Refugees Welcome: La pelota que se pasan los Estados xenófobos de Europa

Este mismo domingo saltaba mediáticamente en todo el mundo una noticia de relevancia internacional:  Italia se negaba a permitir el desembarco en sus costas de las 629 personas que se encuentran a bordo del barco Aquarius SOS Méditerranée, dirigido por la organización Médicos Sin Fronteras y varado entre la isla de Sicilia y Malta. Estas personas habían sido rescatadas en el mar Mediterráneo cerca de las costas de Libia cuando trataban de alcanzar tierras europeas jugándose la vida.

Dicho rescate se ha topado con la negativa a ser desembarcadas y atendidas correctamente estas centenares de personas por el nuevo gobierno italiano, que desde el pasado 1 de junio está compuesto por una alianza entre el partido xenófobo Liga Norte y el partido Movimiento Cinco Estrellas (partido italiano de creación reciente con unas características similares a Podemos, reivindicándose como opción del cambio y en contra del sistema político tradicional).

El ministro de Interior italiano, Matteo Salvini, declaraba que Italia no asumiría ningún inmigrante más, e instaba a la pequeña isla de Malta a permitir el desembarco en sus costas de las personas migrantes. El primer ministro de Malta, Joseph Muscat, del partido laboralista (tendencia socialdemócrata) se ha negado a permitir el desembargo igualmente, aunque asegurando que se mostraba dispuesto a evacuar a las personas con riesgos de salud más graves, entre ellas, siete mujeres embarazadas a bordo. Finalmente, a última hora de la tarde del lunes, el gobierno español declaró su disposición a permitir el desembargo de las personas migrantes en el puerto de Valencia, ante lo cual el ministro de Interior italiano lo celebraba en las redes sociales como una victoria.

Estos acontecimientos, todos y cada uno de ellos, responden a la lógica de que las migraciones forzadas de personas en el Mediterráneo son tomadas por los diferentes Estados europeos como una pelota que se puedan lanzar unos y otros. Se aprovechan las miserias provocadas por el capitalismo y sus guerras (ya sean estas económicas, sociales, culturales, abiertamente armamentísticas, o todos los factores a la vez), para crear un arma política de primer nivel en Europa: las políticas migratorias. Ya sean estas útiles en discursos nacionalistas y abiertamente xenófobos, desde los partidos parlamentarios a organizaciones de extrema derecha, o también desde posturas del humanitarismo más sacrosanto que esconde un lavado de imagen irrepetible.

En ambos casos podremos comprobar claramente el racismo institucionalizado, en el primero de los casos parecerá muy evidente, y en el segundo de los casos se camuflará de una motivación exclusivamente humanitaria. El racismo no solo se encuentra en los discursos verbales, que es su parte más visible, el racismo institucionalizado se encuentra acciones políticas concretas, en la instrumentalización que se hace de las personas forzadas a migrar. Rellenar portadas de periódicos con la noticia de que el Estado español acogerá a las 629 personas en el barco Aquarius para evitar una crisis humanitaria, no es un acto contra el racismo ni marcadamente anti-xenófobo, sino pura publicidad.

Que esas personas merezcan una atención y un cuidado dada su situación de extrema vulnerabilidad, no debería permitir hacer propaganda de ello a un nuevo gobierno como el del PSOE que quiere hacer gala de su progresismo. Y, por supuesto, más si cabe en un país como España que cuenta con siete CIEs (centros de control y exterminio de las personas migrantes) donde se mantiene a miles de inmigrantes encarcelados en espera de su expulsión. O un país que asesinó en febrero de 2014 a quince inmigrantes en la playa del Tarajal en Ceuta, unas muertes por las que ningún guardia civil será juzgado según se conoció este mismo año mediante el sobreseimiento del caso.

Europa ha sido y es un territorio construido desde la colonización y el racismo, un continente que exige asimilación de valores a las personas migrantes, porque damos por hecho que nuestra cultura es moralmente superior. No pretendemos pararnos a conocer otras culturas del mundo y compartir desde la humildad, consideramos Europa nuestro coto privado, y la inmersión cultural o la barbarie como exclusiva opción. Y esa política no solo se refleja en las acciones particulares de los gobiernos, sino en nuestra actitud cotidiana día a día como sociedad.

No se trata por lo tanto de una problemática reformable, o subsanable con un simple cambio de actitud de un gobierno en concreto. El racismo es otro de los pilares que sustenta el autoritarismo de este sistema, y aunque debe combatirse particularmente, solamente la ruptura con el capitalismo augura el establecimiento de otro tipo de relaciones sociales entre todas las personas globalmente. Lo que el mar esconde son decenas de miles de migrantes ahogados en una tumba marítima inmensa, lo que la tierra refleja es el racismo como base de nuestras sociedades. Y para desenterrar ese cementerio en el mar, deberemos agitar nuestros territorios.

 

Las contemporáneas interpelaciones de Mujeres Libres para la deconstrucción de nuestras masculinidades [Parte 2]

Continuamos este amplio texto que repasa las ideas inscritas en Mujeres Libres para barrer nuestras masculinidades desde la raíz, si te perdiste el comienzo, y antes de leer esta segunda parte, te recomendamos echar un vistazo a la primera parte.

 

3º  Aprendamos, reflexionemos, iniciemos la deconstrucción de nuestra masculinidad: singularidades interrelacionadas en devenires diversos.

(La pregunta es si se puede acabar con la desigualdad sin terminar también con la masculinidad y, por lo tanto, si esta se debe reformar, transformar o abolir).

La propuesta que proponemos para nosotros los hombres no es la terapéutica de mirarnos al ombliguito buscando nuestra esencia ensuciada por la dominación del capitalismo heteropatriarcal y encontrar desde la intimidad ese hombre verdadero, ese “buen salvaje natural” (como botón de muestra el gabinete psicológico terapéutico para revisar masculinidades que como experiencia piloto está desarrollando el Ayto. de Barcelona, 20 Minutos 25-04-17). Esta propuesta se aleja de las de inteligencia emocional que únicamente buscan soluciones individuales a problemas sistémicos, de ahí que nuestro deseo sea cuestionarnos el heteropatriarcado que llevamos en nuestros corazones así como, y de manera imbricada con esto, cuestionar el heteropatriarcado capitalista como forma de dominación. Queremos salirnos del dilema micro-macro, queremos asumir que “lo personal es político y lo político es personal”.

La actual crisis económica se refleja claramente en la crisis demográfica, preocupación de Estados y patronos en cuanto a la reposición y reproducción de los recursos humanos, que es como nos ven ellos/as a las personas asalariadas, en momentos de recortes de los servicios sociales que anteriormente proporcionaba el desaparecido estado del bienestar. Una de las políticas que el estado está tanteando son las campañas públicas dirigidas a reeducar a los hombres para que se conviertan en “nuevos padres” que compartan igualitariamente los trabajos de cuidados “La corresponsabilidad de los hombres en las tareas domésticas y de cuidado.  …..hay más problemas por la falta de corresponsabilidad” [postura del PP  sobre conciliación (el País  29-07-12) ]. Con nuestra propuesta no queremos propiciar cambios que terminen siendo funcionales, aprovechables para quienes nos explotan y oprimen, queremos definitivamente iniciar el camino de una radical deconstrucción creativa de la masculinidad desde una perspectiva antagonista que aúne holísticamente todos los aspectos de la jerarquía capitalista-heteropatriarcal, en la que no perdamos de vista las repercusiones estructurales de nuestra actividad cotidiana, así como emprender el camino de búsqueda, que se quiere coherente en sus límites, de la libertad y la igualdad en esa cotidianeidad.

  • Cuestionando-nos (lo personal) el heteropatriarcado capitalista

En el cuestionamiento en lo personal de ese heteropatriarcado capitalista que proponemos es entendiendo que las personas somos producto de nuestras circunstancias y de las líneas de opresión que nos cruzan; sin embargo esta opresión que tenemos incorporada no nos determina para siempre ni nos desresponsabiliza de nuestras prácticas tanto personales y cotidianas como de las más políticas (¿porqué los hombres no leemos-reflexionamos sobre feminismo aunque nos parezca importante?). A su vez esta posible y necesaria agencia para cambiar/nos no implica mostrarnos como sujetos totalmente libres y sin limitación alguna en la estela de ese producto del contemporáneo imaginario de dominación en el que vivimos como es el “self-made-man”, tan masculinista-individualista-heroico-competitivo.

Somos producto de líneas de dominación, aunque también podemos ser productores de otro imaginario y otras prácticas.

Empecemos a preguntarnos como lo hace Ana Ocaña (del Grupo de Mujeres CGT Madrid en “Rojo y Negro”, abril 2017): “Entonces bien, si encontramos que teóricamente el anarquismo es, o debe ser feminista per se, en base al objetivo de destrucción de toda jerarquía, ¿por qué a pesar de ello seguimos reproduciendo patrones de dominación propios del modelo patriarcal?”. Mirar de frente nuestros privilegios heteropatriarcales (en el hogar, en el curro, en el CSO o en el sindicato o cuando oímos y/o vemos a otros con conductas machirulas y callamos en pos de la fraternidad masculina, etc.) y la cara política de estos es nuestra labor, es nuestro trabajo si queremos verdaderamente llevar un mundo nuevo en nuestros corazones. Privilegios que gozamos en base a nuestra mirada, cómplice, no lo olvidemos, con la actual sociedad de dominación, que como Sujeto mira a la mujer como Objeto a poseer y dominar, nunca como otro Sujeto igual, que no idéntico [de ahí la violencia machista (“serás mía, nunca de otro”), los acosos y violaciones, la cosificación sexual que rompe y separa los cuerpos de las mujeres en trozos de carne, etc.]

Mirada masculina cuya estratagema es la naturalización de las mujeres (los Ilustrados iniciaron el dispositivo de la  moderna dominación patriarcal con argumentos similares a: “iguales somos, pero con distinta naturaleza, que hace que nosotros nos ocupemos de lo racional, lo público, la política y las mujeres de lo emocional y las pasiones; de lo privado”), naturalizaciónpara inculcar un falso, pero real, sentimiento  de inferioridad. Cuando estás acostumbrado al privilegio, inculcado por un falso, pero real, sentimiento de superioridad, la igualdad, los hombres la sentimos como opresión [“soy un hombre no puedo cambiar” (alguien que había acosado a una compañera en un CSO)]; desde lo personal y lo político los hombres no podemos más mirar cínicamente para otro lado respecto a lo que ha hecho de nosotros y nuestros privilegios la sociedad capitalista-heteropatriarcal [“como le voy a quitar “a mi mujer” esa ilusión que tiene en prepararme la comida y cuidarme”(veterano compañero anarcosindicalista)]. Es necesario iniciar un cambio radical, que no por tortuoso, doloroso y lento podemos dejar de iniciar humilde y pacientemente, pero iniciarlo desde ya. [“es algo a muy, muy largo plazo” (disculpa de otro veterano por no asistir a un debate sobre economía feminista)].

El proceso de deconstrucción de la masculinidad sabemos, los que lo iniciamos ahora, que nunca terminará, siempre será incompleto, parcial; tampoco será automático, ni armonioso, pues nos depara, a menudo desgarros y vergüenza propia [“recuerdo hace años que violé a mi compañera de entonces mientras dormía, aunque no lo viví como una violación”]. Utilizando, para nuestro propósito, lo que nos dice Castoriadis, referente a la autonomía y la eliminación del mensaje de la dominación incrustado en nosotros mismos , diríamos que “la deconstrucción de nuestra masculinidad no es pues elucidación racional sin residuo y eliminación total del discurso heteropatriarcal no sabido como tal”.

Este es un proceso activo, es un esfuerzo que exige, por un lado, persistencia que implica cierto dolor y tiempo para reflexionar “es lo mismo que una cerilla en medio de un campo en plena noche; una cerilla apenas ilumina, pero nos permite ver cuánta oscuridad hay alrededor”, por el otro, demanda creatividad pues “……no buscaríamos nuestro sexo verdadero, sino indagar y deconstruir nuestro sexo falseado para crear y conquistar nuestro sexo imaginario.”

Asimismo, su creación requiere una disposición interna de ironía para con uno mismo, de sentido no trágico de los propios fracasos: ser capaz de contemplar el poco edificante espectáculo de nuestros propios errores y fracasos. En contra de siglos de filosofía logocéntrica establecida que nos obliga a suplir la falta con una ultracompresión racionalista y en oposición a la ideología de la melancolía, uno debe tener, pues, la valentía de asomarse al borde del abismo, mirarlo y dejar que otras fuerzas vengan al rescate.

Desconstruir al borde del abismo, saber que la identidad es, según J. Carrey, “el ancla de un barco que no existe”. Sin embargo, habría que decirle a Carrey que ese ancla y ese barco inexistente si que están en un mar de opresión y dominación heteropatriarcal capitalista, ese sexo falseado a deconstruir mencionado más arriba,nos ha configurado, moldea nuestro deseo, enciende nuestros miedos y nos provee de las palabras para explicarnos y darnos sentido; somos su producto. No desviarnos en la quimera capitalista de los sujetos libres que nos moldeamos a nuestro antojo, del hombre hecho a sí mismo, ¡héroe de todas las batallas!, es otra de nuestras tareas .

Si sabemos que no estamos determinados totalmente y que tampoco somos dioses creadores de nosotros mismos tendremos que conjugar y asumir un doble carácter: como productos sociales (con toda la toxicidad de la dominación en nosotros mismos) y, a su vez, como productores (con el deseo de desprendernos paciente y perseverantemente de toda esa mierda) ya que “no es lo que han hecho de nosotros (el mercado, el estado, el heteropatriarcado) sino lo que nosotros hacemos con eso que han hecho de nosotros”. Deconstruir para crear, más bien para iniciar pues un proceso de destrucción de la masculinidad mediante un cultivo paciente y esforzado del tipo de interacción con los demás. Aquí la amistad es muy importante en este sentido, es el saber que nuestro trabajo y todo lo aprendido o adquirido lo es por contaminación, a través de los amigos, los compañeros en el proceso.

 Proceso opuesto a las normas de la “fraternidad” o camaradería viril que celebra la cultura heteropatriarcal, de ahí que busquemos la amistadde los feminismos y los movimientos LGTBQs(al igual que buscamos la amistad de las ideas y la tradición libertaria)si queremos aprender y activa, humilde y pacientemente deconstruirnos y crear para llegar a la igualdad en la diversidad real que no la igualdad de oportunidades estratagema en la que se conforma la sociedad contemporánea.

  • Cuestionando (lo político) el capitalismo heteropatriarcal.

En agosto de 2017 aparecía en prensa una noticia “El regreso de los clubs de mujeres”, en estos clubs se reunirían mujeres profesionales y amas de casa de clase media (el club madrileño está situado en el barrio de Salamanca) para celebrar fiestas, charlas, biblioteca, etc. El club de Madrid es el único que admite a “algunos hombres buenos”. Enfrentados a esa idea de “buenrrollismo” de algunos hombres majetes cuyo objetivo sea alcanzar la igualdad de derechos sin preguntarse siquiera por la sociedad en la que se da esa desigualdad, recogemos las palabras de Paco Vidarte: “No por caridad. No porque se nos exija ser más buena gente que nadie…..    Sino porque la homofobía, como forma sistémica de opresión, forma un entramado muy tupido con el resto de formas de opresión, está imbricado con ellas…” (Ética marica). Nos enfrentaríamos, pues que la opresión de género, de clase, de sexualidad, raza,etc,etc,  buscando coherencia “Si un negro es agredido por unos nazis, ello repercute en la misoginia de la sociedad”(P. Vidarte).

Muchos historiadores señalan los siglos XVII y XVIII como periodos de enorme cambio en nuestras concepciones del sexo y la sexualidad. Según Foucault el capitalismo pujante necesitaba nuevos métodos para controlar «la inserción de los cuerpos en la maquinaria productiva y el ajuste de los fenómenos poblacionales a los procesos productivos”; “la biopolítica de la población surgió a principios del S XIX, a medida que los pioneros de las ciencias sociales comenzaron a desarrollar los métodos estadísticos (nos hemos convertido en una “sociedad de normalización”) necesarios para supervisar y gestionar ¨la natalidad y la mortalidad, el nivel de salud, la esperanza de vida”. El conocimiento disciplinario acumulado en los campos de la embriología, la endocrinología, la cirugía, la psicología y la bioquímica ha movido a los médicos a intentar controlar el género mismo del cuerpo, incluyendo también “sus capacidades, gestos, movimientos, situaciones y comportamientos”.

Es necesario, pues, ir generando un imaginario radicalmente antagonista al andro-antropo-heterocéntrico de la barbarie social capitalista en la que ¡ya! estamos inmersas:

            Al de la mercancía y el trabajo asalariado, si, si asimismo asumimos la troncal importancia que el trabajo invisibilizado de los cuidados tiene para la reproducción social en el capitalismo; son caras de una única moneda, en la que los hombres de claros privilegios y que no se solucionará con instituciones sociales como guarderías o lavanderías. Recordemos a las feministas italianas de Lotta Feminista en los 70 quienes recibían risas burlonas de sus camaradas varones que consideraban (los cuidados) “ni siquiera como un trabajo verdadero, pues con las guarderías se resolverían todos los problemas” ellas respondían: “Maternidad, elección irreversible que condiciona toda la vida femenina y que no se resolvía llevando a las niñas a la guardería…  una mujer en casa siempre está de turno, decíamos… la disponibilidad mental para planificar y afrontar las obligaciones e imprevistos de nuestra acción”. Hace unos meses, un veterano militante anarcosindicalista nos decía que la sociedad por la que él luchaba era aquella en la que los medios de producción estarían autogestionados en base a la implantación generalizada de asambleas obreras. Las preguntas que le hicimos les que escuchábamos fueron, entre otras: ¿quién asistiría a esas asambleas? [los obreros, respondió]; ¿quién se encargaría de las labores de cuidados? [las cooperativas sociales de lavandería, la comunidad del cuidado y educación, etc. dijo]; ¿quiénes se encargarían de realizar todos esos trabajos? ¿Quién dejaría de asistir a una reunión si a la abuela hubiera que cambiarla el pañal y acostarla? […………. dijo].

            A las identidades heterocentradas, pues es muy correcto hablar del respeto que nos merecen les LGTBs. Pero ir a la raíz es asumir la crítica a la impronta de sujeción que, la medicina, la psiquiatría, la sociología, la psicología, etc. ciencias todas ellas desarrolladas, no lo olvidemos, junto y a su vez que el proceso histórico de forja del capitalismo.

Ciencias responsables de la producción de distintos binarios que representaran la realidad social (individuo/comunidad, naturaleza/cultura, privado/público, homo/hetero, masculino/femenino, sexo/género, cuerpo/mente) como extremos irreconciliables y antagónicos. Binarios que oscurecen la diversidad y el continuo entre esos supuestos pares “irreconciliables” de la realidad de las personas en un intento de ahormarnos y sujetarnos pues ¿qué hetero no ha vivido en algún momento de sus vidas un “acontecimiento” no enteramente hetero? ¿de dónde nos viene a los hombres hetero ese terror a desear a o a ser deseado por otro hombre? Sujeción que indica lo que es normal y lo perverso en los seres humanos, provocando un cambio desde lo que anteriormente era considerado como prácticas punibles a la consideración “científica” de la desviación;

            Al modelo de individuo atomizado-competitivo hasta la paranoia y las distintas formas de familias nucleares (no es más que individualismo a dos), cuya argamasa es el amor romántico;

            Al modelo de comunidad imperante: que difumina la diversidad en el 99% (sexual, racial, funcional, etc) y que promueve la emotiva y acrítica adhesión (a la empresa, al líder, a la tradición y la sangre etc, etc ); [“el ser humano es gregario, dice uno; eso solo lo puede decir o alguien que ya se considera un animal de granja o, peor aún, alguien que cree ser pastor de un rebaño humano, responde la otra];

            Al modelo extractivista de desarrollo cuyos efectos sufrimos cotidianamente (vivir mejor es vivir con menos). “Los filósofos y políticos ilustrados veían la dependencia de los seres humanos para con la naturaleza como un ultraje, un desafío al derecho del hombre a la libertad, sin más condiciones que las impuestas por él, que por lo tanto debía ser suprimida por la fuerza y violentamente.  La racionalidad occidental, el paradigma occidental de la ciencia y su concepto de la libertad se basan todos en la superación y la trascendencia de esta dependencia, en la subordinación de la naturaleza a la voluntad (masculina) y en el desentrañamiento de la magia de todas sus fuerzas” (pg. 66). “También entendimos que, desde el inicio del patriarcado, las mujeres de todo el mundo fueron también tratadas como “naturaleza”, desprovistas de racionalidad, con su cuerpo funcionando de la misma manera instintiva que otros mamíferos. Al igual que la naturaleza, podían ser oprimidas, explotadas y dominadas por el hombre” (pg. 30).

            Al racismo no solo de la extrema derecha sino al que acepta pagar menos a la trabajadora “extranjera” que cuida de nuestras personas dependientes.

Esto se acaba. Estas palabras no buscan más que intentar contribuir a un debate apenas iniciado entre los hombres que se autodenominan libertarios, debate en torno a lo íntimamente interconectados que están los ejes de dominación, la lucha de clases, el racismo, la lucha contra la dominación heteropatriarcal, etc.

Os animamos a crear espacios de debate y reflexión, grupos de hombres o lo que sean, entre les colegas del barrio, los compañeros del centro social o del sindicato, de la fábrica o las aulas que no se cieguen en la psicologización de la “identidad masculina”. Que cargados de rabia antagonista antiautoritaria en lo personal/político, con paciencia y humildad, dado que no es tarea de un día para otro desprendernos de jerarquías y privilegios e ir creando prácticas transformadoras/abolicionistas de nuestra masculinidad, prácticas anticapitalistas, prácticas comunistas libertarias.

«No es lo que han hecho de nosotros (el mercado, el Estado, el heteropatriarcado) sino lo que nosotros hacemos con eso que han hecho de nosotros».

Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

 

*  «Rebeldes periféricas del S XIX. Pioneras en tiempos salvajes».  Ana Muiña

*  «Rojas. Las mujeres republicanas en la guerra civil». Mary Nash (MN)

*  «Mujeres Libres. El anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres».  Martha Ackelsberg (MA)

* ”Dos intelectuales anarquistas frente al problema de la mujer: Federica Montseny y Lucia SanchezSaornil” artículo de Mary Nash (MN-2)

*”Sin vuelta de hoja. Sexismo:poder, placer y trabajo”. Mª Jesús Izquierdo

* “Transposiciones”. Rosi Braidotti.

* “La institución imaginaria de la sociedad”. Cornelius Castoriadis.

*  “Cuerpos sexuados”. Anne Fausto-Sterling.

*  Lucía Sánchez Saornil. Poeta, periodista y fundadora de MM LL. Antonia Fontanillas  Borrás y Pau Martínez  Muñoz.

*  “Ecofeminismo”.  María Mies y Vandana Shiva.

*  “Foucault y la genealogía de los sexos”. Rosa MªRodriguez Magda.

*  “Subversión feminista de la economía”. Amaia Perez Orozco

*  “Masculinidades y feminismo”. Jokin Azpiazu Carballo

*  “Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada” R. Lucas Platero [ed.]

 

Gerardo Romero Díaz,

texto presentado en las jornadas que se hicieron en el aniversario de Mujeres Libres (organizadas por los grupos de mujeres de CGT)

Un gobierno a la medida de la ideología de la clase dominante

Los gobiernos de España a lo largo de este régimen monárquico ya nos tienen acostumbrados a representar una ficción ideológica artificiosa creada para tal fin. Unas veces pretenden representar una línea abiertamente conservadora y nacional-católica, otras veces una línea conocida como «progresismo centrista», y entre esas fluctuaciones nos hemos movido en las legislaturas de la historia reciente.

Sin embargo, en este nuevo gobierno formado por Pedro Sánchez, se dan algunas novedades poco palpables habitualmente. Comenzando porque la simulación de una regeneración del régimen se ha establecido a través de una moción de censura, y no a través de unas elecciones. Novedad que, aunque discutida públicamente por sectores de la derecha, por el hecho de ser una novedad en el sistema de juego, ha caído en gracia y ha sido aprovechado por los medios de propaganda comunicativos.

Otra novedad que ayer mismo ya se atisbaba era la formación de un gobierno formado por ministras y ministros de orígenes aparentemente dispares, pero que todos tienen en común una única característica: son un compendio perfecto del conservadurismo que se presenta con la cara más progresista, alardeada ya desde sus medios de comunicación, véase el ejemplo del diario Público, y sus flores y alabanzas al nuevo gobierno del régimen. Pedro Sánchez ya tenía pactado y configurado un gobierno en la senda de sus predecesores, fiel a las recetas económicas del capitalismo global, al espíritu golpista del artículo 155 y la represión desatada en el Estado español, y por supuesto, unas carteras ministeriales que representen bien la ideología de la clase dominante.

 Algunos ejemplos de esta afirmación son los siguientes:

– Carmen Calvo, que ocupará el cargo de ministra de Igualdad y la Vicepresidencia del Gobierno. Donde muchas personas han querido ver en esto un símbolo de empoderamiento femenino, el análisis es claro en otro sentido. La igualdad es y será vista desde el gobierno siempre como una cuestión menor o secundaria, tanto es así que el tiempo que le quede libre a la Vicepresidenta, lo ocupará en segundo plano con la cartera de Igualdad.

– Josep Borrell, el ya viejo conocido Ministro de Obras Públicas en el Gobierno de Felipe González y furibundo contra el independentismo catalán, que llegó a declarar hace semanas que habría que desinfectar los medios comunicativos catalanes, ha sido nombrado Ministro de Asuntos Exteriores.

– Magdalena Valerio, como Ministra de Trabajo y que marca ya la política que llevará por ejemplo con el tema de las pensiones. La responsable de Seguridad Social en la ejecutiva del PSOE en Castilla-La Mancha, y encargada de mantener los puntos fuertes de un Pacto de Toledo (relativo a las pensiones) anunciando una reforma estructural del mismo. Se intuye que en el sentido que los grupos financieros de poder vienen ya años marcando, otorgando mayor peso a los fondos de pensión privados como negocio redondo.

– Teresa Ribera, nueva Ministra de Transición Ecológica, nótese desde un principio el neolenguaje utilizado para otorgar sensación de progreso de este gobierno. Esta ministra está directamente relacionada con el desastroso “Proyecto Castor” mientras estaba en la Secretaría de Estado de Cambio Climático. Directamente realizado por ACS -la empresa del empresario Florentino Pérez-,  pretendían construir el depósito de gas natural subterráneo más grande del Estado español, situado frente a las costas en el delta del Ebro. Una serie de continuados sismos y temblores en la región echaron para atrás este faraónico proyecto de dimensiones catastróficas para el medio ambiente.

– Pedro Duque como nuevo Ministro de Ciencia, Innovación y Universidad, y si por si no quedaba claro, la institución universitaria no es educativa, es una preparatoria de trabajadoras y trabajadores precarios. Un nuevo ministro tecnócrata para contentar a la opinión pública que solicita a gritos que gobiernen tipos preparados, sin duda, dicho y hecho, sueño de la meritocracia cumplido. Cuanto mayor elitismo cultural solicitemos, más reducido se queda el espacio social para la cultura popular, para el currito sin estudios o la juani en nuestro barrio.

– Fernando Grande-Marlaska, Ministro de Interior, presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en 2012, y vocal en el Consejo General del Poder Judicial a propuesta del PP en el 2013. Un conocedor de la represión desde las cloacas del poder, defendió a Concepción Espejel (jueza del caso de Altsasu) cuando fue apartada de los juicios de Gürtel. Cuenta con una gran consideración entre las fuerzas de seguridad del Estado por su posición en contra del acercamiento de presos y presas vascas y por haber permitido torturas como juez, por lo que contará con la cobertura perfecta para continuar la represión a luchadores/as de izquierdas, o personas disidentes del régimen español.

– Dolores Delgado, Ministra de Justicia, también ha salido directamente de la Audiencia Nacional, ejerce como fiscal especializada en asuntos de terrorismo yihadista. La responsable a partir de ahora de seguir impartiendo justicia política en los tribunales oficialmente desde el gobierno, también sale de una institución franquista como la Audiencia Nacional, formando una dupla perfecta con el mencionado Ministro de Interior.

– Màxim Huerta, nuevo Ministro de Cultura y Deporte, principalmente conocido por su paso por Informativos Telecinco durante cinco años y en 2005 incorporándose como tertuliano al Programa de Ana Rosa Quintana. Una cara televisiva, conocida y que dará sensación de cercanía, una de esas decisiones de cartera ministerial que sonaban a broma, pero que más allá de lo que parezcan, sigue una estrategia de aceptación de la opinión pública de un gobierno fallido desde su nacimiento.

Parece un gobierno más simbólico que ninguna otra cosa, un gobierno que trata de esconder que mantendrá una línea continuista y fiel a la clase dominante de la que defiende sus intereses. De nada sirve ampararse en el clásico ‘la que se nos viene con Ciudadanos que será mucho peor’, ni siquiera (y a estas alturas ya debería estar claro) Podemos es una opción institucional beneficiosa para las personas que sufren la violencia cotidiana del capitalismo. Al pueblo trabajador nos queda la única vía de siempre, organizarnos y luchar contra las injusticias que se avecinan para nuestra vida con dignidad.

Las contemporáneas interpelaciones de Mujeres Libres para la deconstrucción de nuestras masculinidades [Parte 1]

Algunos comentarios de uno cualquiera para iniciar un debate entre compañeros.

 

1ª   La tradicional misoginia del movimiento obrero libertario no ha cambiado demasiado:

Desde sus inicios, los obreros forjaron un pacto implícito con los patronos (sirva de ejemplo la huelga que durante cuatro meses los trabajadores de las fábricas de pasta de sopa, de la Barcelona de 1915, para imponer a la patronal la expulsión de las compañeras y la introducción de una reglamentación laboral que las impidiera trabajar en ese ramo), que más allá de las declaraciones congresuales tomo la forma del salario familiar por la que el hombre se convertía en una especie de patrón en el hogar obrero, y por otro lado, en esa subordinación, la identidad de las mujeres se fijó  tradicionalmente en la domesticidad y maternidad. En una carta Proudhon (1857) dice  “ ….. a su imperfección sexual. Por esta palabra, cuya exactitud no puede reprocharse, entiendo la calidad de su entendimiento, que no le permite captar la relación de las cosas si nosotros, los hombres, no se las hacemos tocar con el dedo. Hay en ustedes las mujeres, tanto en cerebro como en el vientre, cierto órgano incapaz por sí mismo de vencer su inercia innata, y que sólo el espíritu masculino puede hacer funcionar……”. En respuesta a las tesis de Proudhon, Joseph Déjacque afirmó que alguien no se puede considerar anarquista si no es feminista.

Durante el exilio en Francia muchos militantes tuvieron una vida privada en contradicción con la pública [según se cuenta en “Horacio Prieto, mi padre”, “en las visitas con su madre a casa de sus amigas (compañeras de militantes y algunas de ellas activas militantes feministas como la propia Luz) cuando era un niño, César pudo escucharlas hablar de sus sufrimientos y de la deplorable conducta de sus compañeros hacia ellas. Desprecio, falta de escucha, violencia física incluso].

En la actualidad se escuchan recurrentes comentarios masculinos en los debates feministas libertarias en los que siguen interrogando por el papel que tienen las propias mujeres, en definitiva, responsabilizándolas, durante la educación patriarcal que inoculan a su prole. Nunca se preguntan por su papel, por sus privilegios al no asumir ningún papel en ese trabajo invisibilizado-naturalizado y realizado por mujeres. No se han interesado por el mensaje de los feminismos, ni siquiera han estudiado las aportaciones libertarias del anarco-feminismo de Mujeres Libres (MM.LL. de ahora en adelante). Es muy fácil autoproclamarse feminista, muchos hombres se adjudican ese adjetivo, actitud que no es más que pura estética vacía de los que no quieren incidir en sus privilegios heteropatriarcales y sin embargo prestos cogemos la pancarta feminista. Estamos cómodos en esa jerarquía, pero en el momento en que se nos reclama desprendernos de nuestros privilegios masculinos es cuando nuestros comentarios son del tipo “las feministas dividen la lucha” “paranoicas”, “histéricas”, incluso y cuando las compañeras no están, “¡feminazis!”. Cómodos en el privilegio [en los cuidados, en el sindicato, en el curro, en las relaciones] , cuando la igualdad nos involucra directamente la sentimos como opresión de “las que están sacando las cosas de quicio”.

En definitiva es mucho más grato referirse a los cuidados que amorosamente prestan tantas mujeres y a cómo los capitalistas las explotan que cuestionarse cuánto mejor vivo yo sin limpiar el váter.

2ª  Ideas de Mujeres Libres que nos interpelan a los libertarios de hoy:

  • Diversidad de miradas dentro y fuera de MM.LL.

El Congreso de Zaragoza de mayo de 1936 formuló claramente la posición igualitaria de la CNT; en su dictamen sobre “el concepto confederal del comunismo libertario” se dice lo siguiente: “…..la interdependencia creada, por razones de inferioridad económica, en el régimen capitalista entre el hombre y la mujer desaparecerá con él. Se entiende por lo tanto, que los dos sexos serán iguales, tanto en derechos como en deberes”. Aceptar la opinión de que las mujeres estaban explotadas económicamente y de que su subordinación debía ser uno de los centros de atención no significaba que se estuviera de acuerdo sobre la naturaleza de la explotación o sobre cuál era el mejor modo de superarla; muchos argumentaban que las mujeres debían contribuir a su propia emancipación apoyando a los revolucionarios varones.

El desafío anarco-feminista al discurso de la domesticidad fue minoritario en el movimiento libertario y en MM LL. Federica Montseny, por ejemplo, consideraba imprescindible educar socialmente a la mujer ya que esta era un freno para la revolución social (unos de sus series más importantes de artículos tenían el título de “la mujer, problema del hombre”), y si bien colaboró esporádicamente con MM.LL., no creía en la existencia de una opresión específica que sufrieran las mujeres. Sostenía que las mujeres podían llevar cualquier estilo de vida que quisieran si disponían de la suficiente fuerza de voluntad para hacerlo: “Los dos sexos están oprimidos, no sólo las mujeres. Por consiguiente, únicamente hay una liberación por la que tienen que luchar tanto hombres como mujeres. Esa es la razón por la que no tenemos una organización exclusivamente femenina”. Respecto a los hijos, representaban un medio para la realización de la persona, aunque no revestía igual papel según los sexos: ”La madre ha de ser un artista, un poeta de la forma y del sentimiento. Y el hijo la culminación artística….” “mujer sin hijos, árbol sin fruto, rosal  sin rosas“ (los hijos) por ley natural pertenecen a la madre”(MN-2;  82).

Una de las fundadoras de MM.LL., Mercedes Comaposada declaraba: “Nuestro organismo está creado y mantenido con el fin de hacer mujeres aptas para el hogar y para la vida pública….” La mayor parte de las militantes se inclinaba por exaltar la maternidad como tarea principal de las mujeres (junto con la alfabetización, la educación y la formación profesional; sus campañas educativas en este terreno se limitaron a la preparación para la maternidad, el cuidado de los niños, y  conocimientos elementales de anatomía, etc.).

  •        El desafío de las anarco-feministas

Aunque MM.LL. no se definían como feministas, las ideas de algunas de sus militantes, creo que hay que situarlas con los avances posteriores en el Movimiento Feminista, producto de los análisis y luchas en cuanto a la crítica a la división sexual del trabajo, a la crítica que conlleva la crisis de cuidados y a la crítica al trabajo remunerado como fuente absoluta de autonomía. Así en su afirmación de que las mujeres estaban triplemente oprimidas, por su ignorancia, por el capitalismo y como mujeres, podemos ver la formulación, por parte de algunas MM.LL., una perspectiva acerca del funcionamiento de la opresión patriarcal. Suceso Portales aludía a la existencia de un sistema, patriarcal que diríamos ahora, de dominación y jerarquía, de subordinación de las mujeres “la civilización masculina”(134 MN). Lucia Sánchez Saornil, telefonista, autodidacta, poeta, lesbiana y anarco-feminista (una de las más relevantes fundadoras de MM.LL. y su secretaria nacional) consideraba que las mujeres sufrían una explotación específica por razón de la asignación histórica de un papel de sumisión uno de cuyos agentes de esta explotación era el hombre, así como también que los intereses de obreras y obreros, al ser los intereses de la humanidad, eran complementarios en su lucha contra la burguesía. No veía, Lucía Sánchez Saornil, la solución a la emancipación de las mujeres como una consecuencia mecánica de la Revolución Social (la subordinación de la lucha por la emancipación de las mujeres a la lucha principal: derrotado el capitalismo ya vendrá automáticamente la derrota del patriarcado),destacaba la necesidad de la mujer de realizar paralelamente su propia emancipación como mujer. (92 MN-2).

Sus ideas rompían con la identidad fijada por la más rancia tradición que hacía de las mujeres madres dedicadas exclusivamente al hogar (“el concepto de madre absorbiendo el de la mujer, la función anulando al individuo”) y planteaba el problema sexual y el amor libre como: “Es lamentable, pero en las campañas en pro de una mayor libertad sexual no siempre han sido bien comprendidas…   la reacción masculina sigue siendo la misma de antaño a pesar de su pomposa cultura sexual, pone de manifiesto que cuando al encontrar, luego de varios escarceos amorosos, la mujer que estiman para compañera, el “Don Juan” se convierte en “Otelo” y la mujer es restada al movimiento cuando no es que desaparecen los dos…  En definitiva, considero que el problema sexual sólo está en la propia solución del problema económico. En la revolución”.

Como veía Lucía Sánchez Saornil la revolución distaba de las concepciones, que a día de hoy aún mantienen algunas mujeres, que hablando de superestructura (reproducción) /infraestructura(producción) en las que de la subordinación de la super a la infra ofrece valoraciones que terminan afirmando: “el patriarcado-capital ha pasado a dividir la población en dos: mujeres y hombres, para iniciar una lucha de género sin cuartel”.“Hoy ser feminista….  Y esta lucha es de liberación de mujeres y hombres, y nos corresponde a todas. Los hombres como nosotras están explotados, dominados y conquistados por el patriarcado, y estos hombres son nuestros hijos, nuestros padres, nuestros compañeros y nuestros hermanos. Trabajemos para cortar juntos…”. Lucía  Sánchez Saornil comenta: “Si la revolución es reforma de costumbres, comencemos por ahí, pero pronto, rápidamente….  La revolución había de comenzar en nosotros mismos, y si no lo hacemos, perderemos la revolución social, ni nada más ni nada menos, nuestra mentalidad burguesa no hará sino revestir de ropas nuevas los viejos conceptos, conservándoles en toda su integridad”. Hablando de la infundada y placida, para nosotros los hombres ya que aleja nuestra deconstrucción y su despojo de privilegio masculino, lucha de sexos expone las diferencias entre estos: “El hombre revolucionario que hoy lucha por su libertad, solo, combate contra el mundo exterior. Contra un mundo que se opone a sus anhelos de libertad, igualdad y justicia social. La mujer revolucionaria, en cambio, ha de luchar en dos terrenos: primero por su libertad exterior, en cuya lucha tiene al hombre de aliado por los mismos ideales, por idéntica causa; pero, además, la mujer ha de luchar por la propia libertad interior, de la que el hombre disfruta desde hace siglos. Y en esta lucha, la mujer está sola.” (135 MN).…(los compañeros hagamos excepción de una docena de bien orientados)  tienen una mentalidad contaminada por las más  características aberraciones burguesas. Mientras claman contra la propiedad son los más furibundos propietarios. ….Y todo ello se deriva del más falso concepto que haya podido crear la humanidad. La supuesta “inferioridad femenina” .(MN-2; 91)

Para la secretaria nacional de MM LL había que realizar una reeducación tanto de unas (superar la triple esclavitud, de la ignorancia, como productora y de mujer)  como de los otros; por tanto en el caso de los hombres, junto con la eliminación de la falsa superioridad [hacerles superar la percepción según la cual la libertad era únicamente “lo contrario del control. Y nada más” ] y la conciencia de la igualdad en inteligencia, sensibilidad y necesidad de superación, era necesario implantar la igualdad y la justicia en el hogar antes de intentarlo en el contexto general de la sociedad (MN-2;91): “Hay que decirles que antes de reformar la sociedad es preciso reformar su casa”  (MA162). Que conlleva, en la crítica feminista actual, romper con la división sexual del trabajo,  esto es asumir los cuidados, y por tanto realizar, entre otros, una profundo cambio  político-identitario en los hombres (Denunciar la plusvalía emocional, afectiva y sexual de las mujeres en los hogares, es uno de los puntos que Feminismos Sol plantea, con toda razón, en su propuesta de huelga de cuidados para el  14-N; esta denuncia visibiliza lo que algunas economistas feministas contemporáneas llaman “los trabajos de amor”) y  la crítica al trabajo remunerado como fuente absoluta de autonomía, ya que  imponemos, en la práctica heterosexual las dobles jornadas.

Un artículo de un compañero (1935)  recriminaba a las mujeres no reclamar sus derechos ante los demasiados hombres que eran tiranos en el hogar y que era totalmente humano  aferrarse a los privilegios: al igual que los burgueses, los hombres no cederían voluntariamente sus privilegios. La contestación de Lucía Sánchez Saornil fue que la analogía era falsa, ya que si los intereses de la burguesía y el proletariado eran contrarios, los  de hombres y mujeres en la lucha por la autonomía no lo eran: “será “muy humano” que el hombre desee conservar su hegemonía, pero no será anarquista” (163 M A).

Gerardo Romero Díaz,

texto presentado en las jornadas que se hicieron en el aniversario de Mujeres Libres (organizadas por los grupos de mujeres de CGT)

Rompiendo silencios rumbo a las “Elecciones” en México 2018

Por Abendsen

El proceso electoral burgués que se practica en la época del sistema capitalista es conocido por significar muy poco para la solución de los problemas de la vida, que en gran parte, fueron impuestos por la burguesía misma. Cierto es, que poco importan los colores de partidos y las propuestas que solo son un instrumento demagógico que poco o nada ha cambiado a lo largo de las últimas décadas. En fin, lo inútil de las campañas políticas ya ha sido argumentado, probado y confirmado, solo queda decir que por eso hablamos de “elecciones”.

Sin embargo, evitar el analisis colectivo de lo que rodea a este proceso ha sido un error casi cíclico del anarquismo mexicano. Al menos en México, las elecciones son la cara pública de las pugnas entre los diversos sectores de la burguesía. Hoy, como ayer, las empresas nacionales y extranjeras buscan apoderarse de los recursos naturales que nos quedan, para lograrlo siempre han intentado posicionar a familiares o políticos con quien es más fácil negociar, hecho que se les ha facilitado con la dinámica de las candidaturas independientes que ya no queda duda que fueron creadas unicamente para ésta clase.

La situación se vuelve mucho más complicada con la participación del narco, quienes funcionan como fuerzas paramilitares, al servicio del gobierno y las empresas, que se han encargado de desplazar gente para extraer recursos naturales con mano de obra esclava adquirida tras más de una década de desapariciones.

Claramente la situación se recrudece en tiempos de “elecciones” y mientras los grandes medios se entretienen con declaraciones dignas de una mala comedia, la burguesía con el narco –su brazo armado- se encargan de imponer su política con sangre. Para esto tienen tres blancos claros: políticos incómodos, periodistas conflictivos y  gente que lucha dignamente.

El primer caso llama la atención porque demuestra la afirmación que se hizo más arriba de la lucha entre sectores de la burguesía, incluso dentro de su propio circo no encuentran solución más que la sangre, consideran que cuesta más negociar con alguien incómodo que simplemente quitarle la vida. Reflejo de esto, para abril del presente año ya se habían registrado en el sexenio de Peña Nieto 73 alcaldes asesinados, no imagino como se reaccionaría en otros países pero definitivamente es un cantidad de personas alarmante.

Durante la jornada electoral que vivimos, es decir, desde septiembre del año pasado hasta hoy, han ocurrido alrededor de 90 asesinatos a candidatos y precandidatos, tanto de la izquierda como de la derecha, hombres y mujeres, incluso del partido en el poder. En la nota de la BBC que aquí referenciamos se hace una breve alusión a que los grupos delictivos son mandados por los gobernadores, cosa que se sabe pero pocos dicen o hacen algo al respecto. Pero claramente nadie saldrá a defender la vida de los alcaldes, ya volveremos al por qué.

Quizá el trabajo de periodista, si se hace bien, es uno de los trabajos más peligrosos en México. Desde años atrás la muerte de periodistas en el país ha sido apuntada, difundida y criticada pero poco se ha hecho al respecto. Tomando como marco el sexenio del actual presidente Peña Nieto, se han registrado más de 40 periodistas asesinados, la gran mayoría de los asesinatos siguen sin resolverse, aunque pareciera que todos fueron perpetrados por un mismo culpable: el narco y ante el narco nadie hace más preguntas.

La extracción de recursos, el desplazamiento, la desaparición, el feminicidio, homicidio y en general la baja calidad de vida de la mayoría de los mexicanos encuentran fuerzas que se le oponen dentro de la misma gente, siendo los pueblos indígenas y las mujeres las principales fuerzas colectivas que se oponen -intencionalmente o no- al Poder del capital en el México actual. Muchas veces esto resulta en muerte.

Recientemente lamentamos la muerte de Manuel Gaspar Rodríguez miembro del (MIOCUP – CNPA MN), el secuestro del Concejal Catarino Aguilar Márquez y Noé Aguilar Rojas, el arresto de Fidencio Aldama Pérez de la comunidad de Loma de Bácum en la Tribu Yaqui y el asesinato de tres compañeros del CODEDI, siendo solo algunos casos, limitándonos a referenciar solo los últimos tres meses del año y enfocándonos en la lucha del CNI así como las organizaciones que lo conforman, pero la lista de presxs, desaparecidxs y muertxs asciende conforme vamos rompiendo los límites de las siglas.

El seguimiento de cada caso es imposible, la creación de listas generales de presxs, asesinatos o desapariciones es impensable. Por lo que nos tenemos que conformar con un pequeño análisis sobre el por qué dicha situación no genera una situación general de movilizaciones superando las divisiones infructíferas de la Izquierda, trataré de limitarme a explicarlo con los casos que acabamos de presentar.

Creo que la principal causa, volviendo al tema de que nadie defenderá la vida de los alcaldes, es ver a quien se culpa. Culpar al narco –desde el 2006- es la salida más fácil, culpa al narco y nadie dirá nada, culpa al narco y ensuciaras la imagen, con una imagen sucia –es decir, con la criminalización de las víctimas- no vale la pena salir a pedir justicia. Esto lo quisieron hacer con los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, pero funciona mejor con alcaldes y diputados que por estar en el poder razones sobran para sospechar su conexión con el narco.

Esto también aplica para el caso de periodistas donde un simple artículo sobre la actividad que reina en el país pueden ser motivo de asesinato y después prueba que justifica dicho acto. Y en el caso de quienes luchan dignamente ni siquiera se necesita una prueba, ni una justificación, ya que en las comunidades indígenas y rurales del país narco-Estado-Inversión Privada se muestran a plena luz del día como un mismo ente. La ciudad no está excenta de este problema, pero suele manifestarse más en la cárcel que en el asesinato, como sería el caso de lxs anarquistas en la cárcel o más recientemente el arresto de León Fierro.

Queda preguntarnos ¿Por qué la gente de las ciudades no reacciona ante las inclemencias de la vida en el campo? Para empezar, por la existencia misma de dicha dicotomía. La falsa dicotomía entre lo rural y lo urbano, sumado al extremo individualismo que se desarrolla en este último, mantiene a las luchas separadas. Las organizaciones sociales (anticapitalistas o no) han fallado en el análisis de la situación y tras más de 10 años de guerra no han sido capaces de responder de manera apropiada.

Después de la jornada de lucha popular en el 2006 y la jornada de movilización electoral del 2012, lo que de manera general llamaremos la Izquierda urbana, sufrió un divisionismo tremendo que le impidió hacer frente a los megraproyectos y a la guerra, dándose cuenta ya muy tarde de que son dos caras de un mismo enemigo. Conforme han avanzado los años pareciera que dicha fragmentación se refleja en la infinitud de información que se genera día con día sobre luchas, eventos, opiniones, nuevos colectivos, nuevas centrales, pero ninguna ha sido capaz de mantener una influencia que se refleje en actos de resistencia efectivos.

Mientras esto pasa en las ciudades, en los campos y montañas del país se va forjando la propuesta del Congreso Nacional Indígena quienes han utilizado la coyuntura electoral para llegar a todos los medios de comunicación y así buscar no la unificación, sino la organización de la enorme diversidad étnica del país. Hoy hay cada vez más comunidades que asumen la bandera del CNI como una alternativa y como un apoyo real ante las embestidas del capital no solo en el sur del país, también crece su presencia en el centro y el norte. Presencia que no se limita a los pueblos originarios, también tuvo su impacto en el movimiento de las mujeres convocando al histórico Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo Y Cultural de Mujeres Que Luchan.

Desafortunadamente en la Izquierda urbana el ejercicio “electoral” del CNI fue excusa para generar aún más divisiones –la mayoría de ellas basadas en el ego o la ignorancia y no en la crítica- dificultando de manera importante los proyectos que el CNI buscaba plantear una vez logrado el primer paso. Afortunadamente las personas reunidas en el CNI hace mucho comprendierpn que no dependen de nadie y plantean una continuación de su digno proceso de lucha.

Sobre todo esto los candidatos -a cualquier puesto- callan. Callan porque saben que cualquiera de sus propuestas no serán más que continuaciones de lo que ocurre pero con diferente color. Colores que representa a un sector específico de la burguesía. Tanto el PRI (Burguesía “revolucionaria”[i]), el PAN (Burguesía católica), Morena (Pequeña burguesía) y los independientes (Burguesía norteña y la de la costa del pacífico[ii]) reproducen un silencio inhumano ante las atrocidades que acabamos de mencionar.

Insisto que ante dicho silencio se debe abandonar toda esperanza por un cambio institucional y quienes den un paso firme en dicha dirección se encontraran con el ejemplo del CNI para avanzar en las luchas locales, superando egos y divisiones que solo nos han desarmado en contra del crudo avance capitalista. Es hora de empezar a analizar los conflictos de México como Estado-nación desde una visión estratégica que nos permita responder efectivamente a todo lo que acabamos de describir y todos los horrores que no pude mencionar desde la horizontalidad y el antiautoritarismo.


[i] “Revolucionaria” en relación de que son los hijos y nietos, o al menos dignos herederos, de la burguesía que triunfa tras el proceso revolucionario y posrevolucionario (1910-1940), tiende al neoliberalismo como todas las demás.

[ii] La primera representada en el candidato presidencial Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” y la segunda por Pedro Kumamoto, candidato al senado por el estado de Jalisco.

Mitos del ‘paraíso nórdico’: ser trabajador inmigrante en Dinamarca

Artículo publicado por ‘Victor Stanzyk’ originalmente en Izquierda Diario

 

Cuando uno se ve forzado a buscar trabajo fuera de España, entre los candidatos más recurrentes suelen estar los países nórdicos. No se escatima en halagos cuando se habla del éxito que el capitalismo, con una férrea intervención estatal, ha tenido en esos lares. Se ven como la consolidación de un Estado de bienestar y los resultados, al menos en apariencia, resultan incomparables: desempleo bajo (frente al 16.4% de España, Noruega: 4%, Suecia 6.5% y Dinamarca 5.1%); servicios públicos de calidad y gestionados por el Estado (Finlandia y Dinamarca invierten casi el 53% de su PIB en los recursos públicos, en contraposición con España, que se limita a un 40%) y modelos de gestión laboral que flexibilizan y protegen el trabajo tanto como fomentan la inversión extranjera.

En esto último, el modelo de flexiseguridad danés, país que tomaré como caso paradigmático, ha sido un referente. En el aspecto laboral, se crea un mercado flexible que permita a los trabajadores una ‘adaptación constante’, sin por ello reducir la protección social, lo cual genera una mano de obra muy cualificada. Por otra parte, se fomenta la inversión extranjera con impuestos fiscales bajos, dinero que se recupera en los impuestos al consumo.

Si confiamos en los números y comparamos estos baremos con otros países de la CE podría llegarse a la conclusión de que el Báltico es la nueva fuente de la vida eterna y Escandinavia, un nuevo Edén. Sin embargo, basta analizar la realidad social y la política de un país como Dinamarca para ver que de este oro sólo relucen las cifras; y los mitos que los mismos imperialistas narran sólo se los creen la derecha y la izquierda reformista más abnegada.

La derecha se abre paso: Políticas xenófobas y nacionalistas

La llegada al poder de Donald Trump ha sido una expresión de una crisis política global acaecida tras el periodo de recesión económica. Lo que al principio se tradujo en una alianza económica mundial ha concluido en una defensa a ultranza de la frontera. El barco se hunde y cada Estado lucha por no ser el primero en ahogarse. Esta tendencia se ha traducido en Europa con el auge de partidos de derecha nacionalista, y Dinamarca, Escandinavia en general, no ha sido una excepción. Los países nórdicos se han situado en el ojo del huracán mediático con sus intransigentes políticas nacional-conservadoras llevadas cabo por sus frentes de derecha.

En el caso que nos ocupa, el Partido Popular Danés (Dansk Folkeparti), dirigido por Kristian Thulesen Dahl, sigue la estela del sueco Björn Söder o del finlandés Timo Soini, o si se quiere de la francesa Marine Le Pen. El atentado de Copenhague en mayo de 2015 (un mes antes de las elecciones) constituyó el último envite para un discurso que ganó notoriedad con la oleada de refugiados y las medidas proteccionistas posteriores a la crisis de 2007. De tendencia xenófoba y ultranacionalista, se convirtió en la primera fuerza política en el parlamento danés, pese a ceder el cargo de primer ministro a Lars Løkke Rasmussen, del Venstre (Partido Liberal Danés), quien gobierna en coalición además con demócratas-cristianos y la Alianza Liberal.

La influencia del PPD ha sido decisiva para un rotundo giro a la derecha en el ya de por sí conservador gobierno del Venstre. Además de acentuar los recortes que el Venstre había llevado a cabo durante sus numerosas legislaturas, ha dejado su propia marca anti-inmigración. Respecto a los refugiados, Dinamarca dista mucho de haber cumplido su cuota exigida por la UE. La ministra de Integración, Inger Stoejberg, aseguró que Dinamarca «no quiere comprometerse» con ningún objetivo humanitario, teniendo tal exigencia como «intransigente» en materia de inmigración. Esto se ha materializado en brutales medidas disuasorias. La más famosa de ellas es la llamada Ley de Joyas, que estipula que ningún refugiado puede cruzar la frontera sin desprenderse de sus bienes hasta un valor de 1.340 euros, según el gobierno, para «sufragar gastos». A esto hay que analizar los obstáculos puestos para la reunificación familiar, recortes en los presupuestos para ayudar a los refugiados y las infrahumanas infraestructuras para su recepción, que carecen incluso de edificaciones aptas para el alojamiento. Basta analizar el fracaso de esta sangrante recolecta (apenas han logrado recaudar 118.000 euros) y la caída en picado de las solicitudes de asilo (un 70% menos) para confirmar, si es que hacía falta, que estas políticas xenófobas tenían como único objetivo impedir la entrada por la fuerza a los refugiados (aun a pesar de mostrar su apoyo a los recientes bombardeos y contribuir económica y militarmente a la guerra de Siria).

Mano de obra barata y xenofobia

No obstante, los refugiados no son una excepción. Las políticas de inmigración contrastan con las estadísticas del país. En efecto, hay pleno empleo, los trabajadores están protegidos laboralmente y se invierte en su esperanza de vida laboral. Pero en lo que respecta sólo a los sectores más privilegiados de los trabajadores daneses, los cuales se benefician de estas prestaciones. Teniendo en cuenta que Dinamarca es un país con apenas seis millones de habitantes, el gobierno cae en una contradicción. Por un lado, defender su frontera y el trabajo nacional frente al extranjero; por otro, Dinamarca necesita mano de obra que no duda en traer de otros países europeos (para empresas igualmente foráneas, por cierto).

Detrás de las restricciones de inmigración hay una clara política económica para sacar beneficio de la mano de obra, tal y como no tiene vergüenza en reconocer Kristian Jensen, ministro de Hacienda: «La inmigración puede ser un buen negocio para las finanzas del gobierno, siempre y cuando la gente quiera trabajar. Si la inmigración no se relaciona con el mercado de trabajo, es un mal negocio». Las cifras antes citadas no carecen de sentido, pero no son una radiografía de la realidad. Los éxitos recaudados por la planificación danesa sólo es uno de los ángulos de un espejo curvo que, visto en su totalidad, nos muestra un monstruo deforme afectado de nacionalismo y un racismo imperialista de la peor clase.

En este hacer tienen un fundamental papel los dirigentes sindicales, sin los cuales, el modelo económico de Dinamarca no se sostendría. El modelo de flexiseguridad requiere de una dirección obrera con la que negociar las condiciones laborales del país a nivel estructural. Dinamarca es un país que tiene un salario medio (una media aritmética de los salarios), pero no un salario mínimo. Lo que cobra un trabajador no está estipulado por ley (la cual regula los marcos de negociación) sino que está concretado según los convenios firmados con los sindicatos de cada sector, siendo los más fuertes los relacionados con la metalurgia y la construcción.

Dos aspectos marcan la vida del trabajador: la primera, el sindicato posee un poder político y estructural mayor que en otros países, como por ejemplo España, lo que hace que las negociaciones tengan mucho peso y la dirección responda «debidamente» a los trabajadores (en 2013 la afiliación estaba por encima del 65%, mientras que en España es de casi un 18%, aproximadamente la media de Europa). La política nacional tiene por lema el consenso (todos los partidos se enorgullecen de que la nación se sostenga también gracias al pluralismo democrático); y los sindicatos se hacen eco de esta tendencia: impiden cualquier movimiento que ponga en peligro el status quo que, aunque más favorable que en otros Estados hacia el trabajador nacional, no deja de condenar a la opresión a miles de trabajadores siendo los inmigrantes los más afectados.

El segundo aspecto viene dado de la relación entre los trabajadores subsumidos por los sindicatos y aquellos que no lo están, especialmente inmigrantes que, dadas las dificultades para obtener la residencia y el permiso de trabajo, carece de esta protección. Quedan fuera de los convenios daneses y de la ley del trabajo danés, de forma que se entregan a la voracidad de las empresas, llegando a cobrar en ocasiones cinco veces menos que un trabajador profesional por el mismo trabajo (el sindicato 3F ofrece asesorías gratuitas a trabajadores extranjeros, pero carece de ningún tipo de perspectiva política y es más una oficina de turismo laboral que otra cosa).

Una clase obrera dividida: solo ganan ellos

La conclusión es una clase obrera divida. Los sindicatos y el gobierno amparan a los trabajadores nacionales frente a los extranjeros, favoreciendo tanto directa como indirectamente las políticas xenófobas del gobierno danés. Se abre una brecha en la conciencia de la clase trabajadora muy difícil de eludir y que funciona como obstáculo para cualquier intento de unificación de clase. Los inmigrantes, así, se convierten en una piedra angular para articular cualquier reivindicación política en tanto que su conciencia en tanto que trabajadores no está articulada a través de los sindicatos daneses.

No obstante, esta división no deja de ser un instrumento de los capitalistas para maximizar ganancias. El gobierno danés, sin duda, ubica a los inmigrantes como enemigos. Ello no quita que no escatime en ataques contra la clase trabajadora en su totalidad. En los últimos años, el gobierno ha reducido los impuestos para motivar la inversión privada en el mercado laboral y socavar las bases del Estado de bienestar. Dicha bajada de impuestos va en detrimento de los sectores públicos y pretende liberalizar el mercado de manera que acepte más trabajadores extranjeros y aumenten, a su vez, las horas de trabajo. De esta manera, la reforma favorece antes los planes de jubilación que la cotización de las pensiones. Reducir los impuestos para incentivar la mano de obra extranjera no puede concurrir más que en perjuicio de los trabajadores nacionales, quienes, en vez de reconocer un ataque por parte de una burguesía ultraconservadora e imperialista, arremeten contra los inmigrantes.

Las políticas de inmigración del gobierno danés acompañadas de su planificación laboral, o más bien desplanificación laboral al crear un campo en el cual las empresas y los sindicatos pueden negociar libremente, crea una clase obrera corporativa que percibe sus condiciones objetivas radicalmente distintas de sus compañeros extranjeros. La polarización social que genera el estado de bienestar danés y la realidad de sus cloacas tiene como conclusión una clase obrera nativa abocada a la atomización.

Desde luego, el envés positivo es que existe una conciencia muy fuerte respecto a las condiciones laborales a defender. Pero ahí se queda todo, en una posición defensiva y sesgada que si no cambia no tiene horizonte de éxito. Los sindicatos se sientan en la mesa de negociación con el único fin de afianzar su posición privilegiada.

La política, reformista y más cívica que de clase, de la Alianza Roji-Verde no logró frenar el discurso del PPD. Una vez más, el conservador y huero proyecto de construir una democracia ciudadana y subirse al barco parlamentario a la espera de que los vientos soplen a otro rumbo en los gobiernos constituidos de derechas, demuestra ser una vía nefasta e irreal, un olvido de la lucha de clases y de toda perspectiva de superación política. Pese a las denuncias que pudieran hacer a un gobierno que ha reducido en un 25% el salario de los trabajadores públicos, que la diferencia salarial entre hombres y mujeres sea de un 18% o que se acentúa cada vez más la precariedad, la falta de análisis y método pasa factura a las mejores intenciones. Aferrarse a la subida nimia de votos en las últimas elecciones del 2015 respecto del 2011 (1%), como si de una victoria se tratara, es la ceguera agridulce de quien actúa sin orden ni concierto. Como he pretendido hacer ver, en lugar de polarizar más la situación, apoyando la actividad en la clase trabajadora más pauperizada (los inmigrantes) de forma que impulsen la lucha contra su miseria y buscando la unidad con los trabajadores nativos, es el sopor político la bandera que airean. En un país donde las condiciones objetivas pudieran resultar abrumadoramente favorables, donde los caudales de acción tienen una gran infraestructura, de nuevo es la dirección la que prefiere el terciopelo de la complacencia en lugar de la grava de la lucha. He aquí una traición que no se dirige sólo a sus propios militantes y trabajadores, sino también a los miles de inmigrantes que año tras año cruzan la frontera danesa para sobrevivir y a los miles de refugiados que no pueden siquiera soñar con ello.

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