[Reseña cinematográfica] Marguerite Duras. París 1944

‘Marguerite Duras’, o ‘La Douleur’ en su lengua original francesa, es una película realizada por Emmanuel Finkiel estrenada en 2018, fue presentada en el Festival de cine francófono de Angoulême en 2017. Un drama histórico y biográfico sobre la vida de la escritora vietnamito-francesa Marguerite Duras. Este filme es la adaptación de la novela homónima ‘La Douleur’ de dicha escritora publicada en 1985. La primera parte relativa a la espera del regreso de su marido deportado y la segunda parte, relatando su relación con un agente francés de la Gestapo para obtener información sobre su marido en prisión.

Sinopsis: Al encontrar unos viejos cuadernos en una caja olvidada, Marguerite Duras recuerda su pasado. En la Francia ocupada por los nazis en 1944, la joven escritora participa activamente en la Resistencia junto con su marido, Robert Antelme. Cuando Robert es deportado por la Gestapo a una cárcel francesa y después al campo de concentración alemán de Dachau, Marguerite se embarca en una lucha desesperada para conseguir que vuelva. El final de la guerra y el regreso de los prisioneros suponen para Marguerite el comienzo de una espera insoportable, una agonía lenta y callada en medio de la algarabía en las calles parisinas por la Liberación.

Su obra novelística es una colección de historias parcialmente autobiográficas, y también con dosis de ficción en parte inventadas, pero que describe perfectamente los sentimientos de las familias de refugiados y deportados en plena Segunda Guerra Mundial. Su esposo, Robert Antelme, publicó la historia de su deportación en su libro ‘L’Espèce humaine’. Ella fue acusada de mentir para soportar su dolor y recuperar a su esposo. Se le reprochará haber arreglado la realidad a su manera, pues su historia también es la del desamor, ya que una vez liberado su marido, ella marchó a convivir con su amante, también antiguo miembro de la Resistencia francesa. Al contrario que el mito de la ‘buena esposa’, ella fue una compañera incansable hasta volver a ver vivo a su esposo y regresar a su hogar, pero el drama de la guerra no la obligaba a tener que perpetuar una relación sentimental que ya estaba más que finalizada, y que cualquier intento de mantenerla viva hubiera sido pura compasión y obligación moral de lo que se esperaba de ella como mujer.

Es una de esas películas francesas de época que no dejan indiferente, porque tras muchísimas obras cinematográficas de pura acción bélica en el marco de la Segunda Guerra Mundial, pocas centran el relato en una temática tan particular como el dolor y la espera agónica de los deportados, la liberación de los campos de concentración que dejó a miles de personas abandonadas a su suerte con un pijama de rayas y un número de presidiario. El final de la guerra también fue el principio del caos para las comunidades sociales que lucharon y padecieron las batallas en su territorio, habiendo resistencia el objetivo era claro, acabar con el ocupante nazi, sin embargo, una vez finalizadas las operaciones militares, la reconstrucción del tejido social, el descubrimiento del terror causado y la verdad del destino de miles de luchadores dejaron decenas de miles de historias particulares. No es nada sencillo darle forma cinematográfica a una obra que retrata una época de confusión de tiempos e identidades.

Una excelente adaptación dando a conocer a la mujer, pero también una mirada sobre la Segunda Guerra Mundial, se elabora un guión narrativo que engancha y sobre todo nos emociona a través del elemento literario de la voz en off. Es un filme de impronta intensa, que nos muestra la angustia y la desesperación en tiempos de guerra, pero sin recrearse en una emocionalidad abusiva, es un ensayo atractivo convertido en obra cinematográfica. La historia de Marguerite Duras es parcialmente ficticia porque incluyó detalles inventados a la hora de escribir su novela autobiográfica en base a los escritos y cartas de la época. El escritor Finkel hace lo mismo dando su toque personal y construyendo la película en dos etapas: antes y después de la liberación de París, elaborando un metraje largo pero de un ritmo intenso.

La dolorosa e incierta espera que narra este filme es un precioso documento histórico cinematográfico nada desdeñable, a pesar de que el conflicto de la Segunda Guerra Mundial sea uno de los más llevados a la gran pantalla en toda la historia del cine.

Sanfermines 1978: Un disparo al corazón de los movimientos populares en Navarra

Los Sanfermines del año 1978 fueron unos festejos que en Iruñea, la capital navarra, serán difíciles de olvidar por lo trágico de los sucesos, y por la encomiable recuperación de la memoria histórica que algunas organizaciones llevan a cabo para recordar la muerte del joven Germán Rodríguez por disparos de la Policía Armada y decenas de personas heridas en la ciudad. Esta acción violenta de la policía provocó la convocatoria de una Huelga General en Navarra, que se extendió al resto de provincias de Euskal Herria, generando una ola de solidaridad inigualable. Cuarenta años después de aquellos sucesos los narramos para ampliar su conocimiento a través de las generaciones, que nunca se olvide que por aquello ningún policía fue juzgado ni condenado.

Navarra golpea la vieja losa del Franquismo

Aquellos Sanfermines de 1978 llegaban marcados por un contexto político estatal de lucha en las calles, y en especial bastante determinante en el territorio navarro dentro del marco de la Transición española. Este se estaba sacudiendo el yugo franquista, y sobre todo, rompiendo el mito de Navarra como región particularmente tradicionalista y de derechas, de la que entre 20 y 30 mil requetés carlistas salieron a combatir en la Guerra Civil española y donde se mantuvo un orden durante los años de la dictadura. El movimiento popular asambleario estaba eclosionando de manera especialmente peligrosa para los intereses del Estado español. Las huelgas obreras apoyadas por el movimiento estudiantil eran habituales, también la organización autónoma de los trabajadores al margen de sindicatos que ya habían mostrado su carta de presentación firmando los Pactos de la Moncloa en octubre de 1977, y además, la fuerte unificación cultural y territorial que encabezaba Navarra para vincularse al resto de provincias de Euskal Herria, estaba desafiando a un Estado español que pretendía mantener estos territorios separados en cuerpo y alma.

Los choques en las calles con la Policía Armada eran habituales desde la muerte de Franco, y especialmente fueron muy intensos en la semana proamnistía en mayo de 1977, que dejaron un balance de siete personas muertas por la policía, dos de estas en la ciudad de Iruñea. En noviembre de 1977 se produce la ejecución del comandante Joaquín Imaz junto a la plaza de toros, mientras estaba al mando de la Policía Armada de Iruñea. En su sustitución llegó a la capital navarra voluntariamente el comandante Fernando Ávila, ligado a la Legión española y con el claro objetivo de dar un escarmiento a una ciudad rebelde. Además, las acciones violentas de grupos de extrema derecha como Guerrilleros de Cristo Rey, que salían a las calles pamplonicas con cadenas y bates de béisbol para intimidar a activistas de izquierdas a lo largo de 1978 crearon un clima de tensión frente a las fuerzas de ocupación policiales.

Cientos de disparos riegan de sangre las calles de Iruñea

Los Sanfermines de 1978 llegan en un ambiente de creciente tensión social, y las peñas populares de las fiestas entonces organizaban numerosos actos lúdicos y reivindicativos. En la tarde del 8 de julio, en la tradicional bajada de peñas al ruedo de la plaza de toros tras finalizar la corrida, un grupo de personas portaba una pancarta exigiendo la Amnistía total de presos. Desde el sector del tendido de sombra, tradicionalmente de derechas, comenzaron a insultar e incluso agredir físicamente a algunos de estos jóvenes. Mientras los problemas estaban siendo causados por este sector en el tendido, sin embargo, la Policía Armada irrumpió en la arena de la plaza de toros sobre las 9 de la tarde, donde comenzaron a agredir con material antidisturbios a quienes portaban la pancarta. La respuesta desde las gradas fue el lanzamiento de almohadillas y botellas a la policía, y esta actuó lanzando pelotas de goma, botes de gases lacrimógenos y con fuego real que hirieron a decenas de personas de las 20 mil presentes en la plaza y atendidas provisionalmente en la misma enfermería. Cientos de ellas debieron salir huyendo ante la llegada de más policías al interior del coso taurino a través del patio de caballos, o bien en un camión frigorífico utilizado para transportar los cadáveres de los toros.

La policía, con el comisario Miguel Rubio a la cabeza, generó una situación de violencia y alteración de extrema gravedad del ambiente público. Los altercados se extendieron rápidamente por toda la ciudad, convirtiendo en un campo de batalla el corazón de Iruñea en plenos sanfermines durante horas, y llegando a establecer barricadas en las cercanías del Gobierno Civil, como responsable de las directrices políticas de esta actuación represiva. La policía continuó utilizando sus armas de fuego en forma de ráfagas de metralleta, en la calle Roncesvalles pasadas las 10 de la noche, fue asesinado Germán Rodríguez de un tiro letal en la cabeza. Tres personas que presenciaron la agresión armada lo trasladaron al hospital junto a otro herido de bala, pero allí nada se pudo hacer por salvarle la vida. Posteriormente en ese lugar se encontraron treinta y cinco impactos de bala.

La noche fue larga en Iruñea dejando más de 150 heridos, de los cuales once lo fueron por heridas de bala. El ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, reconoció que en pocas horas se realizaron 7 mil disparos de material antidisturbios, y 130 disparos de bala. La violencia empleada quedó reflejada en las órdenes dictadas desde la central de policía por radio y que fueron grabadas, los archivos de TVE en la plaza de toros fueron eliminados y recuperadas de una televisión francesa por los autores del documental Sanfermines 78, Juan Gautier y José Ángel Jiménez, en el año 2005.

La memoria colectiva para continuar luchando en la actualidad

Las fiestas de ese año fueron provisionalmente suspendidas al día siguiente, las protestas se extendieron por todo el territorio de Euskal Herria los días siguientes, siendo asesinado por disparos de la policía en Donosti el joven José Ignacio Barandiaran, el 11 de julio. Las autoridades españolas siempre sostuvieron que fue un error, el gobernador civil Ignacio Llano fue cesado y los mandos policiales, el comandante Ávila y comisario Miguel Rubio, fueron trasladados. Rodolfo Martín Villa en una rueda de prensa sentenció comparando estos sucesos con acciones de ETA:

«Al fin y al cabo lo nuestro serán errores, pero lo otro son crímenes»

El Estado español dejaba claro que no permitiría la organización obrera al margen del aparato sindical vinculado con la institución que ya estaba preparando desde los Pactos de la Moncloa. A finales de ese año 1978 la Constitución española monárquica continuista del Franquismo sería aprobada, y por supuesto también dejaban claro que la sacrosanta indivisibilidad de España no concedería ninguna clase de unión territorial de Euskal Herria que interesaba continuara dividida entre País Vasco y Navarra. De lo contrario la fuerza unitaria y popular que se estaba generando en la región navarra podría desestabilizar esos pilares sociales y políticos del régimen perpetuado a través de las reformas. La estrategia más efectiva y represiva que entendió el Estado español que podría surgir un efecto de miedo para romper con esta dinámica popular, fue la sangre y la muerte contra el corazón de los movimientos políticos en Iruñea.

Actualmente la iniciativa popular ‘Sanfermines78 Gogoan’ se encarga de impedir que estos sucesos caigan en el olvido forzado, cada año se hace un homenaje junto a la estela en conmemoración del asesinado y los heridos situada en la calle Roncesvalles, y continúan reclamando verdad y justicia frente a la impunidad para crear una nueva conciencia social como legado de aquellas luchas que son una extensión de la lucha social en la actualidad.

[Reseña cinematográfica] El hombre que mató a Don Quijote

The Man Who Killed Don Quixote —traducido literalmente en español como El hombre que mató a Don Quijote— es una película británica de género fantástico y aventuras dirigida por Terry Gilliam. Inspirada en la popular novela Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra, la película fue iniciada en 1998 pero tras diversos reveses de producción y tras ocho intentos de rodaje fallidos a lo largo de diecinueve años, fue reconocida como una de las producciones más infames del séptimo arte. Después de diecisiete años de producción, la película se estrenó el 19 de mayo del 2018 cerrando el Festival de Cannes de ese mismo año.

Sinopsis: Narra la historia de un anciano convencido en la actualidad de que es Don Quijote y que confunde a Toby, un ejecutivo publicitario, con su fiel escudero, Sancho Panza. La estrambótica pareja de personajes se embarca en un viaje extraño, con saltos hacia atrás y adelante en el tiempo, entre el siglo XXI y el siglo XVII. Poco a poco, Toby, como el caballero de la triste figura, se va contagiando de ese mundo ilusorio incapaz de separar sueño y realidad.

La etapa de preproducción se inició a finales de los noventa con un presupuesto inicial de $32 millones de dólares y con Jean Rochefort, Johnny Depp y Vanessa Paradis en los papeles estelares. El rodaje comenzó en Navarra en el año 2000, pero tras graves problemas durante la grabación, entre ellas la destrucción del equipo de filmación en una inundación, el retiro de Rochefort del proyecto debido a enfermedad, problemas con la aseguradora de la película y otras dificultades de financiación, el filme fue cancelado. El épico intento por grabar la película fue compilado en un documental bajo el nombre Lost in La Mancha, estrenado en 2002. En un intento en vano, el director Terry Gilliam trataría de revivir el proyecto nuevamente entre los 2005 y 2015, sin embargo fracasó nuevamente.

Un año más tarde, Gilliam anunció que las grabaciones se reiniciarían en octubre de 2016 pero el proyecto fracasó una vez más debido a la imposibilidad del productor Paulo Branco de encontrar fondos para la filmación. ​ En marzo de 2017 las grabaciones comenzaron por primera vez en 17 años, esta vez con Jonathan Pryce como Don Quijote. El 4 de junio, Gilliam anunció vía redes sociales que el rodaje había concluido. En este año 2018 ha sido estrenada esta película a la que ha perseguido durante demasiados una maldición, o más bien los obstáculos habituales en su conjunto de la industria cinematográfica.

Es una película que ha recibido críticas generalmente intermedias cuando no negativas, calificándola de fiasco o de obra cinematográfica que nunca debió producirse, debido a sus múltiples fallidos intentos desde hace casi una veintena de años. Este gafe ha perseguido a la película desde sus inicios, y sin embargo, el resultado no es tan malo como las críticas afirman. La idea es profundamente original, desarrollada al más puro estilo de Terry Gilliam, con viajes temporales y realidades imaginarias, una narración repleta de excentricidades y estupendas locuras para contarnos una historia fiel al espíritu de ‘Don Quijote de la Mancha’. La superposición de la realidad actual con un imaginario histórico, permite situar escenas anacrónicas cargadas de fina crítica social a la realidad del presente.

El batiburrillo de ideas grotescas  se va desarrollando desde un inicio prometedor hacia un final convenientemente resuelto con espíritu quijotesco y gran audacia. Las imágenes y las escenas son muy ricas a la hora de mostrarnos una deformación carnavalesca de la realidad actual, nos invita a sumirnos en la locura a la que pretende acercarnos su director. La muerte de Don Quijote de la Mancha supone el cénit a esta enajenación cinematográfica.

Esta tragicomedia molida a palos por la crítica, no ha sido en absoluto valorada ni entendida, imprime un estupendo ritmo de flash-back iniciando una aventura metaficcional y elaborando un digno homenaje a la figura de El Quijote. Se encuentra  mucho más cerca del verdadero Quijote que otras adaptaciones menos arriesgadas que se conformaron con una prudente narrativa lineal, ya que ha costado tanto terminar de realizarla al menos Gilliam ofrece una película distinta. También debe reconocerse la labor de vestuario, caracterización, fotografía y escenarios, y sobre todo la obsesión de Gilliam por acabar una obra que parecía inacabable en la que hay aventura entretenida y un mensaje contra la sociedad frívola, interesada y cobarde.

 

 

[Reseña cinematográfica] The florida project

The Florida Project es una película dramática estadounidense del 2017 dirigida por Sean Baker y escrita por Chris Bergorch. El filme muestra la cara amarga de la sociedad norteamericana desde la visión de unos niños. Sean Baker nos narra la miseria en la que están sumidos muchos estadounidenses bajo la mirada inocente pero consciente de unos niños, que solo piensan en pasarlo bien.

La película se estrenó en el festival de Cannes de 2017 y fue elegida por el National Board of Review y el American Film Institute como una de las diez mejores películas del año. Obtuvo la nominación a los Premios Oscar y los Globos de Oro, por la actuación de Willem Dafoe como mejor actor de reparto.

Sinopsis: Una niña de seis años y sus amigos pasan el verano en un pequeño motel muy próximo a Disneyworld, en Orlando, mientras sus padres y el resto de adultos que les rodean sufren aún los efectos de la crisis económica, sumidos en la pobreza a la que se ven forzados por la situación social.

Por su carácter independiente y social alejado del clásico cine estadounidense, ha recibido críticas muy favorables. Narra un drama social que no pretende caer en efectismos cinematográficos, sencillamente nos muestra la vida de muchas personas estadounidenses que sobreviven en la miseria, bien de la beneficencia, o bien de trabajos precarios, como la venta ilegal de productos, e incluso la prostitución. Una realidad a la que no estamos acotumbrados a ver reflejada en el cine hollywoodiense, un guión con impronta propia que no exporta la cultura yankee a través de los momentos más idílicos de una vida perfecta, sino la más cruda realidad y momentos de mayor dureza social.

Comienza desenvolviéndose con soltura en forma de comedia con las travesuras de los críos, pero paulatinamente nos introduce en un mundo de desesperaciones, de miseria social y sobre todo de represión a todos los niveles: económica, social, cultural… la vida de una madre soltera joven que no cumple con las expectativas morales estadounidenses que se la exigen. Es el sistema social quien la condena a una vida de miseria, y es el mismo sistema quien la reprime por su pobreza. Un filme magnífico que recuerda casi a una narración documental, con un planteamiento muy ingenioso, mostrándonos cada una de las escenas siempre desde el punto de vista de los niños. Una mirada desde la infancia, y no por ello inocente, pues los críos en todo momento son receptores de la situación social que deben vivir junto a sus familias. La Norteamérica más profunda narrada de manera conmovedora.

Un gobierno a la medida de la ideología de la clase dominante

Los gobiernos de España a lo largo de este régimen monárquico ya nos tienen acostumbrados a representar una ficción ideológica artificiosa creada para tal fin. Unas veces pretenden representar una línea abiertamente conservadora y nacional-católica, otras veces una línea conocida como «progresismo centrista», y entre esas fluctuaciones nos hemos movido en las legislaturas de la historia reciente.

Sin embargo, en este nuevo gobierno formado por Pedro Sánchez, se dan algunas novedades poco palpables habitualmente. Comenzando porque la simulación de una regeneración del régimen se ha establecido a través de una moción de censura, y no a través de unas elecciones. Novedad que, aunque discutida públicamente por sectores de la derecha, por el hecho de ser una novedad en el sistema de juego, ha caído en gracia y ha sido aprovechado por los medios de propaganda comunicativos.

Otra novedad que ayer mismo ya se atisbaba era la formación de un gobierno formado por ministras y ministros de orígenes aparentemente dispares, pero que todos tienen en común una única característica: son un compendio perfecto del conservadurismo que se presenta con la cara más progresista, alardeada ya desde sus medios de comunicación, véase el ejemplo del diario Público, y sus flores y alabanzas al nuevo gobierno del régimen. Pedro Sánchez ya tenía pactado y configurado un gobierno en la senda de sus predecesores, fiel a las recetas económicas del capitalismo global, al espíritu golpista del artículo 155 y la represión desatada en el Estado español, y por supuesto, unas carteras ministeriales que representen bien la ideología de la clase dominante.

 Algunos ejemplos de esta afirmación son los siguientes:

– Carmen Calvo, que ocupará el cargo de ministra de Igualdad y la Vicepresidencia del Gobierno. Donde muchas personas han querido ver en esto un símbolo de empoderamiento femenino, el análisis es claro en otro sentido. La igualdad es y será vista desde el gobierno siempre como una cuestión menor o secundaria, tanto es así que el tiempo que le quede libre a la Vicepresidenta, lo ocupará en segundo plano con la cartera de Igualdad.

– Josep Borrell, el ya viejo conocido Ministro de Obras Públicas en el Gobierno de Felipe González y furibundo contra el independentismo catalán, que llegó a declarar hace semanas que habría que desinfectar los medios comunicativos catalanes, ha sido nombrado Ministro de Asuntos Exteriores.

– Magdalena Valerio, como Ministra de Trabajo y que marca ya la política que llevará por ejemplo con el tema de las pensiones. La responsable de Seguridad Social en la ejecutiva del PSOE en Castilla-La Mancha, y encargada de mantener los puntos fuertes de un Pacto de Toledo (relativo a las pensiones) anunciando una reforma estructural del mismo. Se intuye que en el sentido que los grupos financieros de poder vienen ya años marcando, otorgando mayor peso a los fondos de pensión privados como negocio redondo.

– Teresa Ribera, nueva Ministra de Transición Ecológica, nótese desde un principio el neolenguaje utilizado para otorgar sensación de progreso de este gobierno. Esta ministra está directamente relacionada con el desastroso “Proyecto Castor” mientras estaba en la Secretaría de Estado de Cambio Climático. Directamente realizado por ACS -la empresa del empresario Florentino Pérez-,  pretendían construir el depósito de gas natural subterráneo más grande del Estado español, situado frente a las costas en el delta del Ebro. Una serie de continuados sismos y temblores en la región echaron para atrás este faraónico proyecto de dimensiones catastróficas para el medio ambiente.

– Pedro Duque como nuevo Ministro de Ciencia, Innovación y Universidad, y si por si no quedaba claro, la institución universitaria no es educativa, es una preparatoria de trabajadoras y trabajadores precarios. Un nuevo ministro tecnócrata para contentar a la opinión pública que solicita a gritos que gobiernen tipos preparados, sin duda, dicho y hecho, sueño de la meritocracia cumplido. Cuanto mayor elitismo cultural solicitemos, más reducido se queda el espacio social para la cultura popular, para el currito sin estudios o la juani en nuestro barrio.

– Fernando Grande-Marlaska, Ministro de Interior, presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en 2012, y vocal en el Consejo General del Poder Judicial a propuesta del PP en el 2013. Un conocedor de la represión desde las cloacas del poder, defendió a Concepción Espejel (jueza del caso de Altsasu) cuando fue apartada de los juicios de Gürtel. Cuenta con una gran consideración entre las fuerzas de seguridad del Estado por su posición en contra del acercamiento de presos y presas vascas y por haber permitido torturas como juez, por lo que contará con la cobertura perfecta para continuar la represión a luchadores/as de izquierdas, o personas disidentes del régimen español.

– Dolores Delgado, Ministra de Justicia, también ha salido directamente de la Audiencia Nacional, ejerce como fiscal especializada en asuntos de terrorismo yihadista. La responsable a partir de ahora de seguir impartiendo justicia política en los tribunales oficialmente desde el gobierno, también sale de una institución franquista como la Audiencia Nacional, formando una dupla perfecta con el mencionado Ministro de Interior.

– Màxim Huerta, nuevo Ministro de Cultura y Deporte, principalmente conocido por su paso por Informativos Telecinco durante cinco años y en 2005 incorporándose como tertuliano al Programa de Ana Rosa Quintana. Una cara televisiva, conocida y que dará sensación de cercanía, una de esas decisiones de cartera ministerial que sonaban a broma, pero que más allá de lo que parezcan, sigue una estrategia de aceptación de la opinión pública de un gobierno fallido desde su nacimiento.

Parece un gobierno más simbólico que ninguna otra cosa, un gobierno que trata de esconder que mantendrá una línea continuista y fiel a la clase dominante de la que defiende sus intereses. De nada sirve ampararse en el clásico ‘la que se nos viene con Ciudadanos que será mucho peor’, ni siquiera (y a estas alturas ya debería estar claro) Podemos es una opción institucional beneficiosa para las personas que sufren la violencia cotidiana del capitalismo. Al pueblo trabajador nos queda la única vía de siempre, organizarnos y luchar contra las injusticias que se avecinan para nuestra vida con dignidad.

[Crítica teatral] Muerte accidental de una okupa

La obra de teatro ‘Muerte accidental de una okupa’ está organizada por el colectivo teatral universitario Res Non Verba, vinculado a la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid. La dirección montaje, texto original y escenografía fue realizado por la compañera Alma Lerma.

Sinopsis: Un grupo de jóvenes okupas intenta preparar una obra teatral de Darío Fo en el centro social de un barrio popular, mientras se ven continuamente inmersos/as en problemas cotidianos: las dinámicas de las asambleas, las relaciones sociales y amorosas, la acogida de desahuciadas… e incluso deberán resistir el intento de desalojo por parte de la policía antidisturbios.

La obra pretende rendir un homenaje al dramaturgo italiano Darío Fo fallecido en el año 2016, a través de su obra teatral ‘Muerte accidental de un anarquista’, estrenada en Italia en 1970. Según el propio autor los hechos narrados en la obra se basan en un suceso real ocurrido en Estados Unidos en 1921. ​Igualmente se ha encontrado inspiración en las circunstancias que rodearon el fallecimiento del ferroviario Giuseppe Pinelli en Milán un año antes del estreno de la obra, después de que la policía afirmara que cayó accidentalmente de un cuarto piso de la comisaría mientras se encontraba en un interrogatorio.

Esta obra se inspira especialmente en la situación que padecen desde hace tiempo los conocidos como Centros Sociales Okupados Autogestionados (C.S.O.A.) con la nueva estrategia represiva impuesta por el gobierno del Ayuntamiento de la marca política Ahora Madrid. Una estrategia consistente en proponer la legalización a las asambleas de los centros okupados; en el caso de que las asambleas se nieguen a regularizar la situación de sus respectivos centros sociales, el Ayuntamiento de Madrid recurre a la violencia para ejecutar el desalojo.

Este ha sido ya el caso de las amenazas de desalojo notificadas al E.S.O.A. La Dragona en La Elipa, el C.S.O. La Enredadera de Tetuán, o el C.S. La Ingobernable. Los diversos colectivos que gestionan el uso y las actividades de estos espacios populares entienden que legalizar la okupación significa claudicar ante un sistema que quiere individualizarnos y estrangular los espacios comunitarios, razón por la cual resisten hasta las últimas consecuencias. El concepto de okupación es eminentemente político y va ligado inevitablemente al mismo, se trata, en definitiva, de reconquistar parcelas y herramientas robadas por el sistema económico capitalista y el Estado.

Además, la Rosa Negra Ediciones presenta escrita esta pieza teatral perteneciente no solo al género literario crítico, sino más concretamente al género literario de temática libertaria. En este sentido, «Muerte accidental de una okupa», de Alma Lerma, es una denuncia libertaria de la situación represiva que durante los últimos años está padeciendo el colectivo okupa en general y el madrileño en particular. Entre sus páginas, existe además una crítica constructiva dirigida a las personas que integran el mencionado colectivo.

El estreno de esta obra se realizó el pasado 27 de abril en el Centro Cultural El Pozo, en el barrio de Vallekas. Casi un mes más tarde ha tenido una segunda representación en el paraninfo de la facultad de Filosofía de la UCM, donde quienes asistimos pudimos ver una representación de poco más de una hora continuamente cómica y verdaderamente entretenida. Temáticas tratadas desde el afecto social, combinando situaciones cotidianas de las relaciones entre personas con pequeñas dosis de esperpecto teatral. Las actuaciones del elenco eran resueltas, con algunas improvisaciones perfectamente hiladas y que hacían soltar más de una carcajada entre el público. Sobre todo consiguen, en general, que te encariñes con los personajes porque realmente creen en su personaje. El atrezzo era totalmente casero o cotidiano, haciendo de cuatro sillas escolares y una tela un perfecto sofá, la decoración también era de ‘háztelo tú misma’, encajando estupendamente con el valor autogestionado que va implícito en la representación.

Es seguro que realizarán nuevas representaciones en Madrid, e incluso la posibilidad de que vayan a otras ciudades (Burgos, Valencia…), por lo que aconsejamos que os mantengáis bien atentas/os a futuras noticias.

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