas. Esta es una manera de romper el aislamiento, superar los sectarismos y comenzar a tender puentes con otras represaliadas y compartir la solidaridad y el apoyo mutuo.
—Aprender a comunicarnos con el entorno que nos rodea transmitiendo los mensajes adecuados en vez de hablarnos para nosotras mismas. Hacer ruedas de prensa y que nuestro mensaje tenga cierta repercusión mediática también sería un buen punto ganado. Este aspecto es imprescindible para darnos a conocer y contrarrestar la criminalización.
—Reforzar los lazos solidarios entre el conjunto del movimiento popular a través de la inserción social. Reconociéndonos en las luchas sociales nos ayudará a que nos reconozcan como personas —o como movimiento y fuerza política— comprometidas  que luchan por una sociedad más justa. Esto es la reciprocidad.
—Compartir unas dinámicas de trabajo distintas e involucren la mayor cantidad de personas posibles. Muchas cabezas pensantes y muchas manos trabajando por un objetivo común siempre es mejor que cada cual por separado.

Ante las elecciones, hemos arrastrado siempre la inercia de la abstención sin poner sobre la mesa los problemas sociales a tratar como la vivienda, el trabajo, los servicios públicos… Aquí es donde más diferencias hay entre la perspectiva ideológica y la visión estratégica, pues mientras lo primero, aunque es cierto que es imposible conseguir cambios profundos en las elecciones, no lleva más propuestas alterntivas y de avance que contraponer a la farsa electoral. Desde la visión estratégica, no se pone énfasis en el no votar o votar, sino en el fortalecimiento de los movimientos populares y en sacar propuestas y modelos que permitan una estrategia de ofensiva, como por ejemplo, impulsar un nuevo marco de relaciones laborales en pro de la clase trabajadora o una campaña amplia por la amnistía social. Sobre este asunto, ya se trató aquí y más adelante volveremos a ello.

Esto solo es un ejemplo de lo que puede aportar la visión estratégica, no solo en la cuestión antirrepresiva, sino que, como dije antes, también en otros frentes de lucha e incluso en las movilizaciones. Además, la visión estratégica aporta amplitud de miras y humildad, conlleva asumir una responsabilidad política y es una manera de superar el actuar por inercias. Esta manera de ver las cosas rompe con los dogmatismos basados en principios incuestionables y también constituirá el primer paso para comenzar a tratar cuestiones que derivan de esa responsabilidad política de lograr el socialismo libertario, como es la necesidad de consolidar un proyecto político sobre el cual elaborar el programa, las hojas de ruta, las líneas estratégicas, el dotarnos de estructura y la inserción social, el ser parte del movimiento popular e impulsar las luchas sociales.

En la siguiente entrega trataremos más a fondo la cuestión estratégica que va ligada a la creación de programas, proyectos políticos, hojas de ruta y modelos de estructuración de movimiento. Ir a la 3ª parte.

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