1943-1945: Los partisanos anarquistas en la Resistencia italiana

Traducción de Angel Malatesta de la redacción en inglés por  Linda Towlson del folleto ‘Prisioneros y Partidarios: Anarquistas italianos en la lucha contra el fascismo‘ publicado por la Biblioteca Kate Sharpley, que contiene más información sobre los partisanos italianos. Artículo original de Giorgio Sacchetti para Umanita Nova, el 7 de abril de 1985.

Italia se rindió formalmente a los Aliados el 8 de septiembre de 1943, aunque las zonas del centro y del norte de Italia permanecieron en manos de los alemanes y de la República fascista de Saló. Los anarquistas de inmediato se lanzaron a la lucha armada, estableciéndose siempre que fuera posible —en ciudades como Carrera, Pistoia, Génova y Milán— en diversas formaciones autónomas, o, como en la mayoría de los casos, uniéndose a otras formaciones, como las brigadas socialistas «Matteotti», las brigadas comunistas «Garibaldi», o las unidades del grupo de acción «Giustizia e Liberta».

Tras veinte años de dictadura fascista, la cual etiquetó de «comunista» cualquier tipo de oposición, esta se vio sumida al exilio y al encarcelamiento. Un trato no menos duro que el reservado por el gobierno post-fascista de Pietro Badoglio a los anarquistas. Esto ciertamente puso muy complicada cualquier reconstrucción inmediata de las filas orgánicas del movimiento libertario. Fue en este contexto especial, marcado por la confusión y la desorientación, en el que se produjo una deriva de algunos libertarios hacia la dirección del Partido Acción, el Partido Socialista y, en ocasiones, el Partido Comunista. Si bien la participación anarquista en la lucha partisana fue notable, especialmente en aporte de hombres y en términos de acciones de sangre, también ejerció poca influencia política. Esto se debió a la hegemonía completa de las ideas socialdemócratas a través de un amplio arco de agrupaciones políticas desde los liberales hasta los comunistas.

A continuación se detallan las diversas situaciones de los anarquistas en la lucha antifascista partisana en diferentes áreas de toda Italia desde el momento de la rendición a los Aliados:

Roma.

En Roma, los anarquistas se encontraban en varias formaciones de resistencia, especialmente la que comandaba el republicano Vincenzo Baldazzi, conocido por sus camaradas por ser un viejo amigo del anarquista italiano Errico Malatesta. En muchos casos estos hombres dieron sus vidas en la resistencia romana. Entre ellos se encontraban Aldo Eluisi, que murió en las Cuevas Andentinas; Rizieri Fantini, disparado en Fonte Bravetta; Alberto Di Giacomo alias ‘Moro’, y Giovanni Callintella, ambos deportados a Alemania, nunca regresaron; Dore, un sardo de nacimiento, falleció en una misión tras las líneas enemigas.

Marche.

En Marche, los anarquistas sirvieron en varias formaciones partisanas en Ancona, Fermo, Sassoferato y Macera; donde murió Alfonso Pettinari, ex interno y comisario político de la brigada ‘Garibaldi’.

Piombino.

Piombino, una ciudad eminentemente metalúrgica con una gran tradición libertaria y sobre todo sindicalista revolucionaria, protagonizó un levantamiento popular contra los nazis alemanes el 10 de septiembre de 1943. Entre los anarquistas que participaron en el levantamiento destacan Adriano Vanni, que operaba como partisano en Maremma y que fue llamado a unirse al CLN local (Comité de Liberación Nacional, un cuerpo formado por un conjunto de partidos antifascistas).

Livorno.

En Livorno, los anarquistas fueron los primeros en apoderarse de las armas almacenadas en los cuarteles y en la Academia Naval de Antignano, armas utilizadas posteriormente contra los alemanes y los fascistas italianos. Estaban organizados dentro de los GAP (Grupos de Acción Patriótica), y participaron en varias operaciones guerrilleras en los alrededores de Pisa y Livorno y estuvieron representados en el CLN de la ciudad. Virgilio Antonelli se distinguió en la tarea de liberar rehenes y prisioneros.

Apua.

En Apua, la contribución libertaria a la resistencia fue consistente y crucial. Las formaciones anarquistas partisanas activas en el área de Carrara fueron las siguientes: Los grupos conocidos como ‘Lucetti’ (entre 60 u 80 personas), y ‘Lucetti bis ‘(58 personas) –estos dos grupos llevaron el nombre del anarquista Gino Lucetti que fue ejecutado por intentar asesinar a Mussolini–; el grupo ‘Schirru’ (454 personas)  nombrado así por otro anarquista que también trató de asesinar al Duce, Michael Schirru; y los grupos ‘Garibaldi Lunense’ y ‘Elio’ (30 personas). Después del 8 de septiembre de 1943, los anarquistas, entre ellos Romualdo Del Papa, Galeotti y Pelliccia, encabezaron el ataque al cuartel de Dogali, apoderándose del armamento e instando a las tropas alpinas a desertar y a unirse a las partidas guerrilleras.

En las cercanas Cuevas de Lorano, Ugo Mazzuchelli utilizó estas armas para establecer el ya mencionado grupo ‘Lucetti’, del cual se convirtió en comandante. En ese contexto, la tarea, por ejemplo, de la conocida como Brigada Apia, era velar por su propia financiación y ayudar al pueblo a obtener provisiones mediante expropiaciones a capitalistas. Después de haber vivido la amarga experiencia de la Guerra Civil española entre 1936 y 1939, en la que los comunistas se volvieron contra los anarquistas y los obreros para tomar el poder, algunos camaradas más «experimentados» desconfiaban de ellos. Algunas unidades comunistas, en cualquier caso, aparecen en episodios de esta región, aunque la presencia de libertarios era destacable en prácticamente todas las formaciones, configurando unidades específicas propias.

Entre los incidentes con los comunistas podríamos mencionar el que hizo que Mazzuchelli y sus hombres se encontraran con la muerte bajo fuego de ametralladora después de que se intentaran abrir camino a través del puente Casette, siendo curiosamente insistentes en esa misión los partidarios comunistas.

En noviembre de 1944, después de una acción que costó la vida de seis hombres a la unidad Lucetti, esta se trasladó a la provincia de Lucca, que había sido liberada. Mazzuchelli, junto con sus hijos Carlo y Alvaro, cruzaron de nuevo las líneas de frente para organizar la unidad ‘Michele Schirru’ que ayudó a liberar la región de Carrara antes de que los Aliados aparecieran. Entre los muchos que se distinguieron y cuyos nombres forman una lista interminable destacan el comandante Elio Wochiacevich, Venturini Perissino y Renato Machiarini. El precio de la sangre pagado por el pueblo de Carrara fue elevado, pero los anarquistas lograron imprimir su sello de la lucha social a través de la lucha armada por la libertad sellar, y esto duró años después de la liberación, con las cooperativas como ‘Del Partigiano’ (La cooperativa de consumo), la ‘Lucetti’ (cooperativa de reconstrucción) y varias empresas de carácter social (por ejemplo, la agricultura de participación en los beneficios, los equipos de voluntarios que trabajan en los canales del río, etc.)

Lucca y Garfagnano.

En Lucca y en Garfagnano, en cuyas montañas trabajaban también los anarquistas de Pistoia y Livorno (como Peruzzi, Paoleschi, etc.), los libertarios se encontraban en la unidad autónoma comandada por Pippo (Manrico Ducceschi). El CLN de la provincia había sido fundado por el libertario Federico Peccianti, en cuya casa celebró las reuniones. La unidad de Pippo capturó a unos ocho mil prisioneros nazis y sufrió trescientas bajas. Libero Mariotti, de Pietrasanta, y Nello Malacarne, de Livorno, pasaron mucho tiempo tras las rejas de la prisión de San Giorgio en Lucca. Entre los anarquistas más conocidos se encontraban Luigi Velani, ayudante mayor de la formación de Pippo, Ferrucio Arrighi y Vitorio Giovanetti, los dos últimos estuvieron encargados de supervisar los contactos entre las fuerzas antifascistas de la ciudad.

Pistoia.

Pistoia fue el teatro de operaciones de ‘Silvano Fedi’; unidad anarquista, formada por 53 partisanos que se destacaron especialmente en prestar asistencia a los desplazados. Un grupo de resistencia inicial se había formado gracias al trabajo de Egisto y Minos Gori, Tito y Mario Eschini, Tiziano Palandri, Silvano Fedi y otros. Realizaron una variedad de misiones que incluyeron la adquisición de armas para otras unidades de resistencia y la liberación de prisioneros. La figura de su joven comandante, Silvano Fedi, era legendaria: murió en una emboscada cuyas circunstancias son oscuras, puesta en marcha por los militares italianos, y en la que el partisano Enzo Capecchi, herido en dicha operación, testificó encontrarse allí. La unidad Silvano Fedi, bajo la dirección de Artese Benesperi fue la primera en entrar en Pistoia en la liberación.

Florencia.

En Florencia, donde Latini, Boccone y Puzzoli habían publicado anteriormente un primer número clandestino de la publicación ‘Umanita Nova’, la primera banda armada se formó en Monte Morello bajo el mando del anarquista Lanciotto Ballerini, que murió en acción. Los historiadores oficiales han retratado siempre a Lanciotto Ballerini como un héroe, pero han preferido obviar también siempre que era anarquista. Gino Manetti y Oreste Ristori, entre otros, murieron en la lucha: Ristori, de Empoli, había sido antes emigrante en Brasil y Argentina antes de luchar en la guerra de España.

Arezzo.

En la provincia de Arezzo los anarquistas fueron especialmente activos en la resistencia en Valdarno, en vista de la rica tradición antifascista y la tradición de lucha social en esa área. El minero Osvaldo Bianchi formó parte del CLN en San Giovanni Valdarno, como representante de los grupos anarquistas; además de Renato Sarri de Figline e Italo Grofoni, este último encargado del suministro de explosivos para el CLN toscano de Florencia. Más tarde, Guiseppe Livi, de Angliari, que participó activamente en las «bandas periféricas» que operaban en Vultiberina, ayudó a desenmascarar a tiempo a un espía alemán que se había infiltrado entre los partisanos de Florencia.

Ravena.

En Ravena, muchos anarquistas lucharon en la 28ª Brigada Garibaldi. Entre los más conocidos fueron: Primo Bertolazi, miembro del CLN provincial; Guglielmo Bartolini; Pasquale Orselli, quien comandó a la primera patrulla partisana en entrar a la Ravena liberada; y Giovanni Melandri, encargado de las armas y el suministro de alimentos, y víctima, junto con una de sus hijas, de una represalia alemana.

Bolonia y Módena.

En la provincia de Bolonia y Módena los siguientes partisanos fueron especialmente activos: Primo Bassi de Imola, Vindice Rabitti, Ulisse Merli, Aladino Benetti y Atilio Diolaiti. Este último, que fue filmado en 1944 en el monasterio cartujo de Bolonia, había participado activamente en la fundación de las primeras brigadas partisanas en Imola, los ‘Bianconcini’ y en Bolonia, las Fratelli Bandiera y las siete unidades GAP (Grupo de Acción Patriótica). En la liberada Módena, el jovencísimo Goliardo Fiaschi marchó a la cabeza de la III Brigada Costrignano de la División Módena, comandada por Araniano. En Reggio Emilia, Enrico Zambonini, que había estado activo en los montes Apeninos alrededor de Villa Minozzo, fue fusilado tras ser capturado junto con el grupo de Don Paquino Borghi: murió gritando ‘¡Viva la Anarquía!’ en el pelotón de fusilamiento.

Piacenza.

En Piacenza destacan, entre otros, los anarquistas Savino Fornasari y Emilio Canzi, que están ligados, además de cualquier otra cosa, por sus muertes en sendos accidentes de tráfico. Emilio Canzi había combatido anteriormente el fascismo en 1920 en las filas del Arditi del Popolo y más tarde en la Guerra Civil española, sin embargo, había sido capturado por los alemanes en Francia, luego deportado a Alemania y más tarde internado en Italia. Después del 8 de septiembre de 1943, organizó las primeras bandas partisanas. Capturado por las Brigadas Negras fascistas, fue canjeado por otros rehenes, reanudando después su acción: dirigió tres divisiones y veintidós brigadas (un total de más de diez mil hombres) con rango de coronel y usó el nombre de guerra de Ezio Franchi. Las unidades La Spezia-Sarzana operaban en estrecha conjunción con las de la vecina región de Carrara. Dos grupos partidarios fueron comandados por los libertarios Contri y Del Carpio. Los anarquistas de La Spezia, Renato Olivieri (quien había sido prisionero político durante 23 años) y Renato Perini, murieron durante los tiroteos con los nazis mientras cubrían una retirada de sus propios compañeros.

Génova.

En Génova, los grupos anarquistas de combate operaron bajo los nombres de la Brigada Pisacane, la agrupación Malatesta, el SAP-FCL (Escuadras de Acción Patriótica-Federación Comunista Libertaria), el Sestri Ponente SAP-FCL y los Grupos de Acción Anarquista. El intento de establecer un «Frente Unido» con todas las fuerzas antifascistas fracasó debido a los intentos de los comunistas de imponer su propia hegemonía. Además, los anarquistas tenían su propia representación sólo en los CLN periféricos y esto los obligaba a participar en la lucha armada confiando exclusivamente en sus propios medios. Las actividades fueron promovidas por la Federación Comunista Libertaria (FCL) y por el sindicato anarco-sindicalista USI, que acababa de resurgir en las fábricas. El sacrificio de sangre de los anarquistas genoveses en la resistencia fue realmente sustancial, con varias decenas de muertos en acciones de armas, fusilados o fallecidos en campos de concentración. Omitiendo muchos otros, recordamos entre los más activos: Grassini, Adelmo Sardini Pasticio y Antonio Pittaluga. Este último murió en vísperas de la liberación, antes de rendirse y ser asesinado, encontrándose solo lanzó una granada de mano a la patrulla alemana que lo capturó. Además, el partisano anarquista Isidoro Parodi murió en la vecina Savona.

Turín.

En el Turín industrial, especialmente en las plantas de FIAT, funcionó la unidad anarquista que se llamaba el Batallón SAP (Escuadras de acción patriótica) Pietro Ferrero. Entre los camaradas caídos estaba Dario Cagno, quien fue condenado a muerte por fusilamiento por su participación en el asesinato de un fascista; también estaba Ilio Baroni, originario de Piombino. El camarada Ruju, un partisano de la División de Vitis, que devolvió la medalla al valor militar recibida por capturar a más de 500 soldados alemanes.

Asti y Cuneo.

En el área de Asti y Cuneo, los anarquistas tenían presencia en las Brigadas Garibaldi. El más conocido de ellos era Giacomo Tartaglino, que había estado involucrado en el movimiento Espartaquista en Baviera en 1919. En el distrito de Vencelli, entre varios entre varios anarquistas que se habían distinguido por su arrojo, se encontraba Guiseppe Ruzza, que luchó en la unidad ‘Valsesia’, comandada por Moscatelli. En Milán, los trabajos de la lucha clandestina fueron iniciados por el compañero Pietro Bruzzi, que murió tras cinco días de torturas sin haber desvelado nada a los nazis.

Después de su muerte, los anarquistas fundaron las brigadas ‘Malatesta’ y ‘Bruzzi’, que llegaron a contar con unos 1.300 partisanos. Estas operaron dentro de la formación ‘Matteotti’ y desempeñaron un papel primordial en la liberación de Milán. Comandadas por Mario Mantovani durante el levantamiento de 1945, las dos brigadas se distinguieron por sus diversas incursiones en los cuarteles fascistas y también por su apoyo a la población. Entre los compañeros más jóvenes estaba Guiseppe Pinelli que sirvió en los GAP.

Pavía.

En la provincia de Pavía operaba la 2ª Brigada «Errico Malatesta» dirigida por Antonio Pietropaolo, que participó en la liberación de Milán. En Brescia, los anarquistas se encontraban en la formación mixta Giustizia e Liberta- Garibaldi; entre los más activos de ella estaban Borolo Ballarini y Ettore Bonometti.

Verona.

En Verona, el anarquista Giovanni Domaschi fue el creador del Comité de Liberación Nacional (CLN). Detenido por la SS, fue torturado, le cortaron una oreja por negarse y finalmente fue deportado a Alemania, donde desapareció en los campos de concentración. Finalmente, en la región de Venezia Giulia-Friuli muchos anarquistas trabajaron con las formaciones comunistas como, por ejemplo, la División Garibaldi-Friuli. En Trieste, el enlace fue mantenido por Giovanni Bidolo que murió más tarde en los campos alemanes junto con otro anarquista de Trieste, Carlo Benussi. También estaba activo Turcinovich que, huyó a Génova donde luchó con la resistencia local. En Alta Carnia, donde los compañeros Petris y Aso (que murieron en el ataque sobre los cuarteles alemanes en Sappada) tuvieron posiciones influyentes, los anarquistas ayudaron a establecer una Zona Liberada autónoma.

Con toda probabilidad, el número de guerrilleros anarquistas que perecieron en todo el centro y norte de Italia fue superior a cien.

La amnistía concedida a los fascistas y las injusticias sociales de la posterior Italia republicana y democrática dejaron claro a los anarquistas (y no solo los anarquistas) que el espíritu del Comité de Liberación Nacional había sido abandonado y la Resistencia frente al fascismo traicionada.

Enlaces del mes: Julio de 2017

El mes de Julio es un mes marcado por las vacaciones de verano, el sol en la playa, los baños en la piscina, las cervecitas en la terraza… todo parece relax y desconexión de esa rutina que nos atrapa el resto del año. Aunque no todos descansan: algunas personas trabajan sobretodo en verano con turnos agotadores, sin días de descanso y con sueldos de risa, mientras que otras personas no descansan en la tarea de buscar trabajo. Y es que estamos hablando de un mes un tanto peculiar…

En Julio aparecen los famosos amores de verano. Hay amores Disney, de una noche loca o de compromiso afectivo real. Brigitte Vasallo en una entrevista para Som Atents nos explica el peligro de substituir los vínculos afectivos profundos y comprometidos por relaciones débiles, frívolas o fluctuantes, que no hacen más que incrementar esa tendencia hacia el hiperconsumo de relaciones.

Julio es también un mes de cumpleaños, y es que se cumplen ya dos años de la entrada en vigor de la ley mordaza, esa legislación que da vía libre a los registros, a la brutalidad policial, a los desalojos y a los encarcelamientos, como es el caso de los jóvenes de Altsasu que tras ser procesados por una trifulca con dos guardias civiles se enfrentan a 62, 50 y doce años y medio de prisión.

De Julio también son típicas las fiestas, algunas de ellas mundialmente conocidas como los San Fermines. Este año, muchos medios de comunicación aplaudían el trabajo realizado para evitar las agresiones sexistas, pero tal y como explica Yolanda Domínguez, de nuevo se vuelve a cometer el error de responsabilizar a las mujeres de los abusos que sufren. Una vez más se mira a las consecuencias en vez de a las causas. Otra vez se pone el foco en impulsar que las mujeres denuncien, como si la cosa no fuera con los hombres…

Quizás Julio sea un buen mes para escribir, para dedicar tiempo a comprender las injusticias y dotarnos de argumentos para desmontar sus mentiras, agitar conciencias. Aunque como dice Alfon, puede que no escribamos nosotros, sino la necesidad de toda una generación. Quizás también sea un buen momento para hacer deporte. Alguien dijo que las bicicletas no son para el verano pero podría ser que en ciudades más humanas, ciudades más pensadas para las personas y no tanto para los coches o los autobuses de turistas, las bicicletas sí puedan ser para el verano y para el resto del año.

Por otra parte, resulta inevitable no comentar las grandes canciones del verano. Esas canciones que suenan hasta la saciedad en la radio y en cualquier garito, esas letras pegadizas con ese ritmo tan poco original… por suerte hay lugares donde los éxitos del verano son los cánticos y los gritos de protesta. En León por ejemplo, en el encierro en el hospital de El Bierzo y Laciana, se escucha alto y claro que la salud pública ni se privatiza ni se vende, se defiende. No podemos olvidar tampoco el sonido del eco de aquellos pasos, aquellos pasos que dio la clase trabajadora, convertida en sujeto político, cuando fue capaz de gestionar la producción y el control de la economía en aquel verano de la anarquía. El 19 de julio es día de homenajes, por la revolución del 36, la Revolución Sandinista en Honduras, 1979, y por la revolución de Rojava.

Para terminar de hablar del mes de Julio es necesario pensar a nivel internacional y es que resulta que Julio es un buen mes para reunirse. Las 19 potencias mundiales más la Unión Europea con los Jefes de Estado, presidentes de bancos centrales y ministros de financias, realizaron la conocida reunión del G20 en Hamburgo. Reunión a puerta cerrada para decidir cómo garantizar la continuidad del capitalismo. Fuera, en la calle, protestas, disturbios y manifestaciones para mostrar el rechazo al G20 y a este sistema asesino. En definitiva, una agitación social que recuerda a las manifestaciones del 2001 en contra de la cumbre del G8 en Génova donde asesinaron a Carlo Giuliani. La llama de las movilizaciones antiglobalización sigue viva junto con otras llamas de otras muchas luchas, así que el calor no sólo viene del verano, no se trata de algo del mes de Julio, porque tal y como decían en Hamburgo: Welcome to hell.

El 19 de julio y la construcción de pueblo

Como cada año, conmemoramos el 19 de julio de 1936 como el día en que el alzamiento fascista fue detenido por el pueblo en armas principalmente en Barcelona y otras regiones como Andalucía, Madrid… En ese momento, el Estado republicano se derrumbó pero el golpe de Estado no pudo consumarse y acabó desencadenando una guerra civil. En ese momento, la CNT-FAI fue la fuerza sindical mayoritaria, ya que el anarquismo arraigó entre buena parte de la clase trabajadora española. Pero, ¿nos hemos parado a pensar cómo arraigó y desembocó en una revolución social al alzarse el fascismo? Toda esta trayectoria viene de la construcción de pueblo años atrás desde que llegó Fanelli y la AIT a España. Por eso, no hay que desmerecer todo ese trabajo de hormiga día a día entre la clase trabajadora y de la inserción del anarquismo en las luchas obreras durante el período conservador, es decir, en una coyuntura donde el capitalismo junto con la democracia burguesa es el sistema dominante.

La pedagogía, la constancia y la perseverancia en las luchas en el día a día, es la que dio finalmente estos frutos: la construcción de la clase trabajadora como sujeto político con el poder real para gestionar la producción y el control de la economía en clave socialista libertaria. Este legado histórico no debe caer en el olvido, debe servir como lecciones para tener claro lo que queremos. Ahora hay que mirar el presente y dejar los elogios al pasado, por eso este artículo no será el enésimo que hable sobre la historia.

Construir pueblo significa insertarse en las luchas cotidianas ante la problemática común a la clase trabajadora, crear comunidad y nuevas relaciones sociales basadas en el respeto, la solidaridad y la ayuda mutua, generando así una cultura de lucha social y configurando un sujeto político. Sobre esta misma base se hicieron otras revoluciones cuya fecha clave es esta: la española del 1936, la sandinista en 1979 y la de Rojava en 2012. Todas ellas parten de una misma base: años y años de construcción de pueblo escalando la lucha de clases construyendo un nuevo modelo de sociedad que supere el sistema capitalista. Y por eso hoy, en esta coyuntura de crisis interminable y de una nueva ofensiva del neoliberalismo, tenemos que seguir construyendo pueblo desde las luchas ya existentes: vivienda, sindical/laboral, servicios públicos, … sobre nuestros territorios, sin descuidar tampoco intervenir a nivel político y en la política a nivel macro: soberanía popular (territorial, política, económica, medioambiental, energética…), internacionalismo, política de alianzas con otras fuerzas afines, posicionamientos sobre cuestiones que afecten a la política del país…

Atravesamos una coyuntura difícil donde el neoliberalismo está a la ofensiva y el fascismo está en auge gracias a la crisis y a que supieron actualizarse. Ahora bien, es nuestra responsabilidad articular un movimiento popular cohesionado en la diversidad y masivo capaz de influir en la agenda pública del país y arrancar conquistas tanto en lo inmediato como más ambiciosas a largo plazo, así como la necesidad de las anarquistas el organizarnos a nivel político para dotar al movimiento popular de una orientación política. Por eso el día de hoy debe servir para recordarnos que tenemos que ponerle esperanzas e ilusión frente al derrotismo y la frustración, poniendo en marcha una gran labor de construcción de pueblo, labor por la cual los pueblos cambiaron el rumbo de su historia y son los protagonistas de ella.

El machismo en la música: consideraciones más allá del reguetón

La música es una expresión cultural, un reflejo social de los valores que una sociedad promueve y conserva. Con la globalización y un posmodernismo mal entendido y peor aplicado, hemos perdido muchas identidades, se nos han sido impuestas otras, mas la música sigue siendo un elemento determinante para la creación de nuevas identidades sociales y culturales. La música, a su vez, tiene la capacidad de cargarse de rebeldía contra el status quo, porque al igual que los rapsodas y juglares del pasado, el mensaje explícito e implícito de cada obra suele calar hondo en las personas, pues refleja las preocupaciones de una sociedad y, a su vez, es creadora de roles. Por ello, tampoco es casualidad que los artistas – también intelectuales – suelan ser las primeras víctimas en caer durante procesos represivos, como el caso Víctor Jara durante los primeros días de la dictadura de Pinochet.

Teniendo presente este contexto, desde las sociedades occidentales existe música estigmatizada y llena de prejuicios porque, teóricamente, no se adapta a los cánones sociales que una sociedad pretende defender. De ahí que, por ejemplo, se señale a los ritmos latinos en general, pero al reguetón en particular, como música machista por excelencia. Se le acusa de ser cosificadora y opresora hacia la mujer. Aplicar tal calificativo a este estilo musical es, y en palabras de Irantzu Varela en uno de sus vídeos del Tornillo: «un poquito racista, etnocéntrico, un pelín colonialista» y como afirma unos segundos después: «históricamente toda la música, como toda la cultura popular, ha sido bastante machista y un poquito, por no decir mucho, legitimadora de la violencia contra las mujeres»1

Por ello, y con el objetivo de romper con estos prejuicios racistas, veamos algunos ejemplos de música blanca no estimagtizada que hemos cantado y bailado pero a la que nadie le ha pedido responsabilidades por machista. Nadie ha acusado a Sting por acosador, como si se ha hecho contra, por ejemplo, Daddy Yankee, aunque ambos hayan alimentado de igual modo el machismo. Probablemente al ser blancos su música esté fuera de sospecha.

Así el machismo se viene reproduciendo desde hace décadas, tanto en la radiofórmula2 como en la música indie3 o en la escena underground4. Partimos con la premisa ya mencionada antes: toda expresión cultura nacida en una sociedad patriarcal va a ser, por ende, patriarcal. Vamos pues a analizar algunas pocas canciones.

Probablemente porque no nos hayamos parado a pensar en la letra o por desconocimiento del idioma, a The Police nunca se les tachó de machista, quizá por haber pertenecido a la nobleza del New Wave, pero contamos con canciones que son el reflejo de un acosador que somete a vigilancia a perpetúa a su compañera. La canción en concreto es Every breath you take de su álbum Synchronicity (1983)

Every breath you take                 Cada aliento que tomes

and every move you make         y cada movimiento que hagas

every bond you break                 cada atadura que rompas

every step you make                    cada paso que des

I’ll be watching you                      te estaré vigilando.

Lo que es aún peor: ¡ganó un premio Grammy a canción del año!

Otro clásico es Guns N’ Roses, probablemente uno de las bandas de hard rock que mejor expresa la masculinidad y masculinización del género, solamente hay que ir a sus videoclips para entender cuál es la actitud que tienen hacia las mujeres5. Por un lado, tenemos aquella pegadiza canción Paradise City, en donde su ideal de ciudad se basa en un césped verde y chicas guapas (where the grass is green / and the girls are pretty), como si los hombres tuviéramos que calificar a las mujeres por su normatividad fisica.

Pero esta mítica banda estadounidense, llena de blancos, nunca ha sido perseguida por letras tan machistas como la de su canción You could be mine, el título ya nos da un adelanto de qué nos cantará aquí el caucásico Axel Rose. Un fragmento de la canción:

When I come home late at night                Cuando llegue tarde a casa

Don’t ask me where I’ve been                     no pregunte donde he estado

Just count your stars I’m home again      solo cuenta tus estrellas y ya estoy en casa

‘Cause you could be mine                              Porque podrías ser mía

But you’re way out of line                             pero estás fuera de lugar

With your bitch slap rappin’                        con tus golpes de puta

And your cocaine tongue                              y tu lengua de cocaína

You get nuthin’ done                                       Nunca terminas nada

I said you could be mine                                dije que podrías ser mía

La canción continúa y, ciertamente, no mejora en sus líneas posteriores. también de esta misma banda: Used to love her con estrofas esclarecedoras como las siguientes:

I used to love her                            Solía amarla

but I had to kill her                        Pero tuve que matarla

I had to put her                               tuve que meterla

Six feet under                                  A dos metros bajo tierra

En una entrevista posterior, la banda señaló que se trataba de una canción que tenía un tono jocoso, pero cuando a diario son asesinadas mujeres a manos de hombres, ¿dónde está realmente la ironía, la chanza y el humor detrás de unas estrofas que repiten durante varios minutos que ha de matarla y meterla bajo tierra?

Continuando con canciones que hacen apología clara y directa de violencia contra la mujer, tenemos a los celebérrimos The Beatles, su tema Run for your life, escrita por McCartney y John Lennon. Lennon expresó, tiempo después, que fue su canción menos favorita. Una parte del estribillo dice lo siguiente:

Well I’d rather                                 Preferiría verte muerte

See you dead, little girl                  chiquilla, antes que

Than to be with another man      con otro hombre

Dando un salto temporal a la música contemporánea, no está de más señalar a los alemanes Rammstein que actuaron hace pocos días en España y quienes a través de sus canciones y su estética perpetúan la imagen de macho dominante curtido a base de trabajos físicos y un cuerpo musculado. Solo nombremos dos canciones: Te quiero puta de su álbum Rosenrot (2005), canción enteramente en español y que es toda una cosificación de la mujer. Por si esta se quedaba corta, tenemos también su canción Pussy, de su álbum Liebe ist für alle (2009) que en directo, de hecho, es interpretada mientras un cañón, en forma de pene, expulsa espuma al público. Falocentrismo y cultura de la violación:

Just a little bit                          Solo un poco

be my little bitch                     Sé mi pequeña puta

you’ve got a pussy                 Tú tienes un coño

I have a dick ah                      Yo tengo una polla

so what’s the problem?        Así que ¿cuál es el problema?

Lets do it quick!                     ¡Hagámoslo rápido!

Y sobre violencia y misoginia contra la mujer conocemos muy bien unas cuantas canciones en nuestra lengua, el rock y el pop español está plagado con artistas que van desde Alejandro Sanz con una canción reciente No soy una de esas, donde el cantante madrileño dice lo siguiente: no deberías haberme tentado / te gusta jugar. O a Natalia Jiménez y su canción Por ser tu mujer, que promueve un estigma de la mujer profundamente conservador y sumisa, no sin antes pasar por encima de Sabina y toda la misoginia que destilan canciones como Contigo, o Leiva y su Sincericidio: Te quiero cuando me destrozas / te quiero reventar la boca. Canción que vio la luz en el año 2016…

Sin embargo, es de destacar que personajes como Loquillo que igual son capaces de sacar un álbum en 2005 titulado «Mujeres en pie de guerra» a canciones como La mataré en la que podemos escuchar lo siguiente: Solo quiero que una vez / algo le haga conmover/ que no la encuentre jamás o sé que la mataré. Canción, por cierto, de 1987.

Los Ronaldos, en el mismo año, estrenaba la siguiente estrofa: Tendría que besarte / desnudarte, pegarte / luego violarte/ hasta que digas sí / hasta que digas sí. La canción se titula Sí, sí. De nuevo cultura de la violación producida, por cierto, en España, por blancos caucásicos. Estopa , que tampoco podía quedarse atrás, con su La raja de tu falda en la que vemos a un músico que tiene un accidente en su coche y después se le rompen las cuerdas de su guitarra por culpa de la vestimenta de una mujer.

Lo de antes es una pequeña, muy pequeña, muestra de lo que existe realmente en el panorama musical, el problema es mayor, de dimensiones inabarcables para un artículo de estas características. Resulta también preocupante esta reproducción de roles en grupos escuchados por todas nosotras y que identificamos como aliados en los movimientos sociales. Es el caso por ejemplo de los raperos vallecanos H. Kanino, o del ilerdense Pablo Hasel, que una de sus canciones afirma abiertamente que no soy machista por llamarte puta. Tenemos el paradójico caso de Los Chikos del Maíz, cuyas letras han ido cambiando para adaptarse a un discurso feminista que, al parecer, no terminan de comprender. En su canción A D10s le pido, podemos escuchar versos como los siguientes:

me tiro a hippies que están forradas y tienen papis de derechas

¿Te has hecho mechas? ¿rayos uva? te metes ciclos, levantas pesas?

Yo levanto faldas y aparto compresas

(…)

Niñata, chúpamela y vete que esto del rap no te pega

y podrás presumir en clase: !eh, se la he chupado al Nega!

O la canción en solitario que el propio Nega estrenó en su disco Geometría y Angustia. Toda una apología a la virilidad sexual del rapero, al uso de la mujer como moneda de cambio, como botín de guerra, elemento de conquista contra el enemigo que es la derecha: follarse a pijas es follarse a la derecha, escuchamos en su Mi novia es de derechas. Además, con este tipo de afirmaciones se mantiene en el imaginario la concepción de que el coito y el acto sexual no es otra cosa que la sumisión absoluta de la mujer hacia al hombre, la penetración como elemento de castigo y no de placer bidireccional e igualitario. Si bien es cierto que en su momento los Chikos del Maíz se disculparon por estas letras, estas siguen presentes en el ideario cultural sexista.

Continuando con grupos «aliados», no se puede dejar todo el falocentrismo que el punk en general ha mostrado. Sin tener que ir directamente a canciones, nos podemos hacer una idea viendo las portadas de bandas como The Real Mckenzies, Fiddler’s Green, y todo el punk celta en los que hay una sexualización del cuerpo femenino, cuando no una exaltación de comportamientos y atributos propios de la masculinidad tradicional y la apología de la violencia o el alcohol, podemos remitirnos a bandas como Discharger, The Casualties o Non Servium.

Pero más preocupante resulta cuando hay bandas tocando en CSO. Es el caso de Penetrazion Sorpresa, banda de punk irónico que, escudándose en tal calificativo, han sacado canciones a la luz como «Zorra cadáver» o la «La puta de tu hermana», que rezan del siguiente modo:

¡Zorra Cadaver! Al instante mi polla de su boca saqué, y

de un golpe seco la aparté

(…)

Al poco tiempo, volví a enterrarla,

así nunca más podría mamarla

«La puta de tu hermana»:

Detrás de ella estaba y cuando se la fui

a meter me dijo: nooo,

He dejado de creer en la puta de tu hermana

Parece que el mensaje queda más que claro, cultura de la violación en su máxima expresión y por mucho punk que hagan, no están exentos, en absoluto, de caer en comentarios machistas. A pesar de la crítica solo nos queda, como hombres cis y músicos, hacer una cosa: pedagogía feminista. Replantearnos qué queremos promover con nuestras canciones, si queremos ser parte de la solución (feminista) o del problema. No podemos, naturalmente, querer estar en la vanguardia de una lucha que solamente les pertenece a ellas, pero, desde luego, no podemos tolerar la continuación de mensajes y actitudes que luego vamos a seguir repitiendo en nuestra cotidianeidad.

En realidad todo lo anterior no es más que un grano de arena de un problema de características amplias pero que se tiende a banalizar. Bajo la excusa de la broma, la paradoja, el chiste o la ironía se esconde toda una violencia sistemática que está dirigida contra aquellos colectivos que carecen de privilegios. Al fin y al cabo la música puede ser revolucionaria, sí, pero también puede ser profundamente reaccionaria y conservadora. Es el altavoz perfecto para el mantenimiento de los estándares tradicionales. Solo hay que echar un vistazo a los festivales que ahora en verano tenemos y preguntémonos: ¿cuántas mujeres están sobre el escenario? La cifra es irrisoria. Y desde luego no es por falta de talento y mujeres en la escena, sino por la camaradería masculina. Tampoco olvidemos que ellas cargarán con el estigma de tener que ser atractivas, infravalorando su talento interpretativo que es, desde luego, otra forma de violencia contra las mujeres. Aquí planteo un problema, pero en futuros artículos vamos a ver que también existe el reguetón y los ritmos latinos feministas. ¡Si no puedo perrear, no es mi revolución!

1Enlace al Tornillo 5×27: «Música machista»

2El térmimo radiofórmula define un tipo de radio de programación monotemático. Este puede ser deportivo, religioso, informativo, pero también, y especialmente, músical. Los 40 Principales es la radiofórmula musical por excelencia.

3Hay cierta confusión en lo que a la música indie respecta. Lo indie es entendedido como creación artística que busca estar fuera de los cánones y géneros tradicionales en los que se engloba la música. La palabra viene del inglés y viene a significar toda aquella expresión cultural (no tiene que ser músical) fuera y alejada de los círculos globales mercantiles y que promocionan su arte por sus propios medios. A veces es entendida como música de culto, al ser una expresión artística. Es el arte por el arte.

4Son también músicos independientes, pero que a diferencia del indie, no necesariamente expresan su música por el deseo de crear arte, sino por intención de manterse fuera de la cultura oficial o el mainstream.

5El heavy metal, el hard rock y el glam rock crearon una estética que marcaba una nueva masculinidad con patalones ajustados y pelo cardado, pero masculinidad al fin y al cabo que no se planteaba, en ningún caso, sus privilegios de hombre. Bandas como Bon Jovi, Whitesnake, Saxon, Iron Maiden, etc, marcaron ese camino. En este sentido tampoco se quedan atrás bandas españolas como Obús, Barón Rojo o Muro, por ejemplo.

La otra cara del «espíritu de Ermua»

El 13 de julio de 1997 se confirmaba la anunciada muerte de Miguel Ángel Blanco. Este desconocido y joven concejal de una localidad vizcaína no mucho más conocida, Ermua (aproximadamente 16.000 habitantes), aparecía moribundo por dos disparos tras dos días de secuestro por parte de ETA, que había exigido el acercamiento de sus presos al País Vasco como condición para liberar a Blanco sano y salvo. Era la culminación de la campaña, empezada dos años antes, de atentados contra alcaldes y concejales del PSOE y, sobre todo, del PP. Decimos que era su culminación no porque la campaña terminara ahí, sino porque este asesinato fue percibido como el más gratuito y cruel y suscitó, por todas sus características, la mayor indignación. El público había seguido sus dos días de desaparición sabiendo que su superviviencia estaba prácticamente descartada y, en cuestión de horas, conocía su hallazgo –herido de muerte– y seguía, con el dramatismo de la información en tiempo real, su traslado al hospital y su muerte, horas después.

Las movilizaciones siguientes fueron de las mayores que se habían visto en la historia del estado español y se habló de un cambio de ciclo con respecto a la normalidad de la presencia de ETA en la vida política vasca. Se habló de un «espíritu de Ermua» basado, por un lado, en una idea de superioridad moral –de ahí el símbolo de las manos blancas frente a las manos «manchadas de sangre»– de las «demócratas» (categoría laxísima que aglutinaba de hecho a todas las personas que se opusieran a ETA) y, por otro, en la lógica del cordón sanitario: el rechazo de la actividad y existencia de ETA exigía su condena, la falta de condena por parte de algunas organizaciones (todas las del bloque KAS, empezando por la coalición Herri Batasuna) exigía el aislamiento institucional y social de estas por parte de las demás, el incumplimiento de esta exigencia de aislamiento implicaba el rechazo de otras (EA, EB, EAJ-PNV) y la aparición, fuera de ellas, de voces partidarias del diálogo (como la organización Elkarri o algunos miembros del PSE-PSOE como Gemma Zabaleta) llevaba hasta estas el escarnio público.
Esta nueva vuelta de tuerca en el antiterrorismo omnipresente tendría episodios menos trágicos, como el esperpento del concejal jiennense Bartolín, que fingió haber sido secuestrado por ETA diez meses después de que lo fuera M. A. Blanco y se convirtió sucesivamente en mártir, héroe y vergüenza de ilustres peperos como Carlos Iturgaiz, o la cruzada judicial de la «doctrina Garzón» que, a lo largo de los últimos diecinueve años, ha acrecentado la inseguridad jurídica en el estado español al ampliar los delitos de terrorismo (ya antes laxos) a cualquier cosa que un tribunal considere inserta en el plan de una organización previamente considerada terrorista, lo que ha llevado a la clausura de dos periódicos, una revista, una emisora de radio, tres páginas web, once partidos y candidaturas políticas y seis organizaciones de otros tipos (juveniles, antirrepresivas, etc.), además de una serie de operaciones policiales contra otras.
Un antiterrorismo omnipresente sobre el que volveremos más adelante y que, pese a tener parte de especificidad española, se integraría sin muchos problemas en el ámbito internacional y más con la elección de Ariel Sharon como jefe de gobierno israelí (febrero de 2001) y la cruzada antiterrorista global lanzada por EEUU tras el 11-IX-01.

No obstante, volviendo al ámbito estatal, algo poco recordado de aquellos días de espíritu de Ermua es la violencia que surgió inmediatamente al margen de lo institucional, si bien jaleada desde PP, PSOE  y medios de comunicación afines («¡A por ellos!», jaleó la periodista Victoria Prego en el masivo acto de homenaje a Blanco). El año pasado, un medio reaccionario recordaba con cierto orgullo cómo el 13 y el 14 de julio del 97 se asaltaron herriko tabernas y locales de HB (en algunos casos, para incendiarlos a continuación) y cómo las manifestantes imbuidas de ese espíritu enviaron al hospital a no pocas independentistas.

El ambiente de todo-vale-contra-el-terrorismo dio cierta cobertura moral y política a todo lo que se percibiera como contrario a ETA y, hubiera mayor dosis de casualidad o de causalidad, el reguero de sangre siguió en el otro lado. Si el 12 de julio hallaban a Miguel Ángel Blanco tiroteado por un comando Vizcaya y el 13 moría, el día 20, Juan Carlos Hernando, Peli, colaborador de otro comando Vizcaya anterior de ETA, aparecía ahorcado en las duchas de la prisión de Albacete a unos meses de obtener la libertad condicional; el 4 de agosto desaparecía en su exilio mexicano de Irapuato (Guanajuato) el ex-miembro de los Comandos Autónomos Anticapitalistas José Luis Salegi, Txipi, señalado durante años en los medios como líder de un sector de autónomas que se acercaba a ETA, para ser hallado muerto dos días después (de un infarto de miocardio, determinaron las cuatro autopsias realizadas) y con un grupo de desconocidas con acento español interesándose por sus restos, y el 24 de septiembre, dos supuestos miembros de otro comando Vizcaya de ETA, José Miguel Bustinza y Gaizka Gaztelumendi, morían por disparos de la Guardia Civil en pleno centro de Bilbao, sin que se llegara a aclarar nunca si aquellos habían hecho o no uso de sus armas.
Puede sorprender que en esa lista no se encuentre ninguna de las miembros del comando acusado de matar a Blanco, pero aún falta por recordar el epílogo. El 20 de marzo de 1999 aparecía muerto en Orereta José Luis Geresta, considerado el segundo responsable directo del asesinato de M. A. Blanco, en circunstancias muy extrañas (como había ocurrido con otro miembro de un comando Vizcaya, Josu Zabala, en marzo del 97). Once días antes, precisamente en una operación garzoniana, Nekane Txapartegi, concejal de HB y pareja o amiga de Geresta, según la fuente, había sido detenida acusada de ser parte del supuesto «aparato internacional» de ETA. No estamos en condiciones de acusar a nadie de las muertes de J. C. Hernando ni de J. L. Salegi, por lo que no lo haremos. No obstante, no pueden dejar de resultarnos sospechosas, por quiénes eran y por el momento en que ocurrieron, así como por las circunstancias que las rodearon. Los casos de Bustinza, Gaztelumendi y Geresta nos parecen claramente más sospechosos y, si bien no podemos achacar responsabilidades personales ni institucionales concretas, nos parecen claras las responsabilidades sociales y políticas por las que estas muertes fueron generalmente acogidas entre el silencio, la indiferencia y el placer.

Ese espíritu, sin el empuje inicial pero con la inercia de tiempos previos fortalecida, es el que permanece hoy día. Sin tiroteos –sospechosos o no–, sin más desaparecidos que los pendientes desde la etapa 1973-1980, el furor antiterrorista resulta ser mucho más persistente que el propio terrorismo. Permite que aumente la lucha contra supuestos enaltecimientos del terrorismo cuando no existe terrorismo, busca comandos anarquistas donde hay anarquistas sin comandos y busca gravísimos linchamientos terroristas donde sólo hay una pelea de bar. Una diferencia semántica que puede costar a ocho jóvenes entre 12 y 62 años de cárcel.

Enlaces del mes: Junio 2017

Junio siempre ha sido un mes interesante: es el mejor mes para cumplir años y comienza el verano en el norte, así como la temporada de vacaciones, cursos, campamentos y ofertas de empleo de verano temporales y precarios. Pero no por ello dejan de suceder acontecimientos con impacto en la sociedad, de las cuales hemos seleccionado las siguientes.

Empezamos en el ámbito internacional con las múltiples adversidades que se han afrontado en Londres. En este editorial de Carne Cruda se reflexiona en torno a las causas que han provocado esta sucesión de desgracias: el incendio de un edificio indebidamente mantenido y sin las condiciones de seguridad adecuadas simplemente por ser habitado por la clase obrera y los nuevos atentados, tanto yihadistas como antiislámicos que vienen alimentados por las políticas conservadoras y la xenofobia.

Nos vamos a Marruecos donde las protestas del Rif continúan ininterrumpidamente tras la detención de Nasser Zefzafi y otros cabecillas. Ahora Nawal Benaissa encabeza esta rebelión dando visibilidad a las mujeres reivindicativas mientras se suceden huelgas y más represión.

En Puerto Rico se da desde hace años una situación de pobreza extrema para buena parte de su población debido principalmente a la enorme deuda acumulada. Los compañeros de El Salto explican en este artículo cómo el Banco Santander y sus directivos contribuyeron a incrementar esta deuda y transferir la riqueza de la isla a la banca privada mediante directivos colocados en la administración pública.

Nos llegan también noticias sobre el movimiento okupa, donde comenzamos hablando de la movilización en defensa del barrio okupado de Errekaleor en Euskal Herria. Todo un ejemplo de solidaridad y memoria de este viejo barrio obrero que desprende optimismo en la lucha. En dicha manifestación participaron personas allegadas de diferentes puntos del Estado español, confluyendo en un acto masivo por las calles de Gasteiz en defensa del barrio que el Ayuntamiento pretendía desalojar para poner en marcha un proyecto especulativo.

En cambio, las protestas del movimiento okupa en Santiago no acabaron tan bien: brutales cargas policiales y detenciones tras el acceso a un colegio abandonado laceraron la protesta e hicieron mella en los manifestantes. Pese a todo, no cesaron las concentraciones de apoyo y se percibió la solidaridad en las redes.

Y en Madrid la situación fue similar durante el desalojo del CPO La Trinchera en el barrio de Tetuán. Los antidisturbios echaron la pared abajo sin orden judicial ni aviso y lanzaron una carga desproporcionada contra los okupas indefensos en el suelo. Las vejaciones se prolongaron unas horas y se llevaron 6 detenidos previamente seleccionados.

Tampoco nos olvidamos de #EscarnioSomosTodas, un CSO nuevo en Compostela y desalojado en poco tiempo mediante un despliegue brutal, así como la represión posterior contra las solidarias que se movilizaron en defensa de Escarnio y Maldizer.

En base a todo esto y recordando que Alfon hace 2 años en prisión, desde CGT han redactado los testimonios de algunas viejas víctimas y testigos de la represión y los montajes para recordar cuales fueron las legislaciones que han hecho al sistema penitenciario ser como es y sus auténticos objetivos.

Acabamos con buen pie el tema antirrepre con el archivo definitivo de la Operación Pandora y todas sus derivadas. Tras dos años y medio de aquellas detenciones, todos los acusados quedan libres, la AN admite que no existe la más mínima prueba de acciones terroristas ni de pertenencia a banda armada, de hecho los «Grupos Anarquistas Coordinados», como sabemos, ni siquiera existen. Se destapa así el último montaje policial contra el anarquismo de nuestra época, lo cual no es motivo para bajar la guardia pues ya sabemos que estos hechos se repiten cada tantos años, particularmente cuando crecen las movilizaciones.

En el ámbito laboral, los estibadores han desarrollado una estrategia de negociación directa con las empresas dejando de lado a la patronal, lo que ha generado una fractura en el sector empresarial entre compañías que ceden a las demandas de los estibadores y las que no, de forma que la patronal pierde apoyos y los trabajadores van logrando sus objetivos con nuevas jornadas de paros y negociación colectiva.

Acabamos recordando con este artículo el debate que se ha dado sobre el valor que pueda tener la popularidad de Ylenia para la lucha feminista. ¿Realmente ella valora la emancipación femenina o sólo la aprovecha para ganar popularidad y generar polémica?

 

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