La juventud como motor del anarquismo

Estos últimos meses han sido una revolución en mi vida, no a nivel personal sino a nivel de militante anarquista. Hemos logrado construir unas Juventudes Libertarias en Mallorca.

Lo emocionante del proyecto es que se ha logrado crear a partir de gente infinitamente diversa, desde gente que ya tenia experiencia militando, gente que no, estudiantes y trabajadores, gente con nula formación teórica sobre anarquismo…

Y es que los jóvenes somos el futuro, en cualquier ámbito y por eso los partidos políticos y cualquier tipo de organización se esfuerza en llegar a los jóvenes. Esto en el anarquismo no ocurre. Las organizaciones anarquistas no tienen un programa para llegar a los jóvenes, ni secciones jóvenes o cosas semejantes como podríamos ver con la CUP con Arran o el SEPC, que vienen a ser su mayor fuente de militantes.

Los anarquistas necesitamos organizarnos en las universidades e institutos para romper con los moldes estatales reinantes en las organizaciones juveniles y estudiantiles. Porque anarquistas hay en todas partes, os sorprendería la cantidad de gente que es anarquista y esta en su casa sin hacer nada porque no tiene ningún lugar donde militar, prácticamente nuestras Juventudes Libertarias han nacido de eso, somos gente que no tenía un lugar donde nos encontrásemos a gusto con nuestra ideología y lo hemos creado. Además, tenemos a un buen numero de personas que está organizada en grupos de ideología independentista, comunista… porque quiere hacer algo y eso es lo más afín que puede encontrar. Es decir, la falta de gente nunca es una excusa.

Su Finalidad

La finalidad de unas Juventudes Libertarias u otra organización juvenil de carácter libertario son herramientas para hacer llegar el anarquismo a un sector de la población descontenta y con un futuro más que incierto. La función elemental de unas Juventudes Libertarias debe ser siempre formar militantes, en la teoría y en la práctica, ya que una no vale nada sin la otra. Las Juventudes deben ser los pilares del futuro del anarquismo, por eso en ellas se debe de aprender desde el asamblearismo, realizar una acción directa, el funcionamiento de un sindicato o la historia del movimiento anarquista.

Además, unas Juventudes Libertarias tienen mucha versatilidad, pueden actuar en muchos ámbitos al mismo tiempo. Un día pueden estar en una feria del libro anarquista, organizando actos de autoconsumo anarquista y al día siguiente se puede estar en el piquete de una huelga o parando un desahucio y colaborando con los movimientos sociales incidiendo en ellos y dándoles perspectiva.

Los ejemplos

Últimamente están surgiendo nuevas Juventudes Libertarias y las diferentes organizaciones juveniles anticapitalistas por todo el Estado español están cogiendo fuerza. Por poner ejemplos pondría Distrito-14, que hacen un trabajo fabuloso parando desahucios y realizando nombrosas campañas como la que tienen contra las casas de apuestas, no son exclusivamente anarquista, sino que abogan por la unidad de acción entre los jóvenes del barrio madrileño de Moratalaz.

Después tenemos organizaciones exclusivamente anarquistas como Batzac, nacidos el año pasado. Actúan en todo el territorio de Cataluña y han realizado un gran número de acciones y apoyan activamente a los movimientos sociales catalanes en su día a día. Hasta el momento es el proyecto más grande y que pretende juntar más fuerzas en el ámbito juvenil dentro del anarquismo. Son un proyecto ambicioso y que avanza a buen paso.

Después tenemos las recientemente surgidas Juventudes Libertarias Jaén, en este mismo año. En abril se hicieron públicas las Joventuts Llibertàries de Mallorca y hace unos días salieron las Joventuts Llibertàries de Vilanova i la Geltrú por lo que de momento parece que la juventud anarquista se mantiene a flote e incluso consigue avanzar. Hay esperanza.

Luego tenemos un montón de iniciativas que ya tienen un tiempo de experiencia como son otras JJLL como son las de Zaragoza, Madrid o València, todas desde su perspectiva del anarquismo. También tenemos la FEL, que actualmente parece estancada y la Asamblea de Estudiantes Libertaria de Murcia. Los proyectos enfocados en el ámbito estudiantil son también elementales ya que en la institución educativa es donde hace falta un inmenso trabaja que las organizaciones reformistas y títeres del Estado ni plantean. Además, estas organizaciones pueden crecer hacia fuera de lo estudiantil como hicieron las JJLL Zaragoza.

Además, estos dos últimos años se ha dado el Encuentro de Jóvenes Anarquistas como lugar de reunión de diferentes colectivos e individualidades de todo el Estado.

El anarquismo necesita estos grupos y los anarquistas con más experiencia, los que algún día pasaron o no por las Juventudes Libertarias, deben ayudar a los jóvenes que empiezan a militar y construir un nuevo mundo. Y estas Juventudes no deben ser grupúsculos pequeños y cerrados que son más bien un club social anarquista que otra cosa, deben ser grupos de acción, abiertos al crecimiento constante, a realizar cambios aquí y ahora. Tambien hay que empezar a separar la anologia de jovenes anarquistas=subcultura punk o rap.  Un grupo sin esto estará abocado a su desaparición en poco tiempo por que sus miembros se queman, broncas internas y una infinidad de potenciales problemas, en caso de sobrevivir a esto tendrá que enfrentarse al tiempo y a encontrar un relevo a sus militantes. Este es el mayor problema de muchos colectivos, en especial los juveniles.

Por eso debemos construir colectivos fuertes, jóvenes y que se regeneren constantemente con nueva militancia que siga a los que van avanzando en edad y experiencia. Unos colectivos juveniles fuertes aseguran un anarquismo fuerte en el futuro.

Así que os animo a uniros a unas Juventudes Libertarias u otro colectivo similar y en caso de que no tengáis ninguno cerca cread uno, porque seguro que hay gente más cerca de lo que pensáis con las mismas ideas y ganas de empezar un proyecto así. Os animo a que metáis todas vuestras ganas y fuerzas posibles y empecéis a practicar la solidaridad, el apoyo mutuo y la acción directa. ¡Viva las Julis!

Pasar la página del 15-M: romper con la esperanza

En gran medida, los intentos de análisis políticos que hacemos aquí desde hace casi ocho años giran en torno al 15-M. Por muy necesario y revitalizador que fuera, sin embargo, el 15-M no fue tanto un conjunto de logros o un único logro como un encuentro colectivo que nos ayudó a salir de la soledad y ponernos a intentar logros más reales, no de los que tienen lugar en nuestro estado de ánimo, sino en esas relaciones sociales (de clase, género, etc.) que queremos transformar.

El problema de los posibles logros no es que no los alcanzara la acampada en Sol ni las asambleas en los barrios -de las que, al menos en la ciudad Madrid, creo que sólo queda una-; ni siquiera que no los alcanzaran aquellas movilizaciones que nacieron en parte gracias a esa revitalización (mareas, marchas de la dignidad, huelgas generales) ni las organizaciones de clase (sindicatos, PAH, FAGC, bancos de alimentos, sindicatos de barrio, sindicatos de inquilinas). El mayor problema es la sensación de que la falta de logros se debe a la falta de interés de la inmensa mayoría de nuestras vecinas.

Por irritante que sea el concepto de «mayoría silenciosa» y las intenciones con que se usa, datos como los que muestran los estudios sociológicos sobre participación en huelgas, movilizaciones en general o comportamiento electoral de las personas de clase trabajadora en la región española nos dan la misma imagen que la observación particular a pie de calle: salvo honrosas excepciones, se puede decir que en conjunto la clase trabajadora no está interesada en sus derechos. No es que no les importen grandes ideales, quizá un tanto abstractos, de justicia o seguridad, es que no les interesa siquiera su propia seguridad, la propia justicia que pudiera hacerse a ellas.
Si esto de por sí es desesperante, lo es más cuando se las compara con las estadísticas de interés por escuchar música (85,5%) o ver la televisión (95,5%) partidos de fútbol (76-77%), pornografía (no conocemos datos tan concretos, pero ojead esto y esto) o series (el 85% de las encuestadas las ven y la mitad de ellas dicen que es algo importante en sus vidas).
Los únicos intereses que generan cierto consenso tienen que ver con escuchar o ver hacer cosas a otras, no con hacerlas. Los únicos vínculos que se valoran son los de pareja, amistad y familia, pero ni siquiera estos generan ningún compromiso, ¿cuántas personas se han sindicado o unido a una asamblea de vivienda, banco de alimentos, etc. como resultado de la incorporación de un familiar, amiga o pareja?

La hipótesis de Podemos, al igual que de Guanyem BCN/Barcelona en Comú y de Ahora Madrid, era que, aunque la derecha no fuera a ninguna parte y la izquierda causara miedo y, sobre todo, desconfianza, se podía crear un centro político para la clase trabajadora y la clase media.
Por poco que a algunas nos gustara la hipótesis en aquel momento, podría haber estado bien encaminada y, en ese momento, probablemente lo estaba. Podría haber habido una mayoría dispuesta al menos a favorecer con su voto un cambio político en ese sentido centrista. Ni los resultados electorales ni ninguna otra variable hacen pensar eso. La mayor parte de la clase trabajadora tiene más miedo a cualquier tipo de cambio, requiera o no esfuerzo, que al actual estado de cosas.
Nada permite suponer que exista una mayoría favorable a ningún tipo o grado de cambio político que pueda requerir algún apoyo activo o esfuerzo, por más que muchas posibilidades puedan gozar de aceptación pasiva.
Esta parece ser la realidad. Ni como personas ni como clase podemos permitirnos desesperar, pero tampoco entenderíamos que se quisiera cambiar la realidad sin aceptarla tal como es. Ciertas candidaturas políticas nos pueden pedir sonrisas, ilusión, esperanza, pero lo que necesitamos son motivos para sonreír, para tener ilusión y esperanza.
Savielly Tartakower, uno de los grandes ajedrecistas de la primera mitad del siglo XX, dijo una vez:

Táctica es saber qué hacer cuando hay algo que hacer. Estrategia es saber qué hacer cuando no hay nada que hacer.

No es la hora de rendirse, esa hora ni siquiera existe. Tampoco es tiempo de seguir dejando hipotecarnos al maldito fatalismo, sea optimista o pesimista (las dos caras de la moneda fatalista), poco importa. Es tiempo de dejar de estirar la ilusión pasada y, contra casi todo, alcanzar logros. La esperanza es el opio del pueblo, es la hora de la estrategia.

Aunque Israel se vista de Eurovisión… genocida se queda

Un nuevo año tenemos que hablar de Eurovisión; y baste de decir que independientemente de que una parte importante de nuestra generación, y de las que nos preceden, hemos crecido ligados a este festival de la música europea, el hartazgo o la crítica hacia el evento se sirve solita. Esta competición europea de la canción fue ideada por la Unión Europea de Radiodifusión, en la época de la postguerra mundial, e íntimamente ligada al proceso de construcción de la Comunidad Económica Europea. Este festival de la canción surgía para promover los valores culturales, sociales y políticos europeos de los distintos países participantes; es decir, no se puede afirmar que sea música y nada más ya desde el origen de este formato.

Si bien en los círculos activistas europeos este festival pasa desapercibido y no se le presta demasiada atención, este año pasar del tema o quedarnos impasibles no es una opción a elegir. El año pasado Israel ganó en este festival de Eurovisión, que durante décadas ha servido de trampolín geoestratégico a determinados países según el contexto político internacional. No es casualidad que el año pasado Israel se alzara con esta simbólica victoria eurovisiva, justo en un momento en el que había nombrado Jerusalén nuevamente la capital de su Estado de ocupación, y pocos días después provocara una nueva masacre en la Franja de Gaza con decenas de muertos en el día de la Nakba (festividad palestina que clama por el retorno en libertad a su territorio ocupado), sin ninguna condena internacional por estos sucesos.

Sin embargo, no era la primera ni única vez que este festival de Eurovisión ha servido a los intereses de blanquear regímenes criminales. Uno de los más sonados y más cercanos fue el triunfo de la España de la dictadura franquista en 1968 con el famoso ‘Lalala’ de Massiel; y la celebración del festival al año siguiente en Madrid, suponiendo un lavado de cara para el régimen. No olvidemos en el año 2016 el triunfo de Ucrania en este festival de música, cuando se estaba desarrollando el conflicto armado en Donbass frente a Rusia. Incluso, teniendo también como protagonista a Israel, este Estado ocupante ganó dos años consecutivos el festival de Eurovisión en 1978 y 1979, coincidiendo con la campaña militar israelí en territorio del sur del Líbano, conocida como ‘Operación Litani’.

Hace escasamente dos semanas Israel atacó indiscriminadamente el territorio palestino provocando la muerte de 21 ciudadanos/as palestinos/as. Este mismo año, en la categoría de Mejor Cortometraje documental de los Premios Goya de la Academia española de cine, la película ‘Gaza’ se alzó con el galardón. La criminal ocupación israelí de Palestina ha sido una cuestión principal en el Estado español, donde gran parte de la población se ha sensibilizado históricamente y los movimientos sociales son muy activos en favor de los palestinos. Sin embargo, siempre los gobernantes españoles indistintamente de su color político (desde PP, PSOE, y hasta Ahora Madrid) han mostrado su apoyo al Estado israelí alegando la importancia de las relaciones comerciales y económicas. Las empresas israelíes y sus grupos de poder están internacionalmente vinculados con intereses nacionales y monetarios en prácticamente todos los países del mundo. Las atrocidades israelíes durante décadas y la planificación continuada del exterminio de Palestina, que sea un Estado cuya esencia indiscutible es la destrucción y aniquilación de los palestinos; y además con el apoyo y condescendencia de la comunidad internacional, nos convierte al resto de pueblos del mundo en los únicos defensores de la causa palestina.

Un pueblo abandonado, expuesto continuamente a la guerra más salvaje, y todo ello protagonizado por un Estado como Israel, que en los últimos años ha aprovechado esta cultura del espectáculo creada por el capitalismo para presentarse al mundo con una imagen renovadora. Israel trata de vendernos su imagen de país a la cabeza de los derechos del movimiento LGTBI, además de utilizar en su beneficio una lucha, que como otras ligadas a las opresiones, solo se entiende si es anticapitalista, feminista y de clase.

Un grito internacional ha clamado por el boicot al evento eurovisivo en Israel, y sin embargo ninguno de los 41 países participantes han cancelado su actuación en Tel Aviv el sábado 18 de mayo. El festival ha continuado su curso con total normalidad aparentemente; sin embargo, el rechazo este año ha sido unánime en todos los movimientos sociales europeos. En el caso del Estado español, un escrito oficial por parte de los/as trabajadores/as del sindicato CGT en RTVE, ha tratado de llamar la atención sobre este hecho e impedir la ignominia de participar del evento. El propio representante español, Miki, cantante salido del programa de televisión ‘Operación Triunfo’ afirmó que este festival ‘era tan solo música y nada más’. Es bastante grave que se intente invisibilizar el potencial político y cultural que evidentemente esconde este festival televisivo. El rechazo quedó patente en Madrid hace pocos días, cuando la delegación eurovisiva española realizó una charanga por el centro de la ciudad antes de partir en su viaje hacia Israel, y fueron acompañados en su ‘espectáculo’ por numerosos activistas pro-palestinos quienes clamaban contra el genocidio israelí.

Más grande, si cabe, ha sido la crítica y la denuncia al cantante catalán Adrià, del grupo La Pegatina; grupo musical que en apariencia siempre ha denunciado injusticias sociales. Este compositor ha escrito la canción que representará la delegación española en Tel Aviv. Una carta abierta desde el movimiento por el ‘Boicot, desiversiones y sanciones’ a Israel, ha tratado de hacer entrar en razón a dicho grupo musical para retirar su apoyo al festival sin lograrlo. No se han quitado ‘la venda’, y sin embargo ha hecho que muchas personas sí se quitaran la venda frente a grupos musicales como La Pegatina, que desde el postureo pseudoprogre han subido como la espuma en los últimos años, y sus siempre tímidas reivindicaciones, les han servido como trampolín para darse a conocer exclusivamente. Esto nos lleva a pensar que, dado que los grupos con letras de izquierdas y ritmos festivos están de moda, algunos grupos y personas aprovechan este tirón para alcanzar sus objetivos de fama y dinero. La música transformadora no vendrá por lo tanto definida por el contenido de sus letras, sino desde qué actitud social se crea; si es autogestionada y se pone al servicio de transmitir en la práctica unos valores que rompan con el capitalismo y la criminalidad represiva.

El reclamo israelí al festival es absolutamente vomitivo y genera una sensación de rabia insostenible. Contarán con la presencia de la modelo Bar Refaeli, quien presentará la gala, la estrella hollywoodiense Gal Gadot también participará, y además el multimillonario Sylvan Adams ha pagado en torno a un millón de dólares para que Madonna actúe en la final. También ha promocionado turísticamente Tel Aviv como paraíso del gaypitalismo europeo. El festival de Eurovisión será utilizado como una distracción y tapadera a las vulneraciones de los derechos humanos de Israel contra el pueblo palestino. Este año el día de la Nakba, que se celebra el 15 de mayo, será un día de lucha y reivindicación palestina invisibilizada por la pantomima eurovisiva. Israel sabe que tiene el apoyo de las grandes potencias mundiales, ahora quiere revalidar esa legitimidad ante millones de personas ante quienes quiere ganarse su opinión pública favorable, porque sabe que su principal enemigo son los pueblos del mundo. Es por todo ello que animamos a tomar conciencia de la gravedad que supone la celebración de este festival en territorio ocupado, y mantengamos el boicot a todos los intereses israelíes, y a todas las entidades españoles que apoyen este espectáculo.

Igualmente les deseamos un feliz día de la Nakba al pueblo palestino, y les recordamos que no están solos en su lucha.

El Primero de Mayo en el centro y las periferias del capitalismo; una mirada desmitificadora

El día de ayer fue el Primero de Mayo, día histórico de lucha de la clase trabajadora, una jornada que en nuestra Península experimentamos como un día para encontrarnos con nuestros/as compañeros/as en las calles y reconocernos como precarios/as y en una situación laboral profundamente explotadora sobre todo para la juventud. Con el paso del tiempo, aquella vieja proclama del orgullo de clase ha sido desplazada convenientemente, pues ser explotados/as no es algo de lo que sentir orgullo; y sin embargo, nos identificamos como clase trabajadora en lucha a pesar de todos los gurús que actualmente afirman que las clases sociales no existen. La inmovilización es lo que desea el capitalismo, y nos lo hace saber promoviendo una estructura social acrítica y desmenuzada en reivindicaciones culturales postmodernas. Lograr una aceptación normalizada de la individualización de los problemas, y que asistamos a un psicólogo/a antes que a un sindicato.

El Primero de Mayo debería tener un potencial bien distinto que no podemos abandonar, por la memoria de quienes nos precedieron reivindicando que otra mundo es posible más allá del capitalismo criminal. Una jornada para tomar conciencia y luchar por la justicia social, contra el fascismo, contra el patriarcado y en favor del apoyo mutuo y la igualdad. Tenemos que decir aquí que para algunos/as la jornada significa ocio en el festival Viña Rock, o el MaiFest en Berlín, como una forma de desactivación de la lucha y generar además un fuerte macronegocio; cada cual que haga el análisis de lo que supone pensar en términos festivos siempre como forma de vida.

Precisamente siempre nos miramos el ombligo en estas fechas simbólicas tradicionalmente de lucha histórica, y sacamos pecho reivindicando el buen pulso de clase que echamos, o la salud de nuestros movimientos sociales; que no sindicales. Más allá de las voces que invitaban coherentemente a salir a las calles como toma de contacto tras unas elecciones que han creado una falsa sensación de contención de la extrema-derecha; si hace unos días muchas personas solicitaban votar a toda costa, ayer pocas personas salían a luchar en las distintas ciudades y pueblos.

Viendo el panorama sindical heredero del siglo pasado no es de extrañar sin embargo; con unos sindicatos corporativos que son una extensión más del propio Estado, y unos sindicatos de clase divididos, fraccionados, en pugnas y que reivindicaban ser el baluarte de la verdadera lucha obrera. En los últimos tiempos estamos viendo cómo los conflictos laborales se organizan desde las bases de los trabajadores/as convirtiéndolos en huelgas sociales, además la mecánica y organización de los sindicatos clásicos no están aunando a la masa juvenil que nos vemos abocados a la reinvención laboral continuada y a trabajos bajo la dinámica de la uberización.

Las elecciones del pasado domingo fueron una jugada redonda para el sistema dominante representado en las estrategias del Ibex 35; otorga el poder mayoritariamente a un partido neoliberal como el PSOE, se blanquea su imagen completamente hecha añicos en los últimos años; y se asume la normalización de los discursos sociales con un importante viraje fascista. Pudiéramos afirmar que actualmente la sociedad ha asumido tanto las recetas del liberalismo económico y su autoritarismo, que propuestas tibiamente reformistas como las de Unidas Podemos nos parecen la única izquierda posible.

Hace ya muchos años que hemos dado por bueno que el Primero de Mayo sea festivo en lugar de reivindicativo, poco pudiera importar si el resto de días del año sí lo tomáramos desde lo reivindicativo, desde la desobediencia y desde la necesidad de organizarnos en nuestros puestos de trabajo, en la educación social y política, en las formas de ocio que reproducimos, en el consumo actual en las antípodas de la autogestión.

En pocos lugares de la vieja Europa el Primero de Mayo supuso una confrontación real, y no con ello me refiero a disturbios. De poco sirven también los anhelos soviéticos aún latentes en países del oriente europeo o las espectaculares imágenes de cientos de miles en una Cuba nada socialista a día de hoy. Es si acaso la Europa mediterránea, la que sigue siendo foco de estas confrontaciones más latentes, con la excepción atlántica de París y su coyuntural movimiento de ‘Gilets Jaunes’ (Chalecos Amarillos); Turín, Atenas o Estambul fueron algunos ejemplos de ciudades donde se organizaron marchas desde movimientos de clase que reflejan un hilo conductor de luchas en la actualidad.

Latinoamérica mantiene sus propios ritmos, y si bien siempre se suma en una jornada como el Primero de Mayo; los medios de comunicación poca repercusión le dieron a la multitudinaria y unitaria marcha en Brasil contra el gobierno de Jair Bolsonaro. La atención, sin embargo, se la llevó una Venezuela con marchas de partidarios de Nicolás Maduro y Juan Guaidó, inmersa actualmente entre la precariedad más absoluta y el último intento de desestabilización interna buscando un enfrentamiento civil que justifique la intervención internacional.

Sin duda alguna, en los últimos años quien es un eje de acción y confrontación en un conflicto social que mueve a millones de personas en el mundo es el sureste asiático, con una implicación fundamental y relevante por parte de las mujeres cada vez más organizadas. A la otra punta de nuestra Península se nos olvida que quienes fabrican nuestras zapatillas deportivas y camisetas chulísimas mantienen un nivel de conciencia de su situación como explotados/as mucho más elevada que la nuestra. Yakarta en Indonesia, Manila en Filipinas, o Dacca en Bangladesh; ciudades de las periferias del capitalismo protagonizaron marchas políticas muy concurridas que reflejan el caldo de cultivo social que se viene cocinando en esta región en continuado conflicto.

La perspectiva de clase es el denominador común en las luchas obreras del mundo; una lucha, además, que lo es también contra el colonialismo y el patriarcado como formas de explotación que trabajan conjuntamente y que han especializado sus herramientas para trabajar como un todo contra las y los más pobres de este mundo más globalizado, pero menos conectado.

¿Sujeto político o sujeto al voto? Elecciones cotidianas más allá de la urna

Desde el equipo de Regeneración siempre hemos llevado con mucha prudencia el tema electoralista; somos un medio social-libertario que aspiramos a recuperar las decisiones de nuestra vida sin intermediarios ni representantes, porque creemos que la cotidianeidad es política; en tanto en cuanto la política es cómo percibimos nuestra propia vida en común con las demás personas que nos relacionamos. Es decir, fomentamos la práctica de una acción directa y que retomemos el control de nuestra vida política, para construir una comunidad social que se organiza y lucha, que logre conquistar mayores cotas de libertad e igualdad, pues una sin la otra no son nada. A lo largo de nuestro recorrido como medio de comunicación social de la izquierda libertaria hemos dado pistas de cuáles son algunas claves que nos parecen interesantes de analizar y contar con ellas para lograr este objetivo último, es decir, la transformación integral de las sociedades desigualitarias desde su raíz.

Creemos que hay caminos que esclarecen este enrevesado laberinto social,  iniciativas desde abajo que sitúan huellas con una marcada impronta libertaria, que generan espacios donde experimentar en confianza colectiva y sientan las bases de una pedagogía de la rebeldía. Y sin embargo, por otro lado, no creemos en aquellos que se presentan como vanguardia de las clases populares bajo cualquier tipo de etiqueta o doctrina de fe salvadora (ya sea en el nombre del marxismo o del anarquismo) pues ya estamos cansadas de promesas de un futuro libertador y solo ver cómo el capitalismo hunde en la miseria nuestros territorios diariamente. Solo nos motiva quien practica la autonomía política, tanto individual como social, quien pone en marcha proyectos económicos autogestivos, quien procura vincular la creatividad cultural a la emancipación como comunidad; es decir, quien desde códigos muy diversos se convierte en un sujeto revolucionario porque pone en marcha acciones de resistencia constructiva frente al capitalismo aquí y ahora. 

Presenciamos en tiempos electorales continuamente el surgimiento de canales comunicativos diversos con recetas variopintas para arreglar el mundo, bien para castigar, o bien para frenar determinadas tendencias políticas; y sin embargo vemos pocas propuestas reales para generar contrapoderes pragmáticos y empoderamientos en nuestros espacios. Mientras debatimos acerca de qué tipo de insurrección es la más pura para salvar la sociedad, o sobre crear falsas esperanzas de que los gobiernos del cambio resolverán todos nuestros problemas; el pueblo trabajador seguimos desangrándonos. Y esta correntía de sangre es literal, porque se siguen matando a mujeres criminalmente, se siguen asesinando inmigrantes a las puertas de nuestras fronteras y los bancos siguen abocando al suicidio a muchas personas antes de robarles sus casas. Estamos fallando a nuestra gente, el capitalismo siembra el pánico y los discursos fascistas atraen a esa clase trabajadora alimentada con el miedo. 

Nuestro hacer diario se identifica con ese anarquismo social que aprendiendo de la memoria del pasado, pero sin vivir de su anhelo, propone la práctica cotidiana de los valores y principios libertarios para sembrar las bases del mundo que queremos, y luchar contra aquél que nos destruye paulatinamente. La teoría y la práctica deben proyectarse al mismo tiempo y en el mismo espacio, no deben entenderse como categorías separadas. Siendo simples, si haces cosas libertarias, estás generando teoría revolucionaria y viceversa. Las prisas que parecen tener siempre aquellas personas que quieren arreglar todo mediante el voto o mediante la insurrección nos llama la atención, porque significa que no hemos aprendido demasiado sobre las capacidades reales como clase trabajadora que tenemos para transformar radicalmente las condiciones materiales de nuestra vida y dar un toquecito a la historia de la humanidad.

No queríamos escribir el típico panfleto abstencionista, ni quejarnos en exceso de lo pesadas que nos pueden resultar las campañas para que votemos bajo cualquier precio. Al día siguiente de la próxima cita electoral tendremos que regresar a nuestro trabajo, o a buscarlo activamente, a continuar luchando por sobrevivir en un sistema desigualitario que nos lo pone tremendamente difícil. Y una semana más tarde, sabremos que siguen gobernando los mercados y la banca; y quizá dos meses más tarde comprobaremos con rabia que, aunque haya alcanzado las instituciones nuestra particular opción política de preferencia, las situaciones de precariedad en nuestro barrio o pueblo continuarán siendo las mismas. La alargada sombra de la extrema-derecha se cierne en este país desde hace demasiadas décadas, ahora su fantasma amenaza con el mismo traje a medida de siempre: liberal en lo económico, fascista en lo político. El régimen nacional-católico del Franquismo no fue otra cosa más que eso; una entidad política y económica que nunca ha abandonado las instituciones estatales, que ha continuado dirigiendo su timón férreamente a cara descubierta o desde las cloacas del mismo, porque el fin justifica cualquier medio.

Nuestro mensaje es bien claro: votes o no votes el próximo 28 de abril, o en cualquier proceso electoral (institucional o sindical), la clave de cualquier mejora en nuestras condiciones sociales se sitúan en la organización colectiva y la lucha política incorporadas a nuestra vida. Al fin y al cabo, fue el anarquista español Ricardo Mella quien dijo: «votad lo que estiméis conveniente la jornada de las elecciones, o absteneos. Pero no olvidéis nunca que lo primordial es lo que hacéis, con vuestra lucha, los 364 días restantes del año»

Una estrategia ganadora necesita de llevar la iniciativa

Nadie pensaría que unos humildes agricultores de arroz ganarían una guerra contra el imperio. Si bien la victoria es digna de ser celebrada, los crímenes contra la humanidad cometidos por los yankees es imperdonable. Pero esta vez no vengo a hablaros de la sangre derramada, sino otra vez sobre estrategia, concepto clave y básico para lograr los objetivos que nos propongamos.

Si habéis jugado a cualquier juego de estrategia, os deberían sonar el concepto de iniciativa. Llevar la iniciativa en el plano estratégico implica que un actor o varios son los que marcan el ritmo del juego del resto de fuerzas. En el plano político el concepto es similar. Cuando uno o varios actores políticos son capaces de influir en la agenda y opiniones públicas, desplazar el centro de los debates hacia sus propios discursos, y hacer que la oposición se mueva en tu terreno, diremos que los primeros llevan la iniciativa.

Lo contrario a la iniciativa es la inercia, que describe a aquellos actores que se mueven por los ritmos marcados en vez de llevar unos propios. En otras palabras, éstos permanecen latentes hasta que reciben un estímulo que los lleva a movilizarse. Gran parte del activismo en el plano estratégico son movimientos por inercia, ya que se dejan llevar por la coyuntura: si prolifera el turismo depredador en verano, se hacen campañas contra el turismo; si VOX convoca un acto en tal barrio se convoca una contramani allí o allá; si ha hecho un mes caluroso, hacer una campaña contra el cambio climático… No obstante, la inercia significa la existencia de una oposición y es importante tenerlo en cuenta ya que tiene el potencial de articularse más allá del mero activismo. Una tercera posibilidad que se plantea es la pasividad. La pasividad se describiría aquí como la ausencia de reacción y deja vía libre a cualquier cambio que se le presente.

Volviendo con los ejemplos concretos, la actual izquierda y el antifascismo es un actor totalmente reactivo, mientras que tras el 1O la ultraderecha está ganando la iniciativa en el plano político y mediático. Si bien es sabido que España tiene un Estado profundo franquista, el hecho de que los temas de debate en la opinión pública giren en torno a Vox así como su cobertura mediática, hace que estén en una posición de ventaja. Mientras tanto, la izquierda se encuentra a rebufo de los temas de debate y actos marcados por Vox (legalización de las armas, carpas de campaña, violencia de género, LGTBi…), con el contra y el anti por delante y corriendo a donde montan los actos.

Sin embargo, la relación cambia al hablar del movimiento feminista, que ha sabido poner su discurso y reivindicaciones en la agenda pública haciendo que la derecha se escandalice y comience a hacer mansplaining hablando de feminismo liberal, porque en temas de género se han visto superados por el momento y necesitan una respuesta. En este caso, podemos decir que el movimiento feminista ha llevado la iniciativa al obligarles a tenerlo en cuenta. En su día, Podemos también tuvo la iniciativa a nivel mediático al llevar la centralidad del debate y la opinión públicas hacia la izquierda, que lo acabaron perdiendo ya que fue prácticamente un cascarón vacío, es decir, no existía un respaldo en las calles que sostuvieran sus discursos.

¿De dónde viene la iniciativa y la estrategia? Estos conceptos cobran sentido cuando hay un proyecto político y un programa detrás que marca una serie de objetivos a lograr. Recordemos que la estrategia es la planificación de una serie de tácticas para alcanzar dichos objetivos, y para llevar la iniciativa es necesaria un buen análisis y plan estratégico. Este proyecto político aún por construir debe servir para afilar las puntas de lanza de los movimientos sociales, para que pasen de ser reactivos a tener capacidad para llevar la iniciativa.  En otras palabras, ganaremos una posición más ventajosa cuando llevemos la iniciativa en todos los ámbitos sociales y políticos, y ellos reaccionen a cada movimiento que hagamos pasando a una posición defensiva.

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