El barrio y la organización popular

Cuando hablamos de lucha y organización de los trabajadores, nos solemos centrar en imaginarla en los centros de trabajo y en el local sindical. Sin embargo, aunque pienso que no se olvida, sí creo que se suele dejar un poco de lado del esquema el barrio y toda su amplia problemática social y vivencial del trabajador.

Este trabajo barrial de organización y capacitación del pueblo fue impulsado en otro tiempo por los afiliados a los sindicatos (por ejemplo en los años 30 con las organizaciones de inquilinos) y generalmente en forma de ateneos donde se trabajaban todas las temáticas que influyeran en la vida obrera. En la Transición este espacio lo recogieron las asociaciones de vecinos y, de forma efímera, los ateneos libertarios.

En la actualidad, con la pérdida de influencia de las asociaciones de vecinos, y la irrupción del 15-M (con su extensión en los barrios), esta última impulsó toda una serie de respuestas ante la necesidad de resolver unos problemas propios de la gente y de convivencia en el barrio: vivienda, empleo, alimentación, salud, cultura, educación, transporte…

De esta ebullición nacieron los grupos de la PAH, una reactivación de las asambleas de parados, redes de cooperativas sociales, las mareas de los servicios públicos y en ciertos barrios oficinas o redes de apoyo mutuo.

Pasada la efervescencia social, los proyectos en los barrios continúan en muchos casos de forma aislada unos de otros, es por eso que se hace necesaria una convergencia de los proyectos, en dirección a una organización popular que aglutine en sí misma estas iniciativas, de cara a formar un referente físico en el barrio. Lo que suma de este proceso es el poder capacitar a los participantes en una proyección barrial-local de forma global, en tanto que responde a las problemáticas de la gente en el barrio. Además, esta respuesta se enmarca en las necesidades básicas (alimentación, vivencia, trabajo, educación, cultura, transporte…).

Son muchos años ya los que hemos mamado por el sistema capitalista la idea de que los problemas colectivos hay que enfrentarlos de forma individualizada. Hay que señalar, por tanto, la importancia que tiene el estar unidos frente a lo que nos afecta en lo cotidiano, ya que genera unas prácticas sociales que fortalecen las relaciones con nuestros vecinos. Porque con ello avanzamos en la formación de un movimiento social que construye nuevas relaciones interpersonales y que configura una sociedad solidaria y contraria al sistema de valores capitalista. Un ejemplo actual es el desarrollo de la lucha emprendida por el barrio burgalés de Gamonal.

Otro efecto de la ideología individualista dominante es la ruptura de ese apoyo mutuo de barrio que vivieron nuestros abuelos y padres, lo que genera un efecto de dejación ante el devenir de la vida de nuestros vecinos que es suplantado por la caridad. Una práctica que es promovida por el Estado y las grandes fortunas en colaboración con las organizaciones de la Iglesia. La caridad, por tanto, se torna paternalista e humillante al ejercerse verticalmente y desde arriba, mientras que la solidaridad se practica de forma horizontal e implica apoyo mutuo. Por eso, un barrio en donde sus vecinos son conscientes de la cuestión social que viven y generan herramientas con las que apoyarse unos a otros, es un barrio vivo que es capaz de hacer frente a las desigualdades que le impone el sistema capitalista.

Concluyendo, para pensar hoy la organización popular en el barrio es necesario pensar cómo coordinar y aglutinar distintos proyectos sociales o fomentarlos en cada barrio, así como federarlos a toda la localidad. Pensar cómo tener un referente físico y una estructura de clase que sea capaz de empoderar las fuerzas vivas en cada barrio y que responda a las necesidades básicas de los trabajadores (alimentación, vivienda, trabajo, educación, cultura, ocio…) con proyección barrial y municipal.

Julio F.

Crónica desde Gamonal

Nota Regeneración: decidimos publicar la siguiente crónica de los disturbios en Gamonal. Aunque algo tarde, lo sucedido en Burgos sigue teniendo importancia en el panorama social en el Estado español, de ahí que nos animemos a difundir el siguiente texto. Disculpas a la autora por la tardanza.

Gamonal2Gamonal amaneció temprano y revolucionario. A sabiendas de la llegada de la maquinaria de la obra a las seis de la mañana, la primera asamblea –con su correspondiente chocolatada- se llevó a cabo en el mismo socavón en donde los vecinos ven enterrados sus derechos. Las trescientas personas que ojerosas se levantaron a las seis de la mañana para frenar la maquinaria lograron su cometido: hoy, día 13 de Enero, ningún obrero pisó la obra. Y ya van cuatro días de métodos radicales pero efectivos, en donde el pueblo obrero que es Gamonal nos ha dado una lección al resto de españoles y nos ha enseñado que la suma de rabia y autoorganización puede derribar muros, literalmente. La sentada duró hasta cerca del mediodía.

La pequeña revolución se vio apoyada a las 5 y media de la tarde con una asamblea convocada por los jóvenes del barrio para proponer una huelga estudiantil indefinida por las reivindicaciones anteriores. Sindicato de Estudiantes de Burgos, que decretó finalmente una huelga de estudiantes en apoyo a la causa de sus vecinos. Y de nuevo, como ya viene siendo rutina estas semanas en el barrio obrero, a las 19:00 se llevó a cabo una cacerolada que daría inicio a la correspondiente marcha, y que, como es costumbre, atravesaría las inmediaciones de la comisaría de Burgos, en donde la protesta se centraría en la libertad sin cargos para los detenidos durante los disturbios de las noches anteriores.

Es aquí cuando, personalmente, noto más tensión por parte de las fuerzas del Estado con respecto a la prensa y a los manifestantes. Como anécdota personal me quedo con la que me sucedió hoy cuando, estando en la acerca donde se ubica la comisaría, un agente de policía decide requisarnos el DNI a mí y a un compañero y tomarnos los datos, ya que no teníamos acreditaciones de prensa. Pero, ¿cómo vamos a tener acreditaciones si no tenemos trabajo en prensa? El no tener una acreditación no quiere decir que estemos allí para pasar el rato. Pero este es otro tema aparte. El suceso derivó en que ninguno de los dos tenemos cargos, aunque sí el cabreo y la indignación correspondiente.

La manifestación siguió y volvió a su punto de origen: La Orensana, punto final de la obras por ahora el momento. Algunas personas comienzan a separarse al entender esto como el fin de la manifestación, aunque todos sabemos cómo va a acabar: debates entre vecinos, contenedores quemados, el juego de la pilla con los antidisturbios, y mucho, mucho frío. Y así fue, pues, a pesar de la gran paciencia que el sábado pasado mantuvo el cuerpo nacional, esta noche no ha sido así, y no han dudado en aprovechar la primera causa para atacar.

He de mencionar que suelo ser una persona bastante neutra y justa con lo que veo: el sábado pasado dejé claro por algunas redes sociales mi total entendimiento aquel día con las unidades de la UIP presentes en la manifestación, pero lo de ésta noche no ha sido admisible a ningún nivel. Nunca, y repito NUNCA, apoyaré a cualquier persona, policía o no, que irrumpa en viviendas particulares para detener a los que viven en ellas, que persiguen a personas por el mero hecho de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, que utilizan la violencia no como defensa, sino como ataque. Esas personas jamás serán ciudadanos de a pie, jamás deberían ser comprendidos como seres humanos. Ya hay un sitio en donde se mantienen encerrados a los animales, y se llama zoo. Y esta noche, queridos lectores, ha habido muchos animales uniformados en las inmediaciones de la Calle Vitoria. Esto ha sido una jungla.

Gamonal3¿Cómo podemos soportar que ahora, a las 3:33 de la mañana, haya un barrio en donde se mantenga un toque de queda impuesto por la policía? ¿En dónde se ha visto que una persona no pueda salir de su hogar en medio de la noche por miedo a ser injustamente detenido? ¿Por qué los ciudadanos hechos y derechos nos tragamos al unísono estos abusos de poder? Tienen razón aquellos supuestos “antisistemas”, los llaman Democracia y ni por asomo lo es. De hecho, ni se le parece.

Esta noche los niños se han quedado en sus casas y las personas que aparecieron en la calle estaban realmente enfadados, cabreados, rabiosos. Y así han actuado, como personas que no tienen nada que perder. No luchan únicamente por un bulevar, esto solo es un pretexto para comenzar una lucha sobre la que llevan comentando años en las calles. Esto va del derroche, del despilfarro, de la ignorancia popular, de la ignorancia política, y de otras muchas cosas de las que estamos hartos de hablar. Y lo sé porque he hablado con ellos, he estado con ellos, y me he sentido identificada, puede que no en algunos actos vandálicos, pero sí en sus motivos y sus razones. Son personas ávidas de diálogo y de entendimiento. Y es por esto por lo que Gamonal y su buena gente tienen, a partir de hoy, mi total apoyo. No se andan con chiquilladas y eso ya lo han dejado muy claro, y me siento muy feliz al pensar y esperanzarme con un cambio a nivel estatal, viendo el apoyo que otras ciudades le brindan –o le pretenden brindar- a éste barrio obrero burgalés. Ojalá sea el puño en la mesa que necesitábamos ver para despertar. Ojalá abramos los ojos.

Lectores, esto es lo que ha sucedido: Hay una masa rabiosa, joven, no tan joven, y anciana, que hoy se ha visto mermada por el abuso de poder. Suena a tópico, pero ha sido así. Tal vez las formas de protesta no sean las idóneas, está bien, ya van cuatro noches en guerra, pero a las personas hay que escucharlas, y a los oídos sucios hay que quitarle los tapones de cera.

Cría cuervos y te sacarán los ojos. Tal vez esto sea el comienzo de un cambio.

Texto y fotografía cabecera: Teresa Suárez

Fotografías texto: Henar Domine

Acuerdo sobre fecha y pregunta en la consulta catalana: oxígeno para CiU

Nota Regeneración: Una vez más, publicamos un texto de Lucha Internacionalista. No precisamente por compartir todas sus ideas políticas, sino por alimentar el debate en la esfera anarquista sobre temas tan complejos como soberanía y nacionalismo. Esperamos que os sirva para reflexionar sobe dichas cuestiones.

Han salido fecha y preguntas. No entraremos en el contenido de la pregunta ni en la fecha –ninguna de las dos son las nuestras, la primera por confusa, la segunda por tardía-. La reacción fue inmediata, el PP la vetaba y el PSOE le apoyaba ratificando su posición contra el derecho de autodeterminación y, con la cabeza del Gobierno central por delante, aseguran que impedirán toda consulta. Y ¿entonces? Mas contesta, que si no le dejan no la hará y convocará elecciones en el 2016. Es decir, que en el acuerdo no hay un compromiso real de hacer la consulta. Millones han gritado autodeterminación e independencia, Mas nos quiere dar elecciones –tras 3 años más de su gobierno- a cambio de consulta, es decir, gato por liebre.

¿Por qué entonces toda la teatralización de la firma si detrás no hay el compromiso y un acto de soberanía? Porque CiU necesita tiempo, tiempo para aplicar los presupuestos de las privatizaciones contra los trabajadores/as, tiempo para intentar cambiar las encuestas y aparecer liderando una lucha contra el estado que de hecho ya ha dado por perdida… pero la foto con ERC, IC/EUiA y la CUP tras Mas avala esta maniobra, le da credibilidad y vale su peso en oro. ERC la utiliza para justificar su apoyo a unos presupuestos que imponen las medidas dictadas desde el Estado y la UE al servicio de los bancos y la deuda y contra los sectores populares. Pero la CUP-AE ha vuelto a perder la oportunidad de definir un perfil propio para explicar en la calle por qué el pacto no responde a la exigencia de tres años de movilizaciones masivas, sino que lo aleja y lo supedita a legalismos imposibles.

Habíamos dicho que diciembre era un mes crucial porque en una situación de extrema debilidad el Gobierno tenía que cerrar presupuestos y aprobar fecha y pregunta. ERC se ofrecía a intercambiar los cromos, reforzando el Gobierno y su política económica, a cambio de cualquier migaja que apaciguara sus bases. Nosotros apostábamos para que la lucha decidida y contundente en el sector público rompiera esta compra-venta de recortes por el hipotético avance de la autodeterminación, empujando ambas luchas adelante. No ha sido así, y el cambio de cromos se ha llevado a cabo con las mayores ventajas para la burguesía catalana que incluso recompone la división interna en CiU.

No sorprenden, en este marco, las muchas indefiniciones sobre la respuesta a las preguntas pactadas. Unió dice que no sabe que votará en el segundo apartado, cuando ha repetido por activa y por pasiva que no quiere la independencia… pero el tiempo juega a su favor. IC-EUiA, por boca de Herrera ya ha dicho que la fecha, “…podría variar según cual sea la reacción del Gobierno central: No todo depende de nosotros» (El Periódico, 13/12/13) y que la respuesta a la segunda parte la definirá “según «el escenario» que haya sobre la mesa el 9 de noviembre del 2014. Es decir, de si hay alguna oferta firme por parte de Madrid. «La pelota está en el tejado del Estado», ha dicho”. (Ara 13/12/13). Más claro el agua: ningún compromiso en la fecha y se apuntan a cualquier cambio de escenario de un estado monárquico que niega la autodeterminación… ¿Se están apuntando a la reforma constitucional del PSOE? El régimen monárquico, el que niega la autodeterminación –y que si es por el PSOE, la seguirá negando- ¿puede convertirse en un régimen democrático con el que, o dentro del que, Cataluña puede ser soberana y federarse?.

No hay derecho a decidir sin movilización ni sin la clase obrera catalana

La pelota no está en el tejado de la Monarquía y los partidos del régimen que ya han dicho qué harán. La pelota donde realmente está es en el tejado del movimiento popular que forzará o no la consulta que viene exigiendo, que sigue negando el estado y que tampoco garantiza la mayoría parlamentaria que acordó fecha y consulta. No pueden haber dudas: hay que exigir el derecho de autodeterminación y enfrentar la política económica y social del Gobierno de Mas. Hay que hacer justo lo contrario de lo que hace ERC: no se paga con hambre y recortes el derecho nacional. Se enfrentan unos a la vez que se defiende el otro. Un estado es un instrumento de dominio de clase e históricamente la burguesía catalana siempre ha puesto por delante ese dominio a los derechos nacionales: aunque no le guste, necesita el aparato del estado español para reprimir los trabajadores y trabajadoras (por eso apoyó por ejemplo la reforma laboral, los presupuestos o ahora la seguridad privada) y por eso tira del hilo sin querer romper al cuerda.

No habrá autodeterminación sin la clase obrera catalana, en buena parte alejada de la lucha por los derechos nacionales, pero duramente castigada por el impacto de la crisis y las políticas de los gobiernos patronales. Por eso no hay peor aliado para convencerla que presentarnos en bloque detrás de Mas. Las direcciones de CCOO y UGT declararon que defienden el derecho a decidir y Álvarez añade que también quiere el derecho a decidir las políticas económicas. Más allá que lo hagan dentro del juego institucional y den aire al gobierno, les tomamos la palabra. Hace falta que sus afirmaciones se acompañen de hechos: hace falta que lleven ese debate comité a comité, sección sindical a sección sindical, para retomar la lógica de los años 70, cuando trabajadores y trabajadoras supieron ver que su lucha, por derechos salariales y laborales o contra los despidos, iba de la mano del derecho democrático del pueblo catalán. Hoy esto es doblemente importante, cuando -aprovechando la crisis del PSC- C’s intenta consolidarse en los cinturones industriales con el discurso del nacionalismo español opresor y amenazando con choques violentos cuando Cañas afirma “Os montaremos un Ulster que hueso vais a cagar” (Directa, 22/11/13). Hay que desmontar este intento de división, y llevar la defensa del derecho nacional de la mano de la lucha contra EREs, recortes, despidos y rebajas salariales… y como decíamos ante los presupuestos, para que también se consulte a los trabajadores y las trabajadoras si queremos pagar la deuda a bancos y entidades financieras, antes de que resolver las necesidades sociales. Es esencial que la clase obrera catalana sea parte del proceso hacia la autodeterminación, porque si no éste no será, y también porque es la única garantía de que se vaya más lejos y se aborde el modelo económico y social.

Por un frente estatal sindical y político que defienda el derecho a la autodeterminación de Cataluña y las naciones sometidas por la Monarquía.

La pregunta y la fecha polarizan el enfrentamiento entre el estado y Cataluña. Somos internacionalistas y estamos convencidos que el derecho de autodeterminación en Cataluña, no se conseguirá sólo desde Cataluña, sino que cómo en tantos otros conflictos, se resuelve por la determinación de un pueblo y el apoyo de los demás pueblos que sufren al mismo gobierno opresor. Las movilizaciones históricas del pueblo ruso en defensa de la libertad de Lituania en 1991 o del yanqui contra su gobierno en la guerra de Vietnam, son ejemplos decisivos. Entonces, empezando por los dirigentes catalanes de CCOO y UGT: ¿llevarán a sus órganos estatales la propuesta de que se posicionen por el derecho a la autodeterminación de Cataluña? Sería esencial que lo hicieran. También el SAT, LAB, la CIGA…. y las organizaciones y movimientos. Es el momento de que se cree un frente de organizaciones políticas y sindicales a nivel estatal, en favor de que los catalanes/as y las demás naciones sometidas, puedan ejercer su derecho de autodeterminación. Porque, si este avanza en Cataluña, con el apoyo obrero y popular del resto del estado, el régimen monárquico y el gobierno pro burgués de turno –que no son sólo enemigos de los derechos democráticos de los catalanes sino de los trabajadores y trabajadoras de todo el territorio-, será más débil y habrá más posibilidades de, juntos, tumbar la estaca a la que estamos todos atados.

María Esther del Alcázar

Lucha Internacionalista

Recuerdos de un adoctrinamiento siniestro en una «democracia europea»

Estos días atrás, apareció un vídeo muy emotivo, en el que unos niños de infantil del Colegio Atlántida,  interpretaban la canción con lenguaje de signos, todo muy bonito y demás. Alguien de mi entorno dijo que «y hay quien se atreve a pedir recortes en educación», señalo porque lo sé de buena tinta que este colegio es una entidad privada de carácter concertado, es decir recibe y recibió dinero público, a pesar de durante años no tener alternativa a la religión (desconozco si hoy la tiene), entendemos que con la ley LOMCE, este colegio se beneficiara [1], y seguirá recibiendo dinero público en los años venideros, no nos dejemos engañar, en este colegio no prima la educación de los niños, no dudo de la buena intención que pudiera tener esta profesora, a pesar de lo corrupto que está el sistema educativo, yo mismo me tope unas cuantas que si estaban enseñando y no ocupando una silla, a lo que voy es a que a veces nos dejamos llevar por el «sentimentalismo burdo», olvidando que estos niños serán brutalmente adoctrinados en ese oscuro edificio que se encuentra en Bouzas ( un viejo barrio costero para las foráneas), en el que me adoctrinaron durante 9 años, recuerdo algún profesor que hacía primar la competencia, llegando muchas veces a usar la humillación, para castigar los deslices que pudiéramos tener, incluso si estos eran de carácter académico, no nos dejemos engañar Vigo no es una ciudad pionera en educación ni mucho menos, esto fue un hecho puntual que en la educación de las niñas apenas si tendrá repercusión, si queremos que la educación mejore no vale con estas cosas, además de tirar la LOMCE abajo, habrá que proponer y construir un nuevo modelo que se ajuste a las necesidades de la clase trabajadora, siendo esta lo más libre posible, pero este es un tema para otra ocasión.

Utilizar a los niños como fenómeno de feria, exhibiéndolos además en la cadena autonómica TVG, no dice nada bueno de sus profesores, mucho menos de ese centro que para conseguir clientela está dispuesta a algo tan burdo, también es triste ver como las tutoras de estos crios se vuelven cómplices, permitiendo a las crías participar de tamaña pantomima.

«Un muro por muy adornado que esté continua siendo un muro, y por lo tanto un límite, una negación de la libertad.»

Recuerdo bien aquel día, mi compañero y yo que apenas podíamos contar unos 11-12 años, estábamos en la fila para hacer la foto de final de curso, con la que se chantajeaba a nuestros ya de por si empobrecidos padres, que cayeron por las redes del engaño en la falacia, de que «en la privada se da una mejor educación» para que gastarán más en una chorrada, que ahora cría polvo, mi compañero y yo  en un ambiente jovial, propio de niños de esa edad contábamos chistes sin parar de reír, entonces se acercaron a nosotros , sacándonos de la fila como si fuéramos apestados, increpándonos «¡ahora seréis los últimos por desobedientes!» (como si a un niño le importase perder 5 minutos más de clase) decía aquel fotógrafo, de mediana edad lleno de cólera, éramos crios , seguimos riendo y nos dijimos «mis padres no las van a comprar este año!» entre malas caras de los profesores y risotadas, llego nuestro turno de hacernos aquella fotografía insulsa, falta de naturalidad y que nadie iba a comprar jamás, que saque en claro? desobedecer es lo que nos hace libres en esta sociedad que pretende reglarlo todo, hasta como esperar, por cierto aquellos dos chavales aun no separaron sus vidas.

Este colegio, era el mismo  que el de las niñas que cantaban en ese vídeo, nosotras éramos niñas y como tales estábamos subordinadas a la autoridad de una profesora, en más de una ocasión lloré porque me era insoportable cierta profesora de vieja escuela, que fastidiada porque los días de la regla y los dedos habían terminado, la emprendía a golpes psicológicos contra el alumnado, no hablo por hablar, conocí algunos alumnos de generaciones bastante anteriores que pueden recordar maltratos físicos en este centro. Recuerdo también las actuaciones de fin de curso, en las que como era habitual nos obligaban a participar haciendo el ridículo, creo que parte de mi miedo escénico viene de esa etapa, aunque no lo voy a dar como único motivo seguro que influyó algo, hubo un año que nos dejaron elegir, el ultimo en el que estuve, en este centro de adoctrinamiento para niñas y adolescentes resulta que al elegir no participar en la obra, burda, sin ningún carácter artístico (bailar la canción de moda con trajes ridículos » por ejemplo Bomba de K. África»), ni didáctico, se nos excluía del grupo como si fuésemos parias dejándonos apartados, obligados por supuesto, a hacer el consiguiente trabajo escrito, para poder aprobar a final de curso, todo muy democrático y justo, entiéndase mi tono irónico querida lectora.

No voy a dar nombres, ni de profesores ni de alumnos, no voy a dar fechas, solo quería haceros reflexionar compañeras, a veces dejamos que un sentimentalismo irracional nos lleve, sin pararnos a pensar, en como será la educación que reciben las personas.

Dr. Alen Cea

Notas

[1] Ley LOMCE Pág 51 (http://www.mecd.gob.es/servicios-al-ciudadano-mecd/dms/mecd/servicios-al-ciudadano-mecd/participacion-publica/lomce/20130517-aprobacion-proyecto-de-ley.pdf)

Afilando el arpón del poder popular

Por Miguel Gómez, Eduardo Pérez y X.Oural

“El capitalista no tiene corazón, pero arponéale en el bolsillo y sangrará”. Bill Haywood (1869-1928), Industrial Workers of the World.

A menudo las y los militantes sociales nos preguntamos por qué las movilizaciones no tienen éxito. Desde luego, conocer la receta de la movilización es la pregunta del millón, que todo el mundo se hace alguna vez. Esta cuestión está íntimamente ligada a las estrategias y tácticas propias del movimiento que impulsa la movilización. Es decir, que tanto la estrategia de movilización y acción como la estrategia comunicativa tienen que ir de la mano, actuando como un conjunto que proyecta la idea que se pretende transmitir. Bajo este prisma, intentamos a continuación realizar algunas humildes aportaciones que esperamos que puedan incitar a la reflexión.

En los últimos años hemos vivido huelgas generales que han sacado a la calle a millones de personas, huelgas sectoriales que han paralizado ciudades, pueblos y comarcas, manifestaciones-monstruo en las capitales del país, acciones de todo tipo (expropiaciones de supermercado, okupaciones de edificios, de bancos, de tierras…). La reivindicación está por todas partes, no hay escuela, hospital o parque de bomberos sin su pancarta contra la destrucción de los derechos sociales. No hay semana sin convocatorias casi en cada pueblo y ciudad. Y sin embargo, ¿por qué vamos aparentemente de derrota en derrota?

Quizás la clave de los problemas que tenemos es precisamente que las reivindicaciones no se plantean de una forma cuantificable. Es decir, que al faltar un análisis profundo de los problemas, no se concluyen objetivos, no se llega muy lejos en nuestra lista de peticiones, quedándonos en posturas demasiado conservadoras tratando de mantener la situación tal como estaba. Por ello hay que ir a lo concreto, dejándonos de posturas abstractas como movilizarse “contra la represión”, “contra el capitalismo”, o como el lema de la última huelga general: “Quieren acabar con todo”. Las batallas son poco ganables en estos términos. Por otro lado, tratar de luchar para conservar unas prerrogativas que se pierden como “no a la privatización”, “no a la Reforma Laboral”, “no a la ley del aborto” es entrar en un terreno favorable al del sistema. Si se ganara, valdría de poco más allá que para volver a un pasado poco apetecible. Es lógico que la gente no emplee mucho tiempo en las luchas si el objetivo es sólo mantener una situación miserable. Falta una idea de sociedad nueva sobre la que pivotar el discurso, y en base a eso mantener luchas concretas ofensivas.

Al no tener objetivos revisables o “cuantificables”, seguimos con la inercia del pasado en las movilizaciones de la izquierda. Esta inercia hace que se caiga en prácticas como convocar a marchas forzadas por que “hay que hacer algo”, sin pararse a pensar qué se pretende conseguir y a quién hay que presionar para lograr estos objetivos. La lucha no es para limpiar la conciencia si no para conseguir resultados.

Hace años, el texto ‘Ad Nauseam’ atacaba duramente algunos de nuestros rituales: “Las manifestaciones son actos de autoafirmación, de autocomplacencia estética y militante, y su única utilidad práctica es que la policía fiche y fotografíe a los asistentes. Eso y encontrarnos a los amigos para tomar luego unas cañas. Lo mismo puede decirse de la hermana pobre de la manifestación, la concentración, convocada cuando no se confía en reunir ni un mínimo de gente para no caer en el ridículo”. Quizá la crítica era excesiva, pero es patente que cuando se es incapaz de convocar una manifestación por prever que no se va a juntar un mínimo de gente, se convoca una concentración. Esto se viene repitiendo desde hace décadas de forma rutinaria. Actualmente hay un abuso de formas de movilización como la concentración o la manifestación. En contextos de bonanza capitalista este tipo de acciones aisladas difícilmente tienen algún efecto, pero en contextos de crisis como la actual, tienen todavía muchas menos posibilidades.

También existe una inercia diferente, es decir, la que considera la “combatividad” en un sentido estético. Las manifestaciones son entendidas como un fin en sí mismas, y si no tienen el barniz de radicalidad apropiado, serán automáticamente calificadas como poco combativas o aburridas. Tampoco se entran a valorar objetivos, cuando en una manifestación se desata un enfrentamiento, acabando en una espiral de acción-represión que deja de lado el problema por el que nos estábamos movilizando. Las inercias son una carga muy pesada que cuesta superar.

En este sentido también hay que tener presente unos límites. Plantear hasta dónde queremos llegar, y ver los límites intrínsecos de la acción para evitar, inconscientemente, esperar más de lo que da de sí la acción. Si no se conocen los límites lo más probable es que las Fuerzas del Estado los impongan por la fuerza.

Los éxitos de las movilizaciones no se miden ni en cuanto a falsa “combatividad” ni tampoco en base al parámetro del nivel de asistencia sino en cuanto a resultados. Una declaración triunfalista por haber convocado mucha gente sin haber logrado nuestras metas es absurda. Convocar a medio millón de personas está bien si se conseguir el objetivo, si no da lo mismo convocar a un grupo que a todo el país.

De todo esto concluimos que tanto concentraciones como manifestaciones deben formar parte de un proceso de lucha en donde se contemplen diferentes actuaciones más o menos contundentes, procurando que vaya in crescendo. En todo caso, estas movilizaciones son acciones que sólo deben convocarse si podemos intentar garantizar una participación masiva a todas luces.

Para valorar la utilidad o no de las movilizaciones se tiene que medir su capacidad de interrumpir el circuito del capital, que es básicamente la producción y la circulación de mercancías. La contundencia no viene determinada por el choque físico espectacular entre manifestantes y policías si no por la capacidad de interrumpir los canales de transmisión del capitalismo. Por ejemplo, viejas herramientas del sindicalismo como el boicot o el sabotaje son perfectamente útiles en este contexto y deberían fomentarse. Se puede golpear en varios aspectos: en la producción, en la circulación o en el consumo. Quizás no hace falta paralizar la ciudad completamente cuando puedes paralizar el transporte o un puerto.

En este sentido, la convocatoria frecuente de manifestaciones y concentraciones tendría efectos en la obstaculización del circuito capitalista, sobre todo en el transporte, y en romper la sensación de normalidad. Por ejemplo en Madrid, los políticos hablaron hace años de construir un “manifestódromo”. Esto no ocurre sólo porque les moleste ideológicamente ver desfilar cada dos por tres a los desheredados, sino porque tanta frecuencia de convocatorias interrumpe temporalmente la circulación de mercancías. No es un gran problema, pero molesta.

Al margen de la interrupción del circuito de reproducción del capitalismo, también podemos fijarnos en lo simbólico. Es importante incidir en la difusión. Se trata de transmitir un mensaje a millones de potenciales simpatizantes, animando a imitar y a participar en acciones similares que puedan poner en cuestión la legitimidad del sistema. La concentración o manifestación sirven como difusión hacia tu público objetivo y a la vez de crítica simbólica a nivel mediático. Sólo tienen sentido en esos aspectos si consiguen una participación razonable y van acompañadas de una cobertura. De no darse una cobertura mediática adecuada, se pierde el impacto que la movilización pueda tener. En su momento el movimiento 15M acertó ocupando las plazas más simbólicas de las ciudades y difundiéndolo mediáticamente. Otra opción sería actuar contra los símbolos de la burguesía, sus lugares de reunión, de socialización, etc. Se debe señalar el verdadero poder.

La carga simbólica de las manifestaciones y concentraciones viene marcada por la capacidad de difusión que seamos capaces de generar, y en este caso hay que contemplar, guste más o menos, el papel de los medios de comunicación burgueses, que a pesar de los avances de internet y medios antagonistas siguen teniendo un papel fundamental en el establecimiento de la agenda política. ¿Tiene sentido convocar si sabemos que no se va a cubrir el acto? Siempre hay alternativas. En el caso en que se vea que las formas clásicas como manifestaciones o concentraciones no son viables como métodos simbólicos, hay que buscar otras opciones. En este caso lo que hay que intentar es intentar tener la mayor difusión posible, por cualquier medio. Las opciones menos masivas pueden llegar a generar mayor difusión y acumulación de prestigio. Encierros en determinados espacios físicos del Estado-capital, expropiaciones, ocupaciones, un tartazo, necesitan menos gente que las movilizaciones habituales y llaman más la atención, que es de lo que se trata si se apuesta por el nivel simbólico. Diez personas detrás de una pancarta en una concentración es poco útil. Si estas diez personas están encadenadas en la puerta de un banco, es otra cosa. Si se une el peso simbólico con un resultado real (por ejemplo, expropiar comida en un supermercado), mejor que mejor.

Por último llegamos a la gestión de los resultados, ganamos poco y cuando ganamos no lo decimos. Por ejemplo el 15M no consiguió resultados concretos en el momento (tampoco los planteaba, así que difícilmente podía conseguirlos), pero sí ha generado cambios, o influido en procesos, que se han venido dando después: no sólo cambios «atmosféricos», como situar ciertos temas en la primera línea de debate, sino también otros cambios reales (decretos de vivienda estatales y autonómicos, reducción de daños en los conflictos con las mareas, medidas simbólicas de control y transparencia, etc.). Si nadie sale a defender que lo que ha ocurrido es un reflejo, aunque sea moderado y distorsionado, de las luchas, se alimenta el terreno de la desmovilización y el electoralismo (que se basa en el fracaso de la movilización). Por supuesto no se trata de hinchar los resultados de la movilización, que son escasos, pero sí que falla su puesta en valor.

Conclusiones

Las movilizaciones tienen que ser demostraciones de fuerza, que tanto simbólicamente como de forma real, disputen el dominio hegemónico al capitalismo, nuestro enemigo. Una movilización es un diálogo, que se establece a dos bandas: con el enemigo, y con el pueblo. Hay que cuidar ambos lados. Es decir, que el mensaje debe ser claro y conciso, y llegar a los dos niveles con contundencia.

Las movilizaciones deben pivotar entre lo simbólico y lo efectivo, en conjunción con una buena estrategia comunicativa. Debe haber ocupaciones efectivas del espacio público y de los símbolos del poder. Debe haber una deslegitimación de las instituciones y una difusión extensiva de las acciones precisamente para arrebatarle al enemigo tanto la legitimidad como la iniciativa en caso de represión. Para ello, hay que plantear la lucha no como la quiere el enemigo sino como la quiere nuestro movimiento. Las luchas sociales no han tocado techo, todo lo contrario: apenas tienen suelo. Pensémoslas, mejorémoslas y a por ellos.

http://procesembat.wordpress.com/2014/01/13/esmolant-larpo-de-la-resposta-popular/

Neoliberalismo y universidad: una nueva vuelta de tuerca

Decía sin equivocarse el Subcomandante Marcos del EZLN que el neoliberalismo no es otra cosa que la crisis convertida en doctrina económica. Unas políticas económicas y sociales ya esbozadas en la mente enferma de Milton Friedman hace casi cuarenta años se nos presentan de forma encubierta, enmascaradas en “la necesidad que impone la grave situación económica”. El terreno de la educación no escapa a estos nuevos reajustes ni a esta doctrina del shock. Así, un plan educativo elaborado por el Espacio Europeo de Educación Superior mucho antes de que nadie pronunciara la palabra crisis, allá por finales de los “felices” años noventa, se aplica desde 2008 en el marco del Proceso de Bolonia y, ahora, se nos anuncia una nueva vuelta de tuerca.

El año pasado un Comité de Expertos entregaba al miserable ministro Wert un informe para la reforma universitaria. Los Expertos en cuestión eran altos directivos de bancos como el Santander y catedráticos de universidades privadas. Expertos eran sin duda: en hundir la educación pública. En este informe ya encontramos una serie de recomendaciones encaminadas a dinamitar la autonomía universitaria, externalizar la gestión, privatizar la financiación y mercantilizar la actividad universitaria. El neoliberalismo, la ya no tan nueva política que triunfa entre los capitalistas de medio mundo, arrasa y convierte en negocio todo lo que puede. Destruye todo a su paso, si no se le combate.

Esto que viene ahora es la segunda fase. A la primera ya asistimos hace 6 años. En esa ocasión se trataba de un cambio en las titulaciones, para adaptarlas al gusto del imperialismo de la Unión Europeo; así como en el papel de los estudiantes, que desde entonces se ven convertidos cada vez más en meros clientes mientras sus tasas no dejan de aumentar. Es cierto que las políticas neoliberales en educación tienen sus particularidades en el Estado español, la LOMCE en concreto posee un tufillo neoconservador, un desagradable olor a iglesia, que no suele ser habitual en en resto de Europa. Por lo demás, todas las medidas vienen siendo planificadas en despachos y gabinetes desde hace, al menos, década y media.

Ahora parece que el gobierno ha conseguido el apoyo de la Conferencia de Rectores de la Universidad Española, dirigida por el infame Manuel López, que hace solo unos meses permitía en su universidad, la de Zaragoza, la entrada de las fuerzas policiales a reprimir a los estudiantes en huelga. Esta manga de traidores, salvo honrosas excepciones como la del rectorado de la UAB, se escudan en la necesidad de la reforma por lo caduco del sistema anterior. No hace falta decir que hasta hace nada estos mismos rectores, la mayoría de los cuales ya ni  siquiera recuerdan de lo que es una clase, se encontraban bien cómodos en sus poltronas del caduco sistema educativo.

Esta nueva reforma, según se ha anunciado últimamente, buscará un nuevo modelo de financiación. Se pretende desligar la financiación universitaria del Estado, para entregársela a organismos privados que financien de acuerdo a los resultados (económicos, no académicos) de las distintas universidades, así como cambios en la estructura de gobierno, recortando en una democracia interna ya de por sí casi inexistente. La universidad, lejos de aspirar a ser templo del saber, se convierte en cueva de ladrones. Literalmente, en palabras de los rectores “una racionalización de las estructuras de gobierno y una adecuación de las titulaciones universitarias a las demandas de la sociedad”, o traducido de la neolengua “el fin de la (ya escasa y poco democrática) autonomía universitaria y carreras al gusto de las empresas que nos financien”. Estos rectores, lejos de cumplir con el deber de su cargo, traicionan a sus universidades y las venden a los intereses del Estado y el capitalismo más salvaje.

Eslabón tras eslabón se va forjando la cadena de la universidad-mercado. Si no la rompemos, si no comienza la organización de los estudiantes, de los trabajadores de la educación y del pueblo trabajador entero para hacerse con las riendas de la educación, con la autogestión de lo que es de todos y pretenden robarnos, nos espera un futuro de elitización, endeudamiento y perfeccionamiento del sistema de explotación. El futuro que ellos, la conjura de los ladrones y los traidores, quieren para nosotros.

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