¿Revoluciones…?

Abrimos cualquier buscador. Cualquier diccionario. Y todas las acepciones que encontramos de la palabra revolución pueden organizarse en dos grupos. Uno de significados relacionados con dar vueltas y otro relacionado con cambios bruscos en distintas áreas. Si bien es cierto que el primero puede interpretarse como una continuación pesimista del segundo (todo lo que cambia vuelve a su posición inicial), también es cierto que por suerte el primer grupo de acepciones en principio sólo es aplicable a maquinarias o en matemáticas.

Evidentemente, el grupo de acepciones que me interesa es el segundo. Cómo relacionar revoluciones científicas con revoluciones sociales. Si bien en un principio parecen cambios en ámbitos que nada tienen que ver, podemos establecer ciertos paralelismos y una influencia directa de unas sobre otras.

Cuando ocurre una revolución en la ciencia o la tecnología (ocurrir, qué mal, las revoluciones las hacen las personas, no surgen de la nada), partimos de un sistema aceptado por un grupo de analizar e interpretar los datos. Aunque en los últimos dos siglos estos sistemas sean más o menos compartidos a nivel mundial, no todos los grupos están interesados en las mismas áreas, por lo que todos los grupos serán conscientes de una revolución en un área aunque no se vean afectados por ella. Y esto es aplicable a cualquier grupo humano. Una revolución en un territorio puede parecer tener una mínima influencia directa sobre otro, pero los estados la verán con recelo y actuarán de forma consecuente.

Otra característica de las revoluciones científicas e industriales es que surgen de un sistema obsoleto. En la ciencia, cuando el sistema de normas y paradigmas aceptados deja de explicar los nuevos experimentos se hace necesario otro sistema que los haga encajar. Antes de que un nuevo sistema sea completamente aceptado por toda la comunidad científica surgen distintas opciones, que durante un periodo (que puede perfectamente durar décadas) conviven siendo defendidas por distintos sectores de la comunidad. Hasta que una de ellas se impone sobre las demás, desterrando a las otras. Habitualmente se dice que los motivos para elegir esta nueva teoría son objetivos. La nueva teoría es aquella que mejor explica los nuevos experimentos. Pero, ¿es esto así realmente? En distintas ocasiones varias teorías podían explicar el mismo suceso con igual éxito. Pero la que prevalece es aquella que mejor encaja con la ideología dominante de la época, siendo que un cambio en la forma de ver la ciencia puede suponer un cambio en la forma de ver la sociedad (Darwinismo vs apoyo mutuo, geocentrismo vs heliocentrismo…). De modo que sí, estas revoluciones en la ciencia afectan directamente a la sociedad.

El problema al aplicar el paralelismo en el proceso es que no podemos ni siquiera fingir que el sistema que perdura tras una crisis es el más adecuado para resolver los problemas que surgen. Si definimos estas crisis como las situaciones en las que un sistema completamente decadente deja de ser útil como forma de organización, casi podemos decir que la humanidad ha vivido en crisis constante. Tenemos entonces que definir de otra forma esta obsolescencia.

Definir la situación de decadencia de un sistema previa al surgimiento de otro, hablando de sociedades, es complicado. El colapso de los sistemas sociales no se limita a la no concordancia de unos números en un cuaderno sino a las vidas de las personas en esa sociedad. Y el nuevo sistema que surja tendrá que abrirse paso entre otros posibles sistemas que no fingirán que su principal motivación es hacer cuadrar los números. Y las comunidades relativamente ajenas a este proceso no se limitarán a observar con curiosidad el nuevo modelo que surja por si pueden sacar provecho. Presionarán (más abierta o disimuladamente) para que el modelo ganador sea aquél que más se adapta a los intereses políticos de la clase dominante de estas comunidades «ajenas al proceso».

Por último, una similitud importantísima desde mi punto de vista entre todos los tipos de revoluciones es la forma de analizarlas en libros de texto de cualquier ámbito. Aprendemos, o nos hacen aprender, que estos cambios son siempre avances. La sociedad y el conocimiento siguen una dirección y un sentido invariables en el que los retrocesos no existen. Cada vez que un sistema cambia, el nuevo es más justo y nos acerca más a la verdad. Se ridiculizan los sistemas anteriores y a sus defensores, y no digamos ya a las nuevas ideas de sistema que no proliferan. Aprendemos que la humanidad avanza de manera incuestionable. ¿Pero es esto realmente así? Al principio del artículo digo que no me interesa la acepción de revolución como vuelta. Bien, no nos interesa volver al mismo punto después de un tiempo probando cosas nuevas. Pero seamos conscientes de que esto no es siempre así, al menos en la ciencia. Un nuevo sistema científico puede no acercarnos más a la realidad, sólo hacernos verla desde otro ángulo, dejando abiertas nuevas lagunas e incógnitas. Nos dicen que pasar de esclavitud, a feudalismo, a proletariado, suponen avances y cambios fundamentales. Vemos que como en las revoluciones científicas estos cambios en la sociedad suponen un cambio de prisma. Cambiamos nuestra forma de ver lo mismo, con nuevas contradicciones. Para que el cambio sea realmente fundamental tiene que cambiar la estructura real de lo que se está viendo. No vale con que una nueva estructura sustituya a la anterior cambiando el nombre de las cosas. Es necesario romper con esa rueda que parece cambiar cuando sólo estamos viendo el mismo objeto desde otro ángulo.

 

Enlaces del mes: Febrero 2017

Este mes pudimos leer cómo las críticas de cierta izquierda reafirman a la ultraderecha que se abre paso. Pasó en la elección de Trump como presidente de EEUU y volverá a ocurrir en Francia con Le Pen si algo no lo remedia. La izquierda debe volver a situarse como herramienta de los de abajo, organizando a la clase trabajadora y abandonando un elitismo clasista. Mientras, la ultraderecha se mueve.

En el otro país vecino, Portugal, una coalición de izquierdas gobierna entre el silencio mediático. Ese gobierno ha logrado algunos avances gobernando contra las políticas de austericidio que merece la pena conocer: Recuperación de los sueldos públicos y reducción de la jornada de trabajo, subida del salario mínimo y de las pensiones. Una demostración de que las políticas de austeridad no son ineludibles, sino la opción ideológica impuesta por el poder para robar al pueblo.

Si el ejemplo de Portugal nos demuestra que sí se puede llevar adelante una política progresista, los estibadores nos muestran un camino para quienes la defendemos mediante el poder popular y no mediante las instituciones. No debemos permitir que se siga precarizando el empleo. Necesitamos seguir trabajando para construir una organización sindical fuerte y revolucionaria.

Mientras tanto, en España sigue mandando el IBEX. En esta entrevista Rubén Juste analiza las relaciones del poder político y económico para desvelar cómo este último impone su dictadura de mercado, el régimen posfranquista español.

Las mujeres lideran la lucha popular con un ejemplo de acción directa contra la violencia machista. 25 puntos exigidos mediante una acampada en la plaza de Sol y una huelga de hambre sostenida por ocho mujeres desde el pasado 9 de febrero, que mantendrán hasta que los partidos cumplan sus demandas.

Pero la lucha contra el patriarcado no se limita a denunciar el asesinato y la violencia física, porque el machismo nace en actitudes cotidianas y es necesario combatirlo desde la calle y la plaza hasta la misma alfombra roja y los comportamientos aprendidos. Leticia Dolera, actriz española, nos habla de las contradicciones que vive una feminista en la gala de premios Goya.

Los videojuegos no se libran de un marcado sesgo machista. En el reportaje «Me pido a la chica», las compañeras de Píkara analizan a los personajes femeninos de los videojuegos: «En la mente de la mayoría de los programadores (recordemos, hombres), los “temas serios”, como la guerra (Call of Duty), las mafias (Grand Theft Auto) o las intrigas políticas y de espionaje (Metal Gear Solid), se instalan en terrenos muy masculinizados, mientras que ciertos juegos de corte minoritario parecen venir de fábrica destinados a nosotras. […]

Con todo […] la que personalmente me parece la verdadera cumbre como personaje femenino de todo el universo de los videojuegos no es otra que Ellie, coprotagonista del maravilloso The Last of Us. Una espabilada chiquilla de apenas catorce años que demuestra tener más agallas que nadie en el desarrollo de la trama, empoderada, resuelta y, además, lesbiana (o al menos bisexual), como quedó demostrado en la preciosa escena de su beso con Riley en la precuela Left Behind y que desató las críticas de los mismos descerebrados de siempre.»

También un ejemplo de solidaridad nos llega desde Grecia, donde el activismo anarquista busca soluciones para la crisis humanitaria. El barrio de Exharchia se organiza para acoger a los refugiados.

Pero la solidaridad debe ser más que un modo de resistencia, debe ser una herramienta para transformar la sociedad por completo. Podemos aprender mucho mirando hacia el Kurdistán sobre esa necesidad de revolución y sobre cómo llevarla adelante. Abdullah Öcalan, lider del PKK, contribuye con un pequeño análisis para pensar en la revolución en nuestro siglo.

La revolución es, si cabe, más urgente a nivel ecológico en una sociedad que ha sobrepasado los límites biofísicos del planeta y que sigue dependiendo del crecimiento tecnológico y económico. Frente al futuro de colapso al que nos condena el capitalismo, Ted Trainer nos propone la vía de la simplicidad, un modelo de sociedad democrática y descentralizada para vivir mejor y respetar el medio ambiente.

Finalmente, un espacio para la memoria histórica en el testimonio de la superviviente de la mayor masacre llevada a cabo por el franquismo durante la Guerra Civil Española: La desbandá, en Málaga: Legionarios del Tercio, los novios de la muerte sedientos de sangre, allanaban las casas y lo edificios en busca de la “canalla roja”. Los Regulares yihadistas –Franco les prometió el paraíso– con sus cuchillos afilados se preparaban a degollar a esos ateos y apóstatas que ofendían a Jesucristo (su amado profeta). “¡Qué vienen los moros!”. La gente gritaba y corrían como almas que lleva el diablo. Las palabras de Queipo de Llano (el pionero del terrorismo mediático) retumbaban en su cerebro: “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombres. De paso, también a las mujeres de los rojos, que ahora por fin han conocido hombres de verdad y no castrados milicianos”

Enlaces del mes: Enero 2017

Una vez más empezamos el año con críticas, sexualización y denigración hacia las mujeres en lugar de señalar al enemigo. En este texto se expone qué enseñaba y qué ocultaba el vestido de Cristina Pedroche.

Heura Negra nace en 2010 en el barrio de Vallarca como asamblea libertaria con el nuevo ciclo de movilizaciones del 15M. Aquí se puede leer la entrevista hecha por alasbarricadas.org sobre el barrio y su experiencia en él.

El V Congreso Nacional Indígena, celebrado en Oventik (Territorio Zapatista, Chiapas, México), acabó con estas alentadoras declaraciones. Llaman a pasar a la ofensiva y reconstituirse desde abajo como pueblos y país. Además, la cuestión de presentar una candidatura electoral responde a la necesidad de visibilizarse.

Este mes nos ha dejado José Luis García Rúa, que nació en 1923 y fue un reconocido escritor, filósofo y militante en entornos anarquistas y anarcosindicalistas. En este enlace se pueden leer apuntes biográficos.

La represión del Estado llega a unos niveles en los que ya no sabemos si reir o llorar: «Que me pidan dos años y medio de cárcel por hacer chistes sobre Carrero Blanco es un ataque a la libertad de expresión». Hacer chistes sobre Carrero Blanco en las redes sociales puede llevarte a los tribunales.

Se acercan tiempos de tormenta a nivel global. Raúl Zibechi analiza el contexto actual concluyendo que si queremos arrojar rayos de sol a esta tormenta tendremos que resistir y crear desde la base, la autonomía y la organización colectiva, construyendo nuevas formas de hacer política.

En el Todo por Hacer podemos leer la historia de victorias de la Oficina de Apoyo Mutuo de Manoteras en los últimos años como sindicato de barrio.

Fuera de nuestras fronteras, en EEUU ha habido distintas movilizaciones contra Trump, cuya intensidad fue considerable el día de su investidura, el 20 de enero. Aquí una crónica.

En este artículo podemos leer acerca de la formación de militancia que actúe en espacios sociales y la importancia de los cuadros en los procesos revolucionarios.

Además tuvimos que soportar la subida de la luz en el mes más frío del año. Podemos ver las respuestas a preguntas como si va a seguir subiendo o como se forman los precios.

El 18 de enero hubo huelga educativa en Catalunya convocata por CGT Ensenyament justamente para el día en que se debatían en el Parlament los presupuestos para la Educación Pública de este año, de la cual podemos leer la valoración de Embat.

Por útlimo, recomentamos también esta entrevista a Chomsky sobre distintas cuestiones como estrategias generales de la izquierda y sus alianzas internas.

Fundación de un Sindicato de Inquilinos en Gran Canaria

Este sábado, día 21 de enero de 2017, se celebró en la Comunidad “La Esperanza” (Gran Canaria, municipio de Santa María de Guía), la asamblea fundacional del primer Sindicato de Inquilinos del archipiélago canario y del Estado español desde los años 30.

La convocatoria que nos invitaba a valorar la opción de crearlo decía esto:

Sobre la necesidad de crear un Sindicato de Inquilinos en Canarias

En Canarias hay, según datos oficiales, 135.000 inmuebles vacíos mientras 35.000 demandantes de vivienda no tienen casa. Se siguen produciendo una media de 20 desahucios al día. 9 de cada 10 desahucios forzosos son por impago de alquiler. Las instituciones políticas afirman carecer de casas suficientes, mientras han vendido el parque público de vivienda a gestoras privadas como Visocan, dedicadas a la especulación búrsatil.

El frente de la vivienda es de los pocos que ha resistido la desmovilización post-15M. Aunque también lo ha sufrido. Si la labor de las asambleas, colectivos y plataformas existentes es meritoria, aún hay déficits que debemos señalar:

1. La falta de una batería de medidas dedicadas a paliar la situación de indefensión de la clase inquilinal y precarista. El alquiler sigue sin ser parte prioritaria de la agenda, aún cuando el 90% de los desahucios se dan por esta circunstancia.

2. La carencia de herramientas directas que, más allá de negociación, piquetes y escraches, supongan un verdadero desafío ante los desahucios masivos como los orquestados por los fondos buitres. Hablamos de la necesidad de reivindicar y extender la Huelga de Alquileres.

3. La ausencia de una estrategia a largo plazo que suponga un cambio de paradigma y no nos reduzca a simples reguladores de las desigualdades del Sistema. Una estrategia que ponga sobre la mesa la necesidad de probar otras alternativas de gestión de la vivienda, que aspire a que esta se dé de forma directa por parte de los vecinos sin injerencias de intereses privados, que plantee la necesidad de que las decisiones sobre las viviendas las tomen quienes las habitan.

Detectadas estas lagunas, creemos que es importante articular un Sindicato de Inquilinos, aunque sea inicialmente a nivel experimental, en la isla de Gran Canaria. Un órgano abierto a inquilinos y precaristas, dedicado a asesorar (legal y extralegalmente) al arrendatario y a detectar clausulas improcedentes o draconianas en los contratos de alquiler, a tratar de impedir los desahucios forzosos abusivos, a plantear objetivos que verdaderamente cambien las condiciones de vida de los vecinos (como lograr que se fije un precio máximo del alquiler en los barrios obreros), a implementar herramientas de lucha colectivas (como la citada Huelga de Alquileres) que nos hagan entender el problema de la vivienda como un problema común y no como un conflicto particular, a denunciar y combatir todas las desigualdades e irregularidades que se dan en la esfera de la vivienda pública (algo que hoy se solapa), a crear redes de autogestión de vivienda que prueben otros modelos de organización habitacional.

Esta es la propuesta. Lo que nos falta dirimir como colectivo y a lo que trataremos de dar respuesta es a las siguientes cuestiones: ¿debe crearse esta estructura sindical autónoma desde 0 o deben usarse otras estructuras sindicales previas acordes al espíritu del proyecto? ¿Debe ser una estructura legalizada (en formato «asociación» [los sindicatos no laborales no los reconoce la legislación]) o alegal? ¿La táctica del conflicto constante es suficiente para evitar el asistencialismo y convertirse en una simple gestora? ¿Debe establecerse un sistema de cuotas mínimo? ¿Se necesitan unos estatutos, un pacto asociativo o basta con un simple compromiso de trabajo?

En la próxima asamblea fundacional contestaremos a estas preguntas.

La primera cuestión a tratar fue la de si existía un compromiso real de participar en un proyecto así. En poco menos de 5 minutos una veintena de personas, casi todas vecinas, ya estaban afiliándose al sindicato. Se debatió brevemente la cuestión del nombre, por si lo de “inquilinos” retraía a los hipotecados y pudiera dejar de lado a otro sector tan importante en el tema vivienda como las personas sin hogar. Se insistió mucho en poner el foco en la situación de quienes carecen de techo o viven en situación irregular. Finalmente se votó por mayoría denominarse Sindicato de Inquilinos como homenaje a los que nos precedieron, pero dejando claro que era un órgano amplio en el que cabían todos los damnificados habitacionales.

Se debatió después el tema de ser autónomos o aprovechar otras estructuras existentes. Ante la incomparecencia de los miembros de algunos sindicatos a los que se había invitado a título personal, se optó por unanimidad por la autonomía, aunque intentando buscar la confluencia con quien a la larga pudiera interesarse. Se discutió después el tema de la legalidad o alegalidad de la estructura del sindicato. Los partidarios de legalizarlo defendían que debíamos constituirnos como asociación (ya que los sindicatos extralaborales, comunes en muchos países, no los reconoce la legislación española) para tener más empaque y ser una persona jurídica de pleno derecho. Los partidarios de no legalizarse planteaban que la legalidad suponía señalar a los que registraran la asociación y aparecieran como vocales y tesoreros, y que era contraproducente en coyunturas como ocupaciones de inmuebles y demás. Al final no hubo acuerdo y se encomendó a los partidarios de la legalización hacer un informe que acreditara la mejor forma de articularse, consultando a abogados afines, para que lo presentaran en la próxima asamblea. Mientras, permaneceríamos temporalmente siendo alegales.

Se aprobó también fijar una cuota mínima simbólica de 50 céntimos mensuales por afiliado, pudiendo dar más quien quisiera y pudiera. A continuación se planteó la posibilidad de establecer una sede física, quedando aprobado finalmente, por propia iniciativa de las vecinas, que la Comunidad “La Esperanza” sería la primera sede del Sindicato de Inquilinos. Sin descartar abrir otras sedes en distintos puntos de la isla. Por último, se repartieron funciones y trabajo a realizar en base a la disposición y capacidades de cada uno: crear la red de asesoramiento legal, los medios de difusión informáticos, elaborar un esqueleto de principios básicos, la portavocía, la comunicación interna, etc.

En 3 semanas tenemos la próxima asamblea. Asistimos al inicio de un sindicato abierto a todas y todos, y que tiene mucho trabajo por delante si quiere demostrar que aún hay cosas que hacer en el frente de la vivienda.

Un afiliado al reciente Sindicato de Inquilinos de Gran Canaria.

Génesis de la obra «Tiempos Modernos» de Charles Chaplin

Cuentan los cronistas del cine que cuando Chaplin era un niño, trabajó en una imprenta donde había una enorme máquina que el pequeño tenía que alimentar con rollos de papel; el niño tenía pesadillas en que la máquina lo atrapaba y lo engullía.

Tras el estreno de Luces de la ciudad, Chaplin emprende su segundo viaje por Europa (entre 1931 y 1932) donde se encuentra con los efectos de la crisis económica internacional. Muy probablemente, es en ese tiempo cuando empieza a gestar el guión de Tiempos modernos; un largo proceso donde las dotes narrativas de Chaplin se ponen al servicio de una crítica al sistema capitalista. En esta película, por primera vez, la tragedia cobra importancia en sí misma y no como mero «escenario» o ambiente en que Charlot se desenvuelve. Ya no es «el drama de Charlot» sino Charlot viviendo el drama del desempleo, de la explotación y la cosificación de la clase trabajadora en aras de la productividad. (Manuel Villegas López Charles Chaplin. El genio del cine).

La fábrica ante la que se atropellan los obreros (identificados irónicamente con un rebaño de ovejas) pudo ser soñada por Taylor, es el templo de la «racionalización industrial», las teorías que Henry Ford llevaría a la práctica en su fábrica de automóviles de Detroit. De hecho, es posible que el fondo de Tiempos Modernos lo tomara Chaplin de los reportajes de un periodista en cuyos artículos afirmaba que las personas que trabajaban en las cadenas de montaje de Detroit, a los pocos años, se convertían en despojos humanos. En la fábrica cada obrero construye una pieza y él mismo no es más que otra pieza. En esta distopía, el gerente aparece en todas partes a través de altavoces y pantallas de televisión (35 años antes de que estos aparatos empezaran a comercializarse), incluso en los lavabos donde el obrero Charlot trata de descansar fumando un cigarrillo. Es el «Gran Hermano» de Orwell quien, posiblemente, tomara en cuenta estas secuencias para crear su famosa distopía 1984, publicada en 1949.

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Tiempos modernos aborda, en clave cómica, la terrible tragedia de millones en todo el mundo durante los años de la «Gran Depresión» período en que Estados Unidos aborda el «New Deal» de Roosvelt y en Europa se crea el «Estado del Bienestar» como una revolución desde arriba y pasiva que aplaca, en parte, el peligro de contagio de la revolución soviética (1917). También es la época de los totalitarismos (Hitler, Mussolini, Stalin) que Chaplin recreará posteriormente en El gran dictador.

La película que nos ocupa, además de abordar el tema del desempleo, la deshumanización y el maquinismo, gira en torno a la idea del tiempo. Es el tiempo industrial, donde cada acto durante la jornada laboral tiene que ajustarse al ritmo de las máquinas. La secuencia de la máquina que da de comer a Charlot ilustra bien esta idea. Es la época y la mentalidad del «Tiempo es oro» y no se puede desperdiciar comiendo o fumando un cigarrillo; aunque, Chaplin no duda en mostrar al gerente de la fábrica «perdiendo el tiempo» completando un puzzle o leyendo un periódico (unas tiras cómicas). Es un canto a la rebeldía contra la vida automatizada que despoja al ser humano de su humanidad.

Con técnicas propias del melodrama, Chaplin aborda una compleja crítica del sistema capitalista y de sus crisis periódicas que se traducen (como sabemos) en recortes de derechos y precarización de la clase trabajadora. No escatima recursos a la hora de representar las miserias del pujante sistema, aunque, gracias al humor dosificado, evita caer en el patetismo panfletario, convirtiéndose de esta manera en una crítica a través de la risa. Veamos algunos de estos temas subyacentes en el film:

* Cadenas de montaje donde el trabajador es una pieza más de la maquinaria a la que se llega a adaptar hasta el punto de asimilar el movimiento espasmódico repetido durante toda la jornada.

  • Eficiencia; hay que ahorrar tiempo a costa del descanso y el bienestar del trabajador (máquina alimentadora).
  • Deshumanización y maquinización de los seres humanos.
  • Control (pantallas y altavoces por toda la fábrica).
  • Represión; cuando Charlot encuentra la bandera roja que ha perdido un camión y se convierte, sin querer, en líder de la manifestación obrera, la policía actúa con contundencia para disolver a los manifestantes. Charlot acaba en la cárcel que también es una fábrica donde hay un tiempo para cada cosa, marcado por el sistema penitenciario; Chaplin aprovecha para denunciar el tráfico de drogas en las cárceles, permitido y hasta aprovechado por los mismos guardianes.
  • Empobrecimiento de la clase trabajadora: Charlot trabajando de vigilante en un centro comercial sorprende a unos ladrones que resultan ser antiguos compañeros suyos de la fábrica, ahora parados; se emborracha con ellos y les ayuda a llevarse cosas. La situación de la chica, cuyo padre ha muerto a consecuencia de la represión de una huelga y que se encuentra con Charlot cuando roba una barra de pan para dar de comer a sus hermanos.
  • Competitividad entre trabajadores o falta de solidaridad de clase; cuando Chaplin vuelve a buscar trabajo a la fábrica, se abre paso a empujones entre el resto de obreros.

Al final de la película aparecen sentados Charlot y la chica al borde del camino, siempre los caminos y el andar en pos del horizonte, en busca de una vida mejor o, quizás tan sólo, en busca de una nueva aventura que nos salve de la rutina y del ruido de las máquinas. «¡Saldremos adelante!», dice Charlot en la que pasa por ser su primera frase hablada en el cine; ¿saldrán adelante? ¿será posible una vida mejor después de lo que hemos visto, después de lo que han vivido? Los vemos alejarse en pos del horizonte, en un final que queda abierto para que el espectador saque sus propias conclusiones.

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TIEMPOS MODERNOS. VANGUARDIA Y NOSTALGIA

Dice Eduardo Rodríguez Marchante (en el prólogo a Charles Chaplin. El genio del cine de Manuel Villegas López) que el de Chaplin es «(…) el único caso en la historia de cualquier arte en que un mismo artista consiguió al tiempo ser el más vanguardista y el más rezagado. Chaplin fue la vanguardia de un arte de vanguardia en la época de las vanguardias(…), y era aquel mismo Chaplin que hizo Tiempos modernos, pura poesía silenciosa, una década después de que el cine mudo cambiara el disco por el sonoro».

¿Por qué ese empeño en el silencio? Rebeldía, tal vez, contra un arte que se estaba convirtiendo en industria. Es sabido que Chaplin no se sentía a gusto en Hollywood y que, incluso, sufrió una crisis nerviosa fruto de las presiones de un sistema que exigía de los productores un ritmo cada vez más rápido. Además, como dijo de él Franz Kafka: «(…) Es un ser humano dentro de un mundo de máquinas en el que la mayoría de sus compañeros (…) no tienen fantasía (…)» Tal vez considerase que las posibilidades técnicas y artísticas del cine mudo no estaban agotadas aún.

Y, de todas formas, aunque Tiempos modernos mantenga los carteles con las líneas de diálogo, ¿hasta qué punto puede ser considerada una película «muda»? Chaplin nos ofrece los sonidos que quiere mostrar porque tienen un sentido en la narración, se trata de una sonorización simbólica que refuerza el argumento de la trama; como cuando oímos la sirena de la fábrica, o la voz del gerente a través de los altavoces, o las indicaciones del inventor a través de una grabación fonográfica; el genio de Chaplin está reforzando la idea de deshumanización de la sociedad de estos «Tiempos modernos».

Por otra parte, cuando Charlot interpreta, en la cafetería esa canción en idioma inventado (quizás el idioma que todos podríamos entender) podemos intuir un símbolo de la creatividad humana que ninguna máquina puede sustituir. Hay más lecturas de esta película, pero prefiero dejar que cada quien saque sus propias conclusiones.

 

JR CRESPO

Publicado originalmente en http://odiseacultural.com/

Más información sobre el autor en su blog, “Los delirios de El Rey Peste“: http://eapdelirio.blogspot.com.es/

 

 

 

 

 

Apuntes para respirar más con el cerebro y menos con el corazón

Cada vez que estoy en un proyecto en el que me siento identificado, suelo ofrecerme para coger cargos de trabajo. No puedo explicarlo a ciencia cierta, pero es así. Me cargo de tareas, desarrollo ideas y propuestas… estoy en mi salsa como se suele decir. No siempre ocurre esto, lo de sentirme uno con el proyecto. En las pocas ocasiones en las que esto no pasó, bien porque dejé de sentirme identificado o porque en realidad nunca llegué a ser uno con el mismo, me disculpé por el posible daño que provoqué y abandoné el proyecto. Y ¿Cómo es que me di cuenta de que ese no era mi sitio? Pues tomando aire, me explico.

Normalmente entras en un colectivo, proyecto… bien por afinidad ideológica, afinidad práctica y/o amiguismo, es decir, si te gustan los principios e ideas que se defienden, si te gusta la actividad que se está teniendo y/o porque haces y/o tienes colegas en el mismo. El sumatorio de los diferentes grados de intensidad de cada uno de estos factores hará que te declines o no por dicho colectivo, proyecto… Esto es una vez ya has decidido en tu interior participar en algo, pero estas barajando en donde meterte dentro del “sector” (vivienda, estudiantil, laboral…). Las cuestiones del por qué decides “activarte” y cuál es el “sector” que eliges para meterte son conceptos interesantes a analizar pero que aquí no se tratan.

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Los perfiles de ejemplo son de sensibilidades muy características, no reflejan que solo existan estos tres tipos de perfiles

La actividad que vas a tener dentro del mismo también va a depender de cuál fue el factor, de los tres, que influyó más a la hora de tomar la decisión. Esto es así porque igual entraste solo por amiguismo saltándote las dos cuestiones anteriores: ¿Quiero activarme?, ¿Dónde?, y de esta manera lo más probable es que en un principio no te sientas identificada con el proyecto, colectivo… y acabes siendo un número más en un grupo de whatsapp que tienes silenciado. En el peor de los casos esto le podría ocurrir a alguna estudiante en sus primeras experiencias en el activismo, llevando a esta a abandonar su posible actividad en el movimiento estudiantil.

Pero vamos a suponer que estas dentro del proyecto y que los factores que más influyeron a la hora de entrar fueron, bien que te gusta su actividad o bien porque te gustan los principios e ideas que se defienden. En ambos de primeras sí que te vas a sentir identificada con el proyecto, colectivo… pero tu propia actividad, normalmente, tendrá sus matices.

Si el mayor empujón lo dio la actividad, seguramente tus propuestas e ideas girarán en cuanto a realizar acciones, actividades, campañas, jornadas… a cuestiones “prácticas” por así decirlo. Sin embargo, si fueron los principios e ideas las responsables de que estés ahí probablemente estarás más atenta a los análisis, estrategias y tácticas, es decir, a cuestiones “teóricas”. Esto no quiere decir que cada una solo se encargue de estas cuestiones, sino que destacan las posibles mayores sensibilidades que se pueden tener.

Al sentirte identificada y asumir como propio el proyecto, aunque no hayas formado parte de su fundación, tiendes a mirar la realidad con el corazón a parte de con el cerebro, por lo menos a mí es lo que me pasó en varias ocasiones. El problema de esto es que no te deja ver con claridad si el trabajo, tiempo y recursos que estas dedicando se corresponde con los resultados que obtienes del colectivo, proyecto… o lo que es lo mismo, mirar con el corazón y el cerebro te impide tomar aire y valorar, a priori, el rendimiento de tu actividad y la del colectivo, proyecto… en el que estas.

Valorar este rendimiento es muy importante, tanto por el objetivo por el que te estas moviendo, tanto por tu salud. Si, tu salud. Recuerdo estar en un proyecto, dedicándole cuatro horas al día, desde las doce de la noche a las cuatro de la mañana, teniéndome que levantar a las siete-ocho de la mañana para ir a clase y tras el paso del tiempo y poder tomar ese aire, darme cuenta de que estaba tirando mi trabajo, tiempo, recursos y salud en algo que no tenía ningún resultado real. Y ¿Por qué no lo pude ver antes? Porque eso que antes llamé corazón, desviaba parte del oxígeno que necesitaba mi cerebro y así no se puede pensar bien (no estudio ciencias puras así que no me fiaría mucho de esta explicación pero creo que se entiende la idea).

Una herramienta sencilla de aplicar que puede ayudar para valorar situaciones, tomar decisiones, o elegir entre alternativas, disminuyendo de manera efectiva el efecto opiáceo que hay en las mencionadas ocasiones, pueden ser los Análisis DAFO.

Para hacerlo lo primero es designar un Objetivo y elegir el Ambiente a analizar. A continuación se elabora una lista de las Debilidades (puntos flacos en el presente), Amenazas (consecuencias de los puntos flacos), Fortalezas (puntos fuertes en el presente) y Oportunidades (consecuencias de los puntos fuertes) del proyecto, colectivo… en un determinado Espacio-Tiempo. De esta forma las listas de Debilidades y Fortalezas se hacen mirando internamente el proyecto, colectivo… y las de las Amenazas y Oportunidades serán fruto tanto de las dos listas anteriores como de las posibles consecuencias del Entorno que rodea al Ambiente a analizar en ese determinado Espacio-Tiempo.

El resultado a analizar hay que valorarlo tanto cuantitativamente (el número de Oportunidades frente al de Amenazas) como cualitativamente, es decir, teniendo en cuenta la calidad o importancia de cada Oportunidad y Amenaza. Así mismo hay que sumarle el trabajo, tiempo y recursos que supondría el solucionar las Debilidades, desde una perspectiva realista.

Esta herramienta es eficaz y útil si se trata de ser exhaustiva a la hora de realizarla, dedicándole tiempo y esfuerzo, sin dejarse llevar por decisiones que ya se tengan tomadas de antemano. Si se tiene la oportunidad es mejor realizar el análisis en grupo.

Para terminar, comentar que tanto las veces que abandoné un proyecto, colectivo… porque dejé de sentirme identificado con el mismo, o porque en realidad nunca llegué a estarlo, me disculpé porque entiendo que en las primeras ocasiones, con el cese de mi actividad estaba dejando medio de lado a compañeras que dependían de mi trabajo, y en las segundas ocasiones, porque estaba ocupando un espacio y se esperaba de mi algo que no iba a aportar, creando esperanzas y/o restándole tiempo al colectivo, proyecto… para que encontrara a la persona adecuada para el sitio que yo ocupaba.

No obtuve la misma reacción siempre que decidí irme (las últimas veces con mi DAFO bajo el brazo). Unas veces perdí compañeras, otras veces compañeras se convirtieron en amigas, pero lo que si gané siempre fue en salud y oportunidades de seguir construyendo poder popular.

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