El Capital VII: Tipo de la plusvalía y jornada de trabajo

La magnitud proporcional de la plusvalía producida por un trabajador en un día de trabajo es la proporción entre la magnitud absoluta de plusvalía producida y el capital invertido para la compra de la fuerza de trabajo. Esta magnitud proporcional es lo que llamamos tipo de la plusvalía. Si el salario de un día de trabajo se fija en cuatro euros y la plusvalía absoluta obtenida en ese día por ese trabajador también es de cuatro euros, el tipo de la plusvalía es de un 100%.  Esta relación expresa el grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital.

Trabajo necesario y sobretrabajo

Durante una parte de la jornada, el obrero reproduce el valor diario de su fuerza de trabajo (el valor de las subsistencias necesarias para su mantenimiento). No produce su subsistencia directamente, sino en la forma de mercancía particular cuyo valor equivale al de sus medios de subsistencia. A esta parte de la jornada en que la producción es mera reproducción la llamamos tiempo de trabajo necesario.

La parte de la jornada que traspasa los límites del trabajo necesario no implica ningún valor para el trabajador, solo constituye la plusvalía para el capitalista. Llamamos tiempo extra a esa parte de la jornada y sobretrabajo al trabajo realizado en ese tiempo. La plusvalía es la materialización de este trabajo. Las distintas formas económicas de la sociedad se distinguen por la forma de imponer y usurpar ese sobretrabajo.

Producto líquido

Llamamos producto líquido a la parte del producto que representa la plusvalía. El total del producto líquido se determina no por su relación con el producto entero, sino con la parte que representa el trabajo necesario. La magnitud relativa del producto líquido es la que mide el grado de elevación de la riqueza.

Límites de la jornada de trabajo

La jornada de trabajo varía entre los límites que imponen la sociedad y la naturaleza. Hay un mínimo, el tiempo de trabajo necesario, el tiempo en el que el obrero trabaja para su propia conservación. Puesto que el sistema capitalista descansa sobre la formación de plusvalía, nuestra organización social no consiente descender hasta ese punto. También hay un máximo marcado por los límites físicos de la fuerza de trabajo.

Cada comprador trata de sacar del empleo de la mercancía comprada el mayor partido posible. Así, el capitalista que compra fuerza de trabajo tiene como objetivo absorber todo el sobretrabajo posible. Asímismo el trabajador aspira a no gastar su fuerza de trabajo sino en ciertos límites, solo quisiera gastar cada día la fuerza que puede rehacer gracias a su salario.

Hay, pues, derecho contra derecho, ambos sustentados en la regulación del intercambio de mercancías. ¿Quién decide entre dos derechos iguales? La fuerza. He ahí por qué la reglamentación de la jornada de trabajo se presenta en la historia de la producción capitalista como una lucha entre la clase capitalista y la obrera.

Explotación del trabajador libre

El capitalista no ha inventado el sobretrabajo. Desde el momento en que una parte de la sociedad posee el monopolio de los medios de producción, el trabajador está obligado a añadir al tiempo de trabajo necesario un exceso destinado a suministrar las subsistencias al poseedor de los medios de producción (sea esclavista, señor feudal o capitalista).

Mientras una sociedad considere la utilidad por encima del valor cambiable (el valor de uso por encima del valor de cambio) el sobretrabajo encontrará un límite en la satisfacción de necesidades determinadas. Sin embargo, si en el sistema económico pasa a dominar el valor de cambio, se generalizará el hacer trabajar todo lo posible, sin límites marcados por la utilidad del trabajo. No se tratará entonces de obtener cierta cantidad de productos útiles, sino de obtener más y más plusvalía. A partir de ahí el capital monopoliza el tiempo, reduce el dedicado a las comidas y al descanso hasta el mínimo según el cual el organismo deja de funcionar.

Parece que el interés del capital debería impulsarle a economizar una fuerza que le es indispensable, pero lo cierto es que a cada momento hay exceso de población con relación a la necesidades del capital. Es evidente cómo la producción capitalista explota al medio y a las personas hasta la extenuación. En todo período de especulación cada cual sabe que un día ocurrirá el estallido, pero uno espera librarse del mismo después de haber obtenido los beneficios. El lema de todo capitalista es ¡Después de mí, el desastre!

La lucha por la limitación de la jornada de trabajo

El fin real de la producción capitalista es la producción de plusvalía o sustracción del trabajo extra. Los trabajadores salen del dominio de la producción de distinto modo a como entraron en ella. Se había presentado en el mercado como poseedor de la mercancía «fuerza de trabajo». El contrato a merced del cual vendía su mercancía parecía resultar de un acuerdo entre dos voluntades libres. Concretado el negocio, se descubre que el trabajador no era libre, que el tiempo en que puede vender su fuerza de trabajo es el tiempo por el que está obligado a venderla. Para defenderse contra esa explotación es preciso que los obreros se organicen para que, mediante un esfuerzo colectivo (una presión de clase), se decida socialmente cuándo termina el tiempo que vende el trabajador y cuándo comienza el tiempo que le pertenece.

Ante la miseria, subida de impuestos

Congratulémonos; sí, hagámoslo con ahínco. La izquierda parlamentaria, toda vez ha abandonado la radicalidad, si es que alguna vez se supo dueña de ella, ha llegado a una nueva conclusión, a una nueva panacea contra el capitalismo: subir los impuestos a los más pudientes; pero no contentándose con esta medida, que ya por sí sola consigue que la mayoría de capitalistas del mundo, y en particular de España, recuperen su humanidad y se lancen a entregar todo su patrimonio a los desposeídos, han dado con otro remedio, a saber: que el Estado exija a las grandes fortunas, una vez éstas han usurpado y succionado toda la fuerza del trabajador, o como gusta decirlo ahora: una vez han creado riqueza, que estén fiscalizadas en su totalidad en su país de origen, es decir, que no evadan impuestos en uno de los diferentes paraísos fiscales que salpican la imperfecta esfera. ¡Menuda suerte! Seguro que los más miserables, contentos con las reformas, se arrojarán a los brazos de estos grupos en las siguientes elecciones. No obstante, el voto de todos vale lo mismo. Y es que en el parlamentarismo, lo más ridículo es siempre lo más democrático.

Hay que retomar, dicen, el espíritu de imposición fiscal en función a la renta. Sin duda, es esto lo más progresista, así pues lo más benigno para toda la sociedad. A más capital, más impuestos. Y ¿por qué no decirlo también? A mayor capital, mayor limosna. O peor que una limosna, pues ésta, dentro de lo repugnante de su aroma, al menos mantiene la voluntariedad del acto; el impuesto por el que declaman es una limosna obligada, requerida, por lo que pierde cierta, por llamarlo de alguna forma, virtud. Ambas deleznables, ambas sostenedoras de la inequidad y de la injusticia a través de los siglos siguen en plena vigencia. No creo que haya existido emperador, dictador, cacique, autócrata, déspota, amo, señor feudal o rey el cual no conociera la máxima que reza que cuando el pueblo está a punto de estallar en revuelta e insumisión hay que darle algo más de pan, holgarle un poco más las cadenas o, para el caso, repartir un poco mejor el pastel. Si funcionaba en la Roma fúlgida y en el Medievo oscuro, ¿por qué no iba a hacerlo ahora? ¿Ha cambiado en algo el alma del hombre? ¿No sigue igual de domada? ¿No piden ahora algunos sectores de la alta burguesía francesa y estadounidense, conscientes de esto que digo, que les suban los impuestos para así poder contribuir mejor al mantenimiento de los servicios sociales que necesita el pueblo? Es preferible que a uno le suban los impuestos un tanto por ciento mientras pueda mantener el control de los elementos de producción, pensarán en razón a sus intereses.

Ahora bien, que los que se supone representantes de los trabajadores, tanto partidos como sindicatos verticales y subvencionados, aboguen por tales medidas me resulta algo esperpéntico y escalofriante. No se olvide jamás: la riqueza que se crea en colectivo debe recalar en el propio colectivo. Sólo la riqueza que emerge individualmente puede y debe quedar en manos del productor original. Pero como no estamos ante este caso, pedir la colectivización autogestionaria, sin burocracia sindical o estatal, no puede quedarse en un grito del pasado, en un estandarte obsoleto; no, ahora más que nunca parece ser la autogestión de los propios trabajadores de sus herramientas de trabajo la única manera de llegar a abolir la miseria de forma definitiva. Fuera de esto, todo queda en medias tintas que bajo la llamada al progreso y a la conciliación buscan mantener la penuria, la escasez y la miseria; o a lo sumo: gestionarla con más humanidad.

Publicidad y roles de género

¿Qué pasaría si invirtiésemos los roles de género en la publicidad? De esa premisa parten Sarah Zelinski, Kayla Hatzel y Dylan Lambi-Raine para realizar este video. La idea es mostrar cómo los medios de comunicación retratan los esteoreotipos de género.

El contenido está en inglés, pero las imágenes hablan por sí solas. Cabe destacar la conclusión que nombran del estudio de Levin & Kilbourne sobre la sexualización de la infancia, que utilizan como fuente: Una fuerte exposición a los medios de comunicación altera la percepción de los espectadores sobre la realidad social de forma que coincida con el mundo de los medios.

Como nota curiosa, Youtube marca este video con una advertencia de contenido, informando de que su contenido puede ser «inadecuado» y limitándolo a mayores de edad. Sobra decir que los anuncios que reproduce son perfectamente públicos y visibles por personas de cualquier edad.

 

Merece la pena echar un vistazo a las fuentes que nombran en la descripción del video. Especialmente a las dos últimas, que enlazo también aquí:

The Objectification of Women in Mass Media: Female Self-Image in Misogynist Culture [PDF]

Women as Sex Objects and Victims in Print Advertisements [PDF]

#5AnarquistasBCN

Ayer, miércoles 15 de mayo, las fuerzas represivas del Estado, en este caso encarnadas en la policía autonómica catalana, los Mossos d’Esquadra, llevaron a cabo una operación orquestada por las instancias judiciales españolas (Audiencia Nacional) para acabar con las «organizaciones terroristas anarquistas» que, según dicen, y basando esta aserción en un escrupuloso estudio sin fundamento alguno, operaban alrededor del Ateneu Llibertari de Sabadell.

De este modo, en torno a las 9:00 de la mañana, la policía irrumpía en el Ateneo y se llevaba, como a posteriori se supo por la CNT de Sabadell, que también regenta dicho edificio, un par de discos duros de ordenadores y material de diversa índole. Al parecer, un colectivo llamado «Bandera Negra», que nada tiene que ver con el que actúa en Madrid como al principio aseveraban los medios de comunicación del Estado en su ignominia, tendría cierta relación, no se sabe cuál, con el Ateneo. Así también, se llevaron a cabo diversos registros en otros puntos de la geografía catalana, concretamente en Avinyó y Catallops. La relación entre sujetos de puntos tan diferentes podría estribar en una página de Facebook en la cual se realizaría el supuesto enaltecimiento del terrorismo. Aun así, las informaciones son difusas y contradictorias, por lo que nada se puede confirmar por el momento. Toda esta operación de estilo, que tan bien queda a ojos del buen ciudadano, se ha saldado con 5 detenidos, los cuales, en principio, comparecerán en la Audiencia Nacional este mismo viernes.

Pero ¿cuál puede ser el motivo ulterior de todo esto; y por qué es justamente en la efeméride del 15-M que se realiza susodicha operación? Sencillamente, para deslegitimar a todo el movimiento asambleario y autogestionario, y por extensión, a todo la tendencia ácrata que ha venido reforzándose en los últimos años. Siempre ha sido así, y no iba a cambiar de un día para otro. A poco que se alza el vuelo y el mensaje empieza a calar en ciertos sectores de la población, el Estado democrático actúa sin vacilación inventándose acciones violentas (no olvidemos el abyecto Caso Scala) o amplificando otras (todos esos violentos que fueron detenidos antes del Asedia el Congreso y que, contra toda lógica, fueron absueltos sin cargos son buena muestra de ello).

Es importante que el ciudadano de a pie tenga su buena dosis de lucha antiterrorista para que se sienta más tranquilo. Ah, ¡qué sería de vosotros, pobres diablos, si esos anarquistas consiguieran sus objetivos y os organizaseis libre y horizontalmente; sería, sin duda, vuestro –nuestro– fin!, parece susurrar tácitamente el telediario de turno. Para ser unos utópicos, mucha inquina y fijación se nos tiene.

En definitiva, no queda sino pedir la liberación inmediata de todos los detenidos sin que pese cargo o multa alguna sobre ellos.

¡Mientras haya Estado, habrá represión; mientras haya capitalismo, habrá miseria!

¡La lucha es digna!

¡Libertad!

Entrevista a la asamblea antiespecista de Madrid

Ciertos temas son muy relevantes para el movimiento libertario, ya sea por necesidad, por desconocimiento, o por actualidad. El veganismo y antiespecismo son, sin duda, dos de estos temas que han de ser tratados, analizados, y debatidos en el proceso de creación de un mundo justo y libertario. A continuación os presento una entrevista que realicé a la Asamblea Antiespecista de Madrid.

1) Lo primero daros las gracias por dedicarnos este tiempo. Empecemos por lo más obvio, ¿qué es la Asamblea Antiespecista de Madrid? ¿Cuándo, cómo, y por qué nace?

La asamblea antiespecista de Madrid nació hará ya unos tres años, a finales de 2009. Surge de la necesidad de varias personas de formar un colectivo para tratar el problema de la explotación animal y el especismo, fuera de las organizaciones que ya había, organizándonos de manera horizontal y asamblearia. Veíamos necesario en su momento y seguimos viéndolo, que hay que informar y fomentar la lucha por la liberación animal.

Hay aún un gran desconocimiento de lo que le sucede a los demás animales, a que son tratados como recursos como si carecieran de la capacidad de sentir. Y nuestro trabajo se centra en visibilizar este problema, en que la gente sea consciente de que tras su plato de comida antes había un animal que fue llevado al matadero. Pero no solo nos quedamos en el ámbito alimentario, como antiespecistas, creemos en la no utilización de los demás animales en ninguna parcela de nuestra vista, es decir, somos contrarios al uso de animales en espectáculos, en vestimenta, en experimentación animal, etc.

Animamos a que la gente adopte como forma de vida el veganismo, ya que consideramos que es el primer paso y más directo, para dejar de colaborar en el uso de los demás animales.Nos declaramos, además, abolicionistas, es decir, no buscamos ningún tipo de mejora en el uso que se le da a los animales, queremos y buscamos su total liberación, no queremos jaulas más grandes ni mejores cuidados, ya que esto no haría otra cosa que perpetuar el sometimiento que sufren los animales, indiferentemente de sus condiciones.
Queremos su libertad, sin ningún tipo de concesión.

Nuestro trabajo se centra básicamente en informar a la gente. Esto lo hacemos mediante información escrita, a través de nuestras webs (www.acabemosconelespecismo.com, www.acabemosconlaexperimentacionanimal.com, www.acabemosconlatauromaquia.com); proyectando vídeos sobre explotación animal; visibilizando mediante protestas la explotación que sufren los animales (como las campañas que hacemos cuando es temporada de circo), y dando charlas. La primera charla que dimos, fue por el 2010, con el nombre “Liberación Animal desde un punto de vista anarquista” de la que salió un libreto llamado “La misma Libertad” (para descargar http://es.scribd.com/doc/47090833/La-Misma-Libertad). Y recientemente hemos dado otra, llamada “En ese sitio maldito donde reina la tristeza…Reflexiones sobre las cárceles de animales humanos y no humanos.”, de la que al igual que la anterior, saldrá un libreto con todo el contenido de la charla ampliado.

Otra de las cosas que hicimos, tras reflexionar sobre por qué dentro del anarquismo y los centros sociales aun se seguía comiendo y vendiendo carne y otros derivados de animales, fue una carta dirigida a los centros sociales, explicando porque según nuestra postura no veíamos compatible que en un espacio liberado se vendiera productos que vienen de la explotación animal e invitando a los centros sociales a debatir sobre ello con nosotrxs, a decir verdad no tuvo mucha acogida, casi ningún centro social nos contestó (lo enviamos por email) y nunca llegamos a tener un debate. Más tarde modificamos esa misma carta, individualizándola, y de nuevo explicando nuestra postura frente al consumo y venta de animales en los centros sociales, y también a como a veces se acoge esa postura como colectivo (se deja de vender carne en esos espacios) pero sus integrantes la siguen consumiendo. Queríamos saber porque se daba ese fenómeno, aunque de nuevo, no llegamos a tener ningún debate como nos hubiera gustado.

Por último comentar que también salimos todos los domingos por la mañana a la conocida plaza de Tirso de Molina de Madrid, donde bajamos material gratuito y libros, y animamos a que la gente pregunte y debata con nosotrxs.

2) ¿Qué nos podéis contar sobre el funcionamiento ordinario de la asamblea? ¿Cómo funcionáis?

El funcionamiento de la asamblea, como he podido explicar brevemente en la pregunta anterior, consiste en organizarnos horizontalmente y como bien describe nuestro nombre de manera asamblearia, reuniéndonos todas las semanas. Las decisiones son valoradas por cada uno de nosotrxs, sin jefes ni portavoces que dirijan o tengan opiniones que pesen más que las de los demás.

Somos conscientes de que esa manera de organización puede hacernos caminar más lentos (ya que sabemos que es más rápido y fácil seguir las ordenes de una sola persona sin pensar por unx mismx), pero encontramos esta manera la más coherente con nuestras ideas y al fin y al cabo la que mejor se adapta a nosotrxs y a nuestra lucha. También el hecho de ver las diferentes posturas e ideas de cada unx hace que las propuestas se complementen, ya que cada unx de nosotrxs lo enriquece con su manera particular de ver y hacer. Además, con el tiempo, hemos ido puliendo nuestra forma de trabajo y nuestra forma de relacionarnos dentro de la asamblea, lo que hace que hayamos encontrado (y sigamos encontrando) la manera en que más agusto nos encontramos para trabajar.

También, por explicar un poco más personalmente nuestro funcionamiento, solemos hacer cada año una valoración, a modo de autocrítica, para ver nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles, valoramos si hemos conseguido los objetivos que nos hemos propuesto, que nos ha faltado, que hemos mejorado, etc. Así como, los objetivos y mejoras para el año siguiente. Esto, junto con las ganas que le ponemos cada unx, es lo que hace que poco a poco vayamos creando los lazos necesarios para trabajar de una manera efectiva entre nosotrxs.

Otra de las cosas que hacemos a nivel interno y que valoramos mucho, son debates concretos sobre particularidades de la lucha por la liberación animal que no tenemos del todo claro (ni a nivel personal ni a nivel de grupo), con ello de nuevo, crecemos como asamblea (y por supuesto, también a nivel individual).

Por último, decir que creemos en la acción directa como medio de conseguir nuestros fines, es decir actuamos sin ningún tipo de intermediarios y no pretendemos en que la situación de los demás animales se cambie mediante leyes, si no que somos nosotrxs, la gente de a pie, la que tiene que tomar las decisiones para que los demás animales dejen de ser explotados.

3) Se podría decir que el veganismo y los derechos de los animales son los dos elementos que justifican vuestra existencia como asamblea. Desde vuestra postura, ¿qué le contestaríais a una persona que os preguntara por qué priorizar esta lucha sobre otras cosas como la crisis actual?

Tal y como nosotrxs lo vemos, no se trata de priorizar la liberación de los demás animales a la humana, sino de extender la idea de libertad, incluyendo en nuestra lucha a miles de millones de individuos que, como nosotrxs, sufren las consecuencias del sistema en que vivimos. Cuantos menos límites pongamos a esa lucha y a esa idea de libertad, más fácil será abarcarlo todo.

Por otro lado, este tipo de preguntas supone un falso dilema, como si las diferentes luchas fueran incompatibles. Igualmente podrían preguntarnos por qué priorizar la crisis actual, cuando en África hay miles de niños muriendo de hambre… Esto es todo una misma guerra, que para poder ganar debe ser combatida en todos los frentes. Si luchamos por cambiar el mundo, luchamos por cambiar el mundo, y no sólo la parte que nos afecta. Es lógico que cada unx dedique su tiempo y su energía a pelear en el frente que le sea más cercano o le toque más la fibra, sin que eso implique necesariamente dejar de participar en otras luchas y proyectos.

La particularidad de este frente para nosotrxs es que la explotación animal es un problema de extrema urgencia, por la cantidad de sufrimiento y muerte que genera, por la cantidad de seres a los que afecta (individuos que carecen de herramientas para luchar por sí mismos) y, sobre todo, por lo olvidado y aceptado que está a pesar de encontrarse estrechamente relacionado con nuestra propia opresión.

Dentro de la lógica del capitalismo, el estatus de los individuos que pertenecen a otras especies es aún peor que el nuestro. Son considerados mercancías, propiedades, meros recursos a nuestra disposición. La crisis actual no es sólo un problema puntual, sino la consecuencia de este sistema que legitima y perpetua valores como la autoridad, la dominación, el consumismo y, en definitiva, la explotación de unxs para el beneficio de otrxs. Creemos que si estamos en contra de estos valores, no deberíamos reproducirlos en nuestras relaciones con los demás animales, dedicarnos a justificar su situación y a erigirnos, en última instancia, en sus explotadorxs. Creemos firmemente que para acabar con todas esas ideas e instituciones que nos oprimen, es necesario también acabar con el opresor y dominador que llevamos dentro, en lugar de seguir participando de ello y mirar hacia otro lado.

4) Muchas personas anarquistas se preguntarán qué tiene que ver el veganismo con la revolución social que buscan. ¿Cómo se relaciona el veganismo con la lucha política por la emancipación humana? ¿Por qué el anarquismo se debería interesar por estos asuntos?

Para empezar el anarquismo se opone a toda autoridad, jerarquía o dominación. Partiendo de esta base nosotrxs entendemos que lxs demás animales deben estar incluidxs en esta afirmación.

Por otro lado, aclarar que la Liberación Animal (en la que nosotrxs incluimos la Liberación humana) no es lo mismo que el veganismo: La Liberación Animal requiere necesariamente del veganismo, pero el veganismo sólo abarca una parcela de la liberación animal. El veganismo es acción directa, un cambio que empieza en unx mismx y que supone rehusar el consumo de productos animales en cualquier ámbito de nuestra vida y, en consecuencia, el frontal rechazo de la explotación animal.

El veganismo se relaciona con la lucha política por la emancipación humana tanto en cuanto integra la lucha por la liberación animal. Cuando hablamos de Liberación animal de lo que estamos hablando, en última instancia, es de la lucha por la libertad que, consideramos, va más allá de las especies.

Nosotrxs creemos que el anarquismo, por su propia esencia, es un conjunto de ideas en constante evolución y debate.
Independientemente de la consideración que lxs teóriquxs anarquistxs hayan tenido por lxs demás animales, las ideas evolucionan y se enriquecen y el anarquismo también se contagia de ideas y prácticas que no necesariamente estaban vinculadas en su origen, siempre y cuando éstas concuerden con las ideas y los principios básicos del anarquismo, ideas y principios con los que, a nuestro entender, la Liberación animal se compagina perfectamente.

De hecho, en gran medida el movimiento por la liberación animal sí que tiene una conexión histórica con el anarquismo y los entornos libertarios. Por poner algunos ejemplos, Ronnie Lee ideó la forma organizativa del Frente de Liberación Animal basándose en los grupos de afinidad de lxs anarquistas «españolxs» de principios del siglo XX; la presencia y participación en la liberación animal de gente involucrada en colectivos anarquistas es una constante desde que, a finales de los 60, comienzan los sabotajes a la caza del zorro; la similitud de prácticas y enfoques a la hora de poner en marcha estrategias de acción directa es más que evidente… Creemos que las cosas están bastante claras para quien tenga el interés de pensar sobre ellas.

5) En un plano menos teórico, ¿qué pueden hacer les anarquistas interesades por los derechos animales?

Bueno, si se nos permite nos gustaría hacer una pequeña puntualización respecto al término «derechos animales». Dentro del ámbito anarquista la palabra «derechos» puede producir cierto rechazo al ser algo asociado al sistema legal, por tanto judicial y, muchas veces, penal. Nosotrxs mismxs hemos debatido bastante sobre este tema y queríamos compartir nuestra postura. Es cierto que todxs reconocemos a lxs demás ciertos derechos, lo llamemos como lo llamemos. El derecho a la vida, a decidir sobre tu propio cuerpo, a la libre circulación, etc., son cosas comúnmente aceptadas dentro del anarquismo. Nosotrxs defendemos que lxs demás animales tienen derechos morales que deben ser reconocidos por un número de personas cada vez mayor. En el terreno legal no entramos, ese es territorio del/a enemigx. Y por eso, por ser un término que puede dar lugar a confusión, preferimos hablar de respeto para los demás animales o de liberación animal.

Y dicho esto, sobre qué pueden hacer lxs anarquistas al respecto, el límite lo marcarán la creatividad y las capacidades de cada unx. El movimiento por la liberación animal hasta ahora se ha dedicado principalmente a la difusión de información sobre la situación de explotación de los demás animales, a extender las ideas antiespecistas, a rescatar o liberar a animales encerrados, a boicotear, sabotear y presionar a quienes se lucran con la explotación animal para que dejen de hacerlo, o a promover otras formas de relacionarse con los demás animales. Hay cosas que puede hacer una persona sola, otras que se pueden hacer entre muy poquitxs y otras que requieren de un grado de organización más complejo. Hay tareas más técnicas, otras más sencillas, unas más arriesgadas y otras menos… Como en toda lucha, se necesita de muchas herramientas que se complementan entre sí (y, como en toda lucha, es fundamental tener esto claro y no creerse que lo único que vale es lo que unx hace).

Si eres anarquista y crees que los demás animales merecen ser libres, puedes empezar cambiando algunos de tus hábitos (por ejemplo la dieta o dejar de utilizar determinados productos) y puedes fomentar el debate en tu entorno. Ya hay algunos colectivos funcionando, puedes contactar con ellos y fomentar la creación de lazos. También puedes buscar gente con tus mismas preocupaciones y pensar cómo podéis aportar vuestro granito de arena a esta lucha. Si no encuentras esas afinidades, hay bastantes cosas que puedes hacer incluso tú solx. Lo importante es hacerlo con sinceridad, humildad y lo mejor que se pueda.

6) En la Red circulan varias posturas escépticas con respecto al veganismo: que si los productos veganos son más caros, que si el veganismo es una opción para gente con dinero, que si la explotación capitalista también se da en estos círculos… ¿Qué opináis al respecto? ¿Qué le diríais a estas personas?

Creemos que lo primero que debe quedar claro es que el veganismo no es un fin en si mismo, sino un medio para la liberación animal. Es una acción directa contra la explotación animal, quizá una de las más importantes y poderosas porque eres tú quien decides que no quieres contribuir con la explotación animal y dejas de hacerlo sin esperar a que el resto haga algo, sin esperar a que cambien las cosas tú ya lo estás haciendo y eso influye en el cambio.

La alimentación vegana se basa en la ingesta de cereales (pan, arroz, pasta, avena, etc), como fuente principal de carbohidratos, todo tipo de verduras y frutas, legumbres, como fuente principal de proteínas, frutos secos y aceites vegetales, como el de oliva.

Respecto a lo caro- barato, nos gustaría hacer una breve reflexión; no siempre lo barato es lo mejor, hay productos muy baratos que conllevan mucha explotación humana y no humana y además puede que no sean muy buenos para nuestra salud. Solemos tener la idea que las cosas caras son de «pijos» y no nos paramos a pensar que la mayoría de las veces los procesos productivos más justos son más caros por el hecho de que las personas que participan en ellos no están tan salvajemente explotadas. Pensamos que muchas veces es mejor comerse un plátano, ecológico y de un grupo de consumo, por ejemplo, que comprarse 3 por ese mismo precio en el Mercadona.
Muchas veces buscamos comprar cosas más baratas para poder consumir más. Compramos muchas cosas que pueden ser prescindibles en nuestra vida, aquí cada uno tiene que valorar que es lo que necesita realmente y en que que quiere gastar el dinero.

Es cierto que el mercado capitalista se va adueñando de todo y allá dónde ve mercado lo explota; como puede ser el caso con la aparición de muchos productos veganos, que realmente los puedes elaborar tú mismo o simplemente son caprichos o chucherías sin los que se puede vivir.

Cómo decíamos al principio el veganismo es un medio para la liberación animal, todos somos animales por lo que nosotrxs como veganxs también nos preocupamos de la explotación humana y de la tierra, creemos que esta es la actitud congruente. Es verdad que en esta sociedad es muy difícil no consumir algo que no lleve explotación de ningún tipo. Prácticamente en cualquier producto en el que pensemos podemos encontrar explotación de una manera o de otra, por ello de lo que se trata es de ser conscientes de lo que consumimos, evidentemente cuanto menos se consuma mejor y cuando consumamos pensar en cómo lo hacemos y que es lo que produce menos sufrimiento, muerte y explotación.

Decidir vivir así, siendo consciente y cuestionándose las cosas en cada momento no es fácil en una sociedad como la nuestra llena de “falsos colores y brillos” que atraen, que nos llevan a lo cómodo y al no pensar, hacía dónde nos quieren llevar. Qué sea difícil no significa que no se haga y que cada unx llegue hasta dónde vea, hasta dónde quiera llegar siendo congruente. Sinceramente, muchas veces este tipo de argumentos que comentas son solo excusas que algunas personas se dan para no practicar el veganismo.

7) Vamos a ir finalizando esta entrevista. Sabéis que existe todo un discurso anti-ecologista, incluso en eso que llamamos “izquierda”, que identifica la lucha por los derechos animales como “cosas de hippies sin conciencia política.” ¿Qué diríais al respecto? ¿Pensáis que hoy por hoy el veganismo y la defensa de los derechos animales es cosa de gente “sin conciencia política”?

Somos conscientes de que alguna gente no considera la lucha por la liberación animal como parte de «la revolución». Pero si no reconocemos la opresión que están sufriendo los demás animales, ni nos reconocemos nosotrxs mismxs como opresores, seguiremos fomentando la misma explotación contra la que luchamos. No creemos que admitir a lxs demás animales en nuestro círculo de consideración sea algo subordinado a un cambio en las estructuras sociales, sino que para acabar con la opresión es preciso atajarla en todos sus frentes. Igual que la lucha contra otras opresiones como el sexismo y el racismo, cada vez más se incluyen como parte de una visión y una práctica holísticas, el antiespecismo sitúa a más individuos en el marco a liberar. Por otro lado, también sabemos que hay gente que es vegetariana únicamente por una cuestión de salud, e incluso gente que estando en lucha por la liberación animal, olvidan realizar una crítica de raíz al sistema capitalista, del que la explotación animal no es más que un síntoma. Por ello creemos que no hemos de perder de vista nunca las bases explotadoras de esta civilización, ni tampoco olvidar cada una de las opresiones concretas que conforman su cotidianidad.

8) Bueno, muchas gracias por dedicar este tiempo a les lectores de Regeneración. Si tenéis algo más que añadir, por favor, sentiros libres de hacerlo ahora. Gracias una vez más y salud.

Pues nada, queremos aprovechar para daros las gracias a vosotrxs por ofrecernos este espacio para permitir expresarnos y por dedicar un espacio al tema de la Liberación Animal. Os deseamos mucha suerte y ánimo con el proyecto y si alguien se quiere ponerse en contacto con nosotrxs, puede escribirnos a esta dirección de correo electrónico: lamismalibertad@gmail.com

Un saludo.

Nociones antidesarrollistas

Desarrollismo: Fase actual del capitalismo, fundada sobre la necesidad constante de acelerar el progreso técnico para pervivir. Un modelo territorial de centro-periferia donde las macroestructuras urbanas concentran a la población, los centros productivos y de poder mientras que el entorno rural es excluido y queda partido por las infraestructuras de comunicaciones (vías de alta velocidad, autopistas, redes de muy alta tensión…) y de producción energética.

Antidesarrollismo: El anticapitalismo en su fase actual. Una apuesta por el restablecimiento de los valores comunitarios y de vida tranquila. La recuperación y defensa del territorio que habitamos. La lucha por una sociedad libre y responsable en contacto con su entorno. La oposición decidida contra los planes de imposición del modelo capitalista como modo único de vida. La propuesta de devolver la economía y la técnica a la esfera política y, las decisiones políticas, a los grupos humanos libremente organizados de manera asamblearia y federalista.

Negación: Toda lucha debe partir de una negación intransigente que impugne toda la realidad presente: No es posible convivir con la destrucción capitalista. No es posible escaparse o vivir al margen. La desolación del medio es un problema prioritario, pues ataca a las condiciones mínimas de supervivencia. Acabar con el capitalismo y las imposiciones del Estado equivale a disputar las luchas en su contra, a profundizar en sus contradicciones, a superar nuestras miserias y plantear la disidencia desde la urgente necesidad de cambio. No se trata sólo de sentirnos realizados personalmente, sino de acabar con el capitalismo antes de que este arrase con la posibilidad misma de la vida.

Escala humana: Volver manejable la organización social, técnica y económica sin depender de profesionales de la economía, la política o la técnica. La interdependencia es deseable, pero determinado grado de especialización se vuelve necesariamente opresivo. La libertad de decisión exige de la capacidad de entender los fundamentos de los procesos económicos y técnicos sobre los que se ha de decidir. Del mismo modo, las grandes concentraciones de población en enormes complejos urbanos suponen la destrucción de la sociedad (con la extensión del individualismo más destructivo) y del territorio (por la incapacidad de las grandes aglomeraciones urbanas para generar relaciones sostenibles con el entorno). Sin una vuelta de estas condiciones a una escala humana se hace imposible la formación de un mundo libre y socialista.

Comunidad y clase: Fundamental para la extensión de un proyecto anticapitalista y libertario, la comunidad se conforma en las luchas abiertas contra el capitalismo. Lejos de bastar con la condición material de clase desposeída (definida por la falta de acceso a los medios de producción), los trabajadores deben reconocerse como una comunidad anticapitalista. La formación de una conciencia comunitaria digna, rebelde e intransigente en las luchas antidesarrollistas es la semilla de una sociedad que sólo se concretará si sabe oponerse desde abajo a la mediación (siempre impositiva) del poder. Las soluciones impuestas desde arriba, aunque positivas en apariencia, resultan siempre de la debilidad de la comunidad para defender sus posiciones. Las conquistas arrancadas mediante la exigencia y la lucha colectiva, en cambio, motivan siempre el aprendizaje y el empoderamiento colectivo.

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