Enlaces del mes: Abril 2017

Comenzamos el mes de abril volviendo sobre aquel famoso autobús de Hazte Oír, un grupo de hackers sacaba a la luz cerca de 15.000 documentos de esta organización. Entre otras cosas, aparecen noticias tan sonadas como la posibilidad de que el propio presidente de Hazte Oír, Ignacio Arsuaga, administrara hormonas a sus hijos para, supuestamente, evitar que fueran homosexuales. O la vinculación con agrupaciones ultraderechistas como «El Yunque». Por otro lado, esto nos lleva a ver la evolución de dicha organización, así como ha favorecido la censura en los grandes medios de comunicación.

Acerca de Siria, tenemos el primer ataque autorizado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con misiles Tomahawk. El ataque, que se produjo sobre la base aérea de Homs, fue una respuesta a un supuesto ataque con armas químicas perpetradas por el gobierno sirio al norte del país. Las reacciones internacionales no se han hecho esperar: Rusia se posiciona en contra del ataque y alerta a los Estados Unidos del peligro de atacar contra un Estado soberano, arguyendo, a su vez, la inexistencia de armas quimicas en manos del Estado sirio. Le Pen ha reaccionado del mismo modo, así como lo ha hecho Irán. China, sin posicionarse en contra, ha comunicado que su oposición al uso de la fuerza militar para la resolución de conflictos. No obstante, la decisión de Trump ha sido apoyada por gobiernos del Reino Unido, Alemania, Israel, Australia, Francia o Japón. Argumentan que es una medida disuasoria contra Al Asad. Pero, ¿qué intereses hay detrás de esta ofensiva? Bien conocida es la región por su posición estratégica en cuanto al suministro energético y el paso de tuberías de gasoductos

Continuamos con una entrevista a Federico Severino, ahora nuevo director del Instituto 25M, fundación de Podemos. En ella, Severino plantea los objetivos que esta institución pretende llevar a cabo para promover una cultura política con figuras que no sean políticas. La meta es poder acercarse a un público que, a priori, no es simpatizante de esta formación política. En este sentido, los canales que pretende el Instituto usar son variopintos, desde lo audiovisual hasta la producción de novelas gráficas. Arguye a la necesidad de una renovación que pasa por la deconstrucción invidual del neoliberalismo, y así crear espacios de solidaridad.

La preocupacion sobre el reconocimiento pluricultural en Turquía continúa, especialmente en lo referente al pueblo kurdo, y la deriva hacia un sistema autoritario y personalista, a consecuencia de las reformas que Erdogan plantea introducir en el referéndum que convoca. Con su aprobación, daría a un más poder a la figura del presidente que, entre otras cosas, podría elegir a parte de los jueces y fiscales. Además, al parecer toda la oposición, así como los medios de comunicación críticos con Erdogan, han sido ocupados o silenciados.

El mes de abril también nos sorprende con varias detenciones: por un lado, la del ex presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y el del director del periódico La Razón, Francisco Marhuenda. Ambas dentro de la operación Lezo y su vinculación con las irregularidades en el Canal de Isabel II.

El pasado 15 de abril se conmemoró el sexto aniversario en el que el pueblo de Cherán comenzó a reinventarse y a organizarse de una manera diferente. Ese mismo día, pero en el 2011, 10 mujeres detuvieron a varios hombres armados que a diario cruzaban el pueblo para talar los árboles de la zona. Estas 10 mujeres, sin otras armas que sus cuerpos, plantaron cara a la injusticia. A ellas se sumaron todo el pueblo, que logró expular tanto a los taladores ilegales, así como a la policía cómplice de todos estos crímenes. Desde entonces, y con un deseo de apoyo mutuo y de solidaridad, el pueblo reinventó su gobierno, creando una participación directa a toda la comunidad, que elige a un concejo mayor que son sus representantes, y que su única finalidad es representativa, ya que solo transmiten las decisiones de la comunidad. A pesar del desprestigio que analistas hicieron de esta nueva política, Cherán sigue resistiendo.

Este año Semana Santa ha caído en abril, que nos dejó este año la anécdota de las avalanchas humanas en Sevilla. Más allá de lo que parece que fue un bulo, no es la primera vez que esta católica celebración ya se ve trastocada. El siguiente artículo recuerda los incidentes ocurridos en varias ciudades del Estado a finales de los 80, todo muy al calor del movimiento punk de aquellos años. Al parecer, todo comenzó en Pamplona, cuando varios jóvenes comenzaron a entonar la canción Salve de la Polla Records. A los primeros lanzamientos de objetos contra las imágenes paseantes, los creyentes respondieron golpeando con cirios. Lo mismo pareció expandirse en otras ciudades como en Cuenca, Valencia o Madrid.

Una vez más tenemos que lamentar lo que parece la represión sistemática contra personas por su orientación sexual. Esta vez es en la República de Chechenia donde, al parecer, se han creado campos de concentración para homosexuales, donde están siendo privados de su libertad y sometidos a torturas.

Este abril nos dejó también la sorpresa en el ascenso de la extrema derecha de Marie Le Pen en su campaña hacia la presidencia francesa. Sin embargo, también la remontada del candido del partido de izquierda La France Insoumise, Jean-Luc Mélenchon. El artículo analiza el cambio de estrategia comunicativo del candidato quien, fuertemente influido por la apuesta de Laclau, ya no se dirige a la militancia de izquierdas, sino al conjunto de los franceses. Al tiempo que hace suyos elementos integradores de la francia multicultural. Adoptando, a su vez y como hizo Podemos en las pasadas elecciones españolas, un discurso patriótico, pero alejándose de la xenofobia de Le Pen.

Desde el Congreso Nacional Indígena se ha propuesto la creación de un Concejo Indígena de Gobierno, que debería ser una candidata a las elecciones presidenciales mexicanas para el próximo 2018. Lo llamativo de dicha propuesta no es tanto una cuestión electoral, pero es un elemento de organización que facilite una unidad desde las bases sociales, creando así un bloque de resistencia indígena frente a las políticas neoliberales.

La gentrificación es un problema que está echando de sus casas a los vecinos de los barrios centrales de ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Este mes de abril nos enseña también las respuestas que los vecinos de dichos barrios están llevando a cabo contra plataformas como Airnb o Homeaway, a lo que los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona comienzan a estudiar cómo regular, ya que existe un vacío legal. El principal problema no radica ya solo en la sustitución de una población estable por otra con una capacidad de renta mayor, sino en el vaciado de viviendas para el alquiler por días. Y es aquí donde los Ayuntamientos de ambas ciudades pretenden incidir con políticas sancionadoras contra las empresas que realicen dicha especulación.

Nos quedamos también con el acoso sufrido por la chica anónima del tranvía de Murcia. Un joven, que se cruzó con ella en el tranvía, no dudó en llenar la ciudad de carteles describiéndola y dejando su número de teléfono. Así, los medios de comunicación también se hicieron eco de esta historia, caldo de cultivo para perpetuar y mantener el amor romántico y sus mayores y atroces consecuencias: la violencia contra las mujeres.

¿Cómo ha cambiado el empleo y la calidad de vida en la última década? ¿Estamos, realmente, saliendo de la crisis como se augura desde los grandes medios o el poder? Y principalmente, ¿cuál es la deriva actual del capitalismo? Al parecer nos movemos hacia el fin del crecimiento y del capitalismo. Todo ello, y teniendo de fondo también la compleja cuestión energética, solamente queda plantearse el decrecimiento como una opción a tener muy en cuenta.

Para cerrar los enlaces del mes de abril, nos queda comentar la triste noticia de un chico asesinado en un pub de Málaga por neonazis de esta ciudad. Los acusados parecen tener vinculación con el Frente Bokerón, grupo ultraderechista seguidor del Málaga Club de Fútbol, así como su posible colaboración con Hogar Social Madrid.

Reavivar la llama del sindicalismo de clase: Ahora o nunca

En medio del crisol de organizaciones de todo tipo que afloran el día de la conmemoración por antonomasia de la clase obrera, el 1 de Mayo, viene al pelo analizar la situación del sindicalismo y las causas que lo han llevado a la actual desconexión con los y las trabajadoras.

Históricamente, el sindicalismo ha sido una de las corrientes que más en comunión ha estado con la clase obrera en el seno de sus problemas: el entorno laboral. A su vez, gracias a la lucha que ha surgido de este movimiento generalista (podríamos desgranarlo en función de sus matices, pero nos llevaría otro artículo), se han logrado cuantiosos triunfos para dicha clase, materializados en forma de derechos laborales; ahora básicos y esenciales, aunque antaño parecieran quiméricos y/o largoplacistas.

Sin duda, es innegable el papel de las organizaciones sindicales en tales luchas y victorias. Especialmente en épocas en donde la represión contra la movilización obrera estaba a la orden del día.

Inevitablemente me surge una serie de preguntas que iré respondiendo a lo largo del artículo.

¿ES QUE YA NO HACE FALTA EL SINDICALISMO?

Vivimos una época gloriosa para la paz social, adentrados en la entelequia de la clase media. Ahora ya no somos obreros luchando contra malvados explotadores, sino trabajadores con pretensiones de alcanzar una cierta estabilidad en nuestros puestos de trabajo mientras vivimos en un limbo de insana incertidumbre. Tampoco somos aquellos individuos fabriles, miembros de una cadena de producción fordista, que se pasan doce horas realizando la misma tarea de forma mecánica, sino sujetos hiperespecializados en tareas concretas trabajando en alguna empresa de cara amable en donde se valora tu magnífica “proactividad” y tu buena “gestión de las complicaciones”.

Antaño no había más derechos de los que imponía el propietario de la fábrica, actualmente nos venden la imagen del sacrificio por la empresa como algo necesario y unitario, buenrollista diríase. En una forma burda de menoscabar los derechos laborales de los que ahora nos beneficiamos, la apelación al sacrificio y al “todo por la empresa” (discurso similar al del patriotismo fascista con su “todo por la patria”), quien no sea capaz de someterse a tales designios, que se considere un paria y un mal ciudadano, que alguien ya estará dispuesto a hacer su mismo trabajo bajo esas condiciones.

Las malas prácticas empresariales no han cedido, llevan ahí desde que la sociedad es sociedad. Pero al igual que han ido variando en función de las distintas etapas históricas, esta vez se han metamorfoseado y adaptado a la vida contemporánea.  Por lo tanto, se puede concluir que el sindicalismo es igual de necesario ahora que en el siglo pasado, pero que su discurso, tiene que estar en consonancia con los problemas actuales, alejados de la mirada dogmática y arcaica que a veces profesan.

SITUACIÓN DEL SINDICALISMO

No hay duda de que el discurso justificador de la explotación modernizada vociferado desde las clases dominantes ha calado en la mentalidad popular.
Es habitual escuchar o leer comentarios de compañeros y compañeras de clase trabajadora cargados de bilis contra los taxistas “que monopolizan el sector”, los “privilegiados” estibadores “que sólo cargan cajas en barcos”, los “subvencionados y prejubilados” mineros, los médicos “que cobran más que nadie” o los profesores “que tienen muchas vacaciones”. La cultura del sacrificio lleva unos años asentándose entre nosotros y su alternativa es un discurso victimista y anticuado, por parte del sindicalismo partidista, que se consume en sus propio incendio mientras empresarios, políticos y medios, avivan las ascuas con su propaganda anti-sindical.

Bajo este paradigma, no es sorprendente que la afiliación de los dos sindicatos mayoritarios del estado español (CCOO y UGT) haya bajado en sus cuatro últimos años un 21%, pese a suceder en un contexto de inestabilidad política y económica y con una clase obrera azotada por cuantiosos recortes y dos reformas laborales abrumadoras.

Esto no sería un problema grave si se tradujese en un aumento sustancial en la afiliación del sindicalismo alternativo o de clase, pero muy al contrario, la mayoría abandona con resignación la militancia sindical.

La tasa de afiliación de España es aproximadamente del 16%. De las más bajas de la UE.

MOTIVOS DE LA BAJA AFILIACIÓN: LA FALTA DE CONCIENCIA DE CLASE, DESCONFIANZA Y ALTERNATIVAS POCO VISIBLES

A raíz de todo lo analizado, es bastante previsible saber por dónde van los tiros de la pésima situación del sindicalismo en España.

Por un lado tenemos la baja credibilidad de estas organizaciones, ocasionada por la propia actitud de los grandes sindicatos estatales: sumidos en tramas de corrupción, afinidad y dependencia de distintos partidos políticos, falta de representatividad y acción visible, abandono hacia los desempleados, la extrema burocratización, las subvenciones públicas, las figuras poco representativas del comité de empresa y el delegado sindical…

Por otro, a pesar de la cantidad de bazas que muestra el sindicalismo estatista, las alternativas sindicales de clase no acaban de ser una fuerza de choque suficientemente potente. Muy a menudo por su falta de visibilización, su anclaje a una jerga y unas praxis arcaicas y poco adecuadas para la sociedad actual y sobretodo, por la cantidad de luchas intestinas que rompen con cualquier ápice de unidad, enfrentando y atomizando (más si cabe) a obreros conscientes, fomentando así el descontento general y fomentando el prejuicio anti-sindical.

Por último, todo esto no se puede entender sin un contexto un poco más social; es decir, la realidad material en la que vivimos.

La mentalidad posmoderna fomenta la representación del individuo contra el mundo. La referencia para un obrero o un estudiante ya no es una turba de obreros enfadados exigiendo derechos a cualquier precio, sino la figura del emprendedor. De aquél personaje “hecho a sí mismo” y fuera de todo contexto que ha sido capaz de, mediante esfuerzo y dedicación, superar la lucha de clases llegando a formar parte de la clase dominante en vez de acabando con las clases en sí.

Esta mentalidad, de notable influencia visible en la actualidad, fomenta la alienación del trabajador respecto a su clase y le acerca a la aceptación de las normas sociales convenidas por el aparato de dominación. Es decir, las clases populares acaban sintiendo como suyos los intereses de las clases dominantes aunque supongan una contrariedad con sus intereses propios.

ALTERNATIVAS: LO QUE TODAVÍA PODEMOS HACER

En este clima de pesimismo y llanto, abogo por aportar algunas soluciones que pueden ayudar al sindicalismo a encontrar la luz al final del túnel en el que se halla sumido.

Para los sindicatos de clase

– Aprovechar la tesitura de descontento generalizado con los sindicatos estatales para deslegitimarlos y postularse como alternativa viable.

– Aumentar la presencia en conflictos no exclusivamente laborales, sino también fomentar el activismo y la interrelación con colectivos políticos no estrictamente laboralistas (ej. Can Vies, desahucios, Rodea el Congreso…)

– Mayor y mejor presencia en Internet. Fortalecer el contenido a recursos online y la comunicación a través de redes sociales, aprovechando la ventaja que nos brinda la descentralizada red, como contramedida hacia los medios generalistas.

– Abandonar el discurso anticuado, regenerándolo y adaptándolo a las necesidades actuales. Aunque las opresiones no sean distintas, la forma de oprimir si lo es y por lo tanto, hay que responder con alternativas dialécticas a la altura.

– Anteponer la unidad de los trabajadores a los problemas internos e interorganizacionales, como forma de evitar la tan perjuiciosa ruptura de la clase obrera.

Para los trabajadores sindicados

– Fomentar la afiliación en el entorno laboral y la participación de todos los trabajadores, argumentando sobre la necesidad de hacerlo.

– Mediar en los conflictos que se produzcan en el entorno laboral y fomentar la convivencia entre trabajadores, pese a ser de ramas distintas.

– Conocer las necesidades y ser consciente de la situación de los compañeros y las compañeras del entorno laboral.

Para los trabajadores no sindicados

– Buscar activamente alternativas sindicales que se adecúen a nuestra forma de actuación y a la rama profesional.

– Afiliarse en un sindicato que responda a las expectativas y por supuesto, militar en medida de lo posible, ya que sin acción no hay consecuencia positiva.

Brooms up! Quidditch: un deporte alternativo

Hoy vengo a hablaros de quidditch. Efectivamente, ese famoso deporte bien conocido gracias a la saga de Harry Potter, pero en su versión muggle1. El quidditch como deporte, nace en Estados Unidos en el año 2005, en la Universidad de Middlebury, inspirado, naturalmente, en los libros de J.K Rowling, con lo que hablamos de una actividad muy reciente y que, de hecho, no llega a España hasta el 2012. Aunque realmente ha crecido exponencialmente en el último año y medio, tiempo en el que han nacido nuevos equipos y se han ido, poco a poco, organizando las ligas regionales, así como la Copa de España2. De manera que hablamos de un deporte que, por su reciente nacimiento, es aún muy endeble pero que marca, gracias a su novedad, un compromiso social, más allá de lo puramente deportivo y físico. Por ello, en este artículo intentaré explicar, en primer lugar, en qué consiste su juego y, principalmente, potenciar a los lectores a su participación. En la segunda parte, explicaré algunos aspectos sociales de este deporte, así como su compromiso contra la segregación de género.

Como anotación, este deporte de origen anglosajón contiene muchos términos en inglés que no tienen una traducción al español, todo este vocabulario estará en cursiva y siempre, en el caso que así exista, se usará preferentemente la expresión en español sobre la empleada en inglés.

¿Cómo se juega al quidditch?

Es la pregunta usual que se le suele hacer a un jugador de quidditch, seguida de si volamos o no. No, no volamos (todavía), corremos con una escoba entre las piernas, que es aún más divertido. A modo introductorio, el quidditch es un deporte de contacto y mixto, cuyo objetivo es marcar el mayor número de goles posible al equipo contrario y atrapar la snitch. Cada gol vale 10 puntos y el equipo que atrape la snitch, que sale al campo en el minuto 17′ de partido, recibe 30 puntos y marca, a su vez, el fin del partido. El ganador será el equipo que más puntos tenga, independientemente de si ha conseguido o no la snitch.

El campo sobre el que se desarrolla el juego es rectangular y con una forma semicircular a ambos lados, normalmente sobre césped artificial o natural. Tres aros de altura diferente se sitúan en los extremos de ambos lados del campo, son las porterías donde se marca el gol. Los jugadores deben ir en todo momento montados sobre una escoba entre las piernas, aunque actualmente suelen ser tubos de PVC, originariamente eran escobas con un cepillo en su parte trasera. Al ser poco práctico, este tipo de escobas se han ido suprimiendo con el tiempo. El desmontarse de ella voluntaria o involuntariamente implica que el jugador debe volver a sus aros – los que defiende –, tocarlos, y volver a montar sobre la escoba. La escoba, elemento de debate, permite igualar las capacidades físicas de los jugadores, ya que al ser un objeto extraño entre las piernas, una parte de la atención del jugador va a estar dirigida a que esta no se caiga. Con el tiempo y el entrenamiento, la escoba llega a ser algo común para cualquier jugador. Personalmente, y aunque hay personas que apuestan por su eliminación, creo que ha de mantenerse, es uno de los símbolos principales de este deporte.

Tras hacer un esbozo general del juego conozcamos las posiciones existentes. En campo se sitúan siete jugadores, aunque inicialmente salen seis, el séptimo sale cuando entra al campo la snitch. Para reconocer la posición de cada jugador este lleva en la cabeza una cinta de un color.

  • Hay, pues, un guardián o keeper, su objetivo es similar a la de un portero de fútbol: evitar que entren goles en su portería. Aunque esto lo puede hacer casi cualquier jugador, el guardián dentro de su área tiene una inmunidad que no tienen otros jugadores. Se identifica por llevar una cinta verde. El guardián también puede salir de su área y marcar gol, sería un cuarto cazador.

  • Los cazadores o chasers al igual que el guardián, realizan el juego con la quaffle. Es la pelota con la que se marcan los goles en las porterías. Hay tres cazadores por equipo, más el guardián cuando sale de su área. Se identifican por llevar una cinta blanca. Quien escribe juega en esta posición.

  • Los golpeadores o beaters son dos por equipo y lanzando la bludger tienen que neutralizar a los cazadores y golpeadores del equipo contrario. Cuando un jugador es golpeado por esta pelota debe desmontar de su escoba e ir a sus aros, tocarlos, y volver a montarse en la escoba. Hay tres bludgers en todo momento, lo que garantiza que al menos uno de los equipos tenga una. Se identifican con una cinta negra.

  • Por último, tenemos al buscador o seeker, una cinta amarilla es su elemento identificativo. Su objetivo es capturar la snitch. Cuando esta es atrapada, los árbitros (suele haber entre siete y nueve oficiales) deliberan sobre si la captura fue legal o no. Si lo es, finaliza el partido. La snitch es llevada por el snitch runner que es uno de los oficiales, quien va vestido enteramente de amarillo. Este lleva colgando en la parte posterior de su cintura una especie de calcetín donde va metida una pelota de tenis y, como si fuera una cola, debe protegerla para evitar que el buscador la atrape. No se puede ejercer sobre el corredor de la snitch ningún contacto físico, en caso contrario la captura sería inválida.

El contacto físico es algo habitual, caídas al suelo y placajes están a la orden del día en este juego, de manera muy parecida al rugby u otros deportes de contacto. Naturalmente, se penalizan las jugadas donde pueda existir un riesgo físico para las personas. Al igual que el lenguaje mal sonante también es penalizado, y dependiendo de la expresión empleada, el jugador podría llegar incluso a ser expulsado. Las protecciones físicas como bucales, protectores de cabeza o incluso para pectorales y espalda, es algo recomendable. En algunas competiciones internacionales su uso es obligatorio.

De manera muy general, esto es el quidditch en su sentido deportivo, realmente tiene muchas cosas que me dejo, pero porque quiero tratar y centrarme en los aspectos sociales. Es una práctica deportiva muy nueva y las normas están en constante evolución. En plataformas audiovisuales de Internet existen varios vídeos en los que se explica cómo es el quidditch, aunque en realidad lo mejor será siempre probarlo y conocerlo en persona.

Quidditch: un deporte en el que cabemos todas.

En todo el Estado español hay, entre activos e inactivos, unos 15 equipos de quidditch repartidos por diferentes partes de la geografía. Estos se organizan en ligas regionales que en algunas ocasiones no se corresponden a una región concreta, debido a la inexistencia de equipos en muchos lugares. A nivel estatal español, el quidditch se organiza entorno a dos NGB’s3: La AQE (Asociación de Quidditch España) y la AQC (Assocciació de Quidditch de Catalunya). Cada uno con su selección nacional diferente que participa en los torneos internacionales, como los mundiales de Quidditch o los próximos juegos europeos que se celebrarán en Oslo este verano.

Sin embargo, y a efectos prácticos, predomina la autogestión por parte de los equipos. El material suele ser fabricado por los miembros de los equipos, tanto las escobas como los aros. Además, en el deseo de promocionar este deporte, hay varios torneos en el estado español, donde también existe una autogestión de quien lo organiza. En algunos casos, varios Ayuntamientos han facilitado la promoción del deporte, pero el apoyo institucional hasta ahora ha sido escaso. El próximo 6 de mayo varios equipos estaremos en Santiago de Compostela en el Torneo do Camiño, competición organizada por Lumos Compostela, equipo de dicha ciudad y actual campeón de España. Todo ello ha propiciado, desde mi punto de vista, la generación de un apoyo mutuo con el objetivo de sacar adelante entre todas estos torneos, que buscan, además de la propia competición, la unión y el fortalecimiento o la creación de vínculos entre quienes practicamos este deporte, más allá de las experiencias puramente deportivas.

Por otro lado, el quidditch nace como deporte que busca la igualdad en un sentido amplio. Una de las reglas es el “four maximun gender rule”. O la regla de máximo cuatro personas del mismo género (que no sexo) en el campo, obligando a que haya sobre el terreno, al menos, dos jugadores de género diferente al del género dominante. Contará el género con el que se identifique el jugador no su sexo, por lo que, naturalmente, son absolutamente bienvenidas todas las personas. De esta manera, el quidditch busca la integración de las compañeras y de toda la comunidad LGBTQ.4

De hecho, la IQA5 en el 2013 creó el Title 9 ¾6 que busca la integración de todas las personas, independientemente de su género. La IQA, inspirándose en el reglamento del quidditch estadounidense, argumenta que si tanto hombres y mujeres saben competir en igualdad, sabrán valorar las habilidades del otro, independientemente de su género. Si ese respeto existe en el terreno de juego, esto ha de ser extensible a otros aspectos de la vida. Con esto, el quidditch busca dar un paso más y, con ello, promover la participación de personas transgénero o que no se sientan identificadas dentro de la normatividad del binarismo,7 buscando ser un deporte ejemplar en este sentido.

Así pues, sin importar si somos mujeres, hombres o no nos sentimos vinculados a ningún género, somos todos bienvenidos en este deporte que está creciendo. Tampoco es relevante el estado físico en el que nos encontremos, la fuerza, la agilidad y el fondo se adquiere practicándolo. Pocos de los que estamos dentro de este deporte somos auténticos atletas, pero nadie se verá discriminado por ello. Prima, por encima de los demás, el compañerismo, el apoyo mutuo. El quidditch no deja de ser, al final, el denominador común que nos une. Además, es una excelente oportunidad para conocer personas maravillosas. Si alguno de los lectores se encuentra interesado, le animo a que busque si en su región existe algún equipo de quidditch. Las redes sociales son un buen motor de búsqueda para ello. Os esperamos y brooms up!8

1 El término muggle dentro del mundo de Harry Potter hace referencia a todo ser no mágico.

2 En la Copa de España, los equipos que queden campeón y subcampeón compiten en la European Quidditch Cup, una especie de Copa de Campeones europea.

3 Siglas de National Governing Body, se podría traducir por Órgano Nacional. Son las plataformas organizativas regionales o nacionales a través de las cuales un deporte, por ejemplo en este caso el quidditch, se organiza.

4 Siglas de Lesbianas, Gais, Bisexuales, y Transexuales.

5 La IQA es la International Quidditch Association, o lo que es lo mismo, la Asociación Internacional de Quidditch. Compuesta por miembros de todas las regiones donde existe este deporte, buscando su promoción internacional. Desde la IQA, entre otras cosas, se emite el reglamento internacional que rige este deporte. Al ser un deporte tan nuevo, el reglamento suele modificarse cada dos años, aproximadamente.

6 En la saga de Harry Potter, es el nombre del andén donde los alumnos toman el tren que les lleva a la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería. 

7 Con el concepto de binarismo se hace referencia a la dualidad de género hombre y mujer. Ello implica que existen personas que no se sienten identificadas necesariamente con uno de los dos géneros.

8 Es la expresión usada por el árbitro para dar inicio a los partidos. Significa “escobas arriba”

Los gases y la política. ¿Dónde está la izquierda revolucionaria?

Tras la primera ronda de las elecciones en Francia, en el mapa político del país vecino, Mélenchon queda fuera de la segunda ronda, el candidato de izquierdas que pudo haber sorprendido en estos comicios con un discurso que apuntaba a la clase obrera y también a disputar el nacionalismo a la derecha. No obstante, al no haber pasado esta ronda, quedan como finalistas el nacionalismo conservador y supuestamente ‘euroescéptico’ de Le Pen y Macron, un neoliberal pro-UE. Efectivamente, a la izquierda revolucionaria ni se le huele, como ya ha expresado el compañero Ángel en su artículo más los comentarios debajo del mismo que tenéis que leer antes de continuar con éste. Sabemos que a estas alturas algo falla y hay huecos vacíos que estamos dejando. Por eso quiero hacer una aportación más al debate.

Como dije hace tiempo, la política es como los gases, los cuales tienden a ocupar el mayor espacio posible. Así es cuando una fuerza política abandona un espacio, otra la ocupará. La política día a día en las calles, en los centros de trabajo, en el instituto o la Universidad, en los servicios públicos, en la vivienda, etc es un primer paso imprescindible de cara a la construcción de pueblo. Sobre ello no dudamos y estaremos de acuerdo prácticamente todas. No obstante, no he venido a hablar una vez más de la inserción social, sino de escalas: local, regional, nacional e internacional, o simplificando, de lo micro y lo macro. Cuando se habla desde un plano macro noto una ausencia desoladora. Una vez más, la metáfora de los gases nos indica una clara ausencia de la izquierda revolucionaria, pues ha dejado su vacío en lo que respecta a la política a escala nacional y la han ocupado los nacionalistas y neoliberales.

Siguiendo con Francia, las luchas que se han dado en este país el pasado primavera-verano han sido bastante potentes: las ZAD, la huelga general en rechazo de la propuesta de reforma laboral y Nuit Debout. No obstante, todo aquello no cristalizó en un proyecto político de país que se viese representado en algún programa de algún partido, hasta que apareció Mélenchon con un programa de izquierdas en el que quizás se pudiese ver representado todas esas luchas. Y continuando con la política nacional, ya mismo en el comentario de Black Spartak ha apuntado al tema de la soberanía nacional, concepto sobre el cual tanto el liberalismo como el nacionalismo de derechas tienen sus relatos y sobre el cual apoyan sus proyectos políticos. Si Podemos ha comenzado a hablar de patria y de España como Estado plurinacional, es precisamente para llenar ese vacío en lo que respecta a los debates sobre la cuestión nacional y al proyecto de país, ocupado por la derecha, la socialdemocracia y poco más. Eso me pregunté yo en su día aquí y aquí, ¿cómo un tema tan importante como la soberanía y la cuestión nacional generaba tal rechazo entre buena parte de la izquierda revolucionaria y más entre el anarquismo? ¿Porque no es algo que vaya con nosotras? ¿Porque es burgués? ¿O porque se nos escapa de las manos y no sabemos qué decir al respecto? Pues esto es un error garrafal, ya que en los debates sobre política a nivel nacional y de cara a la opinión pública nos quedamos fuera. No porque nos echen, sino porque nosotras mismas nos salimos al carecer de proyectos políticos y programas.

Volviendo a la política en lo macro, necesitamos recuperar este hueco si queremos avanzar y que nuestras alternativas se escuchen y sean tenidas en cuenta. Con esto no estoy diciendo que tengamos que abandonar los barrios. Al contrario, tenemos que seguir en las calles tratando de que los movimientos sociales avancen, abriendo otro ciclo de luchas y mantenerlo, ir construyendo pueblo, creando poder popular, y a la vez, organizarnos políticamente, trazar estrategias políticas e ir configurando un proyecto político sentado en la realidad. Y aquí es donde entran las claves de por qué hemos de incidir en la política a nivel macro:

1.- Legitimar las luchas en lo micro a través de la creación de discurso y relatos en favor de las luchas sociales influyendo en la agenda pública. Esto servirá para superar la inercia de esperar el golpe para responder, y así pasar a la ofensiva tomando la iniciativa.

2.- Crear un contrapeso a la derecha tanto conservadora como neoliberal en lo que respecta a la construcción de proyectos políticos, inclinando la balanza en favor de la clase trabajadora. Hay que evitar que la opinión pública vire cada vez más hacia la derecha.

3.- Construir un proyecto político que recupere la soberanía popular como proyecto de país en clave socialista libertario, cuyo programa incluya propuestas sobre la nueva institucionalidad (administración democrática, democracia obrera, como se le quiera llamar), con su modelo territorial, económico y social.

En resumen, si de verdad desde la izquierda revolucionaria nos planteamos salir de la marginalidad, deberíamos poner sobre la mesa la necesidad construir la política a nivel macro. Una mirada hacia el movimiento de liberación kurdo, hacia Izquierda Libertaria de Chile o el Congreso Nacional Indígena y los zapatistas, y veremos que tras años y años de luchas han dado el salto a la configuración de actores políticos a nivel macro, con sus programas, proyectos y líneas estratégicas acordes a la coyuntura de cada país.

Enlaces del mes: Marzo 2017

Comenzamos el mes con un repaso sobre los sectores más precarios de la clase trabajadora carente de representación sindical, que han comenzado a autoorganizarse: las Kellys, el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes y las Putas Indignadas. Aquí se habla de las periferias del sindicalismo y del trabajo: camareras de hoteles, un trabajo feminizado con salarios muy bajos. Vendedores ambulantes, inmigrantes que tratan de sobrevivir como pueden. Y las prostitutas, un trabajo estigmatizado y con pocas garantías de protección contra la violencia que sufren en las calles.

En este 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, se hace un repaso de la actual situación de la mujer: la violencia machista sigue cobrando muertes, los trabajos más precarios con los peores salarios siguen feminizados, tener que soportar los mensajes misóginos de la Iglesia, el desigual reparto de los cuidados en casa… Problemas que tienen sus raíces en el patriarcado y en el capitalismo. También, en esta fecha tendrán lugar movilizaciones no solo en EEUU que ha sido bastante multitudinaria contra Trump, sino en el resto del mundo igual.

Por fin, después de casi 500 días en prisión preventiva, sale en libertad Nahuel. Como todas sabremos, Nahuel es el chico al que detuvieron en una operación policial totalmente injustificada que desarticuló el colectivo Straight Edge Madrid, dedicado a la difusión del veganismo y la lucha contra las drogas en el movimiento libertario. Ahora, ¿quién le va a pagar este tiempo robado y todo este sufrimiento innecesario en la cárcel?

Hablando de injusticias, lo más sonado de este mes fue la condena de Cassandra por unos chistes sobre el fascista volador de Carrero Blanco. No fue solo la condena en sí, sino que le arruinó la carrera, demostrando que el franquismo vive en la Audiencia Nacional.

Nos vamos a Guatemala por un momento para atender el caso de 40 niñas calcinadas en el Hogar Seguro, lo que se supone que es un refugio gubernamental para menores. Ante los abusos sexuales por parte de trabajadores del refugio, unas cuantas adolescentes se amotinaron para exigir el cese de dichos abusos. El resultado fue un conflicto que se ha cobrado 40 vidas y los familiares exigiendo justicia al gobierno. En estos momentos, la lucha por la justicia para las víctimas continúa.

Mientras que en España los corruptos, los grandes empresarios y los banqueros son impunes, en Portugal no lo tienen tan fácil salirse de rositas. Carlos Alexandre es el juez que va a sentar en el banquillo a grandes banqueros, empresarios, abogados, exministros… por casos de delitos financieros.

Ante el déficit democrático de los Estados europeos actuales en la era global, una apuesta por los municipios podría ser una alternativa a explorar en aras de lograr una mayor participación ciudadana en las políticas locales, demostrando mayor eficacia frente a la política a nivel estatal.

La victoria de los estibadores ha dado de qué hablar. Pero esta vez hemos de conocer a las estibadoras y cuál es su situación en un sector en buena parte masculino. En esta entravista, Ana Corrales nos explica desde sus experiencias en el mundo de la estiba como mujer.

Aunque no compartamos todo lo que se diga, Daniel Bernabé publica una crítica en La Marea a una diversidad producto de la postmodernidad y el individualismo extremo del neoliberalismo que en vez de ser un aspecto positivo, divide las luchas y difumina los objetivos de las mismas al relativizarse todo.

Toda esta ola de privatizaciones que hemos sufrido de la mano del gobierno del PP son consecuencia de think tanks neoliberales de las escuelas de Austria y de Chicago. Algunos nombres como Milton Friedman, Hayek y Mises nos sonarán por su posicionamiento frente a la intervención del Estado en la economía como tapadera para justificar políticas como las privatizaciones de los servicios públicos y la total desregularización de los mercados. En resumen, del capitalismo salvaje cuyo eufemismo es nada más ni nada menos que «liberalismo».

Para cerrar los enlaces de este mes, contamos con una entrevista al historiador Julián Vadillo acerca del papel de los anarquistas durante la Revolución Rusa, una historia poco conocida y la cual los bolcheviques han intentado borrarla del mapa.

Racismo, una cuestión de privilegios

Dejad que antes de ir más allá os haga una advertencia: voy a expresarme desde la visceralidad y la rabia sentida al vivir, día a día, las injusticias por mi color de piel. Este suele ser el paso anterior a cualquier análisis más sosegado y es, a su vez, lo que precede a la acción rotunda para cambiar de raíz los hechos y/o acciones que permitan la práctica de dicha injusticia Por supuesto, soy una persona no blanca, pues creo que debemos ser nosotros y nosotras quienes estemos en la vanguardia contra el racismo, al igual que ellas lo están en el feminismo.

A modo introductorio, quiero indicar que haré referencias, paralelismos, al feminismo puesto que, desde mi punto de vista, hay muchas similitudes entre la lucha contra el patriarcado y el racismo; las podemos adelantar ya: ambas se basan en la dominación basadas en un determinismo biológico; en unos casos a razón de los genitales -lo que deriva en el constructo social que es el género-, en el otro por el color de piel del individuo, que nos lleva también a otra construcción social que es la raza. Como decía antes, este artículo no pretende ser un análisis tranquilo, sino más bien la expresión de unas vivencias absolutamente personales basadas en mi origen u orígenes étnicos (¿más apropiado sería decir genéticos?), de ahí que lo escriba en primera persona del singular.

Tenía la intención de comenzar comentando la definición que nos da el DRAE¹ de racismo, pero en realidad sería ocupar líneas vanamente, pues considero de mayor provecho que seamos nosotras, todas las personas implicadas desde abajo y lejos del elitismo academicista, quienes nos hagamos conscientes de las realidades sociales que sufrimos a diario, más allá del dictamen de una mayoría de hombres blancos cis². Permitid, entonces, que sea yo quien os empiece a hablar de lo que es racismo y en qué se basa este. No será una definición, será una expresión de recorrido vital. El racismo se ha construido, históricamente, a raíz de la dominación, y ya empezamos a vislumbrar las similitudes que tiene con el machismo. Los hombres blancos occidentales creyeron, y gracias al Cristianismo, estar bendecidos por Dios para ser amos y señores de todo lo que les rodea, esto es: mujeres, animales no humanos, los campos y, por descontado, otros hombres y mujeres cuya tez fuera más oscura que la de los dominadores.

Hagamos un pequeño parón. Un paréntesis, porque he usado el término “dominación” y me gustaría explicarlo. Muy brevemente, desde mi posición, quien mejor lo ha definido ha sido Foucault. Muy matizable en muchos aspectos, pero no tengo intención de pararme en ellos. Para él, las relaciones humanas (amorosas, económicas, institucionales etc.) están cargadas de estructuras de poder. El poder, que es la capacidad de dirigir las acciones del otro, es modificable, cambiable y reversible. En el momento en el que se fija, se bloquea y no existe reversibilidad alguna, existe el estado de dominación. Esto conlleva, aunque esto no lo afirma abiertamente Foucault, la existencia de privilegios-

Mantener este poder y dominio era necesario justificarlo: son las construcciones sociales, prejuicios y, porque no, clichés que nos son conocidos en la actualidad. Así, el hombre blanco robó a las mujeres sus espacios, las encerró en sus casas, limitando su movilidad al ámbito privado y doméstico, y a los no blancos nos puso la bota sobre el cuello para labrar los campos que antes eran nuestros (entiéndase esto en sentido figurado), y mediante el (pre)-capitalismo y la cruz, impuso su superioridad en los países que colonizó. A la par que nos encerró en sus barcos o nos envió a la absoluta marginalidad, obligándonos a elegir entre los trabajos más peligrosos y precarios o la profunda miseria. Fenómeno que ocurrió en España con la llegada de migrantes que carecían del visto bueno del Estado para residir aquí.

Así es, pues, como nacieron las ideas preconcebidas que existen sobre los comportamientos sociales que nos han hecho creer innatos. En realidad, el ser humano tiene muy pocas cosas que le sean instintivas, porque hasta el acto sexual está codificado socialmente. Se inventaron que la mujer tiene un instinto maternal, es la cuidadora, la responsable del hogar, etc. Y los no blancos estamos catalogados como seres bárbaros, sin cultura ni pasado. Nos robaron nuestra historia para ligarla al del hombre blanco, al del civilizado. Sin ellos no somos nada. Así, no blancos y mujeres necesitan ser tutelados, machismo y racismo de nuevo de la mano: dominación. Parece que empiezan a aparecer los privilegios. Pero continuemos.

Además, los blancos se han atrevido a justificar una inteligencia menguada inherente al no blanco, argumentando la falta de premios científicos y de reconocimientos intelectuales a estos. Además de caer en el capacitismo, es probable que no sepan que Alexandre Dumas³ no era blanco, como la ignorancia de aquel terrateniente esclavista, personaje interpretado por Di Caprio en la versión tarantina de Django; sino que, al mismo tiempo, añaden una falta de deseo por integrarse en la sociedad (capitalista) que los ha excluido. ¡Toda una paradoja! Les envía a la marginalidad, al tiempo que les acusa de ser delincuentes por estar, precisamente, en esa marginalidad. Así ocurre, que culpamos a la mujer violada por su forma de vestir. Así ocurre, señalamos al marginal del gueto y no al racismo inherente y presente en la sociedad blanca, como lo está el patriarcado. Las raíces son las mismas.

De todo esto, deducimos que todo está vinculado a la existencia de privilegios. Los hombres tenemos privilegios, algo innegable. Es nuestra responsabilidad el deconstruir esas masculinidades, quitarnos de encima esas cadenas que ahogan a nuestras compañeras. Siguiendo esta misma línea, es responsabilidad de todos los no blancos quitarse esos privilegios tan arraigados y presentes. Y permitid que os hable, en unas pocas líneas, de algunas experiencias vitales, espero que con algo de lo que os cuente aquí quede un poco más claro de lo que hablo cuando menciono los privilegios de blanco.

Mi anterior compañera le comentó a su padre que yo no era un chico blanco, este, digamos, se puso un tanto en alerta y quiso conocerme lo antes posible. Vino desde fuera (ya que no residen en la misma región) para pasar una tarde con los dos. No lo hizo porque fuera el compañero de su hija, sino porque mis orígenes le hacían sospechar de mi buen hacer o de que, incluso, fuera una buena persona. El rol se perpetúa. Si ella le hubiera dicho que yo en vez de ser mulato fuera, supongamos, noruego, estoy seguro que aquel buen hombre no habría querido conocerme con tanta celeridad. Por razones personales, he vivido un tiempo en Alemania y he entrado y salido varias veces del país. Siempre y en todas las ocasiones en el aeropuerto de Berlín, antes de salir del mismo, la policía me ha parado, preguntándome en inglés, de dónde venía. Yo les respondía en alemán, diciéndoles que vivo en el país desde hacía tiempo.

Lo mismo me ocurrió en Roma, en aquella ocasión iba con mi madre, cuyo color de piel es incluso más oscuro que el mío. También en Nápoles, donde incluso tuve algún problema para salir de la ciudad para volver a Alemania. En el 2010, en un tren camino hacia el sur de Francia, en la frontera, la policía española y francesa se entretuvo conmigo más de lo que lo hizo con otros pasajeros. Hay dos excepciones: aeropuertos de París y de Copenhague, creo que la salvedad radica en que en aquellas dos ocasiones viajé con dos chicas blancas, las que en ese entonces eran mis compañeras. Es una especulación, pero me parece bastante factible. Curiosamente, saliendo en masa de dichos terminales aéreos con los demás pasajeros, siempre he sido yo el interceptado. Eso se llama racismo.

Pero ya no solo la movilidad internacional se ve molestada o limitada (¡no quiero imaginar el día que vaya a Estados Unidos!), sino incluso dentro de mi propia ciudad. Igual que ellas sienten miedo al volver a sus casas de noche, yo me puedo sentir incómodo en determinados barrios de mi ciudad, especialmente donde sé que hay una predominancia de grupos neonazis, pues sé que mi seguridad se ve amenazada. Y el problema no solo radica en los nazis, sino en la pasividad de los demás, especialmente preocupante en los grupos antifascistas. Evidentemente el asesinato de Carlos Palomino fue algo desdeñable, pero no se levantaron tantísimas voces de protesta cuando han sido no blancos los que han sido asesinados o apaleados. Podría hablar de muchísimas más, incluso muchas de ellas nacidas en el seno de mi propia familia, pero creo que por ahora con esto es suficiente.

¿Qué necesitamos, pues, para revertir estas situaciones? Tomar conciencia de que racismo no solamente es pegar palizas, también es la condescendencia y el comportamiento paternal hacia nosotras, actitudes que observé en una ocasión en un CSO que hoy ya no existe. La lucha es nuestra en este sentido y tenemos que conseguir nuestros espacios. Recordad cuando, en 2013, en los Estados Unidos, George Zimmerman fue absuelto por asesinar a un joven negro, Trayvon Martin. La comunidad afroamericana salió a las calles con el lema: Black lives matter. Algo así como “Las vidas negras importan”. Los blancos que se unieron a la protesta parece ser que vieron su espacio de protagonismo asaltado y, sin dudarlo, respondieron con un “All lives matter”, “todas las vidas importan”. Los protagonistas de este lema demostraron la falta de conocimiento de que el racismo no es una patología, no es llevar una esvástica tatuada a la izquierda del pecho, sino que es un hecho estructural patente y latente en la sociedad.

Es evidente que todas las vidas importan, pero en ese contexto, somos los no blancos los que reclamamos nuestros derechos, nuestros espacios en los cuales sentirnos seguros. De hecho, es una explicación bastante plausible para la creación de barrios donde habitan una mayoría de personas migrantes, no solo porque coincide con la marginalidad, pero también con ese deseo de autoprotección, al igual que muchas mujeres deciden organizarse en grupos no mixtos. Así, dejad que seamos nosotros quienes enarbolemos la bandera del antirracismo, los blancos solo podéis dar un paso atrás, escuchar y hablar con otros blancos. El protagonismo de los blancos está presente en todos lados, y sabemos que al igual que ocurre con el espacio robado a las mujeres, no cederán su sitio fácilmente, ni nos permitirán espacios ni visibilidad sin que antes no hagamos una labor difusiva y pedagógica de lo que perpetúan con sus comportamientos y acciones. Los blancos no sufrirán nunca el racismo, porque para que exista racismo, creo que queda claro, tiene que existir un privilegio y una dominación perpetuada y espaciada.

Así, y ya casi como colofón, es necesario que existan las categorías, porque con ella podemos señalar e identificar al opresor y al oprimido. Quien las niega y argumenta que somos todos la Humanidad, es precisamente quien no desea perder sus privilegios. Por ello, y sin el deseo de extenderme más, espero que todos los blancos que lean esto, sean capaces de preguntarse a sí mismos qué comportamientos racistas mantienen y de los cuáles han sido cómplices. Es sano hacer estos viajes interiores, es otra manera de desprendernos de yugos que nos han aleccionado. Realmente, el racismo tiene muchísimas caras, y otras miles de manera de enfocarlo, y desde luego, me dejo muchas cosas en el tintero, pero empecemos la casa por la cimentación.

Podemos decir, a modo de conclusión, que al fin y al cabo todas las luchas tienen un eje gravitatorio común: los privilegios y la dominación que estos perpetúan. No podemos dejar de ser anticapitalistas, sin que al mismo tiempo seamos aliados del feminismo o feministas, antifascistas y antirracistas, pero con un compromiso que vaya más allá del exotismo y las bonitas palabras vacías de continente y de contenido. Las diversas luchas se entrelazan, se cruzan, es inevitable y hasta deseable, pero que sean los oprimidos quienes decidan cómo emanciparse.

V. Kahl

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1Siglas de Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española
2Abreviatura para el término “cisgénero”, que hace referencia a aquellas personas cuya identidad de género coincide con la asignada al nacer.
3Conocido en los países de habla hispana como Alejandro Dumas, de padre francés y madre haitiana, fue un autor mulato de renombre, conocido especialmente por Los Tres Mosqueteros o El Conde de Montecristo.
4Me refiero a la película Django Unchained (2012) una interpretación de Tarantino del clásico del spaguetti Western Django de 1966.

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